RESUMEN EJECUTIVO
El presente documento describe el Proyecto
de Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de
los Psitácidos de México (de aquí en adelante
se refiere como el “Proyecto”) el cual fue preparado
por miembros de la sociedad y el gobierno a través del
Subcomité Técnico Consultivo para la Conservación,
Manejo y Aprovechamiento Sustentable de los Psitácidos
de México (de aquí en adelante se refiere como el
“Subcomité”). Este instrumento es promovido
por la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales
y Pesca (SEMARNAP), a través de la Dirección General
de Vida Silvestre del Instituto Nacional de Ecología. La
SEMARNAP creó el Comité Técnico Consultivo
Nacional para la Recuperación de Especies Prioritarias,
como órgano consultivo para establecer las bases para planificar,
promover e integrar las acciones y estudios relacionados con la
recuperación de especies prioritarias, así como
de sus hábitat. Dentro de este marco jurídico se
establecieron los lineamientos de dichos Subcomités para
las Especies Prioritarias, incluyendo el Subcomité de psitácidos
(Diario Oficial de la Federación 1999).
Los psitácidos (loros, pericos, cotorras,
guacamayas y afines) son un grupo de aves muy diverso en México,
representado por 22 especies (Juniper y Parr 1998). Varias de
estas especies se encuentran en peligro de extinción, un
gran número de los hábitat donde ocurren se encuentran
destruidos, fragmentados y reducidos y existe una larga historia
de explotación tradicional y comercial mal regulada que
ha traído como consecuencia la reducción alarmante
del rango de distribución de muchas de ellas o incluso
ha extirpado poblaciones. Por tal motivo, es preponderante establecer
un proyecto con estrategias claras que unifique los criterios
de la sociedad para la conservación de estas especies para
las generaciones presentes y futuras de los mexicanos. En dicho
Subcomité participan los tres niveles de gobierno, Instituciones
académicas y de investigación, organizaciones no
gubernamentales, grupos y personas interesadas en promover, fomentar
y realizar actividades encaminadas a la protección, conservación
y recuperación de estas especies y sus hábitat.
La meta es implementar el Proyecto que señale los criterios
para la conservación de estas especies.
En este contexto, se entiende a la conservación
en el sentido en el que lo señala la Ley General de Vida
Silvestre (Diario Oficial de la Federación 03-07-00), como
“La protección, cuidado, manejo y mantenimiento de
los ecosistemas, los hábitat, las especies y las poblaciones
de la vida silvestre, dentro o fuera de sus entornos naturales,
de manera que se salvaguarden las condiciones naturales para su
permanencia a largo plazo.” Los objetivos particulares se
plantean de acuerdo a cada una de las estrategias identificadas
inicialmente para el cumplimiento del Proyecto, las cuales se
agrupan dentro de cinco áreas temáticas que a la
vez corresponden a los cinco Grupos de Trabajo del propio Subcomité:
(1) Difusión, Educación, Capacitación y Vinculación;
(2) Zootecnia y Cría en Cautiverio; (3) Normatividad, Comercio,
Tráfico y Aplicación de la Ley; (4) Rehabilitación
y Sanidad; y (5) Conservación y Manejo en Estado Silvestre,
esta última con recomendaciones puntuales para cada una
de las 11 especies determinadas como prioritarias. Estas especies
de mayor a menor orden de prioridad, según el consenso
de 24 expertos participantes son: 1) loro cabeza amarilla, Amazona
oratrix; 2) guacamaya roja, Ara macao; 3) guacamaya verde, Ara
militaris; 4) cotorra serrana occidental, Rhynchopsitta pachyrhyncha;
5) cotorra serrana oriental, Rhynchopsitta terrisi; 6) perico
de Socorro, Aratinga brevipes; 7) loro tamaulipeco, Amazona viridigenalis;
8) loro corona azul, Amazona farinosa; 9) loro cabeza oscura,
Pionopsitta haematotis; 10) loro corona lila, Amazona finschi;
y 11) loro nuca amarilla, Amazona auropalliata.
INTRODUCCIÓN.
El grupo de aves taxonómicamente conocido
como la familia Psittacidae, en castellano psitácidos (loros,
pericos, guacamayas y afines), es muy diverso y abundante, especialmente
en el neotrópico, en nuestro país se encuentran
22 especies (Juniper y Parr 1998), desafortunadamente, hoy en
día muchas de estas aves se encuentran en situación
de riesgo debido a un gran número de factores específicos
que afectan su sobrevivencia.
Durante siglos, diferentes culturas han capturado
a estas aves como objetos de decoración doméstica
y como mascotas, debido esto a a su belleza, carisma y habilidad
para imitar la voz humana, así como por su comportamiento
social similar al del ser humano. Es conocido que la demanda nacional
y global para este grupo de aves representa cientos de miles de
ejemplares silvestres capturados anualmente, con un valor monetario
que hace muy atractivo su comercio, por lo que podemos asegurar
que los pericos y aves afines han estado sujetos a mayor explotación
que cualquier otro animal silvestre, además de que, actualmente,
las especies más raras son más buscadas, colectadas
y comerciadas.
En la historia más reciente de México,
las diferentes especies de psitácidos han sido capturadas
vivas por cientos de miles para satisfacer la fuerte demanda del
mercado local e internacional de aves de ornato (Quiñones
y Castro 1975, Nilsson 1977, Ramos 1982, Iñigo Elías
1986, 1996, Iñigo Elías y Ramos 1991, Thomsen et
al. 1992, Cantú 1996, Cantú y Sánchez 1996a,
1996b, Gobbi et al. 1986). La captura de ejemplares vivos con
propósitos comerciales se intentado regular en México
desde principios de los años setenta (Quiñones y
Castro 1975, Iñigo y Ramos 1991, Diario Oficial de la Federación
1998), sin embargo, las especies autorizadas para colecta, así
como las cuotas de captura para cada una de éstas se ha
realizado sin contar con las bases técnicas adecuadas,
sustententadas en los parámetros demográficos de
las poblaciones silvestres. Además de la colecta con fines
de comercio, los pericos y aves afines son aprovechados también
con propósitos de subsistencia o religiosos, como es el
caso de algunos grupos étnicos del país, como son
los Lacandones y Choles en Chiapas, o los Huicholes en las costas
de Jalisco y Nayarit, quienes cazan loros y guacamayas para consumo
doméstico, o utilizan partes de éstos como plumas,
picos y uñas para adornos personales o ceremonias tradicionales.
La magnitud de esta presión es desconocida.
Aunado a problemas de sobreexplotación,
y entre otros factores que amenazan la conservación de
los psitácidos en nuestro país, está la pérdida,
fragmentación y degradación del hábitat a
través de una o múltiples formas, como son el crecimiento
de la frontera agropecuaria y la consecuente tala de bosques y
selvas, los incendios forestales sin control, el sobrepastoreo,
erosión y la tala específica de árboles que
son ocupados como sitios de anidación (Bond 1992, Enkerlin
Hoeflich 1995, Iñigo Elías 1996, Carreón
Arroyo 1997, Loza Salas 1997, Renton 1998, Macías Caballero
1998).
México tiene una de las tasas anuales
de deforestación más altas del mundo, estimándose
ésta en alrededor de 678,000 ha entre el periodo de 1981
a 1991 (FAO 1993); aunado a lo anterior, se estima que cerca de
154 millones de hectáreas, lo que representa el 77% de
la superficie del territorio terrestre nacional, presenta diversos
grados de erosión (CONABIO 1998). Debido a la gran cantidad
de quemas agropecuarias y al uso negligente del fuego en diversas
actividades domésticas y recreativas, entre 1983 y hasta
marzo de 2000, más de 25 mil incendios forestales, que
en conjunto suman 1.4 millones de ha de bosques, se han perdido
total o parcialmente (FAO 1993, CONABIO 1998, SEMARNAP 1999, SEMARNAP
sin fecha, http://www.conabio.gob.mx/mapaservidor/incendios/clave_pcalor).
No obstante lo anterior, en México tan sólo el 7%
(13,746,465.3 ha) del territorio nacional se encuentra bajo una
categoría de protección (CONABIO 1998).
Dado este escenario, un país megadiverso
como México no puede tolerar la pérdida de esta
riqueza biológica en beneficio de algunos pocos y en muy
corto plazo. La falta de información básica sobre
la distribución y abundancia de las poblaciones silvestres
de psitácidos obliga forzosamente a todos los sectores
del país interesados en este grupo de aves, a comprometerse
a desarrollar el proyecto para la conservación, manejo
y aprovechamiento sustentable de los psitácidos de México,
es importante recordar que sin el conocimiento biológico
básico sobre la distribución actual, dinámica
demográfica y abundancia de estas especies es difícil
transitar hacia el aprovechamiento sustentable de sus poblaciones.
En atención a estos temas de interés
nacional, el Gobierno Federal, por conducto de la Dirección
General de Vida Silvestre, del Instituto Nacional de Ecología,
generó el “Programa de Conservación de la
Vida Silvestre y Diversificación Productiva del Sector
Rural 1997-2000”. Este documento establece como estrategias
fundamentales y complementarias, por un lado, el desarrollo de
Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre
(UMA), y por otro, el desarrollo de Proyectos de Recuperación
y Conservación de Especies Prioritarias (PREP); es decir
especies de flora y fauna silvestres mexicanas que se encuentran
en una categoría de riesgo reconocida, además de
poseer carisma y un alto grado de interés cultural o económico,
en la medida en que estos proyectos van encaminados hacia la conservación
y manejo del hábitat de los psitácidos, la protección
y recuperación de estas especies deberá producir
un efecto indirecto que permita conservar otras especies asociadas.
Para el caso específico de los loros,
pericos, cotorras y guacamayas, entre las primeras tareas emprendidas
por parte de la Dirección General de Vida Silvestre para
propiciar la protección y recuperación de sus poblaciones,
ha sido la conformación de un Subcomité Técnico
Consultivo para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento
Sustentable de los Psitácidos en México, integrado
por el conjunto de actores de la sociedad interesados y dedicados
al conocimiento y manejo de estas especies, con el objetivo de
plantear una estrategia nacional para la protección, conservación
y recuperación de este grupo de aves.
Esta estrategia promueve la participación
conjunta de las diferentes instancias del gobierno federal, estatal
y municipal, así como de la sociedad en su conjunto, teniéndose
como primer resultado el presente documento, el cual incorpora
la información compilada durante el “Taller de Diagnóstico
para la Estrategia Nacional de Conservación de los Psitácidos
de México” que realizó el Subcomité
en el mes de julio de 1999. En el taller participaron 24 personas,
se buscó que los participantes fueran representantes de
los diferentes grupos de trabajo del mismo Subcomité, por
lo que se contó con la participación tanto de investigadores,
y representantes del gobierno federal, como de representantes
de organizaciones no gubernamentales, comerciantes de aves, encargados
de aviarios y criaderos, conservacionistas y educadores, entre
otros.
Con la creación del Subcomité
y la implementación del Proyecto, se desarrollarán
estrategias a escala nacional para la protección, conservación,
manejo, recuperación y aprovechamiento sustentable de estas
especies; en coordinación con los sectores señalados,
mediante el diseño e implementación de planes de
manejo adecuados a las UMA, así como la firma de convenios
o acuerdos de cooperación y con la participación
de instituciones de enseñanza superior e investigación
nacionales y extranjeras, organizaciones civiles y particulares
interesados en promover, fomentar y realizar actividades encaminadas
al objetivo del proyecto.