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Capítulo cuarto

SALUD PÚBLICA Y AMBIENTAL EN LA FRONTERA NORTE

 

Resumen ejecutivo

En este capítulo se observará que existen tres grandes grupos de condiciones que pueden afectar la salud de la población, aquellas asociadas a la capacidad que se desarrolle para asegurar el acceso de la población a la salud, la educación, la vivienda, el empleo y a los servicios públicos; las relativas a la infraestructura de servicios de salud y a la capacidad que tiene ésta para promover y mantener la salud; y las que se vinculan con el estado del medio ambiente que resulta de las actividades humanas y que, en su conjunto, tienen la capacidad de limitar, obstaculizar o impedir la existencia y el desarrollo de los seres humanos y demás organismos vivos que interactúan en un espacio y tiempo determinado. La calidad de vida y la vida misma dependen del equilibrio armónico y dinámico que se pueda desarrollar y mantener, entre las necesidades y los recursos; entre los sistemas y sus ocupantes; entre el medio ambiente y las personas.

En los municipios de la prioridad uno, se concentran el 45.2% de las unidades de primer nivel de atención, el 76.5% de las correspondientes al segundo nivel y el 100% de las de tercer nivel, factor que se correlaciona de manera directa, con la magnitud de la concentración del total de la población fronteriza que ocurre en éstos. La dispersión de la población en miles de pequeñas comunidades rurales en los municipios fronterizos, representa un serio obstáculo para desarrollar la infraestructura requerida y para facilitar el acceso de esta población a los servicios de salud.

De forma distinta a lo que se observa en el ámbito nacional, la mortalidad por las enfermedades crónico degenerativas (enfermedades del corazón, diabetes mellitus y enfermedad cerebrovascular) en los estados fronterizos, rebasan la media nacional. El aumento de la esperanza de vida al nacimiento y el "envejecimiento" de la población que vive en la frontera norte, permite dar suficiente tiempo a este tipo de enfermedades para que comiencen a manifestar sus efectos. Por ejemplo, la diabetes mellitus es la primera causa de morbilidad, de internamientos hospitalarios y de muertes en la población adulta de Ciudad Juárez, Chihuahua. Contrario al estereotipo nacional que se tiene de la frontera (ciudades limítrofes con los EUA), la tasa de mortalidad por cirrosis hepática y otras afecciones crónicas del hígado fue, en 1996, 32.6% más baja que la registrada a nivel nacional. Es importante hacer notar que la mayoría de las muertes por cirrosis hepática se relacionan con el uso y abuso de alcohol (cirrosis alcohólica-nutricional). En el mismo sentido destaca el hecho de que la tasa de mortalidad por homicidios y lesiones inflingidas intencionalmente fue, en los estados fronterizos, 23.7% más baja que la tasa registrada en el ámbito nacional.

Las infecciones respiratorias, gastrointestinales, desnutrición y septicemias, son afecciones relacionadas con el nivel de desarrollo social y económico de una localidad, una región o de un país. La aparición de este tipo de enfermedades, se encuentra relacionada entre otros factores, con la educación, con el grado de marginación social, la pobreza, el nivel de adopción de una cultura preventiva, así como, con el acceso a la salud, al agua potable y al drenaje. En muchos sentidos, este tipo de afecciones, deberían de ser consideradas como enfermedades ambientales.

El campo de la salud ambiental es un área que tiene mucho por avanzar pues a pesar de los esfuerzos realizados, el conocimiento epidemiológico y la información que se tiene del mismo, por diversas circunstancias, es limitado.

La limitación del conocimiento de los problemas relacionados con la salud ambiental obedece a tres factores principales: a) desconocimiento del área, b) incapacidad para establecer una relación causa/efecto, y c) un inadecuado registro de los efectos nocivos que tiene para la salud, la contaminación y las contingencias ambientales. La detección y el diagnóstico oportuno, la cronicidad asintomática de muchas enfermedades de origen ambiental, así como la falta de información, son los principales obstáculos que impiden dar a la salud ambiental, la importancia que merece y su verdadera dimensión.

 

Salud

La salud, es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el estado de bienestar físico, mental y social, y no únicamente como la ausencia de enfermedad o invalidez. R.J. Carlson se refiere a la salud presentando una visión ecosistémica, al indicar que ésta es el resultado que se alcanza a través de la colaboración estratégica de los seres humanos con su mundo (ambiente), misma que se expresa a través de una serie de colaboraciones con la naturaleza. En este contexto, no se puede desconocer que el ser humano se encuentra integrado por una serie de sistemas y que la colaboración estratégica entre estos determina su estado de salud. A su vez, el ser humano se encuentra formando parte integral de otros sistemas: el familiar, el grupal, el social y el medio ambiente, los cuales en su conjunto constituyen el ecosistema en donde existe y se desarrolla. Con esta visión, la salud es el resultado del nivel y grado de colaboraciones estratégicas que se dan entre el individuo, la familia, el grupo y la sociedad con su entorno, con su medio ambiente, función que debiera maximizar la acción de ambos, sustentando una relación armónica. Así, la salud y la enfermedad constituyen los extremos de un continuo, representado por los diferentes grados de adaptación del ser humano y sus grupos, al ecosistema en el que vive.

De manera general, desde la perspectiva del análisis ambiental, existen dos grandes grupos de condiciones que pueden afectar la salud de la población, aquellas asociadas a la infraestructura y a la capacidad que tiene ésta para promover y mantener la salud, y aquellas otras situaciones asociadas al estado del medio ambiente que resulta de las actividades humanas, y que en su conjunto, tienen la capacidad de limitar, obstaculizar o impedir la existencia y el desarrollo de los seres humanos y demás organismos vivos que interactúan en un espacio y tiempo determinado. La calidad de vida y la vida misma dependen del equilibrio armónico y dinámico que se pueda desarrollar, de manera activa, entre las necesidades y los recursos; entre los sistemas y sus ocupantes; entre el medio ambiente y las personas.

 

Infraestructura de salud

Fig. 4.1. Infraestructura de servicios de salud.

Unidades del sector público en municipios fronterizos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

En esta gráfica se muestra la infraestructura de servicios de salud que tiene establecida el sector público en los municipios fronterizos. Los catorce de la prioridad uno concentran el 45.2% del total de las unidades de primer nivel de atención, el 76.5% de las unidades de segundo nivel de atención y el 100% de las unidades de tercer nivel.

Las condiciones señaladas de la infraestructura de salud, se correlacionan con la concentración de población en los diferentes municipios. Es conveniente recordar que catorce de los municipios de la prioridad uno concentran al 76.5% del total de la población de los 79 municipios de la frontera norte de México.

 

Fig. 4.2. Promedio de unidades médicas por municipio
en la frontera norte (1996)

Fuente: SSA, 1996.

Esta gráfica presenta el promedio de unidades de primer, segundo y tercer nivel de atención por municipio. Considerando que existen sólo dos en la prioridad tres y que uno de ellos tiene una infraestructura de atención muy desarrollada (Ensenada), este grupo fue el que presentó un mayor promedio de unidades por municipio. Mientras que los municipios de la prioridad uno tienen en promedio, 17.2 y 20.5 unidades de primer y segundo nivel por municipio, los de la prioridad cuatro tienen sólo 3.5 y 0.8 unidades de primer y segundo nivel por municipio.

 

 

Sólo tres municipios de la prioridad uno tienen el 56.4% del total de las unidades de primer nivel de atención: Mexicali, Baja California con 65; Matamoros, Tamaulipas con 37; y Juárez, Chihuahua con 34 unidades. El 82.2% del total de las unidades de segundo nivel de atención de los 14 municipios de la prioridad uno, se concentran en cinco municipios: Tijuana, Baja California (146); Juárez, Chihuahua (29); Mexicali, Baja California (22); Reynosa y Matamoros, Tamaulipas, 20 y 19 unidades respectivamente. Dos de la prioridad uno, Naco, Sonora, y Ascensión, Chihuahua, no cuentan con unidades de segundo nivel de atención y sólo Acuña, Coahuila, y Reynosa, Tamaulipas, cuentan cada uno, con una unidad de tercer nivel de atención. Seis de los 24 municipios de la prioridad dos, cuentan con el 48.7% del total de las unidades de primer nivel (Ocampo, Coahuila, 14; Anáhuac, Nuevo León, 9; Río Bravo, Tamaulipas, 9; Caborca, Sonora, 9; Tecate, Baja California, 7; y Jiménez, Coahuila, 7). El 58.3% del total de los municipios de la prioridad dos, no cuentan con unidades de segundo nivel de atención. El 33.3% del total de las unidades de segundo nivel de los de la prioridad cuatro, se concentran en un sólo municipio, Nuevo Casas Grandes, Chihuahua (10), y 28 de 37 municipios, el 75.7%, no cuentan con unidades de segundo nivel de atención.

 

Fig. 4.3. Infraestructura de salud. Camas hospitalarias, consultorios y personal médico en municipios fronterizos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

La gráfica muestra la infraestructura de los servicios de salud de los municipios fronterizos con relación al número de camas hospitalarias (censables y no censables), consultorios médicos, nú-mero de médicos y enfermeras. Los catorce de la prioridad uno concentran el 81.7% de las camas hospitalarias, el 63.8% de los consultorios, el 75.5% de los médicos y el 79.9% del total de enfermeras de los 79 municipios de la frontera norte.

 

 

 

Fig. 4.4. Promedio de camas hospitalarias, consultorios y médicos por municipio en la frontera norte (1996)

Fuente: SSA, 1996.

Esta gráfica señala el promedio de camas, consultorios, médicos y enfermeras por municipio de acuerdo a su categoría prioritaria. Se nota, en primera instancia, altos promedios en los de la prioridad uno, medios en los dos municipios de la prioridad tres y bajos en los de las otras dos prioridades; por ejemplo, mientras que los municipios de la prioridad uno tienen en promedio por municipio, 676 camas, los de la tres tienen 397, los de la dos 35, y los de la cuatro, 13 camas por municipio.

De la misma forma en que se concentran las unidades de atención, sucede con relación a las camas, médicos y enfermeras. Tres municipios concentran el 56.8% del total de camas hospitalarias de los municipios de la prioridad uno (Tijuana, Juárez y Mexicali). Estos concentran al 51.5% del total de los médicos y al 53.4% de las enfermeras. Cinco municipios tienen al 70% del total de médicos y al 77% de las enfermeras de los 24 municipios de la prioridad dos (Caborca, Cananea y Plutarco Elías Calles, Sonora; Tecate, Baja California; y Río Bravo, Tamaulipas). Cinco municipios concentran al 64.3% del total de los médicos de los de la prioridad cuatro.

Esta última gráfica sobre la infraestructura, muestra la relación de habitantes por cama hospitalaria, habitantes por médico y habitantes por enfermera en los municipios fronterizos.

 

Fig. 4.5. Habitantes por cama, por médico y por enfermera en municipios fronterizos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

Como se observa, el mayor promedio de habitantes por cama, médico y enfermera se localiza en los municipios fronterizos de la prioridad dos.

La mejor distribución de habitantes por cama y de habitantes por enfermera se nota en los municipios de la prioridad uno y la mejor distribución de habitantes por médico se dio en los de la prioridad tres. Sin embargo, de manera específica y recordando la concentración de infraestructura médica en muy pocos de ellos (ver anexo 4), se nota por ejemplo, en los municipios de la prioridad uno que, mientras Acuña, Coahuila, tiene sólo 127 habitantes por médico, Ascensión, Chihuahua, tiene 1,404 habitantes por médico, 11 veces más que Acuña. Al revisar de manera específica los de la prioridad dos se nota que, mientras que Saric, Sonora, tiene 176 habitantes por cama hospitalaria; Nava, Coahuila, tiene 2,050 habitantes por cama hospitalaria. Al analizar los de la prioridad cuatro se nota que 3 de los 39 no tienen enfermera, y que mientras San Juan de Sabinas, Coahuila, tiene 175 habitantes por enfermera, Playas de Rosarito, Baja California, tiene 15,376 habitantes por enfermera.

 

Fig. 4.6. Médicos por consultorio y por cama hospitalaria y enfermeras por cama hospitalaria en municipios fronterizos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

Esta gráfica presenta el número de médicos y enfermeras por consultorio y cama hospitalaria. Como se nota, los municipios de la prioridad tres y uno tienen el mayor número de médicos por consultorio (2.8 y 2.5 médicospor onsultorio, respectivamente).

El número de médicos por cama es muy similar en los cuatro grupos de municipios. La mejor relación de enfermeras por cama se nota en los municipios de la prioridad tres.

 

Causas de mortalidad general

El cuadro que se presenta a continuación muestra las primeras doce causas de mortalidad general del país y de los estados de la frontera norte en 1996, la tasa (el número de casos) por cada 100,000 hab. y el porcentaje del total de las muertes acaecidas en los estados fronterizos respecto al total de las muertes ocurridas en el país.

 

Tabla 4.1. Causas principales de mortalidad general.
México y los estados de la frontera norte (tasa por 100,000 habitantes)

Causa

México

Estados
fronterizos

% de muertes con
relación al total

Enfermedades del corazón

70.4

87.8

21.0

Tumores malignos

53.6

60.6

19.1

Accidentes

37.6

41.7

18.7

Diabetes mellitus

37.4

39.3

17.7

Enfermedad cerebrovascular

26.1

26.9

17.4

Cirrosis y otras enfermedades crónicas del hígado

23.3

15.7

11.3

Ciertas afecciones del período perinatal

21.1

15.0

11.5

Neumonia e influenza

15.6

11.9

12.9

Homicidio y lesiones inflingidas intencionalmente

15.6

16.2

13.0

Nefritis, sindrome nefrótico y nefrosis

11.0

10.7

16.4

Deficiencias de la nutrición

11.0

7.1

10.8

Anomalías congénitas

9.3

8.8

8.7

Fuente: SSA, 1996.

 

Como se observa en la tabla anterior, el país y los estados de la frontera norte, coinciden en las primeras cinco causas de muerte, aunque las tasas de mortalidad para cada una de las primeras cinco causas, son diferentes. Por ejemplo, mientras que la tasa de mortalidad por enfermedades del corazón en el país es de 70.4 muertes por cada 100,000 hab, en los estados fronterizos, la tasa es de 87.8 muertes por cada 100,000 hab, misma que excede a la media nacional en 24.7%. Un hecho que reafirma la mayor prevalencia de muertes en los estados de la frontera es, pese a que la población de éstos es sólo el 16.8% del total de la población del país, los estados fronterizos concentran el 21% del total de las muertes por enfermedades del corazón. También la tasa de muertes por tumores malignos es 13.1% mayor, la tasa de muertes por accidentes es 10.9% más elevada y la de las muertes por diabetes mellitus, un problema grave en los municipios de la frontera norte, sobre todo en aquellos con mayor desarrollo, es 6.7% mayor. Para los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas (ver anexo 4), la tercera causa de mortalidad general es diabetes y los accidentes constituyen la cuarta causa de muerte. En este último rubro, se debe destacar que de entre las muertes por accidentes sobresalen las muertes por accidentes en vehículos de motor (ver referencia). También es importante resaltar que las muertes por homicidios y lesiones inflingidas intencio intencionalmente, eran en 1996 23.7% menos que la tasa nacional. Sólo Chihuahua, Nuevo León y Baja California rebasan la media nacional por esta causa:

El 34.7% del total de las muertes por homicidio ocurrieron en el estado de Chihuahua mientras que a nivel nacional las muertes por ciertas afecciones durante el período neonatal ocupan el noveno lugar, en los estados de la frontera significan la sexta causa de muerte. El SIDA, ocupaba a nivel nacional y en las entidades fronterizas, los lugares quince y diecisiete respectivamente, para 1996. Las muertes por tuberculosis pulmonar, un problema de salud pública que está resurgiendo, ocupa a nivel nacional el decimosexto lugar y en la frontera el catorceavo lugar. Cabe destacar que el 21.9% del total de las muertes por tuberculosis del país, ocurrieron en los estados de la frontera. Aunque se reconocen los problemas de acceso al agua potable y drenaje en las poblaciones fronterizas, la tasa de muertes por infecciones intestinales es 48.9% menor que la tasa nacional. La tasa de mortalidad por anomalías congénitas, un tema discutido en relación a la contaminación ambiental por productos químicos y pesticidas, es en los estados de la frontera norte, 13.7% menor que la tasa observada a nivel nacional. De los seis estados fronterizos, sólo Baja California rebasa la media nacional en 20.6%, el resto se encuentra por debajo de la misma.

 

Mortalidad infantil

La figura 4.7 muestra la mortalidad infantil (muertes en menores de un año) registrada en 1996 en los municipios de la prioridad uno, en donde en promedio rebasa, en el mismo período, la media de los estados de la frontera norte (14.4 muertes por cada 1,000 nacidos vivos) y la media nacional (17.5 por cada 1,000 nacidos vivos).

 

Fig. 4.7. Mortalidad infantil. Municipios prioridad uno (1996)

Fuente: SSA, 1996.

El análisis de la información mostrada en la gráfica sobre la mortalidad infantil en los municipios de la prioridad uno, indica que son cinco los que rebasan la tasa de 20 muertes por cada mil, siendo los que presentan una mayor urbanización, desarrollo económico y crecimiento de la población. Por otra parte, Naco, Son. registró durante 1996 la tasa más baja de los municipios de la prioridad uno. Cabe señalar que Nuevo Laredo, Tam. es uno de los tres municipos de esta categoría con menor tasa de mortalidad y es uno de los que más gasta e invierte por habitante en obras públicas y fomento.

 

Al revisar la mortalidad infantil de los municipios de la prioridad dos se nota la misma circunstancia referida al describir lo observado en los de la prioridad uno. De hecho, había en 1996 seis municipios (el 25%) que no registraron muertes infantiles en el período de referencia (Santa Cruz y Saric en Sonora; Manuel Benavides, Chihuahua; Guerrero, Coahuila y Guerrero e Hidalgo en Tamaulipas). Por otra parte, Caborca, Altar, y Cananea en Sonora; Rio Bravo y Camargo en Tamaulipas y Tecate , Baja California, tuvieron tasas de mortalidad infantil que rebasaron la media de los estados de la frontera norte.

 

Fig. 4.8. Mortalidad infantil. Municipios prioridad dos (1996)

Fuente: SSA, 1996

 

Tabla 4.2. Causas principales de mortalidad infantil (1996)

Causa

Tasa
en México
(100,000 hab)

Tasa
en estados
fronterizos
(100,000 hab)

Muertes en los estados fronterizos con relación al total nacional (%)

Ciertas afecciones originadas
en el período neonatal

727.7

643.4

13.5

Anomalías congénitas

424.1

243.9

8.8

Neumonía e influenza

213.1

113.6

8.1

Enfermedades infecciosas
intestinales

107.7

71.2

10.1

Deficiencias de la nutrición

49.0

25.7

8.0

Accidentes

45.4

59.6

20.0

Infecciones repiratorias agudas

32.4

18.4

8.7

Septicemia

26.3

16.7

9.7

Fuente: SSA, 1996.

Como puede observarse en la tabla 4.2, las tasas de mortalidad in-fantil (1)en los estados de la frontera norte son menores que las nacionales, con excepción de las muertes por accidentes. La tasa de muertes por accidentes en la frontera es 31.2% mayor que la registrada a nivel nacional y el total de muertes en los estados de la frontera corresponde al 20% del total de muertes ocurridas a nivel nacional (ver anexo 4). Un grupo de causas relacionadas con infecciones y sus consecuencias, problemas de infraestructura y vivienda, marginación, educación y pobreza destaca entre las primeras ocho causas de mortalidad infantil (infecciones respiratorias, intestinales, septicemia y desnutrición). No hay información disponible a nivel municipal.

 

Fig. 4.9. Mortalidad en niños de 1 a 4 años.
Municipios prioridad uno (1996)

Fuente: SSA, 1996.

La figura 4.9 la mortalidad en niños de uno a cuatro años de edad durante 1996 y se presenta como número de muertes por cada 100,000 hab. Ascensión, Chih. (20.4), y Acuña, Coahuila (15.9), rebasaron la tasa nacional en ese mismo año, la cual fue de 11.4 muertes. Siete municipios rebasaron la tasa de mortalidad registrada en los estados de la frontera norte, la cual fue de 7.5 muertes por cada 100,000 hab (Tijuana, Agua Prieta, Nogales, Juárez, Piedras Negras y Matamoros).

 

 

Fig. 4.10. Mortalidad en niños de 1 a 4 años. Municipios prioridad uno (1996)

Fuente: SSA, 1996.

 

La figura 4.10 señala la tasa de mortalidad en niños de uno a cuatro años de edad de los municipios de la prioridad dos. El 54.2% del total de los de la prioridad dos (13 de 24) no registraron muerte en niños en este periodo. Plutarco Elías Calles, Son., con 38.6 muertes por cada 100,000 hab fue el municipio de esta prioridad que tuvo la tasa de mortalidad más elevada.

Del total de muertes registradas en los 79 municipios fronterizos durante 1996, el 8.4% (2,256) fueron por enfermedades transmisibles y el 15.6% (4,197), por lesiones.

 

Fig. 4.11. Mortalidad en niños de 1 a 4 años. Municipios prioridad dos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

Fig. 4.12. Porcentaje de muertes por enfermedades transmisibles y lesiones. Municipios prioridad dos (1996)

Fuente: SSA, 1996.

 

La figura 4.12 presenta el porcentaje de muertes por lesiones y por enfermedades transmisibles con relación al total de muertes registradas durante 1996 en los municipios de la prioridad uno. En ella se observa que el municipio con la más alta tasa de muertes por enfermedades transmisibles fue Acuña, Coahuila, con 14% y el que tenía la tasa más alta de muertes por lesiones fue Nogales, Sonora, con el 21.2% del total de las muertes.

La tasa de muertes más baja por enfermedades transmisibles en los municipios de la prioridad uno se presentó en Ojinaga, Chih. (3%), y por lesiones en el municipio de Reynosa, Tam. (12%). En cifras absolutas, el municipio de Juárez, Chihuahua, ocupó el primer lugar de muertes por enfermedades transmisibles con 495 muertes y de muertes por lesiones con 889 durante 1996, el 9.8% y el 17.6%, respectivamente, del total de las muertes registradas en dicho municipio. No es posible analizar más sobre esta mortalidad específica, en vista de que no existe información disponible con respecto de las causas de mortalidad a nivel estatal y municipal. Esta gráfica, presenta el porcentaje de mortalidad por enfermedades transmisibles y por lesiones del grupo de municipios fronterizos de la prioridad dos.

Como se observa, hubo en 1996, seis municipios que no registraron muertes por enfermedades transmisibles (Santa Cruz, Saric, Manuel Benavides, Hidalgo y los municipios de Guerrero, Coahuila y Guerrero, Tamaulipas), y tres municipios (Santa Cruz, Guerrero, Coahuila y Mier) que no registraron muertes por lesiones.

Nava, Coahuila fue el municipio de la prioridad dos que tuvo la más alta tasa de muertes por enfermedades transmisibles (12.5%) e Hidalgo, Coahuila presentó para ese mismo año, la más alta tasa de muertes por lesiones (75%). En cifras absolutas, Caborca, Sonora tuvo el mayor número de muertes por enfermedades transmisibles (32) y Río Bravo, Tamaulipas, el de muertes por lesiones (48).

De los municipios de la prioridad tres (ver anexo 4), Ensenada, Baja California, registró en 1996 el mayor número de muertes por enfermedades transmisibles (181) y por lesiones (256). De los municipios de la prioridad cuatro, Atil, Sonora, presentó la tasa de mortalidad por enfermedades transmisibles más elevada (25%) y Vallecillo, Nuevo León la tasa más alta por lesiones (28.6%). En cifras absolutas, Múzquiz, Coahuila presentó el mayor número de muertes por enfermedades transmisibles (32) y Playas de Rosarito, Baja California, el correspondiente a muertes por lesiones (41).

 

Morbilidad

El conocimiento de la morbilidad de la población en general y por grupos de edad y sexo es de fundamental importancia. Sin embargo, no fue posible tener acceso a este tipo de información específica. A pesar de ello, se presentan algunos datos sobre la morbilidad en el municipio de Juárez, Chihuahua, de la prioridad uno. Los datos que se muestran son el resultado de un estudio que llevó como propósito establecer el diagnóstico de la salud en el mismo (2)y se desprenden de un censo realizado en todas las clínicas, hospitales y unidades de consulta externa de la ciudad y de entrevistas al 49.9% del total de médicos generales y especialistas establecidos en la ciudad.

 

Morbilidad en Ciudad Juárez, Chihuahua

La tabla siguiente presenta las principales causas de consulta general (médicos generales del sector privado e instituciones de salud del sector público privado y social). La mayoría de los entrevistados coincidieron en ubicar a las infecciones gastrointestinales(69%) y respiratorias(53%), a la diabetes (60%) y a la hipertensión (43%) entre las primeras cuatro causas de consulta general en la ciudad. Lo que llama la atención, además de los factores predeterminantes y/o desencadenantes de estas enfermedades, es que son padecimientos que se pueden detectar, prevenir, manejar y controlar a fin de evitar que continúen causando los estragos en la salud de la población.

Tabla 4.3. Enfermedades más frecuentes en consulta general

Enfermedades

Porcentaje del total

Infecciones gastrointestinales

69

Diabetes

60

Infecciones respiratorias

53

Hipertensión

43

Heridas/Lesiones/Fracturas

26

Cardiopatías/Problemas cardiovasculares

15

Cefaleas/Migrañas

7

N = 242 entrevistas. 147 médicos generales, 33 médicos de máquiladoras y 62 representantes de unidades de consulta externa, clinicas y hospitales.

Fuente: INFOMEXUS-SADEC/FEMAP.

El mismo estudio muestra, al revisar la morbilidad en la consulta de especialidades, que las primeras tres causas de la consulta general son por infecciones gastrointes-tinales, respiratorias y diabetes mellitus. Coincidentemente, las cuatro causas de consulta general y las primeras tres causas de la consulta de especialidad, son también las cuatro primeras causas de hospitalización. El hecho de que estas cuatro enfermedades estén llegando al hospital, indica que falta mucho trabajo por hacer en la detección, prevención, manejo control y solución de estas enfermedades y de los factores desencadenantes.

 

Salud ambiental

En esta sección se presentarán aquellas condiciones ambientales que pueden afectar de manera directa o indirecta la salud de la población. Es un hecho demostrado que las actividades humanas tienen el potencial de romper el equilibrio entre los sistemas y sus ocupantes; entre el medio y las personas, generando condiciones ambientales que repercuten de manera directa en la salud de la población. Existen ejemplos claros de como, en la medida en que las actividades humanas interfieren con la capacidad del ciclo natural establecido por el medio para procesar, depurar y absorber los productos que generan éstas, se puede romper el equilibrio natural, repercutiendo de manera adversa, en la salud de la población y del ecosistema mismo.

Es importante destacar que el terreno de la salud ambiental, es un campo incipiente y como tal, el conocimiento epidemiológico y la información de que se dispone a este respecto, por diversas circunstancias, es limitada, sea por que se desconoce el área, o porque no se establece la relación causa/efecto, o por que no se realiza un adecuado registro de los eventos nocivos para la salud que resultan de contingencias ambientales. Además, muchos de los efectos de la contaminación ambiental en la salud y en el ambiente mismo, se manifiestan en el mediano o largo plazo, por lo que los efectos adversos de la contaminación, permanecen intangibles durante un período prolongado de tiempo, impidiendo su percepción, detección oportuna y su verdadero dimensionamiento. Ante estas circunstancias, y sobre todo, ante la carencia real de información, será muy difícil hacer un análisis detallado del impacto directo del deterioro ambiental en la salud en la frontera norte de México. Se sabe por evidencias que el deterioro del medio ambiente afecta la salud y que en grados extremos llega a limitar, o incluso, hasta impedir la vida.

La morbilidad y mortalidad por infecciones gastrointestinales debe ser considerada como una “enfermedad ambiental” para su erradicación. La gran incidencia de estas enfermedades en los municipios fronterizos, responde a la interacción de una serie de factores entre los que destacan la pobreza, la educación, los problemas de acceso a drenaje y al agua potable, la disposición inadecuada de aguas residuales, las medidas higiénicas inadecuadas, el hacinamiento, la contaminación de alimentos, la construcción de letrinas no sanitarias, la contaminación de mantos freáticos y el fecalismo ambiental.

La magnitud de este problema se manifiesta de manera clara al recordar algunas de las cifras relacionadas con la mortalidad secundaria a este tipo de padecimientos. Las infecciones gastrointestinales constituyen la décimo cuarta causa de mortalidad general en el país y en los estados de la frontera norte (21). Es la segunda causa de muerte en la población de uno a cuatro años de edad, la tercera en la población de 5 a 14 años y la séptima en la población de 15 a 24 años (22). En 1996, la deficiencia de la nutrición, complicación que generalmente se gesta como consecuencia de infecciones intestinales crónicas y repetitivas, fue la décimoprimera y la duodécima causa de mortalidad general, y la quinta y sexta causa de mortalidad infantil en México y en los estados fronterizos, respectivamente.

Con el propósito de darle significado y contexto a los capítulos que se desarrollarán a continuación en este reporte, se presentan de manera resumida, los efectos nocivos que pueden tener para la salud humana, los diversos contaminantes del aire, agua y suelo (23).

 

Efectos potenciales de la calidad del aire en la salud

El monitoreo de la calidad del aire mide de manera sistemática, la concentración de contaminantes en el aire indicando como consecuencia, el nivel de contaminación del mismo. Como se verá más adelante, en el capítulo relacionado con el aire, la calidad de éste en una región dada, depende del volumen, calidad y tipo de combustibles consumidos, de los diferentes tipos de combustión de las plantas industriales y de servicios, de las tecnologías de control y combustión puestas en práctica en las fuentes móviles (vehículos automotores), de la ubicación y características geográficas de la región, así como de las condiciones meteorológicas, y de como la interacción entre los diferentes contaminantes y componentes del aire, modifican la química atmosférica. Las variaciones de las condiciones atmosféricas, son una de las principales causas de los eventos de concentración de contaminantes que son nocivos para la salud.

Entre los contaminantes del aire destacan el ozono, el bióxido de azufre, el bióxido de nitrógeno, el monóxido de carbono, plomo, las partículas suspendidas totales (PST) y las partículas fracción respirable (PM10). Para cada uno de estos contaminantes existen, definidos por la norma mexicana de calidad del aire, concentraciones y frecuencias de exposición máximas permitidas con relación a la exposición aguda que puede afectar a la población general, y concentraciones máximas permitidas con relación a la exposición crónica que afecta de manera particular a la población susceptible.

 

Efectos nocivos de los contaminantes del aire en espacios abiertos sobre la salud humana

El ozono se forma en la tropósfera como una reacción entre los compuestos orgánicos, no metano (CONM) o los compuestos hidrocarbonados no metano (CHNM) y los óxidos de nitrógeno en la presencia de luz ultravioleta. El ozono es una fuente frecuente de exposición ocupacional. En la tabla que se presenta a continuación, se señalan las diferentes fuentes de producción de ozono.

 

Tabla 4.4. Fuentes de ozono

•  Fuentes ambientales:

•  En la atmósfera por el efecto de la luz ultravioleta sobre el oxígeno.

•  En la tropósfera producto de la fotoquímica del smog, de las tormentas eléctricas o de la mezcla estratosférica.

•  Fuentes ocupacionales:

•  Manufactura de agentes oxidantes en la industria química.

•  Producción de peróxido.

•  Uso de agentes desinfectantes en el agua para beber, cuartos fríos para almacenar alimentos, plantas tratadoras de aguas residuales.

•  Agentes para desodorizar el ambiente.

•  Tratamiento de residuos industriales.

•  Empleo de agentes blanqueadores en la industria del papel, petróleo, textil, cera, harina, almidón y azúcar.

•  Añejamiento de licor y madera.

•  Lámparas de vapor de mercurio.

•  Máquinas fotocopiadoras, fax e impresoras lasser.

•  Generadores de rayos X.

•  Limpiadores de aire electrostáticos.

 

El ozono cuando se inhala es un irritante del sistema respiratorio (superior e inferior), afecta la función respiratoria y los pacientes asmáticos son especialmente susceptibles a los efectos del ozono, ya que se ha demostrado un aumento de las visitas a urgencias de estos pacientes cuando se registran concentraciones que rebasan la norma de este contaminante (0.11 ppm por una hora). Existen datos epidemiológicos que sustentan la relación del ozono con las enfermedades de las vías respiratorias altas (24).

El SO 2 también inflama el sistema respiratorio y afecta la función pulmonar. Causa dramáticos efectos respiratorios en sujetos asmáticos, los cuales incluyen broncoconstricción, congestión y aumento de la resistencia nasal a concentraciones de 0.25 ppm durante menos de dos minutos. Se han demostrado los mismos efectos a concentraciones máximas permitidas (0.13 ppm por 24 horas) cuando la exposición es percibida por una exposición de ozono, es decir, el ozono potencializa el efecto del SO 2 . Este efecto se ha observado con aire frío (temperaturas ambientales bajas) y con altas concentraciones de PM10 .

El bióxido de nitrógeno aparece como contaminante del aire, producto de la combustión de combustibles fósiles (petróleo y derivados) y de la madera y es frecuente la exposición ocupacional. Este gas afecta también la función respiratoria y afecta especialmente a sujetos asmáticos y enfisematosos. También existe efecto sinergístico con el ozono. Se ha demostrado que este gas aumenta la infectividad por bacterias y virus, es decir, las personas expuestas a concentraciones que rebasan el estándar permitido (0.21 por una hora).

El monóxido de carbono es la causa más común de muerte por envenenamiento y puede, dependiendo de su concentración en la atmósfera, convertirse en una contingencia ambiental con el potencial de afectar a un gran sector de la población. Las fuentes no industriales más importantes de monóxido de carbono son las fuentes móviles y sistemas de calefacción sin una adecuada ventilación. Es importante destacar que el tabaquismo potencializa el efecto nocivo de este gas. En el evento de un incendio, la acumulación de monóxido de carbono es más peligrosa que la misma deprivación de oxígeno. Este gas se combina con la hemoglobina en el mismo sitio (hierro ferroso) en el que ésta se combina con el oxígeno, compitiendo con él y reduciendo el aporte de oxígeno a los tejidos. La afinidad del monóxido de carbono por dicho sitio, es 200 veces mayor que la afinidad que tiene el oxígeno, por lo que éste es muy fácilmente desplazable por el monóxido de carbono. Por esta situación el monóxido de carbono se acumula en la sangre aún y cuando las concentraciones ambientales de este gas sean bajas. Así, el principal signo de la intoxicación por monóxido de carbono es la hipoxia (disminución de oxígeno en los tejidos corporales, en el organismo), afectando la habilidad psicomotora, produciendo cefalea, confusión y pérdida de la agudeza visual, taquicardia, taquipnea, obnubilación mental, pérdida de la conciencia, coma, coma profundo, convulsiones, estado de shock, paro respiratorio y muerte. Esta serie de síntomas están relacionados con diferentes concentraciones de exposición que varían desde 300 hasta 1,000 partes por millón (la norma tolera 11 partes por millón –ppm- en exposiciones agudas) o con concentraciones de carboxihemoglobina que fluctúan entre el 15 y el 60 %.

Las partículas suspendidas totales (PTS) y las partículas fracción respirable (PM10). La falta de pavimentación en los centros urbanos de los municipios fronterizos, es una de las fuentes más importantes de partículas suspendidas en la atmósfera. La fracción respirable de las partículas suspendidas en el aire ambiental, ha sido definida como aquellas partículas que tienen 10 o menos micras de diámetro (PM10).

Las fuentes primarias más comunes de PM10 son la combustión, los procesos industriales y las estufas que emplean como combustible la madera (leña). Recientemente, se ha incrementado la preocupación relacionada con los efectos sobre la salud que tienen las PM10, esto al haberse iniciado la documentación de la relación que guarda la morbi-mortalidad por problemas respiratorios y cardiacos, con elevadas concentraciones de PM10 (5), (6), (7). De manera general, estos estudios han demostrado el aumento de 1% en la mortalidad, por cada incremento de 10 µg/m 3 de PM10.

El plomo se puede concentrar en el aire, el agua y la tierra. Se encuentra en la atmósfera, en su mayor proporción, producto de la combustión de gasolina con plomo. El mayor contribuyente de plomo en el agua es el mismo plomo que se encuentra en el aire. La misma deposición atmosférica de ese elemento, explica su mayor concentración en la tierra. También se encuentra plomo de manera significativa cerca de las carreteras de alto tráfico y cerca de las industrias procesadoras de plomo. Las fundidoras de plomo y las refinerías (incluyendo la refinación secundaria y el reciclado), son también fuentes importantes de plomo en el aire.

La OMS recomienda como límite, concentraciones atmosféricas de plomo que fluctúen entre 0.5 y 1.0 µg/m 3 a largo plazo. La norma mexicana establece como máximo permitido la concentración de 1.5 µg/m 3 de plomo por una exposición media de tres meses. De manera general, los niños son más susceptibles que los adultos a la toxicidad por plomo. Se ha demostrado que el paso placentario de plomo de la madre al feto, tiene consecuencias en el desarrollo del mismo. La presencia de anemia es una indicación clásica de intoxicación por plomo, también produce daño renal y si la exposición es prolongada, puede llegar a causar insuficiencia renal (8). Se ha demostrado también la asociación del plomo con la hipertensión. El plomo se acumula en los huesos retrasando la maduración del esqueleto y el desarrollo dental. A nivel del sistema nervioso central, la intoxicación por plomo produce alteraciones en la conducta y en el aprendizaje (9)(10). También se ha demostrado pérdida o alteración de la memoria, trastornos de la función visual, retraso en el desarrollo del sistema nervioso central con afectación de la habilidad motora. Niños con intoxicación por plomo han desarrollado ataxia, cefalea, convulsiones, encefalopatía (edema cerebral con el consecuente aumento de la presión intracraneal), trastornos del aprendizaje y la tendencia a exhibir una conducta hiperactiva (11). La intoxicación por plomo también se ha asociado al incremento del aborto espontáneo (12)y a la reducción de la cuenta espermática con el consecuente efecto en la fertilidad masculina (13), (14) .

 

Efectos nocivos de los contaminantes del aire en espacios cerrados sobre la salud humana

Además de los contaminantes ya descritos en la sección anterior (bióxido de nitrógeno y monóxido de carbono, PM10), los contaminantes más frecuentes del aire en espacios cerrados son el humo ambiental del tabaco, formaldehído, compuestos orgánicos volátiles y plaguicidas.

El humo ambiental del tabaco (fumadores pasivos) es conocido como un irritante de las vías respiratorias manifestándose por medio de estornudos y tos. Estudios recientes indican que la exposición prenatal al humo del tabaco, es uno de los factores de riesgo para que los niños desarrollen durante la infancia asma bronquial (15)(16). Recientemente el humo del tabaco ambiental ha sido enlistado como un agente carcinógeno humano por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA) (17) .

Formaldehído y otros aldehídos, son de los productos químicos más utilizados, y como consecuencia, constituye una fuente común de exposición en el hogar, en el aire y en áreas de trabajo. Ambientalmente el formaldehído es un contaminante secundario que se forma como consecuencia de la fotoquímica de las emisiones de vehículos automotores. El formaldehído causa adenoma nasal en ratas de laboratorio y se ha asociado al cáncer nasal en humanos (18). La exposición a esta substancia produce irritación ocular, lagrimación y conjuntivitis, irritación de las vías aéreas superiores, secreción o resequedad nasal e irritación de la garganta.

Los compuestos orgánicos volátiles más frecuentes son los solventes. La inhalación de solventes se ha asociado con difierentes problemas, por ejemplo, la exposición al benzeno se ha asociado con leucemia; es conocido que la exposición al disocianato de tolueno induce mutaciones genéticas como la aberración de cromosomas y substituciones de pares de base, y los compuestos orgánicos volátiles con síntomas de irritación respiratoria.

 

Metales pesados

Los metales pesados como plomo (ya descrito), cadmio, selenio y mercurio se conocen por su toxicidad potencial, pero también porque son nutrientes esenciales de la dieta. Varios de estos metales tienen síntomas específicos que se producen por su deficiencia en la dieta y pueden conducir a la muerte del organismo. Por otra parte, estos mismos elementos esenciales, son tóxicos cuando se aumenta su ingestión, vía alimentos y/o complementos vitamínicos con minerales, o a través de una sobre exposición ambiental.

Selenio. Este se encuentra en la naturaleza y en los sistemas biológicos como selenato, selenita, selenio elemental y selenide. Su deficiencia puede producir una cardiomiopatía. Las fuentes del selenio ambiental, que pueden conducir al individuo a una sobre exposición, son las fundidoras de metales, la combustión de carbón o la disposición de residuos sólidos. Los síntomas de una selenosis aguda son: cianosis de las membranas mucosas, dificultad para respirar y hasta la muerte. Los hallazgos de autopsia son la congestión hepática; degeneración del músculo liso del intestino, la vesícula y la vejiga; endocarditis y miocarditis (inflamación del corazón). En la intoxicación subaguda aparecen disfunciones neurológicas (ataxia, disfunción visual y desorientación); y disfunción respiratoria.

Mercurio. El mercurio aparece en tres formas: elemental, inorgánico y orgánico. La minería, las fundidoras de metales y las descargas industriales, sobre todo las relacionadas con la industria del papel, constituyen las principales fuentes de contaminación ocupacional y ambiental. La toxicidad del mercurio se incrementa en la forma orgánica de este compuesto. Entre los efectos tóxicos del mercurio destacan el daño renal que generalmente conduce a la muerte. La intoxicación crónica se caracteriza por un daño renal y del sistema nervioso central progresivo y los síntomas incluyen depresión mental, irritabilidad y temblores. Posteriormente continua con una pobre coordinación muscular, pérdida del sentido de posición y equilibrio, asi como transtornos auditivos.

Cadmio. La disposición de materiales que contienen cadmio (bacterias, juguetes, plásticos, equipo fotográfico, laser y litografía) constituyen una fuente potencial de exposición. La combustión de madera y de combustibles fósiles libera cadmio al ambiente, asi como la incineración del lodo de las plantas tratadoras de aguas residuales. El uso de este lodo como fertilizante también aumenta los nivels de cadmio en el suelo. El interés en la toxicidad del cadmio se ha centrado en la contaminación ocupacional (industria). El cadmio eleva la presión arterial (hipertensión sistólica) y la interacción del plomo y el cadmio puede producir un aumento en el riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular. El cadmio ha sido asociado a efectos cancerígenos (cáncer de próstata y testículo) y tiene un efecto adverso en la reproducción al reducir la síntesis de la testosterona.

 

Tabla 4.5. Clasificación toxicológica de los agentes químicos industriales

Clasificación

Agente químico

Irritantes respiratorios

Acido sulfúrico, amoniaco.

Asfixiantes simples

Propano, butano.

Asfixiantes químicos

Acido clorhídrico y sulfhídrico

Anestésicos y narcóticos

Xileno, cumeno

Neurotóxicos

N-hexano, tolueno, mercurio y manganeso

Nefrotóxicos

Cadmio, plata

Hematotóxicos

Nitrobenceno, anilina, benceno

Osteotáxicos

Acido fluorhídrico, cadmio

Hepatotóxicos

Tetracloruro de carbono, berilio

Dermatotóxicos

Cromo, níquel

Cancerígenos

Asbesto, benceno

Teratogénicos

Metilmercurio, plomo

Espermatotóxicos

Dibromocloropropano, clordecona

Inmunotóxicos

Dioxinas, bifenilos policlorados

 

Agentes químicos industriales

La tabla que se presenta a continuación muestra la clasificación de los agentes químicos industriales de acuerdo al efecto que pueden producir en la salud (19)(20).

 

Insecticidas

Los principales ingredientes activos de los 10 insecticidas más frecuentemente utilizados en México durante 1995 son: Paratión metílico, metamidofos, endosulfan, clorpirifos, monocrotofos, carburan, carbaril, malatión, metonilo y profenofos. De manera general, existen tres clases de insecticidas: 1) Botánicos. 2) Fosfatos orgánicos o inhibidores de la carbamato colinesterasa (paratión, malatión, demetón, etc.) y 3) Hidrocarbonados clorinados (derivados del clorobenzeno DDT, DDD, TDE, DFDT, neotrane, DMC y dilán-; hexaclorhidro de benzeno; e hidrocarbonos policiclícos clorinados –clordane, heptaclor, aldrín, mirex, dieldrin, endrin, isodrin y metoxiclor).

Los insecticidas hidrocarbonados clorinados fueron introducidos en 1938 y se ha demostrado que los restos de una sola aplicación, permanecen activos en una superficie abierta por períodos que fluctúan entre 2 y 12 meses. Con relación a la toxicidad humana que produce el DDT y diversos clorobencenos relacionados, se puede decir que causan una estimulación generalizada del sistema nervioso central que se manifiesta por una secuencia de eventos, dependiendo del grado de intoxicación: vómito, parestesia, irritabilidad, falta de respuesta a estímulos auditivos y a otro tipo de estímulos, temblores, convulsiones y muerte por parálisis respiratoria. La recuperación de una intoxicación aguda puede tomar dos o más meses.

La tabla que se presenta a continuación, muestra el registro histórico que se tiene de intoxicaciones por plaguicidas

 

Tabla 4.6. Intoxicaciones por plaguicidas en la frontera norte (1964-1995) (21)

Año

Estado/Municipio

Número de intoxicaciones

Número de muertes

Observaciones

1967

Tijuana, B.C.

559

16

Harina de trigo contaminada con paratión en el transporte.

1970

Mexicali, B.C.

59

4

Trabajadores agrícolas en el cultivo de algodón con plaguicidas organofosforados y organoclorados.

1974

Coahuila/Durango

847

4

Inhalación de plaguicidas, no se especifica el tipo.

1983

Chihuahua (Sahuayo)

24

8

Paratión (contaminación formilon consumo tortilla)

1995

Coahuila

113

n.r.

Intoxicación de trabajadores

n.r. no reportadas.

 

Fig. 4.13. Casos acumulados de intoxicación por plaguicidas.
México y estados de la frontera norte (1995)

Fuente: SSA, 1996.

 

Durante 1995 se reportaron un total de 173 intoxicaciones por plaguicidas (22)de las cuales el 2.3% (4) se registraron en los estados de la frontera norte de México. De los seis estados, sólo Baja California y Sonora registraron dos casos cada uno, en ese año, con este tipo de problemas. La misma fuente indica que al 31 de enero de 1996 (sólo cuatro semanas del año de referencia), se habían registrado en el país 107 casos de intoxicación por plaguicida, cifra que corresponde al 58.4% del total de casos reportados de 1995.

En esa misma fecha se habían registrado cuatro casos en los estados del norte; uno en Baja California y tres en Chihuahua. Este último, no había referido caso alguno en 1995.

 

Herbicidas

Los principales ingredientes activos de los 10 herbicidas más frecuentemente utilizados en México durante 1995: 2,4-d; paraquat; atrazina; sal isopropilam de g; 2,4-D amina; diurón; ametrina; triafluralina; clortal dimetril.

2,4-D y sus derivados. El interés por los herbicidas clorofenoxiacéticos y sus derivados (2,4,5,-T) emerge a raíz de un episodio durante la guerra de Vietnam en donde estos productos fueron ampliamente utilizados para destruir los cultivos (arroz) y la maleza de la jungla. El llamado “agente naranja” de algunos productores, contenía, se dice, un contaminante, el 2,3,7,8-dibenzodioxina-tetraclorada, substancia que tiene una gran toxicidad letal aguda y que es, con mucho, el agente teratogénico (capaz de producir malformaciones fetales) más potente que existe. Estos agentes causan también irritación de las vías respiratorias y alteraciones de la función pulmonar.

Paraquat. Este es un herbicida que requiere de la luz solar para producir efecto. Es altamente tóxico y puede producir la muerte a una dosis de 4 miligramos por kilogramo de peso corporal. En grandes dosis causa edema pulmonar, fibrosis intersticial pulmonar y la consecuente disfunción respiratoria y la muerte.

 

(1)Tasa de mortalidad infantil: número de casos por cada 100,000 nacidos vivos.

(2)Suárez Toriello, José Enrique, 1998. FECHAC, INFOMEXUS-SADEC/FEMAP. Diagnóstico situacional de la salud en Cd. Juárez Chihuahua, Cd. Juárez, Chih. 1999.

(5) Bates, D.V. 1989. Respiratory function in disease,3 rd ed., W.B. Saunders, Philadelphia. PA.

(6)Dockery, D.W. and Pope, III,. C.A., 1994. Acute respiratory effects of particulate air pollution , Annual Review of Public Health, 15, 107-132.

(7)Schwartz, J., 1994. Air pollution and daily mortality: a review and meta analysis, Environ. Res. 64, 36-52.

(8)Goyer , R. R. and Ryne, B., 1973. Pathological effects of lead, Int. Rev. Exp. Pathol., pag. ,1-77.

(9)Needleman, H. L., et al., 1990. The long term of exposure to low doses of lead in childhood, New England Journal of Medicine, pag. 322, 83-88.

(10)Petit, T. L., 1996. Development effects of lead: Its mechanism in intellectual functioning and neural plasticity, Neurotoxicology, 7, 483-496.

(11)Bressler, J. P., et al.1991. Mechanism of lead neurotoxicity, Biochem. Pharmacol., 41, 479-484.

(12)Toxicological Industrial Health. 1991. Current issues in the epidemiology and toxicology of occupational exposure to lead., 7, 9-14.

(13)Lancrajan, I., Popescu, H. L., et al, 1995. Reproductive ability of workmen occupationaly exposed to lead, Archives of Environmental Health, 30, 196-401.

(14)Cullen, M. R., et al.,1984. Endocrine and reproductive dysfunction in men associated with occupational inorganic lead intoxication, Archives of Environmental Health, 39, 431-440.

(15) Murray, A.B. y Morrison B. J., 1986. The effect of cigarrette smoke from the mother on bronquial responsiveness and severity of symptoms in children with asthma, Journal of Allergy Clin. Immunology, 77, 575-581.

(16)Murray, A.B. y Morrison B. J., 1989. Passive smoking by asthmatics: Its greater effect on boys than on girls on older than younger children, Pediatrics, 84, 451-459.

(17)EPA, 1993. Respiratory health effects of passive smoking, lung cancer and other disorders, EPA/600/6-90/004, U.S.

(18)Vaughman, T. L., et al., 1996. Formaldehyde and cancers of the pharinx, sinus, and nasal cavity I. Residential exposures. Int. J. Cancer, 38, 677-683, 685-688.

(19)Lauwers, R. 1990. toxicology industrrielle et intoxications professinnelle, Ed Masson, Paris.

(20)Stacey H. N. 1993. Occupational Toxicology , Taylor and Francis, Londres.

(21)IMSS, 1996. Beneficios y riesgos en el uso de plaguicidas en México. Su impacto en la salud pública y desarrollo agropecuario, con sus consecuencias toxicológicas en el presente y en el futuro.

(22)SSA, 1996. Sistema Único de Vigilancia Epidemiológica, Rev. No. 6, vol 13, semana del 14 al 10 de febrero de 1996.

(23)Massaro J. Edward, editor, 1997. Handbook of Human Toxicology, National Health and Environmetal Effects Research Laboratory. Research Triangle Park. North Carolina. CRC Press, Boca Raton, New York.

(24)Calderón Garcidueñas, L., Osorno Velázquez, A. et al., 1992 Cambios histopatológicos de la mucosa nasal en habitantes de la región sureste de la Ciudad de México, American Journal of Pathology , págs. 140,225-232.

 

 

 

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Última Actualización: 27/08/2007