El
papel de las organizaciones de la sociedad civil ante
el
cambio climático
global
Martha Delgado Peralta*
SURGIMIENTO
Y DESARROLLO DEL MOVIMIENTO AMBIENTALISTA
EL REPORTE DEL CLUB DE ROMA sobre Los límites del crecimiento,
elaborado en 19721, cuestionó de manera determinante el
modelo de desarrollo que conocemos, y puso en tela de juicio las
tesis hasta entonces asumidas de que la naturaleza era inagotable
y gratuita. Las sociedades modernas comenzaron a reconocer los
principios de Barry Commoner, uno de los padres del ecologismo:
que todos los seres vivos somos interdependientes; que las emisiones
contaminantes no se destruyen sino que siempre van a otra parte;
que no existe «comida gratuita» y que su producción
cuesta en energía; y que la naturaleza es más sabia
que nosotros, pues ha evolucionado en millones de años
para llegar a su estado actual2.
En esa época, el abordaje de los asuntos ecológicos
se hacía desde las instituciones académicas y de
investigación, aunque un poco antes, el 22 de abril de
1970, veinte millones de ciudadanos estadounidenses habían
demandado la creación de una agencia gubernamental para
la atención de los asuntos ambientales, en la que hoy se
considera la primera celebración del Día de la Tierra,
lo cual derivó en la creación de la Agencia de Protección
Ambiental (Environmental Protection Agency) en dicho país.
La preocupación sobre la situación del ambiente
se llevó con carácter de alarma a la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, en Estocolmo en
1972, ante la publicación de numerosos trabajos científicos
que alertaban sobre el deterioro ambiental del planeta. Entre
ellos destacan las obras de Barry Commoner3, Rachel Carson4, Edward
Goldsmith5 y E. F. Schumacher6.
Eran tiempos en los que las Naciones Unidas decidieron atender
lo que parecía ser un hecho: el equilibrio ecológico
del planeta se perdía, y los seres humanos con nuestro
modo de vida teníamos una responsabilidad en ello.
Ahí nació el ecologismo, ante el grito de miles
de jóvenes que promulgaron: ¡no tenemos más
que un solo planeta! Militantes de izquierda, pacifistas, feministas,
hippies, biólogos y místicos, se reunieron ante
las puertas de la conferencia oficial con una coincidencia: la
defensa del medio ambiente era impostergable. De golpe, el ecologismo
alcanzó una dimensión contestataria, ciudadana y
trasnacional.
A partir de los años setenta y ochenta empezaron a surgir
en todo el mundo organizaciones de la sociedad civil que se movilizaron
para concientizar a la sociedad sobre la importancia de proteger
el medio ambiente, y para proponer a los gobiernos acciones para
revertir el deterioro ecológico. Estos grupos fueron bautizados
en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
y Desarrollo (CNUMAD) realizada en Río de Janeiro en 1992,
como organismos no gubernamentales (ONG).
Durante la década de los ochenta surge el movimiento ecologista
en México, motivado por el rechazo a la instalación
de la planta nuclear en Laguna Verde, y en los últimos
20 años, la problemática ambiental de nuestro país
se ha consolidado como una de las preocupaciones más significativas
de nuestra sociedad.
Durante los últimos diez años, y a partir de la
Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en 1992, el desarrollo
de las organizaciones ambientalistas ha sido vertiginoso: se han
multiplicado en número y en lugares; han especializado
sus causas, algunas hacia los temas verdes, como la conservación
de la biodiversidad y la protección de especies en peligro;
otras hacia temas cafés, como la contaminación del
aire y el agua, o el manejo de sustancias tóxicas; otras
más trabajando temas transversales, como la educación
ambiental o la legislación ambiental; algunas de éstas
organizaciones se han profesionalizado e institucionalizado hasta
contar con importantes estructuras y presupuestos, y otras incluso
se han internacionalizado para enfrentar la batalla contra el
deterioro ecológico de manera global.
En el mundo, la democratización política ha avanzado
para ofrecer a los grupos de la sociedad la oportunidad de intervenir
más directamente en la toma de decisiones, y a partir de
los noventa en México comienzan a abrirse espacios de participación
pública.
Ante el alejamiento del Estado y la sociedad, las ONG se convierten
en catalizadoras de algunas demandas públicas y ciudadanas.
Lejos de actuar en los espacios tradicionales de intermediación
utilizados por los sindicatos, las confederaciones o los grupos
de presión, las organizaciones de la sociedad civil crean
un nuevo sector que con el tiempo se ha convertido en un interlocutor
obligado del gobierno y ha generado capacidades para generar recursos
privados dirigidos al beneficio colectivo, para desarrollar directamente
programas sociales muy diversos con bajos costos y alta eficiencia,
para generar opinión pública y exponer sus inconformidades
en los medios de comunicación, y para negociar sus iniciativas
y sus desacuerdos con los poderes ejecutivo y legislativo.
En el ámbito internacional, actualmente casi todas las
reuniones de las Naciones Unidas cuentan con espacios públicos
de participación, y existen organizaciones civiles que
trabajan, algunas con los gobiernos, otras cuestionándolos,
y otras más haciendo ambas cosas (cuando la madurez gubernamental
lo permite), para cumplir con sus misiones.
Pero... ¿en qué consiste la demanda ambiental y
por qué requiere de una tarea cívica comprometida?
Sin duda, la causa ambiental será una de las que más
movilicen a la sociedad en el siglo XXI, primero, porque no ha
tenido la suficiente jerarquía en los gobiernos, y por
ello el deterioro ambiental avanza sin obstáculos; segundo,
porque los problemas ambientales, hoy por hoy, rebasan la frontera
de la relación hombre-naturaleza, pues afectan la calidad
de vida de la gente, ponen en tela de juicio las decisiones económicas
y los modelos de desarrollo vigentes, plantean importantes retos
culturales, y atentan contra la supervivencia del hombre y del
planeta.
El tema ambiental se conecta inevitablemente con los intereses
básicos de la gente, tanto en lo social (posibilidades
de desarrollo, crecimiento económico, propiedad colectiva
de los recursos naturales como bienes públicos, demanda
de servicios agua, energía, turismo ), como en lo individual
(consumo de productos seguros, protección de la salud,
desarrollo de una cultura que privilegia “lo natural”,
rescate de valores tradicionales “de contacto” con
la naturaleza).
LOS GRUPOS AMBIENTALISTAS Y EL CAMBIO CLIMÁTICO GLOBAL
EN LA ESCENA INTERNACIONAL
El
reconocimiento científico de que la temperatura de la superficie
del planeta se eleva por causas antropogénicas, ha enfrentado
a las organizaciones ambientalistas a fuertes retos, pues es un
problema ambiental multicausal, que involucra, por un lado, temas
verdes como la deforestación, y por otro temas cafés,
como son las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Es
también un fenómeno con causas y consecuencias que
no se restringen al ámbito ecológico, sino que afectan
de manera importante otros aspectos sociales tales como la autosuficiencia
alimentaria, la seguridad, el uso del suelo, la salud, el desarrollo,
el transporte, la energía, la biodiversidad, etc. Además
es un fenómeno global cuyos efectos no se dejan ver precisamente
en donde se ocasiona el problema, sino en otras partes y en lapsos
muy inciertos.
La socialización del discurso sobre cambio climático
y la movilización ciudadana en su favor, representan retos
importantes para las organizaciones ambientalistas en el mundo
entero. Siguiendo a Gough y Shackley7, algunos de estos retos
son:
- Las
causas del problema son globales en su origen y se encuentran
altamente distribuidas en las sociedades, por lo que no hay
“culpables” tangibles y es difícil encontrar
enemigos precisos contra quienes combatir.ú
- Los temas a tratar son complejos y se han tornado altamente
técnicos en su discusión y análisis.
Su explicación debe procesarse didácticamente
para ser comprendidos cabalmente por el público.
- Los impactos locales del cambio climático no se prevé
que sean muy dramáticos en el corto plazo.
Para
concientizar a la población sobre los efectos del cambio
climático y promover la adaptación de las comunidades
al fenómeno, será necesario recurrir a instituciones
académicas y científicas que puedan ofrecer
ejemplos concretos y demostrados.
-
Las formas de atacar el problema son muy variadas. No existen
soluciones únicas, políticas obvias, o tecnologías
que resolverán el asunto de una vez por todas. La respuesta
al cambio climático, entonces, requiere considerar
separadamente medidas de mitigación y de adaptación,
y en ambos casos son muchas las opciones y las razones para
adoptar una u otras soluciones.
Cuando
abordamos el problema del calentamiento global, ya no estamos
requiriendo de la sociedad su conciencia ecológica, como
pudo pretender el espíritu inicial del ecologismo, cuando
se proponía cuidar los árboles, respetar a los animales
o no tirar basura en la calle. Aunque importantes, éstos
resultan problemas sencillos de resolver, ante la erosión
y empobrecimiento de nuestros suelos por la utilización
de plaguicidas; el calentamiento global, que según las
predicciones ocasionará sequías, inundaciones, enfermedades,
pobreza y extinción de ecosistemas; la pérdida de
la autosuficiencia alimentaria por la utilización globalizada
de semillas transgénicas; el desabasto de agua que en pocos
años enfrentaremos, o los efectos de una crisis energética
mundial.
Por ello, el problema del cambio climático global es una
de las causas ambientales más complejas, y que implicará
más activismo social en los próximos 20 años,
ya que su solución requiere de la convergencia de diversas
medidas, que van desde revertir la pérdida de la superficie
forestal en el mundo, hasta reducir las emisiones de gases de
efecto invernadero y desarrollar las energías renovables
lo antes posible.
Esto representa un esfuerzo sin precedentes de índole política
y económica, pues los altos niveles de vida en países
desarrollados descansan sobre la quema de combustibles fósiles,
y las energías renovables continúan fuera del mercado;
los países pobres tienen derecho al desarrollo, pero quizá
no tendrán las mismas oportunidades de desarrollarse a
costa de emitir GEI, además de que están viendo
avanzar la deforestación de manera vertiginosa, ante la
necesidad de sobrevivencia de su población más empobrecida,
y a la falta de recursos para ofrecer a éstas comunidades
alternativas de desarrollo distintas al aprovechamiento indiscriminado
de sus recursos naturales. Además, en el mundo actual,
con economías petrolizadas, sociedades dinerarias y consumistas,
y prioridades cada vez más tendentes a la guerra y la destrucción,
tendrá que hacerse acopio de muchos principios y valores
para actuar en beneficio colectivo.
Por ello, las negociaciones de la Convención Marco de las
Naciones Unidas sobre el Cambio Climático Global (www.unfccc.int),
y su Protocolo de Kioto, han sido muy complicadas, y lejos de
ser terreno fértil para ir experimentando cómo lograr
el desarrollo sustentable, han evidenciado la poca voluntad política
existente para integrar lo ambiental a las políticas económicas.
Consideramos que la forma como se resuelvan las controversias
que se han generado en torno a estos instrumentos, será
decisiva para determinar la viabilidad del desarrollo sustentable
en el mundo.
En estas circunstancias, las ONG juegan un importante papel, pues
son la voz de un considerable conjunto de ciudadanos que no se
sienten adecuadamente representados por sus Estados. Su acción
es muy efectiva cuando logran presionar a los gobiernos mediante
la opinión pública para influir en sus decisiones,
sobre todo en las negociaciones internacionales. En materia de
cambio climático, las ONG han ido jugando un rol cada vez
más trascendente en las negociaciones de la Convención
Marco y de su Protocolo de Kioto, al monitorear el cumplimiento
de los acuerdos, dando segui- miento a su ratificación,
observando los resultados de la instrumentación de acciones
y compromisos, entre otras actividades. De acuerdo con Kal Raustiala,
dicha participación de las ONG incrementa la habilidad
tanto técnica como política de los Estados para
ir reglamentando los tratados internacionales8.
Las ONG intervienen en las Conferencias de las Partes (comúnmente
llamadas CoP) organizadas por la ONU para que los países
avancen en los acuerdos firmados en Río de Janeiro (Agenda
21, Convenio sobre Biodiversidad, Convención sobre Cambio
Climático, Declaración sobre Bosques, Convenio sobre
Desertificación y Carta de la Tierra). En especial en las
Conferencias de las Partes sobre Cambio Climático, las
ONG han venido realizando eventos paralelos, con el cabildeo de
políticas con las delegaciones de los países participantes,
editando boletines (ECO), dando seguimiento a las posiciones de
los gobiernos y del sector privado, también con interlocución
continua con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático
(www.ipcc.ch) organismo asesor integrado por científicos
y expertos , desarrollando sus capacidades científicas,
y proponiendo alternativas y soluciones a los complicados laberintos
en que se ha convertido el Protocolo de Kioto.
TIPOS
DE ONG Y SUS MÉTODOS
En
términos generales, y excepto por la participación
de ONG de países insulares, del Tata Energy Research Instititute
y del Centre for Science and Environment de la India, las organizaciones
ambientalistas que han desarrollado un trabajo sistemático
y permanente en materia de cambio climático, y que han
sido líderes en las campañas para lograr compromisos
de los gobiernos, son las grandes coaliciones ambientalistas internacionales
como World Wide Fund for Nature (WWF)9 (www.panda.org),
Greenpeace Internacional (www.greenpeace.org)
y Friends of the Earth (www.foei.org),
surgidas en países desarrollados.
De acuerdo con Clair Gough y Simon Shackley, existen tres diferentes
tipos de ONG participando en asuntos de cambio climático
con influencia internacional:
- Activistas. Grupos ecologistas como los arriba mencionados,
con alta presencia en la opinión pública, alta
capacidad de investigación y que desarrollan estrategias
de movilización social y de mercadotecnia comunicativa
para promover sus causas.
- Grupos de científicos y analistas. Versados en la técnica
y política del cambio climático, con capacidad
de discutir temas específicos con líderes de
alto nivel, como por ejemplo The Pew Center on Global Climate
Change (www.pewclimate.org),
el Worldwatch Institute (www.worldwatch.org),
el World Resources Institute (www.wri.org),
el Tata Energy Research Instititute (www.teriin.org)
y el Centre for Science and Environment (www.oneworld.org/cse/).
- Alianzas de empresarios. Representan los intereses del sector
privado. Algunas de ellas son: The Global Climate Coalition
(www.globalclimate.org),
el World Business Council for Sustainable Development (www.wbcsd.ch/aboutus.htm),
y el Business Council for a Sustainable Energy Future (www.bvse.org)10.
- Siguendo
a Gough y Shackley11, las ONG desarrollan diferentes métodos
o estrategias donde utilizan distintos especialistas profesionalizados
para penetrar en audiencias diversas y movilizarse conforme
al contexto político. Entre estas estrategias se mencionan:
a)
Creativas políticas de solución. Se elaboran propuestas,
se analizan los temas y conceptos desde distintas perspectivas,
se plantean soluciones alternativas a los problemas que enfrentan
las negociaciones de cambio climático, etc.
b) Construcción de conocimiento. Por medio de documentos
se introducen nuevas evidencias para probar teorías que
apoyan o desaprueban determinadas propuestas. La legitimidad
de esta estrategia depende de la independencia y objetividad
de los autores de los documentos y de la solidez de sus investigaciones.
c) Cabildeo y campañas. Utilizando tecnologías
de mercadeo se forma opinión pública respecto
de los asuntos ambientales, “vendiendo” al público
la gravedad de la problemática planteada e involucrándolo
en la necesidad de participar.
PRAGMATISMO
CIENTÍFICO VERSUS EQUIDAD NORTE-SUR
La
Red de Acción Climática (Climate Action Network
o CAN, por sus siglas en inglés) (www.climatenetwork.org),
fue creada en 1989 y ha participado activamente en las Conferencias
de las Partes sobre Cambio Climático (CoP), desde la CoP
1 en Berlín en 1995. En dicha ocasión, el CAN reunió
en consenso a las organizaciones ambientalistas para llamar la
atención de los gobiernos sobre la importancia de reconocer
que los países desarrollados no podían resolver
solos el problema del cambio climático global. Sin embargo,
después de Berlín los intereses del sector privado
y la complejidad científico-teórica del tema hicieron
que el papel de las organizaciones de la sociedad civil fuera
de bajo perfil.
Las organizaciones de los países desarrollados, o “del
norte”, comenzaron a dominar el CAN, pues tuvieron los suficientes
recursos económicos para contar con personal técnico
altamente calificado, que de tiempo completo se dedicó
a seguir las negociaciones, a analizar la Convención Marco
y a cabildear. Las organizaciones de los países en desarrollo,
o “del sur”, se limitaron a aceptar la agenda de trabajo
que establecieron las organizaciones “del norte”,
aunque esta agenda en un principio soslayaba el tema de la equidad12
en la determinación de los compromisos de cada país
para reducir su emisión de gases de efecto invernadero13.
Aunque el CAN ha jugado un importante papel en las negociaciones,
es necesario decir que las posiciones de los grupos ambientalistas
que participan en las cumbres no siempre son las mismas. De hecho,
en materia de cambio climático se distinguen muy drásticamente
las visiones de los países llamados “del norte”
(desarrollados) de las “del sur” (en desarrollo).
Un claro ejemplo ha sido la inclusión de sumideros14 en
el Mecanismo de Desarrollo Limpio15 (MDL) que prevé el
Protocolo de Kioto. Las organizaciones “del norte”
(que además son las más fuertes y dominan el CAN)
proponían la exclusión de los sumideros del MDL,
con el argumento de que ello obligaría a los países
desarrollados al progreso inmediato de las energías renovables
para el cumplimiento de sus compromisos de reducción de
gases de efecto invernadero (GEI). Se argumentaba que la inclusión
de sumideros en el MDL continuaría la tendencia a emitir
GEI, pues se tendría la coartada de “comprar”
la captura del carbono emitido en exceso. El punto de vista de
las organizaciones “del sur” era distinto, pues la
inclusión de los sumideros en el MDL favorecería
la asignación de recursos económicos a proyectos
de captura de carbono en zonas boscosas, cuyos habitantes viven
en muchas ocasiones en extrema pobreza, viéndose obligados
a aprovechar sus recursos naturales (en éste caso a talar
los árboles) para sobrevivir. Finalmente las actividades
de aforestación y reforestación han sido incluidas
en el mecanismo, pero con enormes restricciones.
En ocasiones, las organizaciones “del norte” y el
CAN han sido criticadas por perder de vista el objetivo final
de las negociaciones en la Convención, que es lograr la
estabilización de las concentraciones de gases de efecto
invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias
atropógenas peligrosas en el sistema climático16.
Han interpretado este objetivo pragmáticamente, olvidando
que para lograrlo es necesario tener en cuenta que los países
tienen distintos niveles de responsabilidad en el problema y que
sus posibilidades de participar en las reducciones son muy diferentes.
Ante la actitud del gobierno de los Estados Unidos de no ratificar
el Protocolo de Kioto si los países en desarrollo no aceptan
algunos compromisos para reducir GEI, la discusión de las
últimas Conferencias se ha concentrado en la decisión
de este país de ratificar el Protocolo de Kioto.
Esta situación provocó que muchas organizaciones
“del sur” se desprendieran del CAN, por considerar
que el pragmatismo que dominaba a los grupos “del norte”
soslayaba el tema de la equidad en las negociaciones, y llevaba
al CAN a trabajar únicamente lo concerniente estrictamente
a lo “ecológico” del cambio climático,
sin entrar al fondo del problema, en donde definitivamente las
inequidades han contado mucho y determinan la viabilidad de las
estrategias para combatir el calentamiento global.
Algunas ONG “del sur” animadas por el Centre for Science
and Environment (CSE) se juntaron en 1994 en Nueva Delhi para
expresar la necesidad de equidad en el marco de las negociaciones
de la Convención, en general, y en los mecanismos de comercio
de emisiones incluidos en el Protocolo de Kioto en particular.
Ahí formaron el Grupo de Equidad Sudasiático, el
cual se expandió durante la CoP 4, en Buenos Aires, dando
lugar al Grupo de Equidad Atmosférica que actualmente cuenta
con participantes de todo el mundo e interesados en promover la
equidad en las negociaciones sobre cambio climático. Sin
embargo, el CSE también ha sido criticado severamente por
adoptar posiciones muy radicales en sus propuestas sobre equidad.
Algunas ONG internacionales comenzaron a desarrollar mucha experiencia
en materia de política y ciencia del cambio climático,
y sus expertos comenzaron a integrarse a lo que se ha denominado
la “comunidad epistémica”17.
Esta comunidad se ha convertido en una fuerza con enorme influencia
en las negociaciones, cuyo bastión para defender sus argumentos
es el apego al conocimiento científico en la materia, a
diferencia de quienes incorporan contenidos éticos a sus
propuestas, análisis y argumentaciones18.
Ante el distanciamiento de organizaciones “del sur”
del Climate Action Network (CAN), antes de la CoP 6, que se realizó
en Bonn en el año 2000, el CAN intentó formar un
Grupo de Trabajo sobre Equidad.
Sin
embargo, la convocatoria en un principio no fue atendida por las
organizaciones “del sur”. Ante las críticas
de que el CAN continúa trabajando fuertemente vigilando
las negociaciones en temáticas para iniciados, como lo
son las condiciones para incluir sumideros en el MDL, el comercio
de emisiones, las líneas base, la evaluación del
cumplimiento, los mecanismos flexibles, el “aire caliente”
o hot air, entre otros temas, y de que continúa adoleciendo
de un análisis político y social que incorpore principios
de equidad entre las naciones participantes, el CAN sostuvo una
reunión especial sobre equidad en mayo del 2002, en el
marco de la Cuarta Reunión Preparatoria que se realizó
en Bali, Tailandia, rumbo a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Sostenible que se llevó a cabo en agosto del 2002 en Johannesburgo.
ANÁLISIS
REGIONAL DE LA PARTICIPACIÓN DE ONG EN CAMBIO CLIMÁTICO
POR MEDIO DE LA RED DE ACCIÓN CLIMÁTICA (CLIMATE
ACTION NETWORK)
Actualmente
existen cerca de 320 organizaciones de los cinco continentes que
pertenecen al CAN, que sin duda es la alianza más importante
de organizaciones ambientalistas en materia de cambio climático.
La composición y áreas de trabajo de las organizaciones
que pertenecen al CAN nos dicen mucho sobre lo que hacen las organizaciones
ambientalistas, e ilustran los rezagos que enfrentamos en América
Latina y en México en cuanto a la incorporación
del tema en la agenda de los grupos.
Como podemos observar en la figura 1, es en Estados Unidos donde
en 1999 había un mayor número de organizaciones
trabajando sobre cambio climático, pues contaba con 42
grupos que representaban 16% del total existente. En Europa existía
también un importante número de grupos (94) que
representaban 36% del total. Para esa época, en América
Latina se registraban únicamente 11 grupos como miembros
del CAN, aunque es importante destacar que a raíz de la
Cuarta Conferencia de las Partes (CoP 4) realizada en 1998 en
Buenos Aires, Argentina, en este país se involucraron en
el tema más de 60 organizaciones que se unieron en una
importante coalición llamada el Foro del Buen Ayre (www.foroba.org.arg),
siendo actualmente las organizaciones argentinas de las más
activas en Latinoamérica. Sin embargo, la participación
de las organizaciones latinoamericanas en las negociaciones del
clima ha sido muy pobre. Incluso han quedado al margen de los
debates norte-sur que han enfrentado al CAN con organizaciones
pertenecientes a países en desarrollo de la India, Asia
y África. Aunque la Red Latinoamericana de Acción
Climática (RELAC), que es la división regional del
CAN, cuenta con una importante membresía de organizaciones,
son pocas las que están verdaderamente involucradas en
las negociaciones, y están sumamente desorganizadas. Las
ONG que la conforman no han tenido la capacidad de establecer
una estructura organizativa básica para la Red, ni un mecanismo
de elección claro de sus dirigentes. Mucho menos han logrado
consensuar una postura que defienda los intereses comunes de la
región.
GRÁFICA 1. DISTRIBUCIÓN POR REGIÓN
DE ORGANIZACIONES DEL CLIMATE ACTION NETWORK EN 1999*

Fuente: Climate Action Network
Directory 2000
Como
podemos observar en la figura 2, para el año 2000 el número
de organizaciones participantes en el CAN se incrementó
considerablemente. De 260 que aparecen en el directorio de 1999,
se elevaron a 324 para el año 2000, lo que significa un
aumento de casi 25%. Lo anterior, debido a la relevancia que ha
venido adquiriendo el tema, pero también a que las organizaciones
ambientalistas han ido incorporándose poco a poco a demandar
la ratificación del Protocolo de Kioto y a la ejecución
de proyectos sobre el tema.
Como lo indica la figura 3, en donde comparamos el número
de organizaciones por región que componían el CAN
en 1999 y en el 2000, casi en todo el mundo se incrementó
ligeramente el número de organizaciones participantes,
excepto en los Estados Unidos, que disminuyó de 42 a 40
grupos, y en Canadá, que permaneció igual. En América
Latina se duplicaron las organizaciones miembros del CAN, y en
Australia y Nueva Zelanda se multiplicó dicho número
por seis.
La participación de las organizaciones africanas y asiáticas
en asuntos de cambio climático ha sido nutrida, aunque
sin comparación con el número de organizaciones
del mundo desarrollado. Lo anterior, en el caso africano, debido
a las importantes amenazas de elevación de las temperaturas
en un continente ya de por sí caliente, y en el caso asiático
por los riesgos de inundaciones que presentan algunos países
insulares del continente.
GRÁFICA
2. DISTRIBUCIÓN POR REGIÓN DE ORGANIZACIONES
DEL CLIMATE ACTION NETWORK EN 2000*

Fuente: Climate Action Network
Directory 2000

* Climate Action Network Directory
2000.
En
América Latina, lamentablemente las organizaciones ambientalistas
no han tomado la causa como propia, aun cuando las afectaciones
por sequías, inundaciones y pérdida de la diversidad
biológica pueden ser muy serias si continúa elevándose
la temperatura del planeta. Sin embargo, en países como
Argentina, Uruguay, Chile, Costa Rica, Brasil y Venezuela, aunque
cuentan con pocas organizaciones involucradas en el tema de cambio
climático, éstas son activas y han desarrollado
importantes capacidades y proyectos.
LAS
ONG MEXICANAS ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
El
caso mexicano es distinto. El tema del cambio climático
está siendo reivindicado con un peso mayor por instituciones
académicas, y desde la sociedad civil, por académicos
y científicos que participan en grupos ambientalistas o
que pertenecen a organizaciones civiles que realizan proyectos
productivos. El abordaje se ha hecho en casos prácticos
por parte de comunidades aliadas con instituciones académicas,
que participan en proyectos de instrumentación conjunta
para reducir el cambio climático con acciones de reforestación
para la captura de carbono19. Aun así, existen pocas organizaciones
ambientalistas que están involucradas en este tipo de acciones.
Las únicas organizaciones mexicanas que participan en el
CAN y en la Red Latinoamericana de Acción Climática
son el Grupo de Estudios Ambientales (www.laneta.apc.org/gea)
y la Unión de Grupos Ambientalistas (www.union.org.mx),
cuyo trabajo ha sido, desde 1999, sensibilizar a sus miembros
sobre el problema del cambio climático por medio de la
realización de seminarios, mesas redondas y foros.
Aunque son muchas las voces que se pronuncian por que los gobiernos
emprendan acciones más concretas para evitar el calentamiento
global, en la sociedad civil mexicana predomina el interés
individual por el tema, y la actividad científico académica,
quedando la participación ciudadana y la movilización
de las organizaciones ambientalistas en un plano muy menor.
ACTIVIDADES
DE LAS ONG EN MATERIA DE CAMBIO CLIMÁTICO
Pero,
¿cuál es el papel que pueden jugar las ONG y por
qué es importante? En otras latitudes, las organizaciones
que están participando realizan distintas acciones. Regresando
a las que pertenecen al CAN, en un análisis que hemos hecho
de las actividades que las organizaciones reportan en su directorio
del año 2000, encontramos que las acciones más desarrolladas
(véase el Cuadro 1).
En México, una de las acciones urgentes que los grupos
ambientalistas deben realizar es el apoyo a la construcción
de capacidades en todos los sectores sociales para enfrentar el
problema: la difusión de información, sensibilización
y concientización social, capacitación de actores
y educación ambiental son actividades con una alta vocación
cívica que pueden ser incorporadas a las agendas ecologistas.
EL
ACTIVISMO DE LAS ONG AMBIENTALISTAS: PRESIÓN POLÍTICA
Y MOVILIZACIÓN SOCIAL
Además
de estas tareas permanentes, el trabajo de gestión y cabildeo
que deben hacer las organizaciones ambientalistas para presionar
a los gobiernos en la ejecución de acciones contundentes
para combatir el calentamiento global es importantísimo.
Hasta la fecha, la presión de los grupos ecologistas en
las Conferencias ha sido importante gracias a la intensa labor
de cabildeo y a la coalición de organizaciones unidas al
Climate Action Network. Algunas de las acciones más llamativas
se describen a continuación: 1993-2004: Boletín
ECO
CUADRO
1. ACCIONES DESARROLLADAS POR LAS ORGANIZACIONES EN EL
MUNDO
|
Actividad
|
África
|
Asia
|
Europa
|
América
Latina
|
EUA
Y Canadá
|
Oceanía
|
| 1.
Ciencia Climática |
- |
++ |
+ |
+ |
+ |
++ |
| 2.
Convención Marco y Protocolo de Kioto |
+ |
- |
+ |
+ |
+ |
- |
| 3.
Monitoreo de gases |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
| 4.
Energía |
++ |
++ |
++ |
+ |
++ |
++ |
| 5.
Transporte |
- |
- |
++ |
- |
++ |
++ |
| 6.
Agricultura |
++ |
- |
+ |
- |
- |
++ |
| 7.
Forestería |
++ |
++ |
+ |
+ |
- |
+ |
| 8. Salud |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
| 9. Inundaciones y zonas costeras |
- |
- |
- |
- |
- |
+ |
| 10
Mecanismos flexibles |
- |
- |
++ |
+ |
++ |
+ |
++Actividad que realizan 2/3 de las organizaciones de la región.
+Actividad que realizan la mitad de las organizaciones de la región.
-Actividad que realizan menos de la mitad de las organizaciones
de la región.
Una
de las acciones más sistemáticas e importantes que
ha utilizado el CAN para exponer los puntos de vista y preocupaciones
de las organizaciones ambientalistas que participan en esta red,
es la edición del Boletín ECO (www.igc.org/climate/Eco.html),
el cual ha sido publicado diariamente durante todas las Conferencias
de las Partes sobre Cambio Climático, desde 1993 hasta
la fecha. El boletín se distribuye ampliamente a los participantes
de las negociaciones, incluyendo a los delegados gubernamentales,
y contiene la descripción de las negociaciones al día,
editoriales sobre temas polémicos, cuestionamientos a posturas
de distintos gobiernos, propuestas, caricaturas, fotografías,
el anuncio del fósil del día, entre otras cosas.
Ha sido un instrumento de enorme trascendencia para hacer valer
la presencia de las ONG en las conferencias.
Premio
al “Fósil del día” (Fossil of the day)
Los
premios “Fósil del día” son presentados
por el CAN durante el periodo de negociaciones de las Naciones
Unidas sobre cambio climático, en las Conferencia de las
Partes (CoP) de la convención y en el Órgano Subsidiario
de Asesoramiento Científico y Tecnológico (SBSTA).
Durante dichas negociaciones, las organizaciones del CAN diariamente
votan para elegir al país peor portado del día.
Una
vez seleccionados los tres primeros lugares, se ofrece una conferencia
de prensa donde los voceros de los ecologistas hacen público
el nombre del ganador. Los premios van desde pequeños cactus
CoP8 en Nueva Delhi, tabiques de carbón en SBSTA-12 en
Bonn, marionetas en SBSTA-13 en Lyon, costales de arena en CoP6
en La Haya, entre otros. La suma de los premios que obtiene cada
país se hace al final de cada periodo de negociaciones
y se premia al los tres países que acumularon más
premios, obteniéndose así al gran ganador de cada
periodo.
Esta actividad ha tenido gran difusión y aceptación
desde su inicio en la CoP-5, 1999, en Bonn, promovido por el Foro
Alemán de ONGs. Desde entonces se ha convertido en un evento
reconocido y respetado por todos, logrando evidenciar la poca
disposición de algunos países para avanzar en las
negociaciones.
CoP 6: El dique holandés
Los
países que más acumularon premios fueron Canadá,
Japón y Estados Unidos, representando al Grupo “Umbrella”;
se les premió por retrasar las negociaciones durante los
últimos años, por conseguir que se re escribiera
el Protocolo de Kioto para incluir diferentes actividades de secuestro
de carbono del art 3.4, y por no poner un limite en el uso de
los mecanismos flexibles. Además se le dio un reconocimiento
especial al presidente de la CoP6 por no haber logrado un acuerdo
político entre los países y postergar este periodo
de negociaciones a seis meses después.
Un evento particular de la COP6 fue cuando miles de personas se
reunieron en La Haya el 18 de noviembre del 2000, para expresar
su preocupación sobre la problemática del cambio
climático y sobre las decisiones que se iban a tomar durante
estas negociaciones.
Miles de activistas, en su mayoría europeos, construyeron
un dique formado por alrededor de 50,000 costales de arena que
media aproximadamente un metro y medio de altura por cuatrocientos
metros de largo. Se organizó una cadena humana para construir
el dique enfrente del centro de convenciones donde se estaban
llevando a cabo las negociaciones.
El dique representaba un instrumento de defensa en contra del
aumento del nivel del mar, efecto que eventualmente será
causado por el cambio climático. El principal coordinador
de la manifestación fue Amigos de la Tierra Internacional
(Friends of the Earth) ayudado por ambientalistas, organizaciones
de derechos humanos, grupos antinucleares, partidos socialistas,
grupos en favor de la mujer, grupos pro-animales, grupos en contra
del libre mercado, etc.
CoP
6.5: El Arca de la Vida en Bonn (Lifeboat)
Los
países más premiados en esta sesión fueron
Estados Unidos, Canadá y Australia. Esta reunión
es considerada como el parteaguas de las negociaciones de cambio
climático, y se otorgó el premio “Fósil
del siglo” a Estados Unidos, por abandonar el Protocolo
de Kioto y retrasar las negociaciones de cambio climático.
Muchos estadounidenses y la comunidad internacional reprobaron
esta acción; los estudiantes que participaron en la CoP
6.5 entregaron este premio, y reprobaron la decisión de
abandonar las negociaciones. Además hicieron un llamado
a la comunidad internacional para avanzar con el Protocolo de
Kioto sin Estados Unidos.
Una acción muy impresionante realizada en la CoP 6.5 en
Bonn, en julio del 2001, fue la construcción del Arca de
la Vida (Lifeboat), que fue convocada mundialmente por Friends
of the Earth International (Amigos de la Tierra Internacional)
y por Freunde der Erde BUND (Amigos de la Tierra de Alemania).
El 21 de julio se unieron 4,000 activistas de más de 30
países en el centro de Bonn, Alemania, donde construyeron
esta especie de arca de Noé, evocando la necesidad de salvar
a un ejemplar de cada especie ante un diluvio ocasionado por el
cambio climático. Esta arca, que alcanzó 30 metros
de largo, 6 de ancho y 5 de altura, y localizada a 4 kilómetros
del sitio donde se celebraba la Conferencia de las Partes sobre
Cambio Climático, fue construida con tablitas de madera
en las que los ciudadanos y activistas participantes escribieron
leyendas exhortando a las naciones a salvar el planeta y evitar
el calentamiento global. Durante la construcción, líderes
del movimiento ambientalista del todo el mundo expresaron mensajes
sobre los efectos devastadores que puede tener el calentamiento
global en los países en desarrollo. La construcción
del arca fue una manifestación pacífica para exigir
a los gobiernos la ratificación del Protocolo de Kioto,
pero que además fungió como una actividad de sensibilización
y educativa.
CoP
7: Marrakech
Los
premios fueron para Japón, Rusia y Canadá. Rusia
en particular, por no comprometerse en lograr un acuerdo en Marrakech
y por no querer prepararse para la ratificación y entrada
en vigor del Protocolo.
Canadá por tratar de bloquear el derecho de las comunidades
locales de opinar en la aprobación de los proyectos del
MDL que les afecten. También por no querer un sistema de
cumplimiento obligatorio y proponer uno voluntario.
CoP
8: el Fósil del día
En
Nueva Delhi, en el 2002, se continuó otorgando el premio
Fósil del día. El primer lugar lo obtuvo Estados
Unidos por su comportamiento anti-Kioto durante los 10 días
de negociaciones.
El segundo lugar, las organizaciones civiles se lo dieron a Arabia
Saudita por oponerse a incluir referencias de la tercera Evaluación
del Panel Intergubernamental de Cambio Climático en la
Declaración de Nueva Delhi. El tercer lugar lo obtuvo Canadá
por sus impactos negativos de los primeros tres días de
las negociaciones, en los cuales propuso que la secretaría
no considerara propuestas de los no miembros de la convención,
como ONGs, para la definición de las reglas finales del
Protocolo de Kioto.
CoP
9: el Fósil del día continúa
El
primer premio en este periodo de negociaciones fue para Estados
Unidos junto con el grupo de la OPEP por tratar de desviar la
atención en las negociaciones donde se planteaba la necesidad
mitigar emisiones ahora, y usar nuevas tecnologías, energía
renovable y eficiencia energética.
Estados
Unidos intentó introducir nuevamente el tema de energía
nuclear para alcanzar los objetivos del Desarrollo Sustentable.
Arabia Saudita, por insistir en un “reparto justo”
del Fondo Especial para Cambio Climático.
Canadá también lo obtuvo por su actuación
en el último grupo de contacto del MDL y por no oponerse
a la exclusión específica de Organismos Genéticamente
Modificados (OGM), dejando vacíos para poder utilizar OGM
en proyectos de MDL alrededor del mundo.
RETOS
DE LAS ONG ANTE LAS NEGOCIACIONES SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO
Más
allá de las coincidencias o divergencias entre distintas
ONG, vale la pena reconocer que uno de sus principales roles,
tanto en las negociaciones de cambio climático como en
las que se refieren a la utilización de organismos genéticamente
modificados (que se desarrollan en el seno de la Convención
Marco sobre Biodiversidad), es el de unir esfuerzos para exigir
la aplicación del Principio 15 de la Declaración
de Río, donde se establece la necesidad de aplicar el criterio
de precaución a falta de evidencias científicas
contundentes sobre las consecuencias ambientales de ciertas actividades
humanas20.
Por otro lado, desafortunadamente las reglas que finalmente se
establecieron en el MDL sobre participación pública
son inciertas y auguran un bajo perfil de la participación
social en el tema. En muchos de los casos, dichas reglas son peores
a las establecidas por las instituciones financieras multilaterales.
Por ejemplo, el tiempo que se ponen a consulta pública
los proyectos es de 30 días, mucho menor al que establece
el Banco Mundial en sus programas.
Una dificultad muy importante para las organizaciones ambientalistas
locales, será que tendrán que comentar materias
tan especializadas como financiamiento de carbono, líneas
base y adicionalidad, lo cual será muy complicado para
aquellas que no cuentan con información y capacitación
sobre el tema. Aquí se requerirá el trabajo comprometido
de las organizaciones que han venido adquiriendo conocimiento
y experiencia en el tema, para asesorar a pequeños grupos
que deberán emitir sus opiniones de los proyectos en sus
comunidades.
No obstante, el MDL ha previsto dos instrumentos para dar voz
a las comunidades donde se realizarán los proyectos, para
que participen en ellos (o se opongan a ellos) y para que los
monitoreen. Estas iniciativas son el Monitoreo del MDL (CDM Watch www.cdmwatch.org) y el Monitoreo
de sumideros (Sinks Watch www.sinkswatch.org).
La primera proveerá información fácil de
utilizar en varios idiomas sobre el MDL y sobre los derechos de
los ciudadanos afectados, servirá de sitio de consulta
de los proyectos del MDL en todo el mundo. La segunda se enfocará
a hacer un escrutinio de los proyectos de captura de carbono particularmente
en el MDL, y sus principales actividades serán documentar
los impactos sociales y ambientales de las plantaciones forestales
a larga escala, y trabajar con las comunidades locales afectadas
por impactos negativos potenciales de dichas actividades21.
Finalmente es importante destacar que aunque la participación
de la sociedad civil organizada en materia de cambio climático
se está desarrollando principalmente en el ámbito
de las negociaciones internacionales de la Convención Marco
y del Protocolo de Kioto, los grupos ambientalistas no debieran
restringir su actividad a éstos instrumentos. Plantear
otros escenarios de participación, llevar el tema a otras
instancias de negociaciones locales, regionales y multilaterales,
y realizar tareas al interior del país para el involucramiento
de los ciudadanos en tareas de prevención y adaptación
son asignaturas pendientes de las ONG en el tema.
Notas
*
Martha Delgado es diputada local electa, directora ejecutiva de
Presencia Ciudadana Mexicana, A.C. y Presidenta de la Unión
de Grupos Ambientalistas, I.A.P.
1. D. H. Meadows, et al. 1972. Los límites del crecimiento.
Nueva York: Universe Books.
2. D. Simmonet. 1987. En busca de la naturaleza perdida. El ecologismo.
México, D.F.: Ed. Gedisa, pp. 60-61.
3. B. Commoner. 1963. Science and Survival.
4. R Carson. 1962. La Primavera Silenciosa. Boston.
5. E. Goldsmith. 1972. A Blueprint for Survival. Londres.
6. E. F. Schumacher. 1973. Small is beautiful.
7. G. Clair y S. Simon.2001. The respectable politics of Climate
Change: the epistemic communities and NGOs. International Affairs
77 (2): 329-345. p.330.
8. R. Kal. 1997. States, NGOs, and international environmental
institutions. International Studies Quarterly 41: 719-740, p.
736.
9. El WWF se fundó en 1961 en Suiza con el nombre de World
Wildlife Fund. Después de los ochenta, y al integrar otras
temáticas ambientales a su misión y dejar de limitarse
a la conservación de especies silvestres, adoptaron el
nombre de World Wide Fund for Nature.
10.
Ibid, p. 333
11. Ibid, 336-339.
12. De acuerdo con el reporte Equity and global climate change,
the complex elements of global fairness elaborado por el Pew Centre
on Global Climate Change en 1998, el principio de equidad debe
incluir no solo la determinación de quién es responsable
de causar el cambio climático global, sino también
incorporar –bajo el principio de quien contamina paga- tanto
a los que han emitido más GEI en el pasado, como los que
emitirán más en el futuro. Partiendo de esa base,
el Pew Centre clasifica equitativamente a los países de
acuerdo con tres variables de equidad: responsabilidad, nivel
de vida y oportunidad de reducir las emisiones de GEI de manera
más barata, y ha propuesto tres distintas categorías
de compromiso dependiendo de la clasificación de los países
en estos criterios.
13. A. Agarwakl, S. Narain y A. Sharma (eds.). 1999. Green Politics.
Nueva Delhi, India: Global Environmental Negotiations 1, Centre
for Science and Environment.
14. Según el artículo 1 de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, por
“sumidero” se entiende cualquier proceso, actividad
o mecanismo que absorbe –o captura– un gas de efecto
invernadero, un aerosol o un precursor de un gas de efecto invernadero
de la atmósfera. Los bosques, por lo tanto, son importantes
sumideros.
15. El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) está establecido
en el artículo 12 del Protocolo de Kioto, y consiste en
una forma específica de instrumentación conjunta
de proyectos de reducción de emisiones de GEI, entre países
industrializados y países en desarrollo. El MDL pretende
apoyar a los países industrializados a cumplir con sus
compromisos de reducción, al mismo tiempo en que se ayuda
a países en desarrollo para encontrar el desarrollo sustentable.
Ha sido un instrumento muy polémico que requiere importantes
esfuerzos de certificación y criterios claros para poder
funcionar.
16. Artículo 2 de la Convención Marco sobre Cambio
Climático.
17. Término introducido por Peter Haas para describir una
amplia coalición de científicos, funcionarios públicos,
políticos y algunos miembros de ONG, unidos para compartir
una interpretación común de la ciencia ante los
problemas ambientales.
18. G. Clair y S. Simon. 2001. The respectable politics of Climate
Change: the epistemic communities and NGOs. International Affairs
77 (2): 329-345, p. 331.
19. Como en el caso del proyecto Scolel Té en los altos
de Chiapas, donde participa- ron la Unión de Crédito
Pajal, El Colegio de la Frontera Sur y el Instituto de Ecología
y Manejo de Recursos de la Universidad de Edimburgo.
20. El criterio de precaución o principio precautorio,
se establece en el Principio 15 de la Declaración de Río
sobre el Medio Ambiente y señala que “con el fin
de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar
ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades.
Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta
de certeza científica absoluta no deberá utilizarse
como razón para postergar la adopción de medidas
eficaces en función de los costos para impedir la degradación
del medio ambiente. (el subrayado es nuestro).
21. B. Pearson. 2001. New watchdogs for sinks and CDM. Boletín
HOTSPOT Diciem- bre, Climate Network Europe, p. 3.