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II. TRANSFORMACIÓN DE LOS SISTEMAS NATURALES EN MÉXICO


1. Utilización productiva y conservación

Procesos socioeconómicos antiguos y recientes, planteados por lo general al margen de cualquier criterio de sustentabilidad, han dejado huellas profundas de deterioro sobre el territorio nacional y su notable
biogeografía y diversidad.

La ganadería extensiva, la intensificación agrícola y la agricultura itinerante de subsistencia, el crecimiento urbano desorganizado, y en general la aplicación de modelos tecnológicos inadecuados para la diversidad natural del país, explican en gran medida la transformación a gran escala de nuestros ecosistemas, que se ha acelerado a partir de la segunda mitad del siglo XX, en el contexto de procesos agrarios específicos, proyectos regionales de desarrollo agropecuario, procesos de colonización formal e informal, y de la rápida expansión demográfica.

2. Transformaciones productivas en el espacio rural

En términos de su alcance territorial, la agricultura y la ganadería han determinado las transformaciones ambientales más importantes en el espacio rural de México, que se han traducido en una deforestación tan costosa en términos ecológicos como cuestionable respecto a su redituabilidad social.


La carencia de oportunidades ante la destrucción de los recursos naturales ha marcado la vida campesina y ha provocado que la actividad empresarial en el sector primario presente graves deficiencias, alimentando una competencia frecuentemente tensa por recursos naturales cada vez más escasos. México ha sufrido por ello elevadas tasas de deforestación, que pudieran representar en promedio unas 600 mil hectáreas anuales en las décadas de los años setenta y ochenta. En el periodo de referencia, cada año se perdía en promedio una extensión de bosques superior a la superficie de estados completos como Aguascalientes o Colima. Para los años noventa aún no se cuenta con datos confiables pero no se estima que haya habido cambios significativos en estas tendencias.

Si desagregamos la superficie deforestada anualmente por tipo de vegetación, encontramos que el 51% afecta a selvas, el 34% a bosques y el 15% a zonas áridas.

Como resultado agregado de este proceso, nuestro país ha perdido más del 95% de sus bosques tropicales húmedos (incluyendo selvas perennifolias y bosques mesófilos), más de la mitad de sus bosques templados, y un porcentaje difícil de cuantificar de los recursos de sus zonas áridas y desiertos naturales, pero que sin duda también representa más de la mitad del acervo original.

Mención aparte merece la desaparición de humedales, especialmente de manglares, cuya importancia, en función de su productividad biológica, no guarda proporción alguna con su reducida extensión geográfica. Nuestros humedales han ido cediendo terreno a desmontes y rellenos para actividades agropecuarias o proyectos de camaronicultura, y han sufrido alteraciones diversas como resultado del desarrollo urbano o de la creación de infraestructura.

Un ejemplo de deforestación y fragmentación

Por la descoordinación de las instancias agrarias y las de conservación ecológica se ha favorecido la ampliación de ejidos, la apertura de áreas a la actividad agropecuaria y la fundación de asentamientos humanos incluso dentro de las áreas naturales protegidas. Esta incorporación de fragmentos correspondientes a las ANP al reparto agrario ha sido y continúa siendo uno de los problemas más graves a resolver.

Las condiciones de pobreza y la falta de alternativas tecnológicas y productivas viables han obligado a sus habitantes a realizar una sobrexplotación de los recursos, y a utilizar para la agricultura terrenos que no tienen un potencial adecuado, a través de prácticas, como la rozatumba-quema, que cuando se realizan en ciclos cada vez más cortos e intensivos, constituyen factores de deterioro y destrucción de la naturaleza.

En lo que respecta a la ganadería, durante las últimas décadas ésta ha crecido a costa de los ecosistemas tropicales y templados, y también de los de zonas áridas, y se constituye en la actividad económica con impactos ambientales de mayor alcance. La superficie ganadera pasó de 50 millones de hectáreas en 1950 a cerca de 130 millones de hectáreas en 1995, es decir, más de dos terceras partes del territorio nacional.

El conjunto de las áreas boscosas ocupan ya menos de la quinta parte del territorio nacional, y se calcula que quedan en la actualidad menos de 34 millones de hectáreas cubiertas por bosques templados, tropicales altos y
medianos y tropicales secos o selvas bajas, aunque, en esta superficie deben considerarse amplias áreas fragmentadas, abiertas o con distinto grado de perturbación. En el cuadro adjunto se presenta la distribución actual de la superficie remanente de bosques y selvas por entidad federativa.

Superficie de bosques y selvas en México (No incluye selvas bajas)

Entidad
Bosque
Selvas altas -medianas
Total
%
Total Nacional
25.51
8.68
34.19
100
Chihuahua
4.95
 
4.95
14.5
Durango
3.95
 
3.95
11.5
Jalisco
2.41
0.13
2.54
7.4
Oaxaca
1.87
0.43
2.3
6.7
Guerrero
1.77
0.21
1.98
5.8
Michoacán
1.55
0.29
1.84
5.8
Sonora
1.41
 
1.41
4.1
Sinaloa
1.02
0.72
1.74
5.1
Campeche
 
2.46
2.46
7.2
Quintana Roo
 
1.57
1.57
4.6
Chiapas
1.17
1.63
2.8
8.2
Veracruz
0.27
0.54
0.81
2.4
Otros
5.24
0.7
5.94
1.7

* Millones de hectáreas Fuente: Datos de SARH, 1994. Inventario Nacional Forestal de Gran Visión. México.

El aprovechamiento forestal en los bosques tropicales ha sido escaso, pudiéndose afirmar que dicha actividad en estas áreas constituye una práctica básicamente extractiva y concentrada en algunas especies y sus derivados; el cultivo forestal a través de plantaciones es aún de muy poca importancia.

La problemática productiva y ecológica del sector forestal ha estado asociada a la indefinición de la propiedad y a imprecisiones jurídicas sobre los derechos de utilización. La carencia de un adecuado control institucional para valorizar y regular el acceso a los bosques, así como la ausencia de mecanismos adecuados de asociación entre propietarios e inversionistas ha contribuido al decaimiento de la actividad. Lo anterior se ha traducido en cambios sistemáticos de uso del suelo forestal en favor de la agricultura, la ganadería y el desarrollo urbano. A todo ello se agrega la sobreexplotación de los recursos por parte de empresas madereras cuya actuación no ha sido regulada satisfactoriamente y que, en la mayor parte de los casos, no han asumido su responsabilidad en la renovación de los recursos forestales debido a las altas tasas de descuento e incertidumbre ante la ausencia de derechos de propiedad.

En términos generales, los procesos de expansión agropecuaria han planteado, además de la deforestación y destrucción de ecosistemas, una serie de problemas de enorme relevancia en su relación con los ecosistemas del territorio nacional, que pueden resumirse de la forma siguiente:

* La erosión, que afecta ya a cerca del 80% del territorio nacional. De un total de 195.8 millones de hectáreas, 154 millones padecen algún grado de erosión, y de éstas, 30 millones están ya erosionadas en un nivel severo o muy severo. Buena parte de las tierras de mal temporal se ubican en pendientes abruptas y después de dos o tres años de cultivo se abandonan o se convierten en pastizales para ganadería extensiva.

* El uso excesivo de agroquímicos ha contaminado importantes cuencas hidrológicas del país, afectando a los suelos y a las aguas subterráneas.

* La utilización excesiva del agua para fines agrícolas, en detrimento de otros usos. La agricultura utiliza cerca del 80% de los recursos hídricos totales de México.

* La baja productividad característica del sector rural se correlaciona con los niveles extremos de pobreza que predominan particularmente en las zonas sur, sureste y oriente del país, estableciéndose un círculo vicioso de pobreza y conductas de supervivencia que impactan de manera negativa sobre el capital ecológico de la nación.

Por último, no debe olvidarse, que en las tendencias de deterioro ecológico en el territorio nacional, la contracción económica y la falta de oportunidades de empleo e ingreso en los sectores industrial y de servicios han jugado un papel significativo en los últimos años. De esta manera, se han multiplicado las presiones a través de la agricultura de subsistencia en laderas y del pastoreo extensivo de ganado, procesos que son precedidos por la quema y el desmonte.

Erosión

3. Aprovechamiento de los recursos marinos

Los problemas ambientales que enfrentan los ecosistemas marinos son tan preocupantes como los que enfrentan los terrestres. Si bien son muchas las acciones humanas que ponen en peligro la productividad y diversidad de los ecosistemas marinos, la pesca descontrolada constituye sin duda la más importante. Información fidedigna señala que gran parte de las plataformas continentales ha sido severamente perturbada por la pesca, principalmente la que utiliza redes de arrastre. Es notable la afectación que por esta razón han sufrido, por ejemplo, las plataformas continentales en el Banco de Campeche y el Mar de Cortés.

Destaca la pesca de camarón por la captura y muerte incidental, la cual sobrepasa hasta en un orden de magnitud la captura de la especie deseada: por cada tonelada de camarón, se capturan sin aprovechamiento hasta diez o quince toneladas de diferentes ejemplares de otras especies. En otras pesquerías como la del tiburón, simplemente se aprovechan partes mínimas de los ejemplares capturados (como la aleta dorsal), tirándose por la borda el animal muerto o agonizante de nuevo al mar. Cabe señalar también, en torno a la pesca del tiburón en el Mar de Cortés, el uso de carne de lobos marinos y otros mamíferos como carnada, lo cual impacta considerablemente a las poblaciones de estas especies.

También en el Mar de Cortés, destaca el acelerado proceso de extinción del único mamífero marino endémico de México, la vaquita marina, la cual ha sido llevada a niveles drásticos de abatimiento en sus poblaciones. Probablemente, por una desmedida incidencia de captura incidental, a través de las redes agalleras que se utilizan profusamente en el Alto Golfo; y también por la alteración fisicoquímica del agua que resulta de las bajas aportaciones del río Colorado. Cabe señalar que de no tomarse medidas radicales, este mamífero podrá desaparecer en los próximos años, constituyendo la primera especie del orden de los cetáceos que se extinga en el mundo.

La industria petrolera y petroquímica ha vertido sus aguas residuales en el Golfo de México, contaminando en alto grado los recursos costeros y amenazando la biodiversidad marina de esta zona. En ambos litorales del país, otras actividades productivas plantean problemas serios; tal es el caso de la agricultura y sus aguas de retorno con altas concentraciones de plaguicidas, principalmente en Sonora y Sinaloa, y las descargas de beneficios de café, ingenios azucareros, fábricas papeleras, textileras y químicas de los estados de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco o Campeche. De gran relevancia por sus impactos ambientales costeros debe considerarse la importante concentración urbana e industrial de las zonas litorales del Golfo de México.

4. Impacto sobre la biodiversidad

Las transformaciones del hábitat a las que se ha hecho referencia han determinado una pérdida de especies difícil de cuantificar. Esta erosión de la riqueza biótica de México es tanto más preocupante en cuanto ni siquiera hemos podido conocer dicha riqueza, comprenderla o valorarla adecuadamente. La mayor parte de las especies que se han extinguido por presión antrópica nunca fueron identificadas desde el punto de vista taxonómico. El número de especies extintas que se han podido identificar asciende a 49 y las especies raras amenazadas y en peligro de extinción suman cerca de 4 mil. Entre éstas últimas se ha identificado a 1000 especies de plantas, 139 de mamíferos, 272 de aves, 218 de reptiles y anfibios, y 126 de peces dulceacuícolas. En suma, puede decirse que el 28% de la fauna de vertebrados del país se encuentra
amenazado en alguna medida.

Especies raras, amenazadasm, en peligro y bajo protección especial.

Número de especies extintas o desaparecidas de 1600 a la fecha en México

Grupo
Número de especies extintas
Principales causas
Plantas Superiores
11
Destrucción de hábitat
Peces (dulceacuícolas)
16
Destrucción de hábitat; predadores y sobreexplotación
Anfibios y reptiles
2
Destrucción de hábitat e hibridación con otras especies
Aves
10
Cacería, destrucción de hábitat y desplazamiento por especies Exóticas
Mamíferos
10
Cacería, destrucción de hábitat y desplazamiento por especies exóticas

Fuente: CONABIO, 1996

Especies raras, amenazadas, en peligro y bajo protección especial

5. Dinámica demográfica

A pesar de que las tasas promedio de fecundidad se han reducido en todo el país, lo que ha contribuido a reducir las presiones de crecimiento demográfico, en ciertas zonas rurales, especialmente en el sur y sureste, se mantienen patrones de fecundidad y procesos de inmigración muy dinámicos, que dan como resultado tasas de crecimiento demográfico sumamente altas, cercanas al 5% anual. Esto, dadas las limitaciones físicas en materia de tierra disponible, la fragilidad y baja productiv dad natural, así como la baja capitalización, contribuyen a reforzar un círculo vicioso de pobreza y destrucción ecológica. Existen áreas naturales protegidas en las cuales la presión demográfica debe ser un factor de atención para las instituciones
federales y locales.

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007