Estados
Jalisco y Colima
Nombre oficial del área protegida
Sierra de Manantlán
Categoría
Reserva de la Biosfera
Localización
Al suroeste de Jalisco y norte de Colima
Municipios de Autlán, Casimiro Castillo,
Cuautitlán, Tolimán y Tuxcacuesco en Jalisco; y
Comala y Minatitlán en Colima.
Superficie
139,577 ha
Se establecen tres zonas núcleo: Manantlán-Las
Joyas con una superficie de 34,521 ha; El Tigre, 3,385 ha; y Cerro
Grande, 3,993 ha.
Ciudades, pueblos y otros asentamientos
humanos principales dentro del área protegida
Los principales centros de población dentro
de la zona son Cuzapala, Tecopatlán, San Pedro Toxín,
El Terrero, La Laguna, Telcruz, Ayotitlán, Cenzontle y
El Camichín.
Ciudades, pueblos y otros asentamientos
humanos principales en la zona de influencia
Autlán, Casimiro Castillo y El Grullo,
y los poblados de Ahuacapán, El Chante y Tolimán.
Vías de comunicación
Desde el poniente de la reserva, por la carretera
núm. 80 Guadalajara-Barra de Navidad, tomando la desviación
hacia Casimiro Castillo. Desde el sureste, por la carretera Colima-Manzanillo,
tomando la desviación hacia Cuautitlán.
La reserva presenta problemas de comunicación
debido a la accidentada topografía y a lo disperso de la
población. La carretera que conduce a El Grullo es la mejor
alternativa.
Antecedentes legales
La Sierra de Manantlán se dio a conocer
internacionalmente cuando en 1977 se publicó el descubrimiento
de Zea diploperennis, maíz silvestre perenne.
El 23 de marzo de 1987 fue decretada como reserva
de la biosfera por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado.
Desde 1988 forma parte de la red internacional
de reservas de la biosfera del Programa El Hombre y la Biosfera
(mab) de la unesco. Fue seleccionada por
la uicn como área de prioridad para el estudio y conservación
de plantas y animales.
Antecedentes históricos
El nombre de esta región puede provenir
del náhuatl amanalli, que significa lugar de manantiales
o donde se estanca el agua de lluvia.
La Sierra de Manantlán forma parte de
la región cultural conocida como Occidente de México,
que se desarrolló paralelamente a las culturas de Mesoamérica.
Se distingue por la calidad de la manufactura de sus figurillas
que representan principalmente actividades cotidianas como mujeres
peinándose, madres con sus hijos, niños jugando
con animales, cachorros, así como caciques, guerreros,
chamanes y acróbatas. El Occidente tuvo una cultura sin
escritura y sin numeración y con una escasa producción
monumental (Martínez, 1994).
Muchos de los hallazgos de las partes altas representan
campamentos de caza y/o recolección de frutas. Algunos
restos incluyen puntas de proyectiles rotas y lascas de piedras
de varios tipos.
Existen evidencias de domesticación de
vegetales durante el periodo Preclásico, tales como el
chile, el aguacate, el nance y el pochote. En la región
se ha registrado la presencia de asentamientos humanos desde el
año 1500 a.C. Son características las tumbas en
forma de tiro que sólo se habían registrado en Colombia.
Antes de la conquista española, la región
estuvo dividida en señoríos como los de Autlán,
Zihuatlán, Amula, Colímotl (Colima) y Tepetitango.
Durante la época colonial la región
mantuvo algunos centros de población; evidencia de ello
se encuentra en la hacienda e iglesia de Ahuacapán que
se construyó en el siglo xvii y hoy día constituye
uno de los monumentos coloniales más importantes de la
reserva. En Platanarillos, Colima, se tiene el registro de la
existencia de uno de los más antiguos huertos coloniales
que existieron en la zona.
Hasta principios del siglo xx las actividades
económicas de las haciendas giraron alrededor de la agricultura
y la ganadería y en forma secundaria la explotación
forestal y la minería. A principios del siglo xx se inició
la explotación comercial extranjera de la madera, dada
la cercanía de la costa.
La región desempeñó un papel
importante durante el conflicto armado conocido como la Cristiada.
La distribución actual de la tenencia de la tierra de la
zona es el resultado de dicho conflicto.
Aunque la población indígena no
está bien definida, ésta es considerable. A pesar
de la erosión cultural, algunas comunidades, como Ayotitlán,
conservan muchas de sus tradiciones.
Tenencia de la tierra
La tenencia de la tierra dentro de la reserva
se distribuye de la siguiente manera: 42.5% ejidal, 17.8% comunal
y 39.7% pequeña propiedad.
Población
Se ha calculado la existencia de alrededor de
8,000 a 10,000 habitantes dentro de las ocho comunidades que quedan
dentro de la reserva y aproximadamente 32,000 en las comunidades
agrarias de la sierra.
Uso del suelo en el área protegida
La superficie agrícola dedicada al cultivo
de maíz y frijol es la más importante en la Sierra
de Manantlán ya que esta actividad forma la base de la
economía local. Los cultivos comerciales se restringen
a frutales y café. La ganadería extensiva ocupa
una gran superficie así como la dedicada al aprovechamiento
forestal.
Uso del suelo en la zona de influencia
La agricultura es la actividad más importante
de la región. Los valles de Autlán-El Grullo, Casimiro
Castillo, La Huerta, Cihuatlán, Colima y Armería
se dedican básicamente a cultivos comerciales como caña
de azúcar, jitomate, cítricos, mango, sandía,
melón, sorgo, maíz, coco y plátano.
La silvicultura es otra actividad importante
en la región y ocupa una gran superficie en la zona. Le
sigue en orden de importancia la ganadería extensiva, dedicada
casi exclusivamente a la producción de bovinos para carne.
Infraestructura
El Instituto Manantlán de Ecología
y Conservación de la Biodiversidad (imecbio), conserva
tres centros comunitarios en el ejido de Cenzontle, en el de El
Terrero y en la comunidad indígena de Cutzalapa; y una
estación científica, Las Joyas.
Descripción del área protegida
La sierra se localiza en un área de transición
biogeográfica de gran amplitud altitudinal y variaciones
climáticas. Es representativa de las condiciones ecológicas
de las montañas de México. La vegetación
es variada e incluye pinares, bosques tropicales caducifolios
y subcaducifolios y bosque mesófilo de montaña.
Su condición transicional entre las regiones
neártica y neotropical propicia una variedad de condiciones
ambientales que se traduce en una diversidad de ecosistemas y
especies, como es la concurrencia de más de 2,000 plantas
vasculares, 24 de ellas endémicas del occidente de México,
el 26% de las especies de mamíferos y el 36% de las de
aves registradas para México.
Los grupos climáticos que se presentan
en Manantlán yendo de abajo hacia arriba, son el cálido-subhúmedo
(Aw), semicálido A (C)w o (A)Cw y templado-subhúmedo
Cw, según la clasificación de Köppen modificada
por García.
El relieve es accidentado con un ámbito
altitudinal que va de los 400 a los 2,860 m.
Hidrológicamente, forma parte de las cuencas
de los ríos Armería, Marabasco y Purificación,
sistemas que se subdividen dentro del área.
Vegetación y flora
En la Sierra de Manantlán se presenta
un complejo mosaico de vegetación de gran riqueza florística.
Se han reconocido unas 2,070 especies de helechos. Los bosques
de coníferas son el tipo de vegetación predominante
de acuerdo con la clasificación de Rzedowski (1978) y siguiendo
la información proporcionada en Jardel (1990) se pueden
observar los siguientes tipos de vegetación:
Bosque de Pinus. Este tipo de vegetación
es el que ocupa la mayor extensión del área, se
establece sobre todo en las partes altas de la sierra, entre los
1,800 y los 2,400 m s.n.m. Se han registrado ocho especies del
género Pinus que forman manchones puros o mezclados,
entre ellos destacan por su frecuencia P. durangensis, P. herrerai, P. leiophylla, P. maximinoi y P. michoacana. Asimismo, forman comunidades con varias
especies de encinos como Quercus elliptica, Q. laurina y Q. crassipes, además de Arbutus xalapensis y Clethra mexicana.
Bosque de Abies. Como resultado
de la explotación forestal los bosques de oyamel son más
bien pequeños manchones distribuidos en la parte elevada
(2,000 a 2,600 m s.n.m.) como en el Guizar. El árbol dominante, Abies religiosa, se mezcla con otros árboles como Cupressus benthamii var. lindleyi y con especies
de Pinus. En áreas como el Cerro Grande, se mezcla
con el bosque mesófilo, en donde domina Abies religiosa var. emarginata, además de Cupressus benthamii var. lindleyi, Ostrya virginiana y Pinus pseudostrobus.
Bosque de Quercus. De acuerdo con
las características fisonómicas se observan dos
tipos de encinares: los caducifolios que pierden totalmente sus
hojas en la época seca del año y los subcaducifolios,
que las pierden sólo parcialmente. Los primeros tienen
una altura de 4 a 6 m y son llamados localmente "robladas".
Éstos se desarrollan entre los 400 y los 1,200 m s.n.m.
Entre las especies constituyentes destacan Quercus castanea, Q. glaucencens, Q. magnoliifolia, Q. obtusata, Q. resinosa y Acacia pennatula. Los encinares subcaducifolios
ocurren en sitios más bien húmedos y alcanzan una
estatura de 20 a 30 m. Entre sus componentes se encuentran Quercus
laurina, Q. candicans, Q. conspersa, Q. crassipes, Q. uroxis y Clethra hartwegii; en estos bosques
se observan abundantes orquídeas y bromelias epífitas.
Bosque mesófilo de montaña. Son manchones que se establecen en los sitios más
húmedos y templados, sobre todo en cañadas protegidas
y laderas de pendiente pronunciada. La altura del estrato arbóreo
va de los 12 a los 60 m. Entre las especies dominantes están Magnolia iltisiana, Ilex brandegeana, Cornus
disciflora, Tilia mexicana, Dendropanax arboreus, Ternstroemia dentisepala y T. lineata.
Bosque tropical caducifolio. Este
tipo de comunidad se desarrolla entre los 400 y los 1,200 m s.n.m.,
sobre suelos someros de drenaje rápido. Entre las principales
especies se encuentran Lysiloma acapulcensis, L. microphyllum, Jacartia mexicana, Amphyterigium adstringens, Entada
mollis, Ipomea bracteata, Bursera spp., Pseudosmondingium
perniciosum y Cochlospermun vitifolium entre otras.
Bosque tropical subcaducifolio. Lo
integran árboles de 15 a 35 m y se establece en altitudes
que van de los 400 a los 1,200 m. Entre las especies que se observan
en el área están Brosimun alicastrum, Bumelia
cartilaginea, Cedrela odorata, Trophis racemosa, Aphanantes monoica, Coussapoa purpusii, Tabebuia
palmeri, Hura polyandra, Guarea glabra, Enterolobium
cyclocarpum y Dendropanax arboreus.
Bosque de galería. En el
área se observa la presencia de comunidades arbóreas
bien desarrolladas en las riberas de los ríos y arroyos.
En las partes elevadas se han establecido especies como Alnus
jorullensis y A. acuminata que algunas veces se mezclan
con Fraxinus uhdei, Ostrya virginiana o Carpinus
tropicalis. En las partes bajas se encuentran especies como Ficus spp., Populus guzma-nantlensis, Salix humboldtiana, S. bonaplandiana, Inga eriocarpa y Astianthus
viminalis.
Otros tipos de vegetación. En la zona hay un matorral subtropical que es un tipo de vegetación
muy heterogéneo dominado por Acacia cochliacantha, Cephalocereus alensis, Stenocereus queretaroensis y Pachycereus pecten-aboriginum. Además de especies
como Ceiba pentandra, Crataeva tapia, Ziziphus
amole, Bursera spp. y Pithecellobium acatlense.
Esta comunidad parece ser el resultado de la perturbación
del bosque tropical caducifolio.
Taxa notables
Algunas plantas endémicas del occidente
de México presentes en Manantlán son: el agave (Agave
colimana), el madroño (Arbutus occidentalis)
y el llorasangre (Croton wilburi); una especie de maíz
primitivo (Zea diploperennis)(A*), conocido localmente
como milpilla o chapule, que por sus características únicas
constituye una promesa para la alimentación del futuro.
Se encuentran algunos géneros considerados como pancrónicos,
entre ellos: Podocarpus, Zamia, Cyathea, Talauma y Magnolia.
Taxa amenazados
Se reconocen 214 especies de plantas con status de amenazadas. Entre éstas sobresalen: maple (Acer
skutchii)(P), tilia (Tilia mexicana)(P), cucharo (Symplocus
sousae), Mammillaria beneckei, álamo (Populus
guzmanantlensis)(R*), milpilla (Zea diploperennis)(A*)
y las orquídeas Epidendrum parkinsoniaum y Brassavola
cucullata.
Raros. Mammillaria beneckei, milpilla (Zea diploperennis)(A*), abeto (Abies
religiosa var. emarginata) y Zea mays ssp. parviglumis.
Taxa endémicos
Se considera que existen aproximadamente 25 especies
endémicas del occidente de México.
Fauna
Cuenta con 588 especies de vertebrados, entre
ellas una de cada cuatro especies de aves y una de cada siete
especies de mamíferos y reptiles endémicos de México,
además de diversas aves migratorias y otras especies como:
el guajolote silvestre (Meleagris gallopavo) y las víboras
de cascabel (Crotalus lannomi), el jaguar (Panthera
onca), el tejón (Nasua nasua), el tigrillo (Leopardus
wiedii) y el armadillo (Dasypus novemcinctus).
La reserva protege los hábitats de un
gran número de especies de aves. Entre ellas, se encuentra
una de las mayores concentraciones de especies de colibríes
de México.
Taxa notables
Algunas especies notables que se encuentran en
la reserva son:Thalurania ridgwayi(A*), el azor (Accipiter
gentilis)(A), el búho serrano (Strix occidentalis)(A)
y el búho cornado oscuro (Asio stygius)(A), la cojolita
(Penelope purpurascens) y la perdiz de los volcanes (Dendrortyx
macroura)(Pr), esta última endémica del Eje
Neovolcánico y muy abundante en la Sierra de Manantlán;
el tapacamino prío (Nyctiphrynus mcleodii)(R*) y
el zorzal pinto (Ridgwayia pinicola)(R*), así como
el vencejo (Cypseloides storeri), especie endémica
recién descubierta (Navarro et al., 1993) y Vireo
brevipennis(A*) y V. nelsoni(A*). Además de
algunos animales endémicos del occidente de México:
la musaraña (Megasorex gigas)(A*), la ardilla (Sciurus
colliaei ), el tlacuachin (Marmosa canescens) y la
tuza (Pappogeomys gymnurus).
Taxa amenazados
Entre los elementos de la fauna amenazados destacan
el jaguar (Panthera onca)(P), el tigrillo (Leopardus
wiedii)(P), el leoncillo (Herpailurus yagouaroundi)(A),
el ocelote (Leopardus pardalis)(P), el puma (Felis concolor), Strix occidentalis(A),Vireo atricapillus(A), el águila real (Aquila chrysaetos)(P), Asio
stygius(R), Vireo nelsoni(A*), Amaurospiza concolor(R), el cojolite (Penelope purpurascens)(Pr), Amazona finschi(A*), Panyptila sanctihieronymi(R)
y Vireo brevipennis(A*).
En peligro de extinción. Entre
la fauna en peligro de extinción que protege la reserva
se encuentran reptiles como: Iguana iguana(Pr), Boa
constrictor(A) y Clelia clelia; mamíferos: el
jaguar (Panthera onca)(P), el tigrillo (Leopardus
wiedii)(P), el leoncillo (Herpailurus yagouaroundi)(P), el ocelote (L. pardalis)(P), el puma (Felis concolor), el gato montés (Lynx
rufus) y la nutria (Lutra longicaudis)(A).
Amenazas
A corto plazo:
Observaciones
Desde su creación, la reserva no se ha logrado consolidar
cabalmente como tal. La reserva padece en general de problemas de cacería
furtiva, asentamientos humanos irregulares, explotación forestal comercial
no controlada, ganadería extensiva y desmontes agrícolas no controlados.
La Sierra de Manantlán fue explotada por compañías
madereras entre 1940 y 1980, situación que ha marcado significativamente
las condiciones locales, tanto en la modificación de las características
de estructura y composición de los bosques, como en la generación
de una conflictiva situación social. La madera fue extraída sin
cuidar la renovación del recurso, buscándose la máxima
ganancia en el menor tiempo. Por otra parte, el aprovechamiento del bosque ha
generado riqueza para agentes externos (las compañías madereras),
pero con nulos beneficios para los campesinos, y ha sido la principal fuente
de conflictos sociales y agrarios.
Alrededor de la explotación del bosque y de otros recursos,
como los pastos para la ganadería, se generó, al igual que en
muchas otras partes de México, una estructura de cacicazgo respaldada
por un sistema de corrupción bien enraizado en las instituciones, cuya
presencia histórica ha estado asociada en la Sierra a la manipulación
del reparto agrario (con problemas de rezago en el 50% de los ejidos y comunidades),
la defensa de intereses particulares e incluso la violación de derechos
humanos (sedesol), 1994.
Además en la Sierra de Manantlán la falta de
alternativas económicas conduce a la migración temporal o definitiva
de pobladores, lo cual significa tanto la pérdida de recursos humanos
como el deterioro de las organizaciones tradicionales relacionadas con el manejo
de los recursos naturales. Otro resultado es el desarrollo de actividades productivas
ilícitas, que van desde la explotación clandestina de madera hasta
el cultivo de estupefacientes.
Es necesario: prevenir y combatir los incendios forestales
para disminuir su incidencia en la reserva, así como para reducir al
máximo posible la superficie afectada por el fuego a través de
una intervención oportuna.
Instrumentar un programa de desarrollo comunitario que promueva
la realización de planes de desarrollo integral en forma concentrada
en cada comunidad; que reduzca la presión sobre las zonas núcleo
de la reserva a través de acciones concertadas sobre el uso sostenible
de los recursos naturales en las zonas de amortiguamiento, mejorando la calidad
y la cantidad de producción, que inculque una conciencia ambiental en
la población local que permita el uso racional de los recursos naturales
como base del desarrollo de sus comunidades.
Concertar acciones de colaboración y cooperación,
así como promover el establecimiento de convenios entre los ejidos y
las comunidades, las dependencias gubernamentales, las instituciones académicas
y las organizaciones no gubernamentales, para impulsar el desarrollo social
en la reserva y la definición de mecanismos de participación en
la gestión de la misma.
Elaborar un programa de investigación y desarrollo de
la reserva.
Promover programas de capacitación, asesoría
técnica, organización campesina y educación ambiental.
Realizar el ordenamiento territorial de la reserva.
Evaluar la factibilidad del desarrollo de actividades productivas
agropecuarias y fores-tales en la zona de amortiguamiento.
Identificar los requerimientos para mejorar, fortalecer o aplicar
las medidas apropiadas para el manejo y protección de las zonas núcleo
y las áreas que requieren acciones de restauración ecológica
o rehabilitación.
Instituciones gubernamentales, científicas
y/o conservacionistas que trabajan en la zona
Universidad de Guadalajara, imecbio, sagdr, ini y la semarnap.
Estudios y proyectos
De investigación básica: Estudios de seguimiento
climatológico. Inventarios florísticos y forestales. Estudios
de ecología vegetal (fenología, regeneración natural).
Estudios etnobotánicos. Ecología forestal: silvicultura, plagas,
evaluación de impactos de los aprovechamientos forestales. Ecología
del maíz perenne. Ecología animal (herpetofauna, avifauna, de
murciélagos, de venados cola blanca y de insectos).
De desarrollo: Manejo forestal. Producción agropecuaria.
Manejo de agua y suelo.
Algunas personas conocedoras del área
Enrique J. Jardel, Eduardo Santana, Bruce Benz, Rafael Guzmán
y Francisco J. Santana Michel.
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