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Proyecto Scolel Té: la participación de comunidades rurales en el mercado internacional de venta de carbono

 

Bernardus H. J. de Jong*, Richard Tipper**
y Lorena Soto-Pinto*

 

ANTECEDENTES Y OBJETIVOS

 

LOS PROYECTOS DE MITIGACIÓN de gases de efecto invernadero en el sector forestal son atractivos cuando se combinan con metas sociales, ecológicas y económicas. La instrumentación de este tipo de proyectos en el nivel de productor o comunidad en el sector rural de México involucraría a un gran número de participantes, con una gran variedad de sistemas a pequeña escala distribuidos sobre grandes áreas, cada uno con un manejo específico para cada sitio, adaptado individualmente a los intereses personales, a las condiciones locales y a las experiencias previas del productor. Varios sistemas forestales y agroforestales son viables desde el punto de vista técnico, social y económico, incluyendo cercos vivos, café con sombra mejorada, plantaciones, acahual mejorado, y taungya, con un potencial de captura de carbono que varía entre 17 y 104 tonC/ha (De Jong et al. 2000). De Jong et al. (1995) indican que en Chiapas hay una gama de sistemas identificados por los productores que son técnica, económica y socialmente viables. En total, cinco sistemas fueron considerados, con variaciones locales de selección de especies, arreglos espaciales y rotaciones de árboles.

A partir de los resultados del estudio de factibilidad, los campesinos de la organización Unión de Crédito Pajal Ya Kak´Tik respondieron positivamente ante la propuesta de iniciar el proyecto Scolel Té. El ámbito social y económico de los miembros de la Unión es similar al del resto de la población campesina de Chiapas; es decir, minifundistas que poseen pequeñas parcelas de tierra sobre las cuales toman decisiones individuales para su usufructo, mientras las áreas forestales en esas regiones son en general comunal, pero tiende a convertirse en parcelas individuales.

En los últimos 30 años se ha observado un incremento drástico en la población rural y urbana en las partes montañosas del estado de Chiapas, lo que a su vez ha generado una degradación de los recursos forestales y un proceso de deforestación acelerado (Fernández et al. 1999). El paisaje actual es altamente perturbado con parcelas de 0.5 a 2 ha de áreas cultivadas, vegetación secundaria, pastizales temporales o permanentes y bosques degradados y abiertos (Parra-Vázquez et al. 1989; De Jong y Ruiz-Díaz 1997). En la selva tropical húmeda se observó un proceso de cambio de uso de suelo de selva hacia una vegetación secundaria, agricultura y pastoreo, resultando en un complejo mosaico de parcelas con selva reducida y fuertemente perturbada, vegetación secundaria, área agrícola y pastizal (De Jong et al. 2000). El objetivo principal de la investigación en torno al proyecto Scolel Té es evaluar la factibilidad de crear un sistema genérico de planificación y administración de la producción y comercialización de captura de carbono por productores y comunidades indígenas. La pregunta clave que se trata de responder en la investigación es: ¿Cómo pueden participar pequeños productores y comunidades indígenas (como los de Chiapas) en un mercado internacional de captura de carbono en tal forma que su cooperación contribuya a un desarrollo local sustentable y a la vez a la conservación a largo plazo de sus recursos naturales? El financiamiento de la investigación y desarrollo del sistema provino del programa de investigación forestal del Department for International Development of the UK goverment (DFIC por sus siglas en inglés) (Reino Unido, proyectos R6320 y R7274). (Detalles del sistema y soporte técnico para proyectos que quieren usarlo se encuentra en: www.planvivo.org).

Desde su inicio, entonces, la iniciativa del proyecto Scolel Té difiere sustancialmente de otros estudios de captura de carbono, ya que estos últimos se han enfocado a estimaciones generales del potencial biológico y económico de la captura en países tropicales desde la perspectiva de los países industrializados, contestando la pregunta medular: ¿cuánto carbono se puede secuestrar por debajo de un cierto costo?, mientras el proyecto Scolel Té parte de la premisa: ¿cuáles tipos de uso de suelo forestal y agroforestal son de interés para y por las comunidades y productores indígenas?, seguido de la pregunta: ¿cómo se pueden administrar y comercializar los beneficios de captura de carbono para que se genere el capital necesario para su instrumentación en las parcelas de los productores?

Para diseñar y operar un proyecto con las características antes señaladas, se definieron cuatro principios clave que debe cumplir el sistema: 1. transparencia, 2. simplicidad, 3. flexibilidad y 4. basarse en evidencias. Se considera que estos principios son de igual importancia para los campesinos participantes y para los compradores del servicio ambiental de captura de carbono (cuadro 1).

 

CUADRO 1. LOS PRINCIPIOS CLAVE PARA EL DISEÑO E INSTRUMENTACIÓN DE UN PROYECTO DE CAPTURA DE CARBONO

 

1- Transparencia Los productores y compradores del servicio de captura de carbono necesitan reglas claras sobre su función, derecho y responsabilidad en el proyecto
2- Simplicidad Los productores de pequeñas cantidades de carbono requieren procedimientos simples y estandarizados para planificar, registrar, instrumentar y monitorear las actividades relacionadas con la captura de carbono.
3- Flexibilidad Los productores desean proveer cantidades diferenciadas del servicio de captura de carbono para sus sistemas forestales y agroforestales, de acuerdo con sus necesidades e intereses individuales o colectivos.
4- Basarse en La calidad y credibilidad del sistema se basa en evidenciasevidencia documentadas y verificables en forma de base de datos, reportes y literatura publicada.

 

Después de definir los sistemas forestales y agroforestales atractivos y útiles para los productores en el estudio de factibilidad, se cuantificaron los beneficios de captura de carbono para cada sistema, de acuerdo con las características específicas de productividad de la zona, las especies que se seleccionaron y la densidad de árboles a sembrar. En el cuadro 2 se resumen los resultados de la estimación para algunos sistemas para las dos eco-regiones.

 

LOS MECANISMOS Y SUS INSTITUCIONES

 

Teniendo la información disponible de los sistemas aceptables y los requerimientos generales de los compradores y vendedores del servicio de captura de carbono, el equipo técnico desarrolló un sistema de planificación que se conoce con el nombre de Plan Vivo (ver de Jong et al. 1997); en el equipo técnico participan representantes de AMBIO, una Organización No Gubernamental con técnicos forestales, agrónomos, sociólogos, administradores,



CUADRO 2. EL POTENCIAL DE CAPTURA DE CARBONO PARA ALGUNOS SISTEMAS FORESTALES Y AGROFORESTALES EN LAS REGIONES SUBTROPICALES Y TEMPLADAS DE CHIAPAS

 

SISTEMA
DESCRIPCIÓN DEL SISTEMA
CAPTURA (TC /HA)
Zona (sub-) tropical (sub-) húmeda (<1500 m. s.n.m.)
Taungya (sistema secuencial de maíz con árboles) Desarrollo de pequeñas plantaciones de especies comerciales (p. ej. cedro), intercaladas con maíz en los primeros 4-5 años 120-150
Regeneración enriquecida de Aclareos y plantaciones de enriquecimiento de la selva selvas degradadas, para favorecer su restauración. 80-120
Zona templada (sub-) húmeda (>1500 m. s.n.m.)
Restauración de bosque de degradado     Regeneración controlada debosque de pino-encino degradado,protegiendo la regeneraciónnatural pino-encino y reforestación. 70-100    
Plantaciones de pino Establecimiento de plantaciones de pino en pastizales abandonados. 70-120

 

profesionales del Centro de Manejo de Carbono de Edimburgo (ECCM, por su nombre en Inglés) e investigadores de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).

La institución principal que maneja el Plan Vivo es un fideicomiso Fondo Bioclimático que actúa como: 1. un depositario para créditos de carbono, generado por los productores, y 2. una cuenta bancaria para manejar los fondos que entran para adquirir los créditos. El sistema de planeación y administración “Plan Vivo” funciona de la siguiente forma: en una comunidad dada se empieza con una serie de reuniones de discusión con los productores locales y representantes de la comunidad. En estas reuniones se explican los conceptos básicos, como cambio climático, captura de carbono y servicios ecológicos asociados, y las reglas y procedimientos del Fondo. Si existe suficiente entendimiento por parte de la comunidad y si hay un consenso entre sus miembros, ésta puede entrar en el programa activo del Fondo. Productores individuales o grupos organizados elaboran un plan sencillo, desglosando el sistema (agro-) forestal deseado por el participante y su ubicación dentro del terreno comunitario (con un croquis), y describiéndose qué sistema actual se sustituye, cuánto trabajo le costaría y qué mate- riales se necesitan.

El Fondo, por medio de AMBIO, ayuda a los productores con entrenamiento y apoyo técnico durante el proceso de planificación, para: 1. seleccionar el sistema más adecuado para sus parcelas entre las opciones posibles, y 2. asegurar que toda la información relevante esté incluida en el Plan Vivo. Los productores someten Planes Vivos completos a la consideración del Fondo, en general mediante un representante comunitario que en ese momento ya ha recibido algún entrenamiento. El equipo técnico del Fondo revisa los Planes Vivos por su viabilidad técnica, económica y social, y a la vez estima los beneficios de captura de carbono de cada Plan aceptable. Actualmente se están elaborando especificaciones técnicas para la mayoría de los tipos de sistemas (agro-) forestales que simplifican estas revisiones. Las especificaciones técnicas incluyen los requerimientos ecológicos y técnicos de las especies forestales para cada zona ecológica, estimaciones de captura de carbono para cada tipo y zona, y lineamientos para el monitoreo. La elaboración y refinamiento de cada especificación técnica es una tarea continua que va paralela al trabajo general del Fondo, incorporando continuamente datos científicos y técnicos e información que se genere durante el monitoreo y revisión interna de las actividades.
Una vez aprobado un Plan Vivo, se entrega una carta oferta al productor o grupo, la cual contiene el resultado de la evaluación, la cantidad de carbono que se captura con la propuesta y los términos generales de cómo se pagarían los servicios de captura de carbono, una vez encontrado un comprador.

 

Actualmente, las condiciones principales incluyen:

 

  • Cada productor o grupo lleva a cabo las actividades de acuerdo con el Plan Vivo.
  • El participante se compromete a aplicar todos esfuerzos razonables para mantener el sistema en permanencia (el Fondo maneja una definición de 100 años para significar permanencia).
  • El Fondo tendrá derecho a 5% del producto maderable del área designada en caso de que el participante no continúe con el programa.
  • Cambios eventuales deben ser aprobados por el equipo técnico primero, antes de ejecutarlos.
  • El productor o grupo facilitará y apoyará los procedimientos de monitoreo.
  • Cualquier problema relacionado con la instrumentación, se reporta al equipo técnico.

 

Si el productor o grupo acepta los términos generales y condiciones, se le otorga el estatus “activo”. Para disminuir los riesgos de pérdidas inesperadas, los productores están obligados a mantener 10% del carbono total de su cuenta en una reserva. Esta cantidad de reserva se ajustará en el tiempo, de acuerdo con las experiencias que se obtengan.

La acreditación financiera de la captura de carbono se genera en un periodo de 10 años del ciclo productivo; 20% de los fondos se liberan con la activación de la cuenta, con el fin de facilitar el capital necesario para establecer la parcela. Con base en las experiencias con proyectos forestales se considera que alrededor de 50% de los costos totales de una plantación se requieren en los primeros 18 meses, mientras que después de 10 años del establecimiento, los costos de mantenimiento son menores que los beneficios que se obtienen con la producción de leña, postes y otros productos no maderables.

 

Las acreditaciones de carbono se activan siempre después de los monitoreos. Los monitoreos a su vez, se estructuran de la siguiente forma:

 

  • Monitoreo anual de todos los sitios por equipos locales, formados por participantes del proyecto. Se da una capacitación a cada equipo para la toma de los datos.
  • Participantes de una comunidad normalmente monitorean las parcelas de una comunidad cercana.
  • El equipo técnico del Fondo monitorea 10-20% de los sitios, para verificar la consistencia y precisión del monitoreo.

 

En noviembre de 2001 se realizó una verificación independiente inicial del sistema de monitoreo por parte de la Société Genérale de Surveillance (SGS), y actualmente se están incorporando las recomendaciones en el procedimiento. Cada seis meses se revisa el sistema de planificación y de administración en reuniones, en las cuales se invita a todos los interesados. En estas reuniones se discuten también aspectos estratégicos relacionados con la oferta y la demanda de créditos de captura de carbono, las políticas internacionales y eventos locales y nacionales.

 

LOGROS DEL PROYECTO

 

Durante los seis años de existencia, el proyecto Scolel Té ha pasado de un concepto poco definido a una empresa vibrante basada en el manejo y comercialización de créditos de captura de carbono. Los ingresos anuales actuales del Fondo por la venta de los Certificados de Reducciones Voluntarios (CER, por sus siglas en inglés) ascienden a aproximadamente US$ 120,000 por año. El precio de la venta de servicio de captura de carbono es actualmente de US$ 12.00 por tonelada de C (= US$ 3.30 por tonelada de CO2), de los cuales 66% va directamente a los productores o grupos para invertir en actividades forestales y no-forestales, y 34% se utiliza para cubrir los gastos de asistencia técnica, administración y monitoreo.

Hasta la fecha las actividades financiadas por el Fondo se han enfocado al establecimiento de plantaciones y rehabilitación de bosques degradados (cuadro 3). Las actividades de conservación de reservorios existentes no han sido incorporadas en el Fondo hasta la fecha, sobre todo por falta de herramientas objetivas y verificables para determinar el impacto de estas actividades sobre la disminución de la deforestación. Durante los últimos tres años se ha generado una metodología para determinar las líneas de base necesarias para evaluar el impacto de un proyecto, especialmente para áreas donde se observa un proceso acelerado de cambio en el uso de suelo, como en el sur de México. Se ha generado un modelo preliminar y se está experimentando con algunas transacciones dirigidas a la conservación en la región Marqués de Comillas, Chiapas.

 

CUADRO 3. NÚMERO DE PRODUCTORES Y HECTÁREAS REGISTRADAS POR SISTEMA FORESTAL Y AGROFORESTAL Y POR ECO-REGIÓN

 

SISTEMA
(SUB)-TRÓPICO
TEMPLADA
TOTAL
 
NÚM.
HA
NÚM.
HA
NÚM
HA
Café con sombra
79
33.5
 
 
79
33.5
Cerco Vivo
3
3
 
 
3
3
Taungya
91
35.5
 
 
91
35.5
Maíz con Nescafé
55
32
 
 
55
32
Acahual mejorado
58
56.5
103
109
161
165.5
Regeneración natural
 
 
11)
28
 
 
Total
286
160.5
104
137
390
297.5

1) Comunidad.
Fuente: Base de datos Fondo Bioclimático de 2001
.

 

En este momento es difícil de determinar si los sistemas desarrollados por el proyecto Scolel Té son sustentables a largo plazo. Lo que sí es claro que hay un crecimiento en la demanda por parte de las comunidades y organizaciones en la región y en otros estados para participar en el proyecto o para replicar la experiencia. También se ha notado que los productores, comunidades y organizaciones han invertido mucho más esfuerzo en la planeación y preparación de sus actividades (agro-) forestales que antes con proyectos del gobierno.

Un logro del proyecto ha sido el nivel de capacitación y empoderamiento de los grupos participantes en el negocio de servicios ambientales. Muchos productores han sido capacitados en técnicas específicas, como monitoreo, mapeo, planificación financiera y silvicultura. Algunos representantes han participado en conferencias y talleres internacionales sobre cambio climático y así obtuvieron un entendimiento profundo de la relación entre políticas internacionales y aspectos de desarrollo local.

Los participantes locales están conscientes de que tienen que desarrollar una estrategia para definir su participación en el mercado de captura de carbono a partir del manejo de sus recursos naturales y para usar los beneficios financieros que se generan a partir de una venta eventual.

No se ha hecho un análisis económico para evaluar los impactos sociales y económicos del proyecto en las comunidades participantes. Es probable que el proyecto haya “contribuido” a un mejoramiento económico, pero no ha sido “decisivo” en estos cambios.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

De Jong, B. H. J., G. Montoya-Gómez, K. Nelson, L. Soto-Pinto, J. Taylor y R. Tipper. 1995. Community forest management and carbon sequestration: a feasibility study from Chiapas, Mexico. Interciencia 20(6): 409-416.

—— y M. de J. Ruíz Díaz. 1997. La investigación forestal y su contribución al manejo de bosques. Pp. 149-165. En: M. R. Parra-Vázquez y B. M. Díaz-Hernández (eds.) Los Altos de Chiapas: Agricultura y crisis rural. México: ECOSUR, San Cristóbal de las Casas, México.

——, R. Tipper y J. Taylor. 1997. A Framework for Monitoring and Evaluation of Carbon Mitigation by Farm Forestry Projects: Example of a Demonstration Project in Chiapas, Mexico. Mitigation and Adaptation Strategies for Global Change 2: 231-246.

——, R. Tipper y G. Montoya-Gómez. 2000. An Economic Analysis of the potential for carbon sequestration by forests: evidence from southern Mexico. Ecological Economics 33(2): 313-327.

Fernández, J. C., B. H. J. De Jong, G. Montoya-Gómez, T. Aleman-Santillan y M. R. Parra-Vázquez (cords). 1999. Programa de Desarrollo Productivo Sustentable en las Áreas Marginadas de Chiapas. Informe Final. Ecosur-Banco Mundial-Sagar.

Masera, O., B. H. J. De Jong, I. Ricalde y A. Ordóñez. 2000. Consolidación de la Ofi- cina Mexicana para la Mitigación de Gases de Efecto Invernadero. Reporte Final. IdE-UNAM. México.

Montoya, G. G., M. L. Soto, P., B.H.J. De Jong, K. Nelson, P. Farías, J. Taylor y R. Tipper. 1995. Desarrollo forestal sustentable: captura de carbono en las zonas tzeltal y tojolabal del estado de Chiapas. Cuadernos de Trabajo, Instituto Nacional de Ecología 4. México.

Parra-Vázquez, M. R., T. Alemán-Santillán, J. Nahed-Toral, L. M. Mera-Ovando, M. L. López-Mejía y A. López-Meza. 1989. El subdesarrollo agrícola en los Altos de Chiapas. México: Universidad Autónoma de Chapingo. Dirección de Difusión Cultural, Subdirección de Centros Regionales. Chapingo.

 

Notas

*El Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR).
**Centro de Manejo de Carbono de Edimburgo (ECCM).

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007