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Capítulo 15

Cómo hacer que los mecanismos basados en el mercado funcionen para los bosques y los pueblos

 

Stefano Pagiola, Natasha Landell-Mills y Joshua Bishop

 

La destrucción de bosques a lo largo del mundo representa riesgos considerables. Los bosques no sólo son una fuente de productos valiosos, maderables y no maderables, sino que también proveen servicios ambientales importantes que ayudan a conservar la vida en la tierra. No obstante, los beneficiarios rara vez pagan por los servicios que reciben, lo cual ocasiona que haya pocos incentivos para conservar los bosques y limita además el surgimiento de nuevas oportunidades para el desarrollo rural. Los instrumentos basados en el mercado tienen potencial para abordar dichos problemas. (1) Los estudios de casos que se describen en este libro dan testimonio de la inmensa innovación en el mundo en cuanto al uso de mecanismos basados en el mercado para asegurar los servicios ambientales forestales valiosos y, paralelamente, destacan lo que se debe hacer para asegurar que la conservación forestal basada en el mercado apoye también el sustento en zonas rurales.

Lograr que los mecanismos basados en el mercado funcionen, desde la perspectiva tanto de la conservación de bosques como del bienestar de las personas, no es fácil. Diseñar y poner en práctica las reglas y las instituciones necesarias es una tarea compleja, aun bajo las mejores condiciones. Los políticos e inversionistas potenciales necesitan pautas que los ayuden a elegir qué mecanismos son apropiados y a determinar cuándo, dónde y de qué forma deben manejarse. Aunque todavía es muy pronto para proporcionar descripciones precisas de los mercados efectivos, sustentables y equitativos, se pueden obtener algunas enseñanzas iniciales de los estudios de casos sobre los mercados emergentes de protección de cuencas hidrológicas, conservación de la biodiversidad y captación de carbono. Dado que estamos en la primera etapa del desarrollo del mercado, en la mayoría de los casos nos enfocamos en las condiciones necesarias para ponerlos en marcha. Asimismo, presentamos algunas reflexiones acerca de la eficacia de los mercados de servicios ambientales forestales, y reconocemos que la evaluación definitiva debe esperar hasta que haya más experiencias.

 

 

 

 

¿Cómo funcionan los mecanismos basados en el mercado?

La Tabla 15.1 resume las características principales de los casos de estudio descritos en este libro. Como en todo mercado, debe haber un producto (los servicios prestados por los bosques); compradores (los beneficiarios del servicio) y vendedores (los usuarios de la tierra que toman decisiones respecto al manejo del bosque y, por lo tanto, suministran los servicios ambientales).

 

El producto: ¿cuáles son los servicios forestales que ofrece el mecanismo?

Los mecanismos descritos en este libro ofrecen una amplia gama de beneficios provenientes de los bosques. Particularmente, en las áreas de servicios de agua y biodiversidad existe una gran cantidad de servicios prestados. Por lo tanto, los servicios de agua requeridos por los habitantes de la ciudad de Quito no son los mismos en los que se interesan los productores de energía hidroeléctrica (HEP) de Costa Rica; la biodiversidad que interesa a las empresas farmacéuticas no es la misma que desean los consumidores que pagan una prima por el café cultivado bajo sombra. En la mayoría de los casos, lo que se vende no es el servicio mismo, sino un sustituto: no se vende el mejoramiento de la calidad de agua, sino la reforestación de la cuenca hidrológica; no se vende la información genética sino los derechos de buscarla. Sólo en el caso de los mercados de carbono los mecanismos analizados prácticamente venden el servicio deseado, esto es, la captación de carbono.

 

El agua

En los mercados de protección de cuencas el objetivo no es, por lo general, comerciar directamente la calidad o la cantidad de agua; lo que se busca, normalmente, es “vender” los usos de suelo que se consideran generadores de los servicios de agua deseados. Por ejemplo, FONAFIFO de Costa Rica vende la reforestación y la conservación de áreas boscosas existentes, mientras que FONAG de Quito paga por la conservación de las áreas protegidas de donde se deriva su suministro de agua.

El talón de Aquiles de la mayoría de los mercados de protección de cuencas (y, de hecho, de casi todas las demás formas de manejo de cuencas hidrológicas) es la falta de información adecuada respecto a las relaciones entre el uso de suelo y los servicios de agua. Ninguno de los casos estudiados dedica mucha atención a aclarar dichas relaciones, a pesar de la incertidumbre descrita en el Capítulo 2. Más bien, todos se basan en la creencia popular de que los bosques protegen el suministro de agua. Esta situación podría presentar problemas de sustentabilidad a largo plazo.

 

La biodiversidad

Los beneficios económicos de la diversidad biológica son mucho más variados que los de la protección de cuencas hidrológicas, aunque por lo general, y de manera similar a los servicios de agua, éstos también son sustituidos por los usos de suelo que se cree contienen o protegen la biodiversidad. Por ejemplo, el café cultivado bajo sombra incluye un sistema de producción que provee un hábitat para una variedad de especies silvestres, particularmente aves. Asimismo, el impuesto sobre el valor agregado ecológico de Brasil (ICMS-E) redistribuye los ingresos fiscales entre los municipios, basándose en gran parte en la extensión de las áreas protegidas dentro de su territorio. Una excepción importante del uso de sustitutos es la prospección de la biodiversidad o bioprospección, que vende los derechos para buscar muestras de información genética o las muestras mismas.

En general, la relación entre el uso de suelo que se ofrece como servicio y la biodiversidad, está mejor documentada que las relaciones entre los bosques y los servicios de agua. Por ejemplo, hay muchos estudios sobre la biodiversidad en las zonas de café cultivado bajo sombra. Dichos estudios comprenden varios aspectos de la biodiversidad, pero, por lo general, se centran en el conteo de especies, principalmente de las especies endémicas o amenazadas. Aunque dichos estudios tal vez no satisfacen la definición de biodiversidad de un especialista, sí parecen satisfacer a los compradores potenciales.

 

El carbono

Los mercados de captación de carbono casi llegan a ser una venta directa de un servicio ambiental, en la forma de certificados de reducción de emisiones o créditos de carbono. La captación de carbono se logra realizar al recoger y almacenar el carbono atmosférico en la vegetación, mediante actividades como la reforestación (en Australia), la agrosilvicultura (del proyecto de Scolel Té) o la administración forestal de bajo impacto (en la Columbia Británica.) Debido a que el carbono en la atmósfera es un “mal” global, no importa dónde se generen los servicios de captación de carbono. La captación de carbono por medio de la reforestación en África, por ejemplo, genera los mismos beneficios que la captación en Australia. (2)

Los vínculos entre los bosques y los niveles de dióxido de carbono atmosférico (CO 2 ) están bien documentados, pues han tenido que demostrarse meticulosamente para satisfacer las objeciones políticas del Protocolo de Kyoto en cuanto a la consideración de los bosques como sumideros de carbono. El estudio de caso sobre los esfuerzos de la Columbia Británica en el área de captación de carbono demuestra el arduo trabajo que se necesitó para lograr un nivel aceptable de evidencia científica. No obstante, el obstáculo más grande no es la medición del inventario de carbono o la manera en que éste está cambiando, sino la incertidumbre permanente en cuanto a la posibilidad de que el inventario de carbono forestal se considere como parte de los esfuerzos de una nación por cumplir con las obligaciones estipuladas por el Protocolo de Kyoto. Otro punto de controversia ha sido si se debe considerar la conservación forestal (es decir, la prevención de la deforestación) como un criterio de elegibilidad para generar créditos de carbono. (3)

 

Servicios múltiples

Aunque los compradores potenciales estén interesados en un solo servicio ambiental, éste se provee, casi siempre, acompañado de otros servicios. La protección de un bosque mediante la venta de sus servicios por biodiversidad, por ejemplo, también protege los servicios hidrológicos relacionados y mantiene la captación del carbono. Aun dentro de una categoría dada de servicios, es inevitable que haya una cierta cantidad de “paquetes”. El uso de los bosques para reducir los riesgos de inundaciones también puede mejorar la calidad del agua, mientras que la protección de los bosques, por su potencial de ecoturismo, también puede preservar la diversidad genética, y viceversa. En algunos casos, se pueden vender servicios múltiples en un paquete; en otros, cada servicio podría venderse por separado (Landell-Mills y Porras, 2002).

 

La demanda: ¿a quiénes benefician los servicios ambientales forestales?

Los esfuerzos por vender servicios ambientales forestales deben iniciar por considerar los mercados potenciales que existen para ellos. El hecho de que un bosque determinado genere servicios no significa que haya un mercado para ellos. Una antigua paradoja se plantea lo siguiente: si un árbol cae en el bosque, ¿hace ruido aunque no haya nadie que lo escuche? La pregunta aquí es si la purificación de agua es un servicio si no hay nadie que beba el agua. Desde la perspectiva de la capacidad de vender el servicio, la respuesta claramente es “no”. (4) Sin demanda no puede haber un mercado. El valor de los servicios forestales depende no sólo de su naturaleza y magnitud, sino también de los usos para los cuales fueron creados, además de la cantidad y preferencias de las personas que los consumen.

Las iniciativas basadas en el mercado que no hacen suficiente caso de la demanda, tienden a enfrentar problemas. En el caso del café de sombra favorable a la biodiversidad, los primeros esfuerzos por organizar la oferta mediante la certificación de los productores, no se complementaron con los esfuerzos necesarios en lo concerniente a la comercialización del café. Hasta la fecha, los resultados son decepcionantes. El caso de FONAFIFO en Costa Rica podría ser un contra ejemplo: el programa ha prosperado, a pesar de haber introducido un sistema de pagos a los proveedores del servicio antes de establecer mecanismos que aprovecharan la disposición a pagar de los consumidores. Sin embargo, FONAFIFO pudo lograrlo porque se utilizaron ingresos provenientes de un impuesto sobre combustibles para financiar el programa. Esto permitió que se pudiera pagar a los propietarios antes de recibir ingresos de los beneficiarios directos de los servicios. Por otro lado, es preocupante que sólo una pequeña parte del área inscrita en el Programa de Servicios Ambientales (PSA) haya suscitado el interés de los compradores de servicios: de las 200,000 hectáreas inscritas en el Programa, sólo 2,000 hectáreas han recibido pagos de los consumidores de servicios de agua. La falta de pagos por parte de los beneficiarios representa problemas para el futuro, particularmente en vista de la reciente incapacidad para garantizar la transferencia continua de ingresos provenientes del impuesto sobre los combustibles. Por otro lado, partir de la oferta también puede causar otros problemas, además de los relacionados con el financiamiento: puede ocasionar el suministro de servicios no deseados por parte de los proveedores “equivocados”. En Costa Rica, se tendrán que añadir aproximadamente otras 35,000 hectáreas al programa PSA para cumplir con lo acordado con los compradores del servicio de agua.

La demanda de servicios ambientales forestales puede tener un alcance local, nacional o global. En un extremo, la demanda de protección de una cuenca hidrológica surge principalmente cuando los beneficiarios locales y nacionales compran servicios provenientes de algún sitio específico. En el otro extremo, la demanda de captación de carbono puede surgir en cualquier parte del mundo. La demanda de servicios de biodiversidad puede situarse dentro de este espectro, dependiendo del servicio de interés. La naturaleza de la demanda tiene implicaciones importantes para el tipo de mecanismo basado en el mercado que funcionará en cada caso.

 

El agua

La demanda de agua tiende a ser tan específica del lugar como específica del usuario. Los servicios prestados a una cuenca normalmente no son de interés para los usuarios de otra cuenca, mientras que dos usuarios de la misma cuenca pueden estar interesados en diferentes servicios. Asimismo, los usuarios de una cuenca dada rara vez tienen la opción de cambiar de proveedor: sólo pueden recibir un servicio de agua de los proveedores de la cuenca alta. (5) Por lo tanto, se deben crear mercados para la mayoría de los servicios de agua de manera ad hoc , dependiendo de las características técnicas e institucionales particulares de cada caso. Esto significa que es poco probable que las lecciones aprendidas en un caso se apliquen directamente a otros.

 

El carbono

Los servicios de carbono son lo opuesto a los servicios de agua. Una tonelada de carbono captado en algún lugar y mediante un método dado, tiene el mismo impacto mitigante en el calentamiento global que una tonelada de carbono captada en cualquier otro lugar y bajo otro método. (6) De hecho, es precisamente esta equivalencia lo que permite el uso de los bosques para satisfacer la demanda de reducción de emisiones. Por lo tanto, hay una gran cantidad de compradores potenciales por todo el mundo. Los principales clientes potenciales son las empresas de los países del Anexo 1, las cuales están comprometidas a reducir sus emisiones de carbono bajo los términos del Protocolo de Kyoto. Según los acuerdos multilaterales actuales (o por lo menos hasta que los Estados Unidos regresen al mercado) la demanda de captación de carbono crecerá principalmente en Europa y Japón, donde los gobiernos están comprometidos a reducir las emisiones nacionales de carbono. Las empresas multinacionales que operan en dichos países también pueden ser los principales compradores. Para servir a este mercado, los costos y riesgos se deben reducir al mínimo. Los propietarios de los bosques que pretenden prestar servicios de captación de carbono compiten entre sí y con métodos alternativos para prestar los mismos servicios.

 

Biodiversidad

Tanto los tipos de servicios de conservación de biodiversidad, como la demanda de los mismos, son muy diversas. Algunos servicios de biodiversidad benefician principalmente a la población local, como la preservación del hábitat para animales de caza mayor, la recolección de plantas silvestres o los servicios de polinización. En contraste, la demanda de otros servicios puede tener un alcance nacional o global. La información genética y los compuestos químicos que se encuentran sólo en las especies silvestres son de considerable interés para las industrias de biotecnología y de cosméticos de muchos países, mientras que la presencia de especies silvestres carismáticas atrae a turistas nacionales e internacionales. De aquí que, en algunos casos, los mercados de los servicios de biodiversidad se parezcan a los mercados de los servicios de agua (específicos del lugar, que requieren enfoques específicos para cada caso), mientras que, en otros casos, se parecen más a los mercados de los servicios de carbono (genéricos), o a una mezcla de los dos. Por ejemplo, los productores de café bajo sombra venden un producto genérico: un kilogramo de café bajo sombra de una zona determinada no se puede distinguir de un kilogramo producido en otra parte. Por otro lado, los inversionistas de las áreas protegidas privadas (APP) de Chile obviamente no consideran que una hectárea de tierra despoblada en la Región I sea intercambiable con una hectárea en la Región X. Sus inversiones se enfocan en unas pocas zonas de gran belleza de paisaje y potencial recreativo.

En algunos casos, los compradores se interesan en más de un servicio y están contentos de pagar por un paquete de servicios. En el caso del café de sombra, la atracción principal es un café que favorece a las aves, pero el mecanismo de certificación también incluye metas sociales, entre otras. De hecho, hay tendencia hacia la creación de un “súper-sello” que incluya el ser cultivado bajo sombra, orgánico y de comercio justo. Por otro lado, algunos compradores sólo se interesan en una gama estrecha de servicios. En dichos casos, puede ser posible vender los servicios adicionales por separado a otros compradores. Por ejemplo, el FONAFIFO de Costa Rica vende créditos de emisión de carbono derivados de la conservación forestal, y vende también -por separado- los beneficios que esas mismas tierras boscosas proporcionan a la cuenca hidrológica, a la belleza del paisaje y a la biodiversidad. De manera similar, tanto en Chiapas como en El Salvador se están realizando esfuerzos para encontrar compradores de los beneficios hidrológicos que se cree proporciona el café de sombra.

 

¿Cómo se puede convertir la disposición a pagar por los servicios ambientales en un mercado concreto?

La sola existencia de beneficiarios dispuestos a pagar no basta para asegurar el éxito de los mecanismos basados en el mercado. Se tienen que idear mecanismos que capten por lo menos una parte de los beneficios generados por los servicios forestales y que transformen dichos beneficios en pagos para fomentar la conservación forestal.

 

El agua

Uno de los muchos retos de los mercados emergentes de servicios de agua se debe a que no es fácil restringir el uso del agua que corre en un río o en un acuífero subterráneo sólo a aquellos que pagan por proteger dicha corriente. Por lo tanto, los que no pagan (los “polizones”, o “gorrones”) pueden beneficiarse de los gastos realizados por otros, lo cual socava el incentivo a pagar, particularmente cuando hay muchos beneficiarios. También puede haber problemas de coordinación entre los diferentes tipos de usuarios. Por ejemplo, en Quito sólo se ha podido convencer a los dos principales usuarios de agua a participar en FONAG. También es relevante que casi todos los acuerdos celebrados por FONAFIFO con los usuarios de agua se han realizado en las cuencas hidrológicas donde dichos usuarios son los únicos o los predominantes.

Es más fácil captar los beneficios del agua cuando los usuarios ya están organizados (como en el caso del suministro de agua del municipio, sistemas de riego y productores de HEP) y cuando los mecanismos de pago ya están establecidos. Entonces, es posible agregar el pago por el servicio de agua a los pagos ya existentes: se puede cobrar a los consumidores domésticos de agua una cuota adicional por la conservación, como en el caso de Heredia, o se puede asignar parte de las cuotas de agua a la conservación, como lo hace FONAG de Quito. Cuando los usuarios todavía no están organizados, o cuando no existe un mecanismo de pago, es probable que los costos para captar los beneficios sean sustanciales.

 

Captura de carbono

Para poder explotar el mercado global emergente de reducción de emisiones de carbono, el requisito principal es ofrecer un producto que satisfaga las reglas complejas del Protocolo de Kyoto. Como se describe en el Capítulo 2, mecanismos como la Ejecución Conjunta (JI) y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) crean oportunidades para que los manejadores de tierras vendan servicios de captación de carbono. No obstante, la incertidumbre continua respecto a las reglas ha sido una limitante importante, y causa del fracaso de muchos esfuerzos como el plan de la Bolsa de Futuros de Sydney, que pretendía crear el primer mercado de créditos de carbono con operaciones bursátiles. Aun después de las reuniones de Bonn y Marrakech en 2001, permanecen sin definirse varios detalles importantes. Aunque parece claro que la conservación forestal de los países en desarrollo no es elegible, sigue habiendo algunos problemas sin resolver, que giran alrededor de la elegibilidad de las actividades de forestación y reforestación. (7)

Aun cuando las reglas se hagan definitivas, se tendrá que trabajar bastante para crear un producto conveniente, como lo ilustran los esfuerzos de la Columbia Británica y Australia. Las características inherentes de los bosques – con sus ciclos regulares de crecimiento y tala y su vulnerabilidad a los desastres naturales, como los incendios – crean retos particulares para quienes pretenden establecer contrapartidas de carbono estandarizadas que sean atractivas para una variedad de inversionistas. El Grupo Hancock de Recursos Naturales de Australia (HNRG) pretende superar estas dificultades con la acumulación de varias actividades elegibles según el Protocolo de Kyoto, con el fin de regularizar el flujo de captación de carbono de varios proyectos y diseminar el riesgo. Asimismo, la industria de seguros enfrenta los retos de asegurar los sumideros de carbono, los cuales tienen una duración anormalmente larga en comparación con otros activos.

 

La biodiversidad

Puede ser que los beneficios de la biodiversidad sean los más difíciles de captar, debido a la dificultad de definir qué es lo que se vende. La diversidad de los beneficios biológicos es correspondida por la amplia gama de compradores potenciales: las empresas farmacéuticas y otras empresas que buscan el acceso a los materiales genéticos, los consumidores particulares que están dispuestos a pagar una prima por los productos propicios para la biodiversidad, y los compradores de tierras que buscan la belleza del paisaje y las actividades recreativas, entre muchos otros. Esta misma diversidad hace difícil generalizar la mejor manera de aprovechar la disposición a pagar. Al igual que en el caso de los servicios de agua y carbono, el primer paso para captar beneficios es identificar las necesidades de los beneficiarios. El hecho de que diferentes grupos busquen diferentes beneficios hace que la tarea sea más compleja.

Con frecuencia, la venta de biodiversidad incluye la creación de mercados para los nuevos productos. El ejemplo del café de sombra muestra las dificultades para crear un nuevo mercado donde no existía previamente, aun cuando éste se basa en la evidencia contundente de la demanda del consumidor. No es fácil convertir la preferencia por un bien hipotético en un pago real. En diferentes medidas, el café orgánico y el café de comercio equitativo lo han logrado pero, hasta la fecha, no así el café de sombra. En dichos casos, puede ser más fácil si el mecanismo puede “montarse” en el mercado existente, por lo menos al principio, como lo han hecho los productores de café de sombra de Chiapas al comercializar su producto como café orgánico. Al aprovechar los beneficios de la prima pagada al café orgánico, los campesinos de Chiapas han logrado obtener precios más altos que los productores de El Salvador, que sólo se han enfocado en la certificación de café bajo sombra.

Había grandes esperanzas en la bioprospección como una manera de generar ingresos para la conservación de la biodiversidad pero, hasta la fecha, la mayoría de dichas esperanzas han sido desalentadoras. Aunque las empresas farmacéuticas siguen interesadas en los materiales genéticos de los bosques, su disposición a pagar es mucho menor que lo establecido por los pronósticos optimistas al inicio de la década de los años 90. Los países en desarrollo están aprendiendo a establecer mecanismos que garanticen que los beneficios generados por los productos basados en los materiales genéticos de los bosques sean compartidos con ellos, pero también están aprendiendo a ser más realistas respecto a la magnitud de estos servicios.

 

La oferta: ¿quién genera los servicios forestales y cómo pueden los pagos mejorar la oferta?

En lo referente a la oferta de servicios ambientales, el paso clave para establecer un mecanismo basado en el mercado es identificar a los actores que generan estos servicios, o que toman las decisiones que afectan el nivel y la calidad de los servicios prestados. Dependiendo de las circunstancias específicas, éstos pueden ser propietarios privados de tierra, aparceros, empresas de explotación forestal o dependencias gubernamentales, entre otros. De igual importancia es la necesidad de entender sus motivaciones en el momento de escoger ciertas prácticas o usos de suelo. En la mayoría de los casos, están motivados por las limitaciones y oportunidades de producir ciertos bienes para el mercado, como madera o ganado, y tienen poco interés en el impacto que sus decisiones producen sobre la magnitud y calidad de los servicios ambientales que los bosques generan. Así pues, otra etapa crítica en la creación de los mercados de servicios ambientales es determinar los efectos que los cambios en el uso de suelo o el manejo requerido para producirlos tienen sobre los costos, riesgos y utilidades de los usuarios de los bosques (u otros actores). Finalmente, con base en dicha información, es posible empezar a elaborar un sistema de incentivos que satisfaga tanto las metas de los usuarios de la tierra como las necesidades de los usuarios de los servicios. El simple hecho de tener el dinero disponible, no ayuda por sí solo a garantizar la prestación de servicios forestales. Ese dinero se debe emplear para modificar de forma apropiada los incentivos de los usuarios de la tierra. (8) Hasta la fecha, este tema recibe mucha menos atención que el de cobrar los pagos (Pagiola y Platais, próxima publicación).

Los casos descritos en este libro ilustran la variedad de actores involucrados en la prestación de servicios ambientales forestales. Con frecuencia, las dependencias gubernamentales son los principales prestadores debido a la magnitud de sus propiedades. En los casos reseñados en este volumen, los parques nacionales que rodean a Quito y las áreas protegidas municipales de Brasil son ejemplos de áreas forestales administradas por el gobierno y que prestan servicios ambientales. Sin embargo, las empresas privadas y los individuos particulares también desempeñan un papel importante y cada vez mayor, debido a las limitaciones presupuestarias de los gobiernos. El programa de PSA de Costa Rica se dirige específicamente a los propietarios de tierras particulares, mientras que en Chile los individuos particulares compran sus propias áreas forestales para protegerlas. Aun en los casos donde el gobierno es el propietario formal de la tierra, muchas veces los actores no gubernamentales son los responsables de manejar las tierras y proveer los servicios.

Diferentes mecanismos de mercado serán apropiados para diferentes tipos de proveedores. Cuando se trata de individuos responsables de tomar decisiones, sean agricultores o empresas madereras, los mecanismos basados en el mercado necesitan canalizar los pagos recibidos desde los beneficiarios hasta los proveedores, de una manera que creen los incentivos apropiados para adoptar las prácticas de uso de suelo asociadas con los servicios ambientales forestales. No obstante, en los casos donde el estado maneja la oferta, se puede requerir otro conjunto de incentivos. El tamaño de algunas dependencias gubernamentales implica que los incentivos se tienen que focalizar, de forma que los recursos lleguen a los responsables de la administración de los bosques. Es particularmente importante evitar la redistribución gubernamental de los fondos pagados por los beneficiarios del servicio a otras aplicaciones que no sean las de conservación. Sólo una pequeña parte de los fondos generados por los acuerdos de bioprospección se usa para la conservación, por ejemplo. La mayor parte queda en manos del gobierno central, las empresas urbanas y las instituciones de investigación científica.

Respecto al efecto de los pagos de servicios ambientales como incentivos, vemos en los casos descritos en este tomo una gama de diferentes mecanismos y resultados. En el caso del café bajo sombra, el pago toma la forma de un sobreprecio o prima, que aumenta la utilidad relativa del café de sombra respecto a otros usos de suelo. El impacto en la conducta es inmediato y depende principalmente de la magnitud de la prima recibida por el productor. En el programa de PSA de Costa Rica, también se efectúan pagos directos a los propietarios de la tierra por adoptar (o mantener) un uso de suelo específico. No obstante, hasta la fecha estos pagos han estado mal dirigidos. Los pagos son fijos en el caso de las prácticas específicas de manejo de tierras, como la administración forestal y la reforestación, y no se toman en cuenta las variaciones del valor de conservación de las diferentes parcelas de tierra. Por lo tanto, aunque posiblemente fomentan la conservación, no necesariamente la fomentan en el lugar más provechoso. En Brasil, los pagos de ICMS-E para la conservación fluyen a los ayuntamientos en lugar de dirigirse hacia los propietarios de la tierra. Los municipios, por su parte, emplean una variedad de mecanismos para inducir a los usuarios de tierras locales u otras dependencias a crear nuevas áreas de conservación, que aumentarían aún más el flujo de fondos. Pero dichos mecanismos no siempre son efectivos como se documenta en el Capítulo 10.

La complejidad del cambio de conducta se ilustra bien en el caso de Sukhomajri. En este lugar había dos problemas entrelazados. Primero, había un problema de externalidades, en el que las prácticas de uso de suelo en la alta cuenca amenazaban al Lago Sukhna. Se abordó el problema no mediante pagos directos a los usuarios de las tierras de la alta cuenca, sino proporcionándoles un servicio valioso (agua para riego), el cual adolecía del mismo problema que amenazaba al lago (la sedimentación). Este método aseguró que los intereses de la gente cuenca arriba y cuenca abajo coincidieran. Había un segundo problema de acción colectiva dentro del mismo pueblo de Sukhomajri. Los usuarios de las tierras de la parte baja de la cuenca, quienes iban a ganar más con el riego, no controlaban las prácticas de uso de suelo de la parte alta de la cuenca, las cuales tenían el mayor impacto tanto en el lago como en el sistema de riego dentro de la misma cuenca. Si no se hubiera resuelto el problema de acción colectiva dentro de la comunidad, los esfuerzos para resolver el problema entre la parte baja y alta de la cuenca habrían fracasado. En este caso, se encontró una solución elegante para compartir los beneficios del sistema de riego entre todos los miembros de la comunidad, una manera de alinear sus intereses. (9)

Pagiola y Platais, (próxima publicación; véase también el Capítulo 3) enfatizan que los pagos necesitan ser continuos en lugar de hacer pagos cuantiosos de corto plazo, ya que la influencia en la conducta de los usuarios de la tierra termina en el momento en que los pagos dejan de efectuarse. Todos los mecanismos estudiados en este libro consideran el establecimiento de sistemas de pago a largo plazo. En principio, los productores de café bajo sombra recibirán las primas del precio cada año. Los municipios brasileños que albergan áreas de conservación también recibirán pagos anuales de los fondos del impuesto de valor agregado a través del ICMS-E. Aunque el programa PSA de Costa Rica involucra contratos de cinco años, éstos son renovables. En Sukhomajri, se efectúan pagos regulares a todos los habitantes del pueblo, basados en los ingresos provenientes de los usuarios del agua, además de la venta de pasto bhabber de las áreas protegidas forestales. Quizá la principal excepción sea la bioprospección, que paga una suma única por tener acceso a los materiales genéticos forestales y sólo efectúa los pagos regulares si la investigación conduce al desarrollo de un medicamento exitoso.

Una alternativa a los pagos regulares es que los beneficiarios mismos se conviertan en proveedores. Es lo que hacen las personas que crean las APP de Chile mediante la adquisición de tierras que prestan los servicios que desean (como la belleza escénica y las oportunidades recreativas). En Ecuador, la ciudad de Cuenca también sigue este método. A diferencia de Quito, el suministro de agua de la ciudad proviene de áreas de propiedad privada. El servicio de agua de la ciudad, ETAPA, ha estado comprando tierras en la alta cuenca y las destina a la conservación. Sin embargo, este método es caro y requiere de un alto financiamiento inicial. (10)

 

¿Qué estructura institucional se necesita para crear un mercado?

La Figura 15.1 resume las funciones que los mecanismos basados en el mercado deben desempeñar. Una parte de los beneficios recibidos por los beneficiarios del servicio ambiental debe ser captada por y canalizada a los usuarios de la tierra como un incentivo para proteger los bosques. Estos sistemas dependen de varios requisitos previos. Los participantes en el mercado deben tener acceso a la información relativa al valor y al volumen de los servicios que se intercambian. Los participantes deben tener la oportunidad de encontrar y negociar los pagos. Los derechos de propiedad sobre los bienes de servicio deben definirse claramente y asignarse como propiedad. Se requieren mecanismos de monitoreo y ejecución. Puede ser necesaria una red de acuerdos reglamentarios e institucionales para que los mercados funcionen en forma eficaz. No es fácil y rara vez es barato establecer dicha infraestructura de mercado.

 

 

De las muchas instituciones que apuntalan los mecanismos de mercado exitosos, los derechos de propiedad merecen una mención especial. Los derechos de propiedad definen quién es el dueño del carbono captado en los bosques, la información genética contenida en la biodiversidad o el agua que fluye en una corriente. Sin derechos claros de propiedad sobre estos servicios o, por lo menos, de la tierra subyacente, éstos no se pueden vender o comprar. Las dificultades presentadas por derechos de propiedad inciertos destacan en el caso de la captación de carbono en la Columbia Británica. Ahí, el gobierno provincial es propietario de los bosques, pero los concesionarios de explotación forestal son dueños de la madera bajo las concesiones legales. Por lo tanto, ambas partes tienen derecho a reclamar los beneficios de almacenaje de carbono proporcionados por los bosques. Las negociaciones en progreso con las Naciones Indígenas respecto a los derechos y el título de propiedad de las tierras complican aún más el asunto.

En parte, la ley determina la propiedad, pero los gobiernos no pueden actuar solos para determinar los derechos de propiedad. Las costumbres y usos locales también son importantes. En muchos países la ley otorga la propiedad de los bosques al gobierno, pero en la práctica, las tierras boscosas pueden ser manejadas por actores locales no gubernamentales. En estos casos, la cesión de la propiedad legal de los servicios forestales puede ser insuficiente para crear derechos de propiedad creíbles. La afirmación de que el estado es el propietario de la información genética puede ser poco útil si las personas responsables de tomar decisiones siguen destrozando el hábitat que contiene dicha información. Asimismo, la afirmación del principio de que “el que contamina paga” (el cual implícitamente cede a los usuarios la propiedad del agua limpia) probablemente es poco efectiva cuando los contaminadores son una multitud de fuentes, como el caso de granjas manejadas por pequeños propietarios.

Las instituciones cooperativas también pueden tener un papel al apoyar los mecanismos basados en el mercado. Por ejemplo, no se habría resuelto el problema de erosión en Sukhomajri si el pueblo no hubiera actuado en forma conjunta para proteger las áreas comunales. La Sociedad Administrativa del Recurso de la Colina del pueblo era crítica para lograr el consenso y, posteriormente, ejecutar las reglas acordadas. De manera similar, muchas veces es necesaria la cooperación del lado de la demanda si los múltiples beneficiarios necesitan coordinar sus acciones. El FONAG de Quito es un ejemplo de una institución cooperativa que representa al gobierno local, las autoridades del parque nacional, las organizaciones no gubernamentales y los grupos de usuarios de agua. Las instituciones cooperativas también pueden ayudar a reducir los costos de transacción; por lo tanto, la certificación colectiva fue crítica para el desarrollo del café bajo sombra, porque la certificación habría sido demasiada onerosa para los agricultores como individuos. El programa PSA también aplicó la certificación colectiva en las zonas de pequeños propietarios. Las organizaciones comunitarias y de productores también ayudaron a mantener bajos los costos (ya de por sí altos) de operación del proyecto de Scolel Té.

La formación de instituciones reguladoras o cooperativas de apoyo puede requerir una gran cantidad de tiempo y recursos financieros. Por ejemplo, el establecimiento del FONAG en Quito requirió de inversiones en investigaciones políticas y científicas de fondo, la elaboración de una propuesta y consultas con los principales grupos interesados en la ciudad y alrededor de ésta, además de actividades prácticas como el reclutamiento de personal y el alquiler de oficinas. Donde ya existen estructuras institucionales, la tarea es mucho más fácil. Por lo tanto, Costa Rica pudo trabajar en el programa PSA relativamente rápido al construirlo sobre los cimientos de instituciones existentes, creadas para el antiguo programa de apoyo para la explotación forestal. No obstante, esto tenía sus desventajas porque PSA heredó algunas características del programa previo – como la falta de objetivos específicos – inadecuadas para los nuevos propósitos.

 

¿Quiénes son los principales actores en los mecanismos de mercado?

Las empresas comerciales, los diferentes niveles de gobierno, las organizaciones no gubernamentales locales e internacionales (ONG), los donadores, los grupos comunitarios y los usuarios de la tierra, todos participan en los mercados de servicios ambientales forestales como vendedores, compradores, intermediarios, corredores y proveedores de servicios de apoyo. Es difícil identificar los participantes según sus funciones principales porque la mayoría desempeña un papel diferente, dependiendo del caso.

Las empresas comerciales destacan como compradores cada vez más importantes de los servicios tratados en este libro. Por lo tanto, la bioprospección está bajo el control de las compañías privadas de biotecnología, mientras que el café bajo sombra es el principal interés de los comerciantes al menudeo de café. Los pagos por los servicios de agua pueden provenir de un grupo más amplio, pero las empresas privadas de hidroelectricidad y de suministro de agua son los participantes comunes. En Costa Rica, varios productores privados de hidroelectricidad (HEP) acordaron participar en el programa de PSA mucho antes de que el productor paraestatal de electricidad, CNFL, empezara a participar. En algunos casos, las empresas participan voluntariamente. Por ejemplo, los productores de HEP de Costa Rica consideran que la protección de las cuencas hidrológicas es esencial para sus intereses comerciales. En otros casos, la demanda de servicios ambientales por parte de las empresas puede depender de la normatividad jurídica. Por ejemplo, la Ley de Agua Limpia de los Estados Unidos es la principal razón de los pagos, cada vez mayores, que realizan por la conservación de los humedales los promotores de bienes raíces.

Las empresas comerciales no sólo son compradores, también son intermediarios y proveedores de servicios auxiliares. A veces el papel es pequeño (lo cual no significa que no sea importante). Por ejemplo, un banco comercial de inversiones administra los fondos del FONAG. En otros casos el papel es medular, como en el caso de muchos corredores y distribuidores que manejan el café bajo sombra. Una característica sorprendente de la participación del sector privado es la manera dinámica en que las compañías responden a las nuevas oportunidades del mercado. Así, las inmobiliarias chilenas respondieron al creciente interés de los consumidores en la conservación privada con el desarrollo de nuevos proyectos de eco-bienes raíces. Asimismo, debido a que la captación de carbono forestal se está convirtiendo en un negocio rentable, la banca de inversiones han empezado a incluirla en sus acuerdos con los inversionistas, mientras que las aseguradoras están tratando de resolver la manera de asegurarla. También, los empresarios han desarrollado bancos de humedales en respuesta a la necesidad de los promotores de bienes raíces de los Estados Unidos de mitigar el daño a los humedales. Estas reacciones no siempre son benignas; por ejemplo, algunos promotores chilenos de eco-bienes raíces venden mucho más lotes en sus áreas de conservación que los prometidos y diluyen los beneficios ambientales recibidos por todos los compradores.

Los gobiernos también juegan un papel importante en los mecanismos basados en el mercado. Además de elaborar las políticas y los marcos legales, los gobiernos pueden ser compradores y vendedores importantes de servicios y, a menudo, son intermediarios activos.

•  El gobierno como comprador. Los proveedores municipales de agua y los productores paraestatales de HEP son compradores notables del sector público de servicios de cuencas hidrológicas. (11) El sistema de ICMS-E de Brasil ofrece un ejemplo interesante de la manera en que los gobiernos estatales compran servicios ambientales, tales como la conservación de la biodiversidad y la protección de cuencas hidrológicas a los municipios. Las reglas de distribución del ICMS-E actúan como una lista de precios implícita de los servicios ambientales que el gobierno quiere comprar, y los municipios han respondido proporcionándolos. No obstante, con frecuencia la participación gubernamental se limita a implementar mecanismos basados en el mercado, debido a la rigidez de las leyes, las cuales restringen su capacidad para introducir nuevas tarifas para los usuarios de los recursos y establecen limitantes al uso de fondos públicos. Por ejemplo, en Costa Rica no se puede disponer de fondos públicos para contratar a los propietarios de tierra sin escrituras. La modificación de estas restricciones puede ser complicada y políticamente sensible.

•  El gobierno como vendedor. Con frecuencia, los bosques son propiedad de la nación. Las dependencias gubernamentales que administran los bosques muchas veces adolecen de presupuestos crónicamente escasos, y consideran cada vez más los mecanismos del mercado como un componente clave de su estrategia financiera a largo plazo. Por ejemplo, el Ministro de Medio Ambiente de Ecuador ha sido el mayor impulsor del fondo de agua emergente de Quito; y se espera que financie la administración de las reservas ecológicas de Cayambe Coca y Antisana. Asimismo, Costa Rica pretende recibir los pagos de la bioprospección a través del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) para ayudar a financiar el sistema nacional de áreas de conservación.

•  El gobierno como intermediario. Los gobiernos pueden catalizar los mecanismos del mercado no sólo a través de acciones legales (como en el caso de los programas de permisos comerciables para controlar la contaminación) sino también con el ofrecimiento de servicios intermediarios que vinculen a los compradores con los vendedores. El FONAFIFO de Costa Rica es un buen ejemplo de intermediación. Asimismo, los gobiernos pueden estimular los pagos del mercado al proporcionar información, asesoría y capacitación. Por ejemplo, el Instituto Central de Investigación y Capacitación de Conservación del Suelo y Agua (CSWCRTI) prestó estos servicios a Sukhomajri para apoyar el desarrollo del sistema de reparto de beneficios para la protección de la cuenca.

Las ONG locales y los grupos comunitarios muchas veces juegan un papel crítico cuando trabajan con los pequeños propietarios para prestar servicios, o bien, cuando organizan a los compradores de servicios. Por ejemplo, las ONG locales organizaron la participación de los pequeños propietarios en el programa PSA de Costa Rica y en la certificación del café bajo sombra en Chiapas y El Salvador. En Quito, el FONAG depende de las ONG ecológicas locales para poner en marcha actividades de protección de cuencas hidrológicas. Desde el punto de vista de la demanda, se espera que los grupos comunitarios de usuarios inscriban a los consumidores de agua de pequeña escala en el mercado de los servicios de la cuenca hidrológica de Quito. En Sukhomajri, la Sociedad Administrativa del Recurso de la Colina desempeñó un papel medular al cobrar los pagos de los usuarios de agua y al distribuir los ingresos.

Las organizaciones donadoras y las ONG internacionales también han contribuido de diferentes maneras en el crecimiento de los mercados de servicios ambientales. Algunas de ellas son compradoras importantes de servicios ambientales globales, como la captación de carbono y la protección de la biodiversidad. Con este fin, se estableció el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), dedicado a compensar a los países en desarrollo por el costo adicional de inversiones que generan tanto servicios ambientales globales como beneficios para el desarrollo local; esencialmente, se trata de un fondo dedicado a comprar servicios ambientales globales (Dixon y Pagiola, 2001). Las agencias donadoras y las ONG internacionales también han facilitado el establecimiento y la administración de mecanismos de mercado, y han ayudado a superar los problemas que ocasionan los costos iniciales y las limitaciones técnicas. Por ejemplo, el Banco Mundial proporciona conocimientos técnicos, financiamiento y la creación de capacidad para establecer los pagos por servicios ambientales en varios países, sobre todo en América Latina (Pagiola y Platais, próxima publicación). De la misma manera, el Banco Mundial estableció el Prototipo de Fondo de Carbono (PFC) para iniciar el mercado de contrapartidas de carbono. Las aportaciones de The Nature Conservancy para el desarrollo de FONAG y el diseño de Rainforest Alliance del Sello Eco-OK para los productos propicios para la biodiversidad brindan estímulos similares en momentos clave.

 

¿Cómo surgen los mecanismos basados en el mercado?

Los mercados de servicios ambientales no se diseñan completamente en la mesa de trabajo o en la computadora de algún analista. Más bien, evolucionan con el tiempo de acuerdo con las circunstancias locales. El comprender cómo y por qué han surgido diferentes iniciativas puede ayudar a identificar los determinantes o impulsores clave de los mecanismos exitosos basados en el mercado.

 

Impulsores de la demanda

Éstos reflejan la creciente valoración de los servicios ambientales forestales por parte de los consumidores, junto con la mayor conciencia de las amenazas que estos servicios enfrentan. Así, el programa exitoso de protección de la cuenca hidrológica de Sukhomajri surgió de la creciente preocupación de la ciudad de Chandigarh por la sedimentación del Lago Sukhna. Asimismo, los proveedores de electricidad y agua de Quito ayudaron a establecer el FONAG en respuesta a la degradación de las áreas protegidas de donde provenía su agua. De manera similar, los inversionistas en las APP de Chile respondieron a la degradación de los bosques naturales.

El deseo de algunas empresas de ser verdes – o aparentar ser verdes – por razones de relaciones públicas y para prevenir la crítica de las ONG es un aspecto importante en la creación de muchos mecanismos. La Cervecería Costa Rica celebró un contrato de protección de cuenca hidrológica con FONAFIFO en parte por dichas razones. (12) De la misma manera, en el caso de Scolel Té, los compradores de créditos de captación de carbono parecen estar motivados por cuestiones de ética personal, así como por objetivos de relaciones públicas. Dichos motivos pueden ayudar a superar los defectos de los mecanismos emergentes basados en el mercado, como el conocimiento limitado de los vínculos entre el bosque y la hidrología. Sin embargo, es probable que el número de consumidores motivados principalmente por consideraciones éticas sea limitado. Los intentos por duplicar estos mecanismos u otros parecidos o, de hecho, por ampliar el alcance de los mecanismos existentes, podrían toparse con consumidores más exigentes. (13).

 

Impulsores de la oferta

Éstos reflejan el deseo de los usuarios de la tierra, planificadores y propietarios de obtener más ingresos de sus actividades de manejo forestal. Por ejemplo, muchas grandes empresas que aprovechan el bosque tienen plena conciencia del valor potencial del carbono de las tierras que manejan. Sin embargo, en el caso de los proveedores que no cuentan con información de los mercados de servicios ambientales, o que están mal organizados, el ímpetu para crear mecanismos basados en el mercado normalmente proviene de las ONG y otros grupos que trabajan en su representación.

 

Los impulsores normativos

Con frecuencia, éstos son factores críticos de la creación de los mecanismos basados en el mercado. La mayoría de los gobiernos imponen normas ambientales cuantitativas, pero cada vez más éstas vienen acompañadas de mecanismos basados en el mercado, con el objeto de reducir los costos de ejecución. Los mecanismos de flexibilidad bajo el Protocolo de Kyoto y el sistema de la banca de humedales de los Estados Unidos son ejemplos de sistemas normativos relacionados con mecanismos de mercado.

 

Intermediarios y proveedores de servicios auxiliares

En algunos casos, éstos son impulsores importantes. Particularmente, en el mercado de carbono, los proveedores de servicios auxiliares como las aseguradoras y los certificadores han asumido un papel catalítico: promueven un mayor uso de mecanismos flexibles por medio de los cuales esperan generar más negocios. De manera similar, la banca de humedales de los Estados Unidos busca la flexibilidad para cumplir con sus metas de mitigación.

La estructura y el rendimiento de los mecanismos basados en el mercado también ejercen una fuerte influencia de la distribución del poder político y financiero entre los compradores, vendedores e intermediarios. En algunos casos, los intereses creados pueden bloquear la introducción de sistemas de pago en su totalidad, como lo muestra la dificultad para repetir el éxito de Sukhomajri en otras cuencas. En muchos pueblos, los terratenientes poderosos han puesto resistencia a la introducción de sistemas similares de reparto de beneficios. Asimismo, algunas empresas de servicios públicos se han resistido a la introducción del pago por los servicios de agua y han preferido pasar la carga de conservación a otras dependencias. Los grupos poderosos también pueden ejercer una influencia en la estructura de los mecanismos de pago como se ve, por ejemplo, en el diseño de FONAG de Quito.

Una vez creados, los mecanismos basados en el mercado pueden producir intereses establecidos debido a su éxito. Aunque, por lo general, esto es positivo, también puede ocasionar dificultades. Por ejemplo, los participantes actuales del programa PSA de Costa Rica se oponen a las medidas orientadas a crear objetivos más específicos, ya que es probable que muchos de ellos sean eliminados del programa como consecuencia. En el mercado emergente de captación de carbono, existe el peligro de que las reglas mal previstas que limitan el acceso al mercado (a través de restricciones de las actividades de uso de suelo elegibles) generen intereses en los primeros participantes, a quienes les convendría impedir la entrada de nuevos proveedores por temor a disminuir los precios de los activos.

 

¿Cuáles son los costos de transacción?

Todos los mecanismos descritos en este libro contienen dos tipos de costos: los costos iniciales de establecimiento y los costos de operación del mecanismo una vez instalado. (14) Dichos costos incluyen tanto los gastos financieros como los costos no monetarios (como la inversión de tiempo) aportados por los diversos participantes.

 

Los costos iniciales

Los costos para establecer el mecanismo incluyen los costos para aclarar los factores técnicos (por ejemplo, entender el vínculo entre bosques y agua), establecer la organización adecuada y asegurar la aplicación de un marco legal que lo respalde.

•  Técnicos . Los mecanismos basados en el mercado requieren de un claro entendimiento del papel de los bosques en la prestación de servicios. El trabajo preparatorio que se lleva a cabo en la Columbia Británica para la captación de carbono en los bosques es un ejemplo de lo que esto significa. La asignación de pocos fondos a la investigación puede reducir los costos a corto plazo, pero es probable que socave su sustentabilidad en el mercado a largo plazo.

•  De organización . Los mecanismos basados en el mercado requieren, con frecuencia, de una red complicada de organizaciones de respaldo para manejar, monitorear y cobrar los pagos. En Chiapas, se hicieron esfuerzos considerables para fortalecer la capacidad de las organizaciones locales para asumir tareas como la extensión. El Salvador ya tenía organizaciones razonablemente fuertes que apoyaban a los productores de café, por lo cual se logró avanzar más rápido hacia la certificación de los productores de café bajo sombra. Los costos de organización claramente serán más elevados entre más beneficiarios y/o proveedores participen, y entre más diverso sea cada grupo.

•  Legales . Uno de los requisitos legales más importantes es asegurar la clara definición de los derechos de propiedad de las tierras y de los beneficios ambientales – una tarea que muchas veces es costosa y políticamente sensible. Asimismo, cuando las dependencias gubernamentales se involucran como compradores o vendedores de servicios ambientales, puede ser necesario realizar cambios en sus mandatos o responsabilidades. Por ejemplo, las empresas abastecedoras de agua, como la AyA de Costa Rica, necesitan la autorización de los reguladores para cobrar cuotas adicionales. Costa Rica tuvo que promulgar una ley especial que establecía el principio de pagar por los servicios ambientales, creó FONAFIFO y distribuyó los fondos. No obstante, este procedimiento tan extenso no siempre es necesario. Por ejemplo, la Ley del Medio Ambiente de El Salvador faculta al Ministerio del Medio Ambiente a efectuar pagos por servicios ambientales, aunque sólo en términos generales. Aun cuando sea necesario establecer leyes adicionales (por ejemplo, para asegurar la participación de los proveedores de electricidad y de agua), en este caso, la ley ya provee los cimientos sobre los cuales se puede edificar.

Los costos iniciales de los participantes también pueden ser importantes y no siempre visibles. Los usuarios de las tierras que solicitan su ingreso en el programa PSA de Costa Rica, por ejemplo, deben elaborar un plan administrativo detallado. Asimismo, los productores de café que pretenden la certificación de su café bajo sombra, deben adaptar sus sistemas de producción para satisfacer los diferentes criterios. Si no se toman en cuenta estos requisitos, la subestimación del costo del mecanismo y la sobreestimación de los incentivos para participar podrían ser significativos.

Las organizaciones externas, como los donadores bilaterales y multilaterales y las ONG suelen desempeñar una función catalítica durante el arranque al proporcionar asistencia financiera esencial o los conocimientos técnicos que ayudan a poner en marcha los mecanismos. Así, el GEF apoya el establecimiento de mecanismos de certificación del café bajo sombra y de otras cosechas favorables para la biodiversidad, con la expectativa de que esto creará un mercado autosustentable que ayudará a preservar la biodiversidad. Las agencias externas también pueden ayudar a asegurar que los agricultores y otros grupos marginados no se excluyan de los mecanismos basados en el mercado. Por ejemplo, el Departamento de Desarrollo Internacional (DFID) del Reino Unido apoya el proyecto de Scolel Té en un intento por asegurar que los grupos pobres tengan acceso al mercado emergente de carbono.

 

Costos operativos

Una vez que el mecanismo se ponga en marcha, habrá costos continuos asociados con el monitoreo del desempeño, la ejecución de las reglas, y por supuesto, las renegociaciones cuando expire el contrato original, o cuando una o ambas partes lo consideren insatisfactorio. Idóneamente, el mismo mecanismo cubrirá los costos de operación. Cuando esto no se pueda lograr, es poco probable que el mecanismo sea sustentable.

La magnitud de los costos de arranque y de operación depende en parte del nivel de madurez del mercado; se pueden esperar problemas de crecimiento en los mercados nacientes. A medida que los mecanismos basados en el mercado para los servicios ambientales forestales se generalicen y maduren, surgirán sistemas de pago más sofisticados que ayudarán a controlar los costos. Unos ejemplos incluyen la formación de asociaciones de productores y grupos de usuarios, contratos normalizados, intermediarios más sofisticados como el FONAG de Ecuador, y nuevas herramientas de administración de riesgos como los seguros para contrapartidas de carbono.

Debe haber un equilibrio entre los costos de transacción y la eficacia con que el mecanismo presta el servicio deseado. Lo más probable es que los sistemas de pagos por servicios ambientales sean eficaces al prestar los servicios deseados cuando se especifican los objetivos. Llevado a un extremo, esto puede significar un pago diferente por cada uso de suelo diferente por cada terreno participante. Este método claramente sería poco práctico; los costos de transacción para operar este tipo de sistema superarían los beneficios en poco tiempo. En el otro extremo, sería barato poner en marcha un sistema de pagos no diferenciados según objetivos específicos para una serie homogénea de usos de suelo, pero probablemente sería muy poco eficaz. Es necesario encontrar un método intermedio. El programa PSA de Costa Rica tiende a enfatizar los bajos costos de transacción, aunque durante los últimos años se han hecho intentos por especificar más los objetivos. El Salvador planea dar más importancia a los objetivos específicos y aceptar el hecho de que esto puede significar costos de transacción más elevados.

 

¿Qué tan efectivos son los mecanismos basados en el mercado?

Este Capítulo pretende identificar algunas cuestiones clave que se tienen que abordar para lograr la creación de los mercados de servicios ambientales forestales. Por supuesto, los mecanismos basados en el mercado no terminan en sí mismos; están diseñados para lograr ciertos objetivos y, al final, se les debe juzgar en la medida en que lo logren. (15) Dichos objetivos incluyen la conservación forestal además de las metas más amplias de desarrollo rural y reducción de la pobreza. La experiencia con los mecanismos basados en el mercado todavía es relativamente limitada y aún está por verse hasta qué punto se pueden lograr las diversas expectativas con las clases de iniciativas descritas en este libro. Con esto en mente, pretendemos llegar a algunas conclusiones iniciales respecto a la eficacia de los mecanismos alternativos de mercado y los factores que influyen en su productividad. Luego plantearemos los factores que probablemente afectan su sustentabilidad.

 

¿Hasta qué punto los mecanismos basados en el mercado promueven la conservación?

La amplia gama de mecanismos y los problemas que abordan los mecanismos basados en el mercado nos muestran que no es posible evaluar de manera uniforme su eficacia para promover la conservación forestal. Algunos mecanismos pretenden conservar las tierras forestales existentes, algunos ampliarlas, otros modificar la manera en que se administran y otros reducir el costo del cumplimiento de los reglamentos. No obstante, se pueden aplicar dos criterios básicos para analizar la eficacia de estos mecanismos: la medida en que capten participantes e influyan en su conducta, y la extensión y naturaleza del bosque que a fin de cuentas se conserva. Es claro que el segundo criterio se aplicará sólo si se cumple el primero.

Aparentemente, la mayor parte de los mecanismos planteados en este libro ha tenido bastante éxito en la captación de participantes. Entre los mecanismos dirigidos al agua, Sukhomajri ha logrado involucrar a toda la población de la cuenca hidrológica, mientras que el FONAFIFO de Costa Rica ha captado cinco veces más participantes de lo que puede costear. Entre los mecanismos dirigidos a la biodiversidad, el proyecto de café de Chiapas rebasó su meta de certificación en 20 por ciento, a pesar de las condiciones institucionales difíciles en las que operó (aunque su relativo éxito se debió al sobreprecio que se podía obtener por ofrecer el café con el atributo de ser orgánico y no por ser cultivado bajo sombra); el ICMS-E de Brasil ha detonado una expansión considerable del área de conservación de Paraná y de Minas Gerais; y se han elaborado diversos planteamientos nuevos para APP con el fin de satisfacer la demanda en Chile. La mayoría de los mecanismos dirigidos al carbono todavía están en la etapa de planeación, pero el proyecto de Scolel Té ha captado una gran participación en las áreas especificadas. La única excepción de este marco en general exitoso es la prospección de la biodiversidad. Después de considerarse como la fuente principal de financiamiento para la conservación forestal, la bioprospección se considera ahora, en términos generales, como un complemento modesto de las otras fuentes de financiamiento (16). Hasta ahora, el proyecto de café bajo sombra ha sido decepcionante, pero el éxito del café orgánico y de comercio justo, así como el giro hacia la creación de un súper sello que abarque todos los criterios de café sustentable, son motivos de optimismo.

Un análisis meticuloso de los casos que se presentan en este libro ofrece una perspectiva más clara, junto con las diferentes condiciones de los mecanismos que probablemente ofrecen incentivos atractivos para los administradores forestales. En particular, se debe notar que el grado en que un mecanismo específico brinda incentivos a los manejadores forestales para realizar actividades de conservación, no depende únicamente del monto y la forma de pago, sino también de los costos de oportunidad que representa la conservación. Así, mientras que el sistema de PSA de Costa Rica tiene demasiados participantes inscritos, el pueblo de Heredia tuvo que crear un sistema paralelo en su cuenca. Los pagos de US$40/hectárea/año, que en otros casos han generado solicitudes que cubren un millón de hectáreas de bosque, no son suficientes para la cuenca de Heredia, donde el costo de oportunidad de la tierra es alto debido a las rentabilidad del uso agrícola del suelo. Asimismo, la mayoría de las APP de Chile se crearon en áreas relativamente aisladas, con potencial agrícola limitado. Aunque algunas autoridades locales se quejan de que las APP limitan las oportunidades de desarrollo local, la verdad es que, por lo general, dicho potencial es de por sí limitado; de no ser así, la mayoría de los compradores no hubieran podido adquirir las tierras. En Brasil, el ICMS-E indujo una mayor expansión de las áreas de conservación en los municipios con alternativas de uso de suelo muy limitadas.

La Figura 15.2 muestra la interacción entre los beneficios de la baja cuenca y los costos de oportunidad de la alta cuenca en el caso de los pagos por protección de la cuenca hidrológica. Es más probable que dichos sistemas sean efectivos cuando los beneficios de la baja cuenca sean altos (lo cual ocasiona una alta disponibilidad de pagar) y los costos de oportunidad de la alta cuenca sean bajos. La mayoría de los participantes del programa PSA de Costa Rica, por ejemplo, son propietarios de tierras en áreas con alternativas de uso de suelo limitadas. Es posible que dichos sistemas se pongan en marcha en situaciones donde tanto los beneficios de la baja cuenca como los costos de oportunidad de la alta cuenca sean elevados, aunque esto será más difícil de lograr debido a que los márgenes de negociación serán menores. Aún está por verse si Heredia logra involucrar a los propietarios de tierras en su programa, con todo y sus pagos más elevados. Cuando los beneficios de la baja cuenca son bajos, por lo general, el uso de estos mecanismos tiene poco alcance, aun cuando los costos de oportunidad de la alta cuenca también sean bajos. Aunque este último caso no justifica la creación de un mecanismo adecuado para esa situación en particular, si ya existe un mecanismo es posible que se aplique de manera efectiva. De hecho, una gran parte del programa PSA de Costa Rica, que no se fijó objetivos específicos, se encuentra en esta situación.

 

 

Una de las principales atracciones de los mecanismos basados en el mercado, por lo menos teóricamente, es que son sensibles a las variaciones regionales de la demanda de servicios ambientales y a los costos de la oferta. De aquí que la mayoría de los mecanismos basados en el mercado tiendan a enfocarse en los bosques que ofrecen niveles relativamente altos de servicios específicos. Las APP de Chile se concentran en áreas de gran belleza y de potencial recreativo. Los pagos por el servicio de agua del programa PSA de Costa Rica también se concentran en unas pocas cuencas específicas que cubren menos del 1 por ciento del área actual del sistema (que se incrementará entre el 10 y el 20 por ciento cuando se apliquen los contratos actuales). No obstante, las áreas protegidas por estos mecanismos no siempre tendrán la más alta prioridad desde la perspectiva netamente de la conservación. Por ejemplo, el café bajo sombra protege a las áreas agrícolas ricas en biodiversidad, pero no tan ricas como los bosques primitivos. Este problema se analiza ampliamente en el caso de Chile. La mayoría de las APP se han creado en áreas que ya estaban razonablemente bien representadas en el sistema de áreas protegidas públicas, lo que dejó muchos ecosistemas valiosos desprotegidos. Más aún, la mayoría de las APP no tienen las dimensiones suficientes para sostener a largo plazo las poblaciones de la mayoría de las especies genéticamente viables.

Aun cuando un mecanismo no conserve las áreas de más alta prioridad, éste puede desempeñar un papel importante al permitir que otros esfuerzos se enfoquen en las áreas de más alta prioridad. Más aún, es posible canalizar el mecanismo de tal manera que sus beneficios de conservación aumenten. Por ejemplo, el ICMS-E de Paraná y Minas Gerais contiene criterios complejos relacionados con el esfuerzo de dirigir la conservación a actividades deseadas – incluyendo, en el caso de Paraná, un esfuerzo para evaluar la conservación resultante.

En este contexto, también es importante protegerse contra la posibilidad de incentivos perversos. De la manera en que actualmente están diseñadas las reglas de Kyoto sobre los sumideros de carbono, es posible exacerbar la creciente ventaja competitiva que las plantaciones manejadas intensivamente tienen sobre los bosques naturales en los mercados globales de madera. Aunque las plantaciones creadas después de 1990 potencialmente son elegibles para recibir créditos de carbono, los bosques naturales no lo son. Esto puede socavar aún más la posición competitiva de los bosques naturales en la oferta global de madera, después de una década de boicots por las ONG, prohibiciones de explotación forestal, demandas de certificación y otras presiones ejercidas por los reglamentos. Asimismo, las utilidades más altas del café bajo sombra pueden animar a los agricultores a convertir el bosque primitivo en cafetales. Para evitar esta situación, los programas de Chipas y El Salvador no certificarán los bosques recién convertidos.

 

¿Qué tanto contribuye el mecanismo al desarrollo rural y la reducción de la pobreza?

Los mecanismos basados en el mercado se basan en el intercambio voluntario entre los compradores y vendedores y, en teoría, deben beneficiar a todos los involucrados. Los compradores de servicios sólo pagan lo que pueden aprovechar del servicio, mientras que los vendedores sólo deben aceptar la remuneración si ésta cubre todos sus costos, incluyendo los costos de oportunidad del uso de suelo al que renuncia. Los intermediarios participan en la medida en que puedan captar una parte de los beneficios del comercio para compensar su aportación.

La distribución de costos y beneficios tiene implicaciones importantes para el apoyo de los mecanismos de mercado por parte de los interesados y, por lo tanto, para su viabilidad a largo plazo. Cuando los grupos o individuos clave sienten que son perdedores netos del mecanismo del mercado, se puede esperar que se opongan a la puesta en marcha del mecanismo y que amenacen el éxito del mismo. Sin embargo, además de estas consideraciones prácticas, el impacto potencial de los mecanismos basados en el mercado en la pobreza es de interés particular por razones éticas.

Los mecanismos basados en el mercado pueden ser herramientas poderosas para la reducción de la pobreza y el desarrollo rural. En primer lugar, ofrecen un medio para aumentar los ingresos de los pobres en las zonas rurales. Los pagos por los servicios ambientales también ayudan a diversificar las fuentes de ingresos de las familias y, por lo tanto, reducen los riesgos y la vulnerabilidad. Hay indicios de que en Chiapas, uno de los estados mexicanos más pobres de México, tanto el proyecto de carbono de Scolel Té como el proyecto de café bajo sombra de El Triunfo aumentaron los ingresos de los campesinos de manera significativa. En segundo lugar, cuando los mecanismos del mercado se asocian con las inversiones de instituciones, educación y salud locales, se pueden esperar resultados positivos adicionales. Cada vez se reconoce más la importancia del capital social en todo el mundo. Por lo tanto, las instituciones y la capacidad fortalecida de la comunidad local pueden aprovecharse de diversas maneras.

El grado en que los productores pobres pueden participar en los mecanismos basados en el mercado está íntimamente relacionado con la estructura del mercado resultante. En el caso de los servicios de carbono y de café bajo sombra, por ejemplo, los compradores cuentan con una amplia gama de proveedores de dónde escoger. Los altos costos de transacción incurridos al tratar con muchos productores pequeños y dispersos, los colocan en una desventaja competitiva al ofrecer sus servicios. Pueden ser necesarias las intervenciones activas de agentes externos si existe participación de personas de bajos recursos. Por ejemplo, sin la ayuda de DFID y GEF, es poco probable que los pequeños propietarios de Chiapas hubieran podido participar en los mercados de captación de carbono y café bajo sombra. Por el contrario, en el caso de la protección de las cuencas hidrológicas, por lo general, los compradores no tienen más alternativas que tratar con quien sea que administre las tierras en las cuencas, muchas veces pequeños propietarios de bajos recursos. De hecho, esta necesidad es tan fuerte que puede fomentar las innovaciones en las instituciones. Por ejemplo, en Sukhomajri el papel clave de los pobladores sin tierras para proteger sus tierras comunales condujo al diseño de un mecanismo que aseguraba su participación. Se tuvo que diseñar un nuevo contrato del PSA de Costa Rica para proteger la cuenca Platanar, debido a que la mayoría de los propietarios del lugar carecían de las escrituras de sus propiedades y, por ende, no podían participar en el contrato normal del PSA.

Las experiencias de Sukhomajri, el proyecto de Scolel Té, y las iniciativas del café bajo sombra de Latinoamérica, ofrecen las primeras enseñanzas de los factores que afectan el impacto de los mecanismos del mercado en las personas pobres, y la forma en que se pueden diseñar estos mecanismos para maximizar su impacto positivo, a saber:

•  Derechos de propiedad. Es muy probable que las familias más pobres tengan derechos de propiedad mal definidos sobre las tierras y los servicios ambientales asociados. Puede ser necesario realizar esfuerzos especiales para transparentar los derechos de propiedad y para asignarlos correctamente a fin de asegurar que no se excluyan a los grupos relativamente marginados. Una prioridad relacionada es considerar el impacto potencial de dichos mecanismos en los pobres sin tierra, incluyendo a los aparceros y trabajadores agrícolas.

•  Instituciones cooperativas. Debido a que los grupos más pobres tienden a tener parcelas más pequeñas (si las tienen), menos escolaridad y menos contactos con los compradores potenciales, enfrentan obstáculos significativos para tener acceso a los mecanismos del mercado. Los acuerdos de cooperación constituyen un mecanismo valioso para superar dichos obstáculos y, en los casos descritos en este libro, son más valiosos cuando los pequeños propietarios necesitan coordinar la administración de la tierra y la oferta de los servicios. En el proyecto Scolel Té de carbono, por ejemplo, la cooperación de los campesinos ha sido esencial para satisfacer la demanda de contrapartidas de carbono. Los mecanismos cooperativos también ayudan a resolver los conflictos entre los terratenientes y las familias sin tierras, como se ve en el caso de Sukhomajri.

•  Definición del producto. Es necesario tener cuidado al diseñar los mercados para no excluir la participación de los pobres. La introducción de bienes que se ajustan a las estrategias de sustento flexibles y a corto plazo, los harán más accesibles a las familias más pobres. Por ejemplo, se dedicó un esfuerzo considerable al diseño de los criterios de certificación del café bajo sombra que los pequeños propietarios de Chiapas pudieran cumplir – no fue una tarea fácil ya que las preferencias de los consumidores tienden a imponer criterios más estrictos y onerosos. Asimismo, en el proyecto Scolel Té de carbono, los trabajadores elaboraron contrapartidas de carbono transparentes, sencillas y flexibles para adecuarlas a las necesidades de las comunidades locales. En lo que a esto se refiere, son especialmente preocupantes las restricciones existentes bajo CDM sobre la elegibilidad de la prevención de deforestación y algunas otras actividades de almacenaje de carbono que son relativamente accesibles para los pobres.

•  Acceso al financiamiento inicial. Con frecuencia, los participantes de los mecanismos del mercado necesitan soportar los costos iniciales. Puede ser necesario el apoyo financiero, ya sea a través de subsidios directos o soporte técnico, para que participen los productores pobres. Éste es el caso particular de los mercados más competitivos como los de créditos de carbono y café bajo sombra.

¿Qué tan viable a largo plazo es el mecanismo?

Es aún más difícil evaluar la viabilidad futura de los mecanismos estudiados en este libro que su eficacia, debido a que la mayoría son relativamente novedosos. Se pueden distinguir tres niveles de viabilidad a largo plazo: la demanda continua de los servicios ambientales que se venden; la capacidad para prestar estos servicios continuamente y la viabilidad de la estructura institucional que se creó para que funcione el mecanismo.

La demanda continua de los servicios que se venden es en parte exógena, dependiendo de factores como el crecimiento demográfico, crecimiento económico, etc. En el caso de algunos servicios, como el agua potable, es probable que la demanda siga creciendo en el futuro previsible. La demanda de otros servicios puede ser más variable. Por ejemplo, la demanda de protección de la biodiversidad puede ser altamente sensible a las condiciones económicas cambiantes. ¿Estarán igual de dispuestos los consumidores a pagar una prima por el café propicio para la biodiversidad durante una recesión que durante una época de crecimiento rápido? Otro factor exógeno importante es el riesgo de competencia de tecnologías alternativas de menos costo. Esto es más evidente en el caso de la prospección de la biodiversidad, donde la competencia de la química sintética ha socavado el valor de la oferta de las áreas naturales.

La demanda continua por medio de un mecanismo en particular también depende de la experiencia de dicho mecanismo en cuanto a la prestación de los servicios que ofrece. Si no se materializan los servicios, es probable que los compradores dejen de efectuar los pagos de inmediato. Parece que el mayor riesgo de una reacción negativa está en el mercado de servicios de una cuenca hidrológica, donde el entendimiento científico de los vínculos entre los bosques y la hidrología es menor, lo que genera el riesgo de que la prestación de dicho servicio no se materialice. Es importante el monitoreo cuidadoso, tanto para documentar la prestación del servicio a los compradores como para mejorar la operación del mecanismo. Los diseñadores de mecanismos de carbono han hecho esfuerzos considerables para solucionar problemas de monitoreo, incluyendo la necesidad de la verificación independiente. Asimismo, los mecanismos de la biodiversidad casi siempre han incluido esfuerzos de monitoreo, aunque a veces toman la forma de encuestas esporádicas en lugar de monitoreo continuo. Son los mecanismos de agua los que dedican menos esfuerzo a este aspecto, si es que lo han hecho. Por ejemplo, el programa PSA de Costa Rica sólo monitorea la realización de actividades acordadas de reforestación y conservación forestal, pero no el impacto resultante en el suministro de agua.

La sustentabilidad del marco institucional donde evolucionan los mercados está íntimamente vinculada con la sustentabilidad de la oferta y la demanda. En la mayoría de los casos, probablemente ninguna de éstas es estática. Más bien las instituciones, ya sea del mercado, reguladoras o cooperativas, están en constante evolución en respuesta a las preferencias o equilibrios de poder cambiantes. Cuando los mecanismos del mercado logran el apoyo de grupos más poderosos y generan pagos más cuantiosos, es probable que se generen mayores inversiones en las instituciones de apoyo y que se vuelvan más sofisticados. No obstante, cuando los principales interesados rechazan los mecanismos del mercado y no logran generar las transferencias financieras deseadas, pueden quedar abandonados.

 

Conclusiones

Existe una necesidad urgente de nuevas medidas para financiar la conservación forestal y, de manera más generalizada, para fomentar que los usuarios de las tierras presten servicios ambientales de relevancia. Igualmente, existe una necesidad de nuevas oportunidades económicas para sostener y mejorar el nivel de vida, sobre todo en las áreas rurales marginadas. Al parecer, los mecanismos basados en el mercado ofrecen mucho más ventajas que los métodos convencionales de conservación forestal, incluyendo la posibilidad de movilizar un nuevo financiamiento de los consumidores de los servicios ambientales, una mejor correlación entre el financiamiento y la oferta y, con esto, una prestación más eficaz de servicios ambientales en función de los costos, así como ingresos adicionales y diversificados para el desarrollo rural.

Los mecanismos basados en el mercado todavía están en su etapa inicial y queda mucho por aprender. Existe el peligro latente del exceso de entusiasmo. En los últimos años, el interés en los mecanismos basados en el mercado ha conducido a la proliferación de programas, algunas veces mal elaborados. Existe un gran potencial para la decepción. Para evitar este peligro y para que la aplicación de los mecanismos basados en el mercado sea exitosa, es necesario tener mucho cuidado. Aunque los principios son sencillos, ponerlos en práctica no lo es. Los estudios detallados recopilados en este libro pretenden mejorar el proceso de aprendizaje mediante la presentación de la manera en que se aplican estos mecanismos en una amplia variedad de situaciones.

A lo largo de este análisis, hacemos hincapié en las preguntas que es necesario plantearse para crear y poner en marcha los mecanismos basados en el mercado. Todavía nos queda mucho por entender sobre estos mecanismos para responder a todas las preguntas. No obstante, los casos que se analizan en este libro sugieren algunas enseñanzas iniciales generales.

•  Un sólo tamaño no es adecuado para todos . Ninguno de los mecanismos descritos en este libro se puede aplicar universalmente. Aun cuando los mecanismos son similares, los detalles de su aplicación probablemente difieren bastante en vista de las condiciones técnicas, económicas e institucionales locales.

•  Identificar claramente los servicios que se prestan . Los compradores potenciales no están interesados en los servicios forestales genéricos, ni siquiera en los servicios de agua o de biodiversidad. Más bien, están interesados en el agua limpia, un suministro de agua confiable durante la temporada de sequía, o en el acceso a la información genética. Sin un claro entendimiento de los servicios específicos que presta un bosque en particular y a quién los proporciona, será difícil generar mecanismos basados en el mercado.

•  Entender y documentar los vínculos entre los bosques y los servicios. Entender cómo se generan estos servicios es igual de importante que identificarlos. Con demasiada frecuencia, los mecanismos dependen de las creencias populares de que los bosques prestan servicios como el mejor suministro de agua. A veces, estas creencias populares están equivocadas y el resultado es que se toman medidas erróneas. Aun cuando las creencias populares son ciertas, muchas veces no son suficientemente precisas para permitir el diseño de mecanismos efectivos. Por ejemplo, ¿qué clase de bosque es más efectivo para mejorar el suministro de agua y dónde se debe ubicar? ¿Qué tan compatibles son los otros usos? Sin las respuestas para preguntas como éstas, es poco probable que el mecanismo funcione con eficacia.

•  Empezar con la demanda y no con la oferta. Al enfocarse en la demanda de servicios y preguntar cómo se puede cumplir mejor, es más probable que se genere un mecanismo efectivo y sustentable. Sin la demanda, no puede haber mercado alguno. Al iniciar del lado de la oferta se corre el riesgo de elaborar mecanismos que presten los servicios equivocados en los lugares equivocados, o a precios que los compradores no están dispuestos a pagar. Pronosticamos que los mecanismos basados en la oferta tendrán una tasa de mortandad mayor que los mecanismos basados en la demanda.

•  Eficacia del monitoreo. La eficacia del monitoreo es esencial si se va a proporcionar documentación a los compradores para confirmar lo que están comprando y para ajustar el funcionamiento del mecanismos si se presentan problemas. Paralelamente, los requisitos del monitoreo excesivamente gravosos pueden desalentar a los proveedores potenciales sin otorgar necesariamente más garantías a los compradores. Es una preocupación continua encontrar el equilibrio justo entre la información y los costos de cumplimiento, como se ve en el caso de los mercados de madera y productos agrícolas certificados.

•  Diseñar mecanismos flexibles. Los mecanismos basados en el mercado también deben ser lo suficientemente flexibles para responder a las condiciones cambiantes de la demanda y la oferta y para mejorar el conocimiento sobre cómo el bosque genera servicios. Éstos deben compensar los esfuerzos por ampliar y mejorar la prestación de servicios, así como por reducir costos, al mismo tiempo que reducen al mínimo los incentivos para los que pretenden no pagar la renta o el precio justo.

•  Asegurar la participación de los pobres. Los mecanismos basados en el mercado tienen un gran potencial para proporcionar fuentes de ingresos adicionales a los usuarios de tierras rurales, además de que reducen el riesgo mediante la diversificación y otros beneficios indirectos. No obstante, para aprovechar este potencial muchas veces se requieren esfuerzos particulares que aseguren que no se excluya a los pobres, como el aseguramiento de la tenencia de la tierra de los grupos marginados, el apoyo a las instituciones cooperativas para convenir y negociar servicios, el acceso a la capacitación y capital de arranque y, por supuesto, el diseño del mercado.

Los casos descritos en este libro sugieren que los mercados diseñados cuidadosamente para los servicios ambientales forestales pueden contribuir de manera importante con la mejoría ambiental y el desarrollo rural. Aunque la mayoría de las iniciativas están en las primeras etapas de desarrollo, todas ofrecen lecciones provechosas y la inspiración para mayores innovaciones en esta área de cambios rápidos, para el beneficio tanto de los bosques como de las personas.

 

Notas

(1)  Se debe tener en mente que las fallas de mercado no son la única fuente de amenazas a los bosques. Las fallas de gobierno también juegan un papel importante (Barbier y colegas, 1994; Binswanger, 1991; Browder, 1985; Mahat, 1988; Repetto y Gillis, 1988; Schneider, 1994). La reducción o eliminación de los subsidios que fomentan la destrucción de los bosques, incluyendo el apoyo gubernamental para la agricultura extensiva o la construcción de caminos en áreas ecológicamente sensibles, puede ser igualmente, o más, importante. Asimismo, se puede lograr mucho con el fortalecimiento de las leyes de responsabilidad civil que regulan las reclamaciones por daños ambientales, o con la introducción de requisitos de reportes ambientales más extensivos para las empresas privadas. Dichas reformas quedan fuera del alcance de este libro, pero pueden generar incentivos poderosos para la conservación.

(2)  Aunque la captación de carbono es de muchas maneras un bien público puro (su consumo es no-exclusivo y no-rival), el mercado de los servicios de captación de carbono produce, de hecho, un bien privado exclusivo: los certificados de reducción de emisiones (véase el Capítulo 2).

(3)  La mayoría de estas incertidumbres se resolvieron con los acuerdos políticos celebrados en Bonn (Julio, 2001) y en Marrakesh (Noviembre, 2001) aunque los detalles clave siguen sin decidirse. Bajo estos acuerdos, sólo la reforestación y la forestación son elegibles en los países no incluidos en el Anexo 1, e inclusive están sujetas a reglas específicas. Sin embargo, aún no se han aclarado las definiciones de reforestación y forestación y hay dudas respecto a las actividades relacionadas como la fertilización de plantíos o la agrosilvicultura. Los políticos también dejaron la puerta abierta a los cambios de las reglas de elegibilidad para el siguiente periodo de compromiso a partir de 2012.

(4)  Obviamente, ésta es la perspectiva antropocéntrica. Para una discusión de los diferentes métodos de evaluar los servicios de ecosistema, véase Goulder y Kennedy (1997).

(5)  Cuando es posible efectuar transferencias de agua entre cuencas, como es el caso de muchos sistemas de suministro de agua de las grandes ciudades, tiene sentido definir la zona de captación de interés de tal manera que incluya a todas las cuencas hidrológicas de donde el sistema toma su agua. Aun así, puede ser que el sistema no considere que los servicios de agua prestados por las diferentes partes de la zona de captación sean intercambiables, dadas las diferencias en los costos de transportación.

(6)  Aunque el carbono captado de diferentes maneras y en diferentes lugares puede contribuir de igual forma a frenar el calentamiento global, se puede esperar que los compradores discriminen entre los activos alternativos de carbono con base en el precio y el riesgo, como se ve en el Capítulo 14.

(7)  Algunos compradores de carbono (como los del ejemplo de Scolel Té) se han motivado por las consideraciones éticas o de relaciones públicas en vez de hacerlo por la necesidad de lograr las metas de reducción de emisiones de acuerdo con el Protocolo de Kyoto. Obviamente, dichos compradores no tienen las restricciones de las reglas de Kyoto, así que el requerimiento principal es darles un producto que encuentren aceptable. Sin embargo, es probable estos compradores sean mucho menos que los que necesitan cumplir con los límites de emisiones de Kyoto. Más aún, mientras crece el mercado y se dispone de más productos de captación de carbono que cumplan con el Protocolo de Kyoto, es probable que los compradores que no se sujetan a las reglas de Kyoto también comprarán los productos que cumplen con dicho Protocolo. Por lo tanto, posiblemente el mercado de productos de captación de carbono que no cumplen con el Protocolo de Kyoto es bastante limitado.

(8)  Los pagos no siempre involucran transferencias financieras directas, sino que pueden utilizar los diversos mecanismos en especie y financieros con reparto de beneficios, diseñados para adecuarse al contexto local, como en el caso de Sukhomajri. Además, en algunos casos puede ser necesario tomar medidas punitivas como parte de la ejecución de los mecanismos basados en el mercado.

(9)  Murray (1994) describe un sistema parecido en la República Dominicana.

(10)  Con el fin de reducir esta carga, se ha dedicado un esfuerzo considerable a explorar la posibilidad de adquirir servidumbres en lugar de títulos de propiedad de la tierra (Gustanski y Squires, 1999). Un terrateniente que vende la servidumbre, vende algunos de los derechos que tiene sobre la tierra – por ejemplo, el derecho de explotar el bosque – pero retiene otros, como el derecho a los productos no maderables siempre y cuando sean compatibles con la servidumbre. The Nature Conservancy es particularmente activo en esta área.

(11)  Por supuesto, finalmente, los pagos pasan a los consumidores como cuotas adicionales explícitas o como parte de la aplicación de las tarifas que pagan. Por ejemplo, en Heredia se cobra una “tarifa por agua con ajuste ecológico” mientras que el FONAG de Quito aplica parte de sus ingresos existentes a la conservación.

(12)  FONAFIFO explora las maneras de aprovechar la disposición similar de pagar por las relaciones públicas del programa PSA con la presentación de un logotipo que podrán ostentar los participantes.

(13)  Los esfuerzos por entender el uso de la contabilidad “de triple resultado” (Elkington, 1997), donde las empresas complementan los estados financieros tradicionales con un estado de su actuación respecto a los indicadores sociales y ambientales, pueden hacer que las empresas estén más dispuestas a participar en instrumentos de conservación ambiental basados en el mercado.

(14)  Ostrom y otros colegas (1993) añaden una tercera categoría de costos: los costos estratégicos, asociados con la negación de asumir responsabilidades, el consumo de servicios sin pagar por ellos y la corrupción. Los costos estratégicos tienden a ser más elevados cuando es difícil medir la prestación de los servicios. Incluimos estos costos como costos operativos o directos, según el caso.

(15)  Los métodos basados en el mercado para prestar servicios ambientales forestales también se deben comparar con los métodos que no se basan en el mercado, como la creación de áreas protegidas por el gobierno o los reglamentos que requieren la adopción de explotación forestal de bajo impacto. Dicha comparación queda fuera del alcance de este tomo.

(16)  Es posible que la ciencia y la industria todavía no se den cuenta de todo el potencial de la diversidad biológica natural; en este caso, un valor importante de la conservación forestal es sencillamente la oportunidad continua de investigar la riqueza genética y la bioquímica natural (el valor de opción). La creación de un mercado para dicho bien público puro es un reto trascendental.

 

 

 

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Última Actualización: 15/11/2007