IV.
LAS ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS DE MÉXICO
1.
Las ANP como instrumentos de gestión
Las
ANP constituyen porciones terrestres o acuáticas del
territorio nacional, representativas de los diferentes ecosistemas
y de su biodiversidad, en donde el ambiente original no ha
sido esencialmente alterado por el hombre y que están
sujetas a regímenes especiales de protección,
conservación, restauración y desarrollo.
Son
en cierta forma unidades productivas estratégicas, generadoras
de una corriente vital de beneficios sociales y patrimoniales
que deben ser reconocidos y valorizados, y cuyo establecimiento
y operación continua implica costos, entre los que destacaremos
los siguientes:
-costos
de oportunidad de usos alternativos del territorio y de sus
recursos;
-costos
de resarcimiento o compensación a limitaciones o cambios
en los derechos de propiedad, control, uso y acceso;
-costos
de transacción y negociación en el establecimiento
de áreas naturales protegidas y en su desarrollo institucional;
-costos
de manejo, administración y vigilancia;
-costos
derivados del largo periodo de maduración de los proyectos
de utilización sustentable de los recursos de las ANP.
2.
Evolución de las ANP
En
México la política de áreas protegidas
se inició en 1876, bajo la presidencia de Sebastián
Lerdo de Tejada, con la expropiación del Desierto de
los Leones, en función sobre todo de la importancia
de sus manantiales.
En 1917 esta misma zona se transformaría en el primer parque nacional
del país. Entre estas dos fechas destaca la actuación de Miguel Ángel
de Quevedo quien, en su calidad de presidente de la Junta Central de Bosques,
promovió la primera Ley Forestal de México, en 1909. Esta ley
sólo se pudo aplicar en el Distrito Federal, pues la constitución
de 1857 no autorizaba al Gobierno Federal a intervenir en esa materia en los
estados. Quevedo continuó impulsando la preservación de los bosques
durante el régimen maderista, y en el Congreso Constituyente de 1917
solicitó una ley federal para la protección de los recursos forestales,
que finalmente se hizo realidad con la Ley Forestal de 1926.
La
creación de parques nacionales fluctuó considerablemente
de una administración a otra. Lázaro Cárdenas
fue el presidente más activo en este campo, decretando
36 parques nacionales con una extensión de 800 mil has.
La actuación de Cárdenas en este ámbito
se justificaba por el evidente deterioro que los bosques mexicanos
mostraban ya en aquel entonces, para cuya remediación
se estableció el Departamento Autónomo Forestal
y de Caza y Pesca bajo la dirección de Miguel Ángel
de Quevedo.
Este
gran esfuerzo se vió opacado, sin embargo, porque en
la mayoría de los casos los propietarios originales
no participaron ni en la conceptualización ni en la
operación de los parques; porque raramente fueron indemnizados;
por la falta de partidas presupuestales para el mantenimiento
de dichas zonas; por no contar con la capacidad técnica
para hacer efectiva la protección de las áreas
declaradas y por la eventual incorporación de muchas
de ellas al reparto agrario, lo que indudablemente contribuyó a
la confusión legal que las afecta.
La
evolución nacional de la extensión de las áreas
naturales protegidas se refleja en la gráfica adjunta.

Hacia
principios de los ochenta, México contaba con 56 parques
nacionales, los cuales constituían prácticamente
la totalidad de las áreas naturales protegidas, concentrados
sobre todo en los estados de Nuevo León, Veracruz, México,
Tlaxcala y Puebla.
La
administración de los parques nacionales pasó durante
varios decenios de un sector institucional a otro. Durante
décadas, su manejo estuvo asignado a una unidad administrativa
de nivel departamental, lo que probablemente determinó serias
limitaciones para su gestión. En el mismo sexenio de
Lázaro Cárdenas desapareció el Departamento
Forestal y se convirtió en la Oficina de Bosques Nacionales,
con lo que la importancia de estos últimos en la estructura
administrativa del Gobierno Federal se redujo notablemente.
En
1977 esta administración ascendió al rango de
Dirección General, dependiente de la Subsecretaría
de Recursos Forestales de la Secretaría de Agricultura
y Ganadería. Este cambio no pareció tener efectos
notorios sobre la calidad de la gestión de las áreas
protegidas.
La
adscripción sectorial de los parques nacionales, como áreas
naturales protegidas, siguió siendo cambiante y azarosa,
pasando de la Secretaría de Agricultura a la Secretaría
de Asentamientos Humanos y Obras Públicas, (SAHOP),
en los setenta, y después a la Secretaría de
Desarrollo Urbano y Ecología, (SEDUE), a principios
de los ochenta, para volver a la Secretaría de Agricultura
y Recursos Hidráulicos, (SARH), en 1992, y ubicarse,
finalmente en 1995, en la Secretaría de Medio Ambiente,
Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP), a cargo del Instituto
Nacional de Ecología (INE).
A
título de anécdota, cabe recordar que los parques
nacionales quedaron bajo la jurisdicción de dos instituciones
diferentes en 1978, cuando se estableció que la SAHOP
se haría cargo de los parques nacionales destinados
al mejoramiento de las condiciones de vida y bienestar de los
asentamientos humanos y para cumplir funciones de recreación;
mientras que la SARH administraría los parques nacionales
con funciones de conservación de ecosistemas y de protección
de cuencas hidrológicas. Esta disposición separó los
dos elementos básicos del concepto de parque nacional:
la conservación y la recreación, generando confusión
sobre su naturaleza misma. La ubicación administrativa
errante, confusa y de bajo nivel jerárquico evitó compromisos
institucionales claros, de largo plazo, y diluyó la
responsabilidad de su financiamiento y manejo apropiado.
A
fines de la década de los setenta se introducen nuevos
elementos conceptuales y de manejo para las áreas naturales
protegidas, destacando la fórmula de reserva de la biosfera.
Este concepto, en el que se va centrando cada vez más
la política de ANP de México, aparece en el marco
del Programa el Hombre y la Biósfera de la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura (UNESCO) como resultado de un esfuerzo colectivo
en el que la participación mexicana tuvo un papel protagónico.
Las reservas de la biosfera expresan un nuevo esquema de conservación
y desarrollo regional, involucrando la participación
de diferentes actores locales y académicos. Las primeras
reservas de este tipo fueron las de Montes Azules en Chiapas
y las de Mapimí y la Michilía en Durango.
A
partir de 1983, con la creación de la SEDUE, empieza
un proceso vigoroso de creación de reservas de la biosfera
y de otras categorías de áreas naturales protegidas,
que se sumaron a los parques nacionales establecidos desde
la década de los treinta. Destaca en este decenio la
creación de reservas tan importantes como la de Vizcaíno,
Calakmul y Manantlán, entre otras.
3.
La situación actual de las ANP
*
Categorización
En
la actualidad el SINAP comprende 89 áreas decretadas,
que cubren poco más del 5% del territorio nacional (10
millones de hectáreas) y se encuentran agrupadas en
las siguientes categorías:
| Categoría
de manejo |
Fundamento
Legal |
Características |
Número |
Superficie |
| Reserva
de la Biósfera |
Artículo
48 |
"Se
constituirán en áreas representativas
biogeográficas relevantes, a nivel nacional,
de uno o más ecossitemas no alterados significativamente
por la acción del hombre y, al menos, una zona
no al terada, en que habiten especies
consideradas endémicas, amenazadas, o en peligro de extinción,
y cuya superficie sea mayor a 10,000 hectáreas".
"En tales reservas podrá determinarse la existencia de la superficie
o superficies mejor conservadas, o no
alteradas, que alojen ecosistemas, o fenómenos naturales de
especial
importancia, o especies de flora y fauna que requiera n protección
especial, y que serán conceptuadas como zona o
zonas núcleo".
"En las propias reservas podrán
determinarse la superficie o superficies que protejan a la zona núcleo
del impacto exterior, que serán conceptuadas como zonas de
amortiguamiento".
"En las reservas de la biosfera no podrá autorizarse la fundación
de nuevos centros de población". |
18 |
7,552,877 |
| Reserva
especial de la Biosfera (REB) |
Artículo
49 |
"Se
constituirán del mismo modo que las de la biosfera,
en áreas representativas de uno o más
ecosistemas no alterados significativamente por la
acción del hombre, en que habiten es pecies
que se consideren endémicas, amenazadas o en
peligro de extinción, pero que por su dimensión
menor en relación con 13 dichas reservas de
la biosfera, sea en superficie o en diversidad de especies,
no corresponda conceptuarlas dentro de este tipo".
En ellas se permite el aprovechamiento de recursos
naturales de acuerdo con el programa de manejo".
|
13 |
491,336 |
| Parque
Nacional |
Artículo
50 |
"Se
constituirán conforme a esta Ley la Ley Forestal,
en terrenos forestales, tratándose de
representaciones
biogeográficas, a nivel nacional, de uno o más ecosistemas
que signifiquen por su belleza escénica, su valor científico,
educativo o de recreo, su valor histórico, por la existencia
de flora y fauna de importancia nacional, por su aptitud para el desarrollo
del turismo, o bien por otras
razones de interés general análogas".
"Dichas áreas serán para uso público", y en ellas
se permite el aprovechamiento de recursos naturales de acuerdo con el
programa de manejo. |
44 |
688,103 |
| Parque
Marino Nacional (PMN) |
Artículo
52 |
"Se
establecerán en las zonas marinas que forman
parte del Artículo territorio nacional, y podrán
comprender las playas y la zona federal maritimo terrestre
contigua". "En estas áreas sólo se
permitirán actividades relacionadas con la
preservación de los ecosistemas acuáticos y sus elementos,
las de investigación, recreación y educación ecológicas,
así como los aprovechamientos de ecursos na turales que hayan
sido autorizados, de
conformidad con lo que disponen
esta Ley, la Ley Federal de Pesca, la Ley Federak del Mar, las demás
leyes aplicables y sus reglamentos, así como las normas vigentes
del derecho
internacional". |
3 |
393118 |
| Areas
de Protección de flora y fauna silvestre y acuáticas
(APFF) |
Artículo
54 |
"Se
constituirán de conformidad con las disposiciones
de esta Ley, de las Leyes Federal de Caza y Federal
de Pesca y de
las demás aplicables, en los luga res que contienen los hábitat
de cuyo equilibrio y
preservación dependen la existencia, transformación y
desarrollo de las especies de flora y fauna silvestre y
acuáticas". En ellas se permite el aprovechamiento de recursos
naturales de acuerdo con el programa de manejo.
|
8 |
1,567,612 |
| Monumento
Natural (MN) |
Artículo
51 |
"Se
establecerán conforme a esta ley y a la Ley
Forestal en áreas que contengan uno o varios
elementos naturales de
importancia nacional, consistentes en lugares y objetos naturales,
que por su
carácter único o excepcional, interés estético,
valor histórico o científico, se
resuelva incorporar a un réfimen de protección absoluta.
Tales monumentos no tienen la variedad de ecosistemas ni la
superficie necesaria para ser incluidos en otras categorías
de manejo".
"En los monumentos naturales únicamente podrá permitirse la
realización de actividades relacionadas con su
preservación, investigación científica, recreación
y educación".
|
|
|
| |
Total |
|
89 |
10,706,069 |
Fuente:
INE, 1996
Aunque
las cifras anteriores parecen considerables en términos
absolutos, son desproporcionadamente pequeñas y poco
representativas de la diversidad biológica y ecológica
de México. Incluso en relación con otras naciones
en desarrollo, la proporción de territorio bajo protección
legal que ha alcanzado México resulta precario. Como
ejemplo puede señalarse que Costa Rica destina el 25%
de su territorio a la conservación, Guatemala el 30%
y Chile un 12%.
La
limitada extensión de muchas de nuestras ANP impide
garantizar la supervivencia de poblaciones de muchas especies
fundamentales, por razones de alcance, recursos disponibles
y erodabilidad genética. Por ello es necesario ampliar
la superficie bajo protección, ya que existe una gran
heterogeneidad ambiental y una gran cantidad de especies tienen
distribuciones muy restringidas.
Categorías
del SINAP más representativas en superficie a nivel
nacional
El
análisis en términos de representatividad de
las áreas actualmente bajo protección legal,
en relación con el conjunto de los ecosistemas del país
permite identificar también algunas serias deficiencias.
Zonas muy importantes y estratégicas han permanecido
fuera del SINAP como es el caso de los Chimalapas, el Valle
de Zapotitlán-Cuicatlán, los manglares de Nayarit
y las Barrancas del Cobre, entre otras.
4.
Avances 1995-1996
*
Manejo
Las
acciones gubernamentales más recientes en las ANP se
han orientado a consolidar las circunstancias que permitan
desarrollar actividades permanentes de conservación
o, en otras palabras, manejar dichas zonas con criterios de
sustentabilidad. Dada la escasez de recursos financieros, la
política de conservación se ha concentrado en
un número reducido de ANP, que sin embargo abarca la
mayor parte de la superficie bajo estatuto de protección.
A partir de esta definición de prioridades se protegen
los ecosistemas más representativos del país,
ya que en ellas se localiza la mayor biodiversidad de México.
Estas
ANP se encuentran enmarcadas en compromisos internacionales
contraídos en diversos foros y algunas constituyen centros
de atracción turística mundialmente reconocidos.
Al concentrar los esfuerzos institucionales en áreas
de relevancia internacional se pretende consolidar un grupo
de ANP de alta calidad que sirva de base para ampliar la atención
institucional hacia otras áreas mediante el autofinanciamiento
y la obtención de fondos por parte de organismos multilaterales.
Simultáneamente se ha continuado avanzando en otras
ANP que presentan situaciones más problemáticas
en cuanto a las presiones al deterioro existentes, nivel de
organización local, compromiso institucional, etc. En
este sentido, los esfuerzos operativos en las áreas
protegidas se basan en los siguientes elementos:
o
elaboración e instrumentación del Programa de
Manejo
o
elaboración e instrumentación del Plan Operativo
Anual
o
diseño y establecimiento de la estructura operativa
o
construcción de infraestructura y dotación de
equipo básico
o
desarrollo de acciones básicas de protección
o
desarrollo de proyectos de investigación y manejo de
recursos naturales
o
desarrollo de proyectos de comunicación, difusión
y educación ambiental
o
fomento de la participación de
*
comunidades locales
*
organizaciones sociales
*
los tres órdenes de gobierno
*
instituciones académicas
*
iniciativa privada o dependencias federales o constitución
de Consejos Técnicos
Asesores.
Actualmente
se cuenta con 22 Programas de Manejo ya elaborados o en proceso,
que a su vez contemplan la implementación de proyectos
productivos, programas educativos, administrativos, de investigación,
conservación, desarrollo social y vigilancia, así como
la construcción de infraestructura básica. Algunas
ANP cuentan con Programas Emergentes, los cuales son documentos
rectores con vigencia mientras se elabora el Programa de Manejo.
En relación con lo anterior, los proyectos en proceso de realización
en las ANP se muestran a continuación agrupados por tipo de actividad:
proyectos
de conservación: prevención de incendios forestales,
28 restauración ecológica, manejo de especies carismáticas,
erradicación
de especies exóticas, manejo de recursos naturales, zonificación,
etc
proyectos
productivos: ecoturismo, camaronicultura, ganadería
23 intensiva, cría de fauna silvestre, agricultura sustentable, ecología
productiva, aprovechamiento forestal, producción artesanal, etc.
proyectos
de investigación: inventarios biológicos, estudios
de
22 impacto ambiental, monitoreo de contaminantes, especies y recursos
relevantes, elaboración de bases de datos, estudios de ordenamiento
territorial, etc.
programas
educativos y de difusión: educación ambiental,
17 sensibilización del público y del personal de otras dependencias
públicas destacado en el área, participación comunitaria,
etc.
programas
de vigilancia y protección: contratación, capacitación
y
16 equipamiento de personal para hacer cumplir la reglamentación de
las
ANP.
proyectos
de infraestructura: estaciones biológicas, senderos
15 educativos, centros de interpretación, señalización,
instalaciones
sanitarias, rehabilitación de estaciones de campo, museos regionales,
etc.
11
unidades de administración establecidas: contratación
de directores y
jefes de subprogramas de manejo, planeación presupuestal, etc.
4
proyectos de desarrollo social: dotación de vivienda
y otros servicios
públicos, trabajo social, etc.
Además
de estas acciones se llevan a cabo un gran número de
actividades por parte de otras dependencias gubernamentales
y organizaciones civiles de acuerdo con sus propios planes
de trabajo y prioridades regionales.
*
Infraestructura y equipamiento
Este
continúa siendo uno de los renglones críticos
de las ANP, ya que además de que no se cuenta con las
instalaciones necesarias para soportar las actividades del
manejo, un número considerable de las existentes se
encuentran abandonadas o en un grado extremo de deterioro.
El cuadro presentado al final de esta sección muestra
información detallada sobre este punto.
*
Administración
El
personal asignado a las áreas es insuficiente y en la
actualidad sólo hay diez reservas con directores y una
plantilla básica. En otros casos el personal no está incorporado
a la dinámica de la institución y se encuentra
relegado, percibiendo remuneraciones poco significativas. El
siguiente cuadro muestra la situación al respecto.
Analizando
seis parámetros imprescindibles para el funcionamiento
de las ANP en una muestra de 89 áreas de diferentes
categorías (véase cuadro siguiente) se puede
observar que su cumplimiento se satisface en un porcentaje
bajo, y que su repartición no es homogénea dentro
de las categorías, lo que indica que se ha realizado
un mayor esfuerzo en las reservas de la biosfera (RB) y reservas
especiales de la biosfera (REB), mientras que las áreas
de protección de flora y fauna (APFF), monumentos marinos
(MN), parques marinos (PM) y parques nacionales (PN) han quedado
en un ostensible abandono.
Infraestructura,
equipamiento y administración

5.
Financiamiento internacional vigente
A
principios de los noventa se logro concretar la asignación
hacia México de un presupuesto de 25 millones de dólares
en forma de donación procedentes del GEF (Global Environmental
Facility). Sin embargo, complejidades normativas y burocráticas
impidieron la aplicación de estos recursos durante casi
tres años. Actualmente este ejercicio es sumamente ineficiente
debido al gran número de trámites para tener
acceso a los fondos. Además, debido a que se encuentran
dispersas por todo el territorio nacional y en lugares de difícil
acceso, la asignación de recursos presupuestarios suficientes
y de manera oportuna ha representado un problema particularmente
difícil de resolver.
6.
Convenios, acuerdos y compromisos internacionales
En
años recientes, México ha adquirido varios compromisos
ante la comunidad internacional relacionados con la conservación
de los ecosistemas naturales.
Estos acuerdos incluyen una gran variedad de países y regiones geográficas,
y comprenden numerosos temas y actividades. Entre los más importantes
cabe mencionar:
La
Convención sobre la Diversidad Biológica, establecida
como parte de los acuerdos tomados en la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada
en Río de Janeiro en junio de 1992. Los compromisos
contraídos por nuestro país se presentan en términos
generales en los siguientes puntos:
o
Elaborar estrategias, planes o programas nacionales para la
conservación y la utilización sostenible de la
diversidad biológica en coordinación con los
planes y políticas sectoriales.
o
Establecer un Sistema de Áreas Naturales Protegidas.
o
Promover un desarrollo ambientalmente adecuado y sostenible
en las zonas adyacentes a las ANP, con miras a aumentar la
protección de las mismas.
o
Rehabilitar y restaurar ecosistemas degradados y promover la
recuperación de especies amenazadas.
o
Impedir la introducción, controlar y erradicar las especies
exóticas que constituyan amenazas para los ecosistemas
originales.
o
Generar incentivos para la conservación y la utilización
sostenible de los componentes de la diversidad biológica
o
Establecer y mantener programas de educación y capacitación
científica y técnica orientados a la identificación,
conservación y utilización sostenible de la diversidad
biológica.
o
Regular el acceso a los recursos genéticos del país.
o
Proporcionar apoyo e incentivos financieros a las actividades
relacionadas con los puntos anteriores.
o
Presentar informes sobre las medidas adoptadas para la aplicación
de las disposiciones del Convenio Sobre Diversidad Biológica.
o
Los acuerdos tomados en el seno de la Comisión Centroamericana
de Ambiente y Desarrollo, cuyos puntos relevantes son:
o
Impulsar las acciones de conservación en el Corredor
Biológico Centroamericano.
o
Colaboración en las acciones sobre Cambio Climático.
o
Elaboración conjunta de políticas de Ordenamiento
Territorial, incluyendo ecosistemas costeros.
o
El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC)
es otra de las instancias donde se han asumido responsabilidades
de conservación como parte de los acuerdos tomados por
la Comisión de Cooperación Ambiental (máximo
foro ambiental dentro del TLC). Esta comisión decidió constituir
en abril de este año el Comité Trilateral para
la Conservación y el Manejo de la Vida Silvestre y los
Ecosistemas, el cual tendrá facultades resolutivas.
o
En la Convención sobre Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES), México
se obligó a eliminar el tráfico de especies amenazadas
y en peligro de extinción.
o
Como miembro de la Red Latinoamericana de Parques y Reservas,
México asumió el compromiso de establecer infraestructura
y comunicación electrónica en las ANP.
o
La Convención Sobre Humedales de Importancia Internacional
(RAMSAR) establece el compromiso de proteger los manglares,
marismas, estuarios y otros humedales del país.
o
Acuerdos de la Paz: Administración eficiente de los
fondos destinados al componente de conservación del
Programa Ambiental Frontera Norte.
o
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE):
Control de la eutroficación de aguas, protección de fuentes de
agua y mantos freáticos, programa de agricultura sustentable.
Estas
iniciativas se complementan con la Estrategia de Sevilla, ratificada
la UNESCO en 1995. De esta manera, el Programa de Áreas
Naturales Protegidas de México 1995-2000 retoma los
planteamientos de dicha Estrategia y coloca a México
en el marco de los esfuerzos globales por conservar los ecosistemas
naturales del mundo.
7.
Tareas pendientes y limitaciones
Hasta
1994, las áreas naturales protegidas carecían
casi en su totalidad de programas de manejo, de personal y
de presupuesto suficiente, muchas veces ni siquiera simbólico.
El único instrumento de protección ha sido el
decreto de su establecimiento, lo que ha equivalido a una existencia
virtual, y a que hayan resistido solas, gracias a su inaccesibilidad
en algunos casos, el avance de los frentes de colonización
y de la frontera agropecuaria. Debe reconocerse que en gran
medida, las áreas naturales protegidas se han mantenido
ajenas a la dinámica de desarrollo regional, en forma
de enclaves institucionales y jurídicos, desaprovechando
su enorme potencial para integrar nuevos espacios legales,
institucionales y operativos para un desenvolvimiento económico
sustentable.
Convendrá referirse
de manera especial a las condiciones en que se encuentran los
PN porque se trata de una de las categorías más
problemáticas.
*
Gran parte de los PN fueron expropiados sin pago de la indemnización
correspondiente o con indemnizaciones parciales. Esto diluye
los derechos de los propietarios originales, elimina incentivos
para
preservar su integridad, y lo que es peor, el relajamiento de los derechos
de propiedad ha hecho que estas áreas quedaran expuestas a la invasión
y colonización.
*
Enfrentar el pago de indemnizaciones implica recursos que están
fuera de las posibilidades presupuestarias del gobierno federal.
*
Se presenta con frecuencia un estado de indefinición
de derechos que en la práctica determina situaciones
cercanas al libre acceso a recursos comunes, con los consiguientes
desmontes, sobreexplotación, sobrepastoreo, invasiones,
extracción forestal descontrolada, acumulación
de basura y otros fenómenos que significan un costoso
deterioro patrimonial y ecológico.
*
En muchos PN prevalecen establecimientos privados, como restaurantes,
tiendas, expendios de comida, alquiler de lanchas, centros
de investigación, o complejos de retransmisión
de ondas. Una revisión somera de las concesiones existentes
revela que se otorgaron sin ningún criterio rector e
ignorando los posibles impactos sobre el entorno natural que
fundamenta la existencia misma de los PN.
*
A esto hay que agregar las explotaciones agrícolas,
ganaderas y forestales de considerable importancia (en el marco
de dotaciones ejidales, concesiones o de situaciones irregulares)
en el Nevado de Toluca, la Malinche, Gogorrón, el Cofre
de Perote, Potosí, Cañón de Río
Blanco, Bosencheve, José Ma. Morelos, Pico de Orizaba,
Zoquiapan, Cerro de la Estrella, Chacahua y Lomas de Padierna.
8.
Antecedentes de política recientes
A
principios de 1996 el INE publicó el primer Atlas de
Reservas de la Biosfera y otras Áreas Naturales Protegidas
de México (resultado de una investigación coordinada
por A. Gómez-Pompa y R. Dirzo) el cual es un inventario
jurídico, geográfico, biológico, ecológico
y socioeconómico de nuestras áreas naturales
protegidas, donde se proponen también elementos claros
de política en la materia. Ahí se sugiere la
consolidación en la administración pública
de las instancias a cargo del SINAP, el incremento de los presupuestos
fiscales, la conjugación del ordenamiento ecológico
del territorio con las áreas naturales protegidas, la
definición de prioridades, el aprovechamiento de las
tradiciones indígenas, el desarrollo de sistemas de
información biológica, la participación
y consulta a los actores locales, la simplificación
en la nomenclatura, la apertura de oportunidades para el sector
privado e individuos, la ampliación del SINAP, la participación
de instituciones académicas en el manejo y administración,
la planeación de los usos del suelo en las explotaciones
forestales, la compra y pago justo de las zonas núcleo
de las reservas de la biosfera, nueva normatividad para el
manejo de recursos naturales, la evaluación de terrenos
nacionales para la creación de corredores ecológicos,
y el establecimiento de estímulos para la conservación
al sector privado y organizaciones sociales.