Prólogo
Este
interesante libro implica un esfuerzo por comprender los factores
que, en conjunto, aumentan las probabilidades de que las comunidades
locales —que cuentan con un nivel de autonomía considerable
para crear sus propias estructuras de gobierno— diseñen
instituciones efectivas para manejar los recursos forestales.
Merino utiliza las habilidades de un observador de campo agudo
e informado acerca de las aproximaciones teóricas contemporáneas,
relacionadas con los estudios del gobierno local de los recursos
forestales. Este libro presenta una sofisticada comprensión
de la teoría del estudio de los recursos comunes y la
vincula con la profunda familiaridad que se tiene con seis comunidades
ubicadas en tres estados de México.
Merino
aborda una de las explicaciones sobre la deforestación
más comunes y aceptada como verdadera por gran parte
del análisis político. En algunas teorías,
la densidad de población de los usuarios es considerada
como el factor determinante en la degradación de los
recursos forestales. En su estudio, una de las dos comunidades
con muy alta densidad poblacional (del rango de 213 a 242 habitantes
por km 2 ), tiene un bosque muy bien preservado mientras que
la otra comunidad ha sido testigo de un considerable deterioro
de los recursos forestales. De las cuatro comunidades con densidad
de población relativamente baja (menor o igual a 22.6
habitantes por km 2 ), dos han preservado muy bien sus bosques,
y dos los tienen en un estado de deterioro moderado. En otras
palabras, contra la frecuente presunción de que la densidad
poblacional es un factor clave que afecta las condiciones del
bosque, Merino encuentra que en sus estudios de campo no existe
relación directa entre la densidad de la población
y las condiciones del bosque.
Al
mostrar que uno de los mitos más populares del análisis
de políticas contemporáneo es una explicación
muy simplista e inadecuada, Merino se adentra en una amplia
diversidad de factores que pueden explicar potencialmente las
diferencias que encuentra en las seis comunidades. Investiga
las relaciones entre los factores locales, nacionales y regionales.
En lugar de encontrar un único factor como la causa central
del éxito o del fracaso de los esfuerzos de las comunidades
por manejar bien los recursos forestales, ella encuentra una
amplia gama de factores que en conjunto afectan los incentivos
y la conducta de los usuarios, y que derivan en mejores condiciones
de los bosques.
Las
comunidades de su estudio tienen mayor probabilidad de diseñar
instituciones locales efectivas para el manejo del bosque cuando
los miembros más poderosos de éstas están
de acuerdo con el manejo efectivo de los recursos forestales
y cuando se ha construido un capital social efectivo por las
comunidades a través del tiempo. De cualquier modo, los
arreglos institucionales locales siempre están articulados
y se ven afectados por las políticas regionales y nacionales.
Merino encuentra que los sistemas de regulación regional
y nacional no han alentado la forestería comunitaria.
En
el ámbito nacional y regional las reglas e incentivos
efectivos han sido más la excepción que la regla
en México. Estas políticas han generado más
incentivos contrarios al manejo efectivo de los bosques, que
incentivos que hayan alentando el desarrollo sustentable. Cuando
no se ha dado una actividad negativa adversa que haya afectado
el manejo local responsable, las legislaciones estatal y nacional
simplemente han ignorando la capacidad de los usuarios locales
para desarrollar reglas efectivas, monitorear su cumplimiento
e imponer sanciones graduadas que les permitan conocer las infracciones
sin que su imposición cause reacciones negativas.
Este
libro puede ser leído por cualquier tipo de público
debido a la riqueza de ideas que maneja. Los tomadores de decisiones
encontrarán una cuidadosa exposición de las formas
en que en algunas casos, los usuarios locales son capaces de
desarrollar sus propias reglas, de monitorearlas y fortalecerlas.
Merino es muy cuidadosa en no presentar expectativas demasiado
optimistas de este proceso. El simple hecho de devolver el control
del manejo del bosque a los propios usuarios no es garantía
suficiente de que éstos puedan ejercer esas capacidades
con la visión necesaria que asegure que la siguiente
generación dispondrá de un recurso productivo.
Los
científicos sociales encontrarán en este volumen
material que les ayudará a desarrollar una teoría
matizada de la autogestión local. Merino es cuidadosa
al examinar la aplicabilidad de varias teorías actuales
tanto sobre el origen de las instituciones locales, como sobre
la persistencia de las instituciones que sean coherentes con
los diseños principales. Su esfuerzo fortalece en mucho
nuestra comprensión de estos desarrollos teóricos.
Este
libro también será de gran interés para
los mismos usuarios del bosque y para las organizaciones no
gubernamentales que trabajan con muchos de los grupos de usuarios
del bosque en México. Las comunidades forestales necesitan
tener la capacidad de aprender de las experiencias que otras
han tenido, y los residentes urbanos necesitan aprender que
no son los únicos interesados en la sustentabilidad de
los recursos forestales. Más aún, ellos necesitan
comprender que algunas de las políticas que han promovido
pudieron haber funcionado de manera contraproducente.
De
esta manera, permítanme invitar a los lectores a descubrir
por sí mismos la joya que contienen estas páginas.
Elinor
Ostrom