Opciones
para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero del
sector transporte
Dick
Homero Cuatecontzi,* Jorge Gasca,* Uriel González* y Francisco
Guzmán**
INTRODUCCIÓN
EL
CONSUMO GLOBAL de energía y las emisiones mundiales asociadas
de CO2 han registrado una tendencia ascendente desde 1971 (IPCC
2001). Los combustibles fósiles son la fuente dominante
de energía, y su uso es responsable de la generación
de más de dos tercios de las emisiones de gases de efecto.
Las emisiones provenientes del sector transporte, y particularmente
aquellas de los vehículos que se desplazan por carretera,
aumentan considerablemente los niveles de gases de efecto invernadero
en la atmósfera.
En los países miembros de la Organización para la
Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD por
sus siglas en inglés), el sector transporte conformado
por los vehículos que se desplazan por carretera, los ferrocarriles,
los barcos y los aviones , contribuye con aproximadamente 27%
de las emisiones de CO2; el subsector del transporte por carretera
aporta de 55 a 99% de las emisiones de gases de efecto invernadero
del sector, dos tercios de los cuales son asignadas a los automóviles
fundamentalmente en la forma de emisiones de CO2. En 1995, el
sector aportó 22% de las emisiones globales de CO2. Estas
emisiones han registrado un rápido crecimiento a una tasa
aproximada de 2.5% anual, siendo en los países en desarrollo
donde se observa el mayor aumento desde 1990 (7.3% anual en la
región Asia – Pacífico), en contraste, en
las economías en transición se registra una tasa
de reducción anual del 5.0% en las emisiones (IPCC 2001).
SUSTENTABILIDAD DEL SECTOR TRANSPORTE
Ámbito
mundial
En
la mayoría de los países miembros de la Agencia
Internacional de Energía (IEA por sus siglas en inglés),
el transporte es el sector dominante en lo que se refiere al consumo
de energéticos derivados del petróleo. En los últimos
30 años se ha registrado un incremento uniforme en su uso,
de tal suerte que hoy en día representa casi dos tercios
del consumo total de petrolíferos en esos países
(IEA 2001).
Las emisiones de CO2 asignadas al transporte por carretera, durante
el periodo comprendido entre 1990 y 1999, han registrado un incremento
mayor comparadas con las producidas por cualquier otro sector,
debido a que en todos los países hubo un incremento en
las distancias recorridas por los vehículos motorizados
particularmente por los automóviles y los vehículos
ligeros de pasajeros. Por otra parte, a pesar de los beneficios
alcanzados en los últimos 20 años sobre la eficiencia
técnica de los vehículos de servicio ligero, las
preferencias por modelos más potentes, más pesados
y más gran- des, han anulado gran parte de los beneficios
conseguidos en eficiencia, dando como resultado un cambio mínimo
en la economía del combustible de la flota vehicular promedio.
Debido a que se espera en el futuro un aumento mayor en las distancias
recorridas por las distintas categorías de vehículos,
uno de los retos más grandes en lo referente a la reducción
del uso de energéticos derivados del petróleo y
a sus emisiones asociadas de CO2, lo representa la clase de vehículos
de servicio ligero.
La Agencia Internacional de Energía estima que en ausencia
de nuevas iniciativas reguladoras, el consumo de combustibles
y las emisiones asociadas de CO2, para los vehículos de
servicio ligeros, se incrementarán en 30% para el año
2010, respecto al nivel que se tenía en 1990 en los países
miembros de esta organización.
Ámbito
nacional
a)
Consumo de energía
En
la gráfica 1 se muestra la evolución registrada
del consumo de energéticos por los modos de transporte
en la República Mexicana de 1965 a 2000 (SENER 2002).
GRÁFICA 1. DEMANDA DE ENERGÍA EN
LOS DIFERENTES MODOS DE TRANSPORTE EN LA REPÚBLICA MEXICANA

Fuente:
SENER 1997 y 2002.
La
tendencia al alza del consumo total de combustibles es semejante
a la tendencia exhibida por el modo de transporte por carretera.
En 1998, el consumo total de combustibles en el sector ascendió
a 1,527.26 PJ, que representa 39.95% del consumo total de energéticos
en todo el país; en 1999, la demanda de combustibles por
este sector se incrementó en 1.36%, alcanzando los 1,548.04
PJ, lo que equivale a 41.70% del consumo total de energéticos
del país. Finalmente, en el año 2000, la demanda
de combustibles por el sector del transporte alcanzó 1,614.23
PJ, equivalentes a 42.04% del consumo total de energéticos.
El transporte de carga y el de pasajeros por carretera fueron
los consumidores mayoritarios de energéticos, alcanzando
en 1999 la cifra de 1357.20 PJ, lo que representó 87.67%
del consumo total del sector. Este modo de transporte incrementó
su consumo de energéticos durante el 2000 en 4.31% respecto
al del año anterior.
En 1999, el transporte aéreo se ubicó como el segundo
gran consumidor en importancia con 115.33 PJ, equivalentes a 7.45%;
le siguieron el transporte marítimo, ferroviario y el eléctrico
con 3.23, 1.41 y 0.24%, respectivamente. Para el año 2000,
los consumos de energéticos fueron: 115.94 PJ, 56.31PJ,
22.39 PJ y 3.86 PJ, en el mismo orden. En el cuadro 1 se muestra
el consumo de los principales energéticos utilizados en
los diferentes subsectores que integran al sector transporte mexicano
para los años 1999 y 2000.
En 1998 por primera vez se registró el consumo de gas natural
comprimido en el sector transporte, mientras que el consumo de
gas licuado de petróleo registró un ascenso a más
del doble comparado con el de 1998.
b)
Emisiones de gases de efecto invernadero
El
primer Inventario Nacional de Emisiones de Gases de Efecto Invernade-
ro para México, el cual fue desarrollado para el Instituto
Nacional de Ecología durante 1995, con el auspicio del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP,
por sus siglas en inglés) y del Programa de Apoyo a
CUADRO
1. PRINCIPALES ENERGÉTICOS UTILIZADOS EN EL SECTOR
TRANSPORTE MEXICANO
|
CONSUMO
DE ENERGÍA EN EL SECTOR TRANSPORTE EN 2000 (1999) (PJ)*
SUBSECTOR
|
|
Subsector
|
| Energético |
Carretero |
Aéreo |
Marítimo |
Ferroviario |
Eléctrico |
Total |
%
Por Energético |
| Gas
licuado |
45.24 |
|
|
|
|
45.24 |
2.8 |
| |
(-35.34) |
|
|
|
|
-35.34 |
-2.28 |
| Gasolina |
997 |
0.83 |
|
|
|
997.83 |
61.28 |
| |
-956.15 |
-0.94 |
|
|
|
-957.09 |
-61.83 |
| Queresono |
|
115.1 |
|
|
|
115.1 |
7.13 |
| |
|
-114.39 |
|
|
|
-114.39 |
-7.39 |
| Diesel |
373.24 |
|
43.52 |
22.39 |
|
439.15 |
27.21 |
| |
(-365.36) |
|
-41.57 |
-21.87 |
|
-428.8 |
-27.69 |
| Combustóleo |
|
|
12.79 |
|
|
12.79 |
0.79 |
| |
|
|
-8.42 |
|
|
-8.42 |
-0.54 |
| Gas
natural |
0.21 |
|
|
|
|
0.21 |
0.01 |
| |
(-0.35) |
|
|
|
|
-0.35 |
-0.02 |
| Electricidad |
|
|
|
|
3.86 |
3.86 |
0.24 |
| |
|
|
|
|
-3.65 |
-3.65 |
-0.24 |
| Total |
1,415.72 |
115.95 |
56.31 |
22.39 |
3.86 |
1,614.23 |
100 |
| |
-1,357.20 |
-115.34 |
-49.99 |
-21.87 |
-3.65 |
-1,548.04 |
100 |
| %
por sector |
87.7 |
7.18 |
3.49 |
1.39 |
0.24 |
100 |
|
| |
-87.67 |
-7.45 |
-3.23 |
-1.41 |
-0.24 |
100 |
|
*Nota:
los datos en paréntesis son los datos registrados en 1999.
Fuente: SENER 1997 y 2002.
Estudios
de País (CSSP, por sus siglas en inglés) de Estados
Unidos, mostró que en 1990 el sector transporte contribuyó
con 99.576 Tg equivalentes de CO2; o sea, 35.40% del total de
emisiones de gases de efecto invernadero del sector transporte.
Con la metodología actualizada 1996 del Panel Intergubernamental
sobre el Cambio Climático (IPCC 1997), a solicitud nuevamente
del Instituto Nacional de Ecología, se actualizaron los
valores de las emisiones para los años 1990, 1992, 1994,
1996 y 1998 (Gasca et al. 1998). En el cuadro 2 se muestran las
emisiones de óxido nitroso (N2O), metano (CH4) y bióxido
de carbono (CO2) en equivalentes de CO2 para esos años
(ver el capítulo Los gases de efecto invernadero y sus
emisiones en México, de L. G. Ruiz y X. Cruz, en la sección
I).
Una característica que se presenta en cada año es
la supremacía de las emisiones de CO2, aun cuando las emisiones
de N2O tuvieron un incremento importante. El modo de transporte
por carretera es el más importante en cuanto a las emisiones,
dada su relevancia en el consumo de combustibles.
CUADRO 2. EQUIVALENTES DE CO2 DEL SECTOR TRANSPORTE
MEXICANO (TG DE EQUIVALENTES DE CO2)
|
AÑO
|
CO2
|
CH4
|
N2O
|
TOTAL
|
1990 |
88.73 |
0.76 |
0.62 |
90.11 |
1992 |
95.39 |
0.71 |
1.24 |
97.34 |
1994 |
102.16 |
0.65 |
1.86 |
104.67 |
1996 |
98.61 |
0.59 |
2.17 |
101.37 |
1998 |
106.33 |
0.5 |
2.79 |
109.62 |
uente:
Gasca y Cuatecontzi 2001.
c)
Impacto de la introducción de las mejoras tecnológicas
durante el periodo 1990-2000
Debido
a que la flota de vehículos particulares en México
está integrada por una mezcla de automóviles de
tecnología americana, japonesa y europea (Gasca y Cuatecontzi
2001), el rendimiento promedio de combustible se sitúa
entre los valores reportados para esas tecnologías. Así,
por ejemplo, para los vehículos particulares anteriores
a 1990 el rendimiento experimental de combustible es de 9.1 km/l;
este valor se encuentra entre el correspondiente a los vehículos
sin control de emisiones de Estados Unidos (6.0km/l) y el de los
vehículos sin control de emisiones europeos (10.6 km/l).
Los vehículos que se introdujeron al país a partir
de 1991 tienen en promedio un mejor rendimiento de combustible
(10.1 km/l); es decir, una mejora de 10%; lo anterior se debe
a que los vehículos nuevos cuentan con tecnologías
como la inyección de combustible y el encendido electrónico.
Respecto a las emisiones de CO2, el impacto por el menor consumo
de combustible se tradujo en una reducción de 2% (15,719
Gg) en el total de las emisiones del sector transporte para ese
periodo, si se comparan los resultados con los correspondientes
al escenario en donde el rendimiento de combustible se mantiene
sin cambio alguno. El bajo impacto en las emisiones que tuvo la
mejora en el rendimiento del combustible se explica porque la
sustitución de vehículos viejos por nuevos en el
parque vehicular es un proceso lento; sin embargo, el efecto en
los contaminantes locales fue mayor. Se estimó que con
la introducción de los convertidores catalíticos
se alcanzó una reducción de 35% en las emisiones
de monóxido de carbono (CO), 20% en hidrocarburos no metánicos
y 8% óxidos de nitrógeno (NOx). Respecto a los gases
de efecto invernadero diferentes del CO2, las reducciones fueron
de 22% en las emisiones de metano, y para el caso del N2O se estimó
un aumento de 18% debido a que los convertidores catalíticos
aumentan las emisiones de este gas.
d)
Indicadores para el sector transporte mexicano
En
el periodo entre 1990 y 1996, las emisiones per cápita
de CO2 en el sector transporte alcanzaron un valor máximo
de 1.24 Mg (1 Mg =1 tonelada) en 1990, y un valor mínimo
de 1.14 Mg en 1995 debido a la crisis económica; para 1996,
el valor aumentó a 1.19 Mg. Al comparar las emisiones per
cápita de los sectores de transporte mexicano, estadounidense
y canadiense se encuentra que el primero emite 4.8 veces menos
que el estadounidense y 3.4 veces menos que el canadiense (Schipper
1997).
Respecto
al promedio de 26 países europeos, el transporte mexicano
emite 1.5 veces menos bióxido de carbono per cápita
(Samaras et al. 1994). En un análisis semejante, las emisiones
de CO2 por unidad de Producto Interno Bruto (PIB) alcanzaron un
valor promedio de 84 Mg por millón de pesos constantes
de 1993, 2.4 veces menos que el estadounidense y 2 veces menos
que el canadiense (Schipper 1997). Respecto al promedio de 26
países europeos, el mexicano emite 1.4 veces menos (Samaras
et al. 1994).
e)
Acciones para el control de la contaminación local en las
principales zonas metropolitanas
El
sector transporte aporta 21% del total de las emisiones de CO2
producidas en el país. En la Zona Metropolitana del Valle
de México (ZMVM), el sector transporte contribuyó
con 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en 1998,
seguido por la industria con 37%, y el sector residencial y comercial
con el restante 23% (CAM 1998). La suma de las emisiones de CO2
generadas por el sector en las zonas metropolitanas de Guadalajara,
Monterrey y del valle de México representa aproximadamente
34% de las emisiones nacionales del mismo sector. El transporte
de pasajeros utilizado en la frontera norte contribuye con otro
8.7%.
Lo
anterior orienta sobre la importancia de mitigar las emisiones
de los gases de efecto invernadero en las zonas urbanas, y al
mismo tiempo de generar estrategias para controlar los problemas
de la contaminación local. A continuación se enlistan
diferentes medidas para controlar los contaminantes locales provenientes
del sector transporte en la ZMVM. Estas medidas requirieron la
participación de la industria petrolera nacional, la industria
automotriz y las autoridades ambientales de la ZMVM.
a)
1989. Se inició el Programa Hoy No Circula, el programa
semestral de verificación vehicular e inicia la distribución
de gasolina oxigenada en un 5% con Metil Ter-Butil Éter
(MTBE).
b) 1991. Introducción de vehículos con convertidores
catalíticos de 2 vías, e introducción de
una gasolina sin plomo denominada Magna-Sin.
c) 1992. Se redujo el contenido de hidrocarburos reactivos en
las gasolinas Nova y Magna-Sin.
d) 1993. El diesel desulfurado (0.5% de azufre) fue sustituido
por el Diesel Sin (0.05% de azufre). Se inició la introducción
de los convertidores catalíticos de tres vías para
controlar las emisiones de NOx, HC y CO.
e) 1995. Reducción a 0.01 g/gal del contenido de plomo
en la gasolina Nova. PEMEX-Refinación incorporó
el sistema de recuperación de vapores en cuatro terminales
de almacenamiento y distribución de gasolinas.
f) 1997. Concluyó la distribución de gasolina Nova
y se inició la venta de gasolina Magna reformulada con
un contenido menor de aromáticos y olefinas.
Las
medidas a y b tuvieron un impacto en la mitigación de los
gases de efecto invernadero. El uso de convertidores redujo considerablemente
las emisiones de monóxido de carbono e hidrocarburos e
incluso de metano, pero aumentó las emisiones de los óxidos
de nitrógeno y del bióxido de carbono. En los primeros
meses de la aplicación del programa Hoy no Circula se redujo
el consumo de combustibles; posteriormente el efecto fue negativo
al motivar la adquisición de un segundo vehículo
por familia. Este programa actualmente ayuda para motivar la modernización
del parque vehicular.
OPCIONES
FUTURAS DE MITIGACIÓN EN EL SECTOR TRANSPORTE EN EL MUNDO
Existen
diversas alternativas para la disminución de las emisiones
de gases de efecto invernadero en el sector transporte, las cuales
pueden agruparse en la forma siguiente:
Tecnología
de los vehículos
El
uso de vehículos eléctricos representa una opción
viable para la disminución de gases de efecto invernadero;
sin embargo, al considerar el ciclo de vida en su totalidad, los
posibles beneficios relacionados con la reducción de las
emisiones de CO2 dependen en gran medida de la forma como la energía
eléctrica es generada.
Los vehículos híbridos de gasolina y electricidad
se introdujeron comercialmente a finales de la década pasada
y tienen rendimientos de combustible superiores en 50% respecto
a los rendimientos de los vehículos convencionales de cuatro
pasajeros de tamaño comparable.
Otra alternativa atractiva es la utilización de vehículos
de diesel, los cuales por su bajo consumo de combustible asociado
a su alta relación de compresión y eficiencia, emiten
sustancialmente menos bióxido de carbono que los motores
de gasolina con características similares. En Europa Occidental,
el consumo de diesel en vehículos ligeros de pasajeros
ha tenido un incremento sostenido durante los últimos años,
llegando a representar 32.3% del mercado global europeo durante
el año 2000. Francia, Alemania e Italia representan los
mayores mercados en el ámbito mundial de vehículos
de diesel.
Este
comportamiento ha sido propiciado por un mejor rendimiento de
ese combustible frente a la gasolina y a las mejoras progresivas
que han tenido los motores de diesel, llegando a un nivel tal
de perfeccionamiento que permiten potencias y niveles sonoros
similares a los motores de gasolina, pero con consumos menores
de combustible hasta en 35%.
Los vehículos con propulsión con base en celdas
de combustible se están desarrollando rápidamente.
Su introducción estaba programada para el año 2003.
Las celdas de combustible pueden ser utilizadas en otros modos
de transporte como el ferrocarril, y dadas las mejoras significativas
tanto del rendimiento de combustible como en la tecnología,
es muy probable que se utilice en la flota vehicular de la próxima
generación.
Combustibles
alternos
El
bióxido de carbono y el vapor de agua representan más
de 97% de los productos de combustión de la gasolina, el
diesel, así como de los alternos como el gas natural comprimido
y el gas licuado de petróleo en los vehículos. Si
se comparan las altas concentraciones de vapor de agua que existen
en la atmósfera, el vapor de agua producido por los procesos
de combustión no parece tener un impacto significativo.
El uso de los combustibles alternos no siempre disminuye las emisiones
de los gases de efecto invernadero a pesar de tener menores contenidos
de carbón por unidad de energía; sin embargo, no
necesariamente liberan a la atmósfera menos emisiones totales
del “pozo a la rueda”, que incluyen las emisiones
de la extracción del combustible alterno o como materia
prima (de ser aplicable el caso), de la energía usada en
su producción, distribución y almacenamiento, y
de su uso en los vehículos. El análisis del ciclo
completo del combustible, algunas veces llamado el ciclo de vida
del combustible, toma en cuenta todas estas emisiones. Las emisiones
del ciclo de vida de un combustible varían de país
a país. Los vehículos eléctricos pueden tener
emisiones totales cercanas a cero cuando son recargados con electricidad
generada por centrales nucleares o fuentes renovables, pero pueden
tener emisiones totales más elevadas que los vehículos
a gasolina si son recargados con electricidad proveniente de carboeléctricas.
Un moderado porcentaje de los combustibles alternos promete reducciones
sustanciales en los gases de efecto invernadero con base en el
ciclo completo del combustible, como es el caso de los alcoholes,
el etanol y el metanol que son derivados de material celulósico
por medio de procesos de producción avanzados de baja energía.
Otros combustibles de baja emisión de gases de efecto invernadero
son el biodisel y, potencialmente, el hidrógeno cuando
se usa en vehículos altamente eficientes, que utilizan
celdas de combustible y que se produce de fuentes renovables u
otras materias primas con baja emisión de gases de efecto
invernadero.
En el largo plazo, después del 2010 es probable que las
emisiones de CO2 tiendan a declinar debido a las mejoras esperadas
en la eficiencia de los vehículos. Para aquellos combustibles
que tienen una alta participación en las emisiones corriente
arriba, tales como el hidrógeno y los alcoholes derivados
de la biomasa, las mejoras y cambios en procesamiento del combustible
pueden jugar también un importante papel. Para la mayoría
de los combustibles se estima un incremento en la eficiencia de
5 a 10% en la producción y distribución de los mismos,
y un incremento de 50 a 55% en la eficiencia vehicular para todos
los combustibles usados en motores de combustión de tres
litros.
Con
estas suposiciones gran parte de los combustibles, incluyendo
la gasolina, emitirán la mitad o aun menos CO2 respecto
al ciclo de vida de los vehículos actuales.
Cambio
modal del transporte
Las
medidas de este tipo tendrán un efecto importante en el
mediano y largo plazos; basta señalar que para movilidad
en vehículos particulares, Estados Unidos poseía
una media de 0.769 vehículos por habitante en 1990, mientras
que en Europa este indicador era de 0.278 y en Latinoamérica
de 0.083. Resulta evidente que el desarrollo económico
puede ocasionar un aumento importante en el uso de los vehículos
particulares en América Latina, razón por la cual
se deben mejorar de manera progresiva y constante los sistemas
de transporte público masivo, principalmente el sistema
ferroviario.
Estrategias
para la sustentabilidad del sector transporte
La
mayoría de las evaluaciones de las mejoras tecnológicas
en la eficiencia muestran que debido al crecimiento en la demanda
en el transporte, no es suficiente la mejora en la eficiencia
para evitar el crecimiento en las emisiones de los gases de efecto
invernadero. Los esfuerzos que se realizan en este sentido tienen
efectos parciales en la reducción de emisiones, debido
al incremento en las distancias recorridas causadas por la reducción
en el costo del viaje por kilómetro. En las sociedades
modernas se percibe al automóvil particular como un medio
de libertad, movilidad y seguridad, así como un símbolo
de la posición personal e identidad, además de ser
uno de los productos más importantes de la economía
global. Sin embargo, se ha encontrado mediante varios estudios,
que la gente que vive en ciudades más compactas y más
densamente pobladas, depende menos del automóvil siempre
que los sistemas de transporte masivo estén ampliamente
desarrollados.
Una integración de la planificación del uso de suelo,
del desarrollo del transporte y del uso de incentivos, es la clave
para el ahorro de energía en el subsector de transporte
por carretera. Ésta es un área donde los efectos
iniciales son importantes debido a que si los patrones de uso
de suelo ya están establecidos, resulta muy difícil
revertirlos, porque no es fácil motivar el desplazamiento
de los asentamientos irregulares y dispersos hacia las áreas
más compactas. Lo anterior representa una oportunidad,
en particular para las economías en desarrollo, debido
a que las inversiones en los sistemas de transporte masivo se
recuperan en poco tiempo, por lo que los instrumentos de política
económica son imprescindibles.
Los impuestos al combustible para el mejoramiento del transporte
han resultado poco populares en algunos países, especialmente
donde son vistos como medidas para elevar los ingresos del Estado.
Los cargos por el uso de carreteras se han aceptado si se utilizan
para cubrir los costos de la provisión de transporte. Varios
estudios han explorado el potencial de mejorar la forma existente
de recabar peajes en carretera, derechos de licencia y primas
de seguro; los resultados mostraron reducciones potenciales en
las emisiones de casi 10% para los países miembros de la
OECD.
En México se necesita la introducción de otros modos
de transporte más sustentables, como es el ferrocarril,
para el manejo de grandes volúmenes de carga, particularmente
en las zonas metropolitanas.
BIBLIOGRAFÍA
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Emisiones 1998 de la Zona Metropolitana del Valle de México.
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of Greenhouse Gas: Mexico. Project GF / 4102 – 92 -01 (PP
/ 3011).
Notas
* Investigadores del Instituto Mexicano del Petróleo.
** Director Ejecutivo de Investigación del Instituto Mexicano
del Petróleo.