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Los efectos de la contaminación: el caso de las sustancias tóxicas persistentes

 

Mario Yarto

Instituto Nacional de Ecología, Dirección de Investigación sobre Sustancias Químicas y Riesgos Ecotoxicológicos, Periférico 5000, 4to piso, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, México, D.F. Correo electrónico: myarto@ine.gob.mx

 

Introducción

 

Las sustancias químicas se encuentran por doquier en el planeta; todos los seres vivos están constituidos por ellas y es difícil concebir alguna actividad en la sociedad moderna en la cual no intervengan o hayan intervenido productos químicos, tanto en el hogar como en los lugares de trabajo e incluso en las actividades de recreación. De allí que se considere que numerosas sustancias han sido la base del progreso y su aprovechamiento, en una gran diversidad de procesos productivos, son identificadas como un factor que genera negocios, ingresos y empleos (Cortinas, 2000).

Sin embargo, a pesar de su importancia en actividades productivas, existen efectos adversos que pueden llegar a derivarse del manejo de las sustancias químicas peligrosas, incluyendo:

 

  • Contaminación y deterioro de la calidad del agua, aire, suelo y alimentos.
  • Intoxicaciones y enfermedades que ocurren tanto en humanos como en la biota.
  • Daños a los materiales que entran en contacto con ellas.
  • Accidentes que involucran explosiones, incendios fugas o derrames.

 

Las actividades industriales a nivel mundial han dejado secuelas por las altas concentraciones de contaminantes liberados, tales como metales pesados y otros residuos de tipo industrial, ya que su pasivo ambiental sigue presente en los sitios donde han sido utilizados o generados. Por tal motivo, los riesgos asociados a este tipo de sustancias, cuya toxicidad puede ser tanto crónica como aguda, para especies de flora, fauna y para los propios seres humanos, deben ser caracterizados y evaluados utilizando metodologías adecuadas.

El rol de la ciencia ha sido de gran importancia en el estudio de los efectos adversos que algunas sustancias tóxicas pueden causar al medio ambiente. A través de la investigación se ha podido predecir el comportamiento y mecanismos de transporte de algunas especies químicas en el ambiente, lo cual ha permitido elaborar recomendaciones con sustento científico para establecer medidas de prevención y mitigación en beneficio de la salud humana y de los ecosistemas.

La legislación ambiental constituye también un elemento fundamental en la gestión de las sustancias tóxicas y de la disposición de los residuos en los que están contenidas. Además, los compromisos adquiridos por México a través de instrumentos regionales e internacionales en la materia, representan una oportunidad de colaboración entre instituciones y organismos de distintos sectores, con el objetivo de dar atención prioritaria al manejo de estas sustancias y proteger al medio ambiente. En el presente documento se hace una descripción de las propiedades de las sustancias tóxicas persistentes más comunes, y de sus características de peligrosidad.

 

Metales pesados

Desde un punto de vista estrictamente químico, los metales pesados comprenden a los elementos conocidos como de transición y post-transición, junto con metaloides, tales como el arsénico y el selenio (figura 1). Estos elementos son significativamente más pesados (es decir, tienen mayor gravedad específica) que el sodio, calcio, y otros metales ligeros. Sus reactividades, cargas iónicas y solubilidades en agua varían ampliamente (SenGupta, 2002). Debido a sus efectos tóxicos de corto y largo plazo, las concentraciones máximas permisibles de estas especies en agua potable, así como en descargas municipales e industriales, deben ser estrictamente vigiladas a través de la regulación aplicable. Sin embargo, y con excepción del cadmio, el mercurio, y el plomo, algunos metales pesados constituyen micronutrientes necesarios para el funcionamiento de las células. Por lo tanto, los efectos tóxicos de estos elementos están dados en gran medida en función de la concentración. Los límites de concentraciones tóxicas son distintos para cada metal y dependen en gran medida de la química de cada especie y de los efectos fisiológicos asociados (figura 2).

Los metales pesados se consideran altamente tóxicos ya que, como iones o formando compuestos, son solubles en agua y pueden ser fácilmente absorbidos por organismos vivos. Después de la absorción, estos metales pueden enlazarse a componentes celulares vitales tales como proteínas, enzimas y ácidos nucleicos, e interferir con su funcionamiento. En seres humanos algunos de estos metales, aún en pequeñas cantidades, pueden causar severos efectos de salud y fisiológicos. En las plantas las alteraciones son variadas y dependiendo de la forma química del metal pueden, entre otros impactos adversos, inhibir la germinación de semillas, el trasporte de electrones en la mitocondria, provocar clorosis, reducir la fotosíntesis y la síntesis del ATP.

 

Figura 1. Metales ligeros comunes, metales pesados y metaloides regulados por la USEPA

 

Fuente: SenGupta, 2002.

 

Figura 2. Efectos nutricionales e inhibitorios de los metales pesados en los seres vivos

 

Fuente: SenGupta, 2002.

 

Durante los últimos años los ciclos biogeoquímicos de algunos metales, entre otros contaminantes, se han visto alterados por las actividades antropogénicas, ocasionando su partición en las diversas matrices ambientales (figura 3). Mientras que las actividades metalúrgicas y mineras, entre otras, han fomentado e incrementado el uso de metales pesados, la disminución del pH en lluvia y aguas superficiales. Del mismo modo, el elevado uso de surfactantes (sustancias que reducen la tensión superficial de fluidos, incluyendo el agua), ha aumentado la movilidad de los metales pesados en el ambiente.

Debido a sus altos puntos de ebullición, los metales están prácticamente ausentes en la atmósfera en condiciones estables, con excepción del mercurio. Los gases generados en la quema de combustibles fósiles, así como en incineradores de residuos, son las principales fuentes de emisión de mercurio a la atmósfera. Por su alta volatilidad e inercia en comparación con otros metales, el mercurio persiste en el ambiente por un largo periodo. En el caso del plomo, su eliminación en la gasolina en algunos países, afortunadamente ha ocasionado su disminución en la atmósfera. En las capas de suelo, los metales pesados existen principalmente como precipitados insolubles o como solutos enlazados a la superficie de micropartículas. La movilidad y destino de estas especies químicas en suelo son generalmente influenciadas por la composición química de la fase líquida en contacto (SenGupta, 2002).

 

Figura 3. Rutas de los contaminantes en el ecosistema

 

Fuente: Schwedt, 2001.

 

Debido a sus propiedades físicas y químicas, los metales pesados pueden entonces presentar un peligro para la salud o el medio ambiente. Entre las especies más problemáticas se encuentran el mercurio, el cadmio, el plomo y el arsénico debido a que: 1) son relativamente abundantes en la corteza terrestre, 2) son usados frecuentemente en procesos industriales o en la agricultura, 3) son emitidos en lugares en los que el público entra en contacto con ellos 4) resultan tóxicos para los humanos y 5) pueden causar perturbaciones significativas en los ciclos biogeoquímicos. En los últimos 40 años estos elementos han estado involucrados en episodios importantes de contaminación con efectos desastrosos para el medio ambiente y en la salud humana: por ejemplo, el envenenamiento con metilmercurio en la Bahía de Minamata (Japón) en la década de 1950 y la contaminación actual de agua subterránea por arsénico en Bangladesh y Bengal Oeste.

En México también se han presentado casos de contaminación por metales, como uno en Torreón, Coahuila, donde se detectaron altos niveles de plomo en sangre humana en la zona circundante a un complejo metalúrgico. De la misma forma los impactos ambientales en antiguas zonas mineras del país pueden afectar la calidad de los mantos acuíferos, suelos y cultivos, así como la salud de los habitantes de comunidades cercanas a dichas zonas. Tal es el caso de algunas localidades en el estado de Zacatecas, donde ha sido necesaria la evaluación de la presencia de metales como mercurio y plomo para así determinar el nivel de riesgo a los ecosistemas y la salud humana. Del mismo modo, un caso que ha alcanzado grandes dimensiones es el del municipio de Tultitlán, en el Estado de México, en donde como consecuencia de actividades industriales realizadas por la empresa Cromatos de México, han aparecido secuelas por la concentración de altos niveles de contaminantes, cuyo pasivo ambiental es de miles de toneladas de cromo hexavalente, metal altamente tóxico para el ser humano.

Uno de los casos internacionales que generó mayor controversia tuvo lugar entre los años de 1942 a 1952, en el estado de Nueva York, Estados Unidos, cuando la empresa Hooker Chemicals and Plastics (ahora Occidental Chemical Corporation (OCC)) desechó 21,000 ton de diversos residuos químicos en el Love Canal, el cual estaba diseñado previamente para el establecimiento de una planta generadora de electricidad. En este sitio se confinaron compuestos orgánicos halogenados, plaguicidas, clorobenceno y dioxinas sin haber acondicionado el sitio para su confinamiento. Posteriormente, estos materiales se cubrieron y, en 1953 se donó el área al gobierno local quien urbanizó sus proximidades, con escuelas y zonas habitacionales. También, durante las décadas de 1960 y 1970 se detectó la contaminación del agua subterránea y diversos cuerpos de agua superficiales cercanos a la zona de las cataratas del Niagara. Por tal motivo, en 1980 fue necesario decretar una emergencia ambiental en la zona, evacuando cerca de 950 familias en un área de 10 cuadras alrededor del confinamiento, y debió solicitarle la acción al nivel federal para la restauración del medio ambiente. Los costos de estas actividades fueron compartidos entre el gobierno de los Estados Unidos y la empresa responsable. (EPA, 2002)

En otro caso, estudios realizados por el Ministerio de Agricultura de China identificaron que en los suelos contaminados con cobre se reduce la germinación de semillas de Elsholtzia haichowensis (hierba aromática perteneciente al género Labiatae), y se producen afectaciones en el desarrollo de la raíz. Si las concentraciones son altas también se presentan decrementos en la elongación de raíces y en el tallo, y una disminución en la concentración de clorofila y caroténidos. (Lai-qing Lou, 2004)

Un estudio realizado por el Centro de Investigación Gleadthorpe, Reino Unido, sobre la disposición de lodos de drenaje con alto contenido de zinc, cobre, níquel y cromo en un suelo cultivado con leguminosas y cereales, dio como resultado una reducción en la eficiencia de producción de estos cultivos. (Bhogal, 2003)

La figura 4 muestra un resumen de los distintos mecanismos de distribución y transformación de contaminantes.

 

Figura 4. Principios básicos de la distribución de contaminantes y su transformación

 

Fuente: Schwedt, 2001.

 

Los contaminantes orgánicos persistentes

En los últimos 40 años ha aumentado la conciencia respecto de las amenazas provocadas a la salud humana y al ambiente representadas por la liberación cada vez mayor de sustancias químicas de origen sintético. La acumulación de evidencia ha concentrado los esfuerzos en una categoría de sustancias denominadas contaminantes orgánicos persistentes, mejor conocidos en español como COP (en inglés se denominan POPs: Persistent Organic Pollutants), que son compuestos químicos resistentes a la degradación fotolítica, biológica y química, y que actúan como potentes plaguicidas y sirven para una gama de fines industriales. Algunos COP también son emitidos como productos no intencionales de la combustión y algunos procesos industriales. Mientras que el nivel de riesgo varía de un COP a otro, por definición todos tienen las siguientes propiedades: 1) son altamente tóxicos, 2) son persistentes, es decir, duran varios años o décadas antes de degradarse a formas menos dañinas 3) se evaporan y viajan grandes distancias en el aire y en el agua y 4) se acumulan en los tejidos grasos de los organismos vivos, incluyendo al ser humano.

Los efectos de estos contaminantes en los ecosistemas son variados y nocivos e incluyen defectos al nacer, cáncer, alteraciones del sistema inmunológico y problemas reproductivos en diferentes especies. En los humanos, la evidencia sugiere que los efectos son similares a los observados en los animales, es decir, cáncer, problemas de fertilidad, mayor susceptibilidad a enfermedades y alteraciones neurológicas.

Las propiedades tóxicas de estas sustancias pueden perdurar durante largo tiempo en el ambiente y recorrer grandes distancias antes de almacenarse en los tejidos grasos, particularmente en los peces y mamíferos marinos; además, tienden a bioconcentrarse a medida que se transmiten a través de las cadenas tróficas.

Dada la gama de efectos adversos potenciales, algunos países, como los Estados Unidos y diversas naciones europeas han decidido implantar mecanismos de control químico que incluyen tanto aspectos de observancia obligatoria como medidas voluntarias.

Los contaminantes orgánicos persistentes se distinguen por ser semivolátiles, lo que les permite presentarse en forma de vapor o adsorbidos sobre partículas atmosféricas.

Las propiedades que caracterizan a estas sustancias pueden resumirse de la siguiente manera:

 

    1. Son sustancias altamente tóxicas
    2. Son persistentes, es decir que pueden durar muchos años e incluso décadas antes de degradarse en otras formas menos peligrosas
    3. Se pueden evaporar y viajar grandes distancias por el aire y el agua
    4. Se acumulan en los tejidos grasos

 

La combinación de estas características resulta extremadamente peligrosa. Por ejemplo, su persistencia y movilidad hace que se les encuentre prácticamente en cualquier lugar del planeta, incluso en los casquetes polares del Ártico y Antártico, o en islas remotas del Pacífico, donde nunca han sido utilizados. El que sean bioacumulables hace que puedan extenderse y poco a poco concentrarse a medida que los organismos consumen a otros organismos a lo largo de la cadena alimenticia, alcanzando niveles sorprendentes (muy superiores a los presentados en los organismos iniciales) en peces, aves, mamíferos, y por supuesto en los seres humanos. (Ridding the world of POPs, 2002)

El transporte de los COP depende de la temperatura, ya que se evaporan en lugares calientes y viajan por el viento junto con las partículas de polvo para, posteriormente, ser depositados en la tierra en sitios fríos, vaporizándose después y moviéndose de nuevo. Esto propicia que los contaminantes se alejen del ecuador hacia los polos y áreas montañosas. Por otro lado, debido a que los animales que habitan en estas regiones acumulan una capa de grasa natural más gruesa que la de los animales de zonas calientes como sistema de aislamiento contra las bajas temperaturas y, como consecuencia, pueden almacenar una mayor cantidad de estos contaminantes (Ridding the world of POPs, 2002).

Aunque existen algunas fuentes naturales de hidrocarburos organoclorados, la mayor parte de los COP deben su origen a fuentes antrópicas asociadas con la fabricación, uso y eliminación de determinados productos químicos orgánicos. Algunos de estos compuestos son plaguicidas conocidos y se han utilizado ampliamente durante largo tiempo para diversos propósitos; varios se emplean como aditivos o auxiliares en variadas aplicaciones industriales, mientras que las dioxinas, los furanos y el hexaclorobenceno, son generados como subproductos no intencionales en procesos de combustión, la quema de basura, o en incendios involuntarios. (Ritter et al., 1995).

A esta descripción corresponden los doce COP considerados como prioritarios y objeto directo de la Convención de Estocolmo: aldrina, bifenilos policlorados, clordano, DDT, dieldrina, endrina, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, toxafeno, dioxinas y furanos. Este mismo caso se presenta en otros grupos de sustancias que son candidatas a ser incluidas en el convenio: hexaclorociclohexano, clordecona, atrazina, endosulfán, pentaclorofenol, ftalatos, parafinas policloradas, hexabromobifenilo, éteres bifenílicos polibromados, hidrocarburos policíclicos aromáticos, nonil y octil-fenoles, perfluoro-octilsulfonato, así como los compuestos órgano-estánnicos, órgano-mercúricos y órgano-plúmbicos (UNEP, 2002).

 

La propiedades químicas de los COP

En general, el uso de compuestos potencialmente tóxicos al ambiente y a la salud humana se ha dado en aplicaciones industriales, donde se buscan sustancias que presenten una combinación de propiedades entre las que se cuentan: elevada resistencia y estabilidad mecánica y química; alta conductividad eléctrica; resistencia a la oxidación, al calor y al fuego (altas temperaturas de inflamación); y en algunos casos, afinidad por disolventes grasos.

Los contaminantes orgánicos persistentes se pueden clasificar en dos subgrupos: los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH) y los hidrocarburos aromáticos. Los hidrocarburos aromáticos generalmente son los más resistentes a la degradación y se han producido, empleado y liberado de una manera más amplia. Se ha observado que los derivados clorados son los más persistentes de todos los hidrocarburos halogenados.

Los COP suelen ser compuestos halogenados, y en su mayoría clorados. Los enlaces carbono–cloro son muy estables frente a la hidrólisis y a mayor número de estos enlaces, más elevada es la resistencia a la degradación por acción fotolítica o biológica. Se caracterizan además por ser estructuras en anillo con una cadena sencilla o ramificada. Por su baja solubilidad en agua y alta en lípidos, pueden pasar a través de las membranas biológicas y acumularse en los depósitos de grasa de los organismos. (figuras 5 y 6)

 

Figura 5. Rutas de distribución de bifenilos policlorados (BPCs) en el ambiente

 

Fuente: Schwedt, 2001.



Figura 6. Bioacumulación de bifenilos policlorados (BPCs)

 

Fuente: Schwedt, 2001.

 

Los compuestos halogenados son de uso común, ya que han sido ampliamente utilizados en la industria química para la obtención de diversos productos como: cloruro de polivinilo, disolventes, y en diversas especialidades químicas y farmacéuticas. (Ritter et al., 1995)

La biodisponibilidad es la proporción de la concentración total de una sustancia que está disponible para su absorción por un organismo determinado. Ésta depende de una combinación de propiedades químicas del compuesto, entre ellas, el medio ambiente y de las características morfológicas, bioquímicas y fisiológicas del propio organismo. Por esta razón, y aunado a que los COP no se degradan, es difícil excretarlos y se acumulan en los organismos. De la misma forma, algunos de estos compuestos se degradan a formas aún más persistentes que el compuesto primario, como en el caso de la conversión del DDT a DDE (figura 7).

 

Figura 7. Persistencia de plaguicidas en el suelo

 

Fuente: Schwedt, 2001.

 

La toxicidad al ambiente

Los contaminantes orgánicos persistentes se han relacionado con efectos significativos para el medio ambiente, en una gran variedad de especies y prácticamente en todos los niveles tróficos. Si bien la intoxicación aguda por COP está bien documentada, preocupan en particular los efectos perjudiciales asociados con la exposición crónica a concentraciones bajas en el medio ambiente.

Los COP tienen una larga vida media biológica, lo que facilita la acumulación de concentraciones unitarias aparentemente pequeñas durante períodos prolongados. Para varios de estos contaminantes hay algunas pruebas experimentales de que tal exposición acumulativa, a un nivel bajo, puede estar asociada con efectos crónicos no letales, entre ellos una posible inmunotoxicidad, efectos cutáneos, alteración del rendimiento reproductivo y carcinogénesis patente (Ritter et al., 1995).

Diversos autores han notificado inmunotoxicidad asociada con la exposición a diferentes COP. Los investigadores señalan también que varios COP prevalentes, como los TCDD, los PCB, el clordano, el heptaclorobenceno, el toxafeno y el DDT han inducido inmunodeficiencia en diversas especies silvestres.

La exposición a dichas sustancias se ha correlacionado con la disminución de la población de varias especies de mamíferos marinos como la foca y la marsopa común, el delfín tursón y la ballena blanca de la desembocadura del río San Lorenzo. Además, se ha establecido una relación clara de causa-efecto entre el fracaso de la reproducción del bisón y la exposición a algunos COP (Ritter et al., 1995).

La bibliografía científica demuestra una relación directa de causa-efecto en el bisón y el hurón, entre la exposición a los PCB y la aparición de disfunciones inmunitarias, problemas reproductivos, aumento de la mortalidad de las crías, deformaciones y mortalidad de adultos. De la misma forma, se ha demostrado una correlación convincente entre las concentraciones de bifenilos policlorados y dioxinas en el medio ambiente con la reducción de la viabilidad de las larvas de varias especies de peces.

En 1991, el Comité Científico Consultivo de la Comisión Internacional Conjunta de los Grandes Lagos de los Estados Unidos y Canadá revisó la literatura existente sobre los efectos de los COP en más de una docena de especies depredadoras incluyendo águilas, cormoranes, truchas, visones, tortugas y otros, encontrando que estas especies padecían deficiencias de salud importantes, además de una reducción en sus poblaciones debido a disfunciones reproductivas, adelgazamiento de la pared de los huevos, cambios metabólicos, deformidades y defectos de nacimiento, tumoraciones, cáncer, cambios en su comportamiento, fallas en el sistema hormonal y baja de defensas, entre otros. (POPs and Human Health, 2000)

También es digno mencionar un informe en el que se indica que las ballenas blancas encontradas muertas encalladas en el río San Lorenzo, con una alta incidencia de tumores, contenían concentraciones significativamente elevadas de PCB, mirex, clordano y toxafeno. Por otra parte, una incidencia del 100% de lesiones tiroideas en el salmón plateado, el salmón rosado y el salmón real monitoreados en los Grandes Lagos durante los dos últimos decenios se asocia a un aumento de la acumulación corporal de COP. (Ritter et al., 1995).

 

La toxicidad a la salud humana

Los seres humanos están expuestos a los COP a través de los alimentos, siendo los más importantes los que son ricos en grasa (carne, pescado y otros productos básicos). Como resultado de estudios realizados en los Estados Unidos se han encontrado ese tipo de sustancias en hamburguesas, helados y pizzas.

Los trabajadores y residentes de sitios localizados cerca de fuentes generadoras de COP están expuestos además a la inhalación y al contacto cutáneo con estas sustancias. También, se tiene exposición importante de los habitantes de las regiones árticas por la ingestión de animales con elevados niveles de COP.

Los efectos de los contaminantes orgánicos persistentes pueden ser muy sutiles y desencadenarse a bajas concentraciones, presentándose después de varios años de la exposición, llegando en ocasiones a presentarse en las subsecuentes generaciones. Esto hace que su diagnóstico sea difícil de realizar y dificulta la evaluación de los problemas potenciales de salud pública.

En los últimos años se ha acumulado evidencia científica para relacionar la exposición a COP específicos con sus efectos a la salud. Entre estas consecuencias se tienen:

 

  • Cáncer
  • Impedimento en el comportamiento neuronal, incluyendo desorden en el aprendizaje, bajo desempeño mental, y déficit en la atención
  • Alteraciones en el sistema inmune
  • Deficiencias reproductivas
  • Reducción del período de lactancia en madres en edad de lactancia
  • Diabetes

 

El mecanismo más importante para la mayoría de estos efectos es la inducción de disfunciones en el sistema endocrino. Diversos estudios han demostrado que los COP como la dieldrina, DDT, heptacloro, mirex, toxafeno, dioxinas y BPC pueden causar efectos en el sistema reproductivo y endocrino, en el crecimiento celular, en el metabolismo de carbohidratos y lípidos, y sobre la concentración de iones y agua en el cuerpo.

 

Existen tres tipos de exposición humana a los BPC:

 

  1. La exposición aguda a altas dosis de este compuesto, relacionada a accidentes con capacitores u otra clase de equipo eléctrico o industrial diverso que maneje BPC, o por la ingestión de alimentos altamente contaminados, como sucedió en Japón y Taiwán en 1968 y 1979, respectivamente
  2. La exposición crónica de mediano nivel, asociada a exposiciones laborales o al consumo de alimentos contaminados
  3. La exposición crónica de bajo nivel, relacionada con la exposición a los niveles existentes en el ambiente

 

En general, los efectos sobre la salud de exposiciones agudas derivadas de accidentes laborales están bien documentados. Sin embargo, la exposición a bajos niveles y sus efectos poblacionales han sido más difíciles de estudiar, debido a que la población está expuesta a diversos COP durante su vida, y la mayoría tiene niveles detectables desde su nacimiento.

En el anexo de este trabajo se resume y especifica la estructura química y las propiedades de los doce contaminantes orgánicos persistentes identificados como prioritarios por el Convenio de Estocolmo.

 

El Convenio de Estocolmo sobre COP

En mayo de 2001, en Estocolmo, Suecia, 127 países adoptaron un tratado de las Naciones Unidas para prohibir o minimizar el uso de doce de las sustancias tóxicas más utilizadas en el mundo, consideradas como causantes de cáncer y defectos congénitos en personas y animales. Las sustancias objeto de este convenio incluyen ocho plaguicidas, entre ellos el DDT, dos productos industriales (bifenilos policlorados y hexaclorobenceno) y dos subproductos de diversos procesos de combustión (dioxinas y los furanos).

El objetivo del Convenio de Estocolmo es la eliminación o restricción en la producción y uso de los contaminantes orgánicos persistentes que se fabrican intencionalmente. Además, se busca minimizar la generación de los contaminantes producidos de manera no intencional, como las dioxinas y los furanos. El Convenio sobre los COP es un acuerdo importante, que viene a complementar otros pactos de acción mundiales o regionales relacionados con el manejo de productos químicos, tales como el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y su eliminación y el Convenio de Róterdam sobre el procedimiento de consentimiento fundamentado previo (PCFP) para ciertos productos químicos peligrosos y plaguicidas en el comercio internacional.

La Convención de Estocolmo fue firmada por el gobierno de México el 22 de mayo del 2001 y el senado la aprobó en octubre del 2002, y se ratificó en febrero del 2003. Los objetivos principales de esta Convención establecen una serie de compromisos y oportunidades para los países signatarios, entre las que se incluyen: designar un punto focal nacional; brindar asistencia técnica a otros países que lo requieran; promover la participación pública y la difusión de información y llevar a cabo actividades de investigación, desarrollo y monitoreo. (Stockholm Convention, 2001)

Entre las principales actividades comprometidas por México dentro de la Convención de Estocolmo se tienen:

 

  • Medidas para reducir o eliminar las liberaciones derivadas de la producción y utilización intencionales:
    a) Prohibición y/o adopción de las medidas jurídicas y administrativas necesarias para eliminar su producción y utilización, así como sus importaciones y exportaciones
    b) Restricción en su producción y utilización
  • Vigilar que un producto químico COP se importe únicamente para fines de su eliminación ambientalmente racional o para una finalidad o utilización permitida
  • Vigilar que un producto químico COP, que cuenta con una exención o autorización para su producción o utilización en una finalidad aceptable, tenga en cuenta las disposiciones de los instrumentos internacionales de consentimiento fundamentado previo existentes
  • Adoptar medidas para reglamentar nuevos plaguicidas o nuevos productos químicos industriales, para prevenir la generación de COP.
  • Implementar medidas para reducir o eliminar las liberaciones derivadas de existencias y desecho, para garantizar que se proteja la salud humana y el medio ambiente mediante:
    a) Elaboración de estrategias apropiadas para determinar existencias, los productos y artículos en uso, así como los desechos generados
    b) Definición de medidas de vigilancia para que se gestionen, recojan, transporten y almacenen de manera ambientalmente racional, los residuos con características de COP.
    c) Determinar estrategias adecuadas para identificar los sitios contaminados con productos químicos COP y, en caso de realizar el saneamiento de esos sitios, deberá efectuarse de manera ambientalmente racional, es decir reducir los niveles de estas sustancias de manera que no tengan efectos negativos a la salud o al ambiente.
  • Cooperar estrechamente con los órganos pertinentes del Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación
  • Proponer la inclusión de productos químicos COP para su adhesión a la Convención de Estocolmo, mediante información científica que especifique la identidad de la sustancia, su persistencia, capacidad de bioacumularse, potencial de transporte a grandes distancias, y sus posibles efectos adversos.

 

La situación de los compuestos orgánicos persistentes en México

Desde principios de la década de los ochenta, investigadores nacionales y de otros países iniciaron estudios sobre los niveles de COP en diferentes compartimentos ambientales en México, además se han negociado acuerdos en el seno de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte, para la implementación de Planes de Acción Regional (PARAN), y se iniciaron diversas acciones de gestión y regulación. Actualmente, México tiene un avance significativo en el control de varios de estos compuestos, sin embargo, aún quedan acciones por realizar, las cuales pueden formar parte del Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo, que se encuentra en proceso de elaboración con la participación de diversas dependencias.

En resumen, debe aprovecharse el trabajo realizado y la experiencia adquirida hasta ahora a través de la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte como punto de inicio para la elaboración del Plan Nacional de Implementación, y con esto complementar las acciones pendientes por realizar para controlar la generación y uso de estas sustancias.

 

El Foro Nacional de Investigación sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes

Una de las primeras medidas adoptadas por México en este tema consistió en la organización de un Foro Nacional de Investigación sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, realizado en el año 2005 y que contó con la participación de 96 investigadores de los sectores público, privado y académico del país, así como un representante del gobierno de Nicaragua.

 

Los objetivos del evento fueron:

 

  • Conocer los avances de la investigación sobre el tema en México, así como los resultados obtenidos por los investigadores nacionales, relacionados con la contaminación por COP en México que puedan proporcionar elementos para un diagnóstico que considere las principales fuentes de emisión o contaminación; los sitios más contaminados a nivel nacional y los inventarios de compuestos (incluyendo plaguicidas obsoletos), así como los procesos alternativos y de tratamiento de COP
  • Conocer la capacidad analítica nacional para COP y las necesidades para su fortalecimiento
  • Identificar los elementos necesarios para desarrollar un programa nacional de investigación en materia de COP

 

Durante el evento se realizaron presentaciones plenarias que abordaron la problemática de los contaminantes orgánicos persistentes desde diversos puntos de vista, como las dificultades que representan su correcta determinación en las diversas matrices ambientales, la necesidad de un correcto diseño de experimentos para su muestreo, la importancia de contar con resultados comparables entre sí, los riesgos a la salud humana y de los ecosistemas que ocasionan, los planes gubernamentales que implican su eliminación y control, así como las perspectivas ciudadanas.

Las presentaciones sirvieron de preámbulo para tratar temas específicos en mesas de trabajo, incluyendo:

 

  1. Diagnóstico de regiones de mayor afectación y zonas prioritarias en México
  2. Diagnóstico de la capacidad analítica nacional
  3. Identificación de elementos para un programa nacional de investigación sobre COP.

 

Como resultado de las mesas trabajo se elaboraron conclusiones y recomendaciones para su inclusión en el Plan Nacional de Implementación en México.

 

Las nuevas sustancias tóxicas de atención prioritaria


Al tiempo que la Convención de Estocolmo ratificaba el acuerdo internacional sobre el control de doce compuestos COP prioritarios, nuevos estudios han señalado la importancia de otras sustancias o grupos de sustancias, con base en los mismos criterios que llevaron a seleccionar los compuestos de la Convención. A este respecto, el propio Convenio de Estocolmo ha previsto procedimientos para considerar regularmente la inclusión de nuevas sustancias en el listado del Convenio.

De acuerdo con lo anterior, cualquier gobierno puede, mediante una argumentación adecuada, proponer la adición de uno o más contaminantes. Posteriormente, un Comité de Revisión se encargará periódicamente de evaluar, mediante la aplicación del mejor conocimiento científico disponible, si las propuestas recibidas cumplen los criterios para ser objeto del Convenio. Dicho Comité formulará entonces sus recomendaciones a las partes, quienes decidirán sobre su inclusión definitiva. En caso afirmativo, esta decisión se considerará como un addendum y las partes procederán a su ratificación. De esta forma, el Comité provee un mecanismo eficaz para que el Convenio se mantenga actualizado, dinámico y capaz de responder a los nuevos datos y descubrimientos científicos.

Existe evidencia creciente del impacto potencial de algunos compuestos plastificantes, varios tipos de retardantes de flama, ciertos limpiadores y surfactantes, como los alquilfenol-etoxilatos, y varios grupos de compuestos organometálicos, entre otros. En términos generales, estos compuestos pueden considerarse de importancia ambiental prioritaria y, si bien a la fecha se carece de una evaluación adecuada y completa para todos ellos, los datos disponibles sugieren la necesidad de realizar estudios más detallados sobre su impacto ambiental y efectos toxicológicos.

Por estas razones, es fundamental el desarrollo de actividades de investigación con la finalidad de identificar estas sustancias candidatas y establecer cuáles de éstas son de mayor importancia para México, determinar sus usos y lugares de acceso al país, así como establecer mecanismos para lograr la disminución de su uso y el control de las otras sustancias tóxicas persistentes que no puedan ser sustituidas por alternativas menos riesgosas. Para lograr esto es necesario reunir suficiente evidencia científica que permita proponer una o más de estas sustancias para su incorporación a la Convención de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes.

 

Conclusiones

 

Los metales tóxicos y los contaminantes orgánicos persistentes son sustancias que han sido utilizadas en todas las regiones del mundo, generando altos niveles de contaminación. Dadas las características físicas y químicas de las mismas, su impacto en los ecosistemas y en la salud humana se ha convertido en una preocupación al nivel mundial.

Como resultado de la creciente conciencia en torno a las amenazas que representa la liberación de estas sustancias al ambiente a nivel internacional se han realizado diversos esfuerzos para reducir su generación, manejo y uso, entre los que destacan la firma de convenios internacionales, como: la Convención de Basilea para el control transfronterizo de residuos y su disposición, la Convención de Róterdam que resultó en el Procedimiento de Consentimiento para el manejo de ciertas sustancias químicas peligrosas y plaguicidas, y el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes orgánicos persistentes.

Con la firma y ratificación del Convenio de Estocolmo se establecieron una serie de compromisos y oportunidades para México, entre las que se incluyen: la designación de un punto focal nacional, brindar asistencia técnica a otros países que lo requieran, la promoción de la participación pública y la difusión de información, y la realización de actividades de investigación, desarrollo y monitoreo, así como la elaboración de un Plan Nacional de Implementación (PNI) en los siguientes dos años.

En México se iniciaron estudios sobre los niveles de COP en el seno de la Comisión de Cooperación Ambiental de América del Norte y mediante la implementación de Planes de Acción Regional (PARAN). Con esto se iniciaron diversas acciones de gestión y regulación así como de elaboración de inventarios de generación. Actualmente, nuestro país tiene un avance significativo en el control de varios de estos compuestos, entre los que se encuentran: mercurio, DDT, clordano, bifenilos policlorados, lindano, dioxinas y furanos, y plomo. Además se ha prohibido o restringido el uso de diversos plaguicidas.

A pesar de estos avances se carece de información sobre algunos COP y de los niveles existentes de estas sustancias en diferentes regiones del país. Esto le dificulta a las instancias gubernamentales la toma de acciones para eliminar el uso, manejo y generación de estas sustancias. Además, es necesario establecer y realizar actividades de investigación y monitoreo, para entender los parámetros ambientales e identificar de manera más precisa el transporte y comportamiento de los plaguicidas en el ambiente a lo largo de su ciclo de vida. Esto proporcionaría la mínima información requerida para prevenir el desarrollo de resistencia de las plagas, intoxicación de insectos, animales y plantas benéficos para el hombre; evitar la bioacumulación a lo largo de las cadenas tróficas, y la contaminación de suelo, aire y agua, así como evaluar adecuadamente los riesgos ambientales y a la salud asociados a los COP en México; verificar la reducción en los niveles de estas sustancias dentro del territorio nacional y elaborar un diagnóstico de otras sustancias tóxicas persistentes que puedan ocasionar problemas ambientales en nuestro país.

 

Bibliografía

 

Bhogal, A. y F. Nicholson. 2003. Effects of past sewage sludge additions on heavy metal availability in light textured soils: implications for crop yields and metal uptakes. Environmental Pollution 121(3): 413-423.

Comisión Intersecretarial para el Control del Proceso de y Uso de Plaguicidas. 1996. Catálogo Oficial de Plaguicidas,Fertilizantes y Sustancias Tóxicas. Cicoplafest, México.

Cortinas, C. 2000a. Características de Peligrosidad Ambiental de Plaguicidas. Instituto Nacional de Ecología, México.

———. 2000b. Comunicación de Riesgos para el Manejo de Sustancias Peligrosas con Énfasis en Residuos Peligrosos. Instituto Nacional de Ecología, México.

Environmental Protection Agency. Region 2 Superfund. Love canal. 2004. (última actualización: 14 de agosto de 2002). [revisado el 26 de julio de 2004]. http://www.epa.gov/region02/superfund/npl/0201290c.htm.

Global Environment Facility. 2002. Regionally based assessment of persistent toxic substances.North America regional report. PNUMA, Suiza.

Inter-organization Programme for the Sound Management of Chemicals. 2002. Master list of actions on the reduction and/or elimination of the releases of persistent organic pollutants. Cuarta edición. PNUMA, Suiza.

Interim Secretariat of the Basel Convention; Interim Secretariat of the Rotterdam Convention; Interim Secretariat of the Stockholm Convention. 2002. The hazardous chemicals and wastes Conventions. PNUMA, Suiza.

Interim Secretariat of the Stockholm Convention on Persistent Organic Pollutants. 2002. Ridding the world of POPs: A guide to the Stockholm Convention on persistent organic pollutants. PNUMA, Suiza.

Lai-qing L. 2004. The copper tolerance mechanisms of Elsholtzia haichowensis, a plant from copper-enriched soils. Environmental and Experimental Botany 51(2): 111-120.

Orris, P., L.C. Kaatz y K. Perry. 2000. Persistent Organic Pollutants and Human Health. Persistent Organic Pollutants Project, World Federation of Public Health Association.

Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. 2001. Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes. PNUMA, Suecia.

Ritter, L., K.R. Solomon y J. Forget. 1995. Contaminantes orgánicos persistentes. Informe sobre: aldrin, dieldrin, endrin, clordano, heptacloro, hexaclorobenceno, mirex, toxafeno, BPCs, dioxinas y furanos. Programa Internacional de Seguridad de las Sustancias Químicas. Programa Interinstitucional para la Gestión Racional de las Sustancias Químicas de las Naciones Unidas.

Schwedt, G. 2001. The essential guide to environmental chemistry. John Wiley & Sons Pub. Nueva York, EE.UU.

SenGupta, A.K. 2002. Environmental Separation of Heavy Metals: engineering processes. Lewis Publishers, Boca Raton, EE.UU.

US Environmental Protection Agency (USEPA) 2002. Office of Research and development. Persistent Organic Pollutants, EE.UU.

 

Aldrina
Información química   CAS: 309-00-2
Fórmula molecular: C12H8Cl6
Peso molecular: 364.92
Persistencia   Vida media: < 0.4 días (aire)
1.1-3.4 años (agua)

1.1-3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 4.96 x 10–4 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 2.31 x 10-5 mm Hg a 20°C

Solubilidad en agua: 17-180 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 10
6.5
BAF/BCF: 6100
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 38-678 mg/Kg
DL50 Cutanea: 98 mg/Kg
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 3 x 10-5 mg/kg /día (UF=1000)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida en algodón, cítricos y maíz
  • Termiticida
  • Todos sus usos cancelados desde 1987
Producción y uso internacional 
  • No existen productores conocidos actualmente
  • Se reporta su uso en un país como ectoparasitida
Estatus en México
  • Prohibida su importación, fabricación, formulación, comercialización y uso conforme al Diario Oficial de la Federación del 3 de enero de 1991

Fuente: USEPA, 2002.

 

Dieldrina
 
Información química CAS: 60-57-1
Fórmula molecular: C12H8Cl6O
Peso molecular: 380.92
Persistencia Vida media: 1.3-4.2 días (aire)
1.1-3.4 años (agua)
1.1-3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental Constante de la ley de Henry: 5.8 x 10–5 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 1.78 x 10-7 mm Hg a 20°C
Solubilidad en agua: 140 mg/L a 20°C
Bioacumulación Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 105.2
BAF/BCF: 920000
Toxicidad aguda DL50 Oral: 37-87 mg/kg
DL50 Cutanea: 60-90 mg/kg
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 5 x 10-5 mg/kg /día (UF=100)
Historial de usos en los Estados Unidos
  • Insecticida en algodón, cítricos y maíz
  • Termiticida
  • Todos sus usos cancelados desde 1987
Producción y uso internacional
  • No existen productores conocidos actualmente
  • Insecticida utilizado hasta 1980 para el control de plaga de la langosta. No existen usos actuales excepto en un país (por 2 años para eliminar sus inventarios)
Estatus en México
  • Prohibida su importación, fabricación, formulación, comercialización y uso conforme al Diario Oficial de la Federación del 3 de enero de 1991

Fuente: USEPA, 2002.

 

Endrina
 
Información química   CAS: 72-20-8
Fórmula molecular: C12H8Cl6O
Peso molecular: 380.92
Persistencia   Vida media: 2.2 días (aire)
1.0-4.1 años (agua)

4-14 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 6.36 x 10–6 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 7 x 10-7 mm Hg a 25°C

Solubilidad en agua: 220-260 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 105.2
BAF/BCF: 7000
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 7-15 mg/kg
DL50 Cutanea: 15 mg/kg (hembras)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 3 x 10-4 mg/Kg /día (UF=100)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida en algodón
  • Rodenticida en huertos
  • Todos sus usos cancelados desde 1991
Producción y uso internacional 
  • No existen productores conocidos actualmente
  • Se hay usos reportados actualmente
Estatus en México
  • Prohibida su importación, fabricación, formulación, comercialización y uso conforme al Diario Oficial de la Federación del 3 de enero de 1991

Fuente: USEPA, 2002.

 

Clordano
 
Información química   CAS: 57-74-9
Fórmula molecular: C10H6Cl8
Peso molecular: 409.78
Persistencia   Vida media: 1.3-4.2 días (aire)
1.1-3.4 años (agua)
1.1-3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 4.8 x 10–5 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 1 x 10-6 mm Hg a 20°C
Solubilidad en agua: 56 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106
BAF/BCF: 250000
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 283 mg/kg
DL50 Cutanea: 580 mg/kg (conejos)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 5 x 10-4 mg/Kg /día (UF=300)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida en agricultura y jardines caseros
  • Termiticida
  • Todos sus usos cancelados desde 1988
Producción y uso internacional 
  • China y Singapur
  • El clordano se utilizado en Asia y Africa como termiticida
Estatus en México
  • Restringida su adquisición solo con la presentación de una recomendación escrita de un técnico oficial o privado que haya sido autorizado por el gobierno federal y su manejo y uso se efectuarán de acuerdo a la norma oficial mexicana que establece los requisitos y especificaciones fitosaniatarias para el manejo de plaguicidas agrícolas restringidos

Fuente: USEPA, 2002.

 

Heptacloro
 
Información química   CAS: 76-44-8
Fórmula molecular: C10H5Cl7

Peso molecular: 373.32
Persistencia   Vida media: 1.3-4.2 días (aire)
0.03-0.11 años (agua)
0.11-0.34 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 2.3 x 10–3 atm3/ mol Presión de vapor: 3 x 10-4 mm Hg a 20°C
Solubilidad en agua: 180 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 105.27
BAF/BCF: 8500
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 147-220 mg/kg
DL50 Cutanea: 2000 mg/kg (rata); 119-320 mg/kg (conejos)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 5 x 10-4 mg/kg /día (UF=300)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida para el control de hormigas en cajas de calbes subterráneas
  • Termiticida
  • La mayoría de sus usos fueron cancelados en 1978, y todos desde 2000
Producción y uso internacional  
  • No existen productores conocidos actualmente aunque se han solicitado excepciones para utilizarse como plaguicida y solvente de plaguicidas
  • Insecticida para el control de termitas y otros insectos del suelo en varios países
  • Se utiliza como solvente para plaguicidas en dos países
Estatus en México
  • No cuenta con registro en México, por lo que no está autorizado su uso

Fuente: USEPA, 2002

 

Mirex
 
Información química   CAS: 2385-85-5
Fórmula molecular: C10Cl12

Peso molecular: 545.5
Persistencia   Vida media: 4.2-12.5 días (aire)
0.34-1.14 años (agua)
>3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 8.3 x 10–3 atm3/ mol a 20°C
Presión de vapor: 3 x 10-7 mm Hg a 25°C

Solubilidad en agua: 5.45 x 10-5 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106.9
BAF/BCF: 2400000
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 306 mg/kg
DL50 Cutanea: 800 mg/kg (conejos)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 2 x 10-4 mg/kg /día (UF=300)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida para control de hormigas
  • Aditivo para retardantes de flama industriales
  • Todos sus usos como plaguicida cancelados desde 1977
Producción y uso internacional 
  • No existen productores conocidos actualmente. China ha solicitado su excepción para uso como termiticida.
  • Se solicitó excepción por dos países para su uso como termiticida
Estatus en México
  • Prohibida su importación, fabricación, formulación, comercialización y uso conforme al Diario Oficial de la Federación del 3 de enero de 1991

Fuente: USEPA, 2002.

 

DDT
 
Información química   CAS: 50-29-3
Fórmula molecular: C14H9Cl5
Peso molecular: 354.49
Persistencia   Vida media: 4.2-12.5 días (aire)
0.34-1.14 años (agua)
1.1-3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 1.29 x 10–5 atm3/ mol a 23°C
Presión de vapor: 1.6 x 10-7 mm Hg a 20°C

Solubilidad en agua: 1.2-5.5 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106.19
BAF/BCF: 1800000
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 87 mg/kg
DL50 Cutanea: 1931 mg/kg (conejos)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 5 x 10-4 mg/kg /día (UF=100)
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida de amplo espectro en varios cultivos
  • La mayor parte de sus usos cancelados en 1972
  • Todos sus usos cancelados desde 1989
Producción y uso internacional 
  • Producción: China e India
  • Insecticida utilizado al menos en 25 países para el control de insectos vectores de enfermedades humanas, particularmente la malaria. Utilizado en la producción de Difocol
Estatus en México
  • Uso solo permitido para campañas sanitarias por las dependencias del gobierno federal

Fuente: USEPA, 2002.

 

Toxafeno
 
Información química   CAS: 8001-35-2
Fórmula molecular: C10H10Cl8

Peso molecular: 413.82
Persistencia   Vida media: 4.2-12.5 días (aire)
>3.4 años (agua)
>3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 6.3 x 10–2 atm3/ mol Presión de vapor: 5 x 10-6 – 0.4 mm Hg a 20°C
Solubilidad en agua: 550 mg/L a 20°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 104.8 – 106.6
BAF/BCF: 1100000
Toxicidad aguda  DL50 Oral: 40 mg/kg
DL50 Cutanea: 600 mg/kg (conejos)
Toxicidad crónica Dosis de referencia: en desarrollo
Historial de usos en los Estados Unidos  
  • Insecticida para el control de plagas en algodón, saltamontes y sarna en ganado
  • La mayoría de sus usos cancelados en 1982
  • Todos sus usos cancelados desde 1990
Producción y uso internacional
  • No existen productores conocidos ni se reportan usos actualmente
Estatus en México
  • Prohibida su comercialización

Fuente: USEPA, 2002.

 

Hexaclorobenceno
 
Información química   CAS: 118-74-1
Fórmula molecular: C6Cl6

Peso molecular: 284.78
Persistencia   Vida media: 417-1250 días (aire)
>3.4 años (agua)
>3.4 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 7.1 x 10–3 atm3/ mol a 20°C
Presión de vapor: 1.089 x 10-5 mm Hg a 20°C
Solubilidad en agua: 40 mg/L a 20°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 105.5
BAF/BCF: 110000
Toxicidad aguda DL50 Oral: 3500 mg/kg
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 8 x 10-4 mg/kg /día (UF=100)
Historial de usos en los Estados Unidos 
  • Funguicida para semillas y trigo
  • Actualmente importado como intermediario; importaciones anticipadas para su cese en el futuro para cumplimiento con excepciones
Producción y uso internacional  
  • No existen productores conocidos actualmente para su uso como fungicida
  • No hay usos reportados como funguicida
  • Muchos países han solicitado excepciones como intermediario
Estatus en México
  • No cuenta con registro en México, por lo que no está autorizado su uso.

Fuente: USEPA, 2002.

 

Bifenilos policlorados
 
Información química   CAS: 11097-69-1
Fórmula molecular: C12Cl(x+y)
Peso molecular: 328 (va de 188.7-498.7)
Persistencia   Vida media: 4.2 días (aire)
5.7 años (agua)
1.14 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 2 x 10–3 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 7.71 x 10-5 mm Hg a 25°C
Solubilidad en agua: 57 mg/L a 24°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106.5
BAF/BCF: 3000000
Toxicidad aguda DL50 Oral: 1010 mg/kg
Toxicidad crónica Dosis de referencia: 2 x 10-5 mg/kg /día (UF=300) bajo revisión
Historial de usos en los Estados Unidos
  • Uso permitido si se encuentra en equipos (transformadores) existentes; destrucción adecuada después de finalizado el tiempo de vida útil
Producción y uso internacional  
  • Producción descontinuada
  • No existen registros de usos nuevos; existente en equipos y productos en existencia
  • Se reporta su uso en un país como ectoparasitida
Estatus en México
  • Regulado por la Norma Oficial Mexicana NOM-133-ECOL-2000, Protección ambiental-Bifenilos policlorados (BPC)-Especificaciones de manejo

Fuente: USEPA, 2002.

 

Dibenzo-p-Dioxinas-Policloradas
Información química   CAS: 1746-01-6
Fórmula molecular: C12H4Cl4O2

Peso molecular: 322.0
Persistencia   Vida media: 4.2-12.5 días (aire)
0.11-0.34 años (agua)
0.34-1.1 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 1.6 x 10–5 – 1 x 10-4 atm3/ mol a 25°C
Presión de vapor: 1.5 x 10-9 – 3.4 x 10-5 mm Hg a 25°C
Solubilidad en agua: 0.019 mg/L a 25°C
Bioacumulación  Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106.9
BAF/BCF: 130000
Toxicidad aguda    DL50 Oral: 5051 mcg/kg (hamster)
DL50 Oral: 22-165 mcg/kg (rata)
DL50 Oral: 4.2 mcg/kg (mink)
DL50 Oral: 0.6 mcg/kg (cerdo de guinea)
Toxicidad crónica Bajo revisión
Producción y uso internacional    
  • Incineración de residuos médicos y municipales§         Quema de patio
  • Manufactura y blanqueo de papel
  • Ciertos procesos térmicos de la industria metalúrgica
  • Algunos procesos de fabricación de sustancias como el 2,4,5-triclorofenol (actualmente cesado)
Estatus en México
  • Las dioxinas y furanos están incluidas en los proyectos de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-040-ECOL-2001, Protección ambiental-Fabricación de cemento hidráulico-Niveles máximos permisibles de emisión a la atmósfera; y PROY-NOM-098-ECOL-2000, Protección ambiental-Incineración de residuos, especificaciones de operación y límites de emisión de contaminantes

Fuente: USEPA, 2002.

 

Dibenzo-p-Furanos-Policlorados
Información química   CAS: 51207-31-9
Fórmula molecular: C12H4Cl4O
Peso molecular: 306.0
Persistencia   Vida media: 1.6-10 días (aire)
0.005-1.62 años (agua)
1-3 años (suelo)
Propiedades relacionadas con su transporte ambiental   Constante de la ley de Henry: 8.6 x 10–6 atm3/ mol
Presión de vapor: 1.5 x 10-8 mm Hg

Solubilidad en agua: 0.483 mg/L
Bioacumulación Kow (coeficiente de partición octanol-agua): 106.5
Producción y uso internacional    
  • Incineración de residuos médicos y municipales§         Quema de patio
  • Manufactura y blanqueo de papel
  • Ciertos procesos térmicos de la industria metalúrgica
  • Algunos procesos de fabricación de sustancias como el 2,4,5-triclorofenol (actualmente cesado)
Estatus en México
  • Las dioxinas y furanos están incluidas en los proyectos de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-040-ECOL-2001, Protección ambiental-Fabricación de cemento hidráulico-Niveles máximos permisibles de emisión a la atmósfera; y PROY-NOM-098-ECOL-2000, Protección ambiental-Incineración de residuos, especificaciones de operación y límites de emisión de contaminantes

Fuente: USEPA, 2002.

 

 

 

Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007