Anna Lucía Florisbela Dos Santos
y Günther Wehenpohl
Introducción al Sector
Informal
En las diferentes etapas del
manejo de los residuos sólidos municipales (RSM) se encuentran
personas que no son parte de la administración municipal
responsable de su gestión y que no pertenecen al sector
formal de la economía. Estos grupos de trabajadores del
sector informal que reciben diferentes nombres dependiendo del
país en que se encuentren: pepenadores y burreros (México),
catadores y «triadores » (Brasil), cirujas (Argentina), scavenger
(países de habla inglesa).
La participación del
sector informal en el manejo de los RSM prácticamente
está presente en todos los países en desarrollo,
predominantemente en las zonas urbanas, donde existe un mercado
para la venta de los subproductos seleccionados. Esta práctica
se realizaba en los países europeos; por ejemplo, en
Alemania existieron los compradores de hierro viejo durante
décadas después de la segunda guerra mundial y
actualmente en Lisboa se recuperan los cartones de las tiendas
después del cierre en las zonas comerciales. El sector
informal en la economía de los países en desarrollo
y en una cierta medida hasta en los países industrializados,
es de suma importancia por el numero de persona que ocupa. Su
actividad es considerada como una actividad de los pobres y
desempleados sin o de muy baja calificación, que venden
sus productos en las calles y plazas públicas de las
ciudades o pepenan en los basureros de los municipios.
Sin embargo, se puede observar
que este sector se extiende en todos los niveles de la sociedad
y en forma creciente se deja manipular por el sector informal
criminal. En este sentido, se pueden identificar tres tipos
de sectores económicos (Florisbela dos Santos 2001) con
estructuras semejantes:
SECTOR FORMAL: las actividades
de este sector respetan las leyes fiscales, del trabajo y sociales
de manera general en todos los sentidos. El producto o servicio,
la producción y el comercio en este sector cumple con
las normas en vigor. En el área de la gestión
de los RSM, por ejemplo, serían las firmas concesionarias
de las recolectas, las oficinas de ingeniería, las cooperativas
de pepenadores y/o de burreros que estén debidamente
registradas y cumpliendo con sus deberes previstos por las leyes.
SECTOR INFORMAL: no todas
las leyes son respetadas, principalmente las que se refieren
al fisco, trabajo y los derechos sociales de los trabajadores.
El producto elaborado es legal (igual que un servicio prestado),
sin embargo, su producción y comercialización
son ilegales. En el ramo de los RSM, por ejemplo, los pepenadores
no organizados que pepenan en los basureros y en las calles,
no están practicando ningún delito, dado que la
pepena de material reciclable en el basurero no es ilegal, pero
contratar pepenadores sin el debido reconocimiento de los derechos
sociales sí es ilegal.
SECTOR INFORMAL ILEGAL:
En este caso ni las leyes fiscales, de trabajo y sociales son
respetadas, además de que el producto (o servicio), la
producción y comercialización son ilegales, como
sucede con las drogas y la piratería. Un ejemplo en la
gestión de los RSM son las empresas que depositan materiales
peligrosos en los rellenos sanitarios o construyen rellenos
sanitarios o crean basureros-tiraderos clandestinos.
En el núcleo de los tres
sectores, se encuentran actividades de jerarquía, que
se identifican con las estructuras sociales. Es interesante
observar que en los tres sectores se puede identificar la clase
dominante, los dueños del capital que viven de las ganancias,
la clase media que realiza las actividades intermedias entre
los dueños del capital y los trabajadores y, finalmente,
la clase trabajadora que es la base de la pirámide, compuesta
en su mayoría por personal no calificado. En el área
del manejo de los RSM, los pepenadores serían un ejemplo
del trabajador en el nivel más bajo de la pirámide,
los compradores de materiales reciclables podrían ser
identificados como de la clase intermedia y los capitalistas
se pueden citar como los dueños de las fábricas
de reciclaje, que no son oficialmente registrados y no pagan
sus impuestos. En este análisis no han sido considerados
los productos robados ni propinas, debido a que en estos casos
no hay un intercambio de productos o de servicios.
El Sector Informal en la
Gestión
de los Residuos Sólidos Municipales en México
En México, se hace una
diferencia entre pre-pepenadores, pepenadores, barrenderos, burreros, carretoneros y tamberos.
En algunos casos es discutible si este personal todavía
pertenece al sector informal o si se ha formalizado total o
parcialmente. Por ejemplo, el Gobierno del Distrito Federal
de la Ciudad de México a través de su Dirección
General de Servicios Urbanos (ver Kokusai 1998) usa parcialmente
las estructuras informales para cumplir con sus tareas. En general
se puede considerar que las estructuras informales están
estrechamente interconectadas con las formales. El sector informal
relacionado con el manejo de los RSM, no se limita al reciclaje,
también está involucrado en la recolección,
siendo muchas veces usado por las autoridades municipales como
substituto parcial del sector formal que significa una determinada
legitimación. En la mayoría de los municipios
mexicanos no se cobra por el servicio de recolección
a través de la administración municipal, sin embargo,
gran parte de la ciudadanía paga propinas o gratificaciones
que en algunos casos sobrepasan la cantidad que costaría
un servicio formal por parte del municipio. Mientras la administración
pública tiene que pagar el sistema (sueldos de los trabajadores
y la infraestructura, como por ejemplo los camiones y estaciones
de transferencia) a través de los impuestos y su presupuesto,
los ingresos directos los recibe el personal (formal e informal)
que efectúa la recolección. Algunos municipios
hacen contratos con personas del sector privado (formal o informal)
cuyas ganancias son únicamente las propinas y la venta
de material reciclable encontrado en la basura, recibiendo algunas
veces adicionalmente una determinada cantidad de gasolina para
la operación de los camiones, que pueden ser privados
o del municipio, como ingreso complementario. Las estructuras
del sector informal en el manejo de los RSM1 son bastante complejas. A continuación serán descritos
algunos actores y su rol e interacción socio-ambiental:
Barrenderos y tamboreros:
existen barrenderos de base (basificados o con nombramiento
estable) y
eventuales (contratados temporalmente). Además hay barrenderos
voluntarios informales que compran o rentan sus carritos y tambos
para realizar el trabajo de recolección en determinadas
zonas de la ciudad, además del barrido que es su trabajo
principal. A partir de las 7:00 horas comienzan a recoger los
desechos de las casas, separando los subproductos más
cotizados en el mercado para su posterior venta. Una vez llenos
sus tambores, se dirigen a puntos acordados con los camiones
de recolección oficial, pagando entre cinco y 20 pesos
para permitir la descarga al camión. Los ingresos mensuales
varían por grupo como muestra el cuadro 1.
Burreros: otro
grupo que participa en la recolección de basura especialmente
en las zonas de bajo estrato económico de los municipios
de la zona conurbada de la Ciudad de México, son los
burreros. Ellos disponen de un burro o caballo que tira de un
carretón con una capacidad de aproximadamente un m³.
Después de la colecta, llevan la basura a una rampa de
transferencia o directamente al tiradero (lugar de disposición
final a cielo abierto, generalmente ilegal y no controlado).
Sus ingresos son los que en general alcanzan a través
de las propinas, y su área de acción es más
grande que las de los barrenderos. Existe en ocasiones una fuerte
competencia entre los mismos burreros o con el servicio oficial
de recolección, lo que propicia que en algunas zonas
se haga una recolección de hasta tres veces al día.
Generalmente los burreros están organizados en grupos
que se ligan con los grupos de los pepenadores, que trabajan
en los tiraderos. Estos grupos pueden tener hasta unos cien
miembros divididos en los que trabajan en la recolección
y los que trabajan en la separación directamente en el
tiradero.
Carretoneros: este
grupo de personas trabaja igual que los burreros, con la única
diferencia que ellos mismos tiran de sus carretones y no disponen
de tracción animal.
Recolectores o pre-penadores: durante el proceso de recolección municipal o privada
los camiones llevan a varias personas. En la Ciudad de México
se puede observar que además del chofer y un ayudante
(ambos pagados por la administración municipal) trabajan
de dos a cuatro voluntarios. Durante la recolección se
hace directamente una separación anticipada de los materiales
reciclables como papel, cartón, latas y vidrio, que es
acomodado en sacos y pacas colocadas en los costados y toldo
del camión. Los ingresos del personal que labora en los
camiones recolectores tienen varias fuentes: generalmente reciben
una propina de los usuarios del servicio de recolección,
además de los ingresos por la venta del material separado
a los centros de acopio, antes de llegar a la planta de transferencia
o al sitio de disposición final. Una estimación
desagregada de los ingresos mensuales en la Ciudad de México,
de cada uno de los miembros de una cuadrilla de recolección,
compuesta en este caso por tres personas, se muestra en el cuadro
2 (página siguiente). En los casos que existan más
voluntarios trabajando en el camión, los ingresos del
chofer no varían, mientras que los del ayudante y voluntarios
se reducen proporcionalmente.
Pepenadores: generalmente
las personas que realizan la separación de material reciclable
en los tiraderos son llamadas pepenadores. Básicamente
existen los siguientes grupos de pepenadores:
Los
que trabajan por cuenta propia y que algunas veces eligen
un líder de su grupo para representarlos frente a
terceros.
Los
que son empleados de un cacique o líder.
Quienes
trabajan en tiraderos municipales.
Aquellos
que trabajan en su propio tiradero clandestino.
Los
que forman parte de un sindicato independiente.
Cuadro 2.
Ingresos de los recolectores por mes y persona 3
Ocupación
Sueldo
Propina
Venta
reciclable
Barrenderos
Total
Chofer
(basificado)
Ayudante
(basificado)
Voluntario
Total
2,500
2,200
--
3,500
1,750
1,750
3,000
1,500
1,500
750
375
375
9,750
5,825
3,625
19,200
Fuente:
Kokusai 1998.
Se estima que existen entre
25 a 30 mil pepenadores en los tiraderos de la Zona Metropolitana
de la Ciudad de México. Entre ellos hay niños,
ancianos, campesinos emigrados, ex-convictos y principalmente
familias que no desean trabajar en empresas debido a que consiguen
un ingreso mayor en la pepena del que podrían ganar
en el sector formal. Esta actividad, aunque menospreciada
por muchos, es importante para la sociedad, ya que evita que
toneladas de RSM aumenten en los basureros, y suministra casi
en su totalidad las materias primas que deben ser recicladas
en las industrias de papel, plástico, aluminio, fierro
y vidrio. La organización de los pepenadores en México,
data de hace tiempo, y el agente principal de esta organización
recae en el denominado líder cuya figura histórica
es el fallecido Rafael Gutiérrez Moreno.
El líder controla el
proceso de comercialización y también mantiene
la forma de distribución de los rendimientos económicos
y del funcionamiento de la disposición final. En esta
distribución, el líder y sus ayudantes, nombrados cabos, concentran para sí una parte importante
de los beneficios. En la Ciudad de México existen tres
organizaciones de los pepenadores:
San
Juan de Aragón: «Asociación de Selectores
de Desechos Sólidos de la Metrópoli A.C.»
Bordo
Poniente: «Frente Único de Pepenadores A.C.»
Santa
Catarina: «Unión de Pepenadores del D.F. Rafael
Gutiérrez Moreno A.C.»
Estas organizaciones, que
aparentemente operan como cooperativas, no son tales, ya que
los pepenadores no son socios y los beneficios no se distribuyen
como en una cooperativa. Se trata de una empresa privada informal
que prácticamente es propiedad del líder y su
entorno, no paga impuestos, ni cotiza para el pago de beneficios
sociales de su personal (Wamsler 2000). Los grupos de pepenadores
en los grandes tiraderos están bien organizados y pueden
llegar a tener una fuerza significativa. Un ejemplo de ello
se da en el municipio de Los Reyes La Paz, perteneciente al
Estado de México, donde se ubica el relleno sanitario
Santa Catarina que está considerado como uno de los
dos rellenos sanitarios importantes de la Ciudad de México,
en donde las autoridades municipales no tienen derecho a disponer
su basura en este lugar o solamente reciben un permiso temporal,
si pagan una determinada cantidad en efectivo o en especie
(maquinas de lavar ropa, refrigeradores, juguetes para los
niños) a la Unión de Pepenadores.
En cuanto a los municipios
fuera de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México
o en los tiraderos menores, los pepenadores se organizan por
familia o grupos de ellas, las que eligen un representante
(Wamsler 2000). Hay varios factores que inciden en las condiciones
deplorables de los pepenadores, uno es el caciquismo que se
ejerce sobre ellos. Los caciques son la articulación
entre dos amplios sectores de la sociedad, el formal (aparato
administrativo del Estado, dueños de los medios de
producción y trabajadores organizados) y el informal
(los que carecen de seguridad de empleo, nivel mínimo
de ingresos y un poder político real de negociación).
Los caciques por medio de ayudantes incondicionales organizan
a los sectores informales, imponen su voluntad, y reciben
innumerables beneficios económicos procedentes del
cacicazgo, además que representan a su sector ante
los agentes políticos del Estado, sirviendo de voceros
o enlace entre la autoridad y la comunidad representada. Las
características fundamentales del cacique son las siguientes:
Surge
de la misma comunidad.
Gana
su poder por imposición propia.
Sostiene
a un grupo incondicional de seguidores.
Mantiene
relaciones de servidumbre con sus trabajadores.
Es
autoritario, informal, personalista y arbitrario.
Utiliza
la violencia además de otras formas de control.
Es
reconocido como líder tanto por los miembros de
la comunidad como por las autoridades.
Es
el principal canal para el otorgamiento de beneficios
materiales a la comunidad y a sus seguidores.
Su
poder económico se origina en el uso sin limites
de la usura, la rapiña y la violencia.
Legitima
su poder ante la comunidad a través de ser reconocido
oficialmente como parte del Estado.
Legitima
su poder político ante el Estado con base en su
enorme poder económico y su función de líder
ante la comunidad.
Representa
los intereses de un solo individuo o de una pequeña
fracción.
Ante estas características
resulta evidente que el cacique es quien en última
instancia acapara todo el beneficio económico derivado
del negocio de los residuos, además del político.
Intermediarios: este grupo establece el vínculo entre los barrenderos,
pre-penadores y pepenadores, y de estos con la industria de
reciclaje. En los casos de los grandes tiraderos, los compradores
buscan el material ya separado y clasificado y lo llevan directamente
a la industria, lo cual requiere generalmente de grandes cantidades
por tipo de elemento. En otros casos, el material separado
es vendido a los centros de acopio, donde se hace una segunda
separación y se acumula en grandes cantidades para
que sea atractivo para los compradores, quienes los llevan
a las industrias. Estos centros de acopio, en muchos casos,
pertenecen a los líderes en los tiraderos, que obligan
a su personal a vender sus materiales solamente a ellos, si
no quieren perder su empleo. Obviamente, el precio es mucho
más bajo que lo que pagan otros centros de acopio.
En México el sector informal en el manejo de los RSM
está presente en las diferentes etapas; de hecho, es
un actor principal en el sistema de reciclaje, y además,
en algunos municipios asume tareas que son competencia de
las autoridades municipales. Considerando esta situación,
la gestión de los RSM en México no funcionaría
hasta que no se prevea un cambio fuerte de las estructuras
actuales en este sector. En el pasado hubo tentativas de incorporar
a los pepenadores a las estructuras formales, sin embargo,
no ha tenido éxito debido a que generalmente se ofrecen
trabajos de barrido por un sueldo mínimo, mientras
que el ingreso por la separación informal es de dos
a tres salarios mínimos. Por esta razón, las
personas no aceptan las ofertas y si es necesario van a otros
lugares de disposición, donde esta forma de trabajo
todavía es tolerada. Es importante que en la estrategia
para llevar a cabo sistemas de Gestión Integral de
RSM se incorpore a este sector, buscando soluciones que permitan
a los pepenadores continuar con su trabajo, pero en condiciones
que ayuden a reducir los impactos negativos al medio ambiente.
Un ejemplo interesante se esta llevando a cabo en el municipio
de Nezahualcóyotl en el Estado de México, 3
donde trabajan cerca de 1,500 a 2,000 pepenadores y burreros
divididos en cuatro grupos en la recolección y separación
de materiales reciclables. Mientras un grupo trabaja en el
relleno municipal, los otros manejan sus tiraderos (basureros)
en forma ilegal por su cuenta, sin que se permita el acceso
a terceros. Actualmenteel municipio, con el apoyo del gobierno
estatal, está saneando estos tiraderos, y para poder
garantizar la sustentabilidad de esta medida no se permitirá
en un futuro que los pepenadores continúen depositando
en sus tiraderos en forma desorganizada. La propuesta, actualmente
en discusión, consiste en entregar a cada uno de los
diferentes grupos un área limitada (de 1.5 a 2.0 hectáreas)
donde puedan continuar con su selección de material
reciclable, pero con la obligación de depositar el
material restante en contenedores, que una vez llenos, sean
trasladados al relleno del municipio para su disposición
final adecuada. Para motivar a los pepenadores y a sus líderes,
las áreas pueden ser equipadas con instalaciones sanitarias
y almacenes para el material seleccionado. Para ello se pretende
buscar una contribución financiera de las mismas personas
o de sus líderes, considerando que con estos apoyos
se incremente el valor de su área de trabajo. Además,
una solución cuyo costo es limitado para las autoridades,
tendrá una mayor oportunidad de ser aplicada por estos
grupos. El objetivo de la propuesta consiste en solucionar
el problema ambiental generado por la disposición inadecuada
de los RSM. Para ello la Secretaría de Ecología
del Gobierno del Estado deberá presentar la propuesta
y analizarla cuidadosamente con los involucrados, tanto con
las autoridades municipales como con los líderes de
los cuatro grupos de pepenadores; además, en una etapa
posterior será reciso discutirla con los pepenadores.
Esta Secretaría no tiene competencia en cuanto a los
aspectos sociales, sin embargo, inicialmente se deberá
intervenir en estas cuestiones, debido a que es importante
lograr la confianza de los involucrados que defienden sus
intereses económicos y políticos. En una segunda
etapa se podrán considerar posibles soluciones a los
problemas sociales que presenten estos grupos.4
Experiencias de la Incorporación
del Sector Informal en el Manejo de los Residuos Sólidos
Municipales.
el Caso Brasileño
En Brasil una de las formas
de organizar al sector informal en el manejo de los RSM son
las cooperativas y asociaciones de pepenadores y triadores5 que representan una buena alternativa para la creación
de empleos. Esta experiencia ha generado ingresos regulares
para los trabajadores y se ha logrado una cierta estabilidad
en las actividades de diversos proyectos por todo el Brasil.
Las cooperativas y asociaciones de trabajadores autónomos
no son propiamente una empresa y gozan de determinados apoyos
por parte del gobierno local y estatal. Por ejemplo, están
exentas de pagar ciertos impuestos obligatorios para las empresas.
Se han generado muchas discusiones sobre la legalidad de estas
cooperativas y asociaciones, sin embargo, han proporcionado
a los pepenadores derecho a vacaciones, apoyo médico
y un fondo para su jubilación. Los proyectos de cooperativas
y asociaciones han alcanzado, con el apoyo de los municipios
y de las ONG, una modificación positiva para la situación
socioeconómica y ambiental de sus integrantes. Estas
experiencias han sido generalmente positivas: los trabajadores
normalmente motivados por las alcaldías, empiezan a
aumentar su autoestima, revalorizarse en cuanto a que son
personas y aprender que por trabajar con basura ellos no tienen
que confundirse como tal. Estos proyectos les proporcionan
la posibilidad de mejorar su vivienda, asistir a la escuela
o pagar la formación de sus hijos. Es interesante observar
que los cooperativistas adquieren conocimiento y experiencia
así como el dominio profesional de las actividades
que desempeñan. Son varios y serios los problemas que
pueden ocurrir en el proceso de incentivar a los pepenadores
y triadores para que se organicen en unidades productivas.
A continuación se mencionan algunos de los más
relevantes:
Dependencia: es importante que el proyecto no origine una relación
de dependencia del cooperativista con la institución
y los técnicos. Durante el proceso de formación,
los cooperativistas deben empezar a asumir sus responsabilidades,
saber que se les está capacitando en cuestiones
administrativas para que en el futuro puedan tener sus
actividades organizadas y resolver por sí mismos
las cuestiones que se presenten, que el apoyo financiero
que se les está brindando es temporal y tal vez
deba ser reembolsado. Además, deberán entender
la necesidad de contratar personal de apoyo, como por
ejemplo un contador. El desarrollo de una cooperativa
se asemeja al de un niño, en donde los padres esperan
que crezca y pueda asumir su independencia. Naturalmente
que en este caso, los cooperativistas no deben esperar
18 años para conquistar su independencia, lo ideal
sería que estuviesen listos en dos años,
y si se consigue antes, mejor.
Fuerza
emprendedora: se ha notado que muchos de los cooperativistas
o asociados, preferirían ser simplemente empleados
y tener la presencia del patrón o de un jefe para
recibir de él la dirección o dar obediencia
y así tener menos responsabilidades. Algunos de
los miembros no ven a la cooperativa como un negocio propio,
les falta el espíritu emprendedor que tienen, por
ejemplo, los vendedores ambulantes o pequeños empresarios
que fabrican en sus casas muebles u otros productos, ya
que realizan un esfuerzo por superarse.
Aunque cuenten con algún
incentivo del Estado, tienen que cumplir con ciertas obligaciones,
y frecuentemente no están de acuerdo con los descuentos
que les aplican. A continuación se mencionan dos consideraciones
importantes que los miembros de la cooperativa deben conocer
y respetar:
Importancia
de la formalización: el pepenador
o triador debe estar consciente de la importancia
de estar trabajando de forma legalizada, saber que los
descuentos para fondos de salud, por ejemplo, representan
su protección aunque se trabaje como autónomo,
pues así tendrán derechos a los servicios
de salud y jubilación como cualquier otro trabajador.
Necesidad
de transparencia: muchas de las dudas que
los cooperativistas tienen en relación con el destino
del dinero de los descuentos y los movimientos de las
ventas y otras transacciones no son infundadas.
Para evitar sospechas es importante
trabajar con una mayor transparencia y conquistar la
confianza: se tiene
que dar a conocer el motivo de cualquier transacción
de compra y venta así como el monto y destino del dinero
o del producto que ha tenido dicha operación. Algunos
de los cooperativistas no saben leer, por ello no es suficiente
comunicar a través de boletines que informen sobre
los movimientos. Será necesario establecer los mecanismos
para mantenerlos informados:
Se pueden realizar pequeñas
reuniones una vez por semana para participar a los interesados
sobre el desempeño del negocio. Estas reuniones ayudarían
también a reforzar la idea de que el negocio les pertenece
a todos. La formalización de las cooperativas o asociaciones
es un proceso lento. Inicialmente las alcaldías u ONG
buscan motivar el surgimiento de estas experiencias; en las
siguientes etapas se deberá capacitar a los pepenadores,
proporcionar apoyo legal y la búsqueda de fuentes de
financiamiento. Es importante considerar que se corre el riesgo
de incentivar o legitimar una forma de trabajo precaria donde
los cooperativistas y asociados, que por no estar de acuerdo
con las leyes, desempeñen su trabajo como antes de
que se organizaran. Para que las cooperativas de pepenadores
tengan un desarrollo sustentable deberán contar paralelamente
con el apoyo del gobierno local:
Para
que las cooperativas, asociaciones o las microempresas
funcionen bien, el municipio debe adoptar un programa
de recolección selectiva, así como dar un
destino responsable a los desechos.
Desarrollar
programas de concientización y participación
comunitaria para que el generador de los RSM tenga conocimiento
de lo que produce y esté educado para separar sus
residuos desde su origen.
Es responsabilidad de las
propias cooperativas y asociaciones:
Establecer
contacto directo con las industrias o con los grandes
compradores para poder obtener mejores precios.
Buscar
apoyo para sanear los conflictos internos de la cooperativa
o asociación. Ciertos conflictos que no se solucionen
pueden destruir toda la experiencia de la creación
del empleo y de la organización.
Cada vez más se hace
conciencia de la necesidad de incorporar al sector informal
en la gestión de los RSM debido a la contribución
que hace en el proceso de reciclaje y a la protección
del medio ambiente, además de que sus actividades pueden
disminuir los problemas sociales, al crearse empleos con ingresos
regulares.
La posibilidad de incorporar
al sector informal en la gestión de los RSM ha motivado
en Brasil y en otros países la necesidad de formar
cooperativas, asociaciones o micro-empresas, en una tentativa
por mejorar este sector.
Para formalizar la actividad
de los pepenadores y otros trabajadores en la gestión
de los RSM, se deberá tomar en cuenta:
El
sector informal tiene un importante papel en la gestión
de los RSM, con especial enfoque en la recolección
y separación de materiales reciclables.
La
motivación de las personas que trabajan en esta
actividad es una consecuencia de la situación económica
de los países donde están localizadas; en
muchos de los casos es la última posibilidad honesta
de sobrevivir y alimentar a sus familias. El hecho de
poder ganar más que un salario mínimo, que
se paga muchas veces en el sector formal, representa un
estímulo adicional para continuar en esta actividad.
En este caso, la motivación no es ambiental sino
económica.
Una
parte considerable de estos trabajadores no tienen la
posibilidad de poder pasar al sector formal de la economía,
porque muchas veces, están involucrados en actividades
delictivas o son dependientes de drogas o alcohol. Otras
veces simplemente por ser viejos o aún por ser
niños.
Estas
personas por estar, muchas veces, en el último
nivel de la escala social, son vulnerables de ser explotados
por líderes (tipo mafia) y otros. Estas características
se ven claramente en la Ciudad de México, pero
también en ciudades brasileñas como Río
de Janeiro y São Paulo.
Organizar
este grupo de actividades es un proceso que puede llevar
algunos años (para realizarse o para firmarse),
ya que deben ser acompañados por terceros. Se debe
tener cuidado para que esos grupos no sean manipulados
por políticos con fines electorales.
Las
organizaciones de éstos grupos trae consigo beneficios
tanto para las alcaldías (reducción de basura
para depositar) como para los involucrados en actividades
de pepena, burreros y carretoneros (pueden aumentar sus
ingresos). Es importante hacer hincapié en que
los gobiernos locales se responsabilicen de la recolección
de los RSM y de preferencia lleven a cabo la recolección
selectiva. Esto no significa que la alcaldía tenga
que realizar la recolección (puede delegarla a
terceros), ya que su responsabilidad consiste en controlar
que el proceso sea acorde con las políticas sociales
y de protección al medio ambiente, tanto nacionales,
como estatales y municipales. Los intereses de los pepenadores
deben ser considerados tanto en la administración
actual como en los procesos de planeación de cambios
en la gestión integral de los RSM.
NOTAS
1 Las siguientes informaciones están principalmente basadas
en el estudio elaborado en el ámbito del «Proyecto
de apoyo a la gestión de residuos sólidos» de
la Secretaría de Ecología del Gobierno del Estado
de México apoyada por la GTZ. Autora del estudio: Christine
Wamsler, 2000.
2 Un dólar norteamericano = $ 10 (pesos mexicanos) del
2000.
3 El municipio de Nezahualcóyotl forma parte de la zona
conurbada del Distrito Federal y tiene aproximadamente 1.5
millones de habitantes.
4 A la fecha (julio de 2001) la propuesta está en discusión
con los diversos grupos de pepenadores, los responsables del
municipio y de la Secretaría de Ecología del
Estado de México, apoyados por la GTZ.
5Triadores son los que separan los desechos en un espacio
fuera del basurero y donde la colecta se realiza selectivamente.
BIBLIOGRAFÍA
Kokusai, J. 1998. Estudio
sobre el manejo de residuos sólidos para la Ciudad
de México de los Estados Unidos Mexicanos. México.
Wamsler, Christine, 2000.
El sector informal en el reciclaje de los residuos sólidos
en el Estado de México. Naucalpan, Ed. Deutsche Gesellschaft
für Technische Zusammenarbeit (GTZ) GmbH / Secretaría
de Ecología del Gobierno del Estado de México
(no publicado).