Estados
Michoacán y Estado de México
Nombre oficial del área protegida
Mariposa Monarca
Categoría
Reserva Especial de la Biosfera
Localización
Límite de los estados de Michoacán
y Estado de México.
Municipios de Ocampo, Angangueo, Zitácuaro
y Contepec, Michoacán; Donato Guerra, Villa de Allende
y Temascalcingo, Estado de México.
Superficie
16,110 ha
Se establecen cinco zonas núcleo, con
una superficie total de 4,491 ha con sus respectivas zonas de
amortiguamiento, 11,619 ha; éstas son: Sierra Chincua,
1,060 y 1,635 ha; Sierra el Campanario, 900 y 989 ha; Chivatí-Huacal,
940 y 1,074 ha; Cerro Pelón, fracción I 657 ha y
fracción II 687 ha, con una zona de amortiguamiento de
6,787 ha; Cerro Altamirano, 244 y 1,133 ha.
Ciudades, pueblos y otros asentamientos
humanos principales dentro del área protegida
Contepec, Temascalcingo, Angangueo, Ocampo, San
Felipe del Progreso, Zitácuaro, Villa de Allende, Donato
Guerra.
Vías de comunicación
Acceso desde la ciudad de Zitácuaro, Mich.,
por la carretera federal núm. 15 rumbo a Morelia; se toma
la desviación a Angangueo y al llegar a la población
de Ocampo se continúa por la terracería a El Rosario.
Antecedentes legales
Los primeros intentos de protección del
área, obedecieron únicamente a objetivos de conservación
por el interés de los hábitos migratorios de la
mariposa monarca. Posteriormente, una mejor percepción
de que la mariposa es el componente crucial de un sistema biológico
complejo, estableció que su protección y conservación
requería de la preservación de los ecosistemas en
su conjunto.
El 9 de abril de 1980 fue decretada zona de reserva
y refugio de la fauna silvestre por el presidente José
López Portillo. A principios de la administración
del presidente Miguel de la Madrid, el manejo de la reserva pasó
a manos de la sedue, que le asignó la categoría
de reserva especial de la biosfera.
El 9 de octubre de 1986 se promulga un decreto
por el Ejecutivo Federal, en el que se declaran "áreas
naturales protegidas para los fines de migración, invernación
y reproducción de la mariposa monarca así como la
conservación de sus condiciones ambientales_" En este
decreto, se precisa la superficie y la zonificación actual.
Antecedentes históricos
En las laderas bajas del cerro Coatepec, se encuentra
la zona arqueológica de San Felipe los Alzati; este asentamiento
pertenece al periodo Postclásico tardío (1200-1500
d.C.) La región fue ocupada por grupos otomíes y
es considerada como la frontera cultural con la poderosa cultura
tarasca (Martínez, 1994).
El tramo serrano que toca a los municipios de
Angangueo, Ocampo, Tlalpujahua y Zitácuaro, es una región
de persistencia indígena otomí y mazahua. La presencia
actual de grupos étnicos está fuertemente representada
en la vertiente mexiquense de la sierra, principalmente en el
área de influencia de San Felipe del Progreso. (Chapala,
1995). Estas comunidades tienen una diversificación agrícola,
lo que podría permitir, mediante una política adecuada
de fomento a la producción, disminuir la presión
sobre los recursos naturales (ine, 1994).
Tenencia de la tierra
Ejidal y comunal, y en menor escala propiedad
federal, representada por el predio denominado Chincua (705 ha),
y la propiedad estatal del predio Monte Alto de la ex hacienda
de Jesús de Nazareno (70.3 ha). El área de la reserva
afecta a 38 ejidos, siete comunidades indígenas y 16 propiedades
privadas (Monarca, 1992a).
Población
En 1990 el total de la población era de
271,736 habitantes repartidos en cada uno de los municipios involucrados
en la reserva:
Estado de Michoacán: Angangueo, 9,942
habitantes; Contepec, 24,915; Ocampo, 12,436 y Sengui, 15,436.
Estado de México: Donato Guerra, 212,510;
Temascalcingo, 7,327 y Villa de Allende, 2,873.
El crecimiento urbano de Zitácuaro y su
área industrial influye sobre los municipios de la región.
El crecimiento de los asentamientos humanos en la superficie de
la mayoría de los municipios tiende a conurbarse apareciendo
en su área núcleos rurales, rancherías y
caseríos dispersos (ine, 1994).
Uso del suelo en el área protegida
El área de la reserva tiene características
que hacen diferente a cada santuario, siendo de particular importancia
el uso forestal. Las principales actividades en los santuarios
son las siguientes:
Cerro Altamirano. En la zona de influencia
la agricultura de temporal y de autoconsumo es muy importante.
En el santuario existe ganado vacuno en cantidad mínima.
Los asentamientos humanos más cercanos se encuentran dispersos.
Sierra Chincua. En el área de influencia
existen pequeños y dispersos asentamientos humanos. Hay
ganado vacuno y bovino, debido a la presencia de pequeños
valles con vegetación que les sirve de forraje. La agricultura
es básicamente de autoconsumo y el maíz es el cultivo
básico.
Sierra El Campanario. El área de
influencia está expuesta al constante cambio del uso del
suelo. Los principales cultivos son el maíz de temporal
y de autoconsumo. La ganadería es de tipo doméstico
o de autoconsumo. A pesar de estar prohibida la tala del bosque,
ésta se sigue dando clandestinamente a causa de los requerimientos
de combustible de la población.
Chivatí-Huacal. En este santuario
existen laderas con pendientes que permiten la expansión
de terrenos de cultivo; sin embargo, actualmente existen huertos
familiares. A pesar de que los asentamientos humanos están
dispersos, influyen de manera importante en el cambio del uso
del suelo de forestal a agrícola.
Cerro Pelón. En la zona de influencia
se extrae madera clandestinamente. La población está
dedicada principalmente a la ganadería y a la agricultura,
y produce básicamente maíz. En el noroeste de esta
área hay huertas de durazno y aguacate. Las casas habitación
ocupan una superficie importante.
Infraestructura
De las cinco unidades que componen la reserva
sólo en dos existen instalaciones. En la Sierra Chincua
se localiza el Centro de Investigación para la Monarca
y un vivero, para fines de reforestación. El Cerro El Campanario
cuenta con instalaciones de utilidad para el servicio turístico.
Descripción del área protegida
Esta reserva está constituida primordialmente
por densos bosques de oyamel o abeto, cuya composición
arbórea-arbustiva-herbácea conforma las características
físicas ideales para que la mariposa monarca complete su
ciclo de vida en la estación invernal.
El criterio más importante para la conservación
de esta área es la ocurrencia del fenómeno de la
migración invernal de las mariposas monarca. La masividad,
la escala de la migración (de Canadá y Estados Unidos
hasta la reserva) y la complejidad ecológica del fenómeno
migratorio hacen de éste un proceso ecológico único
a nivel planetario. Aunado a esto, la fragilidad de la zona de
invernación y las amenazas que ésta afronta, son
los criterios determinantes.
El clima de la región es del tipo C(w2)(w)(b’(i");
es decir, el más húmedo de los templados subhúmedos
con lluvias en verano, temperatura del mes más caliente
cercana a los 22 ºC, con baja oscilación térmica,
entre 5 y 7 ºC (unam-cetenal, 1970). Sin embargo, el ámbito
altitudinal (más de 1,300 m) de esta reserva permite la
existencia de tres zonas mesoclimáticas predominantes (fresca-subhúmeda,
semifría-subhúmeda y fría-subhúmeda).
Esta reserva se localiza en la unidad orogénica
de la cordillera neovolcánica (Tamayo, 1962). La cordillera
está compuesta por rocas ígneas extrusivas. Por
lo general es elevada, y en el estado de Michoacán las
elevaciones de la reserva son de las más grandes de la
entidad, incluyendo algunas que superan los 2,700 m de altitud.
El área de la reserva se originó
por las abundantes efusiones basálticas que surgieron por
fisuras, fallas y chimeneas, con orientación noreste-suroeste.
Estos productos volcánicos cubrieron todo el relieve anterior
creando uno nuevo, representado por abundantes conos volcánicos,
derrames lávicos lahares, depósitos de brecha volcánica
y cenizas. Debido a la alta permeabilidad de los depósitos
volcánicos se han desarrollado pocas corrientes superficiales,
lo que ha ocasionado la formación de ojos de agua. El relieve
montañoso está representado por rocas volcánicas
del Terciario superior que cubren secuencias metamórficas
y sedimentarias del Mesozoico. La intensa actividad fluvial ha
permitido fuertes pendientes y la escasez de depósitos
aluviales nos indica que esta zona se encuentra en una etapa de
juventud.
La altitud y lo quebrado del relieve hacen de
la región una importante zona de captación pluvial
y recarga acuífera, que opera también como minúsculo
parteaguas de los dos principales sistemas hidrográficos
del país, las cuencas del Lerma y del Balsas. En la región
se originan varios arroyos como el San Jerónimo, El León,
Santa Ana, Los Ailes, La Plancha, Los Yugos, Agua Caliente, El
Zapatero, La Cantera, El Cargadero y Corrales entre otros (spp,
1978). El escurrimiento conforma un patrón de drenaje dendrítico
muy ramificado y bien integrado. En vertientes superiores, el
denso cubrimiento de vegetación contribuye a fijar el suelo
e impedir la erosión, lo que repercute en la baja disección
vertical del terreno, sólo expresada por minúsculos
e intermitentes cauces que confluyen y forman algunos arroyos
de régimen permanente. Estas últimas corrientes
en su gran mayoría drenan fuera de la región, mientras
que internamente, el aporte acuífero de las que surgen
en la subcuenca del río Tuxpan originan el río Puerco,
localmente aprovechado como recolector de aguas residuales que
vierten los centros suburbanos y la actividad minera. El suministro
acuífero para consumo doméstico y servicios públicos
se capta de numerosos manantiales; el agua se distribuye mediante
acueductos.
Predominan los suelos volcánicos; en las
laderas con pendientes empinadas de más de 25° existen
suelos someros poco profundos, y sólo entre grietas y oquedades
se aprecian pequeñas acumulaciones de suelos. En pendientes
intermedias (10 a 25°), que son las más comunes, el suelo
es aún incipiente, con texturas gruesas, de profundidad
variable, pobres en nutrientes para fines agrícolas y con
débil estructura. Los dos valles fluviales intermontanos
más extensos drenados por los ríos Hacienda y Puerco,
en donde la pendiente decrece menos de 10°, constituyen zonas
acumulativo-erosivas sujetas a uso agrícola de temporal,
que aun cuando tienen suelo profundo, carecen de suficientes nutrientes
y muestran problemas en la fijación del fósforo,
por lo que se le suministran altas dosis de fertilizante. Asimismo,
durante la época húmeda el suelo se erosiona por
escorrentía laminar, mientras que en la temporada seca
queda expuesto a procesos de erosión sólida eólica,
formándose constantes e intensas tolvaneras.
Vegetación y flora
Según Rzedowski (1983) la reserva ocupa
porciones de la provincia florística de serranías
meridionales de la región mesoamericana de montaña.
La flora es rica en general y es evidente el dominio de las especies
herbáceas. Algunos géneros como Quercus, Salix, Eupatorium, Senecio, Stevia y Muhlenbergia, presentan aquí un importante centro
de diversificación.
Los principales tipos de vegetación o
asociaciones en la reserva son los siguientes:
Bosque de pino. Se encuentra en
reducidas porciones en áreas con pendientes de moderadas
a fuertes. El estrato arbustivo está compuesto por Baccharis conferta, Eupatorium mairetianum, Lamourouxia excerta, Senecio cinerarioides, Solanum sp. En los sitios desprovistos de árboles y arbustos son
abundantes las herbáceas: Alchemilla procumbens, Erodium cicutarium, Lepechinia caulescens, Medicago polimorpha, Phacelia platycarpa, Plantago australis, Trifolium amabile.
Entre las especies epífitas están Braunia squamulosa, Asplenium aff. tryonii, Cystopteris fragilis, Peperomia galioides, Sedum tortuosum.
Bosque de encino. Cubre una superficie
importante en Cerro Altamirano y Cerro Pelón, en su extremo
oeste. En el estrato arbustivo se observan individuos de Arctostaphylos longifolia y en el estrato herbáceo son comunes Commelina coelestis, Coriopsis petrophiloides, Euphorbia biformis, Hieracium sp., Piqueria trinervia, Trisetum aff. deyeuxioides, Valeriana urticifolia.
Matorral secundario de Juniperus. Se
encuentra sólo en los cerros Campanario y Chincua a altitudes
muy variables sobre los llanos y zonas antiguamente perturbadas.
Forma matorrales densos de 1 a 3 m de altura que constituyen una
aparente comunidad sucesional que conduce al establecimiento de Abies religiosa. Presenta un solo estrato arbustivo,
compuesto por el mismo Juniperus.
Bosque de Cupressus. Se ubica en
pequeñas áreas exclusivamente en Cerro Pelón
con pendientes moderadas, y de 2,500 a 3,000 m s.n.m. en cañadas.
Se trata de árboles de 15-35 m de altura, generalmente
asociados con pino. Son comunes los bosques mixtos entre los tipos
de vegetación antes descritos. Los bosques de oyamel suelen
encontrarse en rodales puros, y de manera menos frecuente se asocian
con Pinus, Quercus y Cupressus.
Comunidad Abies-Pinus (De
los 2,900 a los 3,000 m s.n.m.). La especie dominante es Abies religiosa intercalada con Pinus pseudostrobus.
Son bosques con dos estratos arbóreos característicos
en los que el oyamel alcanza una altura de 20-40 m y el pino de
15-25 m. Esta asociación se presenta en cañadas
y laderas, en Sierra Chincua y Cerro Chivatí-Huacal. En
el sotobosque existen más de 30 familias, 80 géneros
y alrededor de 120 especies, siendo las familias mejor representadas
Asteraceae y Labiatae (Melo y López, 1989). Entre
las Asteraceae domina Senecio, con más de 10 especies,
y la familia Labiatae tiene como principal género representante
a Salvia, con 12 especies. Ambos grupos de plantas proliferan
ampliamente en los estratos herbáceos y arbustivos y revisten
especial importancia para la sobrevivencia y refugio de la mariposa
monarca.
Comunidad Abies-Cupressus. Se
presenta sólo en la Sierra El Campanario. El estrato arbóreo
se constituye de Abies y Cupressus.
Comunidad Pinus-Abies. Es la más
importante mezcla que se encuentra rodeando las áreas de Abies-Pinus en Cerro Pelón, y de Abies en la Sierra El Campanario, donde el pino ocupa el estrato arbóreo
y las plántulas de oyamel crecen bajo sus coberturas.
Comunidad Quercus-Pinus. Se encuentra
en Cerro Altamirano y rodeando una sección Pinus-Abies en la zona de Cerro Pelón. El estrato arbóreo se
compone de Pinus pseudostrobus, al que se le asocian P. rudis, P. montezumae, P. michoacana, P. tenuifolia y P. leiophylla,
intercalándose también elementos aislados de Quercus rugosa, Q. laurina, Arbutus xalapensis, A. glandulosa, Alnus firmifolia, Salix spp., Cupressus lindleyi, Buddleia sp. Incluye
dos estratos arbóreos, de los cuales el más bajo
es ocupado por el encino. Los niveles inferiores incluyen varias
Asteraceae y Poaceae.
Fauna
La fauna de la región cuenta con elementos
de afinidades neártica y neotropical, así como especies
endémicas al eje neovolcánico.
Taxa notables
La mariposa monarca (Danaus plexippus)(Pr),
el venado cola blanca (Odocoileus virginianus), el coyote
(Canis latrans), la comadreja (Mustela frenata),
la zorra gris (Urocyon cinereoargenteus), conejos (Sylvilagus spp.), cuervos (Corvus corax), el zopilote de cabeza roja
(Cathartes aura), el tecolote (Bubo virginianus)(A), diversos colibríes, reptiles y anfibios.
Amenazas
Las principales amenazas son:
u Asentamientos humanos: principalmente el conurbamiento
de los poblados de Ocampo, Angangueo y El Paso. Además,
la mancha urbana de Zitácuaro se acerca rápidamente
a los límites del santuario Cerro Pelón.
u Explotación forestal: además
de los aprovechamientos legales en las zonas de amortiguamiento
se ha indicado que existe tala clandestina que incursiona hasta
las zonas núcleo. El santuario más afectado por
esta actividad es Chivatí-Huacal.
u Incendios.
u Plagas forestales: principalmente el muérdago
enano y los descortezadores.
u Erosión: generada por el desmonte. Los
sitios más afectados son Chivatí-Huacal y Cerro
El Campanario (Melo y López, 1989).
u Cacería furtiva: no existe información
específica.
u Actividad turística: el riesgo principal
de esta actividad se daría si ocurriese de manera desordenada.
No obstante es una actividad de gran importancia para las comunidades
locales e incluso para la protección de la reserva.
Observaciones
La reserva está ubicada en una zona con
una presión demográfica alta. En el manejo de la
reserva no ha habido participación directa y permanente
de las comunidades que la constituyen. Aquellas cuyos terrenos
han sido afectados por la reserva no conocen con exactitud los
límites de las zonas núcleo y de amortiguamiento.
La información acerca de la ubicación, el tamaño
y el comportamiento de las colonias de las mariposas es insuficiente,
lo que limita las acciones para la protección del hábitat,
el aprovechamiento racional del bosque y el desarrollo de las
comunidades.
Instituciones gubernamentales, científicas
y/o conservacionistas que trabajan en la zona
semarnap, sagdr, Universidad de Florida Gainesville,
ce-unam y Monarca, A. C.
Estudios y proyectos
El desarrollo del programa de manejo del ine
(ine, 1994) está conformado por nueve proyectos de participación
comunitaria: Monitoreo de la mariposa monarca, diagnóstico
forestal, reforestación y prevención de incendios,
ecoturismo, estufas rurales, estudio de factibilidad para la creación
de una empresa forestal, deslinde y amojonamiento, divulgación
y proyectos de educación ambiental.
Algunas personas conocedoras del área
Alfonso Alonso, Lincoln Brower, Rodolfo Ogarrio,
Jurgen K. Hoth, Gonzalo Chapela, Rafael Herná-ndez y Carlos
Melo.
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enero de 1996