CARACTERÍSTICAS
DEMOGRÁFICAS, SOCIALES Y ECONÓMICAS DE LA FRONTERA
NORTE
Resumen
ejecutivo
La
franja de la frontera norte refleja, de manera general, las
mismas condiciones de vida y de desarrollo en que se encuentra
el resto de nuestro país. En ella, al igual que en otras
regiones de México, se notan grandes concentraciones
de población (tres centros urbanos concentran más
del 40% del total de la población de la región
estudiada), una gran dispersión de población (el
8% de la población total de la franja fronteriza reside
en 15,127 localidades), existen carencias importantes en la
infraestructura urbana, educativa y de salud. La población
tiene, en general, un bajo nivel de escolaridad, la mayoría
de la infraestructura de salud, se concentra en los grandes
centros urbanos fronterizos, existe un sector importante de
la población que no tiene acceso al agua potable, drenaje
y vivienda. Un poco más del 60% de la población
empleada en el sector formal tiene ingresos mensuales inferiores
a los tres salarios mínimos, situación que los
coloca, por nivel de ingresos, por abajo de la línea
de pobreza. En la región, más del 40% de la población
total vive en condiciones de marginación social.
Lo
único que hace diferente a algunos centros urbanos fronterizos
con respecto a la mayoría de las ciudades del resto del
país es su dinámica demográfica y su nivel
de crecimiento y desarrollo económico promovido, fundamentalmente,
por el establecimiento de la industria maquiladora de exportación.
De muchas formas las ciudades fronterizas, sobre todo las que
son limítrofes con los EUA, se han convertido en polos
de atracción de población (válvulas de
escape para muchos mexicanos que llegan a ellas), la cual es
atraída a dichas ciudades, buscando oportunidades de
empleo, intentando mejorar sus niveles de bienestar y de ingresos.
La presión migratoria que se ha ejercido en los últimos
10 años sobre estas ciudades, ha sido tal, que se ha
rebasado la capacidad de las mismas, para sostener a su población
en lo que se refiere a educación, salud, vivienda, infraestructura
y servicios públicos. Como consecuencia, se han generado
grandes carencias, las cuales se han manifestado a través
de una exacerbación de los problemas sociales y ambientales,
afectando la calidad de vida y los niveles de bienestar de la
población. Un factor que contribuye a incrementar de
cierta manera dichos problemas, es la falta de arraigo y de
identidad de un sector importante de la población que
migra hacia los centros urbanos fronterizos, población
que mantiene el sentimiento de que su estancia en dichas ciudades
es sólo temporal y que algún día regresarán
a su lugar de origen. Esta actitud representa un obstáculo
para que esta población contribuya, de manera decidida,
al cuidado y a la solución de los problemas de las ciudades.
Desde esta perspectiva, una acción fundamental será
la de trabajar de manera intensa para promover el arraigo y
el sentido de identidad de los habitantes de la franja fronteriza.
La
delimitación de la frontera, debe llevar al reconocimiento
de la diversidad y naturaleza compleja de los fenómenos
socioeconómicos y culturales, así como de la interacción
con los ecosistemas naturales fronterizos, los cuales rebasan
las fronteras geopolíticas establecidas y reconocidas
internacionalmente.
La
dinámica demográfica de los municipios fronterizos
limítrofes, se encuentra relacionada con el desarrollo
económico de la región, impulsado por el desarrollo
de la industria maquiladora de exportación y por su vecindad
con los EUA, generando un entorno que ha propiciado relaciones
e intercambios asimétricos de bienes y personas, originando
características que le confieren un carácter regional
muy particular.
Mientras
que los municipios de la franja fronteriza crecieron de 1980
a 1995 en un 57.1%, los estados de la frontera norte crecieron
un 42.6% y el país en un 36.4%. Sin embargo, se debe
hacer notar que solo 20 de los 79 municipios, el 25.3% de ellos,
tuvieron tasas de crecimiento que rebasaron la media de crecimiento
nacional, hecho que indica que el "peso" del crecimiento
de los municipios fronterizos, en el período referencia,
recayó de manera fundamental en estos. Se debe destacar
también, que 15 de los 20 de los municipios fronterizos
que rebasaron la media de crecimiento nacional son limítrofes
con los Estados Unidos de América. En cifras absolutas,
estos 15 municipios limítrofes son responsables del 83.3%
del total de crecimiento población de la franja fronteriza
durante el período comprendido entre 1980 y 1995.
Por
otra parte, 57 de los 79 municipios fronterizos tuvieron tasas
de crecimiento promedio anual, menores al promedio nacional
(2.42%) durante el período comprendido entre 1980 y 1995.
De hecho, 25 de ellos, tuvieron en el mismo período,
tasas de crecimiento de población negativas, es decir,
fueron municipios que expulsaron población. Con excepción
de nueve, el resto de los municipios fronterizos (70) redujeron
su población rural de 1980 a 1995 en más de un
40%. Este hecho hace que las tasa de urbanización de
los municipios fronterizos sea del 90.8%, 17.3 puntos porcentuales
por arriba del promedio nacional registrado en 1995 (73.5%).
Más
de dos terceras partes del total de la población indígena
de los 79 municipios de la franja fronteriza se ubican en sólo
tres municipios: Ensenada y Tijuana, en Baja California, y Juárez,
Chihuahua, localidades que se caracterizan por tener una gran
actividad turística y comercial.
Los
estados de la frontera norte se distinguen con respeto del resto
del país, por tener un mayor nivel educativo. En 1995,
mientras que el 10.7% de la población mayor de 15 años
del país era analfabeta, en los estados fronterizos esta
condición la presentaba sólo el 4.8% de su población.
En ese mismo año, los estados fronterizos rebasaban en
0.92 años de estudio, el promedio de escolaridad registrado
al nivel nacional. Sin embargo, este panorama se revierte cuando
se analiza de manera específica, la situación
educativa de los municipios de la región: la mayoría
de los municipios de la franja fronteriza, el 65.8% del total,
tienen al 30% o más de su población mayor de 15
años con primaria incompleta.
Aún
y cuando las características de las viviendas en los
estados de la frontera norte son muy similares a las que presentan
las viviendas del país, las de los municipios fronterizos
son un tanto diferentes ya que existe un porcentaje significativamente
inferior de viviendas con techos de loza o materiales sólidos,
un porcentaje mayor de viviendas con piso de tierra y con un
sólo cuarto y un porcentaje muy elevado de personas (>45%)
que viven hacinadas. Se considera que estos datos son resultado
de la presión migratoria que se ejerce sobre los grandes
centros urbanos de esta región fronteriza.
Los
estados de la frontera norte, al compararse con el país,
tienen un porcentaje significativamente menor de viviendas sin
acceso a agua entubada (dentro de lote de la vivienda) y sin
conexiones a la red pública de drenaje. Sin embargo,
este escenario no lo presentan los municipios de la franja fronteriza
ya que el porcentaje de viviendas sin drenaje es mayor que el
porcentaje nacional y el porcentaje de viviendas sin agua entubada
es mayor que el porcentaje registrado para los estados fronterizos.
Estos datos indican también que el crecimiento demográfico
de los municipios fronterizos, sobre todo de los que son limítrofes
con los EUA, es tal, que ha rebasado la capacidad de la infraestructura
municipal, afectando como consecuencia, el acceso de grandes
sectores de la población a las redes de agua potable
y drenaje.
En
1996, casi la mitad de la población económicamente
activa (48.1%) de los estados de la frontera norte tenían
ingresos inferiores a los dos salarios mínimos, situación
que por nivel de ingresos los coloca definitivamente por abajo
de la línea de pobreza. En ese mismo año, esta
condición se observaba en el 50.6% de la PEA del país.
Más del 51% de la PEA de la mayoría de los municipios
fronterizos (61 de 79) se encontraban, en 1994, recibiendo menos
de dos salarios mínimos de ingreso, cifra que indica
que la mayoría de la población de esos municipios
vivía en condiciones de pobreza. Sólo ocho municipios
tenían en ese año a menos del 45% de su PEA con
los referidos niveles de ingreso.
La
industria maquiladora de exportación ha sido un factor
predominante en el desarrollo económico e industrial
de los municipios de franja fronteriza en las últimas
tres décadas, especialmente de aquellos que son limítrofes
con los EUA. La presencia de esta actividad industrial particular
explica, ante una muy elevada tasa de generación de empleos,
el que estos municipios se hayan convertido en polos de atracción
de población. Esta industria adquiere relevancia en este
reporte por el impacto ambiental indirecto que se da como consecuencia
de las altas tasas de crecimiento de población en los
municipios en donde se encuentra instalada y de una creciente
actividad humana que se gesta como consecuencia de sus procesos
de vida, producción y consumo, así como un impacto
ambiental directo que se gesta a partir del uso, manejo y disposición
de sus desechos peligrosos. Hacia junio de 1998, esta industria
daba empleo a más de un millón de personas, de
los cuales el 85.3% se concentraba en los estados de la frontera
norte.
Catorce
municipios limítrofes con los EUA concentraban, en esa
misma fecha, el 65.1% del total de los empleos que dicha industria
aportaba al nivel nacional. Se debe destacar, sin embargo, que
sólo dos municipios, Juárez en Chihuahua y Tijuana
en Baja California, concentraban en la fecha referida, más
del 35% del total de empleos. El 64% de la industria maquiladora
de exportación se concentra en tres actividades: a) materiales
y accesorios eléctricos y electrónicos, textiles,
y b) equipos y c) accesorios automotrices.
Los
presupuestos de los municipios de la franja fronteriza son muy
bajos. En 1996, se ejercieron en los 79 municipios $2,568.98
millones de pesos, cifra que equivale a $447.40 pesos por habitante
y por año. Por esta circunstancia, gran parte de ellos
se dedican a cubrir los gastos administrativos, dejando un pequeño
porcentaje que se canaliza a la realización de obras
públicas. Por ejemplo, en 1996, los municipios de la
prioridad uno, dedicaron en promedio sólo el 20.6% de
su presupuesto total a la realización de obras públicas.
En
ese mismo año, la Federación (Ramo 33) aportó
$224.07 millones de pesos adicionales a los municipios fronterizos
para ser aplicados en obras públicas y de fomento, ayuda
que equivale, en promedio a $39.00 pesos por habitante y por
año. Las cifras anteriores muestran la falta de capacidad
financiera municipal para hacer frente a los rezagos y a la
demanda creciente de obras de infraestructura, servicios públicos,
educación, vivienda y salud, sobre todo en aquellos municipios
que se convirtieron, en la última década, en polos
de atracción de población, hecho que repercute
de manera directa en el estado ambiental y de los recursos naturales
de la franja fronteriza norte y en la calidad de vida de sus
habitantes. La falta de recursos resalta la importancia de la
participación de la sociedad civil organizada en el desarrollo
de alternativas que contribuyan a la prevención y solución
de los problemas emergentes. Esta realidad, exige de la participación
activa de los sectores privado, público y social, en
un ambiente de total apertura y de corresponsabilidad, para
presentar ideas creativas y estrategias que ayuden a mitigar
y/o a solucionar, de manera integral, los problemas que enfrenta
la región en su conjunto.
Características
demográficas, sociales y económicas de la frontera
norte de México
Población
en la frontera norte de México
Las
características demográficas y la evolución
de la población en la frontera norte de México,
son particularmente diferentes al comportamiento demográfico
que prevalece en el resto del país. Su dinámica
demográfica se encuentra relacionada por la contigüidad
con el país de mayor nivel de desarrollo económico
en el mundo y con el crecimiento económico propio de
la región, impulsado fundamentalmente por el establecimiento
y desarrollo de la industria maquiladora de exportación.
Este entorno ha propiciado relaciones e intercambios asimétricos
de bienes y personas, originando características socioeconómicas
y culturales propias, que le confieren un carácter regional
muy particular.
La
definición o delimitación de la frontera lleva
al reconocimiento de la diversidad y naturaleza compleja de
fenómenos socioeconómicos y culturales, así
como de la interacción con los ecosistemas naturales
fronterizos que no se limitan a las fronteras geopolíticas,
sino que sobrepasan las líneas limítrofes reconocidas
internacionalmente.
Fig.
3.1. Evolución de la población en las entidades
federativas de la frontera norte de México
Proyección
de crecimiento de población con base en las tasas
de crecimiento anual promedio de 1990 a 1995 (INFOMEXUS).
Tasas promedio de crecimiento anual 1990-1995: México
2.43%, estados de la frontera 3.01%.
Fuente:
INEGI, 1994 y 1997.
Mientras
que la población del país aumentó de 16.5
a 91.1 millones de habitantes entre 1930 y 1995, es decir incrementó
el tamaño de su población 5.5 veces, los estados
de la frontera norte de México, aumentaron en 7.4 veces
su población, al pasar de 2 millones en 1930 a 15.2 millones
de habitantes en 1995. Este dato indica que esta región
es la que ha tenido, proporcionalmente, el incremento más
importante de población ocurrido en todo el país
en el mismo período. A una tasa de crecimiento constante
de 3.01% por año (1990-1995), la población en
los estados fronterizos aumentará a 16.7 millones en
1998, 8.11 veces la población que tenía en 1930.
Población
en los municipios fronterizos
En
este apartado se presentará la evolución del tamaño
de población de los municipios fronterizos ocurrido entre
1980 y 1995. Ésta se mostrará de acuerdo a las
prioridades municipales señaladas en el capítulo
primero de este reporte.
Fig.
3.2. Población de los municipios de la frontera
norte de México
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI,
1997.
Fig.
3.3. Tasa de crecimiento promedio anual de los municipios
fronterizos, estados de la frontera norte y México
(1980-1995)
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI,
1997.
Fig.
3.4. Tasas de crecimiento promedio anual de los municipios
fronterizos (1980-1990)
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI, 1997.
Esta
gráfica muestra la población total de los 79 municipios
de la frontera norte de México durante 1980 y 1995, incluidos
en las cuatro prioridades definidas. En ese período,
la población creció de 3.5 a 5.5 millones de habitantes.
Se muestra también, que la población total de
los estados de la frontera norte de México creció
de 10.7 a 15.2 millones de habitantes, mientras que la población
del país observó un crecimiento de 66.8 a 91.1
millones de habitantes.
La
figura 3.3 compara las tasas de crecimiento promedio anual que
tuvieron entre 1980 y 1995 los municipios de la frontera norte
con la tasa de los estados fronterizos y la del país.
En ésta se observa, de manera general que los municipios
crecieron proporcionalmente 1.35 y 1.59 veces más cuando
se comparan con el crecimiento que tuvieron, respectivamente,
los estados de la frontera norte y el país.
La
figura 3.4 compara las tasas de crecimiento promedio anual que
los 79 municipios incluidos en este reporte tuvieron entre 1980
y 1995. Como se nota, los municipios de la prioridad uno crecieron
2.95 y 1.53 veces más, respectivamente, cuando se compararon
con los de la prioridad dos y los de las prioridades tres y
cuatro (P3 y P4).
En
1995, el 27.9% del total de la población de los estados
de la frontera norte, residía en los catorce municipios
de la prioridad uno.
Mientras que la población del país creció
de 1980 a 1995, 36.4%, la población de los estados fronterizos
y la de los municipios señalados crecieron, respectivamente,
42.6% y 66.34%. Estas cifras indican que los municipios de la
prioridad uno tuvieron 1.82 y 1.56 veces mayor crecimiento de
población, que el promedio de crecimiento nacional y
de los estados de la frontera norte.
Tabla
3.1. Evolución de la población de los municipios
de la frontera norte de México catalogados como
prioridad uno (1980–1995)
Municipios
Población
1980
(hab/porcentaje)
Población
1995
(hab/porcentaje)
Porcentaje
de crecimiento
1980–1995
Crecimiento
promedio anual
(porcentaje)
Total
municipios, prioridad uno
2,555,135
4,246,836
66.34
4.42
Promedio:
municipios
182,368
303,345
--
--
Porcentaje
de la población de los estados
23.9
27.9
--
--
Porcentaje
de la población del país
3.8
4.7
--
--
Estados
frontera norte
10,691,837
15,242,430
42.56
2.84
México
(país)
66,846,833
91,158,290
36.36
2.42
Fig.
3.5. Población y tasa de crecimiento media anual.
Municipios prioridad uno (1980-1995)
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI,
1997.
De
los catorce municipios fronterizos catalogados dentro de la
prioridad uno, los de mayor crecimiento de población
dentro del período que se considera, fueron, en orden
de impor-tancia, Tijuana (7.66%), Nogales (6.41%), Acuña
(6.3%), Juárez (5.22%) y Agua Prieta (4.83%). Todos los
municipios, con la excepción de Naco, Sonora, Ojinaga,
Chihuahua y Nuevo Laredo, Tamaulipas tuvieron, dentro del período
considerado, una tasa de crecimien-to de población mayor
al promedio de crecimiento estatal y nacional. Mexicali, Baja
Califor-nia tuvo un promedio de crecimiento similar al nacional
y menor que el estatal.
Tabla 3.2 Evolución de la población de los municipios
de la frontera norte
de México catalogados como prioridad dos (1980–1995).
Municipios
Población
1980
(hab/porcentaje)
Población
1995
(hab/porcentaje)
Porcentaje
de crecimiento
1980–1995
Crecimiento
promedio anual
(porcentaje)
Total
municipios, prioridad 2
376,143
460,782
22.50
1.50
Promedio:
municipios
15,673
19,199
--
--
Porcentaje
del total del estado
3.5
3.02
--
--
Porcentaje
del total del país
0.6
0.51
--
--
Estados
frontera norte
10,691,837
15,242,430
42.56
2.84
México
(país)
66,846,833
91,158,290
36.37
2.42
Los
24 municipios fronterizos como prioridad dos representan el
3.02% de la población total de los estados de la frontera
norte y el 0.51% del total de la población del país.
Estos tuvieron 1.5% de crecimiento promedio anual entre 1980
y 1995. En general, los estados fronterizos y el país
crecieron, respectivamente, 1.86 y 1.59 veces más que
los municipios ubicados en la prioridad dos.
Fig.
3.6. Población y tasa de crecimiento media anual.
Municipios prioridad dos (1980-1995)
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI,
1997.
Sólo
tres municipios, Nava, Coahuila (9.07%), Tecate, Baja California
(7.0%) e Hidalgo, Coahuila (4.65%), tuvieron tasas promedio
de crecimiento anual que rebasaron las medias de crecimiento
nacional y la de los estados de la frontera norte.
El
33.3% de los municipios de la prioridad dos (8), tuvieron tasas
de crecimiento negativas, indicando su categoría de expulsores
de población. Con excepción de los tres municipios
mencionados, el resto de las tasas de crecimiento de población
entre 1980 y 1995 fueron inferiores a la media nacional y a
la de los estados de la frontera norte.
Tabla
3.3. Evolución de la población de los municipios
de la frontera norte de México
catalogados como prioridades tres y cuatro (1980–1995)
Municipios
Población
1980 (hab ó %)
Población
1995 (hab ó %)
Porcentaje
de crecimiento1980–1995
Crecimiento
promedio anual(%)
Municipios,
prioridades 3 y 4
590,373
845,752
43.26
2.88
Promedio:
municipios
15,137
21,686
--
--
Porcentaje
del total de los estados
5.52
5.55
--
--
Porcentaje
del total del país
0.88
0.93
--
--
Estados
frontera norte
10,691,837
15,242,430
42.56
2.84
México
(país)
66,846,833
91,158,290
36.37
2.42
*
Playas de Rosarito, Baja California no tenía la categoría
de municipio en 1980
En
el Anexo 1 se presenta el cuadro con los datos de población
y de crecimiento demográfico de cada uno de los 41 municipios
considerados como prioridad tres (2) y prioridad cuatro (39),
durante el período comprendido entre 1980 y 1995. En
él se observa que los 41 municipios, catalogados dentro
de dichas prioridades, aglutinaban en 1995 al 5.55% del total
de la población de los estados de la frontera norte y
al 0.9% del total de la población del país. Todos
los municipios con excepción de cinco (Ensenada, Baja
California, Fronteras, Nacozari de García, en Sonora;
Nuevo Casas Grandes, Chihuahua y General Treviño, Nuevo
León) tuvieron, entre 1980 y 1995, tasas de crecimiento
de población inferiores a la media nacional. El 41% del
total de municipios mostraron, en el período de referencia,
tasas de crecimiento negativas, es decir, expulsaron población.
Sin embargo, los 41 municipios crecieron en promedio, 1.19 veces
más que el país y mostraron una tendencia de crecimiento
muy similar a la observada en los estados de la frontera norte.
De los 79 municipios analizados el que mostró la tasa
de crecimiento más alta fue General Treviño, Nuevo
León (782.8%), al pasar su población de 192 habitantes
en 1980 a 1,695 habitantes en 1995.
Fig.
3.7. Población promedio por municipio fronterizo
(1980–1995)
Fuente:
Secretaría de Programación y Presupuesto,
1982.
INEGI,
1997.
Esta
gráfica muestra los promedios de población por
municipio de acuerdo a su nivel de prioridad. Como se puede
observar, la población en los municipios de la prioridad
uno era superior por un factor de once a doce veces respecto
a los municipios de las prioridades dos, tres y cuatro en tanto
que para 1995, el valor promedio en los municipios de la prioridad
uno los superaba en el orden de 17 a 14 veces que el promedio
de los municipios referidos.
Lo
anterior indica que los municipios prioridad uno tuvieron, en
el período que comprende este análisis, una tasa
más elevada de crecimiento de población y que
han tenido además, una mayor concentración de
población. En 1995, la población total de los
79 municipios de la frontera norte de México ascendía
a 5,548,387 habitantes. El 76.4% de este total, se concentra
en los 14 municipios ubicados dentro de la prioridad uno; el
8.3% en los 24 de la prioridad dos; el 6.7% en los dos de la
prioridad tres; y el 8.6% restante, en los 37 municipios de
la prioridad cuatro. La población registrada en los municipios
estudiados, equivalía en 1995, al 6.1% del total de la
población del país. A su vez, el 36.4% del total
de la población de los estados de la frontera norte se
concentra en estos municipios.
Población
por sexo y grupos de edad
Comparación
de las estructuras porcentuales de la población que habita
en México, los estados de la frontera norte y los municipios
fronterizos, por edad y sexo:
La
pirámide de población del país, presenta
la típica pirámide de un país en vías
de desarrollo con una base muy amplia, con un importante peso
porcentual de la población dependiente (14 años
y menos y 65 años y más), aunque se nota uno de
los primeros efectos de la transición demográfica
en donde el peso de la población de 5 a 9 años
de edad es mayor que el de 0 a 4 años. Con esta última
excepción, es decir, sin mostrar rasgos de transición
demográfica, los municipios de la prioridad dos y los
de la tres y cuatro, presentan pirámides de población
muy similares a la nacional.
Las
pirámides de población de los estados de la frontera
norte y de los municipios de la prioridad uno, muestran pirámides
de mayor desarrollo en donde se estrechan los grupos de población
de 5 a 19 años y se expanden los de 20 a 34 años.
Estas características se observan de manera más
clara en la pirámide de población de los municipios
de la prioridad uno, que por lo mismo, muestra mayor desarrollo
que la de los estados.
Es
relevante hacer notar, probablemente por el efecto de la gran
migración interna a la que están sometidos la
mayoría de los municipios de la prioridad uno, que el
grupo de población de 0 a 4 años es más
amplio que los grupos de 5 a 9 y de 10 a 14 años; la
migración proviene sobre todo de las áreas urbanas
marginadas y rurales del sur, que traen consigo las actitudes
y conductas reproductivas que predominan todavía en esas
zonas geográficas.
Fig.
3.8. Estructuras porcentuales de la población (1995)
Pirámide
de población, México
Pirámide
de población estado de la frontera norte de México
Pirámide
de población, municipios prioridad uno
Pirámide
de población, municipios prioridad uno
Pirámide
de población, municipios prioridad uno
Fuente:
INEGI, 1997.
Fig.
3.9. Estructura porcentual de la población por
grupos de edad. México, estados y municipios fronterizos
(1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
La
figura 3.9 muestra la estructura porcentual de la población
por grupos de edad del país, los estados y los municipios
fronterizos. En ella se ratifica que el menor porcentaje de
población dependiente se ubica en la estructura de los
estados y en la de los municipios de la prioridad uno.
Natalidad,
mortalidad general y migración
En
este apartado se analizarán, dada la limitación
de las fuentes de información, los municipios correspondientes
a las prioridades uno y dos.
La
figura 3.10 presenta las tasas de natalidad, mortalidad general
y crecimiento natural de los municipios de la prioridad uno.
El 42.9% del total de los municipios (6), tuvieron tasas de
natalidad por arriba de 30 nacimientos por cada 1,000 habitantes:
Ascensión (32.9), Naco (32.6), Nogales (32.5), Acuña
(31.8), Matamoros (31.7%) y Reynosa (30.5). Sólo cuatro
municipios, Juárez (1.99%) y Ojinaga (1.40%) en Chihuahua;
Tijuana (1.98%) y Mexicali (1.65%) en Baja California, tuvieron
durante 1995 un crecimiento natural por abajo del 2.0% anual.
Fig.
3.10. Tasa de natalidad y mortalidad general. Municipios
prioridad uno (1995)
Fuente:
INEGI, 1992; INEGI, 1997; SSA, 1996.
Fig.
3.11.Tasa de migración. Municipios prioridad uno
(1995)
Fuente:
INEGI, 1992.
INEGI,
1997.
Esta
gráfica muestra el crecimiento promedio anual durante
1995 de los municipios de la prioridad uno como consecuencia
de la migración (movimiento social). En ésta se
ve que todos, con excepción de dos municipios (Naco,
Son. y Ojinaga, Chih.), tuvieron un crecimiento positivo, el
cual fluctuó entre el 7.97% (Agua Prieta, Son.) y 1.23%
(Reynosa, Tam.). Cinco municipios de la prioridad uno (35.7%)
alcanzaron un crecimiento por arriba del 2% anual debido a la
migración.
Tabla
3.4. Clasificación por categoría de migración
promedio anual de los municipios de la prioridad uno
Atracción
fuerte (%)
Atracción
media (%)
Atracción
débil
(%)
Expulsión
débil
(%)
Expulsión
media
(%)
Expulsión
fuerte
(%)
2.0
o más
1.0
a 1.9
0.01
a 0.99
-0.01
a -0.99
-1.0
a -1.99
-2.0
o menos
Agua
Prieta
Acuña
Tijuana
Juárez
Nuevo
Laredo
Nogales
S.
L. Río Colorado
Mexicali
Piedras
Negras
Matamoros
Ascensión
Reynosa
Naco
Ojinaga
Como
se nota en la tabla 3.4, el 35.7% del total de los municipios
(5) de la prioridad uno, son de fuerte atracción y el
50% (7) de mediana atracción. El 14.3% (2) son de mediana
expulsión.
Fig.
3.12. Tasas de natalidad y mortalidad general. Municipios
prioridad dos (1995)
Fuente:
INEGI, 1992; INEGI, 1997; SSA, 1996.
La
figura 3.12 muestra las tasas de natalidad, mortalidad general
y crecimiento natural de los municipios considerados dentro
de la prioridad dos. El 16.7% de ellos (Janos, Río Bravo,
Hidalgo y Plutarco Elías Calles), tenían en 1995
una tasa de natalidad que rebasaba la media nacional de 29.1
nacimientos por cada 1,000 habitantes. El 37.5% del total de
los municipios tuvieron una tasa de crecimiento natural por
abajo del 2%, en 1995 (Altar y Saric en Sonora; Guerrero y Gustavo
Díaz Ordaz en Tamaulipas; Anáhuac, Nuevo León;
Jiménez, Manuel Benavides y Ocampo en Chihuahua; y Guerrero,
Coahuila).
Fig.
3.13. Tasa de migración. Municipios prioridad dos
(1995)
Fuente:
INEGI, 1992; INEGI, 1997.
La
figura 3.13 muestra la tasa promedio anual de migración
de los municipios de la prioridad dos, para 1995. Contrario
a lo observado en los municipios de la prioridad uno, en éstos,
la gran mayoría (20 de 24) tuvieron tasas de crecimiento
social negativo. Sólo cuatro municipios, Ocampo, Tecate,
Nava y Altar mostraron desde una fuerte (3.42%) hasta una débil
atracción (0.13%)
Tabla
3.5. Clasificación por categoría de migración
promedio anual de los municipios de la prioridad dos
Atracción
fuerte (%)
Atracción
media (%)
Atracción
débil
(%)
Expulsión
débil
(%)
Expulsión
media
(%)
Expulsión
fuerte
(%)
2.0
o más
1.0
a 1.99
0.01
a 0.99
-0.01
a -0.99
-1.0
a -1.99
-2.0
o menos
Ocampo
Tecate
Nava
Altar
Saric
Cananea
Caborca
Anahuac
Guadalupe
M.
Alemán
P.G.
Guerrero
P.E.
Calles
Jiménez
Río
Bravo
Camargo
Hidalgo
P.
Peñasco
Mier
Guerrero
C
Sta.
Cruz
Janos
Guerrero
T
G.
D. Ordaz
M.
Benavides
Fig.
3.14. Migración en municipios prioridad uno (1998)
Fuente:
CONAPO, 1998; INEGI, 1997.
Fig.
3.15. Urbanización municipios prioridad uno (1980-1995)
Fuente:
INEGI, 1982; INEGI, 1997.
Fig.
3.16. Distribución urbano-rural. Municipios prioridad
uno (1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
Como
lo señala la tabla 3.5, sólo dos de los 24 municipios
de la prioridad dos mostraron fuerte atracción de población.
Cuatro municipios tuvieron una débil atracción
y el 66.7% manifestaron de una mediana a una fuerte expulsión.
La mayoría de los municipios expulsores son rurales.
Este
mapa muestra la clasificación de los municipios de la
prioridad uno de acuerdo a su categoría migratoria.
Urbanización
La
figura 3.15 muestra la tasa de urbanización de 1980 a
1995 de los municipios de la prioridad uno. Las barras muestran
el crecimiento de la población urbana en el periodo de
referencia en cifras absolutas (miles de habitantes) y la línea
refleja, en porcentaje, la tasa de urbanización promedio
anual de 1980 a 1995. El 85.7% de los municipios (12 de 14)
mostraron, en el periodo, tasas superiores al 2% promedio anual
de urbanización, mismas que se consideran elevadas. Ocho
municipios tuvieron tasas de urbanización promedio anual
del 5% y más: Ascensión (9.8%), Tijuana (8.5%),
Acuña (7%), Nogales (6.7%), Agua Prieta (6%), Juárez
(5.6%), Mexicali (5.1%) y Matamoros (5%).
El
crecimiento promedio anual de la urbanización (1980-1995)
en once de los catorce municipios de esta prioridad fue superior
respecto al nacional, que ascendió a 3.41% durante ese
período.
La
figura 3.16 muestra el grado de urbanización de los municipios
fronterizos de la prioridad uno. Todos con excepción
de cuatro (Naco, Mexicali, Ojinaga y Ascensión) tienen
tasas de urbanización que exceden el 90%. La mitad del
total de los municipios (N. Laredo, Juárez, Tijuana,
Nogales, Piedras Negras, Acuña y Reynosa) tuvieron tasas
de urbanización del 95% y más.
El
municipio de este grupo que mostró la menor tasa de urbanización
fue Ascensión, Chihuahua con el 71.4%, cifra discretamente
inferior a la observada al nivel nacional para 1995, la cual
era del 73.5%. Sólo los municipios de Ojinaga y Ascensión
mostraron un grado de urbanización menor al nivel de
los estados de la frontera norte que para 1995 alcanzaba el
86.5%, trece puntos más que el nivel de urbanización
nacional.
Fig.
3.17. Urbanización municipios prioridad dos (1980-1995)
Fuente:
INEGI, 1982; INEGI, 1997.
La
figura 3.17 muestra la tasa de urbanización de los municipios
fronterizos de la prioridad dos . Como se observa, el 20.8%
de los municipios (5) no las registran ya que son 100% rurales
(Santa Cruz, Saric, Manuel Benavides, Guerrero, Coahuila e Hidalgo).
Cinco municipios más, mostraron reducción de su
población urbana durante el período comprendido
entre 1980 y 1995, (Camargo, Mier, Gustavo Díaz Ordaz,
Guerrero, Tamaulipas y Jiménez). El 50% de los municipios
de la prioridad dos tuvieron tasas elevadas de urbanización
promedio anual que fluctuaron entre el 15.3% (Nava) y el 2.4%
anual (Miguel Alemán). En números absolutos, el
mayor incremento de la urbanización se notó en
los municipios de Río Bravo, Tamaulipas y Tecate, Baja
California.
Fig.
3.18. Distribución urbano-rural. Municipios prioridad
dos (1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
En
la figura 3.18 se muestra de manera clara la distribución
urbano/rural de los municipios de la prioridad dos. Como se
nota, el grado de urbanización de estos municipios es
mucho menor que el observado en los municipios de la prioridad
uno. Los municipios de Puerto Peñasco y Mier presentan
grados de urbanización que exceden el 95%. El 33.3% del
total de los municipios de esta prioridad tienen un nivel de
urbanización que supera el 80%.
Fig.
3.19. Distribución de la población en municipios
fronterizos (1998)
Fuente:
CONAPO, 1998; INEGI, 1997.m
Fig.
3.20. Presencia indígena en la frontera norte de
México (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; INEGI, Gobiernos de los estados, 1997.
Fig.
3.21. Presencia indígena en municipios de la frontera
norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
El
75% de los municipios de la prioridad dos (18) tienen niveles
de urbanización inferiores al observado en los estados
de la frontera norte durante 1995 (86.5%).
Los
municipios de Naco, Ascensión y Ojinaga (prioridad uno)
tienen menos de 25,000 hab. y el 12, 21 y 29% de su población
total, es rural. Este mapa muestra las diferentes áreas
urbanas de los municipios fronterizos de la prioridad uno y
dos, así como la dimensión de las mismas.
Población
indígena
En
la figura 3.20 se puede observar el porcentaje de población
indígena en el país y en los estados de la frontera
norte en 1995. El 6.8% de la población total de México
(6,198,764 habitantes), son indígenas. De éstos,
192,055 residen en los estados de la frontera norte, correspondiente
al 1.26% de la población total en dichos estados. Respecto
a Chihuahua, cabe señalar que el 2.8% de su población
era indígena para 1995, cifra que lo coloca entre los
estados fronterizos como el de mayor presencia indígena.
Coahuila con apenas el 0.1% de su población total, era
el de menor concentración.
La
figura 3.21 muestra la presencia de población indígena
en los municipios fronterizos de acuerdo a su prioridad. El
18.2% del total de ella en los estados de la frontera norte
reside en los 79 municipios que analiza este reporte. Mientras
que en los municipios de la prioridad uno vive el 10.7% del
total de los indígenas de los estados fronterizos, en
los correspondientes a las prioridades dos, tres y cuatro juntos,
residen respectivamente, el 0.97% y el 6.53%.
Comparado
con la población total de cada una de las tres categorías
de municipios fronterizos, la población indígena
de los de la prioridad uno representan el 0.48%, la de los municipios
de la prioridad dos, el 0.41% y la de los de la prioridad tres
y cuatro, el 1.48% de la población total.
Fig.
3.22. Presencia indígena en municipios fronterizos.
Prioridad uno (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
Esta
gráfica muestra la presencia indígena en los municipios
fronterizos de la prioridad uno en 1995. De los catorce municipios,
Tijuana con el 0.84% de su población total, es el que
tiene mayor concentración, y Ojinaga con apenas el 0.26%
de su población total, es el de menor concentración
de la misma. En cifras absolutas, Juárez con 4,047 indígenas
en 1995, es el que cuenta con la mayor presencia indígena
después de Tijuana (8,329).
Fig.
3.23. Presencia indígena en municipios fronterizos.
Prioridad dos (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
Con
relación a su población total, los municipios
de la prioridad dos con mayor presencia indígena son,
en orden de importancia, Plutarco Elías Calles (0.91%),
Caborca (0.78%) y Tecate con 0.73%. Sin embargo, en cifras absolutas,
los dos municipios fronterizos de este grupo, que tienen mayor
concentración son Caborca, Son. con 504 y Tecate, B.
C. con 457. El municipio que menor porcentaje de indígenas
tiene es el de Anáhuac, N. León (0.03%).
En
las tablas de datos que se anexan a este reporte se puede revisar
de manera detallada la presencia indígena de cada uno
de los 79 municipios fronterizos. En ellas se podrá notar
que el municipio de Ensenada, Baja California con 11,031 indígenas
(3.51% de su población total), tiene el 87.9% del total
en los 41 municipios de las prioridades tres y cuatro. Además,
es importante destacar que este municipio es el que tenía
en 1995, la mayor concentración de indígenas de
los 79 municipios fronterizos que estudia este reporte. De hecho,
sin considerar a los dos municipios de la prioridad tres, los
municipios de la prioridad cuatro concentran sólo a 1,459
indígenas, el 0.76% del total en los estados de la frontera
norte.
Educación
Fig.
3.24. Porcentaje de analfabetas, población de 15
años y más.
México y estados de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
Fig.
3.25. Promedio de escolaridad. México y estados
de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
Fig.
3.26. Población de 15 años y más
con primaria incompleta en municipios fronterizos (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
Respecto
al nivel educativo, cabe señalar que la comparación
de los estados fronterizos con el resto del país, señala
que el 10.7% de la población de 15 años y más
del país es analfabeta, el porcentaje en los estados
fronterizos es de sólo 4.78%, es decir, menos de la mitad
de los analfabetas que existen en el país, hecho que
indica un mayor nivel de escolaridad. Mientras que Tamaulipas
y Chihuahua tienen el mayor porcentaje de analfabetas (5.99%
y 5.38% respectivamente), N. León es el estado fronterizo
con el menor porcentaje de analfabetas (3.81%).
La
figura 3.25 muestra el promedio de escolaridad que la población
de 15 años y más tenía en 1995 en el país
y en los estados fronterizos. En ella se observa que en promedio,
los estados fronterizos rebasan en 0.92 años el promedio
de escolaridad registrado en el país. Nuevo León,
con un promedio de escolaridad de 9.05 años de estudio,
rebasa en 1.8 años el promedio nacional y en 0.91 años
el promedio de los estados de la frontera norte. Tamaulipas
fue la entidad fronteriza con el menor promedio de escolaridad
(7.8 años de estudio) en 1995, aún así,
rebasa la media nacional por casi 0.6 años de estudio
(0.58).
Tamaulipas
y Chihuahua, son los estados fronterizos con más baja
escolaridad y con más alta tasa de analfabetas de 15
años y más. En El perfil de la frontera México/Estados
Unidos , editado por INFOMEXUS en 1996, se presentan los promedios
de escolaridad que tenía la población de 15 años
y más en 1990, en 10 municipios considerados dentro de
la prioridad uno de este reporte. En dicho trabajo, se nota
que dichos municipios rebasaban en un año y más
el promedio nacional. Dado que no fue posible obtener datos
recientes con relación al promedio de escolaridad de
los municipios de la frontera norte de México, se presenta
en la figura 3.26, el porcentajede población
con 15 años y más que tiene sólo primaria
incompleta como grado máximo de estudios.
Se
observa que sólo el 24.7% del total de la población
con 15 años y más de los municipios de la prioridad
uno, tiene primaria incompleta, cifra que rebasa en 3.6 puntos
porcentuales la media nacional (21.1%). El mayor porcentaje
de población con esta característica de este grupo
etario, se nota en los municipios de la prioridad dos (36.8%),
cifra que se encuentra, 15.7% por arriba del promedio nacional.
Los otros dos grupos de municipios, 3 y 4, tienen, respectivamente,
al 28.2% y 29.5% de dicha población con primaria incompleta.
De
los municipios de la prioridad uno, Ascensión (46.7%)
y Janos (41.5%), eran los que tenían en 1995, el mayor
porcentaje de población con primaria incompleta. De los
de la prioridad dos, uno tiene a más del 60% de su población
con primaria incompleta (Manuel Benavides, Chihuahua con 62.8%)
y a cuatro municipios en donde esta condición se presenta
en más del 50% de su población (Hidalgo 58.6%,
Ocampo 54.1%, Jiménez 53.2% y Guerrero con 51.9%, todos
municipios de Coahuila). Al revisar esta característica
en los municipios de la prioridad cuatro, el 46% del total de
los 39, tenían a más del 40% de su población
de 15 años y más con primaria incompleta, únicamente
Coyame, Chihuahua, rebasó esta cifra con el 56.3% de
su población.
Fig.
3.27. Porcentaje de alumnos inscritos en educación
media y media-superior con relación al total de
alumnos inscritos en educación primaria. México
y estados de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; INEGI, Gobiernos de los estados, 1997.
Aunque
la figura 3.27 no representa un estudio de eficiencia terminal,
considerando los porcentajes de población de 15 años
y más con sus diferentes grados de estudio, analiza los
porcentajes de inscripción en los niveles medio y medio
superior con relación al total de alumnos inscritos en
primaria, proporciona una idea de los niveles de deserción
por nivel escolar y de cuántos de los que inician, concluyen
su educación en determinados ciclos.
Como
se puede observar, en el país se inscriben en secundaria
(nivel medio) el 32.1% del total de alumnos que lo hacen en
primaria y se inscriben en el nivel medio-superior (preparatoria
o técnico), el 16% del total de alumnos que se inscriben
en el mismo año en primaria. Comparando estas cifras
con el promedio de los estados de la frontera norte, se nota
que el porcentaje de alumnos inscritos en secundaria (35.8%)
y en el nivel medio superior (19.6%) es, mayor 3.8 y 3.6 puntos
porcentuales respectivamente. De todos los estados de la frontera
norte, Chihuahua es el único que se encuentra por abajo
del promedio nacional en dichos conceptos. Nuevo León
es el estado de la frontera norte con los más altos porcentajes
de alumnos inscritos en secundaria (41.6%) y en el nivel medio
superior (23.5%) con relación al total de inscripciones
en primaria, rebasando respectivamente el promedio nacional
con 9.6 y 7.5 puntos porcentuales. También como se nota
en la misma gráfica, rebasa el promedio de los estados
fronterizos.
La
gráfica que se presenta a continuación muestra
la situación anterior extrapolada a los municipios fronterizos
de acuerdo a su clasificación prioritaria.
Fig.
3.28. Porcentaje de alumnos inscritos en educación
media y media-superior con relación al total de
alumnos inscritos
en educación primaria. Municipios de la frontera
norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
Como
se nota, el porcentaje de inscritos en secundaria con relación
a los de la primaria es, en los municipios de la prioridad uno,
menor al porcentaje registrado a nivel nacional, lo cual probablemente
se explica por el intenso flujo migratorio al que están
expuestos gran parte de los municipios de esta prioridad. El
porcentaje de inscritos en secundaria es, en los municipios
de las tres prioridades restantes, discretamente mayor que la
media nacional. Sin embargo, en los municipios de la prioridad
uno, el porcentaje de inscritos en el nivel medio superior,
con relación al total de inscritos en primaria, es mayor
que la media nacional, probablemente estimulados por la demanda
tan importante de profesionales que presenta la industria maquiladora
de exportación, la cual se concentra, en su mayor porcentaje
en nueve de los catorce municipios de esta prioridad. En el
resto de los grupos de municipios, el porcentaje de inscritos
en el nivel medio superior es prácticamente igual en
la prioridad tres, discretamente inferior en la prioridad dos
y significativamente inferior en la prioridad cuatro. En este
último, 27 de los 39 municipios, el 69.2% 73% del total,
no tienen infraestructura para atender alumnos en el nivel medio
superior.
De
los municipios de la prioridad uno, Naco el que mayor porcentaje
de inscritos tenía en secundaria (41.2%) y en el nivel
medio superior (78.5%). Ascensión es el que tenía
menor porcentaje de inscritos en secundaria (24.3%) y en el
nivel medio superior (3.9%). En cuanto a los de la prioridad
dos, Cananea es que el mayor porcentaje tenía de inscritos
en secundaria (46.5%) y en el nivel medio superior (31.4%),
Praxedis G. Guerrero, tenía el menor porcentaje de inscritos
en primaria (13.5%); Altar tenía el menor porcentaje
de alumnos inscritos en el nivel medio superior (4.5%). Además,
nueve de los 24 municipios de la prioridad dos, el 37.5%, no
tenían infraestructura para recibir alumnos del nivel
medio superior. Sabinas, Coahuila, municipio de la prioridad
cuatro, era el municipio que mayor porcentaje tenía de
alumnos inscritos en secundaria (61.2%) y en el nivel medio
superior (44.9%). Tres de los 39 municipios de la prioridad
cuatro, el 8.1%, no contaban con infraestructura para atender
alumnos en el nivel medio (secundaria).
Vivienda
Los
estados de la frontera norte tenían en 1995 (3,519,955
viviendas), el 18.1% del total de las viviendas del país
(19,403,409). Como lo muestra la figura 3.29, considerando la
población del país en ese mismo año, el
promedio de habitantes por vivienda, fue para el país
de 4.7 y de 4.33 para los estados de la frontera norte. De éstos,
B. C. era el estado con el menor promedio de habitantes por
vivienda con 4.18 y N. León era el que tenía el
mayor promedio con 4.48. Sin embargo, como se nota, los estados
fronterizos tenían un menor promedio de habitantes por
vivienda que el registrado al nivel nacional.
Esta
gráfica 3.30 muestra el promedio de habitantes por vivienda
de los 79 municipios fronterizos agrupados dentro de las cuatro
prioridades. Como se observa, los municipios de la prioridad
uno fueron los que tenían en 1995 el menor promedio (4.22)
y los municipios de la prioridad cuatro, el mayor (4.9). De
todos, éstos últimos son los únicos que
rebasan el promedio nacional (4.7).
Fig.
3.29. Habitantes por vivienda. México y estados
de la frontera norte (1995)
Fig.
3.30. Habitantes por vivienda. México y estados
de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997.
Fuente:
INEGI, 1997.
INEGI,
Gobiernos de los estados, 1997.
SEGOB,
CEDEMUN, 1998.
De
los municipios de la prioridad uno; Mexicali, Baja California,
era el que tenía el más bajo promedio de habitantes
por vivienda (4.14) y Acuña, Coahuila, con el promedio
más elevado (4.45). Guerrero, Coahuila, municipio de
la prioridad dos, fue el que en este grupo, tenía menor
promedio en 1995 (3.23) y Caborca, Sonora, el más alto
promedio (4.86). De los municipios de las prioridades tres y
cuatro, Los Aldamas, Nuevo León, mostró el menor
promedio de habitantes por vivienda (2.15) y Sabinas, Coahuila,
con el más elevado (4.48).
Fig.
3.31. Porcentaje de viviendas con techo de loza, piso
de tierra y un cuarto.
México y estados de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; INEGI, Gobiernos de los estados, 1997.
La
gráfica anterior presenta el porcentaje de viviendas
que cuentan con techos de loza (o materiales sólidos),
con piso de tierra, así como el porcentaje de viviendas
con un sólo cuarto a nivel nacional y de los estados
de la frontera norte. Todos las entidades fronterizas con excepción
de Chihuahua, rebasan el porcentaje de viviendas con techos
de loza o de otros materiales sólidos. El porcentaje
de viviendas con piso de tierra es inferior que la media nacional,
así como el porcentaje de viviendas con un solo cuarto.
En general, Nuevo León y Coahuila son los que tienen
viviendas con mejores condiciones, es decir, mayor porcentaje
de viviendas con techos construidos con materiales sólidos
y menor cantidad de viviendas con piso de tierra o con un solo
cuarto.
Fig.
3.32. Porcentaje de viviendas con techo de loza, piso
de tierra y un cuarto. Municipios fronterizos (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
Esta
gráfica, similar a la anterior, analiza también
el porcentaje de viviendas con hacinamiento. Como se observa,
todas las viviendas de las cuatro prioridades tienen en promedio,
menores por-centajes de viviendas con techos de loza o de otros
materiales sólidos que la media nacional y estatal. El
mismo hecho se ve con relación al porcentaje de viviendas
con tierra, con excepción de los municipios de la prioridad
tres.
Sólo
los municipios de la prioridad tres tuvieron un porcentaje menor
de viviendas con piso de tierra que la media de los estados
de la frontera norte. Los municipios de la prioridad dos fueron
los que mostraron el mayor porcentaje de viviendas con hacinamiento.
De los municipios de la prioridad uno, Juárez, Chihuahua,
fue el que tuvo el menor porcentaje de viviendas con techos
de loza o materiales sólidos (3.2%) y Naco, Sonora, el
mayor (84.3%). Nogales, Sonora, tenía el mayor porcentaje
de viviendas con piso de tierra (11.8%) y Naco, del mismo estado,
el menor (5.4%).
El
menor porcentaje de viviendas con hacinamiento en los municipios
de la prioridad uno se encontró en Ojinaga (39.3%), y
el más elevado en Acuña con 53.4%. De los municipios
de la prioridad dos, Janos, fue el que menor porcentaje de viviendas
con techo de loza (0.5%) y Miguel Alemán, con el mayor
porcentaje de viviendas con esa condición (61%), mientras
que Hidalgo, tenía el 35.5% del total de sus viviendas
con piso de tierra, sólo el 1.5% de las viviendas de
Mier, disponían de esa característica. El mayor
porcentaje de viviendas con hacinamiento se observó en
Caborca (57.9%) y el menor en Mier (40.3%). Mientras que el
77.5% de las viviendas de Sabinas Hidalgo, Nuevo León,
(prioridad cuatro), tenía viviendas con techo de loza,
ninguna de las viviendas de Tubutama, Sonora, tenía esta
característica. El 24% de las viviendas de Melchor Ocampo,
Nuevo León, tenían piso de tierra y sólo
el 2.1% de las viviendas de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua,
Los Aldamas, Nuevo León, Doctor Coss, Nuevo León
y Sabinas Hidalgo, Nuevo León. De los municipios de la
prioridad cuatro, el que mayor grado de hacinamiento observó,
fue Múzquiz, Coahuila (56.9%).
Fig.
3.33. Porcentaje de viviendas sin agua entubada y drenaje
a la red pública. México y estados de la
frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; INEGI, Gobiernos de los estados, 1997.
La
gráfica muestra, con excepción de Tamaulipas,
que las entidades fronterizas tienen un menor porcentaje de
viviendas con drenaje conectado a la red pública que
el porcentaje observado al nivel nacional. Sin embargo, es importante
destacar que el 32.2% del total de las viviendas de los estados
fronterizos no están conectadas a las redes públicas
de drenaje. El porcentaje de viviendas sin agua entubada en
los estados fronterizos es menor que la media nacional. De éstos,
el que mayor porcentaje de viviendas sin agua tiene, es el estado
de Baja California.
Fig.
3.34. Porcentaje de viviendas sin agua entubada ni drenaje
a la red pública. Municipios de la frontera norte
(1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
En
esta gráfica se revisan las mismas características
de la anterior, sólo que enfocadas en los municipios
de acuerdo a las diferentes prioridades. Los municipios que
mayor porcentaje de viviendas tienen sin drenaje conectado a
la red pública, son los de la prioridad cuatro (87.3%),
y los que menor porcentaje de viviendas tenían con esta
condición, son los de la prioridad uno (34.9%). El 19.7%
y el 16.9% de los de la prioridad dos y tres, respectivamente,
no contaban con agua entubada.
Economía
La
siguiente gráfica muestra diferentes niveles de ingresos
de la población económicamente activa (PEA) del
país y de los estados fronterizos.
Fig.
3.35. Porcentaje de PEA: diferentes niveles de ingresos.
México y estados de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; INEGI, Gobiernos de los estados, 1997.
Como
se observa, el 48.1% de la PEA de los estados de la frontera
norte recibe ingresos mensuales inferiores a los dos salarios
mínimos, cifra discretamente menor que la media nacional
de 50.6%. Sin embargo, la diferencia se nota en el porcentaje
de población que reciben menos de un salario (menor en
los estados fronterizos) y en el que recibe de 1.0 a 1.99 salarios
mínimos (mayor en los estados fronterizos. Por su nivel
de ingreso (menor a dos salarios mínimos), esta población
(la mitad del país y la mitad de la población
de dichos estados) tiene recursos para satisfacer aproximadamente
el 60% de sus necesidades básicas de alimentación,
vestido, salud, educación y transporte.
El
50% o más de la PEA de tres de los cuatro grupos de municipios
fronterizos tenían ingresos inferiores a los dos salarios
mínimos. El grupo que tenía el mayor porcentaje
en esta condición, corresponde a los de la prioridad
dos. De los municipios de la prioridad uno, Tijuana es el que
menor PEA tiene en este rango de ingresos (34.4%) y Acuña,
Coahuila es el que mayor porcentaje tiene en esta situación
(62.6%).
Fig.
3.36. Porcentaje de PEA con ingresos menores a dos salarios
mínimos.
Municipios de la frontera norte (1995)
Fuente:
INEGI, 1997; SEGOB, CEDEMUN, 1998.
De
los municipios de la prioridad dos, el 78.5% de la PEA de Jiménez,
Coahuila, tenía ingresos inferiores a los dos salarios
mínimos y sólo el 36.5% de la PEA de Cananea,
Sonora, tenía dicho nivel de ingresos. De los de la prioridad
tres y cuatro, los dos que tenían mayor porcentaje de
PEA con ingresos inferiores a los dos salarios mínimos,
eran Coyame, Chih., (83.3%) y Juárez, Coahuila con el
83.0%. Por otra parte, sólo el 15.9% de la PEA de Agualeguas,
Nuevo León, tenía el referido nivel de ingresos.
Industria
maquiladora de exportación
El
desarrollo de la industria maquiladora de exportación
ha sido un factor predominante en el crecimiento industrial
y económico de la frontera norte de México en
las últimas tres décadas. La presencia de esta
actividad de manera preponderante en el 18.2% de los 79 municipios
que analiza este reporte, explica además de su desarrollo
económico, el que estos municipios se hayan convertido
en fuertes polos de atracción de población. La
industria maquiladora de exportación adquiere relevancia
en este reporte por el impacto ambiental indirecto que se da
como consecuencia del crecimiento alarmante de población
en los municipios en donde se encuentra instalada, de la creciente
actividad humana que se produce como consecuencia de sus procesos
productivos y del manejo que se realiza de sus desechos.
La
gráfica que se presenta a continuación muestra
la presencia de la industria maquiladora de exportación
en el país y en los estados de la frontera norte.
Fig.
3.37. Industria maquiladora de exportación. México
y estados fronterizos (junio de 1988)
Hasta
junio de 1998 existían en México 2,964 permisos
de plantas maquiladoras, que daban empleo a 1,014,468 personas.
En esa misma fecha, los estados fronterizos concentraban el
79.9% del total de los permisos del país (2,396) y el
85.3% del total de los empleos de dicha industria (865,638)
mientras que Baja California concentraba el mayor porcentaje
de los permisos de maquiladoras (34.6%), Chihuahua tenía
el mayor porcentaje de empleados (26.6%).
Baja
California y Chihuahua constituyeron los estados de la frontera
norte con el menor y mayor promedio de empleados por permiso,
respectivamente, con 214.3 y 716.6 (1998) en tanto que Nuevo
León tenía el menor número de permisos
(120) y empleados (45,838).
La
siguiente gráfica muestra la presencia de la industria
maquiladora de exportación en catorce de los 79 municipios
que considera este reporte. Con excepción de Ensenada,
el resto son municipios limítrofes con los Estados Unidos
de América.
Fig.
3.38. Industria maquiladora de exportación: empleos
y permisos. Municipios fronterizos (junio de 1998)
De
manera general, estos municipios concentraban en junio de 1998,
el 76.2% del total de los permisos de plantas maquiladoras,
otorgados en las entidades de la frontera norte y el 60.9% de
los permisos del país. En la misma época, concentraban
el 76.3% del total de los empleos que proporcionaba este sector
en la franja fronteriza y el 65.1% del total de empleos que
tenía esta industria en el país.
En
particular, el municipio de Juárez, Chihuahua, concentraba
el 20.5% del total de los empleos de la industria maquiladora
al nivel nacional, el 77.2% del total en el estado de Chihuahua
y el 24.1% del total generado por esta industria en los estados
fronterizos. También este municipio es el que mayor promedio
de empleados por permiso tenía, en junio de 1998, al
nivel nacional (823.8). El municipio de Tijuana con 151,363
empleos, ocupa el segundo lugar nacional. Río Bravo,
Tamaulipas, es de los catorce municipios analizados, el que
menor número de permisos tenia (13) y de empleados (2,943).
El resto de los municipios concentraban entre 9,860 y 55,716
empleos.
Por
otra parte, el municipio de Tijuana, Baja California, concentraba
el 22.8% del total de permisos expedidos al nivel nacional,
el 65.8% de los permisos del estado de Baja California y el
28.5% del total de los permisos en la frontera. El 10.7% del
total los tenía, en junio de 1998, dicho municipio.
La
siguiente gráfica presenta la relación entre la
tasa anual de crecimiento promedio de 14 municipios fronterizos
y la industria maquiladora.
Fig.
3.39. Relación de la tasa de crecimiento de población
y la industria maquiladora.
Municipios fronterizos (1990-1995)
En
ella se ve la tasa tan alta de crecimiento que tuvieron todos
los municipios con excepción del correspondiente al Río
Bravo, Tamaulipas, el cual mostró una tasa por debajo
del promedio nacional. Tres municipios tenían tasas que
rebasaban el 3.5% anual, cuatro la tenían entre 4 y 4.9%
y 5 alcanzaban tasas de crecimiento de población que
excedían el 5% anual, desde Juárez, Chihuahua,
con el 5.34% hasta Agua Prieta, Sonora, con el 10.31%.
Tabla
3.6. Industria maquiladora de exportación. Plantas por
actividad (1998)
La
tabla anterior nos presenta a la industria maquiladora de exportación,
según su actividad industrial a junio de 1998. En ella
se ve que más del 55% del total de los permisos se dedican
a tres actividades, el 27.7% del total (820) a textiles, el
15.8% (469), a trabajar materiales y accesorios eléctricos
y electrónicos y el 11.6% (343), a elaborar partes y
muebles de madera o metálicos. El mayor número
de empleos (253,844) se concentra en la industria de materiales
y accesorios eléctricos y electrónicos, cifra
que corresponde al 25% del total de empleos que genera esta
industria. El menor promedio lo tienen cuatro tipos de actividad
industrial, los cuales se presentan de menor a mayor: partes
y muebles de madera o metálicos (138.8); procesamiento
de alimentos (144.2); productos químicos (154.1); y zapatos
y artículos de piel (163.1).
Finanzas
públicas municipales
Durante
1996, se ejercieron en los 79 municipios de la frontera norte
de México $2,568.89 millones de pesos como monto del
presupuesto municipal y $224.07 millones más, de la aportación
del Gobierno Federal (ramo33) para la realización de
obras públicas y de fomento, lo que representó
el 8.7% del gasto ejercido por los municipios. Del total del
presupuesto municipal ejercido en ese año, el 76.5% se
gastó en los municipios de la prioridad uno, el 9.7%
en los de la dos, el 5.6% en los de la prioridad tres y el 8.2%
restante en los de la cuatro. Los municipios de la prioridad
uno alcanzaron el 54.4% del total de la aportación federal,
los de la dos el 17.9%, los de la tres el 8.3% y los de la prioridad
cuatro recibieron el 19.4%. Lo importante de la aportación
federal radica en que son recursos que deben ser aplicados,
de manera específica, a obras de infraestructura. Esta
aparente desproporción de la asignación del presupuesto,
desaparece cuando se analiza el gasto promedio por habitante.
Esta
gráfica muestra el gasto promedio por habitante de los
municipios de la prioridad uno. En él, se suma el gasto
municipal y la aportación específica del gobierno
federal.
Fig.
3.40. Presupuesto municipal y ayuda federal por habitante.
Municipios prioridad uno (1996)
Fuente:
INEGI, 1998.
De
manera general se observa que la aportación federal por
habitante es mayor en los municipios con pobre desarrollo y
poca población (Naco, Sonora y Ojinaga, Chihuahua). El
municipio de la prioridad uno con mayor egreso per cápita
fue Nuevo Laredo, Tamaulipas, el cual ejerció en promedio,
durante 1996, $902.81 pesos por habitante. Acuña, Coahuila,
el de menor gasto por habitante, ejerció en el mismo
año, la cantidad de $270.52 p esos.
Fig.
3.41. Gasto municipal en administración, obras
públicas y fomento. Municipios prioridad uno (1996)
Fuente:
INEGI, 1998.
Nuevo
Laredo, Tamaulipas también destaca por el menor gasto
en administración (45.2% de sus ingresos) y el mayor
en obras públicas y fomento (34.5% del total de los ingresos).
Por otra parte, Naco, Sonora, fue el municipio de la prioridad
uno que más gastó en administración (95.1%)
y el que menos gastó en obra pública y de fomento
(0.1%), ésto implica de manera práctica que sin
la aportación federal, este municipio no hubiera podido
realizar obras de infraestructura y de fomento. Después
de Nuevo Laredo, el municipio de Reynosa fue el que más
dedicó presupuesto a obra pública y fomento (26.8%).
La
gráfica que se presenta a continuación muestra
el gasto promedio por habitante de los municipios de la prioridad
dos.
Fig.
3.42. Presupuesto municipal y ayuda federal. Municipios
prioridad dos (1996)
Fuente:
INEGI, 1998.
Hidalgo,
Coahuila dentro de los municipios de la prioridad dos, es el
que tuvo durante 1996 el gasto promedio por habitante más
elevado ($2,373.49 pesos). El 42.1% de este gasto provino de
la aportación federal. Sin contar con ese apoyo, tres
municipios además del antes señalado, sobrepasaron
el promedio de gasto municipal por habitante en más de
mil pesos (Manuel Benavides con 1,459.09; Anáhuac, Nuevo
León, con 1,104.86 pesos; y Tecate, Baja California,
con 1,019.85 pesos). Contando con la aportación federal,
como se observa en la gráfica, éste fue el caso
del 25% de los municipios (seis de 24) de la prioridad dos.
Fig.
3.43. Gasto municipal en administración y en obras
públicas y de fomento. Municipios prioridad dos
(1996)
Fuente:
INEGI, 1998.
Esta
gráfica muestra la distribución del gasto municipal
en dos rubros: los de administración y los relativos
a obras públicas y de fomento. De los municipios de la
prioridad dos, el que dedicó la mayor parte de su presupuesto
a gastos administrativos fue Mier, Tamaulipas con 91.7% de su
presupuesto total, y Camargo, Tamaulipas con la aplicación
del 45% de su presupuesto a obras públicas, fue el que
más gasto realizó en este rubro.
Manuel
Benavides, Chihuahua fue el municipio que menos gasto ejerció
en administración 43.7%). Por otra parte, el municipio
que menos invirtió en obras públicas y de fomento
fue Jiménez, Coahuila, con la aplicación del 2.6%
de su presupuesto total.
De
los municipios de las prioridades tres y cuatro (ver anexo 2),
el que menos gastó en administración fue el de
Villa Ahumada, Chihuahua (43.8%), y el que más invirtió
en obra pública y de fomento fue Agualeguas, Nuevo León
(36.7%). Dos municipios, Arizpe y Tubutama del estado de Sonora,
no invirtieron durante 1996 en obras públicas y fomento.
En el renglón de egresos por habitante destaca Oquitoa,
Sonora con $2,838.49 pesos por habitante, un municipio con 416
personas.