Evaluación
de la vulnerabilidad en zonas industriales
María
Teresa Sánchez-Salazar*
MARCO
DE REFERENCIA
LA
INDUSTRIA HA SIDO un sector poco estudiado en términos
de su sensibilidad climática, en virtud de la percepción
de su relativamente baja sensibilidad y de su gran poder de adaptación
al cambio climático (Panel on Policy Implications of Greenhouse
Warming et al. 1992). La mayor parte de los estudios corresponden
a los países desarrollados y se refieren, sobre todo, al
tema de la adaptación y mitigación de los impactos
del cambio climático (Lindh 1992, Georgas y Perissoratis
1992, Acosta y Skea 1994, Kashiwagi 1994, Romero 1995, y IPCC
2001). Asimismo, aún se percibe una ausencia y dispersión
de estudios regionales que asocien las tendencias del clima con
los impactos de este fenómeno en la población y
en las actividades económicas (Smith et al., 2001); lo
anterior también se aplica a nuestro país (ver el
capítulo Los asentamientos humanos y el cambio climático
global, de G. Aguilar, en esta sección).
Por otra parte, la literatura antes citada, en su análisis
de los impactos potenciales del cambio climático, considera
solamente el comportamiento actual de las actividades y hace abstracción
de las tendencias de transformación de la economía
mundial y de la multiplicidad de factores que la afectan, aun
cuando la mayoría de los países se encuentran, hoy
día, insertos en el proceso de globalización económica,
la cual ha provocado situaciones recesivas en diversos sectores
económicos, en particular el industrial, sobre todo en
los países en vías de desarrollo, lo cual forzosamente
limita su capacidad de inversión y de adaptación
al cambio climático.
De ahí que los objetivos del estudio que se hizo sobre
la vulnerabilidad de la industria destacan los factores que inciden
en la sensibilidad climática de las distintas ramas industriales
y su nivel de incidencia; y determinan, para el caso de México,
las diferencias territoriales en la vulnerabilidad de dichas ramas,
frente a una situación de cambio global, aplicando los
modelos CCCM y GFDL-R30 (Sánchez-Salazar et al. 1995, Sánchez-Salazar
1995, y Sánchez-Salazar y Martínez 1999).
Aun cuando la industria sea considerada poco vulnerable en comparación
con otros sectores de la economía, al interior de ella
se aprecia que las diversas ramas industriales tienen entre sí
diferencias relativas notables en su grado de sensibilidad climática
(cuadro 1). Ello se debe a una serie de factores de diversa índole
(económicos y derivados del cambio climático), entre
los que se pueden mencionar: la importancia económica de
la rama (participación en el PIB); su contribución
a la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera;
el tamaño de la empresa; la dependencia de recursos naturales
sensibles al clima; las necesidades de la cadena productiva en
cuanto a consumos de energía y agua, y la integración
de procesos de calentamiento o enfriamiento; la competencia por
ambos recursos con otras actividades; y los mercados sensibles
al clima y la ubicación geográfica costera o ribereña
(por el peligro a la inundación o al ascenso del nivel
del mar). Todos ellos van a influir necesariamente en su nivel
de vulnerabilidad frente al cambio climático Con base en
ello, las industrias mexicanas pueden clasificarse en los siguientes
grupos:
A)
Industrias que dependen de recursos naturales sensibles al clima:
agropecuarios, forestales, marinos, agua y energía: la
alimentaria, la de bebidas y tabaco, la textil, la de celulosa
y papel, la maderera y la de energéticos renovables.
B)
Industrias cuyo proceso es directamente sensible al clima: generación
de electricidad (termoeléctricas e hidroeléctricas),
extracción de petróleo y gas, industria siderometalúrgica,
alimentaria y textil.
C)
Industrias cuya localización es vulnerable ante el cambio
climático (costas o ribera de ríos susceptible a
inundaciones): industrias petrolera, petroquímica y química;
siderúrgica, pesquera, centrales eléctricas y algunos
ingenios azucareros.
D)
Industrias cuyos mercados son sensibles al cambio climático
global: producción de energía e industrias del aire
acondicionado, vestido y bebidas (Sánchez-Salazar y Martínez
1999).

Figura
1. Grados de vulnerabilidad en el sector industrial Modelo
CCCM.
El
cuadro 1 señala los sectores y subsectores más sensibles
al clima. Por ejemplo, la generación de electricidad y
la industria petrolera son altamente sensibles al cambio climático
porque en ellas se suman varios factores; las centrales eléctricas
más vulnerables son las que utilizan el agua como insumo,
como las termoeléctricas e hidroeléctricas. La industria
de transformación parece ser menos sensible que la pesada,
porque en esta última tienden a predominar los grandes
establecimientos y los consumos de agua y energía son superiores;
en la de transformación el número de factores que
inciden en la vulnerabilidad es mayor, pero los consumos de materias
primas y energía son inferiores, lo que presumiblemente
explica que la vulnerabilidad sea menor. Finalmente, dentro de
las ramas de la industria pesada las más sensibles al clima
son la petroquímica, la química y la siderometalúrgica,
en tanto que las ramas papelera, alimentaria y textil lo son dentro
de la industria de transformación.
En 1999, el sector industrial participaba con 21.4% del PIB total
nacional (INEGI 2000). De este último, la rama manufacturera
representaba 80.7% del PIB industrial, la petrolera participaba
con 9.5%, la minería con 5% y la industria eléctrica
con 4.8% (INEGI 2000). Desde el punto de vista espacial, la industria,
grosso modo, se distribuye en las áreas señaladas
en las figuras 1 y 3 o 2 y 4, y descritas en los cuadros 2 y 3.
CUADRO 1. FACTORES Y GRADOS DE SENSIBILIDAD CLIMÁTICA
DE LAS RAMAS INDUSTRIALES
| Factores
de vulnerabilidad |
Procesos
industriales sensibles al cima |
Ubicación
sensible al clima |
Grados
de vulnerabilidad |
| |
1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
6 |
7 |
8 |
9 |
10 |
11 |
12 |
|
| Ramas
industriales |
| 2.1
Industrias pesada |
a |
a |
a |
|
a |
a |
a |
- |
|
m |
m |
b |
Alta |
| Industria
petrolera |
A |
A |
|
|
A |
A |
A |
|
|
A |
|
A |
Muy
alta |
| Electricidad |
B |
A |
A |
A |
A |
A |
A |
|
|
M |
|
A |
Muy
alta |
| Hidroeléctrica |
B |
|
B |
A |
|
A |
A |
|
|
|
|
A |
Alta |
| Termoeléctrica |
B |
A |
A |
A |
A |
A |
A |
- |
|
A |
|
A |
Muy
alta |
| Ciclo
combinado |
B |
M |
M |
M |
M |
M |
M |
- |
|
|
|
M |
Mediana |
| Turbogas
y disel |
B |
M |
B |
B |
M |
B |
B |
- |
|
M |
|
B |
Baja |
| Carboélectrica |
B |
A |
A |
|
|
A |
A |
- |
|
|
|
A |
Muy
alta |
| Geotérmica |
B |
M |
|
M |
B |
|
|
- |
|
|
|
M |
Mediana
baja |
| Nuclear |
B |
M |
|
|
M |
A |
B |
- |
|
A |
|
M |
Media |
| Energías
renovables |
B |
|
A |
A |
|
|
|
|
|
M |
|
B |
Media |
| Sederúrgica
y metalúrgica |
M |
A |
A |
|
A |
A |
A |
- |
|
M |
M |
|
Alta |
| Minería |
B |
M |
A |
|
A |
A |
A |
- |
|
B |
|
|
Media
alta |
| Petroquimica
y química |
A |
A |
B |
|
A |
A |
A |
|
|
A |
A |
|
Alta |
| Maquinaria
y equipo (a.acond ic) |
A |
M |
B |
|
M |
M |
A |
|
|
B |
|
A |
Media
alta |
| Metalmécanica |
A |
M |
B |
|
M |
M |
A |
|
|
B |
|
|
Media |
| 2.2
Industria de transformación |
a |
b |
m |
a |
m |
a |
a |
|
m |
m |
b |
b |
media
alta |
| Alimentaria |
A |
B |
B |
A |
B |
M |
A |
|
A |
M |
B |
B |
Media
Alta |
| Empacadora
de granos |
A |
B |
B |
M |
B |
B |
B |
|
|
|
|
|
Baja |
| Alimentos
balanceados |
A |
B |
B |
M |
B |
M |
B |
|
|
|
|
|
Media
baja |
| Empacadoras
de frutas |
A |
B |
B |
A |
B |
M |
A |
|
A |
|
|
M |
Media
alta |
| Empacadora
de hortalizas |
A |
B |
B |
A |
B |
M |
A |
|
A |
|
|
|
Media |
| Azucarera |
A |
A |
M |
M |
A |
A |
A |
|
|
|
M |
M |
Media
alta |
| Bebidas |
A |
B |
M |
M |
M |
M |
A |
|
A |
M |
|
M |
Media |
| Pesqueras |
A |
B |
|
A |
B |
M |
M |
|
A |
A |
|
|
Media
alta |
| Textil,
cuero y vestido |
M |
A |
A |
M |
B |
A |
A |
|
|
M |
M |
M |
Media
alta |
| Madera |
B |
B |
B |
A |
B |
B |
B |
|
|
|
|
|
Baja |
| Papael
y celulosa |
M |
A |
M |
A |
A |
A |
A |
|
|
|
M |
|
Alta |
Grados
de sensibilidad climática:
A = Alta; M = Media; B = Baja; - = Disminución de la sensibilidad
ante un cambio climático
Factores de sensibilidad climática:
1. PIB 5. Consumo de energía 10. Ubicación costera
2. Influencia en el cambio 6. Consumo de agua 11. Ubicación
junto a ríos climático global 7. Competencia por
el agua 12. Mercado sensible al clima
3. Clima 8. Proceso de calentamiento
4. Dependencia de recursos 9. Proceso de enfriamiento naturales
sensibles al clima
Fuentes:
Acosta y Skea 1994, Kashiwagi 1994, Sánchez-Salazar 1995
y Sánchez-Salazar y Martínez 1999.
CUADRO 2. VULNERABILIDAD DE LA
INDUSTRIA ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO APLICANDO EL MODELO
CCCM
NIVELES
DE DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS ZONAS INDUSTRIALES
(FIGURAS
1 Y 3)
VULNERABILIDAD
Muy alta ZM
Torreón-Gómez
Palacio, entre Durango y Coahuila; corredor industrial Saltillo-Monterrey,
entre Coahuila y Nuevo León; ZM de San Luis Potosí;
corredor Pánuco-Tampico-Ciudad Madero-Altamira, entre Veracruz
y Tamaulipas; Lázaro Cárdenas, Michoacán;
corredor Querétaro-San Juan del Río, Querétaro;
Tula, corredor Pachuca-Tulancingo, Ciudad Sahagún, Hidalgo;
ZM de la ciudad de México; Teziutlán, Puebla (industria
siderúrgica, metalúrgica, metalmecánica,
química y petroquímica); corredor Cuernavaca- Cuautla,
Morelos (industria metalmecánica y alimentaria); corredor
Ense- nada-Tijuana y Mexicali, B.C. (industria alimentaria, textil
y maquiladora); Ciudad Juárez, Camargo, Chihuahua; San
Fernando y Matamoros, Tamaulipas (industria química y maquiladora);
Cuauhtémoc, Chihuahua (industria papelera); Puerto Peñasco,
Caborca, Guaymas, Ciudad Obregón y Navojoa, Sonora; región
Topolobampo-Los Mochis-El Fuerte, Sinaloa (industria alimentaria);
Los Reyes, Zitácuaro y corredor Morelia-Zacapu, Michoacán;
corredor Tuxtepec-cuenca del Papaloapan, Veracruz (industria alimentaria
y papelera); León, Salamanca y Celaya, Guanajuato (industria
química, petroquímica y alimentaria); Manzanillo,
Colima (industria alimentaria y minería); región
Cananea-Nacozari y Sahuaripa, Son.; Parral, y las demás
áreas mineras de Chihuahua; San Felipe, B.C. Lampazos,
N.L.; región Sabinas-Nava-Piedras Negras, Coah. (minería);
Córdoba-Orizaba, Veracruz (industria textil y alimentaria);
Centrales termoeléctricas e hidro-eléctricas de
Sonora y Sinaloa; centro y norte de Chihuahua y Coahuila; y norte
de Baja California y Tamaulipas.
Alta
Isla
Cedros y corredor Guerrero Negro-San Ignacio-Santa Rosalía,
Baja California Sur; Tayoltita y Durango, Durango; Hércules
y Monclova, Coahuila; distritos mineros de Guanajuato, Querétaro
e Hidalgo (minería e industria papelera); corredor Tepeji-Cruz
Azul, entre México e Hidalgo (industria ce- mentera); ZM
de Coatzacoalcos-Minatitlán-Cosoleacaque; Salina Cruz,
Oaxaca; corredor Cactus-Nuevo Pemex, y Macuspana, Tabasco (industria
petrolera y petroquímica); corredor Puebla-San Martín
Texmelucan, Puebla, Toluca, México; y ZM de San Luis Potosí
(industria siderúrgica, metalúrgica y metalmecánica);
corredor Guadalajara-Ocotlán-La Barca, y Lagos de Moreno,
Jalisco; Aguascalientes, Aguascalientes (industria textil); Zacatepec,
Morelos; Izúcar, Puebla; corredor Tuxpan-Tierra Blanca,
Veracruz; Golfo de Santa Clara y Hermosillo, Sonora; Mazatlán,
Sinaloa; corredor de la Huasteca (industria alimentaria y centrales
hidroeléctricas y termoeléctricas); corredor Tuxtla-San
Cristóbal y Comitán, Chiapas (centrales hidroeléctri-
cas); y corredor del Bajío, Guanajuato (industria química,
petroquímica y alimentaria).
Media
alta
Sabinas
Hidalgo, Nuevo León; Nuevo Laredo y San Carlos, Tamaulipas
(industria química y maquiladora); Isla del Carmen y San
Carlos, Baja California Sur; corredor Fresnillo-Zacatecas-Real
de Ángeles, Zacatecas; Maconí, Querétaro
(minería); Poza Rica, Veracruz (industria petrolera); Delicias,
Chihuahua; Zamora, Michoacán; Acapulco y la Cuenca del
Balsas, Guerrero (centrales hidroeléctricas); corredor
Pachuca-Texcoco-oriente del Distrito Federal (centrales termoeléctricas);
Los Tuxtlas-Acayucan, Veracruz; Huixtla, Chiapas; región
Tenosique-Balancán, Tabasco; Campeche, Campeche; co- rredor
Celestum-Progreso, Yucatán (industria alimentaria).
Media
Charcas,
San Luis Potosí; Pachuca, Hidalgo; Autlán, Jalisco
(minería); Ciudad Guzmán, Ameca y ZM de Guadalajara,
Jalisco; áreas que colindan con el corredor Bajío,
Guanajuato; corredor Monterrey-Linares, Nuevo León; Tehuacán,
Puebla (industria básica y diversas de transformación);
plataformas petroleras de la Sonda de Campeche; Valle de Santo
Domingo, Baja California Sur; corredor Topolobampo-Culiacán,
Sinaloa; corredor Viesca-Parras, Coahuila; Jerez, Zacatecas; corredor
Tepic-San Blas, Nayarit (indus- tria alimentaria); sur del Distrito
Federal; Oaxaca, Oaxaca; La Chontalpa y Villahermosa, Tabasco;
Mérida, Yucatán; La Paz y Cabo San Lucas, Baja California
Sur; costa de Quintana Roo y Chetumal (turismo); Cuenca del río
Santiago (centrales hidroeléctricas).
Baja
Distritos
ferríferos del sur de Jalisco. Zonas industriales de Arriaga,
Chiapas, Tulancingo, Hidalgo; y Pénjamo, Guanajuato (industria
alimentaria).
Muy
baja
Corredor
Mérida-Izamal, Yuc., y Campeche, Camp. (industria textil
y alimentaria).
CUADRO
3. VULNERABILIDAD DE LA INDUSTRIA ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO
APLICANDO EL MODELO GFDL-R30
NIVELES
DE DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS ZONAS
VULNERABILIDAD INDUSTRIALES (FIGURAS 2 Y 4)
Muy
alta
Corredor
Tijuana-Ensenada-Tecate, San Felipe y Mexicali, Baja California;
Golfo de Santa Clara, Sonora; Monclova, Coahuila; corredor Sabinas
Hidalgo-Nuevo Laredo, entre Nuevo León y Tamaulipas; ZM
de la Ciudad de México y Pachuca; Coatzacoalcos-Minatitlán,
Veracruz; Cactus-Nuevo Pemex, entre Tabasco y Chiapas (industria
siderúrgica, metalúrgica, química, petroquímica
y alimentaria).
Alta
Chihuahua-Santa
Eulalia, Chihuahua; corredor Sabinas-Nava-Piedras Negras, Coahuila;
Lampazos, Nuevo León (minería); San Luis Río
Colo- rado, Baja California (industria alimentaria); San Carlos,
Baja California Sur (central termoeléctrica); Tula, Hidalgo,
Salina Cruz, Oaxaca y Poza Rica, Veracruz (industria petrolera);
Viesca, Frontera-Cuatro Ciénegas, Coahuila; corredor Chapala,
Jalisco; León y Salamanca, Guanajuato; Tampico, Tamaulipas;
corredor Puebla-Atlixco, Puebla (industrias de trans- formación
diversas); Tuxtepec, Oaxaca; Campeche, Campeche; corredor Celestum-Progreso,
Yucatán (industria alimentaria); Puerto Juárez-
Cancún-Cozumel, Quintana Roo (turismo).
Media
alta
Cananea
y Nacozari, Sonora; Fresnillo y Real de Ángeles, Zacatecas
(mi- nería); Hermosillo, Sonora; Ciudad Juárez,
Chihuahua; Gomez Palacio- Torreón; corredor Saltillo-Monterrey-Linares;
Reynosa, Matamoros, San Fernando, Tamaulipas; Pánuco, Veracruz;
Lázaro Cárdenas, Michoacán; Corredor Bajío,
Guanajuato; Querétaro-San Juan del Río, Querétaro;
co- rredor Cuautla-Cuernavaca, Morelos; área aledaña
a la ZM de la Ciudad de México; Ciudad Sahagún-Tulancingo,
Hidalgo; San Martín Texmelucan, Puebla (industria química,
siderúrgica, metalúrgica, metalmecánica);
co- rredor Córdoba-Orizaba, Veracruz (industria textil
y alimentaria); Ciudad Obregón, Sonora; Los Mochis y Culiacán,
Sinaloa; Parras, Coahuila; Ciudad Mante-Xicoténcatl, Tamaulipas;
corredor del norte de Michoacán; y Alvarado, Veracruz;
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Mérida, Yucatán,
zona aledaña a Campeche, Campeche (industria alimentaria);
Cozumel y Chetumal, Quintana Roo (turismo).
Media
La
mayor parte de los distritos mineros y zonas industriales del
centro- norte y noroeste del país.Cedros, Guerrero Negro
y San Ignacio, Baja California Sur; Sahuaripa, Sonora; Unidad
Bismarck, Naica y Parral, Chihuahua; Tayoltita y Durango, Durango;
Hércules, Coahuila; Sombre- rete, Zacatecas; zona manganesífera
de Molango, Hidalgo; Maconí-El Doctor, Querétaro;
Autlán, Jalisco (minería); Tula, Hidalgo; plataformas
marinas de la Sonda de Campeche (industria petrolera); corredor
Guadalajara-Zapotlanejo, y Ciudad Guzmán, Jalisco; corredor
Puebla- Tlaxcala; Tehuacán, Puebla. (industrias de transformación
diversas); No-gales, y Navojoa, Sonora (industria maquiladora);
Topolobampo, El Fuerte, y región costera central, de Sinaloa;
Huasteca potosina y veracruzana; corredor Martínez de la
Torre-Jalapa, Veracruz; corredor Tequila-Ameca, Jalisco (industria
alimentaria); Manzanillo-Colima, Colima (industria alimentaria
y minería); Cuauhtémoc, Chihuahua (industria papelera);
corredor Uruapan-Los Reyes, Michoacán; Zacatepec, Morelos
e Izúcar, Puebla; La Paz y Cabo San Lucas, Baja California
Sur (turismo).
Baja
Playa
del Carmen, Baja California Sur; Guanajuato, Guanajuato; Zimapán,
Hidalgo; Real del Monte, Hidalgo (minería); par te del
corredor Guadalajara-Ocotlán; Apizaco-Calpulalpam, Tlaxcala
(industrias de trans- formación diversas); Valle de Santo
Domingo, Baja California Sur; Guaymas, Sonora; corredor Camargo-Delicias,
Chihuahua; Jerez, Zacatecas; corredor Zamora-Sahuayo-Jiquilpan,
Michoacán; Los Tuxtlas, Veracruz; La Chontalpa, Villahermosa,
Tenosique-Balancán, Tabasco; San Cristóbal, Comitán
y Huixtla, Chiapas (industria alimentaria); Aguascalientes, Aguascalientes
(industria textil).
Muy
baja
Tapachula,
Chis. y Oaxaca, Oax., el sureste de Veracruz y la cuenca del Grijalva
en Chiapas (industria alimentaria). Corredor San Carlos-Villa
Constitución, Baja California Sur, corredor Navojoa a San
Ignacio, en Sonora y Sinaloa.
Fuente:
Sánchez Salazar et al. 1995.

Figura
2. Grados de vulneravilidad en el sector industrial Modelo
GFDL.

Figura
3. Grados de vulneravilidad en el sector energético
Modelo CCCM.

Figura 4. Grados de vulnerabilidad en el sector
energético Modelo GFDL.
VULNERABILIDAD DE LA INDUSTRIA A PARTIR DE LA APLICACIÓN
DE LOS MODELOS DE CAMBIO CLIMÁTICO CCCM Y GFDL-R30
Las
diferencias entre los grados de sensibilidad climática
se combinan entre sí sobre el territorio de manera más
o menos compleja, pues existen ramas industriales cuya distribución
geográfica es dispersa, en tanto que otras tienden a combinarse
entre sí concentrándose en zonas urbanas. La combinación
territorial de ramas industriales y sus diversos grados de sensibilidad
de cara al cambio climático, provoca diferencias geográficas
marcadas a las escalas regional y local, en términos de
la vulnerabilidad.
La aplicación del modelo CCCM deja ver aumentos en la temperatura
y un descenso en la precipitación a niveles más
bajos que los actuales, para la mayor parte del país, lo
que se refleja en niveles altos de vulnerabilidad relativa para
la mayor parte de las zonas industriales del país, a excepción
de las ubicadas en el sureste y el centro-occidente, en las que
los aumentos de temperatura coinciden con un incremento variable
en las precipitaciones (cuadro 2, Sánchez-Salazar y Martínez
1999). Por su parte, la aplicación del modelo GFDL-R30
se traduce en aumentos de temperatura, pero también de
precipitación, en forma notable, para la mayor parte del
país, sobre todo el sureste, sur y centro-occidente, de
ahí que las vulnerabilidades para las distintas ramas industriales
se atenúan (cuadro 3), aunque ello implica también
el aumento en la frecuencia de los eventos extraordinarios generadores
de inundaciones.
En suma, la determinación de la vulnerabilidad hacia el
cambio climático es un asunto complejo para el caso de
la industria, tanto por la enorme gama de modalidades que se presentan
en este sector, como por la multiplicidad de factores que inciden
en su vulnerabilidad. Asimismo, aunque se considere menos vulnerable
que otros sectores económicos, al interior del mismo existen
diversos matices de vulnerabilidad relativa.
CONCLUSIONES
Las
tendencias en los estudios de vulnerabilidad de la industria al
cambio climático en América Latina se enfocan hacia
varios temas: uno es la relación entre la adaptación
potencial de esta actividad y la vulnerabilidad. En los países
en vías de desarrollo, la capacidad adaptativa de las industrias
ante los eventos extremos derivados de la variabilidad climática,
en términos económicos, es muy limitada, y por ende
su vulnerabilidad es alta (IPCC 2001).
Otros estudios analizan los impactos económicos del ascenso
en el nivel del mar sobre la pesca, el turismo o la infraestructura
costera, como resultado de las inversiones requeridas para la
protección, relleno y estabilización de las playas
para que éstas no sean afectadas por los procesos erosivos
resultantes. En este sentido, se señala que América
Latina podría ser severamente afectada por el cambio climático.
También existe interés sobre las variaciones en
la disponibilidad de agua para diversos usos, entre ellos el industrial,
en particular en las zonas áridas y semiáridas de
Latinoamérica, pues se estima que gran parte de la población
urbana y de sus actividades, entre ellas las industriales, se
verán afectadas por la reducción en el abastecimiento
de agua en el primer cuarto del siglo XXI (IPCC 2001).
En México se necesitan estudios de vulnerabilidad de las
zonas industriales costeras, y sus costos de adaptación;
otros más que analicen los efectos de los ciclones y las
inundaciones que provocan sobre la infraestructura industrial
y los costos que implica la adaptación y la mitigación
de los daños; también algunos sobre las implicaciones
del cambio climático en los costos del agua y la energía
en las zonas industriales ubicadas en climas secos y semisecos,
y los conflictos que se generan por la presión sobre dichos
recursos, así como los referentes a la manera de mitigar
los efectos. En suma, se requiere investigar los aspectos inherentes
a la vulnerabilidad, adaptación y mitigación en
relación con el cambio climático, en lo particular,
para las distintas ramas industriales, y en el nivel regional,
para las zonas industriales más importantes tanto por la
concentración de industrias y otras actividades, como por
la diversificación y complejidad que presentan.
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Sánchez-Salazar, M. T. 1995. Marco de referencia sobre
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Climate Change 2001. Impacts, Adaptation and Vulnerability. Contribution
of Working Group II to the Third Assessment Report of the Intergovernmental
Panel on Climate Change. WMO. UNEP.
Notas
*
Instituto de Geografía, UNAM. Se agradece a Maribel Martínez
Galicia y a José María Casado Izquierdo su colaboración
en la elaboración de los mapas incluidos en este trabajo.