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La influencia de los aspectos sociales sobre la alteración ambiental y la restauración ecológica

 

María Zorrilla Ramos
Cultura Ecológica, A. C. mzorrilla@institutomora.edu.mx

 

El objetivo de este trabajo es presentar la importancia de considerar los aspectos sociales que influyen en la alteración ambiental y proponer una guía de elementos que describen la relación entre sociedad y medio ambiente y que es de utilidad considerar en acciones de restauración de ecosistemas.

En primer término se expone de manera general la importancia del vínculo entre sociedad y medio ambiente como una relación doble donde ambas esferas se influyen mutuamente y cuáles son algunas de las consecuencias de la degradación ambiental en procesos sociales como la pobreza y la desigualdad. En segundo término se propone un marco de análisis a partir de una serie de elementos que permiten ordenar la información y entender los procesos que vinculan sociedad y medio ambiente.



Medio ambiente y sociedad

El deterioro de los recursos naturales a nivel mundial ha llevado a cuestionamientos importantes sobre la manera en la que se están usando los recursos así como sobre las perspectivas de desarrollo futuro al ritmo de explotación actual. El recuento de los daños se incrementa año con año, y uno puede encontrar en la actualización de las cifras que el deterioro ambiental continua a pesar de las políticas, las convenciones internacionales y las declaraciones de buena voluntad de los gobiernos que supuestamente tienen bien integrada en su agenda el tema del desarrollo sustentable. Por ejemplo, en las actas del XII Congreso forestal mundial, realizado en Québec en 2003, quedó asentado que la pérdida de la cubierta forestal prosiguió en el decenio de 1990 más o menos a la misma velocidad que en el decenio de 1980, con un promedio de entre 12 y 15 millones de hectáreas anuales a nivel mundial (XII Congreso forestal mundial 2003) Lo importante de resaltar es que durante la década de 1990, con el impulso de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en el año de 1992, el tema ambiental estaba posicionado en la agenda de gobiernos y organizaciones civiles. Sin embargo, esto no ha sido suficiente para disminuir el problema, por lo que hay que entender las causas reales de la degradación ambiental y profundizar en ellas.

La preocupación por el tema no es gratuita. Toda sociedad en mayor o menor medida es vulnerable a las transformaciones de su entorno natural; al respecto podemos identificar algunos aspectos (Arizpe y Velázquez 1996:58) que en la actualidad hacen más grave esto; en primer lugar está la escala del cambio ambiental que afecta cada vez a mayor cantidad de personas. Si bien la migración ha sido una salida empleada por la humanidad en toda su historia para enfrentar el deterioro de sus recursos, el espacio disponible es cada vez menor, de manera que la restauración de ecosistemas se hace socialmente necesaria. Esto se refleja en el nivel de dispersión de la población. Por ejemplo, según el XII Censo General de Población y Vivienda (INEGI, 2000) en México 13.4 millones de personas habitan en poblaciones de entre 2,500 y 14,999 habitantes, y 24.7 millones de personas lo hacen en

 

El término de desarrollo sustentable fue acuñado en 1980 por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN); sin embargo, la definición más difundida hasta este momento y que sirve de referencia es la de Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo. Dicha comisión se estableció en 1984 como un cuerpo independiente de la Organización de las Naciones Unidas y concluyó su primera fase de trabajo en 1987 con la publicación del informe titulado Nuestro futuro común (también conocido como Informe Brundtland). En este texto Nuestro futuro común se establece que “el desarrollo sustentable es el tipo de desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”.Se señala también que el desarrollo sustentable es “un proceso de cambio en el cual la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y el cambio institucional están todos en armonía entre el potencial actual y futuro para satisfacer las aspiraciones y necesidades humanas. (WCED 1987: 46)

 

196,350 localidades de menos de 2,500 habitantes. Por otra parte, se sabe que 80% de los recursos forestales está en manos de ejidos y comunidades (White y Martín 2002: 9). Estos datos, sugieren a simple vista la importancia de conocer las modalidades de los tipos de propiedad y las relaciones que se dan en ella en el contexto del aprovechamiento de los recursos naturales.

Mientras más rápido avanza el deterioro ambiental y las alteraciones en los ecosistemas, más disminuye la capacidad de la sociedad de encontrar medios alternativos para que sus actividades y su economía no se vean afectadas drásticamente. Si bien la sociedad en su conjunto se ve perjudicada de diversas maneras por el deterioro ambiental, las más directamente afectadas son aquellas comunidades en las que la subsistencia está basada principalmente en actividades primarias como la agricultura y la recolección y cuya capacidad para encontrar medios alternativos de subsistencia es menor. Esto ha llevado a replantear no únicamente la relación entre los seres humanos y la naturaleza, sino también la relación al interior de la sociedad. En este sentido los problemas ambientales están profundamente ligados a otro tipo de problemas sociales relacionados con la justicia y la equidad.

Como toda problemática social, la degradación ambiental es estudiada y comprendida por muchas disciplinas que enfatizan la relevancia de cuestiones éticas, culturales, políticas, educativas o económicas, por mencionar algunas. Si bien cada aproximación teórica nos ayuda a comprender el problema, es importante aceptar que éste se compone de múltiples elementos que no pueden ser abarcados por un solo modelo interpretativo. En este sentido, práctica y teoría deben estar en constante comunicación por medio de la investigación aplicada y el uso de herramientas analíticas en proyectos concretos de manera que se nutran mutuamente. Otro aspecto importante es que las interpretaciones teóricas sobre un mismo problema no sólo pueden diferir en el enfoque sino en sus explicaciones y esto influye directamente en la manera de hacer políticas públicas y proyectos (Comas 1998:139).

En resumen ¿por qué preguntarnos sobre los modelos teóricos? Porque cuando hay una intervención de un grupo externo sobre un territorio concreto donde habita una población específica hay, de inicio, una idea de cómo debe ser la situación. Es decir, cuando el gobierno interviene a través de una política pública, o una organización no gubernamental financia un proyecto, detrás hay una idea específica de cómo debe desarrollarse dicho proyecto y qué resultados debe dar. Se busca modificar un statu quo o estado que se percibe como no deseable y a partir del uso de recursos (dinero, conocimiento, información) se busca llegar a un nuevo estado que se percibe si bien no como ideal, sí como mejor que el estado inicial. Pero detrás de esta idea de lo correcto o lo incorrecto hay interpretaciones y valores de lo que debe ser, y diversos actores se confrontan en escenarios concretos sobre cómo se deben llevar al cabo los proyectos; en otras palabras, las orientaciones de las agencias que intervienen en este proceso impactan en el resultado. Lo importante sería en este aspecto tratar de llegar a las causas sociales más profundas del deterioro ambiental, analizando situaciones como la naturaleza de las instituciones y las condiciones de desigualdad social.

Existen también otras consideraciones importantes al momento de observar la relación entre sociedad y medio ambiente. Además de las diferentes disciplinas y enfoques teóricos, la escala con la que se observa el problema es muy importante. La visión que tiene un empleado federal sobre un problema ambiental será muy distinta a la que tiene un habitante de una comunidad, un investigador o un miembro de una organización local. Lo importante es que estas visiones muchas veces pueden ser contradictorias (por ejemplo, la decisión federal de construir una presa será totalmente opuesta a la de los posibles desplazados) pero muchas otras veces puede ser complementaria.

 

Retomando los principales puntos vistos hasta este momento tenemos que:

 

  • El deterioro ambiental es un problema generalizado a nivel mundial, y a pesar de que el tema del medio ambiente y los recursos naturales se ha posicionado en la agenda internacional esto no ha sido suficiente para frenar el deterioro.
  • Lo anterior nos lleva a cuestionar si se ha trabajado realmente sobre las causas del deterioro y si hay un entendimiento profundo de ellas.
  • El deterioro ambiental tiene efectos sociales en tanto que afecta el acceso a los recursos naturales y profundiza problemas como desigualdad y pobreza. Este deterioro a su vez es reflejo de relaciones desiguales en la sociedad, así como modos de producción, formas y tasas de extracción de los recursos que han demostrado ser insustentables.
  • Para entender estos vínculos se hace necesario complementar datos en investigaciones con interpretaciones teóricas nutriéndose mutuamente por medio del análisis la práctica y la teoría. En este sentido, los enfoques teóricos que se utilicen tienen consecuencias prácticas en las políticas públicas.

 

Parte de la complejidad de entender las interrelaciones entre sociedad y medio ambiente está en la diversidad de actores, ecosistemas, modos de producción, políticas públicas y culturas. Para desentrañar un poco esta complejidad se propone en el siguiente apartado ubicar, a partir del concepto de territorio, qué elementos nos permiten comprender no sólo las características por medio de indicadores, sino los procesos y relaciones que hay en torno a un espacio o lugar determinado y que impactan directamente en el aprovechamiento, degradación y restauración de los ecosistemas.



Aspectos sociales vinculados a la restauración ecológica

Para hacer un análisis concreto de la interacción entre sociedad y medio ambiente y cómo se vinculan entre sí, es necesario partir de un elemento básico, el territorio entendiéndolo como aquellos lugares creados por la acción del ser humano. En este sentido, el territorio es la “organización del espacio, se puede decir que el territorio responde en primera instancia a las necesidades económicas, sociales y políticas de cada sociedad, y bajo este aspecto su producción está sustentada por las relaciones sociales que lo atraviesan: pero su función no se reduce a esta dimensión instrumental, el territorio es también objeto de operaciones simbólicas y una especie de pantalla sobre la que los actores sociales (individuales o colectivos) proyectan sus concepciones del mundo” (Giménez 2000: 24). Está compleja concepción del territorio es una invitación a ver la totalidad de elementos que confluyen en un simple espacio, ya que no se enfoca únicamente a actividades económicas sino que recupera la importancia de los aspectos sociales y culturales, y sobre todo, la diversidad de actores que pueden estar proyectando sus expectativas sobre un lugar.

La restauración de ecosistemas supone un reconocimiento concreto de una problemática específica sobre un territorio, y la necesidad de actuar para revertir la problemática identificada. Sea cual sea el territorio elegido, éste tiene de inicio una característica como lugar en el que interactúan diferentes actores, con diversos grados de poder y con expectativas propias sobre los posibles usos de dicho espacio. En otras palabras, la idea del territorio de un técnico es distinta a la de un empresario o la de un burócrata, pero también a la de las personas que viven de él y en él. Por lo tanto, no sólo se tiene que trabajar en el entendimiento de una complejidad en factores ecológicos y sociales, sino con expectativas y representaciones. La restauración de ecosistemas no exige sólo un reconocimiento común del problema, sino una intención común de cambiar ciertos patrones que pueden estar influyendo en el deterioro.

En este sentido, el grado del deterioro es importante ya que un cambio en los patrones de uso de la tierra y los recursos parte de una percepción de crisis por parte de al menos un actor. Dicha crisis puede ser desde la percepción de escasez de un recurso, hasta alteraciones graves a la cotidianidad como los casos relacionados con la salud. Un ejemplo de percepción de escasez es la restricción del uso de recursos forestales por parte de una comunidad que ve mermado su bosque (Hernández Apolinar y Aguirre 2004) o bien una situación grave como la contaminación por derrame de químicos en un cuerpo de agua (los derrames de petróleo en la costa de la península ibérica en 2003)

 

Hasta este momento sobresalen dos puntos importantes:

a) un territorio específico tiene representaciones distintas para los diferentes actores involucrados, lo cual se refleja en sus expectativas sobre los usos y valores de dicho territorio;
b) las acciones para la restauración ecológica implican una percepción de escasez, crisis o peligro por parte de al menos una fracción de los actores involucrados.

 

Hay otros elementos que influyen en la degradación ambiental y en la posibilidad de lograr una restauración y que tienen que ver de manera general con las dinámicas internas que se están viviendo en las comunidades (historia, dinámica poblacional) y con elementos externos que influyen el territorio como lo son las políticas públicas o los mercados que demandan ciertos productos.

A continuación se proponen siete elementos que permiten analizar no sólo el estado de las condiciones sociales existentes en torno a un territorio específico, sino que permiten ver las relaciones, tendencias y posibles puntos de conflicto que pueden influir en la restauración ecológica. Dichos elementos son: a) historia, b) indicadores sociodemográficos, c) actores y relaciones, d) derechos de propiedad, reglas de uso y normatividad, e) políticas públicas, f) actividades productivas y mercados, y g) información. A continuación se explica cada uno de ellos y se propone el uso de algunos modelos analíticos que pueden ser de utilidad. Esta es sólo una de las maneras de conceptualizar la situación, y cómo se verá todos los factores están relacionados. Sin embargo, tratar por separado cada uno de ellos permite profundizar y obtener una imagen más completa de la situación. La propuesta no es que se inicien los proyectos una vez que se tengan llenas matrices con datos y después de una serie de talleres para obtener la información; se reconoce que en los procesos de crisis ambientales, donde se requiere de una actuación inmediata, es muy difícil ponerse a investigar previamente estadísticas del INEGI (por mencionar algún ejemplo). A pesar de ello, es útil tener en mente que estos elementos existen y que impactan tanto en la degradación como en la restauración para que, pasada la emergencia, sea posible influir en la recuperación a largo plazo.

 

Descripción de los elementos

 

Procesos históricos y culturales

Se proponen tres áreas de conocimiento sobre la historia del territorio y la cultura.

 

i) La historia regional. El territorio es reflejo de decisiones tomadas en el pasado (aunque no necesariamente por los actores que actualmente toman decisiones sobre él) y esa historia marca a su vez decisiones consecuentes sobre su uso.

ii) La historia de la comunidad y la cultura. ¿Cuánto tiempo lleva asentada en ese territorio? ¿De cuándo es el poblamiento, la fundación de la localidad o la dotación de las tierras? ¿Es producto de una política de colonización o un desplazamiento? Estos son ejemplos de preguntas sobre el origen pero es igualmente importante considerar los aspectos relacionados con la cultura, las costumbres e identidad de la población, no sólo si se trata de un grupo indígena sino también de comunidades rurales mestizas y comunidades urbanas. Al preguntar e investigar sobre este tema, comenzamos a darnos cuenta de la estrecha relación que hay entre las costumbres, el significado que tienen los lugares y las actividades y la relación con el estado de los recursos naturales.

iii) La historia de la degradación ambiental. Puede ser resultado de un proceso de varios años (la erosión, por ejemplo) o bien percibida como un evento específico (una temporada de incendios), o ser resultado de una combinación de eventos y procesos. Esto también conforma la historia y es necesario conocer los términos en los que se dio la situación y la manera en la que es percibida por la comunidad y por cada uno los actores involucrados.

 

Para trabajar con este tipo de información tenemos tres fuentes: la historia documentada, si hay estudios previos sobre la región; los medios de comunicación (sobre todo en el caso de eventos específicos) y por último, la historia oral que recupera la experiencia y memoria de los habitantes o de quienes conocen la zona, (De Garay, 1994). Existe también otro tipo de instrumentos como las entrevistas a profundidad y los talleres de planeación participativa en los cuales un grupo de personas identifica eventos específicos que han impactado su entorno (GEA-WRI 1993)

 

Condiciones sociodemográficas

En este punto se consideran principalmente dos aspectos, i) las tendencias de la población y las condiciones de pobreza y desigualdad que hay al interior de una comunidad y ii) la situación de esa comunidad en relación con la región y el país.

Para conocer el estado y las tendencias de la población el uso de indicadores es muy útil, sin embargo, es necesario conocer los indicadores, elegirlos cuidadosamente y saber interpretarlos. Los datos relevantes pueden variar de acuerdo con la problemática ambiental y con el tipo de comunidad de la cual se trata, pero lo que importa es conocer el estado de la población en términos de crecimiento poblacional, migración, salud, condiciones de la vivienda o marginación.

Todo esto depende de la situación, si se está trabajando con comunidades urbanas o rurales así como del tema y de los recursos naturales afectados. Por ejemplo, si es una zona de expulsión de población ese hecho nos puede indicar una disminución en el uso de los recursos pero también de una posible falta de continuidad de procesos locales de manejo y uso de recursos ya que la gente que adquiere conocimiento (sobre todo los jóvenes) es migrante potencial. Pero si, por ejemplo se identifica que las mujeres y ancianos permanecen, los acuerdos y la capacitación se debe hacer con estos actores. En otros casos, como el de la contaminación, será importante conocer estadísticas de salud, mortalidad y morbilidad. Datos como las tendencias de crecimiento poblacional o el ingreso per cápita dan información sobre el consumo de energía, agua y recursos en general. Otro aspecto importante es elegir correctamente los datos a recabar es que nos permiten hacer regionalizaciones con base en indicadores socioeconómicos (por ejemplo, regionalizar por grado de marginación) y observar patrones territoriales así como establecer comparaciones, ya sea entre diferentes localidades o zonas o sobre una misma localidad en diferentes momentos.

El aspecto de la pobreza y la desigualdad es central para el caso de México, y abarca los ámbitos urbano como rural. Existe un vínculo entre la pobreza y la degradación ambiental (Guevara y Muñoz, 1997), pero ¿cuál es? Por una parte, se sabe que la sobrevivencia de los grupos más pobres depende en buena medida del aprovechamiento que hagan de los recursos naturales que tienen a su alrededor, principalmente el suelo, los recursos forestales, el agua, las plantas o los animales.

Cualquier cambio en la calidad o cantidad de estos recursos afecta inmediatamente a la población en estado de pobreza. La degradación ambiental hace que la población que inicialmente está en condiciones de marginación sea más vulnerable a los riesgos de desastres naturales, problemas de salud o disminución del ingreso básico para la sobrevivencia. En relación con lo anterior, se ha dicho que la pobreza urbana está fuertemente relacionada con la pobreza rural, ya que los más pobres de la ciudad llegaron del campo en busca de mayores oportunidades de empleo bien remunerado (Campos y Vélez, 1994:180)

Estos datos están disponibles en instituciones como el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el Consejo Nacional de Población (CONAPO) o la Secretaría de Salud (SSA) o bien en instituciones estatales. Por otra parte existen encuestas realizadas por instituciones o centros de investigación que pueden servir para información específica sobre una región. Lo importante es que se trate de datos con calidad verificada y de fuentes confiables.

Existe otro tipo de indicadores como los del uso y aprovechamiento de los recursos así como los datos sobre la degradación ambiental: la calidad del aire, del agua, la deforestación o la degradación del suelo. Esta información, según la escala de referencia, por ejemplo, las 600 mil hectáreas anuales que se deforestan en el país, son sólo un promedio que no muestra las diferencias ni la problemática a nivel local.

Por otra parte, quién y cuándo genera la información o bien, la ausencia de información son en sí mismos datos importantes y entre otras cosas muestra donde está (o dónde no) el interés y la responsabilidad por conocer y dar seguimiento a una problemática ambiental específica.

 

Análisis de los actores

Los actores son la pieza principal de la interpretación de la relación entre sociedad y territorio, no sólo por lo que hemos visto de la diversidad de interpretaciones y expectativas sobre un mismo espacio, sino porque esto se traduce en recursos, derechos, responsabilidades, conflictos y, a la larga, en el resultado final de los proyectos.

Una manera común de identificar los actores es enumerarlos (aquí la exahustividad al inicio es mejor que dejar fuera a alguien). La lista puede ir desde los habitantes de la localidad, hasta los funcionarios del gobierno federal o local pasando por otras instituciones con influencia en la zona como organizaciones no gubernamentales, organizaciones campesinas, asociaciones, centros de investigación o incluso grupos religiosos.

Sin embargo, no todos los actores son iguales. Las diferencias se dan en cuanto a recursos, poder, conocimiento, proximidad al recurso, derechos y obligaciones, por mencionar los aspectos más comunes, pero también están las expectativas sobre el uso del territorio que se refleja en conflictos por los recursos, la fragilidad de instituciones y la oposición o apoyo a los proyectos, incluídos aquellos relacionados con la restauración ecológica.

Para entender cuáles son estas diferencias Carol Pierce (1999:6) propone la elaboración de una matriz sobre quién y cómo cuenta en los proyectos forestales (Who counts matrix) donde se discuten siete aspectos relevantes que permiten identificar las interacciones entre los actores, el nivel de conflicto potencial así como la manera en la que cada actor se relaciona con el recurso (cuadro 1). Esta matriz ha probado su efectividad en diferentes países. Los aspectos que considera son: proximidad al recurso, derechos preexistentes, dependencia del recurso, pobreza, conocimiento local, integración cultural con respecto al recurso forestal y poder.

Si bien este instrumento está diseñado para el caso concreto del aprovechamiento forestal, lo que nos resulta destacable es la posibilidad de que una herramienta que puede parecer a simple vista sencilla provee información para la realización de proyectos ambientales. Este instrumento parte de aceptar que hay diferencias importantes entre actores en donde la dependencia de los recursos puede ser mayor para quienes no tienen poder económico o político pero finalmente son quienes resultan afectados por las decisiones sobre su uso.

 

Cuadro 1. Matriz de quién cuenta (Who counts matrix”) usada en proyectos forestales

 

 
Actor 1
Actor 2
Actor 3
Actor 4
 
Comunidad local
Trabajadores forestales
Compañías madereras
Gobierno Local
Proximidad        
Derechos preexistentes        
Dependencia        
Pobreza        
Conocimiento local        
Cultura y vínculos forestales        
Poder        
Valor promedio        

Para el llenado de la matriz se propone un rango de valores de 1 a 3 donde el uno es el mínimo y el tres es máximo. Al final se saca un promedio por columna (lo que equivale a los actores) y quien obtenga el promedio más alto es quien debería tener mayor peso en la toma de decisiones.
Fuente: Pierce 1999.

 

En el análisis de actores en proyectos de restauración hay varios factores que deben tenerse en cuenta, pero el más importante es el grado de acuerdo entre los participantes con respecto a la necesidad de restauración y el hecho de que ésta no sea percibida de manera negativa por la comunidad. Esto resulta destacable en el caso de zonas donde la degradación se ha dado por actividades productivas que la comunidad considera benéficas (como la ganadería o el cultivo del café), o que se perciba que el espacio tiene otro potencial productivo rentable en un futuro y que esté en conflicto con la restauración.

También importa el grado de acuerdo entre los actores que tienen igual importancia en la toma decisiones, pero diferentes expectativas sobre un territorio, como es el caso de ejidos colindantes o pequeños propietarios. En este sentido, los proyectos requieren no sólo de negociación y acuerdo, sino de compromisos a largo plazo, reglas, sanciones y monitoreo (Merino, 2003) lo cual se explica en siguiente apartado.
Para obtener esta información se requiere conocer el territorio y a los actores, así como la percepción que tengan unos actores de otros. Aquí la experiencia de organizaciones y grupos que han trabajado la zona puede servir en un inicio pero es importante realizar entrevistas propias. Otra fuente de información son las investigaciones y publicaciones que haya sobre la región o la localidad.

 

Derechos de propiedad, reglas de uso y marco legal

En primer término, los derechos de propiedad se refieren a quién tiene legalmente el derecho de propiedad y uso sobre un recurso específico. La propiedad sobre los recursos naturales en México se fundamenta en el artículo 27 constitucional y existen básicamente cuatro tipos: propiedad privada, ejidos, comunidades y bienes nacionales, cada una con sus peculiaridades y reglas.

Dependiendo de la extensión del deterioro o del daño ambiental sobre el que se esté trabajando es posible encontrar diferentes modalidades de propiedad en un área donde se realice un estudio. Esta información se obtiene para el medio rural en la Secretaría de la Reforma Agraria, particularmente en el Registro Agrario Nacional (RAN) y en zonas urbanas se cuenta con el Registro Público de la Propiedad y el comercio en cada entidad federativa.

La claridad en los derechos de propiedad se considera un factor detonante de la sustentabilidad. Hay que aclarar que por claridad en los derechos nos referimos sólo a que la propiedad sea de una sola persona, la propiedad colectiva también necesita claridad, lo cual no quiere decir dividirla; lo importante son las reglas de uso sobre los recursos naturales. Gran parte de los recursos naturales que nos interesa conservar cae dentro de la categoría de bienes públicos o bienes de uso común, por ejemplo, los ríos, los lagos o las tierras forestales en áreas de uso común (Merino 2003).

De este modo, una vez identificado el estado de los derechos de propiedad y a qué tipo de bien se hace referencia, es importante definir las reglas que hay con respecto a ese recurso. Al respecto Leticia Merino (2003: 72) afirma que: “Para lograr patrones de uso sostenido de los recursos, las reglas deben dar respuesta a dos tipos de problemas: a) los problemas de apropiación, que se refieren a la forma en la que los usuarios cosechan las unidades de recursos. [...] y b) las reglas de provisión que se refieren a los acervos o contenidos de los sistemas de recursos. Si los problemas de apropiación no son resueltos, los problemas de provisión no pueden abordarse.” En acciones de restauración ecológica ambos tipos de reglas son igual de relevantes para apoyar las acciones de mantenimiento y garantizar que se cumplan las restricciones al aprovechamiento.

Las reglas son el núcleo de la sostenibilidad en el uso, manejo y restauración ambiental. El nivel de consenso y la solidez de las instituciones en torno a éstos constituyen una parte central del análisis de los vínculos entre medio ambiente y sociedad. Una de las escuelas más importantes que hay para el entendimiento de estas reglas es la desarrollada por Elinor Ostrom (1990) en torno al manejo de los bienes comunes y a la elaboración de normas y consensos.

Otro aspecto importante es el marco legal. Además del tipo de propiedad y las reglas internas para el uso de los recursos existen las leyes federales en materia ambiental, forestal, agropecuaria, hídrica, de pesca y así como las normas oficiales mexicanas. Este tipo de reglas regulan la extracción, la conservación y la restauración de los recursos. El daño ambiental puede haber sido ocasionado por acciones realizadas de manera legal (la ganaderización) o ilegal (la tala clandestina) y su origen también nos mostrará la naturaleza del conflicto social que hay detrás.

 

Políticas públicas

Entender la incidencia de las políticas públicas en el pasado y en la actualidad es otro factor crucial para lograr la restauración de los ecosistemas. El gobierno es un actor fundamental tanto en el deterioro como en la conservación del entorno y los recursos. A través de políticas públicas sectoriales se proveen incentivos y restricciones para el uso, aprovechamiento y explotación de los recursos naturales, y el hecho de que no se actúe sobre una problemática (es decir, la no decisión) es en sí una aceptación del statu quo, y por lo tanto una decisión política.

En México, la historia de la degradación ambiental, al menos durante el siglo XX, está estrechamente ligada a políticas públicas, desde el reparto agrario y el impulso a las actividades agropecuarias (que respondían a demandas sociales específicas) hasta la creación de entidades como la Comisión Nacional de Desmonte o los programas de colonización y ganaderización de los trópicos. Estos son ejemplos de que la perdurabilidad de los recursos naturales no se consideró importante durante muchos años. Si bien desde principios del siglo XX se fue gestando la construcción de la agenda ambiental en México (Simonian, 1998) no es sino hasta 1982 con la creación de la Subsecretaría de Medio Ambiente al interior de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) que se institucionaliza la política ambiental.

Las políticas públicas pueden incidir de manera directa o indirecta en el medio ambiente y esto puede ocurrir de manera positiva o negativa. El proceso de una política pública comienza con su diseño y termina con su evaluación, pero en ella se ven reflejados tanto los objetivos de un sector determinado del gobierno (que a veces puede estar contrapuesto por otro sector que también tiene sus propias políticas) así como los intereses específicos de grupos de poder. Pero también impacta en su resultado la capacidad de implementación, monitoreo y evaluación, además de otros elementos como la corrupción, lo cual puede variar de una región a otra.

Un marco de análisis para las políticas públicas es la matriz de vínculos de política propuesto por Arnaldo Contreras (1994: 28) quien sitúa en una primera columna ciertos tipos de políticas públicas (de colonización, de infraestructura, energéticas etc.) y en la otra el impacto que tiene sobre el potencial uso de los recursos forestales (cuadro 2)

El cuadro 2 muestra un ejemplo de marco de análisis para reconocer de manera general políticas públicas e impacto sobre un recurso. Sin embargo, una misma política puede tener efectos distintos funcionando bien en una región y mal en otra. Por esto se propone hacer un cuadro de impacto de políticas a nivel local (cuadro 3) que sea específico para las decisiones que impactan el territorio de los proyectos y que nos proporciona información específica sobre la fuerza que tuvo o tiene esa política en la región.

 

Cuadro 2. Ejemplos de vínculos de política

 

Política/ práctica de gobierno
Efectos potenciales sobre el manejo y la conservación de los recursos forestales
Políticas de colonización Deforestación, degradación de los recursos forestales
Políticas de expansión de la infraestructura de transporte Incrementos de usos competitivos de la tierra y transformación a usos no forestales.
  Deforestación y degradación forestal debido a ocupación descontrolada
Políticas de expansión minera o petrolera en áreas forestales El mejor acceso y los usos competitivos de la tierra pueden crear efectos similares a los de la expansión de la infraestructura de transporte
Políticas fiscales Modificación de la propensión a invertir en el manejo y la conservación forestal y en usos competitivos de la tierra: los subsidios a los combustibles alternativos pueden reducir la demanda de leña, impuestos más altos a la explotación forestal reducen la corta entre otros.

Fuente: Contreras Hermosilla, 1994.

 

Cuadro 3. Políticas públicas e impacto directo en los recursos naturales en la región

 

Política pública /programa de gobierno
Institución(es)
(Anotando las estatales y las federales)
Año de inicio/ conclusión
Objetivos de la política (dejar claro qué tipo de política es, por ejemplo, energética, agraria, ganadera etc.)
Impacto ambiental (identificando si es positivo o negativo y qué recursos son los más impactados)
Impacto social
Monto invertido
Estimación del área impactada en la región
Ejemplos:              
Construcción de la presa X.              
Reparto agrario              
Comisión Nacional de Desmonte              
PROCEDE              
PROCAMPO              
Creación del Área Natural Protegida X              
Plan Puebla Panamá              

 

Para la elaboración de un análisis como el que propone el cuadro 3 conviene comenzar con las políticas más antiguas identificadas e ir hasta las que se instrumentan actualmente en la zona. Hay que reconocer que será muy difícil tener un cuadro con toda la información porque muchas veces no existe, pero lo relevante sería al menos identificar las políticas, los promotores y los impactos ambientales y sociales de la región. El análisis de este tipo de cuadros permite ver entre, otras cosas, si existe una coordinación institucional o no y qué política tiene más peso en caso de que sean contradictorias (en este sentido el monto invertido y el área impactada pueden ser indicadores).
En el impacto social de las políticas públicas es importante considerar si éstas han generado algún conflicto. Por ejemplo, la ampliación de la zona núcleo de un área natural protegida puede tener impactos ambientales positivos. Sin embargo, en caso de que haya generado un conflicto social, a la larga repercutirá en el ambiente y en la percepción que los actores tengan sobre la política ambiental en general.

La información sobre este punto se debe buscar a nivel documental (el apartado de historia puede aportar mucho) revisando planes y programas actuales del gobierno y por medio de entrevistas. Hay que recordar que con la nueva Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental la mayor parte de la información del quehacer del gobierno federal es pública (Bustillos y Severino, 2004)

En resumen, la identificación de políticas públicas pasadas y actuales es un desglose profundo de las actividades del gobierno como actor fundamental, entre otros, ya que cuenta con instrumentos y poder que impactan en el medio ambiente y en la sociedad de manera constante. Por otra parte, el desglose y el análisis de las políticas públicas puede servir para identificar intereses y acciones concretas más que discursos políticos y arroja también luz sobre qué otros grupos de poder eventualmente pudieran estar influyendo en la elaboración de las políticas.

 

Actividades productivas y mercados

En este apartado el interés principal es conocer de qué vive la gente y a qué dedica o dedicaba el área dañada que actualmente requiere restauración. Si la zona es considerada como el origen de una fuente de ingreso (por ejemplo, la ganadería), los proyectos de restauración tendrán que considerar proveer de alguna fuente alternativa que supla dicho ingreso. Por otra parte, los mercados y la demanda externa de ciertos productos pueden tener un impacto importante. Por ejemplo, el mercado ilegal de especies de flora y fauna protegidas, que representa un impacto ambiental y social claramente negativo, puede estar generando parte importante del ingreso de una comunidad. Otro aspecto es la influencia de agentes económicos externos, como los actores locales que dañen el ambiente con actividades productivas (la extracción de agua de los mantos para agricultura comercial), o grandes capitales que en un contexto de flexibilización productiva compran la producción agrícola al mejor oferente sin correr ningún riesgo por el posible deterioro del suelo.

En este punto sobresalen tres aspectos: las actividades productivas, los mercados (la oferta y demanda de productos locales) y un tercer aspecto que es la presencia de actores externos con intereses exclusivamente comerciales en la zona. La restauración de los ecosistemas así como la conservación y el aprovechamiento deben de ser lo suficientemente propositivas para que no sean absorbidas por los procesos productivos y las tendencias del mercado. En el caso donde la contradicción entre ambos sea clara, la fortaleza estará en la legitimidad de los acuerdos y en la verificación del cumplimiento de las leyes.

 

Información

 

Un último apartado es el de la información. Si bien ésta es el elemento clave para poder conocer todos los aspectos del vínculo entre sociedad y medio ambiente expuestos hasta ahora, tiene muchas aristas, entre ellas: ¿cuál es la información con la que cuentan cada uno de los actores involucrados sobre el deterioro del recurso o zona en cuestión?; ¿de qué calidad es la información?; ¿cómo ha sido transmitida (o callada) en los medios de comunicación? En este sentido, “la información pública es un catalizador de la participación social: quien tiene más y mejor información goza de mayores posibilidades de participar e incidir en la toma de decisiones concernientes a políticas públicas, programas y proyectos tanto públicos como privados. Asimismo, la disposición de información es un recurso invaluable para la exigencia de una pronta impartición de justicia” (Bustillos y Severino 2004: 21). En otras palabras, el manejo y el acceso a la información están considerándose cada vez más como un indicador sobre la marginación y la exclusión social, por los efectos que tiene en los procesos de autogestión y de reclamo de justicia. Por ejemplo, una comunidad puede estar sometida a graves problemas derivados de la contaminación de un cuerpo de agua, pero al no tener mayor información al respecto será difícil que puedan organizarse y exigir que se actúe en la solución del problema.

El segundo aspecto de la información es la manera en que los procesos de degradación o los eventos específicos son manejados en los medios de comunicación locales y nacionales. El reflejo de esto es el tiempo que se tarde en dar atención al problema y la continuidad y seguimiento que se le de por parte de las instituciones.

 

Conclusiones. reintegrando todos los elementos

Se han presentado siete apartados con varios elementos que se presentan de manera desglosada en el cuadro 4, cada uno contribuye a identificar los vínculos entre aspectos sociales, la alteración ambiental y la restauración ecológica. Lo que se ha hecho es exponer cómo cada uno influye en la alteración ambiental así como en la elaboración de procesos de restauración, y se han propuesto fuentes potenciales para obtener información sobre la manera en la que estos elementos actúan en una región determinada. Hay que recordar que tanto los impactos reales como la información sobre ellos será distinta dependiendo la escala desde la cual se observe el problema así como la región y el recurso natural específico que haya sido afectado. La recomendación para el uso de estos elementos es que el investigador y el equipo que trabaje en los proyectos de restauración tenga en cuenta su existencia y que reconozcan que la sostenibilidad de los proyectos, y por lo tanto la restauración ecológica, estará en función de ellos.

 

Cuadro 4. Aspectos sociales que influyen sobre la alteración ambiental y la restauración ecológica

 

Elemento
Componentes
a) Procesos históricos y culturales  
  1. Historia regional
  2. Historia de la comunidad
  3. Historia de la degradación ambiental
b) Condiciones sociodemográficas(tendencias de la población, pobreza y desigualdad)      
  1. Natalidad
  2. Mortalidad
  3. Migración
  4. Indicadores de salud
  5. Características de la vivienda
  6. Marginación
  7. Ingreso
  8. Tasas de aprovechamiento y deterioro de los recursos naturales
c) Actores         
  1. Quiénes son
  2. Proximidad al recurso
  3. Dependencia
  4. Pobreza
  5. Poder
  6. Derechos
  7. Conocimiento local
  8. Cultura, especificar especialmente si hay diferencias entre grupos étnicos
  9. Expectativas sobre el territorio
  10. Alianzas y conflictos con otros actores
d) Derechos de propiedad, reglas y normatividad   
  1. Tipo de propiedad (privada, ejidal, comunal o bien nacional)
  2. Cambios a las modalidades de propiedad que se estén dando en la práctica (parcelamiento económico, rentismo)
  3. Reglas sobre el uso de los recursos
  4. Normatividad y leyes
e) Políticas públicas         
  1. Tipo de política pública
  2. Efectos potenciales sobre el medio ambiente
  3. Política pública concreta
  4. Institución involucrada
  5. Periodo de aplicación
  6. Objetivos
  7. Impactos ambientales
  8. Impactos sociales
  9. Presupuesto ejercido en la región
  10. Área impactada
f) Actividades productivas   
  1. Principales actividades productivas
  2. Productos locales con demanda (legal e ilegal)
  3. Productos locales que se ofrecen
  4. Actores externos con intereses económicos en la región
g) Información 
  1. Conocimiento de la problemática ambiental por parte de los actores involucrados
  2. Manejo de la problemática en medios de comunicación.

 

Bibliografía

 

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Periférico 5000, Col. Insurgentes Cuicuilco, C.P. 04530, Delegación Coyoacán, México D.F.
Última Actualización: 15/11/2007