CAPÍTULO
3
HACIA
UN CONSUMO SUSTENTABLE
DIEGO
MASERA*
INTRODUCCIÓN
Durante
la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en 1992,
el Consumo Sustentable fue identificado como uno de los retos
clave para lograr un desarrollo sustentable, por lo que se
convirtió en el elemento central del capítulo
4 de la Agenda 21. Este trabajo analiza los avances en América
Latina y el Caribe (ALC) en el tema del consumo sustentable
después de casi diez años de la Cumbre de Río.
El consumo siempre creciente se ha convertido en una amenaza
para el medio ambiente, contaminando la Tierra, destruyendo
sus ecosistemas y reduciendo la calidad de vida en todo el
mundo. La pobreza y la falta de recursos crecen a una velocidad
alarmante y la disparidad entre el ingreso y el consumo es
una situación presente en todo el mundo y en ALC los
países de la región padecen cada día
los resultados de estas desigualdades crecientes. Los humanos
debemos hacer que nuestros patrones de consumo sean más
equitativos, y los países deben adoptar patrones de
consumo sostenibles, tanto en el aspecto social como en el
ambiental, basados en una mejor y más sustentable calidad
de vida.
Estos
retos se alcanzarán solamente si el sector privado,
los gobiernos y la sociedad civil trabajan estrechamente con
un objetivo común. Durante los últimos veinticinco
años ha existido un cambio gradual en la manera en
que el sector privado ha dado cauce a las preocupaciones ambientalistas
de la sociedad. A partir de las quejas reactivas de la década
de los setenta, pasando por una labor más de relaciones
públicas durante la década de los ochenta, el
sector privado se ha orientado cada vez más a la labor
ecológica, preventiva y de producción más
limpia durante la década de los noventa. Se han adoptado
ya un gran número de medidas regulatorias y voluntarias
para promover este cambio hacia la economía del «ciclo
de vida». Se han adoptado también, y siguen siendo
necesarios, instrumentos económicos adicionales y enfoques
institucionales para reorientar a la industria hacia un desarrollo
sustentable. Pero todas estas actividades siguen siendo insuficientes
y limitadas si se toma en cuenta toda la industria en América
Latina y el Caribe que sigue basando sus ingresos principales
en sectores de alto impacto ambiental y uso de energías
no renovables.
Asimismo
veremos cómo una dificultad importante es promover
el consumo sustentable dentro de una economía de mercado
que selecciona los productos y los procesos no con base en
criterios ambientales o sociales sino con base en las meras
ganancias económicas. El trabajo hace un seguimiento
del desarrollo del término ‘consumo sustentable’
y propone la necesidad de una mayor equidad no solamente inter
e intrageneracional, sino también más equidad
entre las naciones. El documento presenta brevemente los progresos
que se han obtenido hasta la fecha y posteriormente identifica
las obligaciones de los gobiernos, el sector empresarial y
los consumidores para lograr un consumo sustentable.
Finalmente,
se presentan varias opciones alternativas al modelo actual
de producción y consumo, desde nuevos modelos de desarrollo
industrial y la sustitución de productos por servicios
hasta políticas integradas para productos.
¿QUÉ
ES EL CONSUMO SUSTENTABLE?
El
Capítulo 4 de la Agenda 21 señala que:
…la causa más importante del deterioro continuo
del medio ambiente global son los patrones insostenibles de
consumo y producción, particularmente en los países
industrializados…» y menciona que «…lograr
un desarrollo sustentable requerirá tanto de la eficiencia
en losprocesos de producción como de los cambios en
los patrones de consumo… en muchas instancias, esto
requerirá de una reorientación en los procesos
de producción actuales y los patrones de consumo, los
cuales han surgido predominantemente de los países
desarrollados y están siendo imitados cada vez con
mayor frecuencia en la mayor parte del mundo, incluyendo a
los países en vías de desarrollo.
La
definición más completa de consumo sustentable
es la propuesta en el Simposio de Oslo en 1994 y adoptada
por la tercera sesión de la Comisión para el
Desarrollo Sustentable (CSD III) en 1995. El consumo sustentable
se definió como:
El
uso de bienes y servicios que responden a necesidades básicas
y proporcionan una mejor calidad de vida, al mismo tiempo
minimizan el uso de recursos naturales, materiales tóxicos
y emisiones de desperdicios y contaminantes durante todo el
ciclo de vida, de tal manera que no se ponen en riesgo las
necesidades de futuras generaciones.
POBLACIÓN,
CONSUMO Y MEDIO AMBIENTE
El
incremento en la población trae consigo un aumento
en el consumo, ya que las necesidades de consumo de los nuevos
pobladores deben ser atendidas. Las poblaciones urbanas en
todo el mundo consumen más recursos que sus contrapartes
rurales. ALC es una región con una rápida urbanización,
más del 75% de la población vive en ciudades
y en algunos países más del 80%. La expansión
de las megaciudades tales como Sao Paulo, Santiago, Buenos
Aires y Ciudad de México es muy común en la
región.
Sin
embargo, el nivel de consumo no depende solamente de la población
total. La intensidad en la utilización de los recursos
resulta más significativa para el nivel de consumo.
La población y el consumo son dos elementos interactivos
en el impacto del hombre sobre el ambiente. De hecho, la sobrepoblación
es el sobreconsumo de bienes ambientales, y ese sobreconsumo
puede ser el resultado de un número excesivo de personas
coexistiendo en una base limitada de recursos o una elite
económica utilizando esa base de recursos de manera
excesiva o abusiva en detrimento de las generaciones futuras
pobres y no a favor de la humanidad. Un estudio realizado
por la WWF analiza los patrones de consumo global para calcular
la presión del consumo (una medida de la carga ambiental
de la humanidad). La información sobre el consumo de
recursos y la contaminación se analizan en un intento
por cuantificar la carga ejercida por los consumidores sobre
los ecosistemas naturales. Los resultados muestran cómo
los países y las regiones se comparan en términos
de su presión por consumo per cápita y nacional
(véase
gráfica 1).
EQUIDAD
INTER E INTRA-GENERACIONAL
Hasta
hace muy poco tiempo se pensaba que el futuro traería
mejores estándares de vida a una mayor cantidad de
personas debido a las capacidades ilimitadas del desarrollo
tecnológico. Sin embargo, hoy en día existen
pruebas de que los cambios en el clima de la Tierra, la extinción
de especies, la degradación de los ecosistemas y los
problemas causados por los desechos radioactivos, así
como la presencia de contaminantes orgánicos son una
consecuencia del modelo de producción y consumo actual,
y limitan seriamente las oportunidades de las futuras generaciones.
Una
parte integral del concepto de sustentabilidad son los conceptos
de equidad inter e intra-generacional. El primer concepto
nos llama a ver a la Tierra y sus recursos no sólo
como una oportunidad de inversión sino como un fideicomiso
o una fundación, legada a nosotros por nuestros antepasados,
con el objetivo de que nosotros la disfrutemos y después
la entreguemos a nuestros herederos para que ellos la disfruten
también. El segundo concepto se refiere a las desigualdades
dentro de segmentos diferentes de la misma generación,
donde los segmentos más pobres sufren más los
impactos y las consecuencias de la degradación ambiental
y son más vulnerables a los desastres.
A lo largo del trabajo se emplearán los términos
«Norte» y «Sur», los cuales se correlacionan
en gran medida con los términos «desarrollado»
y «en vías de desarrollo» como suelen emplearse
normalmente, pero con una importante distinción. Existe
en los países en vías de desarrollo una sección
de la población que tiene un estándar y modelos
de vida similares e incluso en algunos casos superiores, a
los de las poblaciones de países desarrollados. Los
estudios de Barnet and Cavanagh (1994) sugieren que en 1996
la nueva clase media de China, India, Venezuela, Brasil, Argentina,
Corea del Sur, Taiwan, Indonesia, Malasia y Tailandia sumaba
aproximadamente 750 millones de personas, casi los mismo 880
millones de personas en países industrializados. Actualmente,
ya la quinta parte de chilenos y malayos del sector más
rico de la sociedad goza de mejores ingresos que el promedio
de alemanes o japoneses.
De
manera opuesta, en países clasificados como desarrollados,
muchos viven por debajo de la línea de pobreza, con
un número igual de personas indigentes que suman al
menos 37 millones están desempleados y 34 millones
desnutridos (FAO 2000).
La mayor preocupación de cualquier política
de consumo deberá ser seguramente la de satisfacer
las necesidades de consumo de los pobres actuales (alimentar,
vestir, dar un techo, educar y proporcionar servicios de salud).
Carece de sentido hablar de un consumo sustentable si las
necesidades actuales de consumo básicas y primarias
no se han cubierto aún.
La región ALC es especialmente importante dentro de
cualquier discusión sobre consumo sustentable. ALC
posee las reservas de tierra cultivable más grandes
del mundo, así como importantes fuentes de agua dulce.
Sin embargo, en ALC, 240 millones de personas viven por debajo
de la línea de pobreza, mientras que un 20% de la población
tiene ingresos 19 veces mayores que el 20% de menores ingresos.
Lo anterior hace que ALC sea una de las regiones con mayor
desigualdad en el mundo. Resulta paradójico que una
región que cuenta con abundantes recursos naturales
y que además consume esos recursos rápidamente
sea incapaz de proporcionar un nivel de vida aceptable para
la mayoría de sus habitantes. (ver cuadro 1)

La
presión del consumo afecta a los pobres más
que a los ricos. Los ricos contribuyen más mediante
mayores niveles de contaminación, calentamiento global,
lluvia ácida y sustancias tóxicas, pero los
pobres sufren las consecuencias en pérdida de vidas
y riesgos a la salud causados por materiales tóxicos
y contaminación, además de pérdida de
tierras por degradación del suelo, desertificación,
deforestación y pérdida de biodiversidad. Por
otro lado, dentro de los pobres, las mujeres se enfrentan
a los mayores riesgos debido al papel que deben desempeñar
en lo social y lo económico (PNUD 1998).
Resulta alarmante que los países del Sur copien los
modelos insostenibles del Norte y no se planteen alternativas
cultural, económica y ambientalmente sustentables.
Está claro que si el Sur imita los patrones de utilización
de recursos del Norte y el Norte no cambia de modelo, se excederá
la capacidad de carga de la tierra y se continuará
con un proceso acelerado de deterioro del ambiente y de la
calidad de vida de la mayoría.
Una quinta parte de la población mundial en el Norte
es responsable de:
-
86% del gasto mundial en consumo;
- 46% del consumo total de carne;
- 65% de toda la electricidad;
- 84% de todo el papel;
- 85% de todos los metales y químicos; y
- 70% de las emisiones de dióxido de carbono.
PATRONES
ACTUALES DE CONSUMO
El
desarrollo sustentable requerirá de un incremento sustancial
en la eficiencia en el uso de los recursos y la energía
(mencionado como factor X debido a que realmente nadie sabe
la magnitud de los cambios requeridos) y una reducción
razonable en los niveles de contaminación y otros daños
ambientales. La conferencia Río + 5 en Nueva York insistió
en la necesidad de desarrollar patrones de consumo y producción
más sostenibles. Uno de los resultados de esta propuesta
fue una iniciativa sobre eco-eficiencia con la meta de lograr
un factor 10 de mejoramiento en la eficiencia a largo plazo
con un factor 4 de reducción en el uso de materias
y energía en países industrializados dentro
de los siguientes 20 a 30 años, comenzando en 1997.
La nueva meta es crear más riqueza y consumir considerablemente
menos recursos.
Un obstáculo importante para lograr los factores propuestos
de eficiencia está relacionado con el hecho de que
el sistema económico actual no toma en cuenta los factores
sociales, éticos y ambientales del consumo y la producción.
Por lo tanto existe la necesidad de contar con un mecanismo
más holístico e inclusivo de precios y costos.
La información juega un papel central en el objetivo
de cambiar patrones de consumo.
La publicidad en todo el mundo ha aumentado siete veces desde
1950, predominantemente en Europa, Norteamérica y Japón.
Sin embargo, el reciente crecimiento de los países
en vías de desarrollo ha sido espectacular, por lo
que en las décadas de 1980 y 1990, el crecimiento más
rápido se vio en Asia y América Latina. Mientras
que en 1986 sólo se incluyó a tres países
en vías de desarrollo entre los 20 mayores consumidores
de publicidad, para 1996 esta cifra se elevó a nueve.
Este gasto local se lleva a cabo principalmente por las subsidiarias
locales de corporaciones multinacionales. Los consumidores
se ven inundados con mensajes publicitarios. Los departamentos
corporativos de medios y mercadotecnia son los motores de
la globalización del deseo y, por lo tanto, tienen
un papel importante en el cambio de los patrones actuales
de consumo insostenible.
BENEFICIOS
DESIGUALES
El
comercio internacional ha crecido de manera global. Este crecimiento
se ha debido en gran medida al sistema de comercio multilateral
implantado en Bretton Woods, que ha buscado en diversas negociaciones
reducir los niveles arancelarios. Los cambios con mayor alcance
se lograron en la Ronda de Uruguay que dio como resultado
la OMC. Se pensó que la Ronda de Uruguay beneficiaría
a los países pobres, por lo que se les presionó
para integrarse a los acuerdos resultantes. Sin embargo, los
beneficios anticipados para los países en vías
de desarrollo a partir de la liberalización del comercio
no se han materializado.
Los países más pobres han visto sus exportaciones
reducidas de un 2.6% a un 5% cada año después
de la Ronda de Uruguay. Se estima que estos países
perderán aproximadamente entre $163,000 y $265,000
millones de dólares en exportaciones, mientras que
deberán pagar entre $145 y $292 millones más
por importaciones de alimentos (Chakravathi 2000). El Reporte
sobre Desarrollo Humano de PNUD en 1999 lo menciona de forma
muy gráfica:
…la
quinta parte más rica de la población mundial
en los países industrializados disfruta del 82% del
creciente mercado de las exportaciones y del 68% de la inversión
extranjera directa, mientras que la quinta parte más
pobre recibe apenas un poco más del 1%.
La
desigualdad en los ingresos ha aumentado en años recientes
y coincide con la liberalización del comercio en el
mundo. La liberación de los sectores de servicios,
industrial y agrícola ha afectado a la mayor parte
de las pequeñas y medianas empresas y granjas locales
de países en vías de desarrollo, ya que son
incapaces de competir con grandes compañías
extranjeras o con importaciones baratas. Los estudios de la
UNCTAD han mostrado que en los países en desarrollo
donde se ha llevado a cabo un rápido proceso de liberalización,
se ha incrementado la desigualdad, con mayor frecuencia en
el contexto de la reducción de los empleos en áreas
industriales de trabajadores poco capacitados y una caída
evidente en el valor real de los salarios. La UNCTAD reporta
que el crecimiento en el mundo en vías de desarrollo
necesita alcanzar un 6% anual para reducir la brecha que lo
separa de las naciones industrializadas (UNCTAD 1998).
Quizá el efecto más evidente de la globalización
económica es la desigualdad en el ingreso que provoca,
es decir la desigualdad entre los países del Norte
y de0l Sur y entre el Norte y el Sur de cada país.
La diferencia de ingresos entre la quinta parte de la población
mundial que vive en los países más ricos y la
quinta parte más pobre del mundo fue de 74 a 1 en 1997,
comparado con 60 veces a 1 en 1990 y 30 a 1 en 1960. Las 200
personas más ricas del mundo duplicaron su capital
entre 1994 y 1998 (PNUMA 1999).
Es entonces importante que los aspectos políticos y
de comercio internacional del debate sobre el consumo sustentable
se analicen y resuelvan de manera conjunta con la dimensión
ambiental.
LA
META: UN CONSUMO SUSTENTABLE
Reducir
la brecha de consumo entre pobres y ricos es una prioridad
internacional. Existe un consenso generalizado respecto a
que es necesario que los países en desarrollo no sigan
el mismo camino que los países del Norte y por consiguiente
los países en vías de desarrollo necesitan buscar
e instrumentar patrones de consumo benéficos para el
ambiente y que ayuden a reducir la pobreza. El PNUMA reporta
que han sido positivos los esfuerzos realizados para contener
los impactos ambientales del crecimiento y los nuevos patrones
de consumo. Primero, el crecimiento en el uso de recursos
naturales ha disminuido como resultado de la sustitución
de productos por servicios. Las innovaciones tecnológicas
han llevado a una mayor eficiencia en el uso de la energía
y los materiales. Se ha incrementado el reciclaje para muchas
materias primas, y los materiales pesados han sido reemplazados
cada vez más por materiales ligeros. La demanda mundial
de metales y minerales se elevó 12% entre 1961 y 1990,
pero la tasa de crecimiento se ha reducido, de 6% en la década
de los sesenta, a 2% en la década de los noventa. El
uso de materiales ha tenido un crecimiento más lento
que la economía global, por lo que ha habido una desmaterialización.
El uso per cápita de acero, madera, e incluso cobre,
por ejemplo, se ha estabilizado e incluso se ha reducido en
países de la OECD (PNUMA 1999).
Por otro lado, las emisiones se han controlado mediante leyes
estrictas e incentivos. El cambio a tecnologías más
limpias y el cambio de combustibles sólidos con altos
niveles de sulfuro por petróleo o gas natural han llevado
a reducciones considerables en las emisiones de sulfuro. La
contaminación provocada por la fabricación de
papel y pulpa se ha reducido en grandes molinos con la aparición
de procesos de blanqueado sin cloro y la estricta vigilancia
ambiental. Estas tendencias son prometedoras, pero aún
falta mucho por hacer. Si las tendencias actuales en patrones
de consumo continúan como hasta ahora, se incrementará
la contaminación ambiental en todo el mundo y se acelerará
la degradación de los recursos no renovables de la
Tierra. Durante los próximos 50 años, la economía
global necesita ser orientada hacia la reducción de
los límites internos de la sustentabilidad (inequidad)
y los límites externos de la sustentabilidad (estrés
ambiental). Será necesario ajustarse a un patrón
diferente de consumo para lograr un mejor desarrollo humano
en los países pobres, además de una mejor distribución
de la riqueza dentro de todos los países, pero sobre
todo lograr una mejor calidad de vida para TODOS.
OBLIGACIONES
DE LOS GOBIERNOS
La
Agenda 21 y las Recomendaciones de las Naciones Unidas para
la Protección al Consumidor han identificado las obligaciones
de los gobiernos en tres áreas principales:
. Minimizar el uso de recursos: por ejemplo mediante mayor
eficiencia en el uso de la energía y los recursos y
menor generación de desperdicios.
. Fomentar el liderazgo de los gobiernos: por ejemplo, creando
políticas gubernamentales eficientes, haciendo cumplir
las leyes y los programas económicos y sociales, y
creando políticas específicas para uso de tierras,
transportación, energía y vivienda.
. Reforzar los valores: por ejemplo, por medio de los programas
informativos y educativos para los consumidores en asuntos
como el impacto ambiental de las decisiones y el comportamiento
de los clientes, el uso eficiente de los materiales, la energía,
el agua y el reciclaje.
La complejidad del consumo sustentable requiere una perspectiva
integrada en la creación de políticas que incluyan
elementos legales, sociales y económicos. Las leyes
para restringir las actividades que dañen el medio
ambiente, la aplicación de impuestos (por ejemplo,
impuestos por la extracción, producción y emisión
de recursos) para apoyar alternativas más limpias y
eficientes, y la reducción del consumo dañino,
serán todas tareas clave de los gobiernos en el futuro.
DESIGUALDADES
EN EL CONSUMO
·
Cerca de 1,300 millones de personas viven con menos de 1 dólar
estadounidense al día y cerca de mil millones son incapaces
de cubrir sus requerimientos básicos de consumo. En
ALC, 240 millones de personas viven por debajo de la línea
de pobreza. La proporción de ingresos mundiales de
la quinta parte más rica de la población mundial
es de 74 veces los ingresos de la quinta parte más
pobre.
·
Alrededor de 840 millones de personas en el mundo están
desnutridas. El consumo total de la quinta parte más
rica del mundo es 16 veces mayor a la de la quinta parte más
pobre.
·
Cerca de 160 millones de niños están desnutridos.
Más de 250 millones de niños trabajan por necesidad.
·
Más de 880 millones de personas no tienen acceso a
servicios de salud y cerca de 17 millones mueren cada año
de enfermedades curables, infecciosas o parasitarias, como
diarrea, sarampión, malaria y tuberculosis.
·
De los 4,400 millones de personas en países en vías
de desarrollo, cerca de 1,500 millones no tiene acceso a ser
vicios sanitarios o agua limpia, mil millones no tienen instalaciones
habitacionales adecuadas y 2,600 carecen de acceso a servicios
sanitarios básicos.
·
En 1997, más de 850 millones de adultos no sabían
leer ni escribir. Más de 260 millones de niños
abandonaron la escuela en primaria o secundaria.
·
Dos mil millones de personas no tienen acceso a energía
comercial como electricidad. (PNUMA 1998, 1999)
· El dinero que se gasta en los consumos del hogar
a nivel mundial se incrementó 68% entre 1980 y 1998.
En muchos países en desarrollo la compra de alimento
representa hasta un 70% del ingreso familiar.
·
La producción mundial de energía se incrementó
42% entre 1980 y 2000 y aumentará de 150 a 230% para
el año 2050. Los medios renovables como la solar y
eólica representan sólo 11.5% del
consumo actual.
·
Durante el siglo pasado, las extracciones de agua a nivel
mundial se incrementaron casi tan rápido como el crecimiento
de la población. Actualmente, 70% de las extracciones
de agua dulce
son para la agricultura.
·
Hoy en día, más de 400 millones de personas
usan Internet, comparado con los menos de 20 millones hace
5 años. Para el año 2005, habrán mil
millones de usuarios. Sin embargo, más de la mitad
de las naciones del mundo nunca han usado el teléfono.
(PNUMA, WBCSD, WRI 2002)
Los
gobiernos deberán promover la investigación
para determinar patrones de consumo y maneras de informar
a la industria y a los consumidores; deberán también
contribuir al establecimiento de pruebas sobre la eficiencia
operativa de los productos y los servicios, además
de las compañías y los sectores específicos
en colaboración con las industrias. Un papel importante
de los gobiernos será la promoción, transferencia
y adopción del desarrollo tecnológico limpio
que vaya más allá de meras certificaciones ambientales
de soluciones de ‘final del tubo’. La cooperación
bilateral y la asistencia de instituciones financieras internacionales
será esencial para lograr estos objetivos en ALC. Siendo
ellos mismos consumidores, los gobiernos deberán promover
el cambio a patrones de consumo mediante el desarrollo y adopción
de sus propios programas de consumo ambiental. El consumo
de los gobiernos representa una gran parte del consumo total
mundial (aproximadamente 15% del PIB en países occidentales),
por lo tanto es importante que los gobiernos, en cuanto consumidores,
apliquen criterios ambientales dentro de sus procesos de licitación.
Una
reforma industrial que pueden llevar a cabo los gobiernos,
mediante perspectivas legislativas y económicas, es
la internalización de los costos, es decir, hacer que
el productor pague por el costo total de la producción
(incluyendo el daño social y ambiental), los cuales
después se reflejarán en los costos del producto
final. (PNUMA 2001)
OBLIGACIONES
DE LA INDUSTRIA
El
incremento en la visibilidad de los problemas ambientales,
el aumento en la conciencia y compromiso ambiental de los
industriales, el creciente interés de inversionistas
por realizar inversiones responsables, las solicitudes del
público de productos de menor impacto ambiental, los
incentivos gubernamentales y el mejor liderazgo han sido factores
que han favorecido a que muchas compañías incorporen
consideraciones de desarrollo sustentable en su trabajo.
Debido a que la economía mundial depende de una base
de medios naturales que está dañada de manera
dramática, la reducción del consumo y del desperdicio
crea nuevas oportunidades para que las empresas crezcan a
través de la introducción de procesos eficientes
y bienes y servicios de bajo impacto ambiental. De acuerdo
con el Tomorrow’s Market, los mercados del futuro ayudarán
a que las empresas se asocien con los gobiernos y la sociedad
civil para satisfacer las necesidades básicas, mejorar
las habilidades humanas, incrementar la capacidad económica
y dar remedio a las desigualdades. (PNUMA, WBCSD, WRI 2002).
Existen cada vez más pruebas de que en años
recientes las compañías de todo tamaño
y sectores se han dado cuenta de una amplia gama de beneficios
tangibles e intangibles que resultan de tomar en cuenta al
ambiente como una variable importante dentro de los procesos
de producción. Tales beneficios incluyen:
·
Mejor desempeño financiero: Los estudios han mostrado
en repetidas ocasiones una relación positiva entre
el mejor desempeño ambiental dentro de diversos sectores
de la industria y un mejor desempeño financiero. El
mejor desempeño ambiental y la preocupación
por el medio ambiente han arrojado beneficios como nuevos
contratos e inversiones, la aprobación de nuevos mercados
y la reducción de los costos por seguros y fianzas.
· Reducción en los costos: La reducción
de costos por medio de la reducción de desperdicios,
el uso eficiente de la energía, la prevención
de la contaminación y la productividad de los recursos.
· Innovación: Dentro de las compañías
y en el trato con sus proveedores, éstas se han innovado
aplicando principios ambientales al diseño y producción
de productos. En algunos casos, esto ha llevado a prácticas
más eficientes o productos completamente nuevos.
· Retención de bienes: las compañías
retienen o conservan el valor de los productos si los rentan
en lugar de venderlos, por lo que se incrementan las ganancias
vendiendo menos productos o diseñando partes que puedan
removerse y utilizarse en otros equipos, reconstruyéndolos
y utilizándolos en modelos más recientes.
· Mejor productividad de los trabajadores y menores
errores y defectos: se logra incorporando elementos de gestión
ambiental y de responsabilidad común en el lugar de
trabajo (www.bsr.org).
En
los últimos años, la respuesta de las empresas
se enfocó inicialmente a la producción, es decir
a la reducción de desperdicios y al mejoramiento en
el diseño de procesos y productos mediante la eficiencia
ecológica. Más recientemente, las compañías
se han basado en la responsabilidad ambiental para mejorar
su reputación o su imagen de marca, lo cual ha reflejado
un incremento en las ventas y ha atraído capital de
inversión y socios comerciales. La información
comparativa sobre el consumo de energía, programas
de reciclaje y uso moderado de materiales peligrosos de productos
ha contribuido a modificar el comportamiento de los consumidores
y sin duda ha ayudado a continuar con la adopción de
políticas similares por parte de otras empresas.
De cualquier manera, se necesita generar reportes más
precisos y completos de las industrias en ALC en términos
del desempeño ambiental y social. Tal información
revelará no solamente la respuesta actual sino que
ayudará a las corporaciones en la región a mejorar
sus registros.
OBLIGACIONES
DE LOS CONSUMIDORES
Existen
signos de un cambio en la conciencia de los consumidores que
se hicieron evidentes como resultado del movimiento por un
consumo verde sobre todo en Europa. El poder colectivo de
las decisiones de compra de los consumidores puede ser una
fuerza importante en las economías de mercado y el
movimiento por un consumo verde utiliza ese poder. Los fabricantes
en muchos países desarrollados han respondido introduciendo
muchos nuevos productos “más verdes”. Las
compañías han utilizado la responsabilidad ambiental
como una forma de mejorar su reputación e imagen de
marca, lo cual a su vez ha originado un incremento en sus
ventas y la atracción de capital de inversión
y socios comerciales.
El consumo verde se percibe como la respuesta del movimiento
de consumidores del Norte ante el debate sobre el consumo
sustentable. No ha existido el mismo entusiasmo por parte
de las organizaciones de consumidores del Sur y existe poca
información sobre modificación de actitudes
y una voluntad por cambiar el comportamiento de los consumidores
de ALC.
Los
grupos de consumidores de ALC deben hacer un compromiso mayor
con el consumo sustentable. Sin embargo, deben analizar de
manera crítica el éxito del consumo verde y
su impulso en el Norte y desarrollar estrategias que resuelvan
el problema fundamental del consumo sustentable en la región.
El interés del público por el ambiente no necesariamente
se refleja en cambios sostenidos en el comportamiento de los
consumidores, los cuales podrían tener interés
en tomar medidas sencillas que beneficien al medio ambiente,
pero difícilmente realizarán cambios importantes
en los hábitos de consumo, pagarán por productos
más costosos o cambiarán su estilo de vida.
La conciencia de los consumidores debe modificarse lo suficiente
para lograr cambios de comportamiento, el cual representa
el reto más grande para el movimiento de los consumidores.
Los compradores deben estar convencidos de que al votar con
sus bolsillos están de hecho ejerciendo una responsabilidad
social, moral y política que va más allá
de sus propios intereses como sucedía con generaciones
anteriores.
Los
resultados de la encuesta sobre jóvenes y consumo sustentable
realizada por la organización Akatu en Brasil como
parte del proyecto del PNUMA y la UNESCO, son alarmantes:
80% de los jóvenes entrevistados dicen que sus acciones
no tienen ningún impacto en el mundo, 50% opinan que
sus actitudes no influyen en las ciudades donde viven y 24%
afirman que sus acciones no causan ningún impacto en
sus propias vidas. Sin embargo, el 50% reconoce que los jóvenes
consumen demasiado. (http://www.akatu.net).
Un
conflicto particularmente difícil de resolver para
los consumidores y las organizaciones de consumidores en los
países en desarrollo es la cuestión de los precios.
Las organizaciones de consumidores tradicionalmente han luchado
siempre por asegurar que los clientes obtengan siempre el
mejor valor por su dinero. Quizá encuentren contradictorio
señalar que la mejor política para la conservación
de energía es dejar que la gasolina suba de precio.
Para los consumidores con bajos ingresos, incluso un pequeño
incremento en los precios impactaría negativamente
su forma de vida. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado
entre los deseos y las necesidades de los consumidores individuales,
entre los consumidores pobres y los ricos y entre el bien
colectivo de la humanidad y el bien del planeta. Sin duda
éste es un problema complicado para las organizaciones
de consumidores. En términos de precio, el valor del
dinero es sólo uno de los factores por considerar,
un elemento más crítico en la igualdad y la
justicia distributiva en la sociedad.
Finalmente, más allá de la responsabilidad del
consumo consciente, los consumidores y las organizaciones
de consumidores deben insistir en una distribución
justa de los costos que inevitablemente deben ocurrir en una
sociedad sustentable. No es necesario que el consumidor pague
por todos los costos. Es necesario encontrar un equilibrio
entre la necesidad de cambiar el comportamiento de los consumidores
con ayudas en precios y el principio de que “el que
contamina paga”, lo cual fomentará la innovación
y la eficiencia en la búsqueda de tecnologías
limpias.
NUEVAS
METODOLOGÍAS
En
el área de Eficiencia de los Productos resaltan cuatro
metodologías que parecen ser especialmente prometedoras:
- DSP (Desarrollo Sustentable de Productos).
- ACV (Análisis de Ciclos de Vida).
- RAP (Responsabilidad Ampliada de los Productores).
- PIP (Políticas Integradas de Productos).
Cada
una de estas cuatro metodologías se enfoca a los aspectos
corporativo, social e individual de las partes involucradas
en la cadena de producción y lleva las políticas
de productos más allá de la eficiencia material
a la esfera de la protección y el desarrollo social.
Cada una de estas metodologías se concentra en el aspecto
económico de la oferta y en particular en las acciones
de la industria. Asimismo, en las cuatro el papel del gobierno
es quizá menos central y el papel de los consumidores
(quienes aceptan los nuevos productos y servicios) está
hasta cierto punto dado por hecho (PNUMA 2001).
En cuanto a la Eficiencia de los procesos dentro de todo el
ciclo de producción industrial, las dos metodologías
más importantes son la producción más
limpia y la eco-eficiencia.
Un
elemento crítico para alcanzar niveles de consumo sustentable
es la disponibilidad de los productos y servicios diseñados
tomando en cuenta un enfoque sustentable. Esto resulta particularmente
importante en ALC, donde la mayoría de los consumidores
tienen opciones limitadas. El desarrollo y la sustentabilidad
de productos es una reciente combinación de términos
que surge a partir de que se reconoce la importancia que tienen
sobre el ambiente y el futuro elementos como el diseño,
la fabricación, la selección de materiales,
el tipo de productos, su uso y deshecho final. Reconocer un
solo ambiente global en el cual todas las actividades se relacionan
y se afectan una a la otra ha llevado a los investigadores
a un profundo análisis de la importancia del proceso
de diseño y su relación con el impacto ambiental
de los productos. Este análisis ha llevado a buscar
nuevos modelos para el diseño, producción y
uso que lleve a un desarrollo sustentable. El desarrollo sustentable
de productos (DSP) es el proceso que crea diseños de
productos que son sostenibles en términos del ambiente
y el uso de recursos tomando en cuenta la necesidad del producto.
Es el proceso de planeación y diseño que integra
los siguientes elementos en un producto:
EFICIENCIA
EN EL USO DE LOS RECURSOS: Considera la energía y los
materiales utilizados en la fabricación, la producción
de los componentes y la fase de uso. También incluye
la selección de materiales que favorezcan el uso de
materiales locales, renovables, reciclados y que utilicen
poca energía, y evita aquéllos que sean escasos
o contengan materiales tóxicos.
CALIDAD
DE LOS PRODUCTOS: Incluye el uso, necesidad y función
del producto, la durabilidad, el óptimo tiempo de vida,
la eficiencia de energía, el uso adecuado de los materiales
y el terminado.
ORGANIZACIÓN
Y EFICIENCIA EN LA PRODUCCIÓN: Incluye procesos mejorados
de manufactura en términos de recursos, trabajo manual
y maquinaria, además del uso y el desarrollo de las
tecnologías apropiadas y la energía renovable.
CULTURA
Y CAPACIDADES LOCALES: Incluye la comprensión y aplicación
de la cultura y el conocimiento local, las necesidades de
los pueblos locales, las tradiciones y las capacidades (técnicas
y económicas) a lo largo de todo el proceso productivo.
Asimismo incorpora y favorece el
uso de productos locales y el consumo a nivel local.
MERCADO:
Incluye el análisis e investigación de las oportunidades
del mercado que consigan procesos económicos sostenibles.
‘FIN
DE LA VIDA’: Incluye consideraciones relacionadas con
la posible reutilización, desensamblado, reciclaje
y deshecho final de los productos. En resumen, el DSP considera
la intensidad y optimización del uso de recursos para
el diseño de productos, al mismo tiempo que involucra
las culturas locales, la eficiencia general en la producción
y mejora simultáneamente la calidad de los productos
para incrementar sus oportunidades en el mercado. La incorporación
de las implicaciones económicas, sociales y ambientales
a largo plazo en cada paso del proceso le da una nueva dimensión
en términos de sustentabilidad (Masera 2001a).
A
diferencia de los países desarrollados, donde existe
una gran presión por parte de los consumidores y las
ley es para
adoptar un consumo sustentable y el uso del DSP, en ALC la
necesidad de este esquema viene principalmente de los productores,
en particular los pequeños y medianos empresarios quienes
observan un deterioro acelerado del ambiente y de las fuentes
de sus materias primas que amenazan su supervivencia.
En
ALC la introducción del DSP y la realización
de productos de bajo impacto ambiental y alto valor agregado
representa, además de una necesidad, la oportunidad
de acceder a mercados de exportación verdes y preferenciales
NUEVOS
PARADIGMAS
Un
factor crítico para alcanzar el consumo sustentable
sigue siendo el establecimiento de una alternativa aceptable
para el actual modelo de consumo que debería llevar
una mejor calidad de vida a toda, o al menos a la mayoría
de la población. El nuevo modelo debería permitir,
por ejemplo, más tiempo para la vida en familia y en
comunidad, más participación en eventos culturales
y más tiempo para prácticas religiosas y espirituales.
Muchos autores han propuesto diferentes modelos o paradigmas
para cambiar los patrones actuales de consumo y producción
y alcanzar un futuro más sustentable. Todos ellos proponen
una serie de actividades y responsabilidades coordinadas por
el gobierno, la industria y los consumidores. A continuación
presentaremos solamente cuatro que permiten tener una visión
general de las alternativas que actualmente se están
buscando y estudiando. Los nuevos paradigmas incluyen una
perspectiva integrada en cuanto a políticas e iniciativas,
un nuevo modelo industrial y un cambio de una economía
de productos hacia una economía de servicios.
Uno
de estos paradigmas se enfoca en la desmaterialización
y los cambios en estrategias corporativas que pueden llamarse
“venta de desempeño en lugar de bienes”.
La economía industrial actual tiene una estructura
lineal y su éxito se mide como el flujo monetario en
el punto de venta, lo cual está directamente relacionado
con el flujo de bienes y recursos de materias y energía.
Para poder ser sostenibles, los países industrializados
tendrán que operar en un nivel más alto de eficiencia
en el uso de recursos estimado en un factor de 10. Esto puede
alcanzarse mediante una economía de servicios que emplee
el “valor de uso” como su concepto central de
valor económico y mida su éxito en términos
de administración de activos revalorando la existencia
de bienes y optimizando su uso (véase cuadro 2).
Un ejemplo puede ser el siguiente: imaginemos que una compañía
que fabrique productos químicos venda información
y asesoría en lugar de pesticidas. Actualmente, las
compañías químicas aumentan sus beneficios
de manera proporcional al aumento en la venta de pesticidas,
lo cual da como resultado la contaminación y el desperdicio
de recursos.
Sin
embargo, una alternativa más eficiente podría
ser que los agricultores pagaran a las compañías
por proteger sus cultivos en lugar de adquirir sustancias
químicas peligrosas. Al mismo precio por área
agrícola, la compañía se enfocaría
a evitar el desperdicio de materiales y la utilización
de controles biológicos baratos y por lo tanto en reducir
el uso de pesticidas.
Un segundo paradigma se enfoca en la necesidad de aplicar
un nuevo modelo industrial que valore las ganancias sociales
y ambientales tanto o más que las ganancias económicas.
Este modelo industrial debería tener las siguientes
características:
- No introduce materiales peligrosos en el aire, el agua y
la tierra.
- Mide la prosperidad por la cantidad de capital natural que
puede aprovecharse de manera productiva.
- Mide la productividad por el número de personas que
tienen un buen empleo.
- Mide el progreso por el número de edificios industriales
que no tienen chimeneas ni otro medio de contaminación
del ambiente.
- No produce nada que requiera la vigilancia de las futuras
generaciones.
- Celebra la abundancia de la diversidad biológica
y cultural, además de la energía solar. (Mc
Donough y Braungart 2001)
El
tercer modelo se diseñó con la idea de combatir
los problemas principales del consumo insostenible. Algunos
gobiernos europeos que han desarrollado métodos de
“Políticas Integradas para Produc-tos”
(PIP), para crear un sustento legal estándar y una
plataforma de incentivos para cerrar el ciclo de productos
y recursos en relación con su desempeño económico.
Las
PIP proponen remediar la actual situación insostenible
aplicando una amplia gama de políticas de manera coordinada,
integrada y complementaria. Se basan en el hecho de que no
existe una sola solución que se aplique en todos los
casos y, por lo tanto, proponen una serie de instrumentos
que se utilizarán dependiendo de cada caso. Los instrumentos
van desde acuerdos voluntarios hasta leyes enérgicas
(ver cuadro 2).
Las PIP son un buen ejemplo del desarrollo de políticas
que, al captar una amplia gama de cuestiones en una sola propuesta,
hacen que las leyes sean más eficientes para la industria;
así hay menos leyes que administrar y un desempeño
más competitivo y eficiente en términos generales.
El último modelo se llama eco-producción y se
enfoca hacia una planeación y manejo comunitario y
participativo de los recursos naturales buscando la maximización
de los beneficios para la mayoría y dentro de una perspectiva
cultural local. Todo esto se lleva a cabo con una visión
a largo plazo y con el objetivo de la sustentabilidad.
La eco-producción se orienta hacia un desarrollo rural,
local y comunitario que valoriza la diversidad cultural. La
eco-producción es un modelo participativo de análisis
comunitario de planeación y acción que incluye
la evaluación de los beneficios culturales, ambientales,
sociales y económicos de las actividades productivas
y de utilización de los recursos naturales (incluyendo
los recursos humanos) que las comunidades rurales piensan
realizar.
CONCLUSIONES
A
pesar de que el consumo sustentable ha sido parte de la agenda
internacional por más de una década, el estado
actual del medio ambiente y las características del
sector ambiental en ALC muestran muy pocas mejorías
comparados con la década pasada. El sector industrial
de exportación en ALC se caracteriza por industrias
de alto consumo de recursos naturales, poco valor agregado
y sectores altamente contaminantes como la industria del petróleo
o la minería. Más aún, existe una polarización
del sector industrial donde más del 80% del total de
exportaciones de algunos países en la región
las realiza un número muy limitado de industrias grandes,
mientras que el 85% del empleo industrial lo proporcionan
las pequeñas y medianas empresas (PYME) que no participan
en las exportaciones.

Hasta ahora se puede reportar un progreso limitado en términos
de promoción e introducción de patrones de consumo
sustentable; sin embargo, algunos grupos y asociaciones de
industriales y consumidores se están involucrado cada
vez más en este tema en sus respectivos países.
Además, ha habido un aumento en reportes industriales
que incluyen los impactos sociales y ambientales y un incremento
en las iniciativas voluntarias de la industria.
La región de ALC necesita fomentar, promover e incorporar
el consumo sustentable en sus políticas y planes de
desarrollo. Un primer paso importante sería la “domesticación”
del proceso de globalización haciendo un uso sustentable
de los recursos naturales y humanos y aumentando el valor
agregado de los productos regionales de exportación
así como el desarrollo del mercado interno de los países.
Debido a que la producción y el consumo sustentable
son dos caras de la misma moneda, si ha de lograrse un consumo
sustentable las PYME deben estar involucradas de manera activa
y las metodologías como el DSP, la eco-producción
y la producción más limpia necesitan darse a
conocer ampliamente. Más aún es necesario buscar
nuevos modelos de desarrollo industrial que vayan más
allá del mero análisis económico de corto
plazo e incorporen las componentes ambientales y sociales
como elementos centrales en la toma de decisiones.
Los
programas de cooperación internacional y bilateral,
así como las iniciativas nacionales, son esenciales
para diseminar la información sobre consumo sustentable
y promover modelos basados en el mejoramiento de la calidad
de vida de la mayoría.
Finalmente,
el consumo sustentable es una responsabilidad común
y compartida de los gobiernos, la sociedad civil y la industria,
los cuales necesitan trabajar de manera conjunta para promover
nuevas perspectivas y lograr un desarrollo sustentable en
la región.
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