PARTICIPACIÓN
Y ORGANIZACIÓN COMUNITARIA, UN REQUISITO INDISPENSABLE
EN LA CONSERVACIÓN DE LOS RECURSOS NATURALES. EL CASO
DE LOS ECOSISTEMAS TEMPLADOS DE MONTAÑA
Guadalupe
del Río Pesado, Elia Hernández Saldaña,
Ana María Muñiz Salcedo y Gabriel Sánchez
Ledesma
Alternare,
A. C., Caravaggio # 24, Nonoalco Mixcoac, México 03700,
D. F. Correo-e: alterna5@prodigy.net.mx
Este
trabajo trata sobre el papel fundamental que tienen los habitantes
locales en la restauración y conservación de los
ecosistemas templados. En particular, se abordarán los
aspectos relacionados con la organización y la participación
comunitaria, sobre la base de la experiencia adquirida por el
equipo de Alternare , mediante la promoción
de un “modelo de producción alternativo”. Esta propuesta
se ha desarrollado en las comunidades que habitan la Reserva
de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM), durante los últimos
ocho años. El documento tiene la intención de
que esta experiencia sirva como referencia, para diseñar
y desarrollar proyectos en otros sitios con la participación
de la comunidad o comunidades locales.
Las
citas, consideraciones y metodologías, hacen referencia
principalmente a las áreas naturales protegidas. Sin
embargo, el enfoque es más amplio y es factible trasladarlo
a cualquier otra región, se encuentre o no bajo alguna
categoría de protección.
El
rol inherente de las comunidades humanas locales en la recuperación
y conservación de los recursos naturales
Se
ha escrito mucho sobre el papel que deben de desempeñar,
en la conservación y manejo de las áreas naturales
protegidas, sus pobladores (Halffter 1994, Carabias 1990, Gómez-Pompa
1992, entre otros). En la práctica y en la mayoría
de los programas de manejo de dichas áreas, la búsqueda
de alternativas para disminuir o frenar el deterioro del ambiente
ha tenido un enfoque casi exclusivamente técnico (Sada
1992), por lo que la participación de las poblaciones
locales ha sido poco clara o prácticamente nula. Sin
embargo, existen experiencias como la de Nuevo San Juan Parangaricutiro,
en el estado de Michoacán, en las que los pobladores
han manejado exitosamente sus recursos naturales (Bocco et
al . 1998).
Las
comunidades campesinas poseen un acervo invaluable de conocimiento
acerca de su territorio. Por ello, una comunidad organizada
y participativa deberá ser el eje de las acciones de
la conservación de la biodiversidad. Desde este punto
de vista, la participación comunitaria debe ir más
allá de una simple comunicación, consulta, pregunta
o actividad de conservación particular en la que se involucre
a los campesinos. La participación debe existir en la
propia toma de decisiones sobre la conservación, el uso,
el manejo y el control de los recursos naturales.
Por
lo anterior, cuando un área ha sido identificada (por
su valor biológico y ecológico) y seleccionada
para incorporarse al sistema nacional de áreas naturales
protegidas (si es esta la estrategia elegida para lograr este
propósito), (1) la participación
comunitaria debe promoverse antes de su establecimiento, como
un elemento fundamental en el ejercicio de la conservación,
de tal manera que no sea una imposición para la comunidad,
sino una decisión compartida.
Las
leyes, reglamentos y normas, representan “la infraestructura
jurídica necesaria para un cambio en las relaciones de
gestión de los ecosistemas y de los recursos naturales
y para la organización de las comunidades locales y de
los intereses relevantes a favor del desarrollo sustentable”
( Semarnap 1996). Sin embargo, este tipo de esfuerzos para proteger
a los ecosistemas pierde sentido, si las comunidades no participan
en la administración de los recursos naturales.
Cómo
desarrollar estrategias de conservación incluyentes,
que funcionen
Por
lo general, las estrategias de conservación que se realizan
en las áreas naturales protegidas se establecen en los
programas de manejo los cuales, con frecuencia, son elaborados
por personas ajenas (quienes en su mayoría se basan en
conocimientos técnicos estandarizados, sin atender los
aspectos culturales y económicos, así como el
contexto político en el que viven las poblaciones).
En
este escenario las comunidades locales tienen un papel primordial,
ya que son los pobladores históricos del área
quienes la conocen, los que tienen el derecho de su uso, los
que por generaciones han utilizado sus recursos naturales y,
finalmente, los que de un modo u otro la han cuidado. De ahí
que la participación de la gente local resulte fundamental
para la planeación y para la elaboración de una
estrategia de conservación, e indispensable para su ejecución.
Si
bien este documento está enfocado al trabajo con las
comunidades locales, para lograr la recuperación y conservación
de los ecosistemas, es necesario desarrollar estrategias en
las que se identifique e incluya a las entidades de los sectores
privado, público y social que tengan algún tipo
de interés en el área natural, protegida o que
se pretenda proteger. Tal es el caso de las comunidades, ejidos
y otros propietarios; las autoridades comunales y ejidales;
las instituciones y autoridades gubernamentales (federales,
estatales y municipales); los empresarios, comerciantes, productores
y, en general, los grupos de personas que tengan intereses económicos
en el área, incluyendo las organizaciones no gubernamentales;
los usuarios de los recursos naturales; las instituciones educativas
y de investigación; los grupos sociales como iglesias,
clubes y asociaciones juveniles; y los grupos políticos
y legisladores, entre otros.
Es
importante conocer la historia, intereses, interrelaciones,
funcionamiento y organización de los distintos actores
que intervienen en la región, para desarrollar estrategias
que motiven su participación exitosa. También
es necesario identificar los grupos con intereses económicos
que tienen injerencia y trabajan fuera de la ley (como algunos
madereros y casos similares) ya que es evidente que la tala
o cualquier otro tipo de uso ilegal de recursos naturales complica
las acciones de conservación. Es importante conocer la
magnitud del problema y emprender acciones que frenen la corrupción.
Por
otro lado, cada grupo de los que operan dentro de la licitud
tiene enfoques e intereses distintos; lo importante es conciliarlos,
para alcanzar un balance entre las necesidades sociales y la
capacidad de carga de su entorno.
La
difusión es un factor trascendental para lograr el éxito
de la estrategia de conservación. Es imposible que la
población participe cuando los objetivos del trabajo
se desconocen o son imprecisos. Por esta razón se deben
usar todos los medios disponibles, para dar a conocer la estrategia
y los acuerdos a los que se comprometieron los diferentes actores.
En las comunidades campesinas deben emplearse medios de comunicación
directos y audiovisuales, de tal manera que se garantice la
comprensión de las ideas por las personas, a través
de elementos claramente compatibles con su entorno cultural.

El
conocimiento tradicional, el cambio, y la adopción de
técnicas que favorezcan la recuperación y conservación
de los ecosistemas templados de montaña
La
modernización de la agricultura mexicana (1945-1970),
en un principio generó un desarrollo económico
al aumentar la productividad agrícola por encima del
crecimiento de la población (Toledo et al .
2000). Sin embargo, esta producción llegó a su
límite debido a los impactos negativos que causó
la nueva forma de uso de los recursos naturales. En efecto,
el ejercicio del monocultivo con la utilización de semillas
híbridas y agroquímicos, en grandes extensiones
de terreno con vocación distinta a la de la agricultura,
provocó la devastación de la flora y la fauna
silvestres, la erosión de la capa fértil de los
suelos y la propagación de las plagas con mayor rapidez.
Esta forma de explotación de los recursos rompió
la dinámica de los ecosistemas y propició el abandono
de las prácticas y del conocimiento tradicional que se
tenía; en suma, desactivó el uso diversificado
de los recursos naturales.
La
modernización agrícola fue promovida mediante
políticas impuestas y ajenas a las comunidades lo que,
además, dificultó la capacidad de organización
y gestión de los productorescampesinos, transformándolos
en personas dependientes de un Estado que, paulatinamente, perdió
el interés en promoverlos.
Este
conjunto de elementos contribuyeron a hundir en la miseria a
la población rural, lo cual desarticuló el tejido
social y diluyó, o eliminó, el sentido de cooperación
comunitaria. Revertir esta tendencia requiere de un cambio en
la visión del desarrollo y del diseño de nuevas
estrategias, con un enfoque integral, que considere al ambiente
y a la sociedad como un todo.
Aquí
resulta pertinente recordar que “los pueblos nativos a pesar
de ser una minoría numérica en el mundo representan
entre el 90% y 95% de la diversidad global cultural y son los
guardianes del 99% de los recursos genéticos silvestres
conocidos en el mundo. Se crea así un lazo inextricable
entre diversidad cultural y diversidad biológica” (Barzetti
1993).
Se
reconoce que las formas tradicionales o campesinas de producción
y consumo de alimentos son adaptaciones, debidas a las condiciones
ecológicas y tecnológicas en las que han vivido
estas culturas (Toledo et al . 2000). En ese mismo
documento se señala que la experiencia campesina, en
zonas templado-subhúmedas, muestra una marcada tendencia
al uso combinado de ecosistemas y especies en la que se integran
bosques, suelos y cuerpos de agua, como fuentes de los productos
de subsistencia.
Figura
1. El llamado círculo del desarrollo integral comunitario

Circulo
del desarrollo integral comunitario
En
el esquema (figura 1) se ilustra que los componentes del desarrollo
integral comunitario están interrelacionados, dependiendo
unos de otros, y que la calidad de vida de las poblaciones rurales
y la conservación de los ecosistemas dependerá
del equilibrio entre estos componentes.
Las
comunidades construyen sus políticas y estrategias de
desarrollo según sus valores, necesidades y aspiraciones,
mediante la organización y participación del colectivo,
y parten del entorno en el que viven. Se consideran factores
de desarrollo: el trabajo, la producción, el mercado,
la tecnología, los recursos financieros, los recursos
naturales, el empleo, la salud, la educación, la vivienda,
la recreación, la cultura, y el consenso (Desmi 2001).
El
significado de estos factores con un enfoque integral comunitario
es el siguiente:
-
El trabajo es el medio para satisfacer las necesidades.
Sin embargo, no tiene sentido si no es una alternativa de
realización personal.
-
La producción puede ser para autoconsumo, para intercambio
o para destinarse al mercado, y su fin último será
satisfacer las necesidades de la población.
-
El mercado es un intercambio de productos y servicios, en
donde los precios son justos, y las relaciones solidarias.
-
La tecnología y los recursos financieros son instrumentos
para el trabajo y para la producción.
-
Los recursos naturales son el patrimonio de las comunidades,
representan la fuente de materia prima para cubrir sus necesidades
básicas y de producción, y son el medio por
el cual se construye el desarrollo.
-
La salud, la educación, la vivienda, la recreación,
y el empleo son derechos básicos, que deben ejercerse
y apoyarse, y con los que no se debe lucrar.
-
La cultura es fuente de identidad.
-
El consenso se basa en la participación y en la injerencia
en el proceso de toma de decisiones, en los aspectos ambientales,
políticos, sociales y económicos.
Las
complejas interacciones, entre múltiples factores del
ambiente y la sociedad, determinan la viabilidad de la conservación.
El
uso tradicional de los recursos naturales tiene menor impacto
en la degradación de los ecosistemas, el aprovechamiento
sustentable de los recursos permite efectos positivos en la
recuperación y conservación de los mismos; y las
comunidades humanas dependen de la explotación de los
recursos para asegurar su vida y permanencia; el reto es, entonces,
promover procesos de educación ambiental. Esto debe tener
como fin el estimular a las poblaciones para que retomen y adopten
prácticas de bajo impacto ambiental que, a su vez, motiven
una conciencia ambiental de grupo, que revalore y reconozca
los beneficios que acompañan a estas técnicas.
Significa también retomar formas de organización
y de participación como la “faena” (o “tequio” en las
montañas Oaxaqueñas), así como la toma
de decisiones que buscan el bien común. Lograr la recuperación
de estos elementos requiere que el proceso esté dirigido
a resolver las necesidades apremiantes de las comunidades y
que éstas estén convencidas de que obtendrán
beneficios a corto, mediano y largo plazo.
Es
necesario señalar que el cambio de actitud que se busca
en las comunidades presenta cierto grado de dificultad, ya que
implica que sus miembros trabajen juntos (que todos participen
y que lo hagan de forma organizada), que confíen en el
proceso (porque algunos beneficios no se verán de inmediato)
y que realicen un esfuerzo adicional. Obstaculizan aún
más al proceso los programas asistenciales, a los que
históricamente se ha acostumbrado a la población
rural y que han generado una extendida actitud de conformismo
y de división entre los integrantes de las comunidades.
Apropiación
de una estrategia de conservación: el caso de la experiencia
de Alternare
La
organización comunitaria tiene sus orígenes en
las comunidades indígenas y no se reduce a estos grupos.
Después de la Revolución Mexicana, algunas comunidades
lucharon por el reconocimiento de sus territorios (el caso de
los ejidos). El territorio definido legalmente es el espacio
en el cual las comunidades planean y deciden el manejo de sus
recursos naturales. Existen ejemplos en donde las comunidades
organizadas han sido capaces de detener la deforestación
de sus territorios (Chapela y Lara 1996).
El
trabajo cooperativo o colectivo lo realizan individuos organizados
en torno a un bien común, quienes buscan la unidad y
alcanzar acuerdos en el desarrollo de los procesos de producción
y de servicios. Este trabajo comunitario requiere objetivos
muy claros (planificación), toma de decisiones en consenso
(acuerdos), activa colaboración y cooperación,
y disposición para compartir las responsabilidades, las
dificultades y los logros. Este trabajo se define con los siguientes
principios: la libertad de participación, la formación
y capacitación, y el respeto y cuidado de la naturaleza
(Desmi 2001).
Alternare ha trabajado promoviendo la participación comunitaria
a través del trabajo colectivo, ya que trabajar con grupos
pequeños de campesinos permite construir una “estructura
humana sólida”, que constituirá los cimientos
para alcanzar un desarrollo integral comunitario.
Derivado
de la experiencia del equipo de Alternare estimamos
necesaria la planeación, organización y ejecución
de talleres de participación y organización comunitaria,
los cuales motivan y facilitan que la gente exprese sus inquietudes,
problemas e ideas, mediante un proceso de análisis y
reflexión que los lleve a la implementación de
un plan de actividades acorde con sus necesidades. (2)
El
equipo de Alternare inició el trabajo en la
RBMM con la organización y desarrollo de dos talleres
de participación comunitaria en 1995 y 1997 (Muñiz et al. 1999). La metodología de trabajo que
usó fue desarrollada por Rosa Worden del Instituto de
Asuntos Culturales (ICA), y adaptada en 1990 por Rogelio Cova
Juárez, del Centro de Educación Ambiental y Acción
Ecológica (CEDUAN).


1)
Talleres de participación comunitaria
Convocatoria
La
planeación adecuada de esta actividad da la posibilidad
de que las personas que asistan a los talleres sean las idóneas,
(3) lo que redundará en un mejor desarrollo
de los talleres, al contar con personas motivadas y decididas
a trabajar por la conservación y la recuperación
de los recursos naturales. Así también, los asistentes
serán personas comprometidas a difundir en su comunidad
las actividades y planes que resulten de los talleres.
Diagnóstico
Es
de fundamental importancia “... la realización de un
diagnóstico que identifique problemas, necesidades y
potencialidades, para ofrecer alternativas de solución
ajustadas a objetivos de crecimiento económico, sustentabilidad
ambiental y equidad social” (Aguilar et al . 2002).
La participación de la comunidad en la elaboración
del diagnóstico es necesaria porque, además de
que se planean las actividades que deberán desarrollarse,
representa las condiciones iniciales de algunos factores (sociales,
económicos y ambientales), que darán la posibilidad
de identificar indicadores de cambio para medir el impacto.
Los
asistentes señalan los principales rasgos naturales de
cada una de las comunidades y hacen una descripción,
breve y concisa, de los problemas que ellos consideran más
importantes en el lugar donde viven. En esta fase del proceso,
la gente se apropia de los problemas y necesidades. Este es
un espacio importante para recuperar elconocimiento de las personas
y reconocer que, si bien existen otras personas que comparten
los mismos problemas, también, existen diferencias de
pensamiento dentro del grupo y de éste con respecto a
otros.
Durante
el proceso se jerarquizan los problemas identificados. (4)
Este ejercicio representa un primer nivel de orden para la solución
de las dificultades. Se busca contar con el mayor nivel de aceptación,
ya que se pretende desarrollar un programa que atienda los problemas
más recurrentes y no aquellos que no son percibidos por
la población.

Visión
del futuro
La
idea de llevar a la gente a un proceso colectivo de análisis
de los problemas sociales, económicos y ambientales,
permite que juntos ideen y construyan el lugar donde les gustaría
vivir a largo plazo.

Obstáculos
o causas
Una
vez que la gente tiene claros sus problemas se propicia que
los participantes hagan una reflexión, en busca de las
causas por las que no han podido hacer algo para solucionarlos.
En este momento, los asistentes se percatan que la mayoría
de las veces los problemas no sólo dependen de terceros,
sino que muchos de ellos están supeditados a la iniciativa
propia para resolverlos. En este nivel se busca exteriorizar
los sentimientos y opiniones de los participantes sobre la realidad
que enfrentan.


Estrategias
y planes de acción
En
esta fase se identifican los ejes de acción que tendrán
que llevarse al cabo. Las estrategias no son acciones unitarias,
son campos amplios que guiarán nuevas actividades durante
el próximo año. Hasta este punto, la gente ha
adquirido conciencia de que para vencer los obstáculos
se requerirá planear acciones innovadoras y audaces,
de tal manera que las metas se alcancen a largo plazo (la visión
del futuro).
2)
Condensación de los esquemas metodológicos que Alternare ha elegido promover, para la recuperación
y conservación de los ecosistemas templados de montaña
El
método adoptado por el grupo consiste en orientar a las
comunidades rurales, mediante ejercicios de análisis
y reflexión, en la búsqueda de soluciones reales
que les permitan establecer en forma conjunta planes y proyectos
para lograr la optimización del uso de sus recursos.
El desarrollo de estos proyectos es una estrategia que motiva
la organización interna de las comunidades, fomenta el
trabajo colectivo, recupera la autoestima, la confianza y el
optimismo de la gente, requisitos indispensables para conseguir
el éxito de cualquier programa que se pretenda iniciar.
El
método educativo que utiliza el equipo de Alternare es de “campesino a campesino” ya que, entre personas que
viven realidades distintas, suele existir una barrera de comunicación
que hace difícil la planeación y realización
de las actividades diarias. Pocas veces se menciona el contexto
social en los procesos de comunicación, pero siempre
debe tomarse en cuenta ya que influye determinantemente, haciendo
que la comunicación sea más fácil o difícil,
y que haya mayor o menor retroalimentación. Es por ello
que, en el desarrollo de la práctica promocional, un
campesino escucha y entiende mejor a otro campesino (Cisneros
1990).
Así,
es también un requisito indispensable, al menos para Alternare, que aquellas personas que solicitan algún
curso de capacitación formen un grupo de trabajo. Subrayamos:
esta condición es de gran importancia para iniciar la
organización del trabajo colectivo. El trabajo comunitario
era una práctica cultural de los pueblos indígenas,
la cual desafortunadamente se ha perdido. El trabajo colectivo
da a la gente la posibilidad de unir esfuerzos para lograr un
fin común y representa una oportunidad para hacer participar
a más integrantes de la comunidad. (5)
Al
finalizar el taller, los asistentes deberán comprometerse
a dar a conocer el plan de acción al pleno de la asamblea.
Esta actividad tiene el propósito de que el resto de
la comunidad (los campesinos que no tuvieron la oportunidad
de asistir) se enteren de los resultados y propuestas acordadas
durante el taller. Es también una buena oportunidad para
manifestar a la asamblea que el equipo de asesores, en este
caso Alternare , ofrece capacitación (o si es
necesario busca a terceros para que la den) en los temas que
los miembros de la comunidad consideren necesarios para llevar
acabo el plan de acción.

Esta
es una de las primeras etapas de auto-selección, ya que
sólo aquellos campesinos que consideren que ésta
es una oportunidad para mejorar su condición de vida,
estarán en la disposición de conocer la propuesta
y, si les convence, de participar en las acciones. Si bien en
este momento será muy importante transmitir confianza
a la comunidad, también es fundamental no alentar falsas
expectativas entre los campesinos, especialmente en aquellas
comunidades donde ha habido fuerte injerencia de partidos políticos,
organizaciones religiosas o civiles y, en general, de iniciativas
o proyectos con resultados poco claros o negativos para sus
intereses.
Se
pide, entonces, que se formen grupos de campesinos interesados
en adquirir la capacitación. Se planea, organiza y desarrolla
el primer taller (sobre el tema que el grupo decida). El taller
concluye con la elaboración de un plan de trabajo en
el que se establecen los compromisos y un calendario definido
de actividades, y se reitera que uno de los objetivos de esta
estrategia es promover el trabajo colectivo organizado. Se elige
un día de la semana para el trabajo del grupo, con la
intención de retomar la práctica de la faena (trabajo
voluntario del colectivo).


El
grupo elige además un comité integrado por un
presidente y secretario, el comité tiene las tareas de
representar y motivar al grupo, y de vigilar que los trabajos
se desarrollen conforme a lo planeado. Los miembros de los comités
se reúnen cada dos meses, en el centro de capacitación,
con el propósito de rendir un informe de los avances
del trabajo y de intercambiar experiencias, logros y problemas,
acontecidos en el quehacer de los grupos. Juntos analizan los
hechos y reflexionan, sobre la importancia y complicaciones
de conducir el trabajo colectivo de sus grupos y proponen soluciones
a los conflictos que se les presentan.
Alternare ha asesorado y ha dado seguimiento a las actividades que
se han señalado en el plan de trabajo, a través
de visitas semanales en las que acompaña a los grupos
en su labor de faena, con el objeto de que las técnicas
aprendidas en los talleres sean reproducidas correctamente en
cada uno de los terrenos de los participantes.
En
las reuniones de seguimiento se propicia el análisis
y la discusión sobre los avances y los problemas que
se tienen, así como la manera de corregir o modificar
las acciones que permitirán alcanzar las metas fijadas.
Estas reuniones son importantes para mantener el interés
y la motivación del grupo.
Es
necesario señalar que, si bien la apropiación
de la estrategia se inicia durante el taller de participación
comunitaria, las técnicas de trabajo que se proponen
sólo serán adoptadas por los campesinos en la
medida en la que ellos las aprendan, las practiquen y se percaten
de sus beneficios. De ahí la importancia de la etapa
de seguimiento de las actividades.
Se
planean también sesiones especiales para llevar a cabo
ejercicios de análisis y reflexión sobre problemas,
inquietudes y propuestas de trabajo. Esta técnica ha
probado ser eficaz para hacer participar a las personas, para
conocer sus ideas y opiniones sobre las prácticas que
realizan en grupos, y la problemática ambiental que viven.
Una
parte importante de la metodología es propiciar encuentros
entre los grupos (giras educativas), durante los cuales el grupo
anfitrión muestra sus avances. Esta actividad permite
que los campesinos compartan directamente sus logros y sus experiencias
de trabajo y es, también, una forma de mantener la motivación
para seguir trabajando y aprendiendo nuevas técnicas.
Otra
actividad adoptada por el equipo de Alternare es el
intercambio de experiencias campesinas, la cual consiste en
llevar a los grupos de trabajo a conocer otras comunidades del
país. Esta práctica motiva la reflexión
sobre las condiciones en que se desenvuelven otros grupos humanos
y las formas en que éstas han resuelto sus problemas.
La
estrategia de trabajo adoptada por el equipo de Alternare requiere de atención y dedicación (tiempo)
a los diferentes grupos, por ello desde el inicio del trabajo
se les aclara que el proceso es lento por su propia naturaleza
y que el equipo de Alternare está preparado
para acompañarlos y apoyarlos cuando lo necesiten. Sin
embargo, también se les advierte que la asesoría
y participación del grupo de apoyo no es para siempre,
y que el objetivo es que sean grupos independientes, con capacidad
de autogestión. De esta forma, no solo se fomenta la
confianza de la comunidad en su potencial, sino que el equipo
de Alternare puede disponer de tiempo para asesorar
a otros grupos (figura 2).
El
diagrama de flujo que se presenta a continuación describe,
de forma esquemática, la metodología antes descrita .
La
continuidad del proceso requiere de una actividad muy puntual
y constante, por lo que Alternare consideró
la necesidad de establecer un centro de capacitación
para instructores campesinos, lugar donde hoy se lleva a cabo
la formación de éstos. Dicho centro es, además,
un lugar de reunión y de apoyo al que acuden los grupos
de trabajo, los integrantes de los comités o cualquier
persona que requiera apoyo o asesoría. También
es un espacio de demostración, en el cual se llevan a
cabo prácticas sobre diferentes técnicas de uso
y manejo sustentable de recursos.
Parte
del equipo de Alternare de hecho vive en el centro
de capacitación, con los propósitos de mantener
una presencia continua en el lugar y de poder demostrar, de
manera práctica, como una familia campesina haciendo
un buen uso de los recursos (es decir, estableciendo su parcela
productiva y el modelo de producción de traspatio), puede
sobrevivir sin necesidad de abrir más terrenos al cultivo
o de talar más árboles para obtener recursos económicos.
3)
Formación de liderazgos locales para promover el trabajo
colectivo, en pro de la recuperación y conservación
de los ecosistemas templados de montaña
La
tarea de iniciar y dirigir la secuencia del trabajo comunitario
requiere de la participación de instructores. Estos son
personas con conocimientos, objetivas, críticas, activas
y, sobre todo, honestas y comprometidas, quienes a partir de
las condiciones y las necesidades de la comunidad apoyan a la
gente para que resuelva mejor sus problemas y para que planifiquen
con acierto sus proyectos.
Una
ayuda auténtica es aquélla en cuya práctica
todas las partes se apoyan entre sí, creciendo juntas
en un esfuerzo común por conocer la rea lidad y por transformarla.
Es así como el instructor interesado en resolver la problemática
ambiental de su localidad de origen, a partir de un cuestionamiento
que tiene que ver con su propia realidad, tiene una mayor disposición
para colaborar en la solución de los problemas y de las
necesidades de su comunidad, así como para asumir un
papel de servicio y compromiso con la gente local.
Figura
2. El proceso general de la estrategia de participación
comunitaria que ha seguido Alternare en sus proyectos

Con
frecuencia, la planeación y realización de sus
actividades diarias obligan al instructor a reflexionar y a
actuar sobre aspectos que tienen que ver con un amplio y abierto
entendimiento con los demás; entendimiento que está
relacionado con un proceso de comunicación, que facilita
la transmisión y comprensión de las ideas y emociones.
En este esquema, resalta la apremiante necesidad de formar instructores
campesinos locales que planeen, organicen, motiven y gestionen,
ya que ellos serán los responsables de consolidar las
aspiraciones comunitarias, de multiplicar el esfuerzo y de darle
continuidad al proceso.
¿Cómo
elegir a los candidatos que serán los futuros instructores?
¿Cuáles son las cualidades básicas que
éstos deberán tener? De acuerdo con la experiencia
del equipo de Alternare, la responsabilidad de seleccionar
a estas personas deberá recaer en los integrantes de
los grupos de trabajo. Después de explicar cuáles
son las responsabilidades a las que se comprometerán
los instructores, en qué consiste la preparación
(tiempo y temas) y qué actividades se espera que realicen,
cada grupo deberá elegir libremente a dos de sus integrantes,
a quienes consideren con cualidades para llegar a ser buenos
instructores. Esto es esencial puesto que son los propios campesinos
quienes que se conocen unos a otros y, por consiguiente, tienen
elementos relevantes para decidir quien haría el mejor
papel como instructor.
En
ocasiones, algún integrante de los grupos que no fue
seleccionado sigue manifestando un gran interés por aprender
y por transmitir estos conocimientos. En esta circunstancia
es importante atender ese interés y, por ello, es recomendable
mantener abierta la posibilidad de aumentar el grupo de personas
que podrían convertirse también en líderes
campesinos para el trabajo, siempre con el debido respeto a
los usos y las costumbres locales de convivencia.
El
programa de capacitación de instructores diseñado
por Alternare busca: a) desarrollar cualidades éticas
y habilidades técnicas e intelectuales, aspectos que
son útiles para resolver situaciones cotidianas; b) ampliar
las habilidades de expresión para facilitar la transmisión
de conocimientos, inquietudes e ideas; c) propiciar la adquisición
de las habilidades necesarias para promover, entre la gente
local, un cambio de actitud hacia el uso y el manejo de los
recursos naturales; d) estimular el interés por la experimentación;
e) fomentar la necesidad de investigar, para encontrar mejores
soluciones a los problemas sociales, económicos y ambientales
que viven las comunidades; f) estimular el análisis y
la reflexión para el manejo racional y lógico
de los argumentos en la toma de decisiones; g) acercar información
sobre la realidad que se vive en otras regiones, más
allá de su entorno local.
En
el programa de formación de instructores se imparten
los siguientes temas:
-
cualidades y habilidades que un instructor debe desarrollar;
-
técnicas de conservación de recursos y alternativas
de producción agroecológica;
-
taller de lectura;
-
diseño, planeación y programación de
talleres de capacitación;
-
técnicas de organización comunitaria para
el trabajo colectivo;
-
técnicas de comunicación para la transmisión
de conocimientos y la promoción social;
-
técnicas de integración y motivación
de grupos;
-
técnicas para la solución de conflictos;
-
técnicas para el diagnóstico participativo;
-
técnicas para la planeación del trabajo colectivo;
-
técnicas para la gestión de servicios y recursos;
-
legislación ambiental;
-
legislación agraria.

4)
Alternativas para el desarrollo de las comunidades humanas locales
Las
comunidades deben desarrollar su propia estrategia para solucionar
sus problemas. La modificación o adopción de “nuevas”
formas de trabajo no deben ser producto de la imposición,
sino que deben resultar de una elección autónoma
del mismo colectivo. (6) De manera semejante,
las actividades que se planean deben responder a las necesidades
más apremiantes de la población, puesto que la
gente espera obtener beneficios concretos de la realización
de las actividades planeadas.
Las
alternativas de producción que se presentan en el siguiente
diagrama responden a los principales problemas señalados
en dos talleres de participación comunitaria, que se
desarrollaron con las autoridades de veinticuatro comunidades
y ejidos de la RBMM. También son el resultado de ejercicios
de análisis y reflexión con los grupos de trabajo
los cuales, en la búsqueda de soluciones para resolver
sus problemas, han solicitado al equipo de Alternare asesoría y capacitación en diversos temas.
Como
se indicó con anterioridad, los campesinos señalaron
como algunos de sus principales problemas el deterioro de los
ecosistemas y la baja producción agrícola. La
práctica de las alternativas que promueve el equipo de Alternare , de bajo impacto ambiental, son una solución
a parte de esta problemática y, paradójicamente,
en su mayoría se trata de técnicas que eran utilizadas
tradicionalmente en México (Toledo et al . 2000).
Cada
comunidad tiene su historia, sus tradiciones, una localización
con condiciones biogeográficas, ecológicas, sociales,
políticas y económicas específicas, y con
un ritmo de trabajo y personalidad propia, por lo que su problemática
y el modo de resolverla variarán de comunidad en comunidad.
Como
se señala en el diagrama (figura 3), Alternare capacita a los campesinos en temas que les permitan desarrollar
un “modelo de producción propio”, con el cual sean capaces
de obtener el mayor provecho de sus terrenos. Los temas que
se imparten no sólo ofrecen beneficios directos a las
familias, sino que las técnicas en sí favorecen
la conservación y la restauración de los recursos
naturales.
Las
comunidades requieren producir lo suficiente para mantener a
sus familias, a través de la producción de su
parcela y del traspatio, y requieren disponer de una vivienda
cómoda pero, además, deben contar con ingresos
económicos para cubrir otras necesidades familiares.
De ahí que la segunda fase del “modelo” consista en la
capacitación de los campesinos con respecto a la planeación,
constitución y desarrollo de empresas campesinas.
Figura
3. Potencialmente existen gran variedad de alternativas para
el desarrollo de comunidades rurales, pero debe valorarse su
aplicabilidad bajo las condiciones propias de cada comunidad

En
la medida en que los habitantes de la comunidad tengan resueltas
sus necesidades básicas de subsistencia, estarán
mejor dispuestos a apreciar los valores y servicios que aportan
los recursos naturales y, por lo tanto, a defenderlos.
El
proceso de formación de “empresas sociales”, (7)
al igual que la primera fase del “modelo”, no solo requiere
de la capacitación para desarrollar la labor que se hayan
propuesto los campesinos (por ejemplo apicultores), sino de
un aprendizaje más amplio y profundo. Por esta razón,
durante las sesiones de trabajo para la organización
de dichas “empresas” se analiza la importancia de diversos temas
básicos, como el liderazgo basado en principios aceptables
por la comunidad, la división del trabajo en una empresa,
la responsabilidad que implica cada una de las diferentes posiciones,
y la planeación de las actividades de la empresa para
el cumplimiento de los compromisos que se adquieran.
Hemos
encontrado también necesario el desarrollo de talleres
sobre los derechos y las obligaciones que se adquieren al constituir
una empresa; por qué y para qué se realiza un
estudio de mercado; qué son y cómo se administran
las finanzas de la empresa; cómo, en dónde y a
quién vender los productos o servicios, entre otros.
5)
Resumen del contexto y la experiencia práctica del trabajo
de Alternare con las comunidades que habitan la Reserva
de la Biosfera Mariposa Monarca
La
RBMM se encuentra enclavada en el Eje Neovolcánico de
México, área de transición entre las regiones
Neártica y Neotropical. Por esta situación biogeográfica
tiene un gran valor florístico y faunístico, ya
que en él se ha documentado una alta incidencia de especies
y subespecies endémicas. En esta región existen
amplias extensiones de bosques templados de pinos y encinos,
así como de oyamel ( Abies religiosa ), que
son los que albergan durante su periodo de hibernación
a la mariposa monarca ( Danaus plexippus ), después
de su impresionante movimiento migratorio desde Canadá
y Estados Unidos de América. Este fenómeno natural,
sin lugar a dudas extraordinario, ha captado la atención
de mucha gente en los ámbitos nacional e internacional.
La
trascendencia del área se reconoce también en
lo relativo a la captación de agua de lluvia, ya que
sus bosques alimentan dos grandes cuencas hidrológicas,
las de los ríos Balsas y Lerma, de las que se abastece
en su gran mayoría la población de la Ciudad de
México y áreas aledañas. Por estas razones,
el área es considerada por la Comisión Nacional
para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), como
una región terrestre prioritaria para la conservación.

Contexto
socioeconómico
Esto
es un componente esencial, que en este caso resumimos. La RBMM
se ubica en los estados de México y Michoacán.
Según los datos de población y vivienda del Instituto
Nacional de Estadística Geografía e Informática
(Merino et al . 1995), la población total en
los doce municipios en donde se extiende la RBMM era entonces
de 500,408 habitantes. De acuerdo con los indicadores socioeconómicos
de los Pueblos Indígenas de México y del Instituto
Nacional Indigenista ( ibid. ), 25% de la población
de la RBMM es indígena, en su mayoría de la etnia
Mazahua. En cuanto a la tenencia de la tierra, predomina la
propiedad social distribuida entre más de cien grupos
agrarios, de los cuales cincuenta y siete son ejidos y trece
comunidades indígenas, además dos terrenos son
nacionales y los restantes son pequeñas propiedades (ibid).
La
actividad económica más importante es la agricultura.
Se observa que las áreas abiertas a esta actividad son
sembradas en su mayoría con el mismo cultivo, el maíz,
grano que junto con el fríjol forma parte de la dieta
básica de las familias. Esta práctica se ha desarrollado
con resultados de producción muy bajos (150 a 500 kg/ha).
Según la evaluación realizada por Alternare , en 1999, esta producción es insuficiente para
cubrir los requerimientos del consumo familiar en el área.
Los
niveles de hacinamiento son superiores a cinco personas por
vivienda. En su gran mayoría, la vivienda consiste de
un cuarto con paredes construidas con madera, techo de láminas
de cartón o asbesto y, generalmente, piso de tierra.
El 98% de la energía necesaria para cocinar, calentar
agua y demás actividades se obtiene de la madera, y para
ello se utiliza el tradicional fogón. Estos hechos, aunados
a una alta tasa demográfica, tienen grandes repercusiones
ambientales por la elevada demanda del recurso maderable a la
que está sometida el área.

Un
alto porcentaje de la población joven (50%) emigra principalmente
a las ciudades de México y Toluca; otras personas lo
hacen también a los Estados Unidos de América.
El 43% de la población económicamente activa reporta
no tener ingresos o, si trabaja, percibe entre $25 y $40 pesos
diarios (menos de un salario mínimo). Debido a esto,
muchas comunidades obtienen ingresos de la explotación
legal e ilegal de sus bosques. El acceso a servicios básicos,
como agua potable y drenaje, es precario y no se cuenta con
servicios de salud. La escolaridad promedio de la población
es de cuarto año de primaria. Según los índices
de marginación social que aporta el Consejo Nacional
de Población, la RBMM está ubicada dentro de los
niveles altos de pobreza (Merino et al. 1995).
Contexto
político-ambiental
Otro
componente crucial. En el caso que nos ocupa, por la predominancia
de bosques de oyamel ( Abies ), pinos ( Pinus )
y encinos ( Quercus ), esta región se considera
netamente forestal, aunque también existen otras comunidades
naturales importantes. Durante décadas, la principal
actividad económica de los habitantes de la Reserva fue
el aprovechamiento de los bosques. En 1986, el gobierno mexicano
decretó la creación de la Reserva Especial de
la Biosfera Mariposa Monarca, con el propósito de conservar
una superficie de 16,110 hectáreas del área donde
hiberna la mariposa monarca y restringió el aprovechamiento
forestal. Esto provocó que la situación socioeconómica
de los habitantes se agravara, ya que no se previeron u ofrecieron
formas alternativas de subsistencia.
En
1986, la gran mayoría de los ejidos y comunidades indígenas
tenían el 50% de su territorio cubierto con bosques y
la explotación legal e ilegal de éstos era ya
bastante extendida (Merino et al. 1995). En los últimos
23 años, los distintos tipos de bosque existentes en
esta regiónhan tenido una progresiva y considerable disminución,
del orden del 44% (Brower et al . 2002).
En
noviembre del año 2000 el decreto de la Reserva se modificó,
definiéndose un corredor biológico con el cual
se protegió una extensión de 56,259 hectáreas.
Al mismo tiempo, por iniciativa del World Wildlife Fund México
y del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza
se constituyó el “Fondo de Conservación Mariposa
Monarca” con el propósito de apoyar a la Reserva de la
Biosfera Mariposa Monarca, propuesta por la Secretaría
de Medio Ambiente Recursos Naturales y Pesca, el cual tiene
tres objetivos principales: 1) pagar a los permisionarios por
la revocación de sus permisos de aprovechamiento en la
zona núcleo de la Reserva; 2) pagar por servicios de
conservación a los propietarios de los predios incluidos
en la zona núcleo que no tienen permiso de aprovechamiento
vigente y 3) apoyar proyectos sustentables en la zonas de amortiguamiento
e influencia de la Reserva.
Evaluación
de los beneficios del trabajo desarrollado
Alternare fue creada recientemente, pero en un análisis con
enfoque autocrítico y objetivo, sus logros y resultados
son muchos y muy satisfactorios. El más valioso de todos,
dada la situación socioeconómica y política
del lugar, es la confianza que el equipo ha ganado, lo que no
sólo ha permitido continuar con el trabajo, sino ampliar
su labor. La estrategia de trabajo que promueve Alternare ha sido bien recibida por los campesinos de la región.
8 El modelo es una alternativa eficaz para motivar la participación
y la organización comunitaria, (9) y
ha logrado motivar un cambio radical tanto en las prácticas
de producción (10) como en la actitud
de los campesinos hacia el uso y valor de los recursos naturales.
(11)
El
cuadro 1 ilustra algunos de los beneficios ambientales, económicos
y sociales, que cada familia obtiene cuando practica el “modelo
de producción” que ha propuesto Alternare .
También se muestra el total de beneficios alcanzados,
al considerar a las ciento cincuenta familias que participan
en el proceso.
Cabe
señalar que la distribución de tierras varía
considerablemente entre las familias y las comunidades; para
efectos de cuantificar algunos de los beneficios se considera
una hectárea por familia, que es la superficie promedio
de terreno con el que cuentan y un número promedio de
ocho integrantes por familia. Los totales se estimaron con la
información de las ciento cincuenta familias que trabajan
con Alternare .
Con
objeto de lograr un mayor impacto respecto a la conservación
de los recursos naturales, el equipo se plantea la necesidad
de trabajar con comunidades completas. Es necesario recordar
que la mayoría de las tierras (más del 80%) son
de propiedad comunal y las decisiones sobre las actividades
de manejo en estas tierras se toman en el ámbito comunitario.
De ahí la necesidad de contar con la aprobación,
capacitación, participación y organización
de la mayoría de los integrantes de la comunidad.
El
equipo de Alternare inició el proceso con la
organización de talleres de participación en la
comunidad indígena Donaciano Ojeda. Se eligió
esta comunidad porque de los dieciséis grupos que trabajan
con Alternare, seis pertenecen a esta comunidad (alrededor
de cincuenta familias), situación que facilitó
el desarrollo del proceso.
La
característica más importante del trabajo que
se ha desarrollado es que se ha logrado demostrar, junto con
las comunidades, que no solo es posible sobrevivir, sino que
se puede vivir con dignidad buscando métodos alternativos
y rescatando métodos tradicionales viables, reduciendo
al mismo tiempo el grado de afectación a los ecosistemas
templados de montaña en los que habitan.
Algunas
conclusiones y recomendaciones
La
lista que se ofrece, a continuación, contiene ideas basadas
en las lecciones aprendidas con las comunidades donde Alternare promueve su esquema de recuperación y conservación
de los recursos naturales:
Cuadro
1.

·
Es fundamental promover el cambio de actitud de la población
hacia el uso y la valoración de los recursos naturales.
Así como considerar que el impacto de este cambio dependerá
de la organización y participación comunitaria.
·
Debe reconocerse que, para alcanzar el desarrollo integral comunitario,
se requiere de iniciativas que se planeen como procesos a largo
plazo y no como proyectos a corto plazo.
·
Ganar la confianza de las comunidades es una labor fundamental
para trabajar con la gente que las integra. Esto se consigue
mediante el trabajo responsable y honesto y, sobre todo, desarrollado
bajo un principio de respeto (la confianza no se exige, se gana).
·
Las decisiones que se tomen respecto al trabajo, proyectos y
programas deberán acordarse siempre con la gente.
·
Hay que considerar que si bien la capacitación es el
eje de la estrategia, también es esencial el seguimiento
de los planes de trabajo de los grupos, porque además
de consolidar el conocimiento, se promueve la participación
y organización para el trabajo colectivo.
·
Lograr el éxito de los proyectos de recuperación
y conservación de los recursos naturales requiere que
los habitantes de cada región sean quienes planeen las
estrategias y acciones a seguir, lo que los llevará a
la apropiación de los mismos. Se propone, entonces, que
en aquellas áreas donde no hubo esta participación
desde su inicio, los planes de manejo sean rediseñados
conjuntamente con las comunidades.
·
Debe admitirse que el conocimiento empírico que posee
la población rural es muy valioso y que, por ello, debe
tomarse en cuenta en la planeación de estrategias de
conservación.
·
Es necesario recuperar el conocimiento tradicional de las prácticas
de uso de los recursos naturales que sean ecológicamente
viables y, cuando sea necesario, deben adecuarse a las condiciones
biogeográficas, ecológicas, agrarias y culturales
de cada región, para realizar un aprovechamiento diversificado
y sustentable.
·
Los beneficios tienen que ser claros y concretos para la población
local.
·
Es necesario identificar oportunidades para crear alternativas
productivas que permitan que la población cubra sus necesidades
de subsistencia.
·
Es esencial cuidar que la obtención de recursos económicos
no desvirtúe el propósito de los trabajos de conservación,
ya que lo que se requiere es gente convencida del valor que
los recursos naturales tienen, para la sobrevi-vencia de todos.
·
Es indispensable promover que las comunidades aborden un proceso
de cambio hacia la autogestión.
Esperamos
que los conceptos e ideas vertidos en este trabajo contribuyan
a fortalecer la labor de las personas involucradas en la conservación
de los ecosistemas templados de montaña en México.
Agradecimientos
Deseamos
reconocer las aportaciones de varios revisores, las cuales contribuyeron
a mejorar el contenido de este trabajo.
Notas
(1)
Existen ejemplos como el ejido San Cristóbal, en Hidalgo,
y la Comunidad Indígena de Nuevo San Juan Parangaricutiro,
Michoacán, entre otros, en los cuales las comunidades
locales han logrado aprovechar y conservar áreas que
no están consideradas bajo ninguna categoría oficial
de protección.
(2)
Otra metodología participativa se describe en el texto
de Aguilar et al . 2002.
(3)
Algunos de los criterios que Alternare busca a través
de la invitación son: detectar a las personas que tienen
interés de solucionar sus problemas, inquietud por participar
en el manejo de los recursos naturales, y posibilidad de tomar
decisiones sobre el uso de sus tierras, entre otros.
(4)
La prioridad número uno la adquirirá aquel problema
que haya sido mencionado con mayor frecuencia y así sucesivamente.
(5)
La experiencia vivida por los campesinos del Ejido Vicente Guerrero
(Tlaxcala) es un testimonio del éxito de esta metodología
para involucrar a la gente en proyectos de uso y manejo sustentable
de recursos naturales.
(6)
Las técnicas que promueve Alternare no son
nuevas, pero quizá lo serán para muchos de los
campesinos con quienes se trabaja, ya que estas técnicas
tradicionales se han perdido en las generaciones recientes.
(7)
El término “empresa social campesina” se utiliza con
el enfoque del desarrollo integral comunitario (ver apartado
del círculo del desarrollo integral comunitario), basado
en el uso sustentable de los recursos naturales, la creatividad
plural, alternativas incluyentes, la autonomía y la autogestión
de los pueblos.
(8)Alternare inició en 1997 con cinco grupos de trabajo. A la
fecha, trabaja con dieciséis grupos distribuidos en cuatro
comunidades indígenas: Donaciano Ojeda, Francisco Serrato,
Nicolás Romero y Crescencio Morales y tres ejidos: San
Felipe de Jesús, Rincón de Soto y Nicolás
Romero.
(9)
La metodología exige un día a la semana de trabajo
colectivo (faena) en donde el trabajo es voluntario. La asistencia
a estas sesiones es muy regular. Algunos grupos han elaborado
su propio reglamento interno de trabajo.
(10)
El incremento a más del doble de la producción
de granos básicos (maíz y trigo), la producción
de verduras orgánicas para el consumo familiar, y en
algunos casos, la producción de excedentes para su venta;
la producción de fruta mejorada, la producción
de forraje para el consumo de sus animales domésticos,
la fabricación de adobes para la construcción
de más de doscientas estufas ahorradoras de leña,
entre otros.
(12)
En octubre de 1999, a petición del U.S. Fish and Wildlife
Service, el proyecto que desarrolla Alternare en la Reserva fue evaluado por el Ph.
D. David Bray, Chair and Associate Professor del Departamento
de Estudios Ambientales, de la Universidad Internacional de
Florida, con resultados muy positivos y alentadores. El Dr.
Bray mencionó destacada-mente del cambio de actitud de
los campesinos, con quienes tuvo la oportunidad de trabajar
directamente durante la evaluación.
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