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Los pinnípedos de Isla Guadalupe

 

Juan Pablo Gallo Reynoso, Burney J. Le Boeuf,
Ana Luisa Figueroa Carranza y Martín Octavio Maravilla Chávez

 

“Mi cabaña estaba compuesta por rocas, a excepción del techo que estaba formado por pieles de elefante marino, (que fueron) perfectamente cosidas cuando estaban verdes (podridas). La puerta era una piedra plana y grande, la cual podía mover a mi gusto. Mi mobiliario consistía en una mesa de piedra de aproximadamente dos pies cuadrados, la cual se proyectaba (salía) de un lado de la pared que permitía que sobre ella estuviera una lámpara, una pequeña taza, dos grandes conchas de mejillón que servían de cucharas y una jarra de “agua honesta” tan fría como el hielo. Mi asiento eran dos puntos (vértebras) de la columna (vertebral) de una ballena, mi cama se encontraba en un pequeño lugar vacante en la parte de atrás, (cubierta) principalmente por pieles, una sábana y un tapete (estera) de las islas Sándwich. En las aberturas entre las rocas existía (metidas) una gran variedad de pieles, y del techo colgaba una piel de un tiburón espinoso (Squalus acanthias), disecada. De esta manera enseñaba de qué parte soplaba el viento tan exacta como una brújula. Algunos volúmenes de Shakespear en la pared. Tantas cosas para mi ermitañés”.

Entrada al diario de Lewis Collidge, del barco Amethyst, que viajaba de Boston a la Isla Guadalupe en 1806 para obtener pieles de lobos finos obtuvieron junto con el barco Triumph de New Haven, 35,000 lobos finos de Guadalupe. Esta isla era considerada la peor de todas debido a la escasez de agua dulce “limpia” (Busch, 1985). La cabaña a la que hace referencia aún existe en la zona llamada “Corralitos” (Los Corrales o Sealers Ruins) en la costa sureste de Isla Guadalupe (figura 1).

 

Figura 1

 

Nombres de las diferentes localidades, puntas y otras características geográficas de la Isla de Guadalupe, como la gran caldera en la zona noreste coronada por el Monte Augusta (1,370 m) y la zona central coronada por el Monte Esther (1,200 m)

 

Introducción

 

Isla Guadalupe es la posesión más occidental de México, localizada a 240 km al suroeste de Ensenada, Baja California, tiene un especial interés para los investigadores de pinnípedos. Durante el siglo XIX fue el último reducto para la sobrevivencia del lobo fino de Guadalupe, Arctocephalus townsendi, y para el elefante marino del norte, Mirounga angustirostris, allí escaparon de los cazadores de focas que los buscaban por su piel y por su grasa a lo largo de la costa de California y hacia el sur, siguiendo la península de Baja California y sus islas. Debido en parte a su aislamiento, a sus prolongadas ausencias de la isla por migraciones alimenticias y a la ruda e inaccesible costa de la isla, algunos individuos sobrevivieron durante la última parte del siglo XIX, el nadir de la historia de cada una de estas especies (Hubbs, 1956; Townsend, 1912). Todos los individuos que existen hoy son descendientes de los sobrevivientes de esas poblaciones (Bartholomew y Hubbs, 1960).

El propósito de este capítulo es el de poner al día la historia y el estado actual de conservación de las tres poblaciones de pinnípedos que actualmente se reproducen en Isla Guadalupe, el elefante marino del norte, el lobo fino de Guadalupe y el lobo marino de California (Zalophus californianus). Presentamos los resultados de censos y observaciones sobre el tamaño de las poblaciones y la distribución de cada especie registradas por nosotros, nuestros colegas y estudiantes en varias visitas a la isla en un periodo de 33 años (1968-2003). Excepto por los conteos de lobos finos de Fleischer (1978), de Seagars (1984) y de Torres (1991), los censos presentados aquí son los únicos realizados en la isla durante ese tiempo.

 

El área de estudio

Isla Guadalupe (29°00' N, 118°26’ W) es un volcán de basalto y andesita del Cenozoico Superior que no está extinto (Johnson, 1953; Krause, 1961); también descrito como un alzamiento de la corteza terrestre por vulcanismo desde el fondo oceánico, según Doyle y Gorsline (1977). Su edad se ha calculado en cerca de diez millones de años y la isla es en sí un conjunto de dos escudos volcánicos, siendo el del norte el más joven (aproximadamente siete millones de años). La isla es entonces, una montaña marina ubicada sobre el eje y el borde de una cresta oceánica fósil (Batiza, 1977). Los fósiles que se han encontrado su posición sureste corresponden a aves, pardela mexicana, Puffinus opisthomelas, y mérgulo de Xantus Synthliboramphus (Endomychura) hypoleuca y a corales tropicales del género Pocillopora, que tienen una edad de 110,000 a 130,000 años (Hubbs y Jehl, 1976).

Una breve descripción muestra que es poco similar a otras islas en donde viven los elefantes, lobos finos y lobos marinos. Resulta ser la punta de un pico volcánico de 4,800 m, rodeado en todas partes por profundidades de 3,600 m o más. Tiene 35 km de longitud y su ancho va de 6.5 a 9.5 km es un contraste de grandes y pequeños cráteres, grandes bloques de roca ígnea deslavada y de suaves y redondeadas colinas con forma de domos, lo que su apariencia agreste y desolada. En la punta norte, la costa noreste está dominada por una gran caldera que abarca desde Campo Norte hasta la región llamada Dos Arroyos, compuesta por empinados cantiles y paredones formados por varias capas de rocas ígneas, que bajan precipitadamente hacia el mar desde el estrecho parteaguas en donde se ubica el Monte Augusta (1,370 m), casi permanentemente cubierta de neblina, al igual que la porción media–norteña de la isla. Esta parte noreste, baja a la meseta o valle del aguaje, en donde nace el arroyo que desciende hasta la zona de Dos Arroyos, en el arroyo que desemboca en el norte. La parte central de la isla es una meseta de suelos de origen volcánico y conos de ceniza color canela, los que aumentan hacia la punta sur. El Monte Esther es el segundo pico en altura (1,200 m) y se ubica en la porción media de este territorio, descendiendo abruptamente en grandes deslaves y acantilados de más de 300 m, hacia la caleta del oeste. En la porción sur se encuentra la Caleta Melpómene, rodeada de grandes bloques de piedra volcánica y acantilados que alcanzan los 100 m de altura. En esta zona se encuentran dos islotes afuera de la costa sur. El Islote Toro o Isla de Adentro, es una roca maciza y redondeada de 225 m de altura. El Islote Zapato o Isla de Afuera, que se localiza a 3.2 km desde la costa, es un cráter volcánico en forma de copa o zapato cuyo borde suroeste es una pared de roca de 201 m de altura y cuya parte superior se encuentra volada sobre el mar (figura 1).

La isla no posee una plataforma costera a su alrededor, a excepción de la punta sur donde existe una plataforma de 4 km de ancho y 200 m de profundidad que corre de la Punta Sur a la Caleta Melpómene, entre Isla Guadalupe, Islote Toro e Islote Zapato, en donde la profundidad se incrementa abruptamente hacia el sur. La fisiografía de la zona costera está compuesta por rocas basálticas sueltas y bloques, diques de lava y acantilados (Pierson, 1987). La profundidad es mayor desde la costa con un talud de 70° de inclinación promedio hasta llegar al piso oceánico a los 3,658 m (2,000 brazas) de profundidad (obtenido de la figura 5 de Krause, 1961).

Guadalupe se encuentra orientada norte–sur y actúa como una barrera contra la Corriente de California, por lo que produce una serie de corrientes ascendentes o surgencias y remolinos en diferentes áreas de la isla, aportando aguas frías y ricas en nutrientes. Al conjuntarse éstas con los vientos dominantes del noroeste (Berdegué, 1957b), se producen remolinos y corrientes de chorro que afectan la superficie del mar, provocando lo que los pescadores llaman “contraste”, que es el oleaje producido por las corrientes contrarias en diferentes puntas de la isla. La temperatura superficial del mar en la costa, fluctúa entre 17° y 20° C, bajando a 15° C en febrero–marzo durante el invierno y aumentando a 21°-22° C en septiembre–octubre durante el verano. Otros registros indicaron 16.1° C en abril de 1925 y 18°–18.8° C en diciembre de 1949 (Stewart y Stewart, 1984). La temperatura promedio superficial del mar es de 18° C (rango: 16° C en primavera, 20° C en verano Lynn y Simpson, 1987. Las mareas son semidiurnas y presentan una amplitud de casi 3 metros durante los meses de invierno (Stewart y Stewart, 1984).

 

Nombres locales

Existe una gran variedad de nombres locales para las características naturales de la isla y como legado de la visita de numerosos exploradores, cazadores de focas, balleneros, así como de expediciones militares, pescadores y naturalistas. Algunos de ellos son de uso común entre los pescadores de langosta y abulón, y muchas veces resultan desconocidos para los demás. Se dieron nombres a otros lugares por la función especial de marcar un sitio de importancia para los estudios de pinnípedos. Los nombres utilizados en este manuscrito son similares a los empleados por otros investigadores y naturalistas (Berdegué, 1957b; Peterson et al., 1968) y se muestran en la figura 1.



El hábitat de los pinnípedos

La costa donde residen los pinnípedos es escabrosa, compuesta de numerosas caletas, entradas escondidas, hoyos, hendiduras, cuevas, tubos de lava, diques de basalto, acantilados verticales, playas estrechas de canto rodado, y dos largas y anchas playas de arena gris-negra. El lado oeste de la isla es desértico y virtualmente inaccesible (a excepción de la Caleta del Oeste), al igual que el lado norte, debido al constante golpeteo del viento y del oleaje que viene sin obstáculos del océano Pacífico. El lado oriental es casi tan abrupto como el occidental, pero el mar es más tranquilo, protegido de los vientos y oleajes dominantes del noroeste por la cordillera montañosa que recorre la isla (Berdegué, 1957b).

 

Una historia de cada especie

El elefante marino del norte (Mirounga angustirostris)

El crecimiento de la población de elefante marino en Isla Guadalupe, después de su cercana extinción durante la década de los 1880, fue muy lento durante las primeras décadas del siglo pasado (Huey, 1930). Aún así, en 1948 se contaron 2,891 elefantes distribuidos en todas las playas ocupables alrededor de la isla (Fitch y Wilson, 1949), mismas en donde la reproducción continúa hoy en día (figura 2 y figura 3). Durante la década de los 1950, las estimaciones del número mínimo de animales en la isla pasó de 7,049 en enero-febrero de 1950 a 13,860 elefantes en enero de 1960 (Bartholomew y Hubbs, 1952, 1960). Al final de enero de 1965, Rice, Kenyon y Lluch (1965) estimaron una población en la isla de 10,389 individuos, basado en un conteo de 6,671 elefantes marinos, con un estimado de 3,668 crías. Estos autores concluyeron a partir de este conteo que la población de elefantes marinos en Isla Guadalupe alcanzó su pico poblacional para 1960 y detuvo su crecimiento. Mientras tanto, a partir de los años 1930 la colonia era lo suficientemente grande como para empezar a enviar emigrantes, y de esta manera, varias islas en México y California comenzaron a ser colonizadas (Le Boeuf, 1977a). Nuestros censos destacan la estabilidad de la población en los últimos 30 años. Hoy, el tamaño de la población mundial de elefantes marinos del norte excede los 127,000 individuos con un incremento anual del 6% y se reproducen en 17 colonias desde Isla Natividad en Baja California Sur, México, y desde Isla San Clemente, hasta Punta Reyes y las islas Los Farallones en California central (Le Boeuf, 1981; Stewart et al., 1994), y últimamente en la costa aledaña a Piedras Blancas, California y una colonia en la costa de Oregon (Le Boeuf, comunicación personal, 2004).

 

Figura 2

 



Crecimiento de la población de elefante marino en el período de 111 años en la isla de Guadalupe. El crecimiento comienza lento y adquiere una mayor velocidad para la década de los 70 s’, cuando la especie empieza a crear colonias en otras islas de Baja California, México y de California en los Estados Unidos. A partir de 1960 el crecimiento es nulo ya que la población en la Isla de Guadalupe ha alcanzado su capacidad de carga

 

El lobo fino de Guadalupe (Arctocephalus townsendi)

Las capturas de lobos finos reportadas en islas mexicanas van desde 35,000 lobos finos de Guadalupe obtenidos por los barcos Amethyst de Boston y el Triumph de New Haven en 1806 (Busch, 1985). 8,338 pieles en 1806 conseguidas en Isla Cedros, Islas Benitos e Isla Guadalupe (Townsend, 1924), 3,000 pieles en 1807 entre Isla Guadalupe e Isla Socorro (Belcher, 1837 en Townsend, 1924; Hamilton, 1951), Morrel (1832 en Townsend, 1899) obtuvo 400 pieles tan sólo en la pequeña Isla San Martín. En el periodo de 1831 a 1881 Hubbs (1956a) reporta una masiva cacería perpetrada por los cazadores de focas de Nueva Inglaterra, visitando Isla Guadalupe. Townsend (1924) reporta que 5,575 lobos finos de Guadalupe fueron obtenidos en Isla Guadalupe en islas San Benito en el periodo de 1876 a 1894. Sin duda estas pocas citas a las que habría que sumarle los adultos y crías sacrificados (Townsend, 1899), nos dan una idea de la captura indiscriminada que sufrió la especie.

La recuperación del lobo fino de Guadalupe ha sido más lenta que la del elefante marino. Después que Townsend (1899) vio siete lobos finos en Isla Guadalupe en 1892 y reporta que en 1894 un barco comercial obtuvo 15 individuos, Thoburn (1899) no encuentra ninguno aunque un residente de la isla le dice que quedan unos cuantos. Merriam (1897) describe a la especie a partir de los cráneos colectados por Townsend en 1892. Treinta años después, en 1926, dos pescadores de San Diego reportaron un grupo de entre 35 a 60 individuos en la costa este de la isla (Huey, 1930; Townsend, 1931). En 1928, tras una disputa sobre el precio de dos individuos entregados al zoológico de San Diego (Wedgeforth, 1928), uno de los pescadores regresó a la isla y sacrificó a la mayoría de los animales que encontró y emprendió un viaje a Panamá para vender las pieles (Hubbs, 1956). Este parece ser un segundo cuello de botella genético para la especie y probablemente causó un retraso adicional en su recuperación.

El lobo fino de Guadalupe dejó de ser observado, desapareciendo durante los siguientes 20 años (de 1928 a 1949) a excepción de una posible observación en Piedras Blancas (Bonnot, Clark y Hatton, 1938). Bartholomew (1950) vió en repetidas ocasiones a un macho de lobo fino de Guadalupe en la costa oeste de la Isla San Nicolás de mayo a julio de 1949, justo en la temporada de reproducción. Esto llevó a realizar una renovada búsqueda de la especie en Isla Guadalupe. En noviembre de 1954, C. Hubbs contó "por lo menos 14" animales en la costa este de la isla (Hubbs, 1956; Berdegué, 1957a). El número de lobos finos censados en Isla Guadalupe desde 1954 se muestra en el cuadro 2. A pesar de que los censos se han hecho en varias temporadas a lo largo del año, es evidente un incremento que inició con lentitud pero que va cambiando conforme crece la población hasta ser similar al de otras colonias de esta especie (Gallo-Reynoso, 1994).

 

El lobo marino de California (Zalophus californianos)

En la década de los 1860, cuando los elefantes marinos comenzaron a escasear, los lobos marinos que eran tan abundantes a lo largo de la costa de California y de Baja California, en México (Scammon, 1874), constituyeron la fuente alternativa de aceite, por lo que sus números también disminuyeron drásticamente (Bonnot, 1928) aunque no como el de las otras dos especies. Los conteos se han incrementado a lo largo del rango de distribución desde 1928 (Bonnot, 1928; Bonnel et al., 1978) y la población hoy se estima en más de 145,000 individuos (Le Boeuf et al., 1983). Aún así, los conteos de lobos marinos de California en Isla Guadalupe, iniciales a principios del siglo pasado, así como los últimos censos, indican que la colonia siempre ha sido pequeña (cuadro 3).

 

Metodología

Se realizaron 31 expediciones a la Isla Guadalupe, desde 1968 hasta 2003, con personal y estudiantes de la Universidad de California en Santa Cruz, de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto Nacional de la Pesca y del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C., con el propósito de censar, marcar y observar el comportamiento de los pinnípedos. Una parte de los cruceros se han hecho en barcos del Instituto Scripps de Oceanografía con financiamiento de la National Science Foundation, y el resto de fuentes diversas. Todo esto siempre apoyado por la Secretaría de Marina, Armada de México, que dedica cruceros especiales para la investigación y ha dado amplio acceso a los investigadores para viajar en los transportes que tienen hacia la isla, hacer usos de sus comunicaciones mensuales, muy importantes en varias investigaciones recientes. Todos estos cruceros y expediciones han tenido como objetivo principal el estudio de los pinnípedos de Guadalupe y de otras islas de Baja California. La mayoría de los cruceros se realizaron en invierno, cuando los elefantes marinos se reúnen para la reproducción o durante el verano cuando se reproducen los lobos finos y lobos marinos. No se han realizado observaciones durante septiembre y octubre.

Las observaciones fueron hechas con binoculares 10x50. Se usaron tres métodos para censar a los pinnípedos. Los conteos fueron realizados desde barcos de investigación a una distancia de costa de .5 km, desde lanchas o pangas de pescadores pasando a 10 m o menos de la costa, y por último, caminando en la costa y desde veredas elevadas y promontorios. Los censos a pie excedieron a los de lancha (algunos por más del 50%) y los conteos desde lancha superaron los realizados desde barcos de investigación a mayor distancia de costa (Le Boeuf et al., 1983). El error de conteo varía de acuerdo con la especie y la categoría sexual o la edad de los animales censados, siendo mayor para los lobos finos que para los elefantes marinos, mayor para hembras que para machos y para crías que para adultos.

Las tres especies fueron categorizadas por sexo y edad. Censar a las tres especies toma aproximadamente cuatro días: durante el primer día, el barco se anclaba en la Punta Norte o en la Punta Sur, se mandaba una lancha a la Playa Roca Vela, Campo Norte y Dos Arroyos para hacer un conteo a pie o desde la lancha; el segundo día, toda la costa este, desde Playa Roca vela hasta la Punta Sur, se censaba desde una lancha con dos a cuatro observadores; los censos a pie para obtener el factor de corrección que se aplica a los censos de lobo fino se hicieron en dos partes de la isla, Campo Lima o en Los Corrales (Corralitos en el sureste de la isla (figura 4)); durante la tercera y cuarta jornadas se realizaba un censo desde el barco o desde panga al circunnavegar los Islotes Toro y Zapato y la costa oeste de la isla. En las ocasiones en que el tiempo lo permitió (mar en calma y sin viento) se circunnavegó la isla con las lanchas haciendo conteos de los pinnípedos en toda la costa y playas, como Playa Elefantes, pero las condiciones de oleaje del mar nunca permitieron desembarcar. En otras ocasiones, cuando el mar estaba tranquilo, los censos tomaban dos días, uno para toda la costa este de la Isla y otro para el área 14 (en Los Corrales) para obtener el factor de corrección (Gallo-Reynoso, 1994).

 

Figura 3

 



Playas ocupadas por los elefantes marinos en las costas de la Isla de Guadalupe, Baja California

 

Resultados

Elefante marino del norte

Los censos conducidos de 1968 a 2003 apoyan la conclusión de que la población de elefante marino en Isla Guadalupe se ha estabilizado (cuadro 1). Los conteos de enero y febrero se encuentran en los rangos de aquellos realizados a principios de la década de 1960-1970 o son un poco más bajos. Una confirmación adicional de este punto viene de la comparación de los censos hechos en Playa Roca Vela a mediados de febrero en cinco diferentes años, en el periodo de 1968 a 1980. Hay una variación imperceptible de un año al siguiente, sin tomar en cuenta la edad o la categoría sexual de los individuos censados. Los altos valores obtenidos en 1977, especialmente para las hembras y las crías, se explica por que el censo fue efectuado más tempranamente. Los realizados durante el mes de enero han producido resultados similares; así, Bartholomew y Hubbs (1960) contaron 4,600 animales en Playa Roca Vela en enero de 1960 (sin fecha específica). Hemos registrado 4,051 animales en esta misma playa del 20 al 23 de enero de 1970 y 3,225 animales del 29 al 31 de enero de 1975.

El número de elefantes marinos durante la época de reproducción en esta playa, una de las más grandes de la isla, se ha nivelado y llegado a su capacidad de carga desde 1970, de alrededor de 13,000 a 14,000 individuos. Para 2003 la población estimada durante la reproducción alcanzaba los 13,000 individuos. La población de elefantes marinos en Isla Guadalupe tuvo un rápido crecimiento, del 12% promedio anual de 1892 a 1960, a partir de 1960 y hasta 1992, fue de 0.0% anual, denotando que la población había entrado en una fase de estabilidad que continúa hasta nuestros días (figura 2).

 

Cuadro 1

Censos de los elefantes marinos del norte en la Isla de Guadalupe, México, 1968-2003

Abreviaciones: B = barco, L = lancha, P = a pie, F = conteos con fotografía (aérea, desde tierra o embarcación). Censados incluye a todas las clases de edad de los individuos presentes durante el censo. Estimados son los animales que se estimaron como presentes en la isla, derivados de diversos factores de corrección. Ver pie de tabla para mayor explicación. Muchos de los datos de esta tabla están en reportes de expediciones, no publicados o se mencionan como este capítulo; los autores poseen dicha información en caso de ser necesaria su consulta

 

Fecha
Área y tipo de censo
Censados
Estimados
Fuente
1883
 
80
 
Townsend, 1889, 1912
1884
 
4
 
Townsend, 1885
Mayo, 1892
 
8
 
Townsend, 1899
1904
 
4 
 
Townsend, 1912
Junio, 1907
 
40 
 
Townsend, 1912
Marzo 2, 1911
 
125
 
Townsend, 1912
Julio 12, 1922
 
264
 
Hanna y Anthony, 1923
Julio 16, 1923
 
366
 
Huey, 1924; Hanna, 1924
Agosto 30, 1924
 
124
 
Huey, 1930
Junio 23, 1926
 
465
 
Huey, 1930
Septiembre 28, 1929
 
469
 
Huey, 1930
Marzo, 1948
 
2,891
 
Fitch y Wilson, 1949 
Enero – Febrero, 1950
 
4,548
 
Bartholomew y Hubbs, 1952 
Noviembre, 1954
 
899
 
Bartholomew y Hubbs, 1960
Junio, 1955
 
1,786
 
Bartholomew y Hubbs, 1960
Abril, 1956
 
3,466 
 
Berdegué, 1956 
Agosto, 1956
 
623 
 
Bartholomew y Hubbs, 1960 
Febrero, 1957
 
5,044
 
Bartholomew y Hubbs, 1960 
Abril, 1957
 
9,143
 
Bartholomew y Hubbs, 1960
Octubre, 1957
 
2,540
 
Bartholomew y Hubbs, 1960
Diciembre, 1957
 
2,495
 
Bartholomew y Hubbs, 1960
Enero 27-31, 1965
 
10,389
 
Rice, Kenyon y Lluch, 1965
Agosto 22-23 1968
Campo Norte y Dos Cañones. Parcial: P. 
304
304 
Brownell, De Long, y Schreiber. 1974
Noviembre 8-10 1968
Playa Roca Vela hasta Punta Dique. Parcial: BLP
715
 
Brownell, De Long, y Schreiber. 1974
Febrero 15-18 1969
Lado Este. Parcial: LP
7,033
10,831a
Le Boeuf, Peterson y Hubbs, 1969
Enero 20-23 1970
Lado Este. Parcial: LP
8,034
12,372 a
Le Boeuf et al., 1971
Abril 12-17 1970
Toda la isla. BLP
10,867
10,867
Le Boeuf et al., 1971
Mayo 18-21 1971
Lado Este. Parcial: LP
3,553
5,472a
Le Boeuf et al., 1971
Diciembre 16-18 1972
Playa Roca Vela. Parcial: P
1,236
1,903
Briggs, 1972
Febrero 12 1973
Playa Roca Vela. Parcial: P
2,494
8,486c
Le Boeuf y Petrinovich, 1973
Enero 29-31 1975
Playa Roca Vela. Parcial: LP
6,043
9,306a
Pierson, 1975
Febrero 10-12 1977
Toda la isla. BLP fotografiados
6,125
15,407a,y
Le Boeuf, 1977b
Junio 21-27 1977
Toda la isla. BLP
822
822
Le Boeuf, 1977
Junio 30 1977
Lado este. Parcial: BLP
856
856
Le Boeuf, 1977
Febrero 15-18 1978
Lado Este. Parcial: LP
5,528
14,479a,y
Pierson, 1978
Julio 18-19 1979
Toda la isla. BLP
589
589
Le Boeuf et al., 1979
Febrero 12-15 1980
Lado Este. Parcial: BLP
5,278
13,778a,y
Le Boeuf et al., 1980
Marzo 4-6 1982
Toda la isla. BLP
5,695
5,695
Le Boeuf y Condit, 1982
Junio 2-4 1983
Campo Norte. Parcial: P
323
323
Gallo-Reynoso, 1994
Agosto 22 1986
Playa Roca Vela, Campo Norte, dos Cañones. Parcial: P
225
225
Pierson, 1987
Febrero 18-19 1991
Lado Este. Parcial: LP
4,496
15,293 c,y
Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1991.
Febrero 13 1992
Lado Este. LP
7,556
16, 426 a,y
Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1992.
Enero 6-7 2000
Lado Este. Parcial, LP, Roca Vela a Dos arroyos Sur
5,747
16,896 c,y
Gallo-Reynoso, este capítulo.
Febrero 18 2003
Lado Este. Parcial, LP
5,090
14,965 c,y
Gallo-Reynoso, este capítulo.

a El estimado de toda la isla se derivó de aumentar los conteos del lado este multiplicándolo por 54%.
b Conteos mínimos parciales.
c Este estimado de toda la isla se derivó al asumir que el 29.4% de todos los animales de la isla se encuentran en Playa Roca Vela, i.e., 3.403 X Playa Roca Vela = Estimado del total de animales en la isla.
y Se añadió una hembra adulta por cada cría destetada que fue contada.

 

El número de crías producidas y destetadas en una condición saludable se puede estimar de los conteos realizados a finales de febrero. Al corregir el número de crías producidas en la costa oeste (véase al pie “a” del cuadro 1), se derivan los siguientes mínimos estimados: 7,104 crías en 1969, 5,642 en 1977, 5,552 en 1978, 5,011 en 1980, 4,760 en 1982 y 4,962 en 1991. El número de crías de elefantes marinos en la época de reproducción se ha nivelado y llegado a su capacidad de carga desde 1960 hasta 2003.

Los elefantes marinos en Isla Guadalupe están presentes durante todo el año. Pero el sexo, la edad y el número de animales varía estacionalmente y se conforma al ciclo anual encontrado en otras colonias (Bartholomew y Hubbs, 1960; Le Boeuf, Ainley y Lewis, 1974). Las mayores agregaciones de elefantes marinos durante la reproducción o durante la pelecha se encontraron en las playas arenosas: Playa Elefante, Playa Roca Vela, Playas Dos Arroyos, Playa Campo Norte, Playa de Caleta del Oeste y la Playa de Arroyitos (figura 3). En el pico de la temporada de reproducción, a finales de enero y durante el pico de la temporada de pelecha de las hembras y los juveniles en primavera, cada área de reproducción se encontró llena de animales. Algunos individuos se hallaron en otros lugares de las costas de la isla durante la temporada reproductiva, pero por lo general en playas marginales con poca arena y mucho canto rodado o con muy poco frente de playa. Las playas principales, utilizadas durante la reproducción, también fueron las preferidas durante la época de pelecha.

 

Cuadro 2

Censos de lobo fino de Guadalupe en la Isla Guadalupe a través de un período de 53 años

Censados incluye a todas las clases de edad presentes durante el censo. Estimados son los animales que se estimaron como presentes en la isla, derivados de diferentes factores de corrección. Ver pie de tabla para mayor explicación. (Muchos de los datos de esta tabla están en reportes de expediciones, no publicados o se mencionan como este capítulo, los autores poseen dicha información en caso de ser necesaria su consulta)

 

Fecha
Área y tipo de censo
Censados
Estimados
Fuente
Febrero, 1950
Toda la costa este de la isla desde lancha.
0
--
Bartholomew y Hubbs, 1952
Noviembre, 1954
Redescubrimiento de la especie. Desde lancha.
14
200
Hubbs, 1956b
Noviembre, 1964
No especificado
252
--
Hubbs en Rice et al., 1965
Enero 28-31, 1965
Toda la isla, desde lancha y a pie
285
600
Rice et al., 1965
Marzo, 1965
No especificado
211
--
Hubbs en Rice et al., 1965
Abril 2-3, 1966
Juveniles y hembras adultas
372
--
Peterson et al., 1968
Mayo 2-4, 1967
Subadultos o machos territoriales en su mayoría
198
Mínimo 500
Peterson et al., 1968
Abril 18-26, 1968
Desde lancha y a pie, juveniles y hembras presentes
148
--
Brownell et al., 1974
Junio 21-29, 1968
Machos territoriales, hembras, crías y algunos no-reproductores
314
--
Brownell et al., 1974
Noviembre 10-11, 1968
Punta Dique a Punta Doble
260
--
Vandervere, 1968
Febrero 17-18, 1969
Punta Descubrimiento a Punta Doble
298
--
Le Boeuf, Peterson y Hubbs, 1969
Abril 12-17 1970
Punta Descubrimiento a Corralitos (Sealers Station)
374
--
Bonnel y Pierson, 1970
Junio-Julio, 1976
Norte de Campo Lima (Nursery) a Punta Sur (Weather Station)
355
--
Fleischer, 1978b
Febrero 13, 1977
Todo el lado este de la isla
470
--
Le Boeuf 1977b
Junio-Julio, 1977
Toda la isla
1,073
1,100 a
Fleischer, 1978b
Febrero 18, 1978
Lado este
351
--
Pierson, 1978
Marzo 4-6, 1982
Toda la isla
851
--
Le Boeuf y Condit, 1982
Junio 4-5, 1983
Conteo parcial Campo Lima y lado este de la isla
1,296
1,879 a,b,y
Gallo-Reynoso, 1994
Agosto 10-16, 1984
Todo el lado este de la isla
1,597
1,600 a
Instituto Nacional de la Pesca y National Marine Mammal Lab.
Febrero-Marzo, 1985
Parcial del lado este de la isla desde lancha
1,218
2,017
Gallo-Reynoso et al., este capítulo.
Junio-Julio, 1988
Lado este de la isla desde lancha y a pie
3,259
 
Torres, 1991
Junio-Julio, 1991
Lado este de la isla desde lancha y a pie
5,424
6,361 a,b,y
Gallo-Reynoso, 1994
Julio-Agosto, 1992
Lado este de la isla desde lancha y a pie
5,752
7,348 a,b,y
Gallo-Reynoso, 1994
Julio-Agosto, 1993
Lado este de la isla desde lancha y a pie
6,443
7,408 a,b,c,y
Gallo-Reynoso, 1994
Agosto 4, 1995
Parcial del lado este de la isla desde lancha
2,381
7,858 b,y
Gallo-Reynoso et al., este capítulo.
Junio 7, 2000
Lado este de la isla desde lancha y a pie. Parcial
5,644
9,346 a,b,y
Gallo-Reynoso et al., este capítulo.
Julio, 2003
Lado este de la isla desde lancha y a pie
7,648
12,176 a, y
Gallo-Reynoso et al., este capítulo.

a El estimado de toda la isla se derivó de aumentar los censos a pie del área 14 (Los Corrales) o el área 10 (Campo Lima) comparados con los censos en lancha y multiplicados por la diferencia entre ambos, en ocasiones por 54% o por 65% dependiendo de cada censo.
b Conteos mínimos parciales los cuales eran determinados por áreas de la isla y extrapolados al total de individuos presentes en la isla.
c Conteo de las crías producidas (vivas o muertas) en toda la isla y multiplicadas por 4.5 como factor de corrección para obtener la estimación del total de la población.
y Se añadió una hembra adulta por cada cría destetada y por cría muerta que fue censada.

 

Figura 4

 

Crecimiento de la población de lobo fino de Guadalupe en el período de 53 años en la isla de Guadalupe. El crecimiento comienza casi imperceptible a tasas de 1 a 2 % anual y adquiere una mayor velocidad para la década de los 70s, cuando la especie empieza a expandirse en la costa este de la isla. Aún no se ha alcanzado la capacidad de carga de la isla y la población sigue aumentando

 

Lobo fino de Guadalupe

La población del lobo fino de Guadalupe se ha incrementado lentamente a partir de las primeras décadas del siglo pasado, esta tendencia que resulta más marcada durante los meses de junio y julio: 30 animales en 1923, 92 en 1956, 314 en 1968, 355 en 1976 y 1,073 en 1977 (cuadro 2). Se producen más de 1,500 crías al año (Gallo-Reynoso, 1994), aún así, es probable que no haya más de 12,000 animales en toda la población de lobo fino de Guadalupe, y Isla Guadalupe sigue siendo el principal lugar en donde esta población se reproducen. Vale mencionar que existe una nueva lobera reproductiva en la Isla San Benito del Este, con un total de 256 individuos, incluyendo nueve crías (Maravilla-Chávez y Lowry, 1999).

 

Cuadro 3

Censos de lobo marino de California en la Isla Guadalupe a través de un período de 103 años

Censados incluye a todas las clases de edad presentes durante el censo. (Muchos de los datos de esta tabla están en reportes de expediciones, no publicados o se mencionan como este capítulo, los autores poseen dicha información en caso de ser necesaria su consulta)

 

Fecha
Área y tipo de censo
Censados
Fuente
Junio, 1892
Islote Zapato
30
Townsend, 1899
Junio, 1897
Islote Zapato
91
Townsend, 1899
Julio, 1922
Islote Zapato
50
Anthony, 1925
Febrero, 1950
Islote Zapato, Cantil Blanco y Costa Norte
165
Bartholomew y Hubbs, 1952
Noviembre, 1955
Islote Zapato y costa E de la isla
119
Gilmore en Berdegué, 1957a
Abril, 1956
Islote Zapato, Cantil Blanco
120
Berdegué, 1957a
Febrero, 11 1957
Islote Zapato, Cantil Blanco
1183
Berdegué, 1957a
Enero 30, 1965
Islote Zapato
585
Rice et al., 1965
Abril 18-26, 1968
Islote Zapato, Cantil Blanco
636
Brownell et al., 1974
Junio 21, 1968
Islote Zapato
119
Brownell et al., 1974
Febrero 18, 1969
Islote Zapato, Cantil Blanco
250
Le Boeuf, Peterson y Hubbs, 1969
Abril 12-17, 1970
Islote Zapato, Cantil Blanco
746
Bonnell y Pierson, 1970
Mayo 18, 1971
Cantil Blanco
300
Le Boeuf et al., 1971
Febrero 13-14, 1977
Islote Zapato, Cantil Blanco
234
Le Boeuf, 1977b
Junio, 1977
Islote Zapato, Cantil Blanco
104
Pierson y Riedman, 1977
Febrero 15-18, 1978
Islote Zapato, Cantil Blanco y Costa Este
236
Pierson, 1978
Julio 18-19, 1979
Costa E de la Isla e Islote Zapato
100
Le Boeuf et al., 1979
Febrero 13-15, 1980
Islote Zapato y costa E de la isla
50
Le Boeuf et al., 1980
Marzo 4-6, 1982
Islote Zapato, Campo Norte y costa E de la isla
196
Le Boeuf y Condit, 1982
Junio 16-18, 1991
Costa E de la Isla, Cantil Blanco e Islote Zapato
88
Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1991
Julio 27, 1992
Costa E de la Isla, e Islote Zapato
95
Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1992
Julio 26-27, 1993
Costa E de la Isla, e Islote Zapato
80
Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1992
Agosto, 1995
Costa E de la Isla e Islote Zapato
97
Maravilla-Chávez no publicado.

 

Figura 5

 

Zona ocupada por el lobo fino de Guadalupe en la costa este de la Isla de Guadalupe, Baja California. En 1993, los lobos finos aún no habían dado la vuelta a la Punta Sur, ahora ya se les encuentra ocupando parte de esa zona

 

Figura 6

 

Crecimiento de la población de lobo marino de California en el período de 103 años en la isla de Guadalupe. El crecimiento se mantiene muy bajo. Se incluyeron datos como los censos de invierno reportados por Berdegué (1957a) de 1,183 individuos que no reflejan el tamaño real de la población de esta especie en la Isla de Guadalupe

 

Los lobos finos han expandido su área de reproducción y de habitación en la isla. A mediados de la década de 1950 los animales se encontraban desde Punta Descubrimiento hacia el sur hasta un área alrededor de Punta Dique (figura 5). En 1977, se contaron las hembras adultas y crías recién nacidas desde Punta Descubrimiento hasta Los Arroyitos y se observaron animales que no estaban en reproducción a todo lo largo de la costa este de la isla (Fleischer, 1978). El área principal utilizada por esta especie para la reproducción, en donde la mayoría de las crías habían nacido, estaba centrada alrededor de Campo Lima (figura 5); el crecimiento de la población durante el periodo de 1954 a 1977 fue del 10 %, estimándose una población de alrededor de 2,000 individuos (Fleischer, 1978). También en Campo Lima, Pierson (1978 y 1987) realizó el primer estudio sobre el comportamiento reproductivo de la especie y describió los viajes de alimentación de las hembras, los tiempos de arribada para la reproducción de machos y hembras, y las disputas territoriales de los machos, así como la proporción de hembras por macho. Por otra parte la distribución temporal de los lobos finos en la isla a lo largo del año se conoce en términos generales. La composición de la población entre enero y abril consistió de hembras adultas, sus crías del verano anterior, juveniles y algunos machos subadultos. Los machos adultos son predominantes hacia finales de mayo junto con algunos juveniles. En junio y julio, la población consiste de machos adultos defendiendo sus territorios, hembras adultas, crías recién nacidas y grupos de juveniles en áreas no reproductivas (Gallo-Reynoso, 1994). Poco se sabe de la composición de la población en la isla de agosto a diciembre, fuera de algunos censos realizados por Gallo-Reynoso (1994) que muestran que la población está compuesta principalmente por hembras, crías, juveniles y algún macho subadulto. Los machos adultos dejan la isla durante este periodo y las hembras con sus crías permanecen hasta el destete a finales de invierno y principios de la primavera (Gallo-Reynoso, 1994). Las crías recién destetadas hacen su primer viaje de alimentación nadando hacia las costas de Baja California y California en donde se les ha observado y en donde se les ha encontrado varadas (Gallo-Reynoso, 1994).

El crecimiento de la población de lobo fino de Guadalupe a partir de su redescubrimiento durante en el periodo 1955-1993 ha sido a una tasa anual promedio de 13.7%, actualmente crece a una tasa anual promedio de 12.8% (hasta el 2003), lo que muestra una recuperación similar a la de otras especies de lobos finos en el hemisferio sur que también habían sido diezmadas (Gallo-Reynoso, 1994), por lo que se puede decir que la población continúa su ascenso (Navarro-Serment y Gallo-Reynoso, 2001).



Lobo marino de California

La población de lobos marinos en Isla Guadalupe es pequeña, ya que tiene menos de 1,200 animales en su máximo y los picos poblacionales no parecen fluctuar mucho de año a año, pero si de estación a estación. Se pueden observar individuos aislados a lo largo de la costa en la zona de habitación del lobo fino de Guadalupe y en las playas de elefantes marinos. Los censos revelan que el mayor número de animales se presenta durante enero a abril, lo cual quiere decir que la isla es probablemente visitada por individuos de otras colonias vgr. Isla San Benito del Centro. Machos, hembras, crías de seis meses de edad y juveniles fueron observados durante este tiempo. Los individuos en tierra durante la temporada de reproducción de mayo a julio son relativamente pocos. La principal lobera reproductiva está en el Islote Zapato; la reproducción se ha observado aquí desde por lo menos 1897. Unas pocas crías recién nacidas han sido observadas en el área del Cantil Blanco, cerca de Playa Roca Vela, y ha sido la otra área de reproducción para esta especie en la isla, aunque últimamente se han visto desplazados por la creciente población del lobo fino. En promedio la producción anual de crías de esta especie durante 1991 y 1992 no rebasó las once (Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, datos no publicados (cuadro 3)).

La población de lobo marino de California en Isla Guadalupe ha sido relativamente constante, aunque existen tres censos que han sobrepasado los 400 individuos. Destaca el otoño de 1957 en el cual se contaron 1,183 individuos en un conteo realizado a pie en el Islote Zapato (Berdegué, 1957b). El promedio anual de individuos en la isla es de 232. La población de lobo marino en este territorio ha crecido a un promedio anual de 1.14%, lo que significa que se ha mantenido estable en el periodo de 1892 a 1995.

 

Figura 7

 

Distribución del lobo marino de California en Isla Guadalupe. En la costa noreste se encuentra la lobera de Cantil Blanco y en el sur el Islote Zapato. Al igual que en el lobo fino, no hay loberas establecidas en el lado oeste de la isla



Discusión

Las poblaciones de pinnípedos de Isla Guadalupe son únicas y de gran interés científico. La población de elefante marino del norte en Isla Guadalupe es la colonia "madre" que ha dado inicio a todas las otras que se crearon durante el siglo pasado y es una de las pocas colonias que se encuentra extremadamente poblada y estable en número. Como resultado, la composición de la edad de los machos reproductivos ha favorecido a los machos mayores o más viejos (Le Boeuf, 1974) y probablemente existe una situación similar para las hembras reproductivas (Reiter, Panken y Le Boeuf, 1981). La dinámica de esta población en particular, las tasas de emigración y las respuestas del comportamiento hacia la saturación de individuos en una zona de reproducción (vgr. mortalidad de crías) necesitan de estudios cuidadosos.

La importancia de Isla Guadalupe para el futuro del lobo fino de Guadalupe es obvia ya que ha sido el único lugar donde la especie se ha reproducido hasta 1997 en que se encontró una nueva colonia reproductora en Isla Benito del Este (Maravilla-Chávez y Lowry, 1999). Se sabe más ahora sobre la biología de la reproducción que hace dos décadas gracias a los trabajos de Pierson (1978), Figueroa-Carranza (1994) y Gallo-Reynoso (1994). Poco se conoce sobre la distribución pelágica y el buceo en las hembras adultas (Gallo-Reynoso 1994), pero se sabe hasta dónde han llegado los juveniles de esta especie (Hani et al., 1997; Aurioles-Gamboa y Hernández-Camacho, 1999), inclusive de machos subadultos y hembras adultas que han penetrado al Golfo de California (Aurioles, Le Boeuf y Findley, 1993). Un gran avance ha sido el conocer los patrones de atención de las madres a las crías, la lactancia y la composición de la leche materna (Figueroa-Carranza, 1994). Hoy se cuenta con más información sobre el ciclo anual de ocupación de la isla y sobre los hábitos alimenticios y el comportamiento de estos animales, así como de los efectos catastróficos, como la mortandad de crías por huracanes, como Darby que azotó a Isla Guadalupe en julio de 1992 y que mató 33% de las crías (Gallo-Reynoso, 1994). También sería de gran valor realizar estudios más detallados sobre la sistemática de la especie (Wynen et al., 2001). Es necesario continuar monitoreando y censando a la población dado el crecimiento tan acelerado que muestra la especie. Con respecto a la variabilidad genética Bernardi et al. (1998) encontraron que a pesar de que el lobo fino de Guadalupe pasó por dos cuellos de botella genéticos por las grandes cacerías del siglo XIX, ésta no estaba reducida sino que contra lo esperado, la población de lobo fino de Guadalupe muestra altos niveles de variabilidad genética. Con respecto de la alimentación es necesario realizar estudios de isótopos estables para conocer sus concentraciones, definir qué tipo de alimentación tienen y correlacionarla con los datos de buceo e historia de vida.

También la pequeña colonia reproductora de lobo marino de California en el Islote Zapato merece una mayor atención. Las hipótesis de que los lobos marinos de California de esta isla están aislados reproductivamente de otras loberas ubicadas en islas oceánicas, como las Islas San Benito e islas cercanas a la costa como Isla Cedros y las islas costeras de la Península de Baja California, debe ser examinado a través de estudios de las proteínas sanguíneas o por análisis del ADN.

Las poblaciones de pinnípedos de Isla Guadalupe se asemejan a las de otras islas en cuanto a la segregación de la poblaciones de acuerdo al sustrato (Peterson et al., 1968). Los elefantes marinos prefieren playas arenosas; aunque situaciones de abundancia de individuos durante la reproducción utilizan playas de canto rodado con algunos bloques de roca. Los lobos finos habitan cuevas, hendiduras, costas formadas por roca basáltica sólida y grandes bloques de lava en la base de altos acantilados. Los lobos marinos de California prefieren estar en áreas de piedra sólida, salientes en islotes o playas de canto rodado en donde las otras especies están ausentes (figura 7).

A lo largo de estos años diferentes investigadores han realizado censos en diversos periodos del año en expediciones de corta duración y utilizando varios métodos disímbolos. Cada variable ha introducido variación en el registro histórico y hace que la interpretación de los datos sea más difícil. La confianza en los censos se reduce cuando varios investigadores con diferentes intenciones y métodos colectan los datos. Algunos especialistas juntan a todos los individuos de una especie como un conteo total, mientras que otros los clasifican por sexo y edad. Además no todos los censos hacen el mismo esfuerzo por cubrir todas las áreas; por ejemplo, muchos combinan esfuerzos, mezclando los datos tomados desde lanchas y a pie y no precisan el área cubierta, la hora del día, las condiciones de luz, de oleaje, viento y estado de la marea, variables que afectan de manera determinante la realización de un buen censo.

La época del año durante la cual se levanta un censo tiene la mayor relevancia ya que sirve para determinar las fluctuaciones en número de la población a lo largo de los años. En nuestro caso, los censos se hicieron cuando se presentaba la oportunidad de visitar esta isla remota, por lo que han resultado estar dispersos a través de los meses de diversos años. Esto es bueno para obtener datos sobre las fluctuaciones y la composición de la población en la colonia de acuerdo al sexo y la edad en cierta época del año. Sin embargo, esta dispersión de los censos crea dificultades para poder estimar un crecimiento o decremento de la población en el tiempo. La razón es que cada especie muestra una considerable variación en el número total de sus individuos en la colonia durante el año, y que esta fluctuación es cíclica y se puede predecir. El ciclo anual en el número total de individuos. En los elefantes marinos hay de siete a 20 más animales en una colonia a finales de abril que en agosto; aproximadamente el doble de animales en tierra en primavera durante la pelecha de las hembras y los juveniles que al final de enero, durante el pico reproductivo (Le Boeuf, 1981).

Los lobos finos y los lobos marinos tienen sus propios y diferentes ciclos anuales. Para poder comparar los resultados de los censos levantados en diferentes meses, a lo largo de varios años, se debe conocer el ciclo anual de cada especie. Por ejemplo, la mayor abundancia de elefantes marinos observados en la primavera de 1975 que en agosto de 1960, puede ser más una función del ciclo anual que una indicación del crecimiento de la población. Algunos investigadores han ignorado este hecho y estiman tendencias poblacionales que resultan equívocas. Es mejor comparar los censos realizados durante el mismo periodo del año a lo largo de los años para que los resultados sean válidos y se pueda llegar a conclusiones sobre los cambios de abundancia y tamaño de la población. Un buen momento para contar a estas poblaciones es al final de la temporada de reproducción, cuando todas las crías han nacido y aún permanecen en la colonia (vivas o muertas). Desafortunadamente, muchas expediciones a Isla Guadalupe no han sido planeadas de esta manera. Las sugerencias escritas arriba son muy importantes y facilitarán el análisis de la información, a pesar de esto todos los datos censales deben ser interpretados con cuidado.

Los estudios de marcaje de elefante marino revelan que sus crías se dispersan durante su primer año de vida a las aguas costeras de Baja California y al sur y centro de las costas de California. La mayoría de estos animales regresa a Isla Guadalupe para reproducirse, a excepción de los machos y hembras que lo hacen en islas San Benito, Isla Cedros, Isla Natividad e Islas Los Coronados en aguas mexicanas y en las islas San Miguel y San Nicolás, en el sur de California (Le Boeuf, 1981). Una vez que los elefantes marinos han comenzado a reproducirse en un lugar la mayoría de ellos continúa haciéndolo allí por el resto de sus vidas (Reiter et al., 1981). A pesar de que Isla Guadalupe envía inmigrantes cada año, recibe muy pocos de otras colonias.

Los censos del lobo marino de California, son difíciles de interpretar dada la distribución de los animales y los métodos empleados.

Los conteos en Playa Roca Vela son buenos ya que los animales se encuentran en un área abierta y se pueden hacer estimaciones razonables desde un barco, lanchas o a pie. En comparación, el Islote Zapato es muy escarpado y hacer un descenso desde una lancha es difícil. Muchos animales que se encuentran en salientes y hendiduras no son visibles desde el mar. La mayoría de los censos se han hecho contando los animales del perímetro de la costa circunnavegando la isla. Aparentemente este método ha subestimado considerablemente el número de animales en la isla. Berdegué (1957a) contó a los animales desde promontorios en la isla; su censo de 1,183 es el más alto registrado hasta la fecha. Esto implica que los otros conteos han sido bajos. Aún así, está claro que esta pequeña población puede estar reproductivamente aislada de las poblaciones costeras. Esta hipótesis está sustentada por una moderada proporción de individuos de coloración albina, observados desde la década de los años 1920 (Bartholomew y Hubbs, 1952; Berdegué, 1957a).

A partir del interés que generaron las extinciones comerciales de los elefantes marinos y los lobos finos a finales del siglo XIX, es notable la participación de varias instituciones extranjeras y nacionales, las que a través de sus visitas a la isla, la elaboración de reportes de expediciones y sus consiguientes publicaciones científicas, han venido despertando el interés en su restauración y conservación, para que la isla vuelva a ser el paraíso biológico que era antes del comienzo de las capturas comerciales indiscriminadas de pinnípedos.

Nuevamente, los pinnípedos, a través de su impresionante recuperación, que ha tomado más de un siglo en el lobo fino y más de 50 años en el elefante marino, muestran el camino: es necesario, no solamente eliminar la causa del peligro de extinción y dejar que el medio ambiente se recupere por sí solo, sino la investigación, la restauración y el monitoreo son factores muy importantes y necesarios para la total recuperación de los ecosistemas de la isla.

En este sentido vale la pena mencionar las investigaciones que se llevan a cabo actualmente sobre pinnípedos en Isla Guadalupe:

 

- Viajes de alimentación de los machos de elefante marino y localización de las zonas de alimentación en el Pacífico Nororiental a través de seguimiento por marcas satelitales. Investigación en proceso (2003-2004) por B. J. Le Boeuf de la Universidad de California, Santa Cruz y J. P. Gallo-Reynoso por el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C., Unidad Guaymas.

- Viajes de alimentación de las hembras de lobo fino de Guadalupe y localización de las zonas de alimentación en el Pacífico Nororiental de México (Gallo-Reynoso, 1994), lo que ha servido para determinar que las zonas de alimentación para las hembras se encuentran hacia el sur de Isla Guadalupe, sobre la Corriente de California, en áreas ricas en calamar, macarelas y mictofidos.

- Depredación por el tiburón sacabocados (Isistius brasiliensis) y su efecto en las poblaciones de pinnípedos de Isla Guadalupe (Le Boeuf et al., 1987; Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1992; Figueroa-Carranza y Gallo-Reynoso, 2001).

- Depredación por el tiburón blanco (Carcharodon carcharias) y su efecto en las poblaciones de los pinnípedos de Isla Guadalupe así como las estrategias del lobo fino de Guadalupe contra la depredación por esta especie de tiburón del cual se presume existe una población residente en esta isla (Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1999). Estas estrategias consisten en mantener un serie de posiciones mientras flotan y se acicalan en el agua en las cuales siempre mantienen la vista hacia abajo, viendo lo que hay en el fondo, de acercarse un tiburón, inmediatamente huyen dando grandes saltos y alejándose del área.

 

La investigación científica también ha jugado el papel de sensibilizador de los pescadores de la cooperativa Abuloneros y Langosteros de Ensenada que pescan en Isla Guadalupe, a través de su involucramiento, de su ayuda logística y de su participación en proyectos de investigación de diversas instituciones a lo largo de los años.



Conservación

Isla Guadalupe ha sufrido muchos abusos por parte de las personas que han acudido a ella para cazar lobos finos por su piel; elefante marino y lobos marinos por su aceite y nutrias marinas (Enhydra lutris) por su piel; especies que alguna vez estuvieron a punto de extinguirse. El elefante marino, el lobo fino y el lobo marino de California, ya no se encuentran en peligro de extinción, no así la población de nutria marina de la isla hoy extinta. Tanto el elefante marino como el lobo fino de Guadalupe pudieron recuperarse de la grave explotación que sufrieron gracias a cuatro circunstancias, tanto de índole natural como humana.

 

  1. La extinción comercial de estas dos especies, dejó tan pocos animales que ya no era redituable realizar expediciones a esta isla para asegurar unos cuantos animales, pocas pieles y pocos barriles de aceite.
  2. El establecimiento de una guarnición militar durante el Porfiriato para proteger a la isla de incursiones extranjeras, ante las pretensiones norteamericanas de comprar e invadir la isla. La presencia de un grupo de soldados mexicanos en su porción noreste brindó más protección que los decretos posteriores. En 1917 la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos incorpora a Isla Guadalupe a la soberanía nacional (Santis, 1983).
  3. La tardía pero efectiva promulgación del decreto del 27 de octubre de 1922, durante el gobierno de Álvaro Obregón, resolviendo que: Isla Guadalupe de Baja California, y sus aguas territoriales poseen riquezas naturales tanto en materia forestal como en rebaños, en caza y pesca, nombrando entre sus especies muchas de rara ocurrencia, especies en peligro de extinción, debido a la inmoderada explotación de las cuales han sido objeto; que el Gobierno Federal debe proteger dichas especies las que constituyen una fuente inextinguible de riquezas para el Gobierno y el pueblo de México. Por esta razón tengo a bien decretar la siguiente Resolución: Artículo 1.- Isla Guadalupe de Baja California, así como sus aguas que la rodean, permanece reservada para la protección y desarrollo de las riquezas naturales que ellas contienen, tanto en materia forestal y en rebaños, y en caza y pesca. Artículo 2.- Nómbrese el personal técnico y administrativo, necesario para la administración y protección de dichas riquezas. Dado en la residencia del Poder Ejecutivo Federal, en el décimo noveno día del mes de Octubre de mil novecientos veintidós.- El Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.- A. Obregón.- Publíquese y ejecútese.- El Subsecretario de Agricultura y Obras Públicas Comisionado de la Secretaría.- Ramón P. De Negri.- (Diario Oficial de la Federación, 1922), y del decreto expedido el 16 de agosto de 1928, durante la administración del Presidente Plutarco Elías Calles: “Acuerdo por el cual se declara Zona Reservada para la Caza y Pesca de especies animales y vegetales, Isla Guadalupe, Baja California, y las aguas territoriales que la circundan”. Considerando que Isla Guadalupe, B.C., y sus aguas territoriales que la circundan, contienen riquezas naturales tanto en materia forestal como en ganadería y caza y pesca, contándose entre sus ejemplares algunos de escasez mundial, como la foca de piel fina Arctocephalus townsendi y elefante marino Macrorhynus angustirostris (Diario Oficial de la Federación, 1928). El 1 de marzo de 1933, mediante un acuerdo presidencial se establece la veda permanente de las especies de lobo fino y elefante marino, en todas las aguas de jurisdicción federal de la República Mexicana, por tratarse de especies con población muy reducida (Diario Oficial de la Federación, 1933).
  4. El elefante marino realiza migraciones que toman bastante tiempo en ser completadas; después de la temporada de reproducción (diciembre a marzo) los elefantes emigran hacia el norte para recuperarse del ayuno en que han estado durante este lapso, regresando a la isla para pelechar durante el verano y para volverse a ir hacia el Norte para alimentarse intensivamente y regresar en el invierno para reproducirse. Estas ausencias y presencias en la isla hacían que la cacería se concentrara en el invierno, cuando un mayor número de animales se encuentran en la isla, no así en la pelecha ya que las hembras arriban primero a la isla seguidas por los machos con un desfasamiento de uno a dos meses, lo que hace que los animales se encuentren en diferentes playas y muy dispersos, lo cual convertía su caza en una actividad económicamente viable. Por su parte el lobo fino también hace movimientos alimenticios de gran escala; las hembras, después de dar a luz pasan ocho días brindando atención a sus crías y amamantándolas intensivamente, después de ser cubiertas por el macho, parten a sus viajes de alimentación, los cuales suelen durar entre nueve y 14 días con un rango de tres hasta 21 días (Figueroa-Carranza, 1994). Durante estos días la cría ayuna y se encuentra ya sea escondida bajo cavidades y cuevas o jugando en la zona intermareal con otras crías. Estos viajes de alimentación se repiten a lo largo de la lactancia y se ha encontrado que las hembras realizan viajes de hasta 20 días, cubriendo un promedio de 2,375 km en la zona pelágica, alimentándose intensivamente sobre la corriente de California, principalmente de calamares, macarelas y sardina (Gallo-Reynoso, 1994), ya que es un área de baja productividad primaria (Figueroa-Carranza, 1994). Los machos de esta especie son muy territoriales y arriban a la isla hacia finales de mayo para permanecer hasta principios de agosto defendiendo su territorio y sus hembras. Este ayuno, de alrededor de 70 días (Gallo-Reynoso, 1994), hace que los machos sufran una profunda transformación al ir bajando su peso; cuando llegan a la isla los machos tienen un pelaje lustroso entre plateado y dorado, llegan a medir 194–242 cm y pesar alrededor de 200 kg. Lo mismo sucede con las hembras, al inicio de la temporada reproductiva su color es grisáceo pardo con dorado, con una talla de 137–165 cm y un peso de entre 40–55 kg (Gallo-Reynoso y Figueroa-Carranza, 1996). Al principio de la temporada reproductiva es cuando debían ser cazados ya que para julio, el pelaje en ambos sexos es café opaco, presenta muchas heridas por las disputas territoriales y está deteriorado por el prolongado ayuno en los machos. Las crías al destete (febrero–marzo) es cuando presentan una coloración pelágica plateado – oscuro y es cuando debían ser cazadas) Otro factor que influye en la reducción de su cacería es que al terminar la temporada reproductiva, los machos se ausentan de la isla durante nueve meses, hasta la próxima temporada de reproducción. Estas migraciones pelágicas y alimenticias de las diferentes categorías de individuos de ambas especies hicieron que porciones significativas de estas poblaciones se salvaran al estar ausentes de la isla cuando se realizaban las cacerías; también el comportamiento críptico del lobo fino de esconderse en cuevas, agujeros, fisuras o cualquier cavidad, los salvó de la extinción.

 

Las amenazas

Las especies domésticas como perros y gatos, que la gente lleva a lugares remotos como Isla Guadalupe para liberarse de plagas como los ratones, se convierten en especies ferales sin control que atacan a todo tipo de especies, causando la desaparición de aves como el petrel de Guadalupe (Oceanodroma macrodactyla) hoy extinto. Por otra parte cuando las especies domésticas, son “sembradas” para después ser utilizadas como alimento, como las cabras (Capra hircus), provocan gran destrucción en la vegetación autóctona (queda tan sólo el 15% del bosque original de la islas), y la extinción de 26 plantas endémicas. Para complicar aún más la situación han arribado a la isla por diferentes medios 61 especies de plantas exóticas (León de la Luz et al., 2003). Algunas fueron introducidas para alimentar a las cabras (como la avena) causando el desplazamiento de la vegetación original y ocasionando que ahora la ecología forestal incluya al fuego como nuevo elemento en la isla, siendo mucho más difícil de controlar por encontrarse lejos de cualquier grupo que pueda atenderlo y apagarlo.

Estas introducciones han causado extinciones no intencionales como la del petrel de Guadalupe, pero ha habido otras deliberadas como la del quebrantahuesos de Guadalupe (Polyborus plancus lutosus). Esta ave rapaz y carroñera, que probablemente cazaba crías de pinnípedos y se alimentaba de sus cadáveres, jugaba un claro papel en la ecología de la isla, al remover y procesar a los individuos muertos de las diferentes especies de pinnípedos. Esta ave fue primero perseguida por los cazadores de focas y después “perseguida por las guarniciones militares establecidas en la isla para proteger a los cabritos recién nacidos” hasta que fue exterminada (Townsend, 1899; Berdegué, 1956; Lindsay, 1966).

Una de las amenazas más preocupantes es la presencia de perros ferales, de no erradicar a los perros, que se encuentran en casi todas las partes de la isla, y que de no ser erradicados pueden ser los más próximos a causar problemas a los pinnípedos, ya sea a través de sus enfermedades o por la depredación que probablemente harían de sus crías, en particular de elefantes marinos y de lobo fino de Guadalupe. Se sabe que en lugares como Nueva Zelanda los perros han diezmado colonias de lobos finos. Otra amenaza para la especie es la pesca con redes de deriva en alta mar. Cada vez es más frecuente el observar individuos de lobo fino de Guadalupe con redes en el cuello en Isla Guadalupe, situación que hace 10 años era extraordinaria. Durante el último censo en julio del 2003 se observaron cuatro individuos, tres machos adultos y un macho subadulto, con este tipo de redes, en el cuello. Para el caso del elefante marino, una amenaza latente son las grandes pesquerías que existen en el Golfo de Alaska; si estas llegan a competir con dicha especie, lo más probable es que la población comenzaría a declinar, algunas clases de edad desaparecerían como ha pasado con el lobo marino del norte (Eumetopias jubatus).

Por su parte, la reintroducción de individuos que se han varado en las costas de California de México es vista como una amenaza potencial. En 1994 se reintrodujo una hembra juvenil de lobo fino que había sido encontrada en Santa Cruz, California y llevada al Marine Mammal Center de Sausalito, California (J. P. Gallo-Reynoso realizó la determinación de la especie). Se propone que estos individuos no deben ser reintroducidos a Isla Guadalupe, ya que la posibilidad de traer consigo virus y bacterias que podrían ser vectores de enfermedades para la especie es muy alta. Comúnmente a los individuos “rescatados” se les pone en compañía de miembros de otras especies, con los que comparten estanques, encierros y el aire estornudado o tosido por algún individuo de alguna otra especie de una región diferente (J. P. Gallo-Reynoso observación personal); estas probables infecciones no se pueden determinar con cuarentenas, sino sólo mediante procesos de biología molecular a un elevado costo.

Otra amenaza a futuro sería la de viajes turísticos para visitar algunas loberas y playas en donde se encuentran los elefantes marinos. Si la isla careciera de ordenamiento para la observación de pinnípedos, estas especies podrían ser perturbadas o molestadas durante su temporada de reproducción. Actualmente hemos visto que llegan veleros y embarcaciones a la isla, sus tripulantes se bajan a ver a los elefantes marinos sin permiso y sin visa o pasaporte, o en su defecto un despacho marino emitido por autoridades portuarias de Ensenada, en el cual conste que pueden visitar y desembarcar allí. Esto no constituye una amenaza grave, pero al ser un atractivo de la isla, debería tener algún tipo de regulación y ordenamiento para evitar que suceda sin que las autoridades mexicanas tengan conocimiento.

Isla Guadalupe debe ser conservada urgentemente ya que sus recursos están agotados, ha sufrido varias extinciones, a pesar de contar, por otra parte, con una historia exitosa de conservación, como la de sus pinnípedos.

Se deben erradicar las especies exóticas (cabras, perros, ratones y gatos), propiciar la restauración de los bosques y su monitoreo continuo y realizar un buen manejo de sus ecosistemas para que la recuperación sea óptima.

 

Conclusión

Isla Guadalupe ha sido muy importante para la supervivencia de dos especies de pinnípedos, el elefante marino y el lobo fino de Guadalupe, los cuales se encuentran en expansión y reocupando otras áreas de su distribución geográfica original. De no haber sido por la protección brindada por el gobierno mexicano en las primeras décadas del siglo XX, estas especies no existirían hoy en día; su presencia es un tributo a las acciones tomadas por las autoridades de aquellas épocas. El éxito de estas especies en cuanto a su recuperación es también una gran victoria para los intereses ecológicos y ambientales de nuestro país y se espera que continúe en la isla mediante la erradicación de las especies de flora y fauna que han sido introducidas a ella y que tanto la han afectado.

Con los transportes modernos y la cercanía a grandes centros de población del sur de California, Isla Guadalupe está cada día menos aislada. Se requiere comenzar a cuidarla ya que la pesca comercial, el buceo deportivo y el ecoturismo tienen puestos los ojos en ella como un paraíso remoto que hay que visitar; de no hacerse eso hoy, el futuro se presenta incierto para este territorio y sus ecosistemas, únicos en el mundo.

 

Agradecimientos

Queremos agradecer a la Sociedad Cooperativa Abuloneros y Langosteros de Ensenada por su importante apoyo a lo largo de más de 20 años de expediciones a Isla Guadalupe.

También agradecemos a la Secretaría de Marina, Armada de México, en especial a la Segunda Zona Naval, por todo el apoyo recibido para la realización de las diferentes expediciones a Isla Guadalupe.

Muchas personas han intervenido en la realización de estos estudios, entre ellas destaca la imprescindible ayuda de estudiantes, tanto de la Universidad de California como de la Universidad Nacional Autónoma de México; la lista es muy larga, y a todos ellos se les agradece su interés, apoyo, resistencia ante condiciones muchas veces adversas de frío, calor, hambre y soledad.

 

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Última Actualización: 15/11/2007