Capítulo
5. Listado adicional al Convenio de Estocolmo: Sustancias de
uso industrial
5.1
RETARDANTES DE FLAMA
Juan
Barrera Cordero*
Arturo Gavilán García*
José Castro Díaz*
5.1.1
Introducción.
El término general retardantes de flama –también
llamados ignífugos– se aplica a una diversidad de
compuestos o mezclas de compuestos químicos incorporados
en plásticos, textiles, circuitos electrónicos,
etc. para reducir la inflamabilidad de un material o para demorar
la propagación de las flamas a lo largo y a través
de su superficie.
Estas propiedades básicas han sido desarrolladas y aplicadas
en la práctica para prevenir incendios, y su uso es parte
integral de las reglamentaciones correspondientes en todos los
países donde éstas existen. Con este fin, los retardantes
de flama, en sus diversas modalidades, han sido utilizados extensivamente
en la protección pasiva de madera y otros materiales de
construcción, incluyendo estructuras metálicas;
en muchos textiles y fibras sintéticas y en una amplia
variedad de aplicaciones de plásticos técnicos,
destacadamente en la industria electrónica.
En consecuencia, los retardantes de flama se encuentran distribuidos
ampliamente en locales y edificios públicos, tales como:
oficinas y centros de trabajo; en teatros, cines, y otros centros
recreativos; así como en aeropuertos, hoteles, hospitales,
escuelas, etcétera. De igual forma, se encuentran presentes
en el hogar en productos como las alfombras, ciertas telas para
tapicería y cortinas; en recubrimientos, elementos de construcción
y muebles de procedencia industrial y en una multitud de aparatos
electrodomésticos.
Los éteres bifenílicos polibromados, PBDEs, y otros
compuestos bromados, están entre los más efectivos
y económicos retardantes de flama, especialmente aquellos
que se emplean como aditivos en las formulaciones de plásticos.
A mediados de los años 90, los compuestos bromados representaban
hasta un 25% de la producción mundial de retardantes de
flama, estimada en 600,000 toneladas anuales.
Los PBDEs se utilizan ampliamente en circuitos electrónicos
impresos, y en corazas de plástico para computadoras, televisores
y otros equipos electrónicos. También se encuentran
en ropa y equipo de protección contra fuego, y en telas
tratadas para diversos usos, en aparatos electrodomésticos
y en máquinas de oficina, en interiores automotrices, en
alfombras y en recubrimientos arquitectónicos. Se cree
que los PBDEs se liberan gradualmente al ambiente a lo largo del
ciclo de vida de la mayoría de estos productos, pero el
proceso aún no es bien conocido.
Los retardantes de flama se han considerado durante mucho tiempo
como altamente benéficos para los consumidores y el público
en general dado que, al reducir la inflamabilidad de muchos productos,
han abatido la tasa de incendios y accidentes menores, y en los
casos inevitables de siniestro, actúan reduciendo su agresividad,
su velocidad de propagación y la producción de humos
y gases de combustión, minimizando así la pérdida
de vidas y los costos económicos.
Sin embargo, recientemente estos compuestos han recibido una atención
diferente, ya que varias investigaciones han comenzado a advertir
sobre sus propiedades tóxicas. Si bien la evidencia científica
es aún incompleta o difícil de interpretar, las
organizaciones civiles y ambientalistas han comenzado a destacar
el problema, y como contraparte, las autoridades reguladoras,
las empresas fabricantes, y las instituciones responsables de
la protección civil, ambiental y del combate de incendios,
están reconsiderando su uso, avocándose a la búsqueda
y desarrollo de productos ambientalmente seguros y sin riesgos
para el consumidor.
En comparación con los bifenilos policlorados, BPCs, es
poco lo que se sabe de los efectos sobre la salud humana por exposición
a los PBDEs. Los primeros estudios sugieren que estos efectos
pueden incluir cáncer, daño hepático y disfunciones
de la glándula tiroides. Investigaciones recientes realizadas
en ratones mostraron efectos adversos en neurodesarrollo, capacidad
de aprendizaje, memoria y comportamiento. La estructura de algunos
compuestos bromados semeja la de ciertas hormonas, lo cual puede
causar problemas reproductivos en la vida silvestre.
Un estudio reciente realizado en Suecia, encontró un incremento
de 50 veces en la presencia de PBDEs en la leche materna, durante
el período 1972-97. Existen pocos estudios sobre los PBDEs
en el ambiente, en Estados Unidos la investigación se ha
concentrado en la región de los Grandes Lagos.
5.1.2
Composición y propiedades fisicoquímicas.
Algunos de los principales retardantes de flama contienen compuestos
orgánicos bromados como los bifenilos polibromados (PBBs),
los éteres bifenílicos polibromados (PBDEs), el
tetrabromobisfenol A (TBBPA) y el hexabromociclododecano (HBCD);
sus estructuras se muestran en la figura 5.1.
Figura
5.1. Estructura química de los a) éteres
bifenílicos polibromados, b) hexabromociclododecano (HBCD),
c) tetrabromobisfenol A (TBBPA), y d) bifenilos polibromados.

5.1.2.1
Eteres bifenílicos polibromados (PBDEs)
Los
éteres bifenílicos polibromados (PBDEs) responden
a la fórmula general:
(C12H(10-n)BrnO, dónde n = 1-10).
Estructuralmente, estas sustancias consisten en dos anillos bencénicos
unidos por un enlace éter, C-O-C, y con el resto de las
posiciones, 1-10, ocupadas por uno o más átomos
de bromo. En consecuencia, teóricamente, el número
total de isómeros relacionados asciende a 209. Los isómeros
individuales se denominan de acuerdo con el sistema IUPAC utilizado
para los bifenilos, con base en la posición de los halógenos
en los anillos.
A partir de los años 60 se encuentran en el mercado tres
principales formulaciones comerciales: penta-, octa- y decaBDEs.
Su composición se muestra en la cuadro 5.1.
Cuadro
5.1. Composición de los retardantes de flama elaborados
con éteres bifenílicos polibromados, PBDEs
Los PBDEs con tres o más átomos de bromo son sólidos
con bajas presiones de vapor, virtualmente insolubles en agua
y muy lipofílicos. El valor del log Kow (coeficiente de
partición octanol-agua) varía en el rango de 5.9-6.2
para el TeBDEs, de 6.5–7.0 para PeBDEs, 8.4-8.9 para OcBDEs
y hasta 10 para DeBDE (Watanabe and Tatsukawa, 1990).
Los PBDEs son muy persistentes y virtualmente inactivos químicamente,
aunque algunos isómeros han sido reportados como fotodegradables,
vía exposición a la luz ultravioleta. Así
mismo, presentan una fuerte afinidad a unirse al material particulado
y tendencia a acumularse en los sedimentos.
Producción
y usos
En 1992, se produjeron 40,000 toneladas de PBDEs, y 67,000 toneladas
en 1999, a nivel mundial. Estados Unidos produjo cerca del 50%
de este gran total. (BSEF, 2000). El 80% del total de PBDEs producidos
corresponden a la mezcla de los decaBDEs. El producto penta-bromado
es el más tóxico, su producción de acuerdo
a datos de 1999 corresponde a cerca de 13% del total mundial:
8500 tons (BSEF, 2000) y se produce principalmente en Estados
Unidos, (8,290 tons).
Existen dos fabricantes principales de PBDEs en el mundo: Great
Lakes Chemical en Estados Unidos, y Dead Sea Bromine en Israel.
Otras compañías incluyen Riedel de Haen (de Hoechst
Group), Ceca (ATOCHEM, France), Potasse et Produit Chimiques (Rhone
Poulenc Group) en Francia, Warwick Chemicals (UK), Albemarle S.A.
(Belgium) así como Nippo y Tosoh & Matsunaga, estas
últimas del Japón, (KEMI, 1994a; WHO/IPCS, 1994b).
Los PBDEs también se producen en China y en la India.
Los retardantes de flama, en general, pueden incorporarse a un
material ya sea como componentes activos o bien como aditivos.
Los componentes activos se integran a la estructura polimérica
de algunos tipos de plásticos. Esta modalidad es la preferida,
ya que produce materiales más estables y con propiedades
uniformes. Los aditivos, por otra parte, son más económicos
y versátiles, aunque presentan el inconveniente de modificar
las propiedades de los materiales de base. Este es el caso de
los PBDEs que, en general, se aplican como recubrimientos o bien
se mezclan durante el procesamiento de materiales como plásticos
y fibras.
El producto pentabromado se ha usado principalmente como retardante
de flama en espumas de poliuretano para muebles y colchones, y
en interiores automotrices. El producto octabromado es usado como
retardante de flama en una variedad de termoplásticos,
y tiene aplicaciones en procesos de moldeo por inyección,
por ejemplo, para el poliestireno de alto impacto. La formulación
“deca” corresponde prácticamente a una sustancia
única, y es empleada fundamentalmente en textiles y plásticos
duros para la fabricación de “housings” en
artículos electrónicos, especialmente televisores
y computadoras. El decaBDE también se utiliza extensivamente
para el acabado de circuitos impresos (OECD, 1994). Debido a esta
aplicación, el decaBDE es el más ampliamente distribuido
de los PBDEs, y en particular tiene importancia en el ciclo de
vida de la chatarra electrónica.
5.1.2.2
Tetrabromobisfenol A (TBBPA)
La molécula del TBBPA se adhiere covalentemente al plástico,
por lo cual se utiliza en las tarjetas de los circuitos electrónicos.
En todo el mundo se estimó una producción de 50,000
ton/año.
Propiedades
físicas y químicas
El TBBPA es un compuesto sólido con un contenido de 59%
de bromo. Tiene un punto de fusión de 180°C y un punto
de ebullición de 316°C y tiene una presión de
vapor de menos de 1 mm de Hg a 20°C. (IPCS, 1995)
El TBBPA tiene baja solubilidad en agua y alta solubilidad en
metanol y acetona. Su coeficiente de partición octanol/agua
(log Kow) es de 4.5. Debido a su baja solubilidad en agua y a
su coeficiente de partición octanol/agua, tiene una alta
afinidad por los sedimentos y la materia orgánica del suelo.
(IPCS, 1995)
Producción
y uso
El TBBPA comercial es un retardante de flama utilizado ampliamente
en todo el mundo y tiene una demanda de cerca de 60,000 ton/año.
Esta sustancia se utiliza como reactivo o como aditivo retardante
de flamas en polímeros, como el ABS, y las resinas epóxicas
y policarbonadas, poliestireno de alto impacto, resinas fenólicas,
adhesivos y otros. (IPCS, 1995).
Transporte, distribución y destino ambiental
Algunos estudios han identificado factores de bioacumulación
en invertebrados y vertebrados que van de 20 a 3200. El TBBPA
tiene una vida media de menos de un día en peces y de menos
de cinco días en almejas. En el proceso de depuración,
el TBBPA y sus metabolitos se pueden eliminar entre tres y siete
días.
Según algunos estudios de biodegradación, el TBBPA
se degrada parcialmente bajo condiciones aeróbicas y anaeróbicas
en suelo, sedimentos y agua. Según el tipo de suelo, humedad
y composición, entre el 40-90% del TBBPA permaneció
en el suelo después de 56-64 días.
En estudios de pirólisis de polímeros con TBBPA
se detectó la formación de dibenzofuranos polibromados
(PBDF) y en menor extensión de dibenzodioxinas polibromadas
(PBDD).
5.1.2.3
Hexabromociclododecano (HBCD)
El HBCD se ha utilizado desde hace 20 años y se produce
mediante la metilación de la molécula de dodecano.
Se utiliza en espumas y poliestireno expandido, en el tapizado
de muebles, interiores textiles, interiores textiles de automóvil,
cojines y materiales de construcción como bloques, paredes,
sótanos, etcétera.
5.1.2.4
Bifenilos polibromados (PBBs)
Los bifenilos polibromados (PBBs) son hidrocarburos bromados con
estructura similar a la de los bifenilos policlorados (PCBs) pero
con la diferencia de tener átomos de bromo en la estructura
del bifenilo. Ya que los PBBs tienen propiedades físicas
similares a la de los PCBs, también tienen similar destino
en el ambiente. Las mezclas de PBBs se han utilizado como retardantes
de flama en plásticos, equipos de televisión y otras
aplicaciones electrónicas. (Newman, 2003)
El contenido de átomos de bromo varía entre dos
y diez, siendo el decabromobifenilo (DeBB) el que tiene mayor
uso comercial de acuerdo a investigaciones de la OCDE.
La demanda del DeBB en 1992 en la parte sur de Europa se estimó
en 2,000 ton/año, reduciéndose en 1998 hasta 600
ton/año.
Propiedades
físicas y químicas
Existen 209 congéneres de PBBs, siendo los utilizados comercialmente
el hexa-, octa-, nona-, y decabromobifenilos.
Los PBBs se producen mediante una reacción de Friedel-Crafts
en la cual la molécula de bifenilo reacciona con bromo
y con cloruro de aluminio, cloruro de bromo o hierro como catalizadores.
Los PBBs son sólidos con baja volatilidad, prácticamente
insolubles en agua, solubles en grasas y ligeramente solubles
en diversos solventes orgánicos; su solubilidad se reduce
al incrementar el número de átomos de carbono.
Los productos de la descomposición térmica de los
PBBs dependen de la temperatura, cantidad de oxígeno, etc.
Algunos estudios en el producto FireMaster BP-6, en ausencia de
oxígeno a 600-900 °C, encontraron la formación
de bromobenceno y bifenilos bromados inferiores y no se encontraron
furanos polibromados. Sin embargo, en estudios realizados en presencia
de oxígeno (700-900 °C), se encontró la formación
de dibenzofuranos heptabromados.
Producción y uso
En Estados Unidos se inició la producción industrial
del producto FireMaster(R) en 1970. La producción en los
Estados Unidos de PBBs fue de 6000 toneladas entre 1970-1976.
En Alemania se produjo una mezcla de PBBs llamada Bromkal 80-9
D hasta 1985. Actualmente, el decabromobifenilo (Adine 0102) se
produce en Francia.
Transporte,
distribución y transformación ambiental
No está demostrado el transporte ambiental del PBBs en
la atmósfera, sin embargo, se ha encontrado en análisis
de animales del Ártico.
La ruta principal de entrada al agua y suelo de los PBBs se realiza
a través de descargas industriales o disposición
de residuos.
Las propiedades hidrofóbicas de los PBBs permiten que sean
mas fácilmente absorbidos desde las soluciones acuosas
al suelo. La absorción de los cogéneros de PBBs
también es influenciada por las características
del suelo y por el grado y posición de los átomos
de bromo en la molécula.
Una vez liberados al ambiente, los PBBs pueden ingresar a la cadena
alimenticia y ser bioconcentrados por los organismos. Los PBBs
han sido detectados en peces de diversas regiones, siendo una
de las principales fuentes de transferencia hacia los mamíferos
y aves.
Entre los productos metabólicos de estas sustancias se
tienen los derivados hidroxilados y algunos PBBs con menor cantidad
de átomos de bromo.
En un accidente ocurrido en el estado de Michigan, el prducto
FireMaster (R) se adicionó a alimento de animales. Entre
1973 y 1974 los animales contaminados y sus productos fueron consumidos
en los Estados Unidos, afectando a miles de animales los cuales
tuvieron que ser sacrificados.
5.1.3
Registros y regulación
El
decabromo-bifenilo, y el tetrabromo-bisfenol-A, un retardante
de flama muy usado en circuitos impresos, están incluidos
en el Toxic Relesases Inventory, TRI, de Estados Unidos. El producto
pentabromado que presenta las características tóxicas
más acentuadas para los humanos y el ambiente, quedó
prohibido en Estados Unidos a partir del 1° de julio de 2003.
(USEPA Workshop 2001). El decabromo-difenil-óxido, que
es otro nombre para el decabromo-bifenilo, está incluido
en el registro canadiense NAPRI. Otros PBDEs no están incluidos
ni en el TRI, ni en el NAPRI. Actualmente en México no
se requiere su reporte al Registro de Emisiones y Transferencia
de Contaminantes, RETC.
La globalización de los mercados, particularmente en las
industrias eléctrica y electrónica, ha hecho extremadamente
difícil trazar el flujo de materiales contenidos en los
productos terminados y semi-acabados, desde su fabricación
hasta su desecho. Esto resulta evidente, al considerar que la
herramienta fundamental que es el balance de materiales a lo largo
del proceso de fabricación, resulta fuertemente limitada
cuando el proceso en sí y quienes participan en él,
tienden a dispersarse en el tiempo y el espacio, como también
lo hacen, en consecuencia, los centros de decisión y de
información.
Así mismo, las tasas de renovación en estas industrias,
como también en la industria automotriz, son reconocidamente
altas, llegándose al caso de que aparezcan nuevas versiones
de computadoras y equipos electrónicos cada seis meses.
Sin embargo, considerada desde una perspectiva global, es evidente
que no es tanto la emisión de estos compuestos durante
procesos industriales particulares, sino su difusión a
lo largo del ciclo de fabricación, consumo, disposición
y reciclado de productos y materiales tratados con estos compuestos
lo que constituye la causa principal de la contaminación
ambiental.
La Agencia para la Protección Ambiental de Estados Unidos
(EPA), bajo la Ley de Control de Sustancias Tóxicas (TSCA,
por sus siglas en inglés), regula a una amplia categoría
de bifenilos polibromados que potencialmente incluirá de
200 a 300 sustancias a través de una norma especial de
reporte. El hexabromobifenilo grado técnico, “FireMaster”
BP-6 requiere ser reportado bajo la Ley de Enmienda y Reautorización
del Superfondo (SARA, por sus siglas en inglés, que surge
para implementar mejoras en cuanto al manejo de sitios contaminados
con residuos peligrosos). También, bajo la Ley de Conservación
y Recuperación de Recursos (RCRA, por sus siglas en inglés),
la EPA ha impuesto el seguimiento, a través de reportes
del manejo de los bifenilos polibromados.
La Administración de Alimentos y Drogas de los Estados
Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) bajo la Ley de Alimentos,
Drogas y Cosméticos (FDA&CA) regula a los bifenilos
polibromados, como contaminantes ambientales inevitables. En colaboración
con los Centros para el Control de Enfermedades, (CDC) y el Departamento
de Salud Pública del Estado de Míchigan, la FDA
monitorea a largo plazo los efectos de la exposición aguda
a bifenilos policromados, en la salud humana. La Administración
para la Salud y Seguridad Ocupacional de los Estados Unidos (OSHA)
regula a los bifenilos polibromados bajo el Estándar de
Comunicación de Riesgos y los considera como un riesgo
químico en los laboratorios.
5.1.4
Problemática de los retardantes de flama en México
Cada
año, grandes cantidades de productos electrónicos
caducos son desechados y se acumulan en rellenos sanitarios y
tiraderos irregulares, en todo el mundo. Algunas estimaciones
afirman que más de 22 millones de computadoras son vendidas
cada año, tan solo en Estados Unidos. Dado el continuo
y acelerado desarrollo de esta industria, la mayoría de
estos equipos se vuelven obsoletos en solamente dos años.
Una de las mayores preocupaciones acerca de la chatarra electrónica,
es el impacto ambiental que produce, a medida que ciertos compuestos
químicos se desprenden y contaminan el suelo, y se encuentran
en posición de infiltrarse a los mantos acuíferos.
Por otra parte, una gran cantidad de chatarra electrónica
es exportada al tercer mundo, particularmente a Asia, donde existen
compañías dedicadas a recuperar materiales valiosos
como oro y cobre, que se encuentran en mínimas cantidades
en estos productos. Esta práctica ha sido cuestionada en
el contexto del Convenio de Basilea, cuyo objeto es prevenir la
transferencia de residuos peligrosos a los países en desarrollo.
En México, aún no se ha determinado la magnitud
de la problemática de la generación de chatarra
electrónica.
5.1.5
Referencias
Agency
for Toxic Substances and Disease Registry. 2002. ToxFAQ for Polybrominated
Biphenyls and Polybrominated Diphenyl Ethers. (Revisado 16 de
Julio de 2004). [última actualización en mayo de
2004]. http://www.atsdr.cdc.gov/tfacts68.html
International Programme on Chemical Safety. 1994. Environmental
Health Criteria 152: Polybrominated biphenyls. World Health Organization.
Geneva.
International Programme on Chemical Safety. 1995. Environmental
Health Criteria 172: Tetrabromobisphenol A and Derivatives. (Revisado
16 de Julio de 2004). http://www.inchem.org/documents/ehc/ehc/ehc172.htm
Newman, M.C. 2003. Fundamentals of Ecotoxicology. 2nd Edition,
Lewis Publishers. Washington, U.S.A.
Watanabe, I. 1990. Anthropogenic brominated aromatics in the Japanese
environment. Workshop on brominated aromatic flame retardants.
Swedish National Chemicals Inspectorate, Solna.
Wit, C. A. 2000. Brominated flame retardants. Swedish Environmental
Protection Agency. Elanders Gotab. Stockholm, Sweden.
5.2
ETOXIL-ALQUILFENOLES Y ALQUILFENOLES
Ania Mendoza Cantú*
5.2.1
Características físicas y químicas
Los etoxil-alquilfenoles son compuestos aromáticos que
consisten en un anillo fenólico que contiene un radical
alquilo unido a una cadena lateral de grupos etoxilo. La longitud
de la cadena lateral puede variar entre 1 y 50 grupos etoxilo.
Las formulaciones comerciales son generalmente una mezcla compleja
de oligómeros e isómeros; sin embargo, el etoxil-p-nonilfenol
y etoxil-p-octilfenol son los compuestos más ampliamente
utilizados, sus estructuras se muestran en la figura 5.2. Estos
compuestos son parcialmente biodegradados para generar los correspondientes
p-octil- y p-nonilfenol, siendo este último uno de los
alquilfenoles más abundantes en el ambiente. El p-nonilfenol
en su forma pura es un líquido claro, incoloro a ligeramente
amarillo, poco soluble en agua y de baja volatilidad. Es un compuesto
corrosivo y sus vapores pueden ser explosivos.
Figura
5.2. Estructura química del etoxil-p-nonilfenol
y etoxil-p-octilfenol

5.2.2
Usos y producción
Los etoxil-alquilfenoles son ampliamente utilizados como detergentes
(surfactantes no iónicos) industriales, agrícolas,
de laboratorio y de uso doméstico (Soto y col., 1991; CES,
1993; Piva y Martini, 1998). En la industria textil se emplean
en el lavado de la lana, en la industria papelera para eliminar
tintas y en otras industrias para la emulsión de aceites,
el lavado de productos metálicos acabados o en procesos
de polimerización por emulsión (CES, 1993; Piva
y Martini, 1998). Numerosos productos de higiene y cuidado personal
contienen etoxil-alquilfenoles, tales como: maquillajes, fragancias,
tintes y acondicionadores para el cabello, shampoos, limpiadores
y humectantes de la piel, geles de baño y desodorantes;
así como otros productos de uso cotidiano que incluyen:
detergentes líquidos para ropa, removedores de manchas,
limpiadores en spray, pinturas de látex, plaguicidas y
anticonceptivos (espermicidas) (Soto y col., 1991; CES, 1993;
Chrostowski, 2002). Los alquilfenoles, además de ser productos
de la biodegradación de los etoxil-alquilfenoles, se emplean
directamente como aditivos (antioxidantes) de polímeros
plásticos como el poliestireno modificado y el PVC (BUA,
1991). Se ha detectado la presencia de estos compuestos en algunas
envolturas plásticas de alimentos (Brotons y col., 1995).
Los etoxil-alquilfenoles han sido utilizados por más de
40 años y la producción mundial ha alcanzado 300,000
ton por año (Piva y Martini, 1998). No obstante, en algunos
países europeos ya no se emplean o existen actualmente
campañas entre los industriales para la eliminación
voluntaria del uso de estos compuestos (Warhurst, 1995).
5.2.3
Liberación y rutas en el ambiente
Debido a su amplio uso como detergentes, los etoxil-alquilfenoles
son liberados al ambiente principalmente a través de las
descargas de aguas residuales industriales y domésticas
e incluso a través de los efluentes de plantas de tratamiento,
donde la eliminación de estos compuestos no suele ser muy
eficiente. De esta forma pueden contaminar los cuerpos de agua
superficiales, estuarios, océanos y también los
suelos, cuando dichas descargas se emplean para riego o cuando
se aplican plaguicidas que los contengan (Warhurst, 1995). Tanto
en el agua como en el suelo los etoxil-alquilfenoles son degradados
por la acción de los microorganismos, generando sus respectivos
alquilfenoles, además de otros metabolitos, los cuales
son más persistentes, más hidrofóbicos y
biológicamente más activos (Warhurst, 1995; Di Corcia
y col., 1998; Hawrelak y col., 1999). Los procesos de biodegradación
suelen reducirse de forma significativa en condiciones anóxicas
o anaeróbicas y por la fuerte tendencia de los alquilfenoles
a adsorberse a las partículas de suelo o sedimento. Se
ha propuesto que estos contaminantes pueden sufrir fotodegradación
tanto en agua como en suelo, pero ésta es generalmente
baja en condiciones naturales (Ahel y col., 1994). A pesar de
su baja volatilidad, estos compuestos han sido detectados en aire
urbano, lo cual indica que pueden transferirse a la atmósfera
desde el agua o el suelo contaminados (Dachs y col., 1999). En
los suelos contaminados una pequeña fracción de
los alquilfenoles puede lixiviase hasta las aguas subterráneas
(Marcomini y col., 1989), pero no se ha observado absorción
por los cultivos sobre suelos contaminados (Kirchmann y Tendsued,
1991). Estos compuestos se bioacumulan en diferentes especies
acuáticas (peces, algas, aves, moluscos y crustáceos)
y se han observado factores de bioconcentración que varían
entre 100 y 3,400 veces. De esta forma los alquilfenoles sufren
biomagnificación a través de la cadena alimenticia;
no obstante, este proceso puede reducirse por la capacidad metabólica
de los organismos (McLeese y col., 1981; Ekelund y col., 1990;
Ahel y col., 1993). Por otra parte, se ha detectado que los alquilfenoles
pueden contaminar el agua potable al liberarse de los recubrimientos
de las tuberías de plástico (Dachs y col., 1999).
5.2.4
Exposición y efectos tóxicos
5.2.4.1
En humanos
La principal vía de contacto con los etoxil-alquilfenoles
es la piel, durante la aplicación directa de shampoo, cosméticos
y espermicidas que los contengan, así como por el uso de
detergentes domésticos e industriales (Warhurst, 2004).
Por su parte, el contacto con los alquilfenoles sólo es
posible una vez que se producen en el ambiente, por ello las principales
rutas de exposición en el humano es la ingestión
de agua, suelo o alimentos contaminados (Warhurst, 2004; ENDS,
1999; Chrostowski, 2002). Una ruta menor la constituye la inhalación
de aire contaminado en zonas urbanas o en zonas rurales tras la
aplicación de plaguicidas en forma de spray (Warhurst,
2004; Dachs y col., 1999).
A pesar de que los alquilfenoles han sido reconocidos como disruptores
endocrinos, no se encontraron estudios acerca de los efectos reproductivos
de estos contaminantes en humanos. Los efectos documentados se
limitan a la respuesta que ocasiona la exposición a espermicidas
en algunas mujeres, caracterizada por irritación local
vaginal y del tracto urinario, comezón y dermatitis por
contacto, así como la exposición a algunos cosméticos
y productos de higiene personal, que pueden producir eritema,
fotosensibilidad y dermatitis por contacto (Chrostowski, 2002).
5.2.4.2
En animales de laboratorio
Los estudios realizados en animales en condiciones de laboratorio
se enfocan casi exclusivamente a los efectos reproductivos de
los etoxil-alquilfenoles y alquilfenoles. Estos compuestos pueden
imitar a los estrógenos (hormonas femeninas), uniéndose
a los receptores de estradiol (Muller y Kim, 1978; Routledge y
Sumpter, 1997). De esta forma estimulan la proliferación
de células de tumor de seno sensibles al estradiol (Soto
y col., 1991) y la producción de la proteína femenina
vitelogenina en hígado de ratas y truchas macho. Asimismo,
disminuyen el peso y tamaño de los testículos y
glándulas accesorias, los niveles de gonadotropinas y testosterona
circulantes e interrumpen la producción de espermas (Hewstone,
1994; Blake y Boockfor, 1997). Además, en las hembras pueden
alterar el control en la secreción de gonadotropinas que
controlan el ciclo estral.
Los efectos reproductivos de los etoxil-alquilfenoles y alquilfenoles
han suscitado una gran controversia. Los puntos controversiales
incluyen: 1) toxicidad diferente de los distintos congéneres
estudiados, considerados algunos muy tóxicos y otros prácticamente
inocuos o de efectos desconocidos; 2) la mayoría de las
evidencias toxicológicas se han derivado de estudios en
laboratorio y en muchos casos se desconoce si los efectos adversos
se pueden producir en condiciones naturales; 3) se considera que
las concentraciones de estos contaminantes deben ser varios órdenes
de magnitud mayor para producir los mismos efectos que las hormonas
endógenas; 4) varios de los efectos se han atribuido a
los metabolitos de estos compuestos y existe poca información
acerca de las diferencias metabólicas entre especies; 5)
en muchas ocasiones se desconocen las concentraciones ambientales,
aunque en algunos cuerpos de agua se estima que éstas podrían
alcanzar los niveles tóxicos de respuesta; 6) en varios
casos los organismos se expusieron a mezclas de compuestos, lo
cual dificulta atribuir los efectos adversos a los alquilfenoles,
sobre todo porque dichas mezclas podrían contener otros
disruptores endócrinos y 7) existen múltiples métodos
para cuantificar estos contaminantes, resultando más difícil,
por ello, la comparación de las concentraciones descritas
en distintos estudios.
5.2.4.3
En el ambiente
En organismos acuáticos expuestos ambientalmente, en particular,
en diferentes especies de peces, se han realizado múltiples
investigaciones para evaluar los efectos reproductivos de los
etoxil-alquilfenoles y alquilfenoles. Entre los efectos tóxicos
encontrados se describe hermafroditismo, disminución de
la tasa de crecimiento, aumento en la producción de huevos,
tumores y otros desordenes morfológicos (Tyler y Everett,
1993; Purdon y col., 1994; EA, 1998; ENDS, 1999; Servos, 1999).
Dichos efectos pueden, en un momento dado, alterar la capacidad
reproductiva y la sobrevivencia de algunas poblaciones expuestas,
con las consiguientes alteraciones en el equilibrio de los ecosistemas.
En organismos terrestres, los únicos efectos descritos
muestran la inhibición del crecimiento en plantas de jitomate
y cebada (Harms, 1996).
5.2.5
Situación en México
En México no existen registros de la producción,
importación o exportación de etoxil alquilfenoles.
No obstante, el mercado de productos de limpieza y aseo personal
es muy amplio, al igual que el número de empresas dedicadas
a esta rama industrial. En la cuadro 5.2 se resumen los valores
de producción a nivel nacional de algunos de estos bienes
de consumo para los primeros cinco meses del año 2004.
Cuadro
5.2. Producción de algunos productos de limpieza
y de aseo personal en México para el período enero-mayo
de 2004 (INEGI, 2004).

El
desarrollo de los métodos para el monitoreo de alquilfenoles
en muestras ambientales es un área incipiente en el mundo,
pues no existen los estándares comerciales para poder cuantificar
las mezclas tan complejas de estos compuestos. Por ello, en México
no existen datos de los niveles de estos contaminantes en ninguna
matriz ambiental.
5.2.6
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5.3
PARAFINAS CLORADAS
Ania
Mendoza Cantú*
5.3.1
Características físicas y químicas
Las parafinas cloradas son alcanos lineales que se hacen reaccionar
con cloro gaseoso para incorporar átomos de este elemento
en las cadenas de hidrocarburos. La longitud de su cadena puede
variar entre 10 y 30 átomos de carbono y el contenido de
cloro, medido en peso, entre un 20 y 70% (Schenker, 1979). Son,
por lo tanto, mezclas muy complejas, que se clasifican en tres
grupos de acuerdo a la longitud de la cadena alifática:
cortas (C10-13), intermedias (C14-17) o largas (C18-30), y al
grado de cloración: bajo (< 50%) o alto (> 50%) (ver
figura 5.3). Las características específicas de
las mezclas dependen del número de átomos de carbono
y del porcentaje de cloración; sin embargo, las parafinas
cloradas, en general, tienen un aspecto de aceite denso y viscoso
transparente o amarillento, con excepción de aquellas de
cadena larga y alto contenido de cloro que son sólidas.
A pesar de su baja presión de vapor, emiten un olor ligero
no desagradable (Hardie, 1964; Howard y col., 1975). Son prácticamente
insolubles en agua (Madeley y Gilings, 1983), muy estables y poco
reactivas a temperatura ambiente y no inflamables (Strack, 1986).
Las parafinas cloradas grado técnico suelen contener impurezas
como isoparafinas, compuestos aromáticos y metales. Asimismo,
se les pueden adicionar estabilizantes para reducir su descomposición
a altas temperaturas (Schenker, 1979; Houghton, 1993).
Figura
5.3. Estructura química de la parafina C12 60%
Cloro, número de CAS 108171-26-2

5.3.2
Usos y producción
Las parafinas cloradas tienen múltiples aplicaciones, pero
las principales son: plastificantes (para PVC), aditivos para
lubricantes de metales que trabajan a alta presión, retardantes
de flama y aditivos en pinturas, selladores y adhesivos (WHO,
1996) Asimismo, se emplean para la preparación de los licores
grasos para el tratamiento del cuero.
La producción de parafinas cloradas como aditivo de lubricantes
de alta presión inició alrededor de 1930 y desde
entonces se ha incrementado notablemente su producción.
En 1985, se produjeron 300,000 toneladas a nivel mundial (Schenker,
1979; Strack, 1986). Existen más de 200 productos registrados
en todo el mundo (Serrone y col., 1987).
5.3.3
Liberación y rutas en el ambiente
Durante el proceso de producción de las parafinas cloradas,
su liberación al aire o agua es limitada debido a su baja
volatilidad e insolubilidad en agua (Howard y col., 1975). Sin
embargo, puede producirse su liberación al ambiente por
derrames accidentales durante los procesos de transporte y almacenamiento
(WHO, 1996).
La principal ruta de entrada de las parafinas cloradas al ambiente
es la mala disposición en rellenos sanitarios o tiraderos
de residuos industriales y domésticos que contengan estos
hidrocarburos, tales como fluidos de alta presión y polímeros
plásticos (Campbell y McConell, 1980). Asimismo, durante
la incineración de estos residuos pueden volatilizarse
pequeñas cantidades de parafinas cloradas, junto con otros
contaminantes (PCB, naftaleno y benceno) en los gases emitidos
(Bergman y col., 1984). La liberación de pinturas, recubrimientos
y adhesivos, es otra fuente de contaminación (WHO, 1996).
Una vez en el ambiente, las parafinas cloradas se adsorben fuertemente
a las partículas y de esta forma son transportadas por
el aire o agua o depositadas en los sedimentos de los cuerpos
de agua. La lixiviación en suelos contaminados suele ser
muy baja (WHO, 1996). Asimismo, ocurre su fotodescomposición
en los distintos compartimentos del ambiente (Slooft y col., 1992)
y se ha sugerido la posibilidad de que sufran decloración
en presencia de iones metálicos (WHO, 1996). Su degradación
por acción de microorganismos depende de la composición
de la mezcla de parafinas, aunque generalmente es baja. El orden
en que ocurre este proceso es el siguiente: parafinas de cadena
corta y bajo contenido de cloro>parafinas de cadena intermedia
y larga>parafinas con alto grado de cloración (>58%)
(Madeley y Birtley, 1980; Omari y col., 1987). Las parafinas cloradas
se bioacumulan en los tejidos de organismos acuáticos.
Se han calculado factores de bioacumulación de 1.5-3.5,
7-7,155 y 223-138,000 para algas, peces y moluscos, respectivamente
(Madeley y Thompson, 1983a,b y c; Thompson y Madeley, 1983a y.b;
Renberg y col., 1980).
5.3.4
Exposición y efectos tóxicos
5.3.4.1
En humanos
La principal vía de contacto de los humanos con las parafinas
cloradas son los alimentos contaminados por el uso de envolturas
plásticas, seguida por el contacto dérmico con productos
que contengan y de donde se liberan dichas sustancias. Considerando
las características de hidrofobicidad y baja volatilidad,
la exposición por inhalación o ingestión
de agua contaminada parece limitada; sin embargo, hacen falta
más estudios para evaluar su importancia para la salud
(Campbell y McConnell, 1980). La exposición ocupacional
suele ser importante en poblaciones de trabajadores que producen
o manejan a las propias parafinas cloradas o productos que las
contengan. Se ha estimado una dosis diaria tolerada de 100 mg/kg
de peso (WHO, 1996).
En el humano los efectos tóxicos por la exposición
a parafinas cloradas son prácticamente desconocidos. Los
pocos estudios realizados corresponden a algunas investigaciones
sobre el contacto dérmico directo a estos compuestos en
voluntarios, encontrando evidencias de enrojecimiento y resequedad
de la piel como respuestas a dicha exposición.
5.3.4.2
En animales de laboratorio
La información acerca de la toxicidad de las parafinas
cloradas en animales de experimentación es amplia. Se han
realizado estudios para evaluar sus efectos agudos, subcrónicos
y crónicos. La toxicidad aguda de las parafinas cloradas
es baja, ocasionando erección del pelo, descoordinación
muscular e incontinencia fecal y urinaria (ICI, 1974a y b; Birtley
y col., 1980); sin embargo, sus efectos a mediano y largo plazo
pueden ser graves, siendo el hígado , riñón
y tiroides sus principales órganos blanco.
La exposición subcrónica puede producir: eritema,
edema, descamación ocasional, irritación leve, necrosis
ligera y sensibilización de la piel (ICI, 1965, 1971; Birtley
y col., 1980; Hoechst, 1984a y b), irritación, enrojecimiento
y congestión en los ojos (ICI, 1971,1974a; BUA, 1992),
reducción en la ganancia de peso (Bucher y col., 1987),
incremento del peso y tamaño del hígado, proliferación
de peroxisomas, incremento en la actividad de enzimas involucradas
en el metabolismo de xenobióticos y enzimas asociadas con
daño hepático (IRDC, 1983, 1984c), necrosis hepática
(NTP, 1986), incremento en los niveles séricos de colesterol
y disminución de los niveles de vitamina A en hígado
(Poon y col., 1995), incremento del peso y mineralización
del riñón, nefrosis crónica (IRDC, 1984a
y b), hipertrofia e hiperplasia de la tiroides, disminución
de los niveles de la hormona tiroxina e incremento en los niveles
de hormona estimulante de la tiroides (Elcombe y col., 1994),
atrofia del miocardio (IRDC, 1983), disminución del peso
del timo y los ovarios (IRDC, 1981), reducción de la capacidad
motora y de la temperatura rectal (Eriksson y Kihlstrom, 1985).
Por su parte, la exposición a largo plazo genera efectos
similares a los descritos anteriormente, además de: disminución
en el tiempo de vida, incremento en la incidencia de tumores (hígado,
riñón, tiroides, sangre, páncreas, pulmón,
glándula adrenal, endometrio), erosión, inflamación
y ulceración del estómago, cambios en los parámetros
hematológicos, inflamación de nodos linfáticos
y menor resistencia a infecciones bacterianas (NTP, 1986; Bucher
y col., 1987).
Entre los efectos reproductivos se han descrito: incremento de
las pérdidas postimplantación, y disminución
en el número de fetos vivos, malformaciones en dedos (IRDC,
1982), menor peso y sobrevivencia en los descendintes, dificultad
para respirar, palidez, hemorragias internas y externas (IRDC,
1985). Asimismo, las parafinas cloradas son mutagénicas,
producen intercambios de cromátides hermanas en cultivos
celulares de mamíferos y promueven la transformación
celular (pasos iniciales en el desarrollo del cáncer).
Por ello se considera que son carcinogénicas en animales
como la rata y el ratón; sin embargo, no parecen ejercer
estos efectos de manera directa, sino como resultado del daño
a la tiroides (WHO, 1996).
Existe muy poca información referente a la toxicidad de
las parafinas cloradas en los humanos y los estudios en animales
presentan algunas limtaciones: 1) es difícil determinar
las concentraciones reales de estas sustancias en muestras ambientales,
porque existen en ellas otros compuestos que interfieren en la
cuantificación y porque no es posible comparar la composición
de las mezclas presentes en el ambiente con las muestras originales;
2) se han evaluado los efectos tóxicos con concentraciones
muy altas, no siempre comparables con las concentraciones ambientales;
3) dada la complejidad de las mezclas de las parafinas cloradas,
cada una de ellas puede producir efectos distintos, lo cual complica
la comparación de resultados en diferentes estudios; 4)
las formulaciones de las parafinas cloradas suelen contener otras
sustancias como aditivos, las cuales pueden ser responsables,
al menos en parte, de los efectos tóxicos observados y
5) en varios estudios se han empleado rutas de administración
no aplicables a los humanos (intraperitoneal), por ello los efectos
observados en estos casos podrían no presentarse en las
personas.
5.3.4.3
En el ambiente
En estudios con organismos silvestres en condiciones controladas
se ha observado que las parafinas cloradas pueden inhibir la actividad
metabólica de los microorganismos, la actividad de filtración
y el crecimiento de algas y mejillones, así como incrementar
la mortalidad en invertebrados marinos y dulceacuícolas
(Madeley y col., 1983a y b; Thompson y Madeley, 1983c; Thompson
y Shillabeer, 1983; WHO, 1996). Sin embargo, en estos estudios
se han utilizado concentraciones altas, por arriba del límite
de solubilidad de las parafinas cloradas en agua.
5.3.5
Situación en México
La Secretaría de Economía informó que en
los años 1996 a marzo de 2002, nuestro país importó
8.860 toneladas de parafinas cloradas. Por su parte, en ese mismo
periodo, México exportó 285,038 toneladas a diferentes
países de América, incluyendo: Chile, Colombia,
EUA, Perú y Venezuela (SIAVI, 2004).
5.3.6
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5.4
FTALATOS
Ania Mendoza Cantú*
5.4.1
Características físicas y químicas
Los ftalatos son diésteres aromáticos derivados
del ácido orto-ftálico o del ácido tereftálico,
que son ampliamente utilizados como plastificantes. Presentan
dos cadenas laterales, generalmente alifáticas lineales;
aunque también pueden presentar grupos alifáticos
ramificados, cicloalifáticos o aromáticos. Estos
compuestos fueron sintetizados por primera vez en la década
de 1920; no obstante, su venta a gran escala se dio hasta 1950
con la aparición de la industria del cloruro de polivinilo
(PVC por sus siglas en inglés) (KemI, 2000). De acuerdo
a su uso, los ftalatos se han clasificado en diferentes grupos
(Cuadro 1). El DEPH es el compuesto más ampliamente utilizado
en Europa y USA, seguido por el DINP y DIDP y posteriormente por
los ftalatos especiales que tienen un mercado más restringido
(ECPI, 2001) (ver sus estructuras en la figura 5.4).
Los ftalatos son líquidos claros de aspecto aceitoso, poco
solubles en agua y con una volatilidad baja. Las propiedades más
específicas de cada compuesto dependen de los sustituyentes
laterales que contenga (KemI, 2000; ECPI, 2001).
Figura
5.4. Estructura química del Di-2-etilhexil ftalato
(DEHP), Di-isononil ftalato (DINP) y Diisodecil ftalato (DIDP)

5.4.2
Usos y producción
Los ftalatos han sido utilizados ampliamente como plastificantes.
Se adicionan a diferentes polímeros, principalmente el
PVC, para aumentar su flexibilidad y suavidad. De esta forma existen
numerosos productos que contienen ftalatos incluyendo: recubrimientos
de pisos, papel tapiz, alfombras, vestiduras de muebles y autos,
impermeabilizantes, pinturas, adhesivos y pegamentos, aislantes
de cables y alambres, autopartes, mangueras, película fotográfica
y de grabación, papel de envoltura, manteles, cortinas
de baño, artículos de escritorio, juguetes, calzado,
cepillos dentales, empaques para alimentos y medicamentos, guantes
quirúrgicos, tubería y materiales médicos
desechables. Asimismo, los ftalatos se añaden, como aditivos
y lubricantes, a las formulaciones de cosméticos, esmalte
de uñas, perfumes, lociones, jabones y detergentes, medicamentos,
plaguicidas y repelentes de insectos, antiespumantes, aceite para
bombas de vacío y fluidos dieléctricos (ATSDR, 1995,
1997, 2001, 2002; KemI, 2000; ECPI, 2001). En la cuadro 5.3 se
indican los diferentes ftalatos de acuerdo a la importancia de
su uso.
Cuadro
5.3. Clasificación de los ftalatos de acuerdo
a la magnitud de su uso (ECPI, 2001).
5.4.3
Liberación y rutas en el ambiente
Los ftalatos entran al ambiente principalmente a través
de la disposición en rellenos sanitarios de residuos municipales
e industriales de donde son liberados; sin embargo, también
pueden liberarse durante la quema de productos plásticos
(US EPA, 1981). Una pequeña fracción de estos compuestos
se volatiliza a la atmósfera, donde pueden sufrir reacciones
fotoquímicas con radicales hidroxilo (HSDB, 1994), o dispersarse
a sitios lejanos, tanto en la fracción gaseosa como en
la particulada y posteriormente reingresar a la tierra por depositación
seca o húmeda (Eisenreich y col., 1981). Asimismo, estos
compuestos pueden llegar a los cuerpos de agua y al océano
a través de las descargas de aguas residuales de la industria
que manufactura y procesa plásticos, así como de
los efluentes de las plantas de tratamiento de agua. Los ftalatos
presentan una elevada tendencia a adsorberse en las partículas
de suelo y sedimentos (Al-Omran y Preston, 1987; Staples y col.,
1997) y pueden bioacumularse en algunos organismos acuáticos
y terrestres (US EPA, 1979; Staples y col., 1997). Sin embargo,
su acumulación es minimizada por su metabolismo y no se
espera su biomagnificación a través de la cadena
alimenticia (Johnson y col., 1977; US EPA, 1979; Wofford y col.,
1981; Staples y col., 1997). La absorción de los ftalatos
del suelo por las raíces de las plantas también
ha sido descrita (O’Connor, 1996). En suelos contaminados
con filtración rápida, los ftalatos pueden ser lixiviados
y llegar hasta las aguas subterráneas (Rusell y McDuffie,
1986). Estos compuestos pueden ser biodegradados en condiciones
aerobias principalmente, tanto en el suelo como en el agua (Johnson
y col., 1984; O’Grady y col., 1985; Thomas y col., 1986;
O’Connor y col., 1989); sin embrago, este proceso puede
ser limitado por la adsorción a partículas (Cartwright
y col., 2000; Cheng y Lin, 2000). Debido a los procesos anteriores
las concentraciones de ftalatos en el ambiente suelen ser bajas
(ng/m3 en aire y ppb en agua).
5.4.4
Exposición y efectos tóxicos
5.4.4.1
En humanos
La exposición humana a los ftalatos puede ocurrir a través
de la ingestión de agua o alimentos contaminados, por la
inhalación de aire contaminado o por el contacto dérmico
con productos de plástico que los contengan (Huber y col.,
1996; Doull y col., 1999;.NTP, 2000). No obstante, se ha estimado
que la exposición por esta última vía es
baja (Deisinger y col., 1998). En el caso de los bebés
o niños pequeños se ha estimado que la exposición
oral es mayor por el hábito de chupar los juguetes u otros
productos de plástico (Juberg y col., 2001). El uso de
cosméticos y repelentes de insectos puede ser otra vía
de exposición a través de la piel (ATSDR, 1995,
2001). Los ftalatos pueden ser introducidos directamente al torrente
sanguíneo cuando a las personas se les administran medicamentos
con tubería de plástico o están sujetas a
transfusiones y diálisis (Latini, 2000; NTP, 2000; US FDA,
2001). En Estados Unidos la exposición ambiental media
diaria por individuo a DEHP se ha estimado en un valor de <3.6
?g/kg de peso corporal (David, 2000; Kohn y col., 2000), mientras
que para la población canadiense adulta (20 a 70 años
de edad) se calculó una exposición media a dicho
compuesto de 5.8 ?g/kg/día en 1994 (NTP, 2000). Por su
parte, en poblaciones ocupacionalmente expuestas, la exposición
máxima no debe exceder el valor de 5 mg/m3 de DEHP y dietil
ftalato para una jornada laboral de 8 horas (OSHA, 1989; ACGIH,
1990).
La información acerca de la toxicidad de los ftalatos en
el humano es muy reciente y escasa; incluso para algunos de los
compuestos las investigaciones son nulas. Hasta el momento no
existen informes que describan casos de muerte de personas por
exposición directa a los ftalatos; sin embargo, ciertos
efectos tóxicos sistémicos, reproductivos y durante
el desarrollo fetal han sido documentados. Dos individuos expuestos
en forma aguda al DEHP, tras la ingestión de una dosis
elevada de este compuesto (5 y 10 g) presentaron dolor abdominal
y diarrea (Shaffer y col., 1945). Asimismo, en tres bebés
prematuros que recibieron ventilación mecánica se
encontró una producción menor de surfactantes en
los pulmones (efecto semejante a la enfermedad de la membrana
hialina) (Roth y col., 1988). Por otro lado, en mujeres embarazadas
sujetas a hemodiálisis, debido a enfermedad o sobredosis,
se observaron casos de niños nacidos muertos, prematuros
y con bajo peso corporal (Fine y col., 1981); mientras que en
hombres no expuestos ocupacionalmente a di-butil ftalato se encontró
una correlación negativa entre la densidad espermática
y la exposición al compuesto (Murature y col., 1987). En
trabajadores expuestos a este último compuestos se ha observado
además hipertensión, hiperbilirrubinemia, síntomas
neurológicos (dolor, entumecimiento, espasmos y debilidad)
e irritación dérmica (Milkov y col., 1973). Los
estudios anteriores presentan la limitación de no considerar
la coexposición de los sujetos de estudio a otras sustancias
que pudieron ser responsables o contribuir a los efectos adversos
observados, el estado de salud de varios de los pacientes que
podía comprometer su vida y la existencia de otras variables
confusoras consideradas factores de riesgo.
5.4.4.2
En animales de laboratorio
En comparación con los humanos, los estudios de los efectos
tóxicos de los ftalatos en animales de experimentación
son numerosos; sin embargo la mayoría de ellos están
enfocados a evaluar toxicidad hepática, reproductiva y
durante el desarrollo embrionario y fetal. Además, una
gran proporción de ellos se ha realizado en roedores, particularmente
rata y ratón, siendo escasas las investigaciones en otras
especies.
Las evidencias de hepatotoxicidad incluyen: aumento del peso del
hígado (hiperplasia e hipertrofia) (Brown y col., 1978;
NTP, 1995; David y col., 1999), cambios morfológicos (apariencia
grasosa, cambios ultraestructurales en los ductos biliares, pigmentación
o palidez) (Mann y col., 1985), inflamación crónica
(David y col., 2000), necrosis (Mann y col., 1985; Murakami y
col., 1986), proliferación de peroxisomas, inducción
de la actividad de las enzimas de los peroxisomas y de las monooxigenasas
de función mixta (Murakami y col., 1986; Walseth y Nilsen,
1986; David y col., 1999), aumento del catabolismo de lípidos
(triacilglicéridos y colesterol) y carbohidratos, disminución
de la síntesis de esteroides (Gerbracht y col., 1990; Poon
y col., 1997) y alteraciones de las proteínas y lípidos
de membrana (Bartles y col., 1990). Asimismo, la exposición
a DEHP en roedores puede ocasionar cáncer de hígado
(David y col., 1999); sin embargo, este compuesto no ha sido clasificado
por la IARC como cancerígeno para humanos (Grupo III).
Los ftalatos no causan daño genotóxico directo y
se considera que presentan un mecanismo de carcinogénesis
epigenético.
Los efectos tóxicos reproductivos identificados son también
numerosos. En machos incluyen: disminución del peso de
los órganos reproductivos (testículos, vesículas
seminales, epidídimo y próstata) (Lamb y col., 1987),
infertilidad, atrofia testicular e inhibición de la espermatogénesis
(Ganning y col., 1990; Gray y col., 1999); daños en las
células de Sertoli (Chapin y col., 1988) y efectos anti-androgénicos
(feminizantes) (Ema y col., 2000). Por su parte, en hembras se
ha observado: disminución de los niveles de estradiol y
anovulación (Davis y col., 1994), disminución en
el índice de cruzamiento y fertilidad (NTP, 1995; Ema y
col., 2000). Asimismo, cuando los animales son expuestos durante
el embarazo o el período de lactancia, los efectos encontrados
son: aumento de las reabsorciones, pérdidas postimplantación,
abortos tardíos, muerte fetal, disminución del peso
corporal de los fetos, (Ritter y col., 1987; Lamb y col., 1987,
NTP, 1995; Gray y col., 1999; Ema y col., 2000), malformaciones
externas, esqueléticas e internas (deformaciones de tubo
neural, cardiovasculares, en ojos, en la cola y vértebras,
hidronefrosis, costillas supernumerarias, paladar hendido, exoftalmia,
exencefalia e hidrocefalia), alteraciones en el desarrollo sexual
de la descendencia masculina (reducción de la distancia
ano-genital, tetillas permanentes, bolsa vaginal, anormalidades
morfológicas del pene, testículos que no descienden
o con hemorragias, agénesis testicular y epididimal, glándulas
sexuales accesorias ausentes o pequeñas, retraso en la
separación del prepucio, disminución de los niveles
de testosterona fetal y neonatal y cambios en el comportamiento
sexual) (Gray y col., 1999; Moore y col., 2001).
Aunque menos estudiados, existen datos de efectos en otros órganos,
tales como: disminución en la ganancia de peso corporal
(Kawano, 1980; Lamb y col., 1987; Muhlenkamp y Grill, 1998), aumento
en el peso de diferentes órganos (riñones, corazón,
estómago e intestinos, glándulas adrenales, hipófisis,
tiroides, cerebro, pulmones y bazo) (Brown y col., 1978; Kawano,
1980; Murakami y col., 1986; BIBRA, 1986; Morrissey y col., 1989;
Poon y col., 1997), nefropatía y lesiones en riñón
y páncreas (Rao y col., 1990; David 2000), alteración
en los niveles de eritrocitos, hemoglobina y hematocrito (Brown
y col., 1978; Schilling y col., 1992; Poon y col., 1997; cambios
en la estructura de la tiroides, disminución de su actividad
y de los niveles de tiroxina (Hinton y col., 1986), dermatitis
o irritación ligera de la piel (Lehman, 1955) y aumento
en la mortalidad por infecciones bacterianas, virales, por protozoarios
o parásitos (Dogra y col., 1989).
Los estudios de los efectos tóxicos de los ftalatos deben
tomarse con ciertas reservas, puesto que en ellos pueden identificarse
algunas limitaciones: 1) existen diferencias importantes en la
toxicocinética y en el metabolismo de los ftalatos entre
el humano y las especies de animales de experimentación
estudiadas, por lo que los efectos tóxicos ocasionados
por los metabolitos de los ftalatos y los observados en dichas
especies, no necesariamente se producirán en los humanos,
2) muchos de los estudios realizados emplean dosis de ftalatos
que se encuentran muy por arriba de las concentraciones presentes
en el ambiente; 3) en algunos casos la exposición es múltiple,
por lo que no pueden atribuirse los efectos tóxicos exclusivamente
a los ftalatos; 4) algunos estudios se realizaron administrando
los ftalatos a los animales por vía intraperitoneal, ruta
por la que no se exponen los humanos; 5) ciertos efectos, como
el aumento en el peso de los órganos, no se presentan acompañados
de alteraciones fisiológicas o bioquímicas y no
pueden atribuirse directamente a los ftalatos, por lo tanto, su
significado toxicológico se desconoce; 6) ciertos efectos
se presentan de manera transitoria o reversible, dependiendo de
la edad, de exposición, por ello, no implican un daño
definitivo en los animales adultos.
5.4.4.3
En el ambiente
En organismos acuáticos, especialmente en peces, se han
evaluado los efectos de los ftalatos en estudios experimentales.
Dichos estudios han mostrado algunas alteraciones bioquímicas
(actividad enzimática) y reproductivas. No obstante, es
necesario determinar si dichos efectos se presentan en condiciones
naturales, sobre todo aquéllos que comprometan las posibilidades
de reproducción de las especies. No se encontraron estudios
en organismos terrestres.
5.4.5
Situación en México
De
acuerdo al anuario estadístico de la Asociación
Nacional de la Industria Química, en México existían
16 empresas que producían o utilizaban los ftalatos o sus
precursores (anhídrido ftálico o ácido ftálico).
Dichos compuestos se empleaban en la fabricación de: plastificantes,
calzado, perfilería, recubrimientos, pisos y losetas, resinas,
selladores, películas plásticas, tubería
plástica, compuestos de PVC, juguetes, laminados plásticos,
cables, botellas y fibras sintéticas (ANIQ, 1997). Los
datos de producción, importación y exportación
de los distintos productos para el año 1996 se resumen
en la cuadro 5.4.
Cuadro
5.4. Valores de producción, importación
y exportación de ftalatos y sus precursores en 1996 (ANIQ,
1997).

Como
un esfuerzo para conocer la exposición y los efectos de
los ftalatos en poblaciones mexicanas se han iniciado estudios
en la Universidad Autónoma del Estado de México
en colaboración con la Secretaría de Salud. Dichos
estudios han tenido como objetivos identificar la presencia de
ftalatos en productos infantiles de uso oral y evaluar los efectos
endocrinos de estos contaminantes en niños menores de un
año (Bustamante, 2000).
5.4.6
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5.5
PERFLUOROOCTAN SULFONATO (PFOS)
Ania Mendoza Cantú *
Irina Ize Lema*
5.5.1.
Características físicas y químicas
El
perfluorooctan sulfonato (PFOS) y sus sales son compuestos orgánicos
totalmente fluorados. El anión de perfluorooctan sulfonato,
de fórmula C8F17SO3- , no cuenta con un número CAS
específico. El ácido y las sales tienen los números
CAS siguientes: el ácido perfluorooctanoico (PFOA) (1763-23-1),
la sal de amonio (NH4+) (29081-56-9), la sal de dietanolamina
(DEA) (70225-14-8), la sal de potasio (K+) (2795-39-3), la sal
de litio (Li+) (29457-72-5) (ver estructuras en fig. 5.5).
Figura
5.5. Estructura química del perfluorooctan sulfonato
(PFOS)

El
PFOS tiene una solubilidad aproximada en agua pura de 550 mg/l
a 24-25°C. Debido a las propiedades surfactantes del PFOS,
no se puede medir el coeficiente de partición octanol-agua
(Kow) y, como consecuencia, las propiedades fisicoquímicas
que se estiman generalmente a partir de este coeficiente, como
el factor de bioconcentración y el coeficiente de adsorción
en el suelo, no pueden ser estimadas (OECD, 2002).
5.5.2
Usos y producción
La materia prima para la producción de los compuestos químicos
relacionados con PFOS, es el perfluorooctanosulfonil fluoruro
(POSF). La mayoría de los compuestos químicos relacionados
con PFOS son polímeros de alto peso molecular en los cuales
PFOS representa una fracción del total del peso molecular.
Estos compuestos químicos se utilizan en una variedad de
productos como son: tratamientos de superficies textiles para
la resistencia a las manchas, aceite y agua en prendas personales
y muebles (ScotchgardTM), en protecciones para papel y aplicaciones
especializadas como espumas contra incendios.
De acuerdo con información proporcionada por la Agencia
de Protección Ambiental de Estados Unidos de América
(US EPA), la compañía 3M es el mayor productor de
POSF a nivel mundial. La compañía 3M estimó
una producción global de POSF de 3,665 toneladas en el
año 2000; sin embargo, hasta la fecha, la compañía
3M no ha proporcionado información sobre los volúmenes
acumulados de producción de POSF o compuestos relacionados
con PFOS desde el inicio de su comercialización hace 40
años. (OECD, 2002)
A finales de los 90’s la compañía 3M se comprometió
a investigar y desarrollar programas con el fin de reducir los
PFOS y sus precursores; como resultado, 3M redujo considerablemente
sus volúmenes de fabricación, hasta que en el año
de 2002 anunció la eliminación de sus líneas
de producción de compuestos relacionados con la generación
de PFOS. (OECD, 2002)
5.5.3
Liberación y rutas en el ambiente
Hay muy poca información actualmente sobre las posibles
rutas de liberación al ambiente de PFOS. Puede entrar,
y ha sido encontrado, en el ambiente acuático debido a
diferentes rutas que incluyen derrames asociados con espumas anti-incendios
que contienen PFOS, por lavado de textiles tratados con ScotchgardTM,
lixiviados de varios recubrimientos, descargas de aguas residuales
de la producción de fluoroquímicos, o volatilización
y transporte atmosféricos (Sanderson, 2002).
Se ha detectado PFOS en el agua superficial y en sedimentos en
los sitios cercanos a las plantas de producción y en las
plantas de tratamiento de agua de varias ciudades en Estados Unidos
(Hansen, 2002). También se ha detectado en aves, peces
y en mamíferos marinos a nivel mundial (Martin, 2004; Van
de Vijver KI, 2003a y 2003b, Taniyasu, 2003, Kannan, 2002a y 2002b)
así como en animales de agua dulce (Kannan, 2004).
Se han encontrado concentraciones de PFOS en ostras recolectadas
en 51 de 77 localidades en el Golfo de México y la Bahía
de Chesapeake en Estados Unidos de Norte América, en concentraciones
de PFOS en rangos que van de 42 a 1,225 ng/g de peso base seca
(Kannan, 2002c).
El PFOS es persistente ya que no se hidroliza o degrada bajo condiciones
ambientales. PFOS puede bioacumularse porque los niveles encontrados
en animales predadores son más elevados que los encontrados
en sus dietas, sugiriendo que PFOS se bioacumula a lo largo de
la cadena alimentaria. (Giesy, 2001).
Los datos anteriores constituyen solamente la evidencia de que
se trata de una familia de compuestos que contaminan al medio
y a los seres vivos y que son persistentes. Sin embargo, se está
aún lejos de comprender por completo su comportamiento,
sus mecanismos de dispersión, sus propiedades fisicoquímicas,
así como sus efectos a la salud y al medio ambiente.
5.5.4
Exposición y efectos tóxicos
Los estudios sobre los efectos tóxicos de PFOS son escasos
para animales de experimentación, pero sobre todo para
humanos. En humanos existen únicamente investigaciones
realizadas en poblaciones ocupacionalmente expuestas. Muchos de
estos estudios han sido realizados por las mismas compañías
productoras de estos compuestos o han contado con su participación.
Actualmente se ha suscitado mucho interés por los compuestos
relacionados con PFOS debido a la difusión que se le ha
dado a su presencia en poblaciones humanas de diferentes países.
5.5.4.1
En humanos
No existe un acceso fácil a la información referente
a las vías de exposición a PFOS en humanos. Sin
embargo, si se considera que los compuestos relacionados con PFOS
son contaminantes ubicuos y que múltiples productos utilizados
en la vida cotidiana los contienen, se cree que la población
general se expone de manera continua a estos compuestos. Las posibles
vías de exposición a PFOS para la población
general incluyen la ingestión de agua y alimentos contaminados,
el contacto dérmico con productos y polvos que los contengan.
En poblaciones de trabajadores se han encontrado niveles de exposición
mucho mayores que para la población general. La inhalación
y el contacto dérmico serían las principales vías
de exposición ocupacional.
Los pocos estudios realizados en trabajadores describen los siguientes
efectos tóxicos: incremento de las enzimas indicadoras
de daño hepático, alteraciones en los niveles de
hormonas tiroideas, disminución de los niveles de colesterol
en sangre, así como un aumento en la incidencia de cáncer
de hígado y vejiga (Olsen y col., 1999, 2001a y b; Alexander,
2001). Algunas limitaciones en estos estudios, como sería
el tamaño reducido de la población estudiada o la
falta de consideración de variables confusoras, no permitió
en varios casos encontrar diferencias significativas con respecto
a poblaciones no expuestas. Por ello, estos resultados no se consideran
evidencias concluyentes acerca de la toxicidad de PFOS.
5.5.4.2
En animales de laboratorio
Se han realizado estudios para evaluar la toxicidad de PFOS en
animales de laboratorio de varías especies, incluyendo
ratas, ratones, conejos y monos. Se considera que los compuestos
relacionados con PFOS tienen un mecanismo de toxicidad diferente
al de otras sustancias tóxicas persistentes, pues no se
acumulan en tejido adiposo, sino que tienen una elevada afinidad
por las proteínas y se acumulan sobre todo en la sangre
e hígado. Uno de sus blancos principales, además
del hígado, parece ser la glándula tiroides, alterando
la secreción de sus hormonas y afectando, por consiguiente,
procesos fisiológicos tan importantes como el desarrollo
embrionario, el crecimiento y el metabolismo.
Entre los efectos tóxicos que se han descrito en las investigaciones
con animales de experimentación se incluyen: disminución
en el consumo de alimento y en el aumento de peso, deshidratación,
vómito, diarrea, incremento en los niveles sanguíneos
de glucosa, urea y enzimas indicadoras de daño hepático
y muscular, disminución de los niveles séricos de
colesterol y triacilglicéridos, reducción en la
cuenta de eritrocitos, leucocitos, hemoglobina y hematocrito,
aumento del tamaño del hígado y riñones,
palidez, hipertrofia y necrosis en hígado, atrofia pancreática,
necrosis e inflamación pulmonar, hemorragias en estómago,
congestión y reducción de los niveles de lípidos
en las glándulas adrenales, lesiones histológicas
en timo, médula ósea, bazo, nódulos linfáticos,
estómago, intestino, músculo (atrofia) y piel (hiperqueratosis),
dificultad para respirar, hipotermia, rigidez corporal, menor
actividad, mayor sensibilidad a los estímulos externos,
temblores y sacudidas, debilidad, postración, convulsiones
y muerte (Goldenthal y col., 1978a y b, 1979; Lau y col., 2002;
Thomford, 2000). Asimismo, se ha observado el desarrollo de cáncer
de hígado, tiroides y glándulas mamarias en estos
animales (3M, 2002).
Con relación a los efectos tóxicos relacionados
con la reproducción se ha descrito: alteración en
el ciclo estral y en los niveles de hormonas sexuales (Austin
y col., 2003), aumento en el número de abortos, disminución
en el número de fetos vivos, menor peso corporal fetal,
menor osificación, malformaciones óseas (paladar
hendido) y en órganos blandos, edema y muerte postnatal
(Henwood y col., 1994; US EPA, 1999; Christian y col., 1999; 3M
Environmental Laboratory, 2001; Lau y col., 2001, 2002). }
5.5.4.3
En el medio ambiente
Los estudios realizados hasta ahora en especies silvestres se
han llevado a cabo en laboratorios bajo condiciones controladas.
No existen hasta ahora investigaciones en campo de los efectos
de los PFOS.
Los PFOS son tóxicos para múltiples organismos terrestres
y acuáticos, tanto de agua dulce como marina. Entre los
organismos afectados encontramos especies de bacterias, algas,
plantas, invertebrados, insectos, peces, anfibios y aves. Las
respuestas evaluadas incluyen: mortalidad, disminución
en la tasa de crecimiento y de reproducción, producción
de biomasa, inhibición de respiración, reducción
del peso corporal y malformaciones (3M 2000, 2001).
5.5.5
Situación de PFOS en México
A nivel nacional no se tiene algún inventario o reporte
de 3M México, o información acerca de otros productores
o distribuidores con lo cual se pueda hacer una estimación
de los compuestos y productos relacionados con PFOS que se han
consumido, elaborado o importado en el país. Sin embargo,
el INE ha iniciado la obtención de datos concernientes
a la importación, manufactura y exportación de productos
relacionados con PFOS con el fin de cumplir con los acuerdos tomados
en noviembre de 2002 en la 34° reunión de la Organización
para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE)
en la que se acordó que para los contaminantes denominados
PFOS, perfluoroalkil sulfonato (PFAS) y el ácido perfluoro-octanoico
(PFOA) la información estadística debe actualizarse
cada dos o tres años, lo cual induce a iniciar actividades
para recopilar información estadística sobre el
estado que guardan estas sustancias y los productos relacionados
con ellas, así como sobre la investigación realizada
con el fin de encontrar el contaminante en seres vivos y sus efectos.
5.5.6
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5.6
HIDROCARBUROS AROMÁTICOS POLICÍCLICOS
Silke Cram*
Rutilio Ortíz*
Rosaura Paéz*
5.6.1.
Características físicas y químicas
Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs)
son compuestos orgánicos formados al menos por dos anillos
fusionados de benceno, los cuales difieren en el número
y posición del anillo aromático (Furton y Pentzke,
1998). Representan un grupo de más de 100 sustancias químicas
diferentes que se forman durante la combustión incompleta
de carbón, petróleo y gasolina, basuras y otras
sustancias orgánicas como tabaco y carne preparada en la
parrilla.
El naftaleno es el más sencillo de los HAPs y los compuestos
aromáticos de interés tienen hasta 5 y 6 anillos.
Los HAPs individuales difieren sustancialmente en sus propiedades
físicas y químicas y para reflejar este intervalo
se seleccionaron los 16 HAPs, considerados por la Agencia de Protección
al Ambiente de Estados Unidos (EPA), Organización Mundial
de la Salud (OMS) y Comunidad Económica Europea (CEE),
como contaminantes prioritarios debido a sus efectos carcinogénicos
(Nadal y col. 2004); se presentan sus características físicas
y químicas que permiten predecir su comportamiento en el
ambiente en la cuadro 5.5 (Jones y Voogt, 1999).
Cuadro
5.5. Características físicas y químicas
de 16 hidrocarburos policíclicos aromáticos (HAPs).

Los
HAPs son compuestos no polares o muy débilmente polares
que tienen afinidad por las fases orgánicas hidrofóbicas,
presentando una baja solubilidad en agua (McBride, 1994). Por
lo que respecta al coeficiente de distribución entre el
octanol y el agua (Kow) todos los compuestos mostrados en la cuadro
5.5. tienen un coeficiente mayor a tres lo que indica baja solubilidad,
inmovilidad, bajas tasas de biodegradación, tendencia a
acumularse y a ser persistente según Ney, 1990.
5.6.2.
Fuentes
La fuente más importante de HAPs es la combustión
incompleta de cualquier material orgánico que contenga
carbono e hidrógeno. Esto puede ocurrir naturalmente por
incendios forestales, actividad volcánica y procesos diagénicos
(Schnitzer y Khan, 1978; Wilcke y col., 2000; Thiele y Brummer,
2002), pero se reconoce que la mayoría de los HAPs detectados
en matrices ambientales provienen de fuentes antropogénicas
debidas a la quema de madera y combustibles fósiles.
Los perfiles de HAPs resultantes de la quema de diversos materiales
orgánicos dependen de la temperatura de combustión,
duración del proceso, las condiciones de la flama y del
tipo de material orgánico. A temperaturas por debajo de
los 700°C los productos de combustión van teniendo
además de los HAPs padre cada vez más HAPs alquilados,
muchas veces derivados metilados. Un ejemplo típico es
el humo del cigarro que produce hollín con altos contenidos
de HAPs alquilados (Bjorseth y Ramdahl, 1985). Mientras más
baja la temperatura de combustión mayor el porcentaje de
HAPs alquilados que se forman, por debajo de 200° C se han
reportado las concentraciones más altas de alquilados,
a 2000°C sólo se forman HAPs padre (Blumer y Youngblood,
1975).
Muchos procesos de carbonización producen HAPs durante
la degradación de material orgánico a bajas temperaturas
(menos de 200°C) y a altas presiones en un periodo de millones
de años como es el petróleo y el carbón (Prince
y Drake, 1999), por lo que el crudo y sus derivados representan
una fuente importante de HAPs en el ambiente en zonas de explotación
petrolera.
Las emisiones de HAPs como resultado de las actividades humanas
se pueden dividir en fuentes de combustión estacionaria
y fuentes de combustión móvil. Las principales fuentes
fijas que emiten HAPs son instalaciones de generación de
calor y energía (termo y carboeléctricas), calefacción
con carbón y madera, quemadores de gas, incineración
de residuos orgánicos municipales e industriales, quemas
intencionales e incendios forestales y diversos procesos industriales
(coque, cracking del petróleo, fundidoras, producción
de asfalto, etc.). Las fuentes móviles son aquéllas
en dónde se queman combustibles fósiles utilizados
en medios de transporte terrestre, marítimo y aéreo.
La cantidad de HAPs que se emite en cada proceso depende en gran
medida de los materiales y de la tecnología de combustión.
Un proceso dado con condiciones de combustión predeterminadas
producirá una cantidad específica e invariable de
HAPs.
Así, por ejemplo, se han reportado en la literatura compuestos
específicos para determinadas fuentes, que inclusive se
han utilizado como huellas digitales para determinar la fuente
de emisión (Cuadro 5.6).


1)
Los HAPs típicos que se forman durante la combustión
son Phe, Flu, Pyr, Cry, BbF, BkF, BaP, DahA, BghiP.
Varios
autores han calculado factores de emisión de HAPs, a partir
de investigaciones que se han realizado sobre la emisión
de HAPs de diferentes procesos (Bjorseth y Ramdahl, 1985, Wild
y Jones 1995). En la cuadro 5.7 se muestran algunos ejemplos de
cantidades emitidas reportados para diferentes fuentes de emisión.
Cuadro 5.7. Concentraciones típicas de hidrocarburos
aromáticos policíclicos (HAPs) en diferentes fuentes.

5.6.3. Liberación y rutas en el ambiente
La liberación de los HAPs al ambiente es, sobre todo, por
vía atmosférica debido a todos los procesos de combustión
de materiales orgánicos que emiten HAPs en fase de vapor
y forma particulada (hollín), aunque otros mecanismos de
descarga más localizados pueden ser también el depósito
de residuos sólidos municipales e industriales, aguas residuales
y lodos de plantas de tratamiento que pueden tener cantidades
considerables de HAPs y los derrames y descargas directas de petróleo
y sus derivados en cuyo caso el receptor primario de los HAPs
es el suelo o el sistema acuático.
En general, los HAPs de bajo peso molecular son más volátiles,
solubles en agua y menos lipofílicos que los compuestos
de alto peso molecular. Estas características físicas
y químicas determinan en gran medida su comportamiento
en el ambiente y los procesos de descarga a otros receptores secundarios.
Por ejemplo, la transferencia a otros compartimentos del ambiente
y la degradación es más alta para los compuestos
de bajo peso molecular que para los de alto peso molecular. Los
HAPs de bajo peso molecular más volátiles dominan
en el aire y se encontrarán principalmente en la fase de
vapor (Jaward y col., 2004). Los HAPs son susceptibles a la descomposición
(foto y térmica) en el aire, lo que restringe sus tiempos
de residencia en la atmósfera a un par de días.
Los que no son degradados son transferidos a aguas superficiales
o suelos por depositación húmeda o seca en dónde
también serán más susceptibles a la degradación
los HAPs más ligeros. Generalmente, mientras más
anillos bencénicos presente la molécula, menor la
solubilidad, movilidad y degradación; y mayor la adsorción,
acumulación y persistencia en el ambiente.
En suelos la mayoría de los HAPs son fuertemente adsorbidos
a la materia orgánica del suelo, reduciendo su disponibilidad
tanto para ser biodegradados, como para ser absorbidos por las
plantas y lixiviados al acuífero. Si los HAPs son transferidos
a sistemas acuáticos, son rápidamente transferidos
a los sedimentos y las concentraciones en la columna de agua reflejan
el producto de solubilidad de cada HAP. Aunque Marschner (1999)
reporta un aumento de la movilidad de HAPs por la presencia de
carbono orgánico disuelto, también se conoce que
coloides orgánicos favorecen la suspensión de contaminantes
orgánicos (Backhus y Gschwend, 1990; Chiou, 2002, Cram
y col., 2004).
En el caso de derrames de petróleo o sus derivados en suelos,
el producto derramado inmediatamente empieza a desaparecer por
evaporación, dispersión y degradación microbiana.
La fracción que desaparece en cada uno de los procesos
depende de las características de los compuestos derramados,
tales como el coeficiente de distribución Kow (Chiou y
col., 1998), la presión de vapor (Mackay y Callcott, 1998)
y la solubilidad en agua (Chiou y col., 1986). También
depende del ambiente, incluyendo la temperatura, la precipitación
(Senesi, 1993) y las características del suelo (Alexander
y Alexander, 1999), sobre todo, el potencial redox (Genther y
col., 1997), el contenido de materia orgánica (Jones y
Voogt, 1999) y la actividad microbiana (MacGillivray Shiaris,
1994). La mayoría de los contaminantes orgánicos
no polares son adsorbidos a la materia orgánica del suelo
(Chiou y col.,1998), este proceso controla en gran medida la distribución
de los HAPs en las fases sólida y líquida y por
lo tanto determina su transferencia a otros compartimentos del
ambiente. La adsorción de un compuesto orgánico
a través de la materia orgánica del suelo se describe
con la siguiente ecuación:
Koc = Kd / foc;
en dónde Koc es el coeficiente de distribución del
compuesto orgánico entre el carbono orgánico del
suelo y el agua de poro, Kd es el coeficiente de distribución
del compuesto orgánico entre el suelo y el agua y foc es
la fracción de carbono orgánico en el suelo. El
Koc tiene una relación directa con la solubilidad en agua
y el Kow del compuesto. En la Cuadro 5.8 se muestra un ejemplo
del destino de los contaminantes orgánicos en el ambiente
en función de su coeficiente de distribución en
suelo y la solubilidad al agua (Ney, 1990)
Cuadro
5.8. Destino de los contaminantes orgánicos en
el ambiente en función de su coeficiente de distribución
en suelo y la solubilidad al agua (Ney, 1990).

Varias
investigaciones sobre el destino de los HAPs han mostrado que
la biodegradación es el proceso que determina su persistencia
en el ambiente sobre todo en ambientes oxigenados. La magnitud
de la degradación depende de la fracción de HAPs
solubles (Huesemann, 1994) y un factor importante que disminuye
la biodegradación es la adsorción a la materia orgánica
del suelo o sedimento (Nam y col., 1998; Chiou y col., 1998; Alexander
y Alexander, 1999; Haitzer y col., 1999). Alexander (2000) además
establece que la biodisponibilidad de un compuesto orgánico
y por lo tanto su toxicidad generalmente decrece al aumentar el
tiempo de contacto entre el contaminante y la fracción
sólida (envejecimiento o secuestro).
La intensidad de la biodegradación depende la temperatura
(a 5°C es nula a 30°C es muy alta), de la presencia de
agua y oxígeno (generalmente la biodegradación se
lleva a cabo bajo condiciones aerobias; se conocen pocos reportes
de procesos de biodegradación bajo condiciones anaerobias),
de los nutrimentos, de los microorganismos presentes y de los
procesos de adsorción que impiden que el compuesto sea
soluble y por lo tanto biodisponible.
Se ha observado que las concentraciones de HAPs en el ambiente
de regiones tropicales son más bajas que en las regiones
polares debido a una rápida degradación microbiana,
fotooxidación y volatilización (Connell y col.,
1999, Wilcke y col., 1999).
Se han reportado concentraciones naturales de HAPs en suelos,
como resultado de la biosíntesis y su formación
durante incendios forestales y erupciones volcánicas. Concentraciones
típicas reportadas en la literatura presentan un intervalo
entre 0.1 y 1 mg kg-1 (Edwards, 1983; Terytze y col., 1998) y
de 0 a 10 mg kg-1 (Wilcke, 2000). En suelos hidromórficos
tropicales Wilcke y col. (1999) reportan concentraciones entre
0.12 y 0.30 mg kg-1.
5.6.4.
Exposición y efectos tóxicos
Los HAPs son altamente liposolubles y por lo tanto rápidamente
absorbidos en el tracto intestinal de los mamíferos y otros
organismos. Están fácilmente distribuidos en una
amplia variedad de tejidos con una marcada tendencia para localizarse
en tejidos adiposos. Los HAPs por sí mismos son químicos
relativamente no reactivos con respecto a macromoléculas
biológicas en condiciones fisiológicas. Sin embargo,
requieren activación metabólica para manifestar
genotoxicidad, incluyendo mutagenicidad y carcinogenicidad (Connell
y col.,1997). Una vez que han entrado al cuerpo, el sistema de
defensa celular trabaja para “remover” estas substancias
extrañas mediante el metabolismo. El metabolismo de los
HAPs en los mamíferos se da principalmente en el hígado
y es catalizado por el sistema enzimático del citocromo
P450, aunque otras enzimas metabólicas también están
incluidas. Iniciado el metabolismo, los HAPs se convierten en
moléculas más polares y solubles en agua para ser
excretados fuera del organismo, hasta completar su remoción
o el proceso de detoxificación biológica. Sin embargo,
el metabolismo de algunos HAPs también genera intermediarios
reactivos que son capaces de formar enlaces covalentes (aductos)
con ácidos nucleicos, resultando de esta manera genotóxicos
(Yu, 2002).
La toxicidad (aguda y subletal) de los HAPs, se puede incrementar
significativamente si los organismos son expuestos a la irradiación
UV (fototoxicidad) (Wernersdon, 2003). Debido a su estructura
química, los HAPS absorben la luz en el visible (400-700
nm) y en la región del ultravioleta (280-400 nm) y son
especialmente sensitivos a los efectos fotoquímicos de
la radiación UV(Arfsten, et al., 1996), formandose especies
reactivas pueden dañar los constituyentes celulares, resultando
en un proceso de toxicidad aguda o genotoxicidad. La fototoxicidad
inducida de los HAPs ha sido observada en diferentes especies,
incluyendo peces, zooplancton, anfibios, células humanas
y plantas; sin embargo, la respuestas fototóxica de los
animales de laboratorio es dictada por la dosis de radiación
UV, la concentración de HAPs y probablemente otros factores
como la edad y la susceptibilidad genética (Arfsten, et
al., 1996). Este fenómeno es afectado por factores físicos,
químicos y biológicos; lo que hace que la relevancia
ecológica de la fototoxicidad de las HAPs sea incierta.
5.6.4.1
En seres humanos
La Agencia de Sustancias Tóxicas y Registro de Enfermedades
de EUA (ATSDR por sus siglas en ingles) explica que los seres
humanos pueden estar expuestos a los HAPs respirando aire contaminado
si se trabaja en plantas que producen coque, alquitrán
y asfalto, plantas donde se ahuman productos y en instalaciones
que queman residuos municipales. También respirando aire
del humo de cigarrillos, humo de madera, emisiones del tubo de
escape de automóviles, caminos de asfalto, o humo de la
combustión de productos agrícolas. Asimismo, a través
de contacto con aire, agua o tierra cerca de sitios de residuos
peligrosos; comiendo carnes preparadas en la parrilla, cereales,
harina, pan, hortalizas, frutas, alimentos en escabeche o tomando
leche de vaca o agua contaminadas. Las madres que lactan y que
viven cerca de sitios de residuos peligrosos pueden pasar los
HAPs a los niños a través de la leche materna (ATSDR,
1995 ).
El naftaleno, primer miembro del grupo de las HAPs prioritarios,
es un contaminante común en agua potable. El envenenamiento
agudo con naftaleno en humanos puede dar como resultado anemia
hemolítica y nefrotoxicidad. Adicionalmente, se han observado
cambios dermatológicos y oftalmológicos en trabajadores
expuestos a naftaleno en el ambiente ocupacional. El fenantreno
es conocido por ser un fotosensibilizador de la piel humana, un
alérgeno moderado y mutagénico para sistemas bacteriales
en condiciones específicas (Mastrangela y col.,. 1997).
Hay poca información disponible para otros HAPs como el
acenafteno, fluoranteno y fluoreno, respecto a su toxicidad en
mamíferos. Sin embargo, la toxicidad del benzo(a)pireno,
benzo(a)antraceno, benzo(b)fluoranteno, benzo(k)fluoranteno, dibenzo(a,h)antraceno
e indeno (1,2,3-cd)pireno ha sido muy estudiada y existe suficiente
evidencia experimental para mostrar que son carcinogénicos
(Mastrangela y col.,. 1997); las estructuras de estos compuestos
se muestran en la fig. 5.6.
Figura
5.6. Estructura
química del benzo(a)pireno, benzo(a)antraceno, benzo(b)fluoranteno,
benzo(k)fluoranteno, dibenzo(a,h)antraceno e indeno (1,2,3-cd)pireno
El riesgo de exposición es mayor por aguas superficiales,
aire de lugares cerrados con fumadores y el polvo del suelo/carreteras.
Los alimentos con mayor contenido de HAPs son los asados al carbón
o carnes ahumadas, vegetales de hojas frondosas verdes, grasas
y aceites (Furton y Pentzke, 1998). El modo y el tiempo de cocción
son importantes en los niveles de HAPs en los alimentos.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS) de EUA ha
determinado que es razonable predecir que algunos HAPs son carcinogénicos
para el humano, debido a las evidencias en animales y por estudios
epidemiológicos que muestran el desarrollo de cáncer
en ciertas personas que han respirado o tocado mezclas de HAPs
por largo tiempo.
5.6.4.2
En animales de laboratorio
Han sido numerosas las investigaciones realizadas para determinar
efectos tóxicos de HAPs en animales de diferentes especies,
principalmente con respecto a los considerados como carcinógenos
humanos potenciales como es el caso del benzo(a)antraceno, benzo(b)
y benzo(k)fluoranteno, benzo(a)pireno, dibenzo(a,h)antraceno,
indeno(1,2,3-cd)pireno (IARC 1973, 1985, 1987). Por ejemplo, se
ha experimentado la administración de benzo(a)antraceno
en el alimento de ratones, observándose la inducción
de papilomas en el estómago. Asimismo, ratones que comieron
altos niveles de HAPs durante la preñez tuvieron problemas
para reproducirse y las crías sufrieron los mismos problemas.
Estas crías también tuvieron altas tasas de defectos
de nacimiento y bajo peso. Otros estudios en animales han demostrado
que los HAPs pueden producir efectos nocivos a la piel, fluidos
corporales y a la habilidad para combatir infecciones después
de exposiciones, ya sea de corta o larga duración. Ciertos
HAPs han producido cáncer en animales de laboratorio que
respiraron aire (cáncer al pulmón) o comieron alimentos
(cáncer al estómago) contaminados o se les aplicaron
HAPs en la piel (cáncer a la piel).
Kalf y col. (1997) calcularon concentraciones máximas permisibles
de naftaleno, antraceno, fenantreno, fluoranteno, benzo(a)antraceno,
benzo(b)fluoranteno y benzo(a)pireno basadas en datos experimentales
ecotoxicológicos (Cuadro 5.9), para desarrollar objetivos
de calidades ambientales en el marco de la normatividad ambiental
de los Países Bajos, considerando la protección
de todos los organismos, incluyendo a los más sensibles.
Cuadro 5.9. Concentraciones máximas permisibles
(CMP) basadas en datos ecotoxicológicos (Kalf y col., 1997)

5.6.5.
Situación en México
En México no se cuenta con un estimado de las emisiones
totales de HAPs al ambiente, por lo que todas aquellas fuentes
fijas y móviles reportadas en la literatura y que se llevan
a cabo en México, emitirán una cierta cantidad de
HAPs, que en un futuro se tendrá que cuantificar. En la
cuadro 5.10 se presentan algunas actividades importantes en México
que pueden emitir HAPs.
Las quemas agrícolas y las prácticas de roza, tumba
y quema pueden contribuir de manera importante a la carga de HAPs
en el ambiente, ya que 2.6 % de la superficie de la república
es quemada anualmente como parte de una tecnología para
limpiar terrenos y prepararlos para la siembra (CENICA, 2001).
No podemos estimar cuánto se genera de HAPs según
la cuadro 5.10, ya que no se conoce la cantidad de materia orgánica
que se quema anualmente en este proceso, ni durante los incendios.
Con respecto a la producción de energía primaria
se utiliza petróleo como fuente principal (70%) y para
generar energía secundaria se utiliza sobre todo combustóleo
(22.5%), gas natural (21.%) y gasolinas/naftas (17.6%). La leña,
aunque no represente un porcentaje importante del total de generación
de energía (2.9%), sí lo es como fuente de energía
en muchos hogares de zonas rurales y sería importante evaluar
la generación de HAPs durante la combustión de la
leña, porque generalmente se quema dentro de los hogares,
en condiciones de ventilación pésimas y las personas
están muy expuestas a las emisiones de humo.
Cuadro 5.10. Magnitud de las actividades antropogénicas
que pueden generar emisiones que contienen HAPs.
1)
CENICA, 2001, 2) Díaz, 2000, 3) www.energía.gob.mx,
4) Delgado y col., 2004.
Durante
la explotación, extracción y transporte de petróleo
muchas veces se originan derrames accidentales ocasionando la
contaminación de suelos y aguas superficiales el 97% de
estas actividades se lleva a cabo en Tabasco y Campeche (Delgado
y col., 2004), zona que registro 666 contingencias con un volumen
total derramado de casi 2 millones de litros de crudo y otros
productos entre 1993 y 1998 (PARS, 1999).
5.6.6.
Investigaciones en México
Muchas de las investigaciones que se han realizado en México
han sido para cuantificar el grado de contaminación en
diferentes matrices, en la cuadro 5.11 se enlistan algunas de
ellas, indicando la matriz en la que fueron medidos los HAPs y
su localización. Puede apreciarse que en la mayoría
de los trabajos no se analizan compuestos individuales sino la
suma de HAPs, que normalmente se refiere a los 16 HAPs definidos
por la EPA. Para fines de comparación sería muy
importante que el método de extracción y cuantificación
fuera el mismo. Mucho de lo que se ha hecho en suelos y sedimentos
esta relacionado con actividades petroleras, prácticamente
no existen datos de concentración de HAPs en diferentes
fuentes de emisión y su destino en el ambiente.
5.6.7
Normatividad en México
La única norma en la que se especifican límites
máximos permisibles para HAPs individuales (www.semarnat.gob.mx,
consultada el día 07.08.2004) es la NOM-138-semarnat-2003
“que establece los límites máximos permisibles
de hidrocarburos en suelos y especificaciones para su caracterización
y restauración” y es muy específica para hidrocarburos
del petróleo que provienen de derrames y/o fugas tanto
recientes, como pasivos ambientales. Esta norma se encuentra actualmente
en revisión por la COFEMER después de haber pasado
por consulta pública, y establece límites según
el uso de suelo (Cuadro 5.12).
Cuadro
5.11. Concentraciones de HAPs en diferentes matrices
en México.


Cuadro
5.12. Límites máximos permisibles en suelos
según la NOM-130-semarnat-2003 y niveles de limpieza en
suelos en Estados Unidos (en mgkg-1)

En
cambio, la normatividad referente a aguas residuales (NOM-001
a 003), aprovechamiento y disposición final de lodos (NOM-004)
y especificaciones que hacen peligroso a un residuo (NOM-052),
no incluyen límites permisibles para HAPs.
En el aire tampoco se mencionan compuestos individuales de HAPs,
varias normas regulan la cantidad de emisiones en forma de gas
y particulada, por ejemplo, para la industria cementera (NOM-044)
o en la contaminación atmosférica por fuentes fijas
y móviles (NOMs 075, 085, 086, 137). Otras normas establecen
niveles máximos permisibles de emisión de hidrocarburos
así, por ejemplo, en la NOM-042-semarnat 1999 “que
establece los límites máximos permisibles de emisión
de hidrocarburos no quemados, monóxido de carbono, óxidos
de nitrógeno y partículas suspendidas provenientes
del escape de vehículos automotores nuevos en planta, así
como de hidrocarburos volátiles provenientes del sistema
de combustible que usan gasolina, gas licuado de petróleo,
gas natural y diesel de los mismos, con peso bruto vehicular que
no exceda los 3,856 kilogramos”, se establece un límite
máximo de entre 0.25 y 0.63 g/Km (dependiendo del modelo
del vehículo).
En la NOM-041-ecol-1999 se regulan las emisiones de hidrocarburos
(HC) en vehículos, camiones y transporte público
(HC = 200 –500, 200-600 y 100 ppm respectivamente). En motocicletas
se establece un límite de 450 a 550 ppm (NOM-048-semarnat-1993).
5.6.8
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