I.
EL SECTOR INDUSTRIAL Y LA GENERACIÓN DE RESIDUOS
1. Panorama de la industria en México
La
industria reviste una enorme importancia para México. Ha
sido en gran medida la impulsora de la urbanización del
país, ha favorecido el surgimiento de un sector de servicios
que ha consolidado a las metrópolis y ciudades medias,
y en la actualidad representa uno de los principales elementos
dinamizadores del desarrollo. No obstante, ello le exige superar
sus límites y responder a los nuevos retos que le plantea
la apertura externa y el nuevo contexto internacional, así
como las demandas de la sociedad por un ambiente y una economía
sanos, capaces de sostener niveles de bienestar creciente.
La industria utiliza materias primas, energía, capital
y trabajo humano para generar bienes socialmente deseables, pero
también, sus procesos productivos arrojan al ambiente subproductos
indeseables para los cuales, generalmente, no hay precios positivos
ni mercados. Entre ellos están las emisiones de contaminantes
a la atmósfera, las descargas de aguas residuales y los
residuos peligrosos y no peligrosos.
En etapas incipientes del proceso de industrialización,
el volumen de generación de residuos peligrosos es relativamente
pequeño y permite que éste sea asimilado dentro
de las capacidades de cargas de suelos, cuerpos de agua y drenajes
urbanos. Sin embargo, al avanzar el proceso, el volumen desborda
las capacidades biofísicas de asimilación y manejo,
convirtiéndose en un reto enorme de gestión industrial
y de política ambiental.
En México, se sabe que hasta 1970 prácticamente
no se aplicó ningún criterio ambiental para el desarrollo
industrial, aunque había indicios de impactos crecientes,
particularmente en términos de contaminación atmosférica
y la generación de desechos. Se estima que entre 1950
y 1960 estos efectos se incrementaron conforme la industria fue
recomponiéndose, aumentando la presencia de ciertas ramas
y tecnologías más contaminantes. Adicionalmente,
las afectaciones ambientales derivadas de la industria eran asumidas
como efectos locales y eran percibidas a una escala que, se pensaba,
no ameritaba una preocupación mayor. En cuanto al uso de
recursos naturales, predominaba la idea de su explotación
como fuente inagotable y, por tanto, sin necesidad de imponerle
restricciones.
La política de precios bajos de la energía propició
su uso intensivo y dispendioso y un crecimiento de la demanda
energética más acelerado que el del valor y volumen
del producto industrial. A su vez, la protección externa,
al favorecer la fijación de precios sin referencia internacional,
indujo una estructura de costos en que la energía no tenía
gran relevancia, ya que los precios públicos subsidiaban
el consumo; esto distorsionó la estructura de precios
relativos y alentó adicionalmente dicho crecimiento. De
1950 a 1970, el consumo de gas aumentó 33 veces, el de
diesel 8.2, el de lubricantes 40, el de gasolinas cuatro y el
de electricidad casi siete veces, al tiempo que la cantidad de
vehículos automotores se sextuplicó en ese mismo
período. Puede afirmarse, entonces, que los precios bajos
de energía y transporte, el sistema de protección
externa y de subsidios, la promoción del autotransporte
de carga y pasajeros en detrimento del transporte ferroviario,
y los estímulos implícitos a la concentración
industrial, junto con la falta de una política ambiental,
configuraron el cuadro para un rápido crecimiento de los
índices de contaminación.
Por otra parte, la reestructuración productiva de finales
del período sustitutivo de importaciones hizo que cambiara
el panorama en cuanto a las ramas más contaminantes y
riesgosas. En general, la producción eléctrica,
química y de derivados del petróleo se colocaron
como las más dinámicas. A ello se sumó la
producción de fibras sintéticas, resinas, fertilizantes,
plásticos, pinturas, pigmentos y gases industriales. Algo
similar sucedió con el papel, el hule, la metalmecánica,
el cemento y la producción de maquinaria. Al mismo tiempo,
el margen de acción dado por el auge petrolero y la deuda
externa hizo que se acentuara todavía más el esquema
de subsidios a la energía y al autotransporte.
Un dato importante es que la presencia de empresas públicas
entre las más contaminantes y de mayor riesgo fue cada
vez mayor. La ausencia de un marco normativo y de control adecuado
y el incumplimiento de las disposiciones existentes, hizo que
éstas adquirieran una responsabilidad creciente en el impacto
ambiental industrial en comparación con las empresas privadas.
Dadas las dimensiones de varias de ellas, como son los casos
de la CFE y PEMEX, este dato resulta relevante para ser considerado
al formular las políticas ambientales.
La promulgación de la Ley Federal para Prevenir y Controlar
la Contaminación Ambiental, en 1971, marca el surgimiento
de una normatividad que, aunque estaba más orientada por
criterios de salud, incorporaba elementos para el control de emisiones,
lo que comprometía a la industria en el logro de procesos
cada vez más limpios. Posteriormente, la aparición
de un nuevo Código Sanitario, en 1973, introdujo normas
más específicas relacionadas con emisiones y descargas
industriales y la generación de residuos peligrosos. Se
expidieron también reglamentos para la prevención
y control de la contaminación atmosférica por humos
y polvos, de control de la contaminación de aguas, de prevención
y control de la contaminación del mar por desechos y otros
ordenamientos que directa o indirectamente se relacionaban con
la industria.
Tras el ajuste estructural de 1982-1983, las nuevas políticas
de apertura comercial, y la modificación de precios y
tarifas del sector público, provocaron un cambio de criterios
financieros y el relajamiento de la intervención directa
del estado en la economía, que se reflejaron de manera
directa en la industria, y probablemente alteraron su tendencia
en materia de contaminación ambiental. En este proceso,
y de manera progresiva, se fue desmantelando el esquema de protección
externa y, entre 1985 y finales de 1987, se avanzó hacia
una desprotección prácticamente generalizada, la
cual afectó a ramas que habían sido fundamentales
en la estrategia anterior. La liberalización económica
se tradujo en el ingreso de México al GATT, la firma del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte y de diversos
acuerdos con Centro América y varios países de América
del Sur.
Las transformaciones que vive actualmente la economía mundial
pueden caracterizarse por la acelerada presencia, a nivel de
empresa y de las industrias, de innovaciones técnicas
que llevan a la aparición de nuevas ramas industriales
o de servicios y al surgimiento de sistemas tecnológicos
más avanzados. Este encadenamiento de mejoras y de nuevos
productos, procesos y sistemas tecnológicos está
transformando las condiciones de trabajo, los patrones de consumo
y de demanda y la estructura de producción de los distintos
países que participan en el comercio mundial. Los niveles
de interrelación de México con la economía
internacional han permitido que su industria, en términos
cuantitativos y cualitativos, siga determinadas pautas de modernización
de su planta industrial.
La industria fue de las actividades más impactadas por
la crisis de los ochentas y, hacia 1988, el grado de industrialización
era inferior al de 1980. Sólo experimentaron un auge,
incluso en los años de la crisis más intensa, las
que se reorientaron pronto hacia las exportaciones. El cambio
más significativo fue el auge exportador de las manufacturas
y el crecimiento acelerado de las maquiladoras.
Un hecho relevante es que, al margen de sus dificultades, la industria
es en México la parte más productiva de la economía,
la que paga los salarios más elevados y la que aporta
la mayor parte de los recursos externos. Aunque los servicios
juegan ahora un rol cada vez más importante y los índices
de industrialización ya no van en ascenso, es indudable
que el papel del sector seguirá siendo determinante en
el crecimiento económico del país. Por ello su importancia
en la configuración de varios de los procesos en curso.
La nueva dinámica industrial orientada por la apertura
económica, por ejemplo, está contribuyendo a modificar
el actual patrón de localización territorial de
la población. El crecimiento en las áreas metropolitanas
sigue siendo importante, pero el crecimiento de los asentamiento
humanos asociados al establecimiento de empresas en las ciudades
fronterizas, el centro del país y en puntos de las zonas
costeras, es una tendencia que cambiará a largo plazo la
distribución espacial, económica y demográfica
del país. En términos proporcionales aún
no se perciben del todo los efectos de estas dinámicas,
pero en algunas zonas, por ejemplo, en el Valle de México,
la desconcentración ya parece ser un hecho.
2. Estructura actual del sector industrial
El producto interno bruto (PIB) en el año de 1994, fue
de 1,352.48 miles de millones de pesos, del cual la industria
de la manufactura aportó el 18.5% como se indica en el
cuadro 1.1. Este porcentaje de participación fue rebasado
únicamente por el sector de Comercio, Restaurantes y Hoteles,
con el 20.7%; y por el de Servicios Comunales, Sociales y Personales,
con el 19.3%.
Cuadro
1.1 Porcentaje de aportación al PIB por sector económico
en 1994
Sector
económico |
PIB
anual 1994 (miles de millones de pesos) |
Porcentaje |
| I.
Agropecuario, silvícola y pesca |
101.39 |
7.5 |
| II.
Minero |
21.34 |
1.6 |
| III.
Industria manufacturera |
250.54 |
18.5 |
| IV.
Construcción |
66.75 |
4.9 |
| V.
Eléctrico, gas y agua |
18.74 |
1.4 |
| VI.
Comercio, restaurantes y hoteles |
280.23 |
20.7 |
| VII.
Transporte, almacenamiento y comunicaciones |
127.16 |
9.4 |
| VIII.
Financiero, seguros e inmuebles |
185.12 |
13.7 |
| IX.
Servicios comunales, sociales y personales |
261.36 |
19.3 |
| X.
Servicios bancarios imputados |
39.84 |
3 |
| Total |
1,352.48 |
100 |
Fuente:
Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cálculo
preliminar 1994, INEGI.
Dentro de la contribución al PIB de la industria manufacturera,
las ramas de actividad más importantes en cuanto a su
participación económica, resultaron ser la de alimentos,
bebidas y tabaco con el 25.7%, seguida de la correspondiente a
los productos metálicos, maquinaria y equipo con el 24.0%
y finalmente la rama de los químicos, derivados del petróleo,
caucho y plástico con el 18.0%, como se indica en el cuadro
1.2.
Cuadro 1.2 Contribucion al PIB de la industria manufacturera por
rama de actividad (1994)
Industria |
PIB
(miles de millones de pesos) |
Porcentaje |
| manufacturera |
|
por
giro |
| DI
Alimentos, bebidas y tabaco. |
64.31 |
25.7 |
| DII
Textiles, vestido y cuero. |
21.57 |
8.6 |
| DIII
Madera y sus productos. |
7.4 |
3 |
| DIV
Imprenta y editoriales |
12.63 |
5 |
| DV
Químicos, derivados del petróleo, caucho y plástico. |
45.14 |
18 |
| DVI
Minerales no metálicos excepto derivados del petróleo. |
17.81 |
7.1 |
| DVII
Industrias metálicas básicas. |
15.42 |
6.2 |
| DVIII
Productos metálicos, maquinaria y equipo. |
60.23 |
24 |
| DIX
Otras industrias manufactureras. |
6.03 |
2.4 |
| Total |
250.54 |
100 |
Datos
tomados del Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cálculo
Preliminar 1994, INEGI. (Los valores del PIB de 1994, se obtuvieron
a partir de las cifras anualizadas a precios de 1980).
3. Operaciones y procesos unitarios y clasificación de
residuos por su estado físico
La industria comprende múltiples actividades propias de
cada rama particular y debe entenderse como un sistema complejo
de procesos, que al operar utiliza innumerables materia primas
y genera, en consecuencia, una gran variedad de residuos.
Como ya se mencionó, durante los procesos industriales
se tienen salidas intermedias en forma de residuos antes de obtener
un producto final con valor de mercado positivo. Las fuentes principales
de estos residuos están en los procesos de separación,
transformación y purificación que deben aplicarse
a las corrientes de materiales.
Cualquier proceso de transformación, separación
o purificación puede ser dividido en lo que la ingeniería
denomina operaciones unitarias; muchas de ellas han sido estudiadas
extensamente y están claramente definidas y descritas en
la literatura técnica. Tales operaciones unitarias se
insertan en diferentes procesos industriales manteniendo sus
principios básicos, aunque varíe en cada proceso
su dinámica y la corriente de materiales. La caracterización
de las operaciones unitarias permite entender la lógica
de generación de residuos de manera integrada a los procesos
industriales. A continuación se listan las principales
operaciones y procesos unitarios y se describe el tipo de residuo
que generan.
· Absorción
Es una operación unitaria ampliamente utilizada en la industria
química para la purificación de corrientes gaseosas.
En la absorción, uno o varios de los gases presentes en
una corriente gaseosa se disuelven en un líquido llamado
absorbente. En la operación inversa, un gas disuelto en
un líquido se remueve de éste poniendo la corriente
en contacto con un gas inerte. Esta operación se llama
desorción.
Los equipos más empleados son torres cilíndricas,
que pueden ser:
Ø de relleno o empacadas
Ø de etapas
Las torres de relleno son columnas cilíndricas verticales,
las cuales están rellenas con pequeñas piezas llamadas
empaque. Estas piezas sirven para aumentar el área de contacto
entre la fase gaseosa y la líquida, lo cual facilita la
absorción.
Figura 1.1 Absorción

Las
torres de etapas son columnas cilíndricas que contienen
en su interior una serie de platos perforados o con campanas de
burbujeo que permiten el contacto íntimo de las fases líquida
y gaseosa.
Los residuos que se generan en esta operación unitaria,
son lodos que se sedimentan en el fondo de las torres al paso
del tiempo, al igual que líquidos con componentes absorbidos
(Ver figura 1.1).
· Adsorción
Es una operación de transferencia de masa. Comprende el
contacto de líquidos o gases con sólidos donde hay
una separación de componentes de una mezcla líquida
o gaseosa por adherencia a la superficie del sólido. Es
decir, se explota la capacidad especial de ciertos sólidos
para hacer que sustancias específicas de una solución
se concentren en su superficie.
Los equipos empleados en operaciones continuas son las torres
empacadas o con lecho fijo, en donde ocurre el contacto de la
mezcla de líquidos con el adsorbente en el lecho, a través
de mallas que impiden el paso de partículas del sólido
adsorbente.
Los residuos en esta operación se encuentran generalmente
en el fondo de los tanques como lodos de adsorbente gastado y
contaminado (Ver figura 1.2).
Figura 1.2 Adsorción
·
Centrifugación
La centrifugación es la operación por la cual se
utiliza la fuerza centrífuga para separar los líquidos
de los sólidos. Esencialmente se trata de una filtración
por gravedad en donde la fuerza que actúa sobre el líquido
se incrementa enormemente utilizando la fuerza centrífuga.
También puede aplicarse para efectuar la separación
de líquidos inmiscibles.
La operación se efectúa en equipos llamados centrífugas,
las cuales por ser muy semejantes a los filtros, generan los mismos
residuos que, dependiendo del constituyente deseado, pueden ser
sólidos o líquidos residuales (Ver figura 1.3).
Figura 1.3 Centrifugación
· Condensación
La condensación es la operación por la cual se hace
pasar una sustancia en forma de vapor, al estado líquido
por medio de la transferencia de calor.
La operación se realiza en equipos de forma cilíndrica
o cónica, llamados condensadores, que son simples cambiadores
de calor, por los cuales fluyen otras sustancias con menor temperatura
que absorberán energía del fluido caliente. Los
residuos se pueden generar de las purgas de los cambiadores de
calor y de la limpieza de éstos, dando como resultado líquidos
residuales (Ver figura 1.4).
Figura 1.4 Condensación
· Cristalización
La cristalización es una operación que consiste
en obtener sólidos en forma cristalina a partir de una
solución líquida saturada. El amplio uso de los
materiales en forma de cristales está basado en el hecho
de que un cristal que se ha formado a partir de una solución
es puro en sí mismo, lo que es la base de un método
práctico de obtención de sustancias químicas
puras, las cuales, además se pueden almacenar y empacar
de manera satisfactoria.
Figura 1.5 Cristalización
Los
aparatos usados en esta operación se llaman cristalizadores.
El principal objetivo de un cristalizador es, primero, crear
una solución sobresaturada, y luego fomentar la creación
y el crecimiento de los cristales. Las aguas madres del proceso
y los líquidos residuales originados durante la limpieza
de los equipos son los residuos que se generan de esta operación
unitaria (Ver figura 1.5).
· Decantación
La decantación es una operación para separar líquidos
de diferentes densidades, el proceso se lleva a cabo cuando los
líquidos a separar reposan un lapso de tiempo para que
se formen las dos fases; cuando se logra esto se abren las válvulas
del decantador para separar el líquido más denso
y el ligero. Los residuos se generan cuando se da mantenimiento
al equipo, así como cuando uno de los dos líquidos
se desecha por no ser primordial en el proceso junto con sólidos
suspendidos que sedimentan como lodos en el fondo del equipo al
paso del tiempo (Ver figura 1.6).
Figura 1.6 Decantación
· Decapado
El decapado es la operación que tiene por objeto eliminar
la capa incrustante de óxidos u otros materiales de las
superficies metálicas. Consiste en la incandescencia e
inmersión en un baño de ácido sulfúrico
diluido de las materias a tratar, seguida de un baño de
vapor, otro de ácido sulfúrico y por último
de otro baño de agua para llegar a un secado.

Los
residuos generados en esta operación unitaria son los líquidos
residuales que contienen ácido sulfúrico y otras
sustancias, sólidos disueltos así como lodos del
proceso (Ver figura 1.7).
· Destilación
La destilación es un proceso de separación que consiste
en eliminar uno o más de los componentes de una mezcla
volátil por medio de la transferencia simultánea
de calor y masa. Para llevar a cabo la operación se aprovecha
la diferencia de volatilidad de los constituyentes de la mezcla,
separando o fraccionando éstos en función de su
temperatura de ebullición. Se usa para concentrar mezclas
alcohólicas y separar aceites esenciales así como
componentes de mezclas líquidas que se deseen purificar.
En la industria actual hay cuatro tipos de destilación:
destilación por arrastre de vapor, destilación diferencial,
destilación instantánea o flash y la destilación
fraccionada.
En la destilación por arrastre de vapor se emplea vapor
vivo para provocar el arrastre de la sustancia volátil
que se desea concentrar, esta sustancia debe ser insoluble en
el agua. Por este medio se abate la temperatura de ebullición
y así, aquellos compuestos que pudieran descomponerse si
se los llevara a su temperatura de ebullición, se logran
separar con éxito. Se usa principalmente para obtener
esencias aromáticas.
En la destilación diferencial la mezcla se hace hervir
y el vapor generado se separa del líquido, condensándolo
tan rápidamente como se genera. Los aparatos usados para
este fin reciben el nombre de alambiques.
La destilación instantánea (flash), implica la evaporación
de una fracción del líquido, generalmente por calentamiento
a alta presión, manteniendo al vapor y al líquido
el tiempo necesario para que el vapor alcance el equilibrio con
el líquido, separando ambos finalmente.
La destilación fraccionada es el método más
empleado actualmente para separar los componentes de una mezcla
líquida. Incluye el retorno de una parte del vapor condensado
al equipo, de tal manera que el líquido que se regresa
entra en contacto íntimo a contracorriente con los vapores
que se dirigen al condensador. También es llamada rectificación.
Este tipo de destilación es continua y permite manipular
grandes cantidades de materiales y el reflujo hace posible alcanzar
purezas elevadas en los productos destilados.
Los equipos empleados en este tipo de destilación son torres
o cilindros metálicos por los que pasan los vapores y los
líquidos generados. Dentro de estas columnas se encuentran
platos con perforaciones o empaques de cerámica para un
mayor contacto líquido-vapor.
Figura 1.8 Destilación
Los
residuos en esta operación se localizan como sedimentos
o lodos y en algu-nos casos breas en el fondo de las torres o
tanques de destilación, como cabezas líquidas o
gaseosas en lo alto de las torres y como colas líquidas
en la parte baja de ésta (Ver figura 1.8).
· Electrodepositación
Esta operación se utiliza para concentrar los iones metálicos
de una solución de manera sencilla. Se emplea un potencial
suficientemente catódico para ocasionar
Figura
1.9 Electrodepositación
la
reducción de todos los metales de interés. Entonces
se deja que la corriente fluya durante un tiempo prolongado, con
agitación, para asegurar que el proceso sea cuantitativamente
completo. Esto constituye un procedimiento exhaustivo, descrito
a veces como estequiométrico. Se requiere un cátodo
relativamente grande, ya que de otro modo el tiempo de electrólisis
sería excesivo.
Es
ampliamente usado en la industria metalmecánica para recubrir
metales (cromado, galvanizado etc.) Los residuos generados en
esta operación unitaria son las soluciones gastadas, los
lodos que se sedimentan en las cubas de reacción electrolítica
y los electrodos gastados (Ver figura 1.9).
· Evaporación
En esta operación es necesario dar calor a la disolución
para que llegue a su temperatura de ebullición, y proporcionar
el calor suficiente para que se evapore la disolución.
Como medio de calentamiento se puede utilizar el vapor de agua,
aunque también pueden utilizarse gases de combustión.
En la evaporación, la disolución concentrada es
el producto final deseado.
En la mayor parte de los evaporadores, el vapor pasa por el interior
de tubos metálicos, mientras que la disolución pasa
por el lado de coraza sin que se mezclen las dos corrientes.
Los posibles residuos generados en esta operación unitaria,
están localizados en las purgas de limpieza y en líquidos
residuales al momento de limpiarlos (Ver figura 1.10).
Figura 1.10 Evaporación

·
Extracción
Hay dos tipos de extracción: la extracción líquido-sólido
y la extracción líquido-líquido, las dos
son muy usadas en casi todas las industrias.
La extracción sólido-líquido consiste en
tratar un sólido que está formado por dos o más
sustancias con disolvente que disuelve preferentemente uno de
los dos sólidos, que recibe el nombre de soluto. La operación
recibe también el nombre de lixiviación, nombre
más empleado al disolver y extraer sustancias inorgánicas
en la industria minera. Otro nombre empleado es el de percolación,
en este caso, la extracción se hace con disolvente caliente
o a su punto de ebullición. La extracción sólido-líquido
puede ser una operación a régimen permanente o intermitente,
según los volúmenes que se manejen.
Se emplea para extraer minerales solubles en la industria minera,
también en la industria alimentaria, farmacéutica
y en la industria de esencias y perfumes. Los equipos utilizados
reciben el nombre de extractores, lixiviadores, o percoladores.
El equipo más sencillo consiste en un tanque agitador y
luego un sedimentador. En el caso general, se agrega disolvente
en exceso para evitar que la solución se sature y no pueda
extraerse más soluto.
Los residuos en esta operación son los lodos acumulados
en el fondo del extractor que contienen sólidos y disolventes.
Figura 1.11 Extracción
La
extracción líquido-líquido es una operación
unitaria que consiste en poner una mezcla líquida en contacto
con un segundo líquido miscible, que selectivamente extrae
uno o más de los componentes de la mezcla. Se emplea en
la refinación de aceites lubricantes y de disolventes,
en la extracción de productos que contienen azufre y en
la obtención de ceras parafínicas.
El líquido que se emplea para extraer parte de la mezcla
debe ser insoluble para los componente primordiales. Después
de poner en contacto el disolvente y la mezcla se obtienen dos
fases líquidas que reciben los nombres de extracto y refinado.
Los lodos y líquidos residuales acumulados en el fondo
del decantador o de la torre son los residuos del proceso (Ver
figura 1.11).
· Filtración
Definimos filtración como la separación de sólidos
de un líquido y se efectúa haciendo pasar el líquido
a través de un medio poroso. Los sólidos quedan
detenidos en la superficie del medio filtrante en forma de torta.
El medio filtrante deberá seleccionarse en primer término
por su capacidad para retener los sólidos sin obstrucción
y sin derrame de partículas al iniciar la filtración.
Los residuos generados por esta operación unitaria dependen
del producto deseado; así, se generan sólidos o
líquidos residuales. (Ver figura 1.12).
Figura 1.12 Filtración
·
Flotación
Es un medio muy importante para la concentración de los
minerales, particularmente sulfuros. Una suspensión en
agua del mineral molido se va agitando en tanto se hace pasar
aire a través de la mezcla. Se pueden agregar algunas sustancias
químicas de tal manera que se formen espumas o burbujas.
Las partículas del mineral que se desea, quedan unidas
a las burbujas de aire, flotando posteriormente con la espuma
la cual se separa en la superficie. Al mismo tiempo, la ganga
se sedimenta en el fondo del tanque.
Los residuos se encuentran en la ganga, pues ésta lleva
sólidos residuales, surfactantes, aceite y otros productos
químicos (Ver figura 1.13).
Figura 1.13 Flotación
·
Fundición
La fundición es el proceso de fusión en el cual
los materiales que se forman conforme se suceden las reacciones
químicas, se separan en dos o más capas. La fundición
con frecuencia lleva implícita una etapa previa de tostación
en el mismo horno. Dos de las capas más importantes que
se forman en la fundición son el metal fundido y el material
de desecho. El primero puede estar formado casi en su totalidad
por un único metal o puede ser una disolución de
dos o más metales.
Los residuos generados por esta operación son las escorias
que se descargan por la parte inferior del horno y las arenas
y tierras de moldeo, así como los polvos de los separadores
electrostáticos. Los gases tienen alto contenido de CO,
CO2 y N2. La escoria contiene otros minerales, así como
carbón, caliza, etc. (Ver figura 1.14).
Figura 1.14 Fundición
·
Intercambio Iónico
Las operaciones de intercambio iónico son básicamente
reacciones químicas de sustitución entre un electrolito
en solución y un electrolito insoluble con el cual se pone
en contacto la solución.
Figura 1.15 Intercambio iónico
El
mecanismo de estas reacciones y las técnicas utilizadas
para lograrlas son tan parecidos a los de adsorción que,
para la mayoría de los fines, el intercambio iónico
puede considerarse simplemente como un caso especial de la adsorción.
El residuo principal son las soluciones agotadas y lodos que se
sedimentan (Ver figura 1.15).
· Molienda
Los términos trituración y molienda normalmente
están asociados con el significado de subdividir, en mayor
o menor cuantía, pero ninguno de los dos términos
se utiliza sólo con un significado preciso, aunque, en
general, moler significa una mayor subdivisión.
Los residuos generados son los mismos sólidos que se esparcen
por algún motivo en el lugar donde se lleve a cabo esta
operación. Así también, en el momento de
su limpieza se generan lodos por el lavado de los equipos (Ver
figura 1.16).
Figura 1.16 Molienda
·
Prensado
El prensado o exprimido es la separación de líquido
de un sistema de dos fases de sólido-líquido mediante
la compresión, en condiciones que permiten que el líquido
escape al mismo tiempo que se retiene el sólido entre las
superficies de compresión. El prensado se distingue de
la filtración en que la presión se aplica mediante
el movimiento de las paredes de retención en lugar de usar
bombeo del material a un espacio fijo.
El prensado tiene la misma finalidad que la filtración:
separar fases líquidas y sólidas de una mezcla
mecánica de las dos. En el exprimido la mezcla no se puede
bombear pues el material a veces es completamente sólido.
También se usa en lugar de la filtración cuando
se desea una extracción del líquido más completa
en la torta.
En esta operación unitaria se generan líquidos residuales
como consecuencia de que el producto deseado es el sólido
prensado (Ver figura 1.17).
Figura 1.17 Prensado
·
Reacción
La reacción química es una operación que
interviene en casi todos los procesos químicos. Los equipos
empleados en esta operación son los llamados reactores,
que son recipientes de metal donde se mezclan los reactivos para
que reaccionen químicamente y se obtenga el producto deseado
diferente químicamente a los componente alimentados.
Los reactores pueden contener en su interior otras materias químicas
llamadas catalizadores para acelerar o retardar las reacciones
que se efectúen dependiendo del proceso que se esté
llevando a cabo, en este caso los equipos se llaman reactores
catalíticos, los catalizadores no intervienen químicamente
en la reacción.
Las reacciones químicas, dependiendo de la alimentación
y en dado caso del catalizador, se efectúan en reactores
homogéneos y heterogéneos, y estos pueden estar
agitados o enchaquetados para controlar la temperatura de reacción.
Así, las materias primas que son alimentadas pueden estar
en fase gaseosa o líquida.
Esta operación unitaria es una de las que más genera
desechos o residuos; en el caso de los reactores catalíticos,
un desecho es el catalizador gastado, y así también
sedimentos y lodos dentro de los reactores que se purgan; cuando
el equipo entra a mantenimiento y limpieza se generan líquidos
residuales con alto contenido de sustancias no deseadas (Ver figura
1.18).
Figura 1.18 Reacción
·
Secado
Esta operación unitaria tiene como objeto eliminar la humedad
residual que contienen los productos sólidos, para hacerlos
así más aceptables para su comercialización
o su empleo posterior. Incluso se utiliza para separar los sólidos
de una disolución por medio del secado por atomización.
En el caso del secado de los sólidos, se utilizan generalmente
secadores rotatorios por los cuales pasa a contracorriente aire
caliente humidificándose y enfriándose a través
del equipo. En los procesos por etapas, el equipo empleado es
el secador de charolas; el material húmedo es colocado
en bandejas o charolas de una cierta área, se le pasa aire
caliente por encima con lo cual a un determinado tiempo el material
es secado al grado deseado.
Dependiendo del proceso que se esté realizando y del producto
que se desee, los residuos generados pueden ser sólidos
o líquidos residuales en el caso del secado por atomización,
o sólidos y lodos en el caso de otro tipo de secadores
(Ver figura 1.19).
Figura 1.19 Secado
·
Sedimentación
La sedimentación implica el asentamiento por gravedad de
las partículas sólidas suspendidas en un líquido.
Puede dividirse en dos clases: sedimentación de materiales
arenosos y sedimentación de limos.
Por lo general, el término sedimentación supone
la eliminación de la mayor parte del líquido o el
agua del limo después del asentamiento de éste.
Así mismo, dependiendo del proceso que se esté llevando
a cabo y del producto deseado se generarán sólidos
residuales como son los sedimentos o líquidos residuales
en el caso que el sedimento sea primordial en el proceso (Ver
figura 1.20).
Figura 1.20 Sedimentación
·
Teñido
En el proceso de teñido, los colorante básicos deben
ser retenidos por el grupo carboxilo, los colorantes ácidos
por el grupo amino y constituir así una formación
de laca relativamente sencilla. La agitación es necesaria
para conseguir una penetración uniforme. Además
de los mecanismos para mover el líquido, las máquinas
de teñido deben de estar provistas de medios de calefacción
para que el proceso se efectúe a altas temperaturas.
Figura 1.21 Teñido
Este
proceso tiene como residuos líquidos residuales y lodos
que sedimentan en el fondo de los tanques (Ver figura 1.21).
·
Tratamiento de aguas
El tratamiento primario consiste en hacer pasar las aguas por
una pantalla que filtra los sólidos y desperdicios de gran
tamaño. Después pasan a tanques de sedimentación
en donde los sólidos que se encuentran en suspensión
son eliminados. Si el agua no recibe tratamiento secundario pasa
a un tratamiento a base de cloro antes de ser reintegrada en el
sistema de aguas naturales. El tratamiento primario separa aproximadamente
un 60% de los sólidos suspendidos y un 35% de la DBO.
El
tratamiento secundario se basa en la descomposición aeróbica
de los materiales orgánicos. El tipo más común
de tratamiento secundario se conoce como método de lodos
activados. En este método los desperdicios que se obtienen
del tratamiento primario pasan a través de un tanque de
aireación en donde el aire sopla a través de estos
materiales; esta aireación provoca un crecimiento rápido
de bacterias aeróbicas que se alimentan de desperdicios
orgánicos en el agua. Las bacterias forman una masa que
es el lodo activado, el líquido se descarga después
de haber sido clorinado y los lodos retenidos y regresados al
tanque de aireación. Después del tratamiento secundario,
se han eliminado 90% de los sólidos suspendidos y un 90%
del DBO.
Figura 1.22 Tratamiento de Aguas
Cuando
se termina el tratamiento secundario, el agua puede llevar sustancias
como sales de fósforo y nitrógeno que promueven
el crecimiento de algas, además puede haber sustancias
que no se pueden expulsar por el tratamiento secundario como
metales pesados y otros productos químicos, esto lleva
a su eliminación con el tratamiento terciario. Los residuos
correspondientes son los lodos en las diferentes etapas de tratamiento
de agua (Ver figura 1.22).
Con base a las descripciones anteriores es posible clasificar
a los residuos de la siguiente manera:
·
aguas de proceso
·
arenas, tierras y polvos
·
breas
·
cabezas
·
colas
·
carbón activado
·
catalizadores gastados
·
disolventes
·
efluentes tratados
·
envases y empaques
·
escorias |
·
líquidos residuales
·
lodos de proceso
·
lodos de tratamiento
·
materiales de relleno contaminados
·
sólidos residuales
·
soluciones gastadas
·
lubricantes gastados
·
residuos de proceso |
Ø
Aguas de proceso
Se denomina así al agua que se utiliza como disolvente
y participa directamente en la transformación de insumos
o productos. Contiene materias primas y productos disueltos o
suspendidos.
Ø Arenas, tierras, polvos
En esta clasificación se integran tres tipos de residuos
sólidos diferenciables principalmente por el tamaño
de las partículas que los constituyen. Las arenas tienen
un tamaño de partícula mayor que las tierras, y
éstas a su vez tienen tamaño de partícula
mayor que los polvos.
Las arenas son generadas principalmente en la preparación
de moldes o como aglomerante. Las tierras son utilizadas como
medio filtrante, y en el proceso quedan impregnadas tanto del
líquido que se desea separar como de las substancias que
se están eliminando. Los polvos son generados en procesos
que implican reducción de tamaño de partícula,
ya sea de la materia prima o del producto de un proceso; éstos
son recolectados a través de ciclones, precipitadores
electrostáticos, etc.
Ø
Breas
La brea estrictamente hablando es el residuo negro y brillante
que queda de la destilación destructiva de la madera o
del alquitrán de carbón. Constituye aproximadamente
la mitad de la cantidad original de carbón. Por extensión,
se denominan breas a las substancias que quedan como residuo en
destilaciones, reacciones catalíticas y otros procesos
que implican la separación de compuestos orgánicos
ligeros, y cuyo contenido de carbón es muy alto.
Ø
Cabezas
El primer producto que se obtiene en una destilación y
que no cumple con las especificaciones deseadas se denomina "Cabeza".
Pueden ser líquidos o gases.
Ø Colas
Al igual que las cabezas son un producto de la destilación
fuera de especificaciones en este caso, el último que
se obtiene o que queda sin destilar pueden ser sólidos,
lodos ó breas ó bien líquidos.
Ø Carbón activado
Esta substancia está formada por carbón en forma
de grafito de tamaño de partícula pequeño.
Es utilizado principalmente para clarificar, deodorizar, decolorar
y filtrar; se usa como pigmento para llantas de hule; para stencils
de impresión y tintas para dibujo. El carbón activado
tiene la propiedad de adsorber a otras substancias por lo que
una vez que ha sido utilizado se desecha conteniendo substancias
que bien pueden ser peligrosas o no.
Ø Catalizadores
Substancias que tienen el efecto de aumentar la velocidad de una
reacción química, sin sufrir un cambio químico
neto. Normalmente quedan impregnados con las materias primas que
intervienen en la reacción, o bien se envenenan, principalmente
con metales.
Ø Disolventes
Son líquidos que facilitan la disolución de otras
substancias para diferentes fines como son: el proceso de purificación
de un producto y la disolución de grasas. Al utilizar un
disolvente se facilita el manejo y se mejora el comportamiento
para ciertos procesos de las substancias o compuestos disueltos
en él; de esta forma se alcanzan niveles de transformación
más altos en las reacciones, así como eficiencias
mayores. Al ser desechado el disolvente se encuentra contaminado
con las substancias disueltas en él.
Ø Efluentes tratados
Se consideran como efluentes tratados, los que resultan de procesos
de tratamiento destinados a separar de una corriente, tanto sólidos
suspendidos como substancias disueltas que no se permite sean
descargadas al drenaje.
Ø Envases y empaques
En este rubro se agrupan los materiales utilizados como contenedores
tanto de materias primas como de productos, éstos pueden
ser desde sacos, bolsas (de papel, cartón, plástico),
cajas, tambores, cuñetes, etc. que hayan sido usados para
contener productos tóxicos.
Ø Escorias
Son el producto de la calcinación de la piedra caliza,
añadida durante el proceso de fusión de metales;
por tanto, son generadas en la industria de la fundición
contienen diversos metales, carbón, etc.
Ø Líquidos residuales de procesos
Son soluciones que después de intervenir en la fabricación
de algún producto son desechadas a través del proceso
de separación del producto (filtración, decantación,
etc.). También se consideran substancias que no cumplen
con especificaciones, o que simplemente quedan como residuo dentro
del equipo utilizado para su producción, como es el caso
de los fondos de un reactor, de una paila de mezclado, etc.
Son considerados también como líquidos residuales
de proceso los resultantes de la limpieza de equipos de lavado
de gases, aguas de enfriamiento (cuando se descargan a temperaturas
elevadas), etc.
Ø Lodos
En este residuo se agrupan lodos generados en diferentes procesos,
y que se componen de materia particulada arrastrada por el líquido
utilizado para el lavado que se sedimenta en el fondo del equipo.
Ø Materiales de relleno contaminados
Sólidos usados en el interior de algunos equipos de proceso
para aumentar la superficie de contacto. Entre los materiales,
los cuales pierden sus propiedades después de determinado
tiempo. Ya sea por contaminación o por cambio de su área
superficial.
Ø Lubricantes gastados
Denominación genérica que reciben gran número
de sustancias de muy diversa composición química,
que tienen en común ser insolubles en agua y de menor densidad
que ella, y tener una consistencia y viscosidad notables a temperatura
ambiente.
Ø Residuos de proceso
Se considera como un residuo de proceso aquel sólido que
ha sido generado durante un proceso de producción, como
materiales absorbentes, substancias o productos que no cumplen
con especificaciones mínimas de pureza o calidad, o bien,
subproductos cuya comercialización no es económicamente
rentable.
Ø Sólidos residuales
Se consideran como sólidos residuales el material de desecho
que no es generado a través de un equipo de proceso, sino
a partir de operaciones de maquinado.
Ø Soluciones gastadas
Las soluciones gastadas incluyen a las soluciones que fueron utilizadas
en el proceso (procesos electrolíticos, de galvanizado,
etc.) o como soluciones reveladoras, fijadoras, estabilizadoras,
neutralizadoras, etc. Se les denomina gastadas debido a que la
especie iónica de interés ha disminuido notablemente
su concentración en dicha solución.
4. Inventarios de generación de residuos industriales peligrosos
y su distribución espacial
Como ya se explicó, la industria contribuye a la generación
de contaminantes de manera muy diversa, dependiendo de las características
de los procesos y del tipo de insumos y productos. Los residuos
generados por la actividad industrial pueden considerarse peligrosos
si poseen algunas de las características CRETI, es decir,
si presentan propiedades corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas
y/o inflamables. Igualmente pueden ser identificados por sus estados
físicos, su composición química, o su descripción
genérica (aguas, breas, lubricantes, colas, disolventes,
envases, sedimentos, cabezas, carbones activados, catalizadores,
jales, lodos, soluciones, tierras y otras). Dependiendo del volumen
de generación y su concentración, estos residuos
y sustancias peligrosas pueden representar mayores o menores riesgos
ambientales.
La naturaleza de estos residuos industriales peligrosos depende
del tipo de industria que los genere; incluso dos empresas que
fabrican el mismo producto pueden generar residuos diferentes
tanto cualitativa como cuantitativamente, dependiendo del proceso
que utilicen. Su gran diversidad y heterogeneidad dificulta el
establecimiento de criterios claros de clasificación y
por tanto, su manejo.
Se estima que la generación total de residuos peligrosos
de origen industrial en México asciende a un volumen aproximado
de ocho millones de toneladas anuales, lo que no incluye los
jales mineros, residuos que también pueden ser peligrosos
y que se producen en grandes cantidades (entre 300,000 y 500,000
toneladas diarias). Por su parte, la infraestructura y los sistemas
de manejo en operación son sumamente precarios.
Dada la desproporción que guarda el volumen creciente de
residuos peligrosos generados con las capacidades existentes de
manejo, vigilancia y control, con frecuencia se observa una disposición
clandestina en tiraderos municipales, barrancas, derechos de
vías en carreteras, drenajes municipales o cuerpos de agua.
Se cree que esta última opción es la que predomina,
considerando que cerca de 90% de los residuos peligrosos adoptan
estados líquidos, acuosos o semilíquidos, o bien,
se solubilizan y/o mezclan en las descargas de aguas residuales.
Para el manejo integral de residuos peligrosos es de vital importancia
contar con un inventario de generación. La mayoría
de los esfuerzos que se han llevado a cabo para construir inventarios
de generación de residuos peligrosos, enfrentan limitaciones
importantes en la medida en que se basan en factores de generación
estimados en otros países y que se aplican en su mayor
parte con referencia al número de empleados por empresa.
Es poco el trabajo de validación en campo, y se requiere
un ejercicio de amplia cobertura sectorial y regional para obtener
factores de generación más realistas acordes con
las condiciones tecnológicas específicas de la
industria mexicana.
Sin embargo, en los últimos meses, se ha aprovechado el
gran potencial que tienen varios procedimientos administrativos
de control y gestión ambiental para arrojar información
valiosa y fidedigna que, sin duda, habrán de contribuir
a la construcción y validación de inventarios confiables.
Tal es el caso de los Manifiestos de Generación y Manejo
de Residuos Peligrosos que exige el INE a las empresas que los
generan y a las que los manejan, así como las auditorías
ambientales llevadas a cabo por la PROFEPA. Conjugando factores
de generación con la información ofrecida por el
sistema de manifiestos, y con datos del censo industrial se ha
construido un inventario preliminar, sujeto a revisión,
que arroja datos útiles para este programa.
En el cuadro 1.3, destacan por su generación de residuos
peligrosos, el D.F. y el Estado de México con 1,839 miles
de ton/año, y 1,415 miles de ton/año respectivamente.
Otros estados importantes, por su generación de residuos,
son Nuevo León con 800 miles de ton/año y Jalisco
con 600 miles de ton/año; así como Coahuila, Puebla
y Chihuahua con 300, 245 y 210 miles de ton /año, respectivamente.
Cuadro 1.3 Generación estimada de residuos peligrosos por
entidad federativa (1994)
Estado |
Gen.
de res. pel. |
Porcentaje |
| |
(miles
de ton/año) |
|
| Aguascalientes |
65 |
0.81 |
| Baja
California |
160 |
2 |
| Baja
California Sur |
10 |
0.13 |
| Campeche |
12 |
0.15 |
| Coahuila |
300 |
3.75 |
| Colima |
15 |
0.19 |
| Chiapas |
60 |
0.75 |
| Chihuahua |
210 |
2.62 |
| Distrito
Federal |
1,839 |
22.98 |
| Durango |
80 |
1 |
| Estado
de México |
1,415 |
17.68 |
| Guanajuato |
260 |
3.25 |
| Guerrero |
28 |
0.35 |
| Hidalgo |
135 |
1.68 |
| Jalisco |
600 |
7.5 |
| Michoacán |
120 |
1.5 |
| Morelos |
110 |
1.37 |
| Nayarit |
40 |
0.5 |
| Nuevo
León |
800 |
10 |
| Oaxaca |
70 |
0.87 |
| Puebla |
245 |
3.06 |
| Querétaro |
178 |
2.23 |
| Quintana
Roo |
8 |
0.1 |
| San
Luis Potosí |
180 |
2.25 |
| Sinaloa |
80 |
1 |
| Sonora |
145 |
1.81 |
| Tabasco |
50 |
0.63 |
| Tamaulipas |
150 |
1.87 |
| Tlaxcala |
60 |
0.75 |
| Veracruz |
475 |
5.73 |
| Yucatán |
80 |
1 |
| Zacatecas |
20 |
0.25 |
| Total |
8,000 |
100 |
Con
la intención de identificar prioridades para el control
de los residuos peligrosos, se clasificó el territorio
nacional en cinco zonas, según se indican a continuación.
Fronteriza: Principales áreas industriales
ubicadas en la franja colindante con los Estados Unidos de América.
Norte: Baja California, Baja California Sur,
Chihuahua, Coahuila, Sonora, Nuevo León, Durango, Nayarit,
San Luis Potosí, Sinaloa, Zacatecas, Aguascalientes, Colima
y Jalisco.
Centro: Guanajuato, Michoacán, Morelos,
Puebla, Querétaro, Estado de México, Tlaxcala, Hidalgo
y el Distrito Federal.
Golfo: Tamaulipas, Veracruz y Tabasco.
Sureste: Campeche, Guerrero, Oaxaca, Chiapas,
Yucatán y Quintana Roo.
Tomando en cuenta esta clasificación y con base en las
cifras del cuadro 1.3, se obtuvo para cada una de las zonas geográficas
establecidas, su volumen de generación de residuos peligrosos.
En el cuadro 1.4, se presenta la información antes indicada,
de manera desglosada para cada región. Es interesante observar
que en forma conjunta, la zona Norte y la zona Centro generan
casi el 90% de los residuos peligrosos del país.
Cuadro
1.4 Generación estimada de residuos peligrosos por regiones
(1994)
Región |
Generación |
Porcentaje |
| |
(miles
de ton/año) |
|
| Franja
fronteriza |
62 |
0.78 |
| Norte |
2,006 |
25.08 |
| Centro |
5,067 |
63.34 |
| Golfo |
602 |
7.52 |
| Sureste |
262 |
3.28 |
| Totales |
8,000 |
100 |
Según
el tipo de residuo, los aceites y grasas conjuntamente con los
disolventes, representan más del 45% del total de los residuos
que se generan en el país. Las resinas, ácidos y
bases representan el 10% y los desechos de pinturas y barnices
el 8%. En la gráfica siguiente se presentan los volúmenes
totales de residuos peligrosos clasificados según su tipo.
Las industrias Química Básica, Secundaria y Petroquímica
son las principales generadoras de residuos industriales, ya que
aportan el 40% del total. Les siguen las industrias metalmecánica
y metálica básica con el 10% y la industria eléctrica
con el 8%. La clasificación por rama industrial y sus aportaciones
de residuos peligrosos al total nacional se muestran en la siguiente
gráfica.
Generación estimada de residuos peligrosos por rama industrial.
(aprox. 8,000,000 ton/año)
Fuente:
Dirección General de Materiales, Residuos y Actividades
Riesgosas, INE.