La
influencia de los aspectos sociales sobre la alteración
ambiental y la restauración ecológica
María Zorrilla Ramos
Cultura Ecológica, A. C. mzorrilla@institutomora.edu.mx
El
objetivo de este trabajo es presentar la importancia de considerar
los aspectos sociales que influyen en la alteración ambiental
y proponer una guía de elementos que describen la relación
entre sociedad y medio ambiente y que es de utilidad considerar
en acciones de restauración de ecosistemas.
En primer término se expone de manera general la importancia
del vínculo entre sociedad y medio ambiente como una relación
doble donde ambas esferas se influyen mutuamente y cuáles
son algunas de las consecuencias de la degradación ambiental
en procesos sociales como la pobreza y la desigualdad. En segundo
término se propone un marco de análisis a partir
de una serie de elementos que permiten ordenar la información
y entender los procesos que vinculan sociedad y medio ambiente.
Medio ambiente y sociedad
El deterioro de los recursos naturales a nivel mundial ha llevado
a cuestionamientos importantes sobre la manera en la que se están
usando los recursos así como sobre las perspectivas de
desarrollo futuro al ritmo de explotación actual. El recuento
de los daños se incrementa año con año, y
uno puede encontrar en la actualización de las cifras que
el deterioro ambiental continua a pesar de las políticas,
las convenciones internacionales y las declaraciones de buena
voluntad de los gobiernos que supuestamente tienen bien integrada
en su agenda el tema del desarrollo sustentable. Por ejemplo,
en las actas del XII Congreso forestal mundial, realizado en Québec
en 2003, quedó asentado que la pérdida de la cubierta
forestal prosiguió en el decenio de 1990 más o menos
a la misma velocidad que en el decenio de 1980, con un promedio
de entre 12 y 15 millones de hectáreas anuales a nivel
mundial (XII Congreso forestal mundial 2003) Lo importante de
resaltar es que durante la década de 1990, con el impulso
de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en el año
de 1992, el tema ambiental estaba posicionado en la agenda de
gobiernos y organizaciones civiles. Sin embargo, esto no ha sido
suficiente para disminuir el problema, por lo que hay que entender
las causas reales de la degradación ambiental y profundizar
en ellas.
La preocupación por el tema no es gratuita. Toda sociedad
en mayor o menor medida es vulnerable a las transformaciones de
su entorno natural; al respecto podemos identificar algunos aspectos
(Arizpe y Velázquez 1996:58) que en la actualidad hacen
más grave esto; en primer lugar está la escala del
cambio ambiental que afecta cada vez a mayor cantidad de personas.
Si bien la migración ha sido una salida empleada por la
humanidad en toda su historia para enfrentar el deterioro de sus
recursos, el espacio disponible es cada vez menor, de manera que
la restauración de ecosistemas se hace socialmente necesaria.
Esto se refleja en el nivel de dispersión de la población.
Por ejemplo, según el XII Censo General de Población
y Vivienda (INEGI, 2000) en México 13.4 millones de personas
habitan en poblaciones de entre 2,500 y 14,999 habitantes, y 24.7
millones de personas lo hacen en
El término de desarrollo sustentable fue
acuñado en 1980 por la Unión Internacional para
la Conservación de la Naturaleza (UICN); sin embargo, la
definición más difundida hasta este momento y que
sirve de referencia es la de Comisión Mundial de Medio
Ambiente y Desarrollo. Dicha comisión se estableció
en 1984 como un cuerpo independiente de la Organización
de las Naciones Unidas y concluyó su primera fase de trabajo
en 1987 con la publicación del informe titulado Nuestro
futuro común (también conocido como Informe Brundtland).
En este texto Nuestro futuro común se establece que “el
desarrollo sustentable es el tipo de desarrollo que satisface
las necesidades de la generación presente sin comprometer
la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades”.Se señala también que el desarrollo
sustentable es “un proceso de cambio en el cual la explotación
de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación
del desarrollo tecnológico y el cambio institucional están
todos en armonía entre el potencial actual y futuro para
satisfacer las aspiraciones y necesidades humanas. (WCED 1987:
46)
196,350 localidades de menos de 2,500 habitantes. Por otra parte,
se sabe que 80% de los recursos forestales está en manos
de ejidos y comunidades (White y Martín 2002: 9). Estos
datos, sugieren a simple vista la importancia de conocer las modalidades
de los tipos de propiedad y las relaciones que se dan en ella
en el contexto del aprovechamiento de los recursos naturales.
Mientras más rápido avanza el deterioro ambiental
y las alteraciones en los ecosistemas, más disminuye la
capacidad de la sociedad de encontrar medios alternativos para
que sus actividades y su economía no se vean afectadas
drásticamente. Si bien la sociedad en su conjunto se ve
perjudicada de diversas maneras por el deterioro ambiental, las
más directamente afectadas son aquellas comunidades en
las que la subsistencia está basada principalmente en actividades
primarias como la agricultura y la recolección y cuya capacidad
para encontrar medios alternativos de subsistencia es menor. Esto
ha llevado a replantear no únicamente la relación
entre los seres humanos y la naturaleza, sino también la
relación al interior de la sociedad. En este sentido los
problemas ambientales están profundamente ligados a otro
tipo de problemas sociales relacionados con la justicia y la equidad.
Como toda problemática social, la degradación ambiental
es estudiada y comprendida por muchas disciplinas que enfatizan
la relevancia de cuestiones éticas, culturales, políticas,
educativas o económicas, por mencionar algunas. Si bien
cada aproximación teórica nos ayuda a comprender
el problema, es importante aceptar que éste se compone
de múltiples elementos que no pueden ser abarcados por
un solo modelo interpretativo. En este sentido, práctica
y teoría deben estar en constante comunicación por
medio de la investigación aplicada y el uso de herramientas
analíticas en proyectos concretos de manera que se nutran
mutuamente. Otro aspecto importante es que las interpretaciones
teóricas sobre un mismo problema no sólo pueden
diferir en el enfoque sino en sus explicaciones y esto influye
directamente en la manera de hacer políticas públicas
y proyectos (Comas 1998:139).
En resumen ¿por qué preguntarnos sobre los modelos
teóricos? Porque cuando hay una intervención de
un grupo externo sobre un territorio concreto donde habita una
población específica hay, de inicio, una idea de
cómo debe ser la situación. Es decir, cuando el
gobierno interviene a través de una política pública,
o una organización no gubernamental financia un proyecto,
detrás hay una idea específica de cómo debe
desarrollarse dicho proyecto y qué resultados debe dar.
Se busca modificar un statu quo o estado que se percibe como no
deseable y a partir del uso de recursos (dinero, conocimiento,
información) se busca llegar a un nuevo estado que se percibe
si bien no como ideal, sí como mejor que el estado inicial.
Pero detrás de esta idea de lo correcto o lo incorrecto
hay interpretaciones y valores de lo que debe ser, y diversos
actores se confrontan en escenarios concretos sobre cómo
se deben llevar al cabo los proyectos; en otras palabras, las
orientaciones de las agencias que intervienen en este proceso
impactan en el resultado. Lo importante sería en este aspecto
tratar de llegar a las causas sociales más profundas del
deterioro ambiental, analizando situaciones como la naturaleza
de las instituciones y las condiciones de desigualdad social.
Existen también otras consideraciones importantes al momento
de observar la relación entre sociedad y medio ambiente.
Además de las diferentes disciplinas y enfoques teóricos,
la escala con la que se observa el problema es muy importante.
La visión que tiene un empleado federal sobre un problema
ambiental será muy distinta a la que tiene un habitante
de una comunidad, un investigador o un miembro de una organización
local. Lo importante es que estas visiones muchas veces pueden
ser contradictorias (por ejemplo, la decisión federal de
construir una presa será totalmente opuesta a la de los
posibles desplazados) pero muchas otras veces puede ser complementaria.
Retomando los principales puntos vistos hasta este momento tenemos
que:
-
El
deterioro ambiental es un problema generalizado a nivel mundial,
y a pesar de que el tema del medio ambiente y los recursos
naturales se ha posicionado en la agenda internacional esto
no ha sido suficiente para frenar el deterioro.
-
Lo anterior nos lleva a cuestionar si se ha trabajado realmente
sobre las causas del deterioro y si hay un entendimiento profundo
de ellas.
-
El deterioro ambiental tiene efectos sociales en tanto que
afecta el acceso a los recursos naturales y profundiza problemas
como desigualdad y pobreza. Este deterioro a su vez es reflejo
de relaciones desiguales en la sociedad, así como modos
de producción, formas y tasas de extracción
de los recursos que han demostrado ser insustentables.
-
Para entender estos vínculos se hace necesario complementar
datos en investigaciones con interpretaciones teóricas
nutriéndose mutuamente por medio del análisis
la práctica y la teoría. En este sentido, los
enfoques teóricos que se utilicen tienen consecuencias
prácticas en las políticas públicas.
Parte
de la complejidad de entender las interrelaciones entre sociedad
y medio ambiente está en la diversidad de actores, ecosistemas,
modos de producción, políticas públicas y
culturas. Para desentrañar un poco esta complejidad se
propone en el siguiente apartado ubicar, a partir del concepto
de territorio, qué elementos nos permiten comprender no
sólo las características por medio de indicadores,
sino los procesos y relaciones que hay en torno a un espacio o
lugar determinado y que impactan directamente en el aprovechamiento,
degradación y restauración de los ecosistemas.
Aspectos sociales vinculados a la restauración
ecológica
Para
hacer un análisis concreto de la interacción entre
sociedad y medio ambiente y cómo se vinculan entre sí,
es necesario partir de un elemento básico, el territorio
entendiéndolo como aquellos lugares creados por la acción
del ser humano. En este sentido, el territorio es la “organización
del espacio, se puede decir que el territorio responde en primera
instancia a las necesidades económicas, sociales y políticas
de cada sociedad, y bajo este aspecto su producción está
sustentada por las relaciones sociales que lo atraviesan: pero
su función no se reduce a esta dimensión instrumental,
el territorio es también objeto de operaciones simbólicas
y una especie de pantalla sobre la que los actores sociales (individuales
o colectivos) proyectan sus concepciones del mundo” (Giménez
2000: 24). Está compleja concepción del territorio
es una invitación a ver la totalidad de elementos que confluyen
en un simple espacio, ya que no se enfoca únicamente a
actividades económicas sino que recupera la importancia
de los aspectos sociales y culturales, y sobre todo, la diversidad
de actores que pueden estar proyectando sus expectativas sobre
un lugar.
La restauración de ecosistemas supone un reconocimiento
concreto de una problemática específica sobre un
territorio, y la necesidad de actuar para revertir la problemática
identificada. Sea cual sea el territorio elegido, éste
tiene de inicio una característica como lugar en el que
interactúan diferentes actores, con diversos grados de
poder y con expectativas propias sobre los posibles usos de dicho
espacio. En otras palabras, la idea del territorio de un técnico
es distinta a la de un empresario o la de un burócrata,
pero también a la de las personas que viven de él
y en él. Por lo tanto, no sólo se tiene que trabajar
en el entendimiento de una complejidad en factores ecológicos
y sociales, sino con expectativas y representaciones. La restauración
de ecosistemas no exige sólo un reconocimiento común
del problema, sino una intención común de cambiar
ciertos patrones que pueden estar influyendo en el deterioro.
En este sentido, el grado del deterioro es importante ya que un
cambio en los patrones de uso de la tierra y los recursos parte
de una percepción de crisis por parte de al menos un actor.
Dicha crisis puede ser desde la percepción de escasez de
un recurso, hasta alteraciones graves a la cotidianidad como los
casos relacionados con la salud. Un ejemplo de percepción
de escasez es la restricción del uso de recursos forestales
por parte de una comunidad que ve mermado su bosque (Hernández
Apolinar y Aguirre 2004) o bien una situación grave como
la contaminación por derrame de químicos en un cuerpo
de agua (los derrames de petróleo en la costa de la península
ibérica en 2003)
Hasta este momento sobresalen dos puntos importantes:
a)
un territorio específico tiene representaciones distintas
para los diferentes actores involucrados, lo cual se refleja
en sus expectativas sobre los usos y valores de dicho territorio;
b) las acciones para la restauración ecológica
implican una percepción de escasez, crisis o peligro
por parte de al menos una fracción de los actores involucrados.
Hay
otros elementos que influyen en la degradación ambiental
y en la posibilidad de lograr una restauración y que tienen
que ver de manera general con las dinámicas internas que
se están viviendo en las comunidades (historia, dinámica
poblacional) y con elementos externos que influyen el territorio
como lo son las políticas públicas o los mercados
que demandan ciertos productos.
A continuación se proponen siete elementos que permiten
analizar no sólo el estado de las condiciones sociales
existentes en torno a un territorio específico, sino que
permiten ver las relaciones, tendencias y posibles puntos de conflicto
que pueden influir en la restauración ecológica.
Dichos elementos son: a) historia, b) indicadores sociodemográficos,
c) actores y relaciones, d) derechos de propiedad, reglas de uso
y normatividad, e) políticas públicas, f) actividades
productivas y mercados, y g) información. A continuación
se explica cada uno de ellos y se propone el uso de algunos modelos
analíticos que pueden ser de utilidad. Esta es sólo
una de las maneras de conceptualizar la situación, y cómo
se verá todos los factores están relacionados. Sin
embargo, tratar por separado cada uno de ellos permite profundizar
y obtener una imagen más completa de la situación.
La propuesta no es que se inicien los proyectos una vez que se
tengan llenas matrices con datos y después de una serie
de talleres para obtener la información; se reconoce que
en los procesos de crisis ambientales, donde se requiere de una
actuación inmediata, es muy difícil ponerse a investigar
previamente estadísticas del INEGI (por mencionar algún
ejemplo). A pesar de ello, es útil tener en mente que estos
elementos existen y que impactan tanto en la degradación
como en la restauración para que, pasada la emergencia,
sea posible influir en la recuperación a largo plazo.
Descripción
de los elementos
Procesos
históricos y culturales
Se
proponen tres áreas de conocimiento sobre la historia del
territorio y la cultura.
i) La historia regional. El territorio es reflejo de decisiones
tomadas en el pasado (aunque no necesariamente por los actores
que actualmente toman decisiones sobre él) y esa historia
marca a su vez decisiones consecuentes sobre su uso.
ii) La historia de la comunidad y la cultura. ¿Cuánto
tiempo lleva asentada en ese territorio? ¿De cuándo
es el poblamiento, la fundación de la localidad o la
dotación de las tierras? ¿Es producto de una política
de colonización o un desplazamiento? Estos son ejemplos
de preguntas sobre el origen pero es igualmente importante considerar
los aspectos relacionados con la cultura, las costumbres e identidad
de la población, no sólo si se trata de un grupo
indígena sino también de comunidades rurales mestizas
y comunidades urbanas. Al preguntar e investigar sobre este
tema, comenzamos a darnos cuenta de la estrecha relación
que hay entre las costumbres, el significado que tienen los
lugares y las actividades y la relación con el estado
de los recursos naturales.
iii) La historia de la degradación ambiental. Puede ser
resultado de un proceso de varios años (la erosión,
por ejemplo) o bien percibida como un evento específico
(una temporada de incendios), o ser resultado de una combinación
de eventos y procesos. Esto también conforma la historia
y es necesario conocer los términos en los que se dio
la situación y la manera en la que es percibida por la
comunidad y por cada uno los actores involucrados.
Para trabajar con este tipo de información tenemos tres
fuentes: la historia documentada, si hay estudios previos sobre
la región; los medios de comunicación (sobre todo
en el caso de eventos específicos) y por último,
la historia oral que recupera la experiencia y memoria de los
habitantes o de quienes conocen la zona, (De Garay, 1994). Existe
también otro tipo de instrumentos como las entrevistas
a profundidad y los talleres de planeación participativa
en los cuales un grupo de personas identifica eventos específicos
que han impactado su entorno (GEA-WRI 1993)
Condiciones
sociodemográficas
En este punto se consideran principalmente dos aspectos, i) las
tendencias de la población y las condiciones de pobreza
y desigualdad que hay al interior de una comunidad y ii) la situación
de esa comunidad en relación con la región y el
país.
Para conocer el estado y las tendencias de la población
el uso de indicadores es muy útil, sin embargo, es necesario
conocer los indicadores, elegirlos cuidadosamente y saber interpretarlos.
Los datos relevantes pueden variar de acuerdo con la problemática
ambiental y con el tipo de comunidad de la cual se trata, pero
lo que importa es conocer el estado de la población en
términos de crecimiento poblacional, migración,
salud, condiciones de la vivienda o marginación.
Todo esto depende de la situación, si se está trabajando
con comunidades urbanas o rurales así como del tema y de
los recursos naturales afectados. Por ejemplo, si es una zona
de expulsión de población ese hecho nos puede indicar
una disminución en el uso de los recursos pero también
de una posible falta de continuidad de procesos locales de manejo
y uso de recursos ya que la gente que adquiere conocimiento (sobre
todo los jóvenes) es migrante potencial. Pero si, por ejemplo
se identifica que las mujeres y ancianos permanecen, los acuerdos
y la capacitación se debe hacer con estos actores. En otros
casos, como el de la contaminación, será importante
conocer estadísticas de salud, mortalidad y morbilidad.
Datos como las tendencias de crecimiento poblacional o el ingreso
per cápita dan información sobre el consumo de energía,
agua y recursos en general. Otro aspecto importante es elegir
correctamente los datos a recabar es que nos permiten hacer regionalizaciones
con base en indicadores socioeconómicos (por ejemplo, regionalizar
por grado de marginación) y observar patrones territoriales
así como establecer comparaciones, ya sea entre diferentes
localidades o zonas o sobre una misma localidad en diferentes
momentos.
El aspecto de la pobreza y la desigualdad es central para el caso
de México, y abarca los ámbitos urbano como rural.
Existe un vínculo entre la pobreza y la degradación
ambiental (Guevara y Muñoz, 1997), pero ¿cuál
es? Por una parte, se sabe que la sobrevivencia de los grupos
más pobres depende en buena medida del aprovechamiento
que hagan de los recursos naturales que tienen a su alrededor,
principalmente el suelo, los recursos forestales, el agua, las
plantas o los animales.
Cualquier
cambio en la calidad o cantidad de estos recursos afecta inmediatamente
a la población en estado de pobreza. La degradación
ambiental hace que la población que inicialmente está
en condiciones de marginación sea más vulnerable
a los riesgos de desastres naturales, problemas de salud o disminución
del ingreso básico para la sobrevivencia. En relación
con lo anterior, se ha dicho que la pobreza urbana está
fuertemente relacionada con la pobreza rural, ya que los más
pobres de la ciudad llegaron del campo en busca de mayores oportunidades
de empleo bien remunerado (Campos y Vélez, 1994:180)
Estos datos están disponibles en instituciones como el
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI), el Consejo Nacional de Población (CONAPO) o la
Secretaría de Salud (SSA) o bien en instituciones estatales.
Por otra parte existen encuestas realizadas por instituciones
o centros de investigación que pueden servir para información
específica sobre una región. Lo importante es que
se trate de datos con calidad verificada y de fuentes confiables.
Existe otro tipo de indicadores como los del uso y aprovechamiento
de los recursos así como los datos sobre la degradación
ambiental: la calidad del aire, del agua, la deforestación
o la degradación del suelo. Esta información, según
la escala de referencia, por ejemplo, las 600 mil hectáreas
anuales que se deforestan en el país, son sólo un
promedio que no muestra las diferencias ni la problemática
a nivel local.
Por otra parte, quién y cuándo genera la información
o bien, la ausencia de información son en sí mismos
datos importantes y entre otras cosas muestra donde está
(o dónde no) el interés y la responsabilidad por
conocer y dar seguimiento a una problemática ambiental
específica.
Análisis
de los actores
Los
actores son la pieza principal de la interpretación de
la relación entre sociedad y territorio, no sólo
por lo que hemos visto de la diversidad de interpretaciones y
expectativas sobre un mismo espacio, sino porque esto se traduce
en recursos, derechos, responsabilidades, conflictos y, a la larga,
en el resultado final de los proyectos.
Una manera común de identificar los actores es enumerarlos
(aquí la exahustividad al inicio es mejor que dejar fuera
a alguien). La lista puede ir desde los habitantes de la localidad,
hasta los funcionarios del gobierno federal o local pasando por
otras instituciones con influencia en la zona como organizaciones
no gubernamentales, organizaciones campesinas, asociaciones, centros
de investigación o incluso grupos religiosos.
Sin embargo, no todos los actores son iguales. Las diferencias
se dan en cuanto a recursos, poder, conocimiento, proximidad al
recurso, derechos y obligaciones, por mencionar los aspectos más
comunes, pero también están las expectativas sobre
el uso del territorio que se refleja en conflictos por los recursos,
la fragilidad de instituciones y la oposición o apoyo a
los proyectos, incluídos aquellos relacionados con la restauración
ecológica.
Para entender cuáles son estas diferencias Carol Pierce
(1999:6) propone la elaboración de una matriz sobre quién
y cómo cuenta en los proyectos forestales (Who counts matrix)
donde se discuten siete aspectos relevantes que permiten identificar
las interacciones entre los actores, el nivel de conflicto potencial
así como la manera en la que cada actor se relaciona con
el recurso (cuadro 1). Esta matriz ha probado su efectividad en
diferentes países. Los aspectos que considera son: proximidad
al recurso, derechos preexistentes, dependencia del recurso, pobreza,
conocimiento local, integración cultural con respecto al
recurso forestal y poder.
Si bien este instrumento está diseñado para el caso
concreto del aprovechamiento forestal, lo que nos resulta destacable
es la posibilidad de que una herramienta que puede parecer a simple
vista sencilla provee información para la realización
de proyectos ambientales. Este instrumento parte de aceptar que
hay diferencias importantes entre actores en donde la dependencia
de los recursos puede ser mayor para quienes no tienen poder económico
o político pero finalmente son quienes resultan afectados
por las decisiones sobre su uso.
Cuadro 1. Matriz de quién cuenta (Who
counts matrix”) usada en proyectos forestales
|
|
Actor
1
|
Actor
2
|
Actor
3
|
Actor
4
|
|
|
Comunidad
local
|
Trabajadores
forestales
|
Compañías
madereras
|
Gobierno
Local
|
| Proximidad |
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| Derechos
preexistentes |
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| Dependencia |
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| Pobreza |
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| Conocimiento
local |
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| Cultura
y vínculos forestales |
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| Poder |
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| Valor
promedio |
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Para el llenado de la matriz se propone un rango de valores de
1 a 3 donde el uno es el mínimo y el tres es máximo.
Al final se saca un promedio por columna (lo que equivale a los
actores) y quien obtenga el promedio más alto es quien
debería tener mayor peso en la toma de decisiones.
Fuente: Pierce 1999.
En
el análisis de actores en proyectos de restauración
hay varios factores que deben tenerse en cuenta, pero el más
importante es el grado de acuerdo entre los participantes con
respecto a la necesidad de restauración y el hecho de que
ésta no sea percibida de manera negativa por la comunidad.
Esto resulta destacable en el caso de zonas donde la degradación
se ha dado por actividades productivas que la comunidad considera
benéficas (como la ganadería o el cultivo del café),
o que se perciba que el espacio tiene otro potencial productivo
rentable en un futuro y que esté en conflicto con la restauración.
También importa el grado de acuerdo entre los actores que
tienen igual importancia en la toma decisiones, pero diferentes
expectativas sobre un territorio, como es el caso de ejidos colindantes
o pequeños propietarios. En este sentido, los proyectos
requieren no sólo de negociación y acuerdo, sino
de compromisos a largo plazo, reglas, sanciones y monitoreo (Merino,
2003) lo cual se explica en siguiente apartado.
Para obtener esta información se requiere conocer el territorio
y a los actores, así como la percepción que tengan
unos actores de otros. Aquí la experiencia de organizaciones
y grupos que han trabajado la zona puede servir en un inicio pero
es importante realizar entrevistas propias. Otra fuente de información
son las investigaciones y publicaciones que haya sobre la región
o la localidad.
Derechos
de propiedad, reglas de uso y marco legal
En
primer término, los derechos de propiedad se refieren a
quién tiene legalmente el derecho de propiedad y uso sobre
un recurso específico. La propiedad sobre los recursos
naturales en México se fundamenta en el artículo
27 constitucional y existen básicamente cuatro tipos: propiedad
privada, ejidos, comunidades y bienes nacionales, cada una con
sus peculiaridades y reglas.
Dependiendo de la extensión del deterioro o del daño
ambiental sobre el que se esté trabajando es posible encontrar
diferentes modalidades de propiedad en un área donde se
realice un estudio. Esta información se obtiene para el
medio rural en la Secretaría de la Reforma Agraria, particularmente
en el Registro Agrario Nacional (RAN) y en zonas urbanas se cuenta
con el Registro Público de la Propiedad y el comercio en
cada entidad federativa.
La claridad en los derechos de propiedad se considera un factor
detonante de la sustentabilidad. Hay que aclarar que por claridad
en los derechos nos referimos sólo a que la propiedad sea
de una sola persona, la propiedad colectiva también necesita
claridad, lo cual no quiere decir dividirla; lo importante son
las reglas de uso sobre los recursos naturales. Gran parte de
los recursos naturales que nos interesa conservar cae dentro de
la categoría de bienes públicos o bienes de uso
común, por ejemplo, los ríos, los lagos o las tierras
forestales en áreas de uso común (Merino 2003).
De este modo, una vez identificado el estado de los derechos de
propiedad y a qué tipo de bien se hace referencia, es importante
definir las reglas que hay con respecto a ese recurso. Al respecto
Leticia Merino (2003: 72) afirma que: “Para lograr patrones
de uso sostenido de los recursos, las reglas deben dar respuesta
a dos tipos de problemas: a) los problemas de apropiación,
que se refieren a la forma en la que los usuarios cosechan las
unidades de recursos. [...] y b) las reglas de provisión
que se refieren a los acervos o contenidos de los sistemas de
recursos. Si los problemas de apropiación no son resueltos,
los problemas de provisión no pueden abordarse.”
En acciones de restauración ecológica ambos tipos
de reglas son igual de relevantes para apoyar las acciones de
mantenimiento y garantizar que se cumplan las restricciones al
aprovechamiento.
Las reglas son el núcleo de la sostenibilidad en el uso,
manejo y restauración ambiental. El nivel de consenso y
la solidez de las instituciones en torno a éstos constituyen
una parte central del análisis de los vínculos entre
medio ambiente y sociedad. Una de las escuelas más importantes
que hay para el entendimiento de estas reglas es la desarrollada
por Elinor Ostrom (1990) en torno al manejo de los bienes comunes
y a la elaboración de normas y consensos.
Otro aspecto importante es el marco legal. Además del tipo
de propiedad y las reglas internas para el uso de los recursos
existen las leyes federales en materia ambiental, forestal, agropecuaria,
hídrica, de pesca y así como las normas oficiales
mexicanas. Este tipo de reglas regulan la extracción, la
conservación y la restauración de los recursos.
El daño ambiental puede haber sido ocasionado por acciones
realizadas de manera legal (la ganaderización) o ilegal
(la tala clandestina) y su origen también nos mostrará
la naturaleza del conflicto social que hay detrás.
Políticas
públicas
Entender la incidencia de las políticas públicas
en el pasado y en la actualidad es otro factor crucial para lograr
la restauración de los ecosistemas. El gobierno es un actor
fundamental tanto en el deterioro como en la conservación
del entorno y los recursos. A través de políticas
públicas sectoriales se proveen incentivos y restricciones
para el uso, aprovechamiento y explotación de los recursos
naturales, y el hecho de que no se actúe sobre una problemática
(es decir, la no decisión) es en sí una aceptación
del statu quo, y por lo tanto una decisión política.
En México, la historia de la degradación ambiental,
al menos durante el siglo XX, está estrechamente ligada
a políticas públicas, desde el reparto agrario y
el impulso a las actividades agropecuarias (que respondían
a demandas sociales específicas) hasta la creación
de entidades como la Comisión Nacional de Desmonte o los
programas de colonización y ganaderización de los
trópicos. Estos son ejemplos de que la perdurabilidad de
los recursos naturales no se consideró importante durante
muchos años. Si bien desde principios del siglo XX se fue
gestando la construcción de la agenda ambiental en México
(Simonian, 1998) no es sino hasta 1982 con la creación
de la Subsecretaría de Medio Ambiente al interior de la
Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE)
que se institucionaliza la política ambiental.
Las políticas públicas pueden incidir de manera
directa o indirecta en el medio ambiente y esto puede ocurrir
de manera positiva o negativa. El proceso de una política
pública comienza con su diseño y termina con su
evaluación, pero en ella se ven reflejados tanto los objetivos
de un sector determinado del gobierno (que a veces puede estar
contrapuesto por otro sector que también tiene sus propias
políticas) así como los intereses específicos
de grupos de poder. Pero también impacta en su resultado
la capacidad de implementación, monitoreo y evaluación,
además de otros elementos como la corrupción, lo
cual puede variar de una región a otra.
Un marco de análisis para las políticas públicas
es la matriz de vínculos de política propuesto por
Arnaldo Contreras (1994: 28) quien sitúa en una primera
columna ciertos tipos de políticas públicas (de
colonización, de infraestructura, energéticas etc.)
y en la otra el impacto que tiene sobre el potencial uso de los
recursos forestales (cuadro 2)
El cuadro 2 muestra un ejemplo de marco de análisis para
reconocer de manera general políticas públicas e
impacto sobre un recurso. Sin embargo, una misma política
puede tener efectos distintos funcionando bien en una región
y mal en otra. Por esto se propone hacer un cuadro de impacto
de políticas a nivel local (cuadro 3) que sea específico
para las decisiones que impactan el territorio de los proyectos
y que nos proporciona información específica sobre
la fuerza que tuvo o tiene esa política en la región.
Cuadro
2. Ejemplos de vínculos de política
|
Política/
práctica de gobierno
|
Efectos
potenciales sobre el manejo y la conservación de los recursos
forestales
|
| Políticas
de colonización |
Deforestación,
degradación de los recursos forestales |
| Políticas
de expansión de la infraestructura de transporte |
Incrementos
de usos competitivos de la tierra y transformación a usos
no forestales. |
| |
Deforestación
y degradación forestal debido a ocupación descontrolada |
| Políticas
de expansión minera o petrolera en áreas forestales |
El
mejor acceso y los usos competitivos de la tierra pueden crear
efectos similares a los de la expansión de la infraestructura
de transporte |
| Políticas
fiscales |
Modificación
de la propensión a invertir en el manejo y la conservación
forestal y en usos competitivos de la tierra: los subsidios
a los combustibles alternativos pueden reducir la demanda
de leña, impuestos más altos a la explotación forestal reducen
la corta entre otros. |
Fuente:
Contreras Hermosilla, 1994.
Cuadro 3. Políticas públicas e
impacto directo en los recursos naturales en la región
|
Política
pública /programa de gobierno
|
Institución(es)
(Anotando las estatales y las federales)
|
Año
de inicio/ conclusión
|
Objetivos
de la política (dejar claro qué tipo de política es, por
ejemplo, energética, agraria, ganadera etc.)
|
Impacto
ambiental (identificando si es positivo o negativo y qué
recursos son los más impactados)
|
Impacto
social
|
Monto
invertido
|
Estimación
del área impactada en la región
|
| Ejemplos: |
|
|
|
|
|
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| Construcción
de la presa X. |
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| Reparto
agrario |
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| Comisión
Nacional de Desmonte |
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| PROCEDE |
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| PROCAMPO |
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| Creación
del Área Natural Protegida X |
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| Plan
Puebla Panamá |
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Para
la elaboración de un análisis como el que propone
el cuadro 3 conviene comenzar con las políticas más
antiguas identificadas e ir hasta las que se instrumentan actualmente
en la zona. Hay que reconocer que será muy difícil
tener un cuadro con toda la información porque muchas veces
no existe, pero lo relevante sería al menos identificar
las políticas, los promotores y los impactos ambientales
y sociales de la región. El análisis de este tipo
de cuadros permite ver entre, otras cosas, si existe una coordinación
institucional o no y qué política tiene más
peso en caso de que sean contradictorias (en este sentido el monto
invertido y el área impactada pueden ser indicadores).
En el impacto social de las políticas públicas es
importante considerar si éstas han generado algún
conflicto. Por ejemplo, la ampliación de la zona núcleo
de un área natural protegida puede tener impactos ambientales
positivos. Sin embargo, en caso de que haya generado un conflicto
social, a la larga repercutirá en el ambiente y en la percepción
que los actores tengan sobre la política ambiental en general.
La información sobre este punto se debe buscar a nivel
documental (el apartado de historia puede aportar mucho) revisando
planes y programas actuales del gobierno y por medio de entrevistas.
Hay que recordar que con la nueva Ley Federal de Transparencia
y Acceso a la Información Pública Gubernamental
la mayor parte de la información del quehacer del gobierno
federal es pública (Bustillos y Severino, 2004)
En resumen, la identificación de políticas públicas
pasadas y actuales es un desglose profundo de las actividades
del gobierno como actor fundamental, entre otros, ya que cuenta
con instrumentos y poder que impactan en el medio ambiente y en
la sociedad de manera constante. Por otra parte, el desglose y
el análisis de las políticas públicas puede
servir para identificar intereses y acciones concretas más
que discursos políticos y arroja también luz sobre
qué otros grupos de poder eventualmente pudieran estar
influyendo en la elaboración de las políticas.
Actividades
productivas y mercados
En
este apartado el interés principal es conocer de qué
vive la gente y a qué dedica o dedicaba el área
dañada que actualmente requiere restauración. Si
la zona es considerada como el origen de una fuente de ingreso
(por ejemplo, la ganadería), los proyectos de restauración
tendrán que considerar proveer de alguna fuente alternativa
que supla dicho ingreso. Por otra parte, los mercados y la demanda
externa de ciertos productos pueden tener un impacto importante.
Por ejemplo, el mercado ilegal de especies de flora y fauna protegidas,
que representa un impacto ambiental y social claramente negativo,
puede estar generando parte importante del ingreso de una comunidad.
Otro aspecto es la influencia de agentes económicos externos,
como los actores locales que dañen el ambiente con actividades
productivas (la extracción de agua de los mantos para agricultura
comercial), o grandes capitales que en un contexto de flexibilización
productiva compran la producción agrícola al mejor
oferente sin correr ningún riesgo por el posible deterioro
del suelo.
En este punto sobresalen tres aspectos: las actividades productivas,
los mercados (la oferta y demanda de productos locales) y un tercer
aspecto que es la presencia de actores externos con intereses
exclusivamente comerciales en la zona. La restauración
de los ecosistemas así como la conservación y el
aprovechamiento deben de ser lo suficientemente propositivas para
que no sean absorbidas por los procesos productivos y las tendencias
del mercado. En el caso donde la contradicción entre ambos
sea clara, la fortaleza estará en la legitimidad de los
acuerdos y en la verificación del cumplimiento de las leyes.
Información
Un
último apartado es el de la información. Si bien
ésta es el elemento clave para poder conocer todos los
aspectos del vínculo entre sociedad y medio ambiente expuestos
hasta ahora, tiene muchas aristas, entre ellas: ¿cuál
es la información con la que cuentan cada uno de los actores
involucrados sobre el deterioro del recurso o zona en cuestión?;
¿de qué calidad es la información?; ¿cómo
ha sido transmitida (o callada) en los medios de comunicación?
En este sentido, “la información pública es
un catalizador de la participación social: quien tiene
más y mejor información goza de mayores posibilidades
de participar e incidir en la toma de decisiones concernientes
a políticas públicas, programas y proyectos tanto
públicos como privados. Asimismo, la disposición
de información es un recurso invaluable para la exigencia
de una pronta impartición de justicia” (Bustillos
y Severino 2004: 21). En otras palabras, el manejo y el acceso
a la información están considerándose cada
vez más como un indicador sobre la marginación y
la exclusión social, por los efectos que tiene en los procesos
de autogestión y de reclamo de justicia. Por ejemplo, una
comunidad puede estar sometida a graves problemas derivados de
la contaminación de un cuerpo de agua, pero al no tener
mayor información al respecto será difícil
que puedan organizarse y exigir que se actúe en la solución
del problema.
El segundo aspecto de la información es la manera en que
los procesos de degradación o los eventos específicos
son manejados en los medios de comunicación locales y nacionales.
El reflejo de esto es el tiempo que se tarde en dar atención
al problema y la continuidad y seguimiento que se le de por parte
de las instituciones.
Conclusiones.
reintegrando todos los elementos
Se
han presentado siete apartados con varios elementos que se presentan
de manera desglosada en el cuadro 4, cada uno contribuye a identificar
los vínculos entre aspectos sociales, la alteración
ambiental y la restauración ecológica. Lo que se
ha hecho es exponer cómo cada uno influye en la alteración
ambiental así como en la elaboración de procesos
de restauración, y se han propuesto fuentes potenciales
para obtener información sobre la manera en la que estos
elementos actúan en una región determinada. Hay
que recordar que tanto los impactos reales como la información
sobre ellos será distinta dependiendo la escala desde la
cual se observe el problema así como la región y
el recurso natural específico que haya sido afectado. La
recomendación para el uso de estos elementos es que el
investigador y el equipo que trabaje en los proyectos de restauración
tenga en cuenta su existencia y que reconozcan que la sostenibilidad
de los proyectos, y por lo tanto la restauración ecológica,
estará en función de ellos.
Cuadro
4. Aspectos sociales que influyen sobre la alteración
ambiental y la restauración ecológica
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Elemento
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Componentes
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| a)
Procesos históricos y culturales |
- Historia regional
- Historia de la comunidad
- Historia de la degradación ambiental
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| b)
Condiciones sociodemográficas(tendencias
de la población, pobreza y desigualdad) |
- Natalidad
- Mortalidad
- Migración
- Indicadores de salud
- Características de la vivienda
- Marginación
- Ingreso
- Tasas de aprovechamiento y deterioro de los recursos naturales
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| c)
Actores |
- Quiénes son
- Proximidad al recurso
- Dependencia
- Pobreza
- Poder
- Derechos
- Conocimiento local
- Cultura, especificar especialmente si hay diferencias
entre grupos étnicos
- Expectativas sobre el territorio
- Alianzas y conflictos con otros actores
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| d)
Derechos de propiedad, reglas y normatividad |
- Tipo
de propiedad (privada, ejidal, comunal o bien nacional)
- Cambios a las modalidades de propiedad que se estén dando
en la práctica (parcelamiento económico, rentismo)
- Reglas sobre el uso de los recursos
- Normatividad y leyes
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| e)
Políticas públicas |
- Tipo de política pública
- Efectos potenciales sobre el medio ambiente
- Política pública concreta
- Institución involucrada
- Periodo de aplicación
- Objetivos
- Impactos ambientales
- Impactos sociales
- Presupuesto ejercido en la región
- Área
impactada
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| f)
Actividades productivas |
- Principales actividades productivas
- Productos locales con demanda (legal e ilegal)
- Productos locales que se ofrecen
- Actores externos con intereses económicos en la región
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| g)
Información |
- Conocimiento de la problemática ambiental por parte de
los actores involucrados
- Manejo de la problemática en medios de comunicación.
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