Estado
Baja California Sur
Nombre oficial del área protegida
El Vizcaíno
Categoría
Reserva de la Biosfera
Localización
Norte de Baja California Sur
Municipio de Mulegé
Superficie
2’546,790 ha
Se establecieron 16 zonas núcleo cuyas
superficies suman 363,438 ha. Sus denominaciones y superficies
respectivas son: Desierto del Vizcaíno 307,433 ha; Guerrero
Negro 15,266 ha; Laguna Ojo de Liebre I 192 ha; Laguna Ojo de
Liebre II 97 ha; Laguna Ojo de Liebre III 832 ha; Laguna Ojo de
Liebre IV 595 ha; Laguna Ojo de Liebre V 55 ha; Vertiente de California
30,680 ha; Isla Delgadito 955 ha; Islas Pelícano 555 ha;
Islotes Delgadito 616 ha; Isla Malcomb 3,768 ha; Isla San Ignacio
620 ha; Isla San Roque 440 ha; Isla La Asunción 348 ha;
Isla Natividad 985 ha.
Ciudades, pueblos y otros asentamientos humanos
principales dentro del área protegida
y zona de influencia
Ejidos: Col. Laguneros, Baturi, Antonio Díaz
Soto y Gama, Constituyentes de Querétaro, Belisario Domínguez,
Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas, Guadalupe Victoria,
Guillermo Prieto, G. Palacios, Héroes de Chapultepec, Lagunillas,
Luis Echeverría Álvarez, Matarrancho, Plan de Ayala,
Díaz Ordaz, Revolución de 1910, San Ignacio, Los
Cuarenta, Jesús María y El Costeño (ine,
1993). Poblados: Santa Rosalía, Guerrero Negro, Bahía
Tortugas, San Ignacio, San Francisco.
Vías de comunicación
A la reserva se llega por la carretera transpeninsular
federal núm. 1, que pasa por el centro de la reserva, conectando
la costa del Golfo de California con la del Pacífico, desde
Santa Rosalía hasta Guerrero Negro. De esta carretera se
desprenden varios caminos de terracería y brechas. La red
de carreteras pavimentadas es de 256 km aproximadamente. Las comunicaciones
telefónicas, telegráficas y de correos se limitan
a los principales poblados. Existe un aeropuerto que da servicio
a una línea nacional, y se cuenta con nueve pistas de terracería
(ine, 1993).
Antecedentes legales
En 1972, 1979 y 1980 se declararon refugios de
ballenas y ballenatos las lagunas Manuela, Guerrero Negro, Ojo
de Liebre y San Ignacio; estas dos últimas también
fueron declaradas refugio para aves migratorias y fauna silvestre
en 1972.
El 30 de noviembre de 1988 se decretó
como reserva de la biosfera por el presidente Miguel de la Madrid
Hurtado.
En 1992 se decretó la veda para la cacería
del berrendo.
En 1993 ingresó a la red internacional
de mab-unesco. La Convención del Patrimonio Mundial auspiciada
por la unesco, ha designado a las pinturas rupestres de la Sierra
de San Francisco y al santuario de las ballenas del Vizcaíno,
como Sitios de Patrimonio Mundial.
Antecedentes históricos
Según Clavijero (ine, 1993), la península
de la Baja California fue habitada por tres grandes tribus: los
pericúes desde Cabo San Lucas hasta las inmediaciones de
Bahía de La Paz; los guaycurás, desde La Paz hasta
los alrededores de Loreto, y los cochimíes, de la región
de Loreto hasta la desembocadura del río Colorado. Estos
eran grupos humanos seminómadas que basaban su economía
en la caza, la pesca y la recolección; estos grupos se
desplazaban por la planicie costera, la zona montañosa
contigua, las mesetas intermontanas, cañadas, lechos de
río y el Desierto del Vizcaíno, en la búsqueda
constante de alimentos, materias primas y agua. Esta intensa movilidad
se refleja en múltiples vestigios de su paso por el área,
siendo las pinturas rupestres y petroglifos la expresión
más refinada de su cultura material. El rico patrimonio
arqueológico de la sierra de San Francisco constituye una
de las áreas con pinturas rupestres más importantes
del mundo.
El ocaso de las sociedades antiguas se inició
con la llegada de los españoles. Las primeras expediciones
fueron la de Jiménez en 1534 y Cortés en 1535 (cib,
1992). Durante los siglos xvi y xvii hubo múltiples intentos
de colonización por el interés en las tierras ricas
en oro, plata y otros recursos. Un personaje destacado de estas
épocas fue Sebastián Vizcaíno, quien desempeñó
un papel importante en la expansión y dominio de territorios
para la Corona española. Las muestras más importantes
del arte colonial son las numerosas capillas e iglesias construidas
por los misioneros españoles, como la iglesia de San Ignacio
de Loyola, fundada en 1728, (ine, 1993).
Tenencia de la tierra
En trámite de regularización 1.37%
(34,917 ha); ejidos 72.34% (1,842,563 ha); concesión salinera
4.15% (105,754 ha); gobierno estatal 0.03% (938 ha); propiedad
privada 1.64% (41,807 ha); islas 0.99% (25,320 ha); lagunas 2.2%
(56,260 ha); terrenos nacionales 17.24% (439,291 ha) (Tejas et
al., 1991).
Población
La población estimada en 1988 fue de aproximadamente
38,000 habitantes, concentrada principalmente en el sector rural
(52%); la parte urbana se ubica fundamentalmente en dos localidades:
Santa Rosalía y Guerrero Negro. El desarrollo se ha basado
en el sector primario y en actividades minero-extractivas. La
población económicamente activa se distribuye de
la siguiente manera: 29% en el sector primario; 19% en el sector
secundario; 27% en el sector terciario; y 25% en otras actividades
(ine, 1993).
Uso del suelo en el área protegida
La agricultura está severamente limitada
por los recursos acuíferos sometidos a sobreexplotación;
el nivel tecnológico es relativamente alto y la producción
se centra en granos, cereales, hortalizas, forrajes y frutos (sarh,
1982; Robles Gil, 1985). La pesca es de tipo ribereño y
la mayoría de los pescadores están organizados en
cooperativas (sedue, 1984). En la actividad pesquera se presentan
patrones tecnológicos inadecuados y desconocimiento de
los recursos pesqueros potenciales, lo que da como resultado la
sobreexplotación de algunas especies como el abulón,
la langosta y las tortugas marinas (Matus, 1985). La ganadería
no es importante económicamente, excepto para el caso de
la producción lechera. Gran parte de los agostaderos están
sobrepastoreados, lo que aunado a la baja productividad ganadera
ha provocado, al parecer, la competencia con otros mamíferos
silvestres como son el berrendo, el borrego cimarrón y
el venado bura (Martínez, 1981; Jaramillo y Mendoza, 1987).
La actividad industrial se enfoca en la extracción de minerales
y en la transformación de algunas materias primas pesqueras
y agropecuarias. Respecto a las actividades turísticas,
éstas aumentan en la temporada invernal con la afluencia
de gente que quiere ver las ballenas y eventualmente buscar los
sitios arqueológicos (ine, 1993).
En el sistema lagunar de Guerrero Negro se encuentra
la cuenca de producción de sal por evaporación más
grande del mundo, en donde solamente durante 1989, se extrajeron
cinco millones de toneladas de sal (ine-conabio, 1994).
Infraestructura
Actualmente la llamada "Casa de la Fauna",
ubicada en Guerrero Negro, funciona de manera constante. Existe
una estación de aprovechamiento de la fauna silvestre en
el ejido Alfredo V. Bonfil (ine, 1993), además de sitios
de observación para los turistas. Estos sitios son: Puerto
Viejo, Punta Mariscal y el Parque Natural de la Ballena Gris,
que es el más visitado por los turistas.
Descripción del área protegida
Está ubicada en la provincia fisiográfica
de la planicie costera de Baja California (Tamayo, 1980) y según
Rzedowski (1983), pertenece al sistema montañoso de Baja
California.
Es la reserva más grande del país.
A los sistemas lagunares del Pacífico llega la ballena
gris para completar su ciclo reproductivo. Se estima que el 8.3%
de las especies vegetales de El Vizcaíno son endémicas.
Contiene una diversidad de accidentes geográficos:
al oeste se localizan las sierras de San José de Castro
y de Santa Clara, entre otras serranías que forman el eje
montañoso de la Sierra de Baja California; al centro se
encuentra el Desierto del Vizcaíno, con extensas areniscas
y conglomerados sedimentarios. El desierto toca el mar al noroeste
y al sur, en los alrededores de las lagunas Ojo de Liebre y de
San Ignacio, respec-tivamente; al este del desierto, se localizan
las sierras de San Francisco, de San Alberto, Las Tinajas de Murillo
y El Serrucho, los volcanes El Azufre y Las Vírgenes, además
de algunas mesetas y depresiones. En la costa oeste abundan bahías,
lagunas, cabos, canales e islas que constituyen zonas núcleo
de la reserva; la costa este es más regular.
La Península de Baja California es uno
de los sitios más expuestos a la incidencia de la radiación
solar, provocando la existencia de ambientes hipersalinos, inhóspitos
para el desarrollo de sistemas biológicos naturales que
sin embargo son propicios para que una gran diversidad de microorganismos
como algas, protozoarios, cianobacterias y bacterias, proliferen.
La diversidad microbiana de este ambiente, que se desarrolla en
la periferia de la reserva, se caracteriza por la existencia de
un tipo de organización geomicrobiana poco conocida a nivel
científico, a la que se ha denominado "tapetes microbianos
laminados". Estos ambientes son altamente productivos, pues
poseen una gran diversidad de microorganismos productores primarios,
oxigénicos y anoxigénicos, fijadores de nitrógeno
atmosférico, consumidores y desintegradores del tipo de
las bacterias aerobias y anaerobias (sulfato-reductoras) (ine,
1993).
A partir de cartas climáticas de inegi
(1984), Salinas-Zavala et al. (1991) subdividieron el área
en seis subregiones climáticas. En general predomina el
subtipo BWhs(x’)(e), que se define como muy seco, semicálido
con temperatura media anual entre 18 y 22°C, con régimen
de lluvias intermedio, precipitación de 100 mm anuales,
porcentaje de lluvia invernal menor de 36 y oscilación
térmica extremosa; en la parte noroccidental se presenta
una pequeña franja de clima tipo BWhs(e), que es igual
que la anterior, excepto que el porcentaje de lluvia invernal
sobrepasa 36; la porción que se extiende hacia el mar en
la parte occidental de la reserva presenta un subtipo BW(h’)s(x’)(i’’),
que corresponde a los muy secos, cálidos, con temperatura
media anual superior a los 22°C, con régimen de lluvias
intermedio, y porcentaje de lluvia invernal menor de 36 y poca
oscilación térmica; en la porción central
de la reserva se identifica el subtipo BWhw(x’)(e), definido como
muy seco, semicálido, con régimen de lluvias intermedio,
porcentaje de lluvia invernal mayor de 10.2 y oscilación
térmica extremosa; en la vertiente del Pacífico,
se ubica un área con clima BWhw(x’)(i’’), que corresponde
a muy seco, semicálido, con temperatura media anual entre
18 y 22°C, porcentaje de lluvia invernal mayor de 18 y poca oscilación
térmica; hacia la costa del golfo de California se presenta
una zona con clima BW(h’)hw(e’), correspondiente a los muy secos,
cálidos, con temperatura media anual mayor de 22°C, con
régimen de lluvias de verano y porcentaje de lluvia invernal
entre 5 y 10.2, y con oscilación térmica extremosa.
La región se encuentra dentro de la discontinuidad
fisiográfica Desierto de Sebastián Vizcaíno,
perteneciente a la provincia de Baja California. El desierto está
constituido por dos regiones: a) el borde oriental, caracterizado
por las llanuras con dunas del desierto y b) la porción
central constituida por sierras altas y algunas sierras bajas
hacia el noroeste y sur del área. Ocurren importantes bajadas
y en ocasiones pequeñas llanuras entre las elevaciones.
Las sierras son de orientación noroeste-sureste con altitudes
que fluctúan entre 500 y 600 m. El relieve está
conformado por las sierras de San José de Castro, Morro
Hermoso y El Tigre; el conjunto es conocido como Sierra de San
Andrés. Estas sierras son de pendientes muy fuertes, drenaje
muy denso, patrón dendrítico y modificaciones rectangulares.
Las sierras bajas tienen altitudes hasta de 300 m y pendientes
de magnitudes que van de alta a media; su drenaje es dendrítico
con algunas modificaciones rectangulares (Padilla et al.,
1991).
En general, el área no cuenta con cuerpos
de agua superficiales; el único arroyo con caudal permanente
es el de San Ignacio y el resto son arroyos torrenciales que únicamente
llevan agua en temporada de lluvias. Estas corrientes efímeras
tienen un papel muy importante pues son la única fuente
de recarga de los acuíferos localizados en las planicies
costeras (ine, 1993).
Los fenómenos geológicos representados
en las formaciones incluidas en la reserva resumen en gran parte
la historia geodinámica de la península de Baja
California (Padilla et al., 1991). Existen algunas vetas
de óxidos de magnesio, yacimientos de sulfuro de cobre,
depósitos de oro y plata, yacimientos de magnesita y fosforíticos.
Los suelos que se encuentran en la reserva son
en su mayoría claros y de textura gruesa. Se aprecia la
influencia marina en las áreas cercanas a las costas y
lagunas. Por otro lado, es evidente el poco desarrollo que presentan
los depósitos eólicos del corredor del Desierto
del Vizcaíno. Los suelos presentes en la zona se encuentran
generalmente asociados y son los siguientes: regosol, litosol,
solonchak, xerosol, yermosol, feozem y vertisol (ine, 1993).
Áreas núcleo
Desierto del Vizcaíno. Localizado
al centro de la reserva, se delimitó para proteger al berrendo
peninsular y al ecosistema árido.
Guerrero Negro. Incluye las marismas
productoras de sal más grandes del mundo, así como
islas e islotes delimitados por el nivel más bajo de mareas.
Ojo de Liebre. Es un complejo lagunar
que agrupa cinco zonas núcleo: islas Conchas, Broscas,
Piedras, Zacatosa, La Choya y toda la porción terrestre
que la separa de Guerrero Negro.
San Ignacio. Es un complejo lagunar
también con cinco zonas núcleo: islas Pelícano,
San Ignacio, Malcomb, Delgadito y el islote Delgadito,
delimitados por el nivel más bajo de mareas.
Vertiente de California. Protege
al borrego cimarrón y favorece la conservación de
la Sierra de Las Tinajas y sus ecosistemas, así como las
pinturas rupestres y petroglifos de la Sierra de San Francisco.
San Roque, Asunción y Natividad. Situadas al oeste y noroeste de la reserva, garantizan la conservación
de hábitats importantes para la reproducción y sobrevivencia
de fauna acuática y mamíferos marinos (ine, 1993).
Vegetación y flora
Se han reconocido diez tipos de vegetación,
e identificado 447 especies (León de la Luz et al., 1991).
Desierto sarcocaule. Se ubica en
la franja costera colindante con el golfo de California, en las
estribaciones de la Sierra de la Reforma. Especies características: Acacia peninsularis, Adelia virgata, Antigonum leptopus,
Asclepias albicans, Cercidium praecox, Jatropha cinerea,
Forchameria watsonii, Lysiloma candida, Viscainoa geniculata y Opuntia bigelovii.
Matorral sarcocaule. Caracterizado
por la dominancia fisonómica de árboles y arbustos
de tallo grueso, semisuculentos, de madera blanda y con algunas
especies de corteza papirácea y exfoliante. Especies características: Agave sebastiana, Bursera hindsiana, B. microphylla, Cercidium
sonorae, Ephedra aspera, Lophocereus schottii, Pithecellobium
confine, Stenocereus gummosus, Yucca valida, Fouquieria diguetii,
Ruellia californica, Opuntia invicta, Olneya tesota, Pachycereus
pringlei, Pedilanthus macrocarpus.
Matorral sarco-crassicaule. Caracterizado
por la dominancia de cactos, muchos de crecimiento candelabriforme
y talla elevada aunque regularmente Pachycereus pringlei es el dominante fisonómicamente. Especies constantes: Acacia
goldmanii, Fouquieria digueti, Krameria parvifolia, Lophocereus
schottii var. schottii, Mammillaria dioica, Olneya tesota,
Opuntia ciribe, Pedilanthus macrocarpus, Yucca valida,
Larrea tridentata.
Matorral halófilo. Agrupa
especies vegetales con un elevado nivel de tolerancia a la salinidad
y alcalinidad del suelo. Su ubicación es muy amplia y corresponde
a superficies que estuvieron bajo la superficie del mar. Especies
características: Ambrosia magdalenae, Atriplex barclayana subespecie schottii, Agave vizcainoensis, Euphorbia misera,
Frankenia grandifolia, Opuntia cholla, Pachycormus discolor.
Matorral de dunas. La flora que
se logra establecer en esta superficie parece tratar de fijar
el suelo inmediatamente pues la estabilidad de las dunas es baja
por la acción del viento. Algunas especies constantes son: Abronia carterae, Asclepias subulata, Chaenactis lacera, Errazurizia
megacarpa, Mesembryanthemum cristallinum, Proboscidea altheaefolia.
Matorral inerme. Comprende la franja
limítrofe entre el matorral de dunas y el matorral halófilo,
pero con mayor densidad vegetal y cobertura que ambos. Las especies
características son: Asclepias subulata, Encelia californica,
Jatropha cinerea, Larrea tridentata, Rhus microphylla, Euphorbia
misera.
Matorral micrófilo. Agrupa
especies arbustivas de reducida superficie foliar, y se desarrolla
en superficies aluviales, depresiones y laderas. Especies características: Acacia farnesiana, Ambrosia dumosa, Dalea emoryi, Prosopis
glandulosa var. torreyana, Stegnosperma halimifolium, Euphorbia
misera.
Vegetación de dunas costeras. Presenta
especies afines a la vegetación halófila incluyendo
entre otras: Abronia gracilis, Atriplex canescens, Dalea maritima,
Plantago insularis, Oenothera primiveris subespecie caulecens,
Mesembryanthemum cristallinum.
Eriales. Distribuidos en amplias
superficies llanas cercanas a los cuerpos de agua, con escasa
vegetación, formada por especies procedentes de las asociaciones
adyacentes, las cuales han tenido que enfrentar condiciones sumamente
adversas. Especies de los géneros Atriplex, Salicornia,
Allenrolfea, Suaeda y Limonium son las que llegan.
Áreas marinas. Flora con
influencia directa del mar. El manglar se encuentra pobremente
representado y en poca extensión, siendo su límite
septentrional la Laguna San Ignacio. Existen algunas otras especies
que se encuentran bajo la influencia directa de las mareas como: Batis maritima, Limonium californicum, Salicornia pacifica,
Suaeda maquinii, Spartina foliosa, Cuscuta salina.
Taxa notables
Sarcostemma arenarium, Cryptantha patula,
Cochemia pondii, Ferocactus chrysacanthus(*), F. fordii var grandiflorus, Mammillaria goodridgei(R*), M.
goodridgei var. goodridgei(R*), M. goodridgei var. rectispina(R*), M. lewisiana, M. neopalmeri(R*),
Opuntia ciribe, Amblyopappus pusillus, Encelia densifolia, Haplopappus
venetus subespecie furfuraceus, Hemizonia streetsii, Perezia
palmeri, Senecio cedrosensis, Viguiera lanata, Cuscuta veatchii,
Fouquieria columnaris, Phacelia cedrosensis, P. ixodes, Monardella
thymifolia, Astragalus fastidius, Lotus cedrosensis, Mentzelia
adherens, Lavatera venosa, Sphaeralcea fulva, Xylonagra arborea,
X. arborea subespecie wigginsii, Chorizanthe flava, Chorizanthe
pulchella, Eriogonum enceloides, E. elongatum var. areorivum,
E. fasciculatum var. emphereium, E. intricatum, E. molle,
E. pondii, E. preclarum, E. repens, E. trichopes, Harfordia macroptera,
Mimulus stellatus, Agave vizcainoensis(R*) y Lophocereus
schottii monstrosus(R*).
Fauna
Alberga una comunidad faunística muy rica;
se estima que habitan 308 especies de vertebrados terrestres y
marinos (con exclusión de los peces) (Huey, 1964; Hall,
1981; Murphy, 1983; Stebbins, 1985; Wilbur, 1991), de las cuales
cuatro son anfibios, 43 son reptiles, 192 aves y 69 mamíferos.
Los sistemas lagunares son ecosistemas muy importantes
para las aves acuáticas residentes y refugio invernal para
muchas aves migratorias. Poco más de la mitad de las especies
de la región están ligadas a esos cuerpos de agua.
Las lagunas son también de vital importancia para la perpetuación
y el crecimiento de las poblaciones de la ballena gris, ya que
es aquí donde se aparean, paren y alimentan a sus crías
y es aquí donde viven los últimos berrendos de Baja
California. Todo esto hace que el Desierto del Vizcaíno
y sus aguas costeras sean de máxima prioridad para su protección
(ine, 1993).
Taxa notables
El berrendo (Antilocapra americana peninsularis)(P),
la ballena gris (Eschrichtius robustus)(Pr), el venado
bura (Odocoileus hemionus)(A*), el águila real (Aquila
chrysaetos)(P), el águila pescadora (Pandion haliaetus), la tortuga laúd (Dermochelys coriacea)(P), la tortuga verde (Chelonia mydas)(P), la tortuga
carey (Eretmochelys imbricata)(P), la tortuga caguama (Caretta
caretta)(P), el borrego cimarrón (Ovis canadensis)(Pr),
la pequeña zorra del desierto (Vulpes macrotis)(A),
el puma (Felis concolor), el gato montes (Lynx rufus),
el pelícano blanco (Pelecanus erythrorhynchos),
el halcón peregrino (Falco peregrinus)(P), el quelele
(Polyborus plancus), la lechuza de madrigueras (Athene
cunicularia )(P), la rata canguro (Dipodomys peninsularis),
la ardilla de tierra (Spermophilus atricapillus), la foca
común de la bahía de California (Phoca vitulina)(Pr),
el lobo marino (Zalophus californianus)(Pr) y el elefante
marino (Mirounga angustirostris)(A); estos tres últimos
son mamíferos que han logrado recuperar sus poblaciones,
sin embargo su hábitat requiere protección.
Estado de conservación de la zona protegida
Existen lugares bien conservados en los sitios
más inaccesibles, pero también presenta porciones
muy perturbadas, como son la costa del Pacífico y las zonas
agropecuarias de las partes planas (ine, 1993).
Amenazas
Observaciones
La Bahía de San Ignacio está considerada como
humedal prioritario por el North American Wetlands Conservation Council.
Será indispensable responsabilizar del manejo ecológico
del área a una institución científica que tenga a su cargo
el monitoreo ambiental y ecológico de la reserva y que sea participante
central en el desarrollo del plan de manejo. Se sugiere explorar la posibilidad
de crear un centro de investigación de alto nivel para la región.
Instituciones gubernamentales, científicas
y/o conservacionistas que trabajan en la zona
semarnap, inah, cib y el Centro de Ecología de la unam.
Estudios y proyectos
Existe una serie de planes federales y estatales destinados
a impulsar el aprovecha-miento de los recursos pesqueros, turísticos
y mineros de la península. Cada programa debe analizarse en el contexto
de su Manifestación de Impacto Ambiental respectiva con el propósito
de contribuir a los objetivos centrales de conservación de la reserva.
La labor de vigilancia la efectúan dos trabajadores
radicados en Guerrero Negro. Durante la "temporada de ballenas" la
profepa implanta, en ocasiones, un dispositivo especial de vigilancia. Existen
acuerdos de colaboración entre la Delegación de sedesol y los
ejidatarios de Alfredo V. Bonfil, Benito Juárez y Díaz Ordaz para
que los pobladores participen en la inspección y vigilancia de las actividades
turísticas durante la temporada de ballena gris así como de la
explotación por parte de la Exportadora de Sal, S.A., y de los permisionarios
durante la temporada pesquera (ine, 1993).
Algunas personas conocedoras del área
Aradit Castellanos Vera, Víctor Sánchez, Laura
Arriaga Cabrera, José Luis Léon de la Luz, Sergio Álvarez
Cárdenas, Alfredo Ortega y Patricia Gallina Tessaro.
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