La
Primera Comunicación Nacional de México se presentó
a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático en 1997, tres años después de que
este instrumento entrara en vigor para el país. Este informe
incluyó los avances y resultados de estudios, talleres,
cursos, conferencias y publicaciones sobre vulnerabilidad e inventarios
de emisiones de gases de efecto invernadero. La elaboración
de la Segunda Comunicación Nacional de México sobre
Cambio Climático inició en el año 2000, en
un contexto muy importante para el país, ya que el Protocolo
de Kioto fue ratificado por unanimidad, en el pleno del Senado
de la República, el 29 de abril de ese año. El instrumento
de ratificación fue depositado en la sede de las Naciones
Unidas en Nueva York el 7 de septiembre del mismo año.
El documento incluye la actualización del Inventario Nacional
de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero para el período
1994-1998. Las cifras del Inventario para cambio de uso de suelo
de 1998 se publicarán posteriormente como un anexo a esta
Comunicación, en cuanto termine el proceso de validación
en campo del Inventario Nacional Forestal cuya elaboración
inició en el 2000.
CONTEXTO
NACIONAL
Con
base en el censo oficial del año 2000, la población
mexicana alcanzó un total de 97.48 millones de habitantes.
La tasa de crecimiento demográfico de 1995 al 2000 fue
de 1.4% anual; de mantenerse esta tasa, se alcanzarán 112.2
millones de habitantes en el año 2010 y casi 129 millones
en el 2030.
Una vez superada la crisis económica de 1994–1995
(periodo en que el Producto Interno Bruto [PIB] registró
una profunda caída de –6.2%, con un grave repunte
inflacionario de 52%), la producción y el empleo han registrado
un aumento continuo. Para 1996, la tasa de crecimiento promedio
anual del PIB fue de 5.13% y para 1999 de 3.79%, en términos
reales. La producción de petróleo crudo ascendió
a 2,906 miles de barriles diarios. En el 2000, el PIB de México
ascendió a 574,445.1 millones de dólares, cifra
que a continuación se desglosa por sector: agropecuario
4.3%; industrial 28% (manufacturas 73%) y servicios 67.7%. El
aumento anual del consumo de la energía fue de 2.7% de
1998 a 1999, lo cual representó un incremento de 163.5
PJ en dicho periodo. En 1995, el decremento en el consumo de energía
con respecto a 1994 fue de 2.8%. La intensidad energética
del periodo 1994–1999 muestra un decremento en el consumo
de energía KJ/$ producido. En 1994, la intensidad energética
fue de 4,304.4 KJ/$ y en 1999 de 4184.2 KJ/$. En el periodo 1994–1998,
el uso de la electricidad aumentó anualmente 5.58%, lo
que equivale a 282.31 PJ.
INVENTARIO
DE EMISIONES
La
actualización del Inventario Nacional de Emisiones de Gases
de Efecto Invernadero, GEI, comprendió los años
1994, 1996 y 1998. Se utilizó la metodología revisada
por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
(PICC). La información relacionada con las emisiones derivadas
del cambio de uso del suelo para 1998 se presentará próximamente
como un anexo a esta Segunda Comunicación. En 1996, las
emisiones de GEIs en equivalentes de bióxido de carbono
fueron de alrededor de 686 mil Gg, tomando en consideración
al bióxido de carbono, al metano y al óxido nitroso.
Del total, 514,047 Gg (75%) correspondieron a CO2; 157,648 Gg
(23%) a metano y 14,422 Gg (2%) a óxido nitroso. Los procesos
de combustión interna para el transporte emitieron 100,158
Gg y los demás procesos de combustión interna 219,432
Gg de CO2 equivalente. Las emisiones de producción y consumo
de energía equivalieron a 47% del total. Las emisiones
fugitivas de metano y gas natural en la industria del petróleo
fueron de 44,599 Gg (6.5%). Las emisiones derivadas de procesos
industriales de esos tres gases en equivalentes de CO2 fueron
de 43,121 Gg (6.3%). La agricultura y la ganadería emitieron
55,674 Gg (8 %). El sector forestal aportó 161,422 Gg (24%),
lo cual significa que es la segunda fuente en importancia. El
manejo de desechos urbanos e industriales contribuyó con
61,710 Gg (9%). En los resultados del sector energía, las
emisiones de CO2 por la combustión de fuentes fijas, de
área y sector transporte, muestran que en 1998 se alcanzó
un valor de 350.38 millones de toneladas de CO2, lo que significa
18% más que en 1990.
En 1998, el país produjo cerca de 1,120.7 millones de barriles
de petróleo crudo (6,562.9 PJ), de los cuales 56% se destinó
a la exportación. En lo que concierne al consumo interno
de energía primaria, 53% provino de derivados del petróleo,
30% de gas natural, 4% de carbón, 1.6% de energía
nuclear, 6% de biomasa, 4% de energía hidroeléctrica
y 1% de energía geotérmica. Los combustibles que
tuvieron mayor crecimiento entre 1990 y 1998 fueron el gas natural
y el combustóleo, mientras que los sectores de mayor consumo
y crecimiento fueron el de generación eléctrica
y el de transporte.
Las cifras muestran el evidente decremento que el consumo final
de energía registró en 1995, cuando se presentó
una crisis económica que provocó una caída
del PIB mayor a 6 %. Aunque el crecimiento fue dinámico
y estable a partir de 1996, el consumo de combustibles comerciales
creció en 28% en el periodo de 1990 a 1998, pasando de
4,020.9 a 5,134.7 PJ.
TRANSPORTE
El
consumo de energía del sector transporte aumentó
en 20% durante el periodo 1990-1998. La aviación nacional
aumentó en 42% su consumo de energía, el autotransporte
lo hizo en 20% y la navegación marítima nacional
en 31%. El transporte por ferrocarril disminuyó su consumo
en 13%. En 1998, el consumo de energía del transporte internacional
se incrementó en 70% (1,737 Gg), pero representó
sólo el 1.6% del consumo total. El combustible de mayor
demanda fue el queroseno, para la aviación. Las emisiones
de metano para este sector fueron de 28 Gg en 1996, lo cual significa
un incremento de 23% con respecto a 1990. Las emisiones de óxido
nitroso fueron de 7.7 Gg, 385% superiores a las de 1990. Este
aumento está relacionado con la introducción de
convertidores catalíticos en los automóviles particulares
a partir de 1991. Por su parte, las emisiones fugitivas de metano
en equivalentes de CO2 en el Sistema de Petróleo y Gas
Natural en México para 1998 varían entre 39,719.4
a 53,608.8 Gg, lo que representa un incremento del 26% con respecto
a 1990.
PROCESOS
INDUSTRIALES
En
el primer inventario, de 1990, sólo se reportaron emisiones
de la industria del cemento, con 11,621 Gg. Con el inventario
de 1998 se observó un crecimiento de dicha industria, correspondiente
a 3.8% con respecto a 1990. En la presente actualización
ampliada se cubrieron todos los rubros de los sectores de productos
minerales, la producción de metales y la industria química.
En 1994, las emisiones de CO2 totales del sector fueron de 37,108
Gg y crecieron hasta 44,346 Gg en 1998, lo que representó
un aumento de 19.5%.
AGRICULTURA
En
el inventario de 1990, las emisiones totales derivadas de la agricultura
y la ganadería en equivalentes de CO2 fueron de 38,863
Gg, de las cuales 97% correspondió a metano y 3% a óxido
nitroso. En los inventarios de 1994, 1996 y 1998 las emisiones
fueron de 57,110; 55,674 y 54,463 Gg en equivalentes de CO2. Lo
que corresponde a metano fue de 82%, 82% y 79%, respectivamente,
para cada año.
EMISIONES
POR CAMBIO DE USO DEL SUELO
Se
estima que en 1996, las emisiones totales netas de CO2 por cambios
en el uso del suelo fueron alrededor de 157 mil Gg, resultado
del balance de 110 mil Gg por combustión y descomposición
de biomasa aérea asociada, las emisiones de 89 mil Gg de
los suelos minerales y la fijación de 42 mil Gg en bosques
manejados y tierras abandonadas.
DESECHOS
En
1990, las emisiones de metano provenientes de los desechos domésticos
fueron de 526 Gg y de 3,363 Gg en 1998. El enorme aumento en las
cifras se debió al uso de la nueva metodología del
PICC y a la utilización de información adicional
que no estaba disponible cuando se elaboró el inventario
de 1990. En términos de equivalentes de CO2 a 100 años,
las emisiones de CO2 durante 1998 se estimaron en 70,619 Gg.
POLÍTICAS
DE MITIGACIÓN EN EL ÁREA FORESTAL
El
secuestro de carbono mediante prácticas de manejo forestal
está en función de la acumulación y almacenamiento
de la biomasa. En el sector de uso del suelo, cambio de uso del
suelo y bosques, las principales estrategias que se tienen contempladas
son:
* aumentar la tasa de acumulación del carbono, al crear
o incrementar sumideros;
* reducir la tasa de liberación de carbono ya fijado en
los sumideros existentes; y
* reducir el uso de combustibles fósiles e intensificar
el de productos renovables.
Entre los principales logros de los últimos años
para conservar los ecosistemas forestales se planificó
la reforestación de más de 740 mil hectáreas
(Programa PRONARE), plantaciones forestales de más de 47
mil hectáreas entre 1997-2003 (Programa Prodeplan), reconversión
de más de 1.3 millones de hectáreas de tierras agropecuarias
a tierras para la productividad forestal. Tan sólo en el
período 1997-2000 éstas acciones de reconversión
favorecerían a largo plazo una captura neta de 3.3 millones
de toneladas de carbono.
CONSERVACIÓN
DEL CARBONO FIJADO
Protección
de la biodiversidad
México
es el cuarto país con mayor biodiversidad en el mundo.
Para proteger esta riqueza biológica se ha incrementado
la superficie del territorio nacional ocupada por áreas
naturales protegidas (ANP) y por Unidades de Manejo y Aprovechamiento
Sustentable de la Vida Silvestre (UMA). La superficie cubierta
por ANP pasó de 13.4 millones de hectáreas en 1994
a 17 millones en el año 2000. Por su parte, la superficie
ocupada por las UMA pasó de 2.0 a 14.1 millones de hectáreas
durante el período 1995 a 2000.
MANEJO
SUSTENTABLE DE BOSQUES Y SELVAS
Para
el periodo 1997–2000, el Programa de Desarrollo Forestal
(PRODEFOR) apoyó la integración eficiente de cadenas
productivas silvícolas en más de siete millones
de hectáreas. Con la instrumentación completa del
Programa, la captura de carbono se estimaría en 288 millones
de toneladas, de las cuales 237 correspondieron a selvas y 27
a vegetación de zonas áridas. Adicionalmente, el
Proyecto de Conservación y Manejo Sustentable de Recursos
Forestales en México (PROCYMAF) ha integrado más
de 116 mil hectáreas a esquemas de manejo forestal sustentable,
y más de 13 mil hectáreas bajo el esquema de conservación.
Entre 1994 y 2000 se presentaron un total de 61,089 incendios
forestales afectando 2,123,803 hectáreas, con un promedio
anual de 303,400 hectáreas. En 1998 se instauró
un programa especial de restauración para restablecer las
condiciones originales de las áreas afectadas por los incendios.
SUSTITUCIÓN
DE COMBUSTIBLES FÓSILES
La
leña aún representa el principal biocombustible
de uso rural en México. En 1990, 25.6 millones (31.4% de
la población total del país) usaban leña
para cocinar. Se estima que la demanda total de biomasa forestal
(leña y carbón) asciende a 355 PJ/año.
Las estufas y hornos vernáculos y artesanales tienen una
eficiencia de tan sólo 17%, además de ocasionar
daños a la salud por el humo que generan. Para reducir
estas emisiones está en marcha un programa rural de instalación
de estufas con mayor eficiencia energética que se espera
permita reducir el uso de alrededor de 6 millones de toneladas
de madera por año.
Estudios académicos coordinados por el INE el año
pasado indican que de 1995 al 2000, el conjunto de programas y
estrategias para el sector forestal incluyeron acciones en 8.6
millones de hectáreas y la captura neta de carbono a largo
plazo podría ser de 416 millones de toneladas.
SECTOR
AGROPECUARIO
Para
dar mayor sustentabilidad al uso de los recursos naturales, la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo
Rural, Pesca y Alimentación con la colaboración
de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
continúan con los programas de desarrollo agropecuario
y rural, de empleo temporal y de capacitación y extensión,
entre otros. Estos programas buscan mejorar los sistemas agropecuarios
que usan fuego, reconvertir tierras agrícolas marginales
en ecosistemas naturales, mejorar la utilización de los
restos de las cosechas y propiciar los cultivos perennes, incluyendo
la agrosilvicultura.
POLÍTICAS
DE MITIGACIÓN EN EL SECTOR ENERGÍA
Durante
los últimos diez años, la Comisión Nacional
para el Ahorro de Energía (CONAE) y el Fideicomiso para
el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE) implementan
programas para un uso mas sustentable de la energía, entre
los que destacan: el aislamiento térmico de viviendas,
la introducción de equipos de aire acondicionado de alta
eficiencia, la sustitución de 500 mil focos incandescentes
por lámparas fluorescentes para iluminación residencial,
y la emisión de 20 normas oficiales sobre ahorro de energía
para aparatos electrodomésticos y otros productos.
Se
estima que los ahorros de energía acumulados en los últimos
cinco años, derivados de los programas mencionados ascendieron
a 39 mil GWh, lo que significó una reducción de
poco más de 24 millones de toneladas de CO2. Tan sólo
durante el año 2000 el país tuvo ahorros de energía
equivalentes a 11 mil GWh y se evitó la demanda de más
de 2,200 MW, mediante programas orientados a mejorar la eficiencia
en el uso final de la energía. Estas cifras representaron
una reducción de casi siete millones de toneladas de CO2.
El FIDE se constituyó en 1990. Los ahorros de energía
alcanzados por el FIDE para 1999 fueron de 1,140 MW. Como resultado
de proyectos específicos se evitó la emisión
de aproximadamente 4.99 millones de toneladas de CO2. Entre los
proyectos más importantes del FIDE están el de ILUMEX
y el de Incentivos para Alumbrado Doméstico, los cuales
de manera conjunta han impulsado la sustitución de cinco
millones de lámparas incandescentes por compactas fluorescentes,
con una meta de 6.1 millones de unidades.
Otros programas que han producido importantes ahorros de energía
son: la aplicación del horario de verano, el programa de
ahorro de energía en edificios públicos y el programa
de ahorro energético de Petróleos Mexicanos. Este
último incluye ahorros en el consumo de electricidad, gas
natural y otros combustibles. Tan sólo por los programas
de cogeneración de PEMEX se espera una reducción
anual de mas de 50 mil toneladas en equivalentes de CO2. En el
sector productivo, con fondos de la CFE y del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), se contempla el desarrollo de proyectos relacionados
con incentivos económicos para la adquisición de
motores, luminarias y compresoras de alta eficiencia.
ENERGÍAS
RENOVABLES
Desde
hace varias décadas se han desarrollado prototipos, proyectos,
industrias e instituciones relacionadas con el aprovechamiento
de las energías renovables en México. Hasta diciembre
de 200 existían en México:
* 345 mil m2 de paneles solares planos para el calentamiento de
agua, de los cuales tan sólo en 1999 se instalaron 35 mil
m2;
* 50,000 sistemas fotovoltaicos, especialmente en zonas rurales
que no están conectadas a la red nacional de suministro
de energía;
* 2 plantas piloto de electricidad de generación eólica
una de 1.55 MW de capacidad en Oaxaca y la otra de 600 KW de capacidad
en Baja California Sur;
* Dos permisos recientemente otorgados para la explotación
de biogás y 16 para la generación eléctrica
en sistemas híbridos de combustóleo y bagazo de
caña.
ALGUNAS
ACTIVIDADES DE INVESTIGACIÓN EN ENERGÍA
En
el terreno de la investigación, de 1990 a 1999 el Instituto
de Investigaciones Eléctricas (IIE) ha llevado a cabo estudios
sobre el potencial de la energía eólica, sistemas
híbridos solareólico, y el uso de pequeños
sistemas fotovoltaicos para aplicaciones diversas.
Adicionalmente, el Instituto de Ingeniería de la UNAM llevó
a cabo un estudio para evaluar el potencial de mitigación
asociado con diferentes tecnologías y sectores, entre los
que destacan el análisis de plantas generadoras ciclo combinado,
generación de electricidad eólica para el bombeo
de agua potable, eficiencia en calderas industriales, iluminación
eficiente, manejo de biogás en el sector agroforestal,
y utilización del metano proveniente de un relleno sanitario,
entre otros.
REGISTRO
DE EMISIONES Y TRANSFERENCIA DE CONTAMINANTES (RETC)
Estimaciones
preliminares de la antes SEMARNAP (2000) indican que se emiten
al ambiente cerca de cuatro millones de toneladas de residuos
peligrosos, doce millones de toneladas de contaminantes atmosféricos
(sólo en cuencas urbanas) y cien mil toneladas de sustancias
tóxicas y bioacumulables. A fin de enfrentar esta situación,
la antes SEMARNAP instrumentó el Registro de Emisiones
y Transferencia de Contaminantes (RETC). Dicho registro es una
base de información sobre la emisión y transferencia
de contaminantes en distintos medios (aire, agua y suelo) en relación
con los sectores de la economía y a lo largo de municipios
y estados del país. El RETC incluye ocho categorías
de fuentes de emisión, 178 contaminantes relacionados con
el agotamiento de la capa de ozono, la contaminación del
aire en cuencas urbanas, el cambio climático, la contaminación
del agua, los residuos peligrosos y las sustancias tóxicas.
INVESTIGACIONES
SOBRE CONTAMINACIÓN LOCAL Y GLOBAL EN LA CIUDAD DE MÉXICO
El
desarrollo de estos proyectos tiene gran importancia para el cambio
climático, dada la relación entre mejorar la calidad
del aire y la necesaria disminución de la quema de combustibles
fósiles en la Zona Metropolitana del Valle de México.
El propósito es que para el año 2010 la calidad
del aire se mejore sustancialmente en términos de reducción
de concentraciones de partículas, ozono, hidrocarburos
orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno.
El programa cuenta con el apoyo de la Iniciativa de Aire Limpio
para Latinoamérica del Banco Mundial, y su objetivo es
mejorar la salud de la población, y será el primero
elaborado en México que evalúe las implicaciones
o impactos globales de la contaminación emitida en la Zona
Metropolitana del Valle de México (ZMVM).
En los últimos cinco años se han desarrollado estudios
sobre contaminación atmosférica que tienen efectos
tanto a nivel local como regional y global, entre los que destacan:
* análisis del uso masivo de colectores solares para calentamiento
de agua;
* mejoramiento de la eficiencia energética en edificios
públicos y privados;
* opciones para reducir fugas de gas licuado de petróleo
en el sector doméstico;
* proyecto piloto del uso de autobuses híbridos para el
transporte público de pasajeros;
* revisión del Inventario de emisiones de gases de efecto
invernadero relacionados con la producción de energía
en la ZMVM.
En
la ZMVM se emiten el 12% del total nacional de emisiones de gases
de efecto invernadero por quema de combustibles fósiles.
En el balance de energía, la producción de energía
a nivel local en 1996 fue de sólo el 6.5% del total de
la energía consumida en la ciudad. En 1996, el consumo
final de energía de la ZMVM fue de 569.6 PJ. El consumo
final estuvo integrado por 82.3% de gas natural, 17.4 de combustibles
sólidos (leña y carbón vegetal) y 0.3% de
hidroelectricidad. El consumo sectorial indicó 49.3% del
sector transporte, 26% del residencial, comercial y público,
24.5% del industrial y 0.2% del agropecuario.
Una mención especial debe hacerse al Programa Ambiental
Integral de la Delegación Tlalpan de la ciudad de México.
El programa contempló subprogramas relacionados con la
conservación de energía y agua en el sector residencial,
producción más limpia y eficiente en instalaciones
industriales y hospitalarias, así como de captura de carbono
y restauración forestal.
INVESTIGACIÓN
SOBRE VARIABILIDAD CLIMÁTICA Y CAMBIO CLIMÁTICO
El
clima está modulado por un conjunto de factores complejos
y por los cambios del entorno (muchas veces resultado de la actividad
humana). Las acciones entre estos componentes se traduce en eventos
climáticos extremos, cada día más intensos.
Los desastres de origen hidrometeorológico son los que
afectan en mayor medida a la población mundial.
El hecho es que en los años recientes se perciben anomalías
en el clima que parecen ser más intensas que las experimentadas
años atrás. Algunos autores sugieren que la ocurrencia
de un cambio climático global está provocando la
intensificación del ciclo hidrológico (PICC, 1996).
Las sequías e incendios forestales de 1982–1983 registrados
en México y América Central, tuvieron costos estimados
en más de 600 millones de dólares. La prolongada
sequía de la última década en México
parece ser el resultado de cambios climáticos globales.
Los eventos «El Niño» se presentan con mayor
frecuencia e intensidad a partir de los años ochenta, en
comparación con periodos anteriores (Magaña, 1999).
En 1999 se llevó a cabo en México el Taller sobre
Evaluación de la Vulnerabilidad y Opciones de Adaptación
para México y Centroamérica, organizado por el Programa
de Apoyo a Comunicaciones Nacionales del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD). En él se elaboraron los
términos de referencia de un proyecto presentado al Fondo
para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), a través de PNUD.
Se contempla la realización de este proyecto a largo plazo
y se incluye el estudio de la
evaluación de la vulnerabilidad y de la adaptación
de estos países a la variabilidad climática y al
cambio climático.
Como se mencionó en la Primera Comunicación de Cambio
Climático a la CMNUCC, México es muy vulnerable
a este fenómeno. De 1995 a 1996 se elaboraron escenarios
para bosques, desiertos, recursos hidrológicos, sequía
y desertificación, asentamientos humanos, zonas costeras,
etcétera.
En 1998 se realizó un Estudio sobre vulnerabilidad de la
Ciudad de México, con el fin de analizar un escenario de
las condiciones bioclimáticas de esta ciudad en caso de
que se duplicaran las concentraciones de CO2. Con uno de los modelos
se obtuvo un posible incremento de 2.1ºC en la temperatura
anual en un área específica de esta zona urbana.
Se iniciará próximamente un estudio sobre la vulnerabilidad
de los ecosistemas en México, mismo que llevará
a cabo la Comisión Nacional de para el Conocimiento y Uso
de la Biodiversidad (CONABIO).
PROYECTO
DE ADAPTACIÓN
Utilización
de pronósticos climáticos en actividades agrícolas
en Tlaxcala, México. Este fue el primer proyecto en el
país que hizo uso de la información climática
disponible (observaciones y pronósticos), en conjunto con
un modelo de productividad agrícola para la planeación
y realización de actividades en este Estado.
ESTUDIOS
DE APOYO PARA LA PRESENTACIÓN DE PROYECTOS AL MECANISMO
DE DESARROLLO LIMPIO (MDL)
Se
realizaron estudios para la operación de la futura oficina
de mitigación de gases de efecto invernadero y para conocer
las ventajas que podría tener nuestro país la presentación
de proyectos al Mecanismo de Desarrollo Limpio del Protocolo de
Kioto.
EDUCACIÓN
Y CAPACITACIÓN
Se
ha sistematizado la información sobre el material bibliográfico
y hemerográfico de cambio climático, en una base
de datos del Sistema de Información Automatizado de Bibliotecas
de la Universidad de Colima.
Durante los siete últimos años se han impartido
talleres, conferencias, cursos, etcétera, sobre el tema
de cambio climático a instituciones de educación
del país, públicas y privadas, a la iniciativa privada
y a los medios de comunicación. Asimismo, el INE ofreció
talleres sobre el cálculo de líneas base de emisiones
de GEI en el sector energía y en el forestal. Se capacitó
personal del INE/SEMARNAT y de otras Secretarías con la
ayuda financiera de USAID en temas de captura de carbono en el
sector forestal y comercio de emisiones, entre otros. Son numerosas
las publicaciones, nacionales e internacionales, de los expertos
mexicanos sobre las diferentes áreas del tema.
Para México resulta de suma importancia realizar en un
futuro cercano un análisis de los estudios sobre la evaluación
de la vulnerabilidad ya efectuados y sobre las opciones de adaptación
del país. Próximamente se iniciará un estudio
sobre la vulnerabilidad de los ecosistemas, fundamental para un
país megadiverso.
ACTIVIDADES
INSTRUMENTADAS CONJUNTAMENTE (AIC)
México
está en favor de estas actividades, que se encuentran en
fase piloto. Según se estableció en la Primera Conferencia
de las Partes de la CMNUCC, en 1995, en ellas se permite instrumentar
proyectos de mitigación de emisiones entre países
desarrollados y países en desarrollo. En esta fase no hay
acreditación de las reducciones de emisiones para ninguna
de las partes.
El primer proyecto de este tipo fue ILUMEX, relacionado con la
obtención de eficiencia energética por cambio de
luminarias de incandescentes a compactas fluorescentes. El proyecto
recibió en 1999 el primer certificado en el mundo en materia
de reducción de emisiones en el área de energía.
Fue verificado y certificado por auditores independientes del
gobierno de Noruega y del Banco Mundial. En el periodo 1995–1998
se obtuvo una reducción en equivalentes de CO2 de 171,169
toneladas. El gobierno de Noruega aportó al proyecto tres
millones de dólares.
Se presentó a la Iniciativa Estadounidense de Instrumentación
Conjunta (USIJI, por sus siglas en inglés), el proyecto
de una mini–red de energía renovable en Baja California,
Sur, México. El proyecto lo desarrolla la Comisión
Federal de Electricidad (CFE) de México y el Arizona Public
Service, de Estados Unidos.
En el área forestal se presentó a la USIJI el proyecto
Scolel Te en Chiapas, cuyo responsable es la Unión de Crédito
Pajal, El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR) y el Instituto de
Ecología y Manejo de Recursos de la Universidad de Edimburgo,
Escocia. Otros proyectos son:
* Cultivo de la salicornia, en Bahía de Kino, Sonora.
* Repoblación forestal permanente en la reserva de La Biosfera
de la Sierra Gorda, Querétaro.
* Silvicultura sustentable en la Sierra Norte de Oaxaca.
Muchos otros se encuentran en etapa de preparación, por
ejemplo, Desarrollo forestal sustentable y captura de carbono
en La Selva Lacandona, Chiapas; Conservación biológica
y cultural en «El Carricito», en la Sierra Madre Occidental,
etcétera.
Se esperaría que los proyectos AIC pudieran ser los primeros
que el país pueda presentar al MDL del Protocolo de Kioto.
COOPERACIÓN
INTERNACIONAL
En
el marco de los acuerdos internacionales, el caso del Protocolo
de Montreal es muy significativo, ya que en los últimos
10 años (1989–1999) la contribución de México
a la protección de la capa de ozono ha sido muy importante.
Se aplicó un calendario acelerado para eliminar la mayor
parte del consumo de las sustancias agotadoras de la capa de ozono
para el año 2000. Lo anterior se ha logrado con la aportación
del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal y con la activa
participación de los diferentes sectores industriales del
país.
Desde 1993 se realizan actividades con el Instituto Interamericano
para la Investigación del Cambio Global (IAI).
Se participa anualmente en el Foro de Cambio Climático
y en el Grupo de Trabajo de Agricultura y Cambio Climático
de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE).
El Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales
(ICLEI) trabaja con las autoridades locales en la elaboración
de inventarios de emisiones de GEI y en la identificación
de proyectos. La importancia de ICLEI en México reside
en que ha colaborado con la gran tarea de incorporar el tema de
cambio climático en la agenda ambiental local.
El Proyecto Piloto del Acuerdo de Cooperación en Tecnología
(TCAPP por sus siglas en inglés), es una iniciativa del
gobierno de Estados Unidos de América, a través
del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados
Unidos (NREL). El equipo TCAPP en México está integrado
por representantes de NREL, de la Comisión Nacional para
el Ahorro de Energía (CONAE) y del INE. Se han identificado
tecnologías de reducción de emisiones de GEI con
avances importantes y se ha establecido un proceso de consulta
para su próxima instrumentación.
Mediante el Programa Frontera XXI en un horizonte cercano se incorporarán
actividades de cambio climático.
Con fondos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados
Unidos (USEPA) se realizó la actualización de los
inventarios de emisiones de GEI, el análisis de programas
forestales en México, el apoyo a un taller de modelación
macroeconómica y un proyecto de la dinámica del
cambio de uso del suelo en la selva tropical húmeda de
Chiapas.
El Banco Mundial apoyó el financiamiento de tres estudios
para la futura oficina mexicana de mitigación de emisiones
de gases de efecto invernadero: 1) líneas base en el sector
energético, 2) líneas base en el sector forestal
y 3) modelos económicos.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) financió
un estudio sobre factores de emisión de gases de efecto
invernadero provenientes de sistemas vivos en el centro de México
y el desarrollo de un sistema virtual para la información,
1998.