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GOBIERNOS LOCALES:
CORRESPONSABILIDADES Y PROGRAMAS

Ing. Enrique Tolivia Meléndez

 

 

Resumen

El autor analiza las atribuciones federales, estatales y municipales en materia de residuos peligrosos, las dificultades que se presentan en la vigilancia del cumplimiento de la normatividad y las diferencias de criterio entre federación y estados respecto a la ubicación de sitios de tratamiento y confinamiento. Sugiere establecer mecanismos de coordinación entre federación y estados para discriminar los residuos según el nivel de riesgo y asignar a los estados la responsabilidad de la vigilancia y control de los residuos de menor riesgo, además de concertar entre los tres niveles de gobierno, la ubicación de sitios de tratamiento y de disposición. Propone el desarrollo de programas de capacitación municipal en la materia.

 

 

1. El marco jurídico actual

La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, marco fundamental de la política ambiental de México, establece el manejo, transporte, tratamiento y disposición final de los residuos peligrosos, como competencia exclusiva de la federación. En el Artículo 5, Fracción XIX, se asienta como materia de alcance general de la nación, la regulación de las actividades relacionadas con materiales o residuos peligrosos. Esta situación se hace explícita en los Artículos 150 a 153 de la propia Ley y en el reglamento específico en esta materia.

En principio, la reglamentación antes mencionada limita la actividad estatal, ya que en forma inmediata y directa los gobiernos estatales no pueden llevar a cabo acciones en la materia, en virtud de requerirse concertar con la federación, la delegación parcial o total de facultades.

Esta situación limitante de la acción estatal se agrava por el hecho de que no existe en la ley un criterio que discrimine en forma cuantitativa, el nivel de riesgo que se enfrenta en las facetas de generación, manejo, transporte, tratamiento y disposición final de los residuos peligrosos, de suerte que la autoridad federal tiene que vigilar por igual al pequeño y al gran generador, no obstante que la actividad de este último es la que más trasciende.

2. Los problemas actuales

Las autoridades estatales y locales enfrentamos principalmente dos clases de problemas relacionados con los residuos peligrosos. Por una parte, existen en las entidades federativas establecimientos industriales que hacen caso omiso de la reglamentación federal y que en forma subrepticia, disponen los residuos peligrosos en sitios clandestinos o en lugares de disposición municipal de residuos, o en caso de que éstos sean líquidos, los descargan junto con las aguas residuales. Por otra parte, los pequeños generadores suelen mezclar los residuos peligrosos con los no peligrosos y los entregan como basura o los vierten al drenaje municipal.

 

 

Esta situación ha originado graves problemas de contaminación en el Estado de México, que han requerido de la intervención federal para que una vez identificados los responsables, procedan a retirar los residuos depositados y a reparar el daño ocasionado. Sin embargo, es posible que los casos detectados sólo representen una mínima parte del universo.

La descarga de residuos peligrosos en los sistemas de alcantarillado continúa siendo una práctica común de muchos generadores, que sólo se detecta cuando surge un accidente como un incendio o la explosión de la red de drenaje.

Lo anterior significa una situación conflictiva para las autoridades estatales, ya que tienen que enfrentar serios problemas por el manejo de los residuos peligrosos sin contar con las atribuciones para actuar en forma directa.

Otro aspecto importante relacionado con los residuos peligrosos que genera situaciones conflictivas para las autoridades estatales es la competencia federal en manejo de impacto ambiental en los proyectos que se refieren a sitios de tratamiento y confinamiento de residuos peligrosos, ya que en sentido estricto, un promotor interesado en un proyecto de esta naturaleza, puede obtener la autorización directamente de la autoridad federal sin que hubiere participado la autoridad estatal correspondiente. Esta situación ha sido la causa del fracaso de diversos proyectos que fueron inicialmente aprobados por la autoridad federal y que encontraron oposición al nivel estatal y local.

3. Propuesta de coordinación

Con el fin de evitar los problemas antes señalados, recomendamos establecer diversos mecanismos de coordinación entre las autoridades federales y estatales, que permitan compartir responsabilidades y competencias en el campo de los residuos peligrosos. Para el caso del Estado de México, hacemos las siguientes propuestas:

3.1. Discriminar el nivel de riesgo

Discriminar el campo de acción directa de la federación en la vigilancia y control de los residuos peligrosos en función del nivel de riesgo que representan, a semejanza del trato que se presta a las sustancias peligrosas, es decir, establecer para los residuos peligrosos una cantidad mínima que refleje el nivel real del riesgo.

De esta manera, los pequeños generadores que no son atendidos por la autoridad federal, quedarían bajo la competencia y vigilancia estatal o local. Por otra parte, al discriminar los residuos industriales mediante un índice de riesgo, se promovería el establecimiento de confinamientos o plantas de tratamiento y recuperación de residuos de baja peligrosidad con menor oposición de las comunidades locales.

En el grupo de residuos de bajo riesgo podría incluirse los lubricantes usados, así como algunos solventes no carcinógenos, de uso intensivo en pequeña y mediana industria.

3.2. Delegación de facultades a los estados

Se recomienda suscribir convenios de coordinación entre federación y las entidades federativas, con el propósito de delegar en los estados algunas de las facultades de control y vigilancia, de acuerdo a su capacidad e interés.

Como paso inicial se debería de lograr un mejor nivel de intercambio de información entre federación y estado, a fin de que el estado tenga conocimiento de la generación, movimiento y en caso dado, de la disposición de residuos peligrosos en su territorio.

 

3.3. Ubicación de sitios para tratar y disponer residuos peligrosos

Las poblaciones suelen oponerse a contar con plantas de tratamiento y confinamientos de residuos peligrosos en su vencidad, ya que acusan el síndrome denominado "nimby" -por las siglas inglesas de la frase "not in my back yard"-, razón adicional que justifica que las entidades estatales participen conjuntamente con la federación, en la identificación, evaluación y autorización de los proyectos de tratamiento y disposición final de residuos peligrosos.

Es evidente que día a día crece la demanda de sitios de tratamiento y disposición de residuos peligrosos. También existe una postura común de evitar los recorridos largos del residuo peligroso, a fin de reducir los riesgos inherentes al transporte. Por ello, es importante que las entidades federativas, que por su estado de desarrollo industrial generan residuos peligrosos en cantidades significativas, promuevan la instalación de sitios de tratamiento o confinamiento en su localidad. La promoción deberá realizarse en forma coordinada con las autoridades federales, a fin de que los proyectos cumplan con la normatividad correspondiente. La participación activa del estado en el proceso reducirá seguramente la oposición de la población a la realización de este tipo de proyectos.

Es obvio que la autorización final de proyectos de esta naturaleza debe involucrar a los tres niveles de gobierno.

3.4. Información y educación

Dados los riesgos inherentes al manejo del residuo peligroso es fundamental emprender campañas informativas y educativas dirigidas principalmente al municipio, a fin de que los responsables de la protección ambiental y el manejo de residuos tomen un papel activo y detecten la disposición inadecuada de residuos peligrosos. Las campañas exigirán un trabajo coordinado de las autoridades federales, estatales y municipales.

En resumen, consideramos que la participación y corresponsabilidad de las entidades federativas requiere:

  • Discriminar el nivel de riesgo de los diversos residuos.
  • Delegar facultades federales a los estados.
  • Participación de los tres niveles de gobierno en la promoción y aprobación de sitios de tratamiento y disposición final.
  • Capacitación sobre todo al nivel municipal para una mayor vigilancia en relación con la disposición inadecuada de los residuos peligrosos.

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007