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El informador y el cambio climático

 

Alejandro Ramos*


ESTE TEXTO NO BUSCA abordar el fenómeno del cambio climático a fondo, pues en capítulos anteriores los expertos ya lo analizaron, y nos presentaron un panorama amplio y descriptivo sobre éste y sus manifestaciones. Por el contrario, estas líneas llevan la intención de explorar nuevas formas de cobertura y presentación de la información, en donde la reflexión del tema ocupe un espacio importante en los medios. Vale decir, trascender a la misma nota informativa, romper estructuras de la prensa y generar una reflexión en la sociedad. Algo así como generar un periodismo reflexivo, donde el presentismo no domine siempre la información del día y con el cual ayudemos a que el auditorio se cuestione lo que pasa en su entorno y con ello busque a las fuentes para ampliar su campo informativo.

Para quienes tenemos ese compromiso con la sociedad, de trabajar día a día la reproducción del acontecer público, también estos fenómenos nos invitan a cambiar nuestros contenidos, y no sólo hablamos de que sean verídicos, esto se da por hecho, sino que la reproducción del acontecer vaya con un plus que sea útil, claro y de interés.

Hoy en día, la prensa escrita tiene un reto mayor para seguir cautivando a los lectores, pues en desventaja con los medios electrónicos, debe persuadir y captar público a partir de la buena redacción, así como de una presentación llamativa de la información, y máxime cuando se trata de temas ambientales. De tal manera que me abocaré a esbozar sólo algunas reflexiones sobre la cobertura que hoy en día hacemos del fenómeno de cambio climático, y brindar algunas aportaciones sobre cómo incidir en la población más allá de una simple lectura de la nota informativa.

A principios de la década de los noventa, el tema del cambio climático empezó a ser citado con mayor frecuencia en los medios. En aquellos años, a nivel mundial, la alerta sobre el fenómeno crecía y entonces era común leer o escuchar que a él estaba ligada la actividad humana. El desarrollo de las sociedades ha tenido un impacto serio hacia el ambiente (para mayor información ver la sección I Las bases científicas). La huella es clara, el uso de los combustibles fósiles en la industria, en el área de servicios y en el transporte, principalmente, hoy le dan otra manifestación al clima en el mundo, así como sus consecuentes impactos devastadores (ver la sección III Impactos, vulnerabilidad y adaptación). De ahí surgían para el lector nuevos conceptos como el de gases de efecto invernadero (tales como el bióxido de carbono, el metano, óxidos de nitrógeno y los cloroflucarbonados), los cuales al paso de los años se han ido acumulando en la atmósfera, y como bien lo han citado los expertos, el aumento de estos gases tóxicos provoca una alteración en el clima del planeta.

La difusión de desastres naturales sigue una lógica del periodismo, cubrir y difundir lo que pasa en el momento, presentar la noticia, ser oportunos en la nota. De tal manera que las torrenciales lluvias que caen sobre alguna región del país o del mundo y causan estragos son nota importante, así como cuando hay sequías extremas que dejan sin alimento y agua a pueblos enteros, o que los fríos de otoño o invierno son más intensos y las nevadas más feroces. Eso pasa y por tal se debe informar. Hasta ahí el medio informativo cumple. Sin embargo, el tema del cambio climático obliga a la prensa a no sólo quedarse con la devastación del momento, los fenómenos recientes abren un escenario que los medios como tales aún no explotan a través de otras estructuras informativas. Siguen la inercia en las coberturas, y las interrogantes que el reportero o el editor deberían hacerse sobre estos fenómenos no se dan. O se dan, pero únicamente en la superficie.

Ante esto, no se trata redescubrir qué son y cómo trabajan los medios, simplemente vale la aplicación de otros métodos en la confección del acontecer. Así pues, ¿cómo difundir el fenómeno de cambio climático a la población? ¿Cómo hacer que la nota informativa del día trascienda y llegue a un público receptivo? ¿Hasta dónde un medio de información debe asumir un rol adicional para hacer reflexionar a la gente sobre los problemas ambientales? ¿Cómo hacer para que las notas informativas que abordan temas como el cambio climático y sus impactos en la sociedad sean precisas, claras, útiles y de interés para la población?

Estas preguntas son sólo algunas de las interrogantes que pasan por la mente del periodista, así como del editor de temas ambientales, principalmente. El tema en sí mismo no es sencillo, pues los medios no abren amplios espacios para tratar temas con la profundidad con la que se debe, al menos en estos casos. Vale decir que los medios de información buscan la nota inmediata, la noticia, lo que tenga impacto periodístico del día. Y si el impacto del día es el desastre natural en una determinada región entonces esa es la nota y así se cubrirá. De tal forma que a la población sólo tendrá una estructura informativa de lo que ocurrió en un lapso corto, es decir, el ayer, lo inmediato, el presentismo sin contexto.

Un lector, así como un auditorio de medios electrónicos, demanda en ocasiones más información, precisión y hasta métodos pedagógicos para que le presenten los temas como el cambio climático. Las preguntas para quienes estamos en la trinchera informativa son frecuentes por parte de un público cada vez más ávido por saber los impactos que causa la devastación de recursos naturales.

Es claro a estas alturas que una cobertura ambiental es muy diferente a la política. En este último escenario, la declaración del actor político es suficiente para dar a conocer un enfoque específico y para trazar nuevas estrategias en ese ámbito.

Mientras que para la agenda ambiental, la simple declaración no basta para cumplir un objetivo informativo, cosa que hasta la fecha es muy común en los medios; hace falta más creatividad en la agenda de trabajo, en la presentación de la información y en los seguimientos que se hagan sobre el tema.

Si tratáramos de cuantificar, al menos en la prensa escrita, lo que se ha difundido en los últimos cinco años el asunto del cambio climático veríamos que la información sería mínima y estaría reducida a coberturas de foros con especialistas, sobre congresos, declaraciones oficiales o bien sobre las cumbres internacionales en donde se abordan los compromisos para reducir los gases efecto invernadero (ver la sección II Reacción del mundo ante el problema: la colaboración internacional y el capítulo La participación de la sociedad civil organizada de M. Delgado en esta sección).

Las declaraciones abundan, y para un auditorio con poca información al respecto poco o nada le dice que México esté aplicando medidas para reducir sus emisiones tóxicas a la atmósfera. ¿Por qué? Porque para el auditorio muchas declaraciones están muy alejadas de su entorno, para la gente si no le afecta de forma inmediata (que sea muy objetivo), pues no habrá interés o reacciones oportunas al respecto.

Lo que un lector leyó sobre el cambio climático en este año, lo más probable es que ya lo haya olvidado. Y tal vez se vuelva a interesar hasta que se presente alguna alteración severa en el clima, hasta que su escenario inmediato sea afectado. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo decirle al auditorio que mientras siga empleando energía fósil seguirá contribuyendo a la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera? ¿Cómo crear una adicción en la lectura sobre estos temas en la población en general?

El reto que tenemos los hacedores de la información ambiental es muy grande, pues a estas alturas la presentación de la simple nota informativa no basta. El informador, como mínimo, debe estar bien documentado en la materia, prácticamente tomar clases con los hacedores de la ciencia, y en paralelo ofrecer un plus en la información que vende en su propio medio; es decir, una nota en la prensa escrita debe ir acompañada de otros paquetes informativos, así como un riguroso balance y enriquecimiento de las fuentes que hablan.

Es necesario aclarar que en este trabajo no hay recetas ni fórmulas periodísticas; sí hay retos, y planeación y estrategias informativas. Cada medio sabe de sus políticas editoriales, de espacios y tiempos. Sabe también que existen temas que hoy en día son estratégicos no sólo para el medio sino para la sociedad y para el planeta. Indudablemente, la clave está en las manos de los informadores, y de nosotros dependerá la precisión, la utilidad y lo interesante de los contenidos.

Ahora bien, en términos de retos para los medios es muy importante seguir cautivando al público. Pero para lograrlo y mantenerlo, el informador debe entender los fenómenos como el cambio climático, documentarse, consultar bases de datos, comparar información, buscar a expertos y a las voces más autorizadas en la materia. Y aunque suene ridículo, prácticamente el informador debe o debería hasta ‘tomar clases’ con los científicos o investigadores.

Es claro a la fecha encontrar en la mayoría de los medios informativos estructuras noticiosas cargadas con declaraciones del momento, se ensaya poco la proyección, pero vista ésta a través de la voz de los expertos. Es ahí donde debemos incidir, donde se debe documentar y ampliar los paquetes informativos en varias dimensiones. Los problemas ambientales del mundo, país y de la Ciudad de México crecen, sin exagerar, se multiplican, y las acciones de respuesta al menos por parte de los informadores es mínima. Domina la coyuntura, la declaración o la tragedia. ¿Qué hacer?, vale pues, formar más a los informadores ambientales y desarrollar más los temas ambientales, darle un giro a la cobertura periodística; es decir, suprimir el peso de las declaraciones oficiales y darle mayor fuerza y difusión al trabajo ambiental, bien investigado y documentado.

En un medio impreso las infografías (el manejo de gráficos con poco texto) son muy útiles para que los lectores comprendan de una pincelada lo complejo del problema del cambio climático. Reitero que el periodismo requiere de notas útiles, interesantes y claras para el lector, y recurrir a este tipo de apoyos gráficos ayudará en la formación de la sociedad. Además, mientras los medios mantengan como temas los asuntos ambientales, habrá una mejor cobertura y la competencia informativa ayudará a la sociedad a no olvidar y crear conciencia sobre problemas o fenómenos como el cambio climático.

Notas

* Periódico Reforma. México, D.F.

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007