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1. Programa municipal de compostaje

El compostaje es una opción que permite a las autoridades municipales la reducción de hasta un 50% en el peso de los residuos que vayan a ser depositados en el sitio de disposición final. El compostaje bien operado bajo criterios de eficiencia técnica y económica, puede representar un beneficio económico en el manejo integral de RSU. Si bien existen numerosas experiencias de compostaje a escala municipal en México, estas experiencias están marcadas por un número significativo de fracasos, y muchas de las plantas que operan actualmente lo hacen aún con dificultad debido a una serie de factores políticos, económicos, administrativos, técnicos y sociales. En este sentido, un programa municipal de compostaje no es sencillo: requiere de una buena planeación, personal capacitado y recursos financieros suficientes para tener éxito. Un programa municipal de compostaje se puede instrumentar en menos de los tres años de duración de la administración municipal y fortalecerse e institucionalizarse en menos de seis años, por lo cual representa en la actualidad una excelente opción de tratamiento de RSU en México.

Un programa de compostaje tiene su fundamento en el marco normativo mexicano, tal como se explica en la siguiente sección, y consta de componentes básicos que se articulan a través de procesos sociales e institucionales. Los componentes básicos son la separación, la recolección, el tratamiento doméstico y en planta, así como la distribución y la utilización del producto. Los procesos articuladores a su vez son la planeación, el financiamiento, la educación/capacitación, la difusión, el involucramiento de actores y la evaluación. Es importante señalar que cada uno de los componentes y procesos requiere disponer oportunamente de un conjunto de recursos humanos, materiales y financieros para llevarse a cabo y la falta o deficiencia de tan uno sólo uno de estos recursos hace imposible implementar el programa.

 

1.1 Fundamento jurídico del programa municipal de compostaje

Actualmente México se encuentra en proceso de elaborar instrumentos jurídicos que regulen las actividades en torno a los residuos y tomando en cuenta como afectan estos al medio ambiente. Estos instrumentos son descritos en esta sección y se resalta la fecha de publicación. En general, la tendencia en la elaboración de instrumentos de planeación en torno a la GIRSU es obligatoria y el compostaje se sitúa como un elemento indispensable para esta gestión. Como se apreciará a continuación, en algunos estados del país el programa municipal de compostaje se incluye en la normatividad local, misma que esta basada en los instrumentos legales al nivel federal.

 

1.1.1 Marco normativo federal

La alteración al medio ambiente por parte de los seres humanos ha llevado en los últimos años a la creación de diversos instrumentos legales que permitan disminuir los impactos negativos que sus actividades provocan. El marco normativo asociado a la protección al ambiente en México, desarrollado durante los últimos 20 años, ha ido modificándose desde la Carta Magna hasta la creación de reglamentos y normas específicas. Para el caso de los RSU, se ha reformado la normatividad nacional con el objeto de incluir esta área del quehacer social como parte del marco del Derecho y, aunque falta mucho aún por desarrollar, ya existen las bases mínimas necesarias para poder elaborar los instrumentos normativos y de política respectivos. Son tres los ordenamientos legales básicos de la federación referentes a los residuos, y sucintamente se describen a continuación.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: establece, en su artículo 115, las facultades del municipio libre y, como una de sus funciones, la dotación y administración de los servicios públicos incluido el servicio de limpia.

“Artículo 115.- Los Estados adoptarán, para su régimen interior, la forma de gobierno republicano, representativo, popular, teniendo como base de su división territorial y de su organización política y administrativa, el Municipio Libre, conforme a las bases siguientes:

II. Los municipios estarán investidos de personalidad jurídica y manejarán su patrimonio conforme a la ley.
Los ayuntamientos tendrán facultades para aprobar, de acuerdo con las leyes en materia municipal que deberán expedir las legislaturas de los Estados, los bandos de policía y gobierno, los reglamentos, circulares y disposiciones administrativas de observancia general dentro de sus respectivas jurisdicciones, que organicen la administración pública municipal, regulen las materias, procedimientos, funciones y servicios públicos de su competencia y aseguren la participación ciudadana y vecinal.

III.- Los Municipios tendrán a su cargo las funciones y servicios públicos siguientes:

c).- Limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos;”

No existe una ley reglamentaria del artículo 115 constitucional en el ámbito federal, y son las leyes estatales las que regulan los municipios así como la operación de los servicios públicos municipales.

Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente: establece que las obras de infraestructura (como son las plantas de compostaje) relacionadas con los RSU 1 estarán sujetas a la normatividad en materia de impacto y riesgo ambiental, de acuerdo a la normatividad vigente de las entidades federativas. También incluye la elaboración de normas para el funcionamiento de lo relacionado con los RSU, y su vigilancia por parte de las entidades federativas.

Ley General de Prevención y Gestión Integral de Residuos: establece una clasificación de los residuos en residuos peligrosos (RP), residuos de manejo especial (RME) y residuos sólidos urbanos (RSU). Tiene por objeto “regular la prevención de la generación, el aprovechamiento del valor y la gestión integral de los residuos, prevenir la contaminación de suelos con estos residuos y llevar a cabo su remediación”. Establece nuevos lineamentos y mecanismos mediante los cuales tres niveles de gobierno tienen facultades conjuntas para llegar a la gestión integral de los residuos sólidos.

Esta ley establece el “principio de valorización de los residuos”. Este principio se refiere a efectuar las acciones necesarias para brindar un valor a los residuos y permitir que éstos reingresen a las cadenas productivas, disminuyendo así la cantidad de residuos que se disponen en el medio ambiente natural y, a su vez, los impactos derivados de esta disposición final. Otro aspecto sobresaliente de la ley es que incluye la separación como una actividad necesaria dentro del manejo integral y la definición de los programas a nivel nacional, estatal y municipal para la prevención y gestión integral de los residuos. Sin embargo, esta ley no aborda el compostaje ni otros aspectos específicos de los RSU, ya que se centra principalmente en los RP.

 

1.1.2 Marco normativo local

La legislación en materia de medio ambiente y, en particular, sobre los RSU en los gobiernos de los estados, se encuentra en proceso de desarrollo, y ya se han elaborado e instrumentado leyes de protección al ambiente en las 32 entidades federativas, donde se aborda la problemática de los residuos en mayor o menor medida. No en todos los casos estas normas establecen lineamientos específicos para la problemática relacionada con los RSU ni con la composta. Sobresale la labor en cuatro entidades federativas que han publicado recientemente leyes relacionadas con los residuos y la composta.

El Distrito Federal (DF) publicó la Ley de Residuos Sólidos en 2003 que, en el capitulo II del título quinto, esta establece solo normas generales para la composta. Entre estas, se destaca que el reglamento de esta ley debe identificar las particularidades de los diversos tipos para su donación o comercialización. El programa general de gestión integrada de residuos en esta entidad federativa establece como una estrategia básica el compostaje de los residuos orgánicos el cual tiene como objetivo “Reducir el volumen de residuos orgánicos que llegan a disposición final mediante el fomento de la elaboración de composta y cuya producción sea utilizada como mejorador de suelo en prados, jardines y áreas verdes así como suelo de conservación”. En este mismo instrumento jurídico se destacan las características actuales del compostaje, su relación con el manejo de residuos y se establecen algunas recomendaciones a las delegaciones para la instalación de sus propias plantas. El programa incluye un calendario de actividades así como la estimación de los recursos financieros necesarios para su implementación.

En el año de 2005 se publicó la “Ley de Prevención y Gestión Integral de Residuos del Estado de Querétaro”, la cual incluye un conjunto más detallado de normas sobre la composta. La sección I del capítulo V se dedica exclusivamente a la composta y se centra en promover la elaboración y el mercado, sin descuidar los aspectos regulatorios y de educación dirigidos tanto a autoridades municipales, como a empresas y ciudadanos. El reglamento respectivo señala (artículo 111) criterios generales a considerar en la planta y restricciones al producto final.

“La composta que se produzca no deberá contener objetos punzocortantes, ni concentraciones de metales tóxicos que representen un riesgo, por lo cual deberá prepararse a partir de materia orgánica que no haya sido mezclada con otros residuos, y ser lo suficientemente estable como para poder ser almacenada o aplicada a los suelos sin crear molestias, problemas ambientales o peligros para la salud.”

La “Ley para la Gestión Integral de Residuos del Estado y los Municipios de Guanajuato” se publicó también en el año 2005 y establece que los lineamientos para la producción de composta se deben incluir en las normas técnicas ambientales que se expidan. También se establece la obligatoriedad de dar cabal cumplimiento a las normas oficiales mexicanas y a las normas técnicas ambientales para todas aquellas personas que realicen procesos de tratamiento de residuos sólidos orgánicos. Por su parte, el estado de Veracruz publicó en 2004 la “Ley de Prevención y Gestión integral de Residuos Sólidos Urbanos y de Manejo Especial para el Estado de Veracruz” que incluye algunos lineamientos relacionados con la elaboración de composta.

En el Estado de México (EM) se ha publicado el nuevo Código de Biodiversidad2 que regula diversos aspectos relacionados con el medio ambiente; uno de sus libros, el cuarto, es la nueva ley de residuos sólidos para dicho estado. Esta normatividad está acorde a la Ley General de Residuos y establece algunos lineamientos básicos para la composta como son el dimensionamiento de la oferta de residuos orgánicos y de la demanda de composta; el desarrollo de guías técnicas, criterios de calidad y medidas para prevenir riesgos; así como la planeación, infraestructura, recursos y difusión de un programa de aprovechamiento de residuos. Un aspecto relevante en este código es la obligación de procesamiento de los residuos biodegradables que impone a las industrias.

El comité estatal de normalización ambiental en el EM, ha desarrollando una norma específica para mejoradores de suelo3 NTEA – 006 – SMA – RS – 2005. La norma establece los requisitos que deben reunir los sitios en donde se instale una PdC, las necesidades de infraestructura básica, las medidas mínimas de control del proceso, así como las características físicas y químicas indispensables del producto final. En el Cuadro 1 se muestran los requisitos centrales de la norma. Hay que destacar que esta norma admite cualquier biorreación de los residuos orgánicos, incluyendo el compostaje.

En general, en nuestro país no existe una normatividad específica para la composta, y su fabricación está regulada sólo por la relacionada con el manejo de residuos. Esta deficiencia genera la posibilidad de impactos negativos al ambiente por la producción de composta. La composta de RSU mal elaborada puede causar contaminación del suelo, así como acumulación de sustancias nocivas en las plantas y animales al ser ingeridos. El mal manejo del compostaje puede generar problemas de sanidad a los empleados y las viviendas vecinas; por tal motivo, es necesario impulsar instrumentos normativos como la NTEA – 006 – SMA – RS – 2005, que permitan prevenir la contaminación del medio ambiente que pudiera ocasionarse por la deficiente implementación de un programa municipal de compostaje. Esta norma técnica sólo es obligatoria en el EM y no aplica se legalmente al resto del país; sin embargo, puede tomarse como referencia.

 

Cuadro 1 . Especificación que se incluyen en la NTEA – 006 – SMA – RS – 2005.

Requisitos de los sitios
Contar con caminos transitables todo el año
Tener espacio suficientemente amplio para todas las operaciones
Garantizar la salud y la protección al ambiente
No instalar en terrenos inundables
Cumplir con la normatividad en materia de desarrollo urbano, impacto ambiental y áreas naturales protegidas, así como con los ordenamientos aplicables.

Infraestructura
Contar con cerca en su totalidad
Evitar el ingreso de aguas pluviales
Contar con instalaciones sanitarias
Contar con sistema de captación de lixiviados y caseta de vigilancia en plantas mayores de 5 ton/día.

Control de proceso
Verificar la permeabilidad del los lechos para pilas y la laguna de evaporación con al menos una permeabilidad de 1 x 10-5 cm/s; impermeabilizar en su caso
Preparar los materiales para permitir una biotransformación aerobia o anaeróbica
Controlar la temperatura para al eliminación de patógenos
Triturar los residuos verdes, excepto pasto y hojarasca
Utilizar bitácora con hojas foliadas
Limpiar los recipientes y vehículos
Controlar las plagas
Programar la limpieza de todas las instalaciones
Inspeccionar periódicamente para el control de higiene
Mantener en buen estado instalaciones y equipo
Mantener la humedad en un intervalo de 70%-40%
Reciclar o disponer los rechazos
No emplear residuos CRETIB
Verificar que el pH óptimo esté entre 6.5 y 8.0 para sustratos orgánicos, excepto lodos
Mantener la temperatura mayor a 55° C en el compostaje con pilas estáticas con aireación forzada durante tres días consecutivos
Mantener una temperatura mayor de 55° C durante 3 días, o mayor a 45° C durante 12, en el compostaje con pilas con volteos periódicos. Voltear por lo menos cinco veces
Registrar la temperatura en reactores cerrados e instalar sistemas que eviten el calentamiento insuficiente
Mantener la temperatura por abajo de 70° C

Requisitos físico-químicos y sanitarios

Característica

Límites

pH

6.5-8.0

Materia orgánica

> 15%

Relación carbono-nitrógeno

< 12

Fósforo

> 0.10%

Potasio

> 0.25%

Relación potasio-sodio

> 5

Hongos fitopatógenos

ausente

Huevos de helmintos/g en base seca

< 10

Coliformes fecales NMP/g en base seca

< 1000

Salmonella spp/g en base seca

< 3

Plástico película o flexibles. Tamiz ASTM 3.5 (5.6 mm)

< 0.05 % (seco)

Vidrio, metales o plásticos rígidos. Tamiz ASTM 10 (2.00 mm)

< 0.5 % (seco)

Arsénico

< 5.0 ppm

Cadmio

< 1.0 ppm

Cromo hexavalente

< 5.0 ppm

Cobre

< 30.0 ppm

Plomo

< 5.0 ppm

Níquel

< 5.0 ppm

Zinc

< 90.0 ppm

Fuente: adaptado de Gaceta del Gobierno del Estado de México 2005.

 

1.2 Componentes del programa municipal de compostaje

Un programa de compostaje tiene cinco componentes básicos: separación, recolección, tratamiento, distribución y utilización (Figura 3). La separación, el tratamiento y la utilización se pueden hacer a pequeña escala, domiciliaria, o a gran escala, en una operación a nivel municipal. También existe la escala intermedia para edificios departamentales o unidades habitacionales. Cuando se instrumenta una operación a mediana o gran escala, cobran importancia los componentes de recolección (de los residuos a compostar) y la distribución (de la composta).

SEPARACIÓN

 

RECOLECCIÓN

 

TRATAMIENTO

 

DISTRIBUCIÓN

 

UTILIZACIÓN

Figura 3 . Componentes básicos de un programa municipal de compostaje.

 

1.2.1 La separación

Consiste en segregar residuos orgánicos (como restos de alimentos y papel), factibles de descomponerse biológicamente vía un proceso de compostaje, de otros residuos no compostables (como vidrio, metal y plásticos). Entre más cercana al origen de la generación se realice esta separación, más puros (menos contaminados) estarán los residuos y, consecuentemente, mayor será la calidad de la composta terminada. La calidad de los residuos no compostables o inorgánicos recuperados también se verá incrementada por una correcta separación en el origen y esto incrementará las posibilidades de reciclaje de los mismos. En otras palabras, el éxito de un programa de reciclaje tanto para materiales orgánicos como inorgánicos, depende de una correcta separación en el origen ya que aumentará la pureza de cada tipo de residuos y la eficiencia del tratamiento (incluyendo productividad de los trabajadores). Al nivel doméstico, esta separación se puede realizar desde la cocina y el jardín, tal y como se explicará en el capítulo de compostaje doméstico. Al nivel municipal, esta separación puede ocurrir en la recolección domiciliaria (con un programa de separación domiciliaria) así como en la recolección de residuos municipales (parques y jardines, mercados, rastros, caballerizas) o de grandes generadores (restaurantes, hoteles, etc.).

 

1.2.2 La recolección

Consiste en el traslado de los residuos separados en diversas fuentes de generación al sitio de tratamiento, sea éste una pila en el jardín o huerto, una compostadora o una planta de composta. Cuando se trata de una operación doméstica o de pequeña escala, generalmente hay sólo una o dos fuentes de generación (la cocina y el jardín, por ejemplo), y el traslado es a una distancia pequeña y puede realizarse a mano o con una carretilla. Cuando se trata de operaciones intermedias o grandes, existen muchas fuentes (hogares, establecimientos, etc.); las distancias son mayores y suele requerirse de vehículos para su transportación. A medianas y grandes escalas, la eficiencia de la recolección está íntimamente asociada a una correcta separación. El equipo y los vehículos de recolección deben ser adecuados y suficientes para los volúmenes recolectados. Asimismo, las frecuencias de recolección y las rutas deben ser bien planeadas y bien comunicadas a los usuarios. Debido al mayor número de actores en un programa de gran escala, el control de la calidad en la separación requiere de mayor seguimiento (atención), esto puede lograrse con una efectiva campaña de educación para la separación.

Un nuevo sistema de recolección debe estar diseñado con base en el equipo existente más que en la adquisición de nuevo equipo. El equipo de recolección es una fuerte inversión y ordinariamente no hay recursos suficientes para renovarlos o acondicionarlos. Lo ideal es seleccionar sólo uno o solo algunos vehículos al inicio y, en función de las características de éstos, elaborar el programa de recolección. Los vehículos pueden ser de dos tipos: aquéllos que cuentan con compartimientos para diferentes fracciones y aquéllos que no los poseen.

Diseño del programa semanal de recolección: se basa en el diseño de rutas de recolección indicando la cantidad de residuos que de cada fracción se genera usualmente, en función de los resultados de un estudio previo de generación. Con base en estos valores se elige un vehículo recolector con la capacidad, el número de compartimientos y el diseño requeridos. Se debe recordar que se generan diferentes cantidades de residuos de cada fracción, y un mal diseño de las rutas podría ocasionar que el vehículo recolector circule con diferentes niveles de llenado en sus compartimientos, produciéndose así un esfuerzo desigual sobre su estructura que genere problemas mecánicos futuros.

Por otra parte, el programa debe ser permanente y con horno o días “fijos” para evitar confusión entre los usuarios del servicio. El empleado del sistema de recolección es el mejor aliado para la implantación de un nuevo sistema, por lo que es deseable su participación en la planeación y el diseño del mismo.

Plan de crecimiento: en un programa municipal de compostaje es conveniente seleccionar en primer lugar los barrios, colonias o comunidades que muestren mayor interés en la separación y compostaje, para aprovechar el entusiasmo existente y así encauzar los esfuerzos necesarios para el arranque del nuevo sistema. Posteriormente, se podrá seleccionar otra comunidad e implementar el sistema, y así sucesivamente. No es necesario que se planee un crecimiento acelerado; será la misma ciudadanía la que defina, con su participación, la rapidez de aceptación del nuevo sistema. También habrá que considerar los recursos del sistema, puesto que la recolección separada es más costosa que la mixta. Esta planeación puede elaborarse anualmente y buscar recursos adicionales de los gobiernos estatales y federal para obtener ese excedente.

 

1.2.3 El tratamiento

Es el proceso de compostaje en sí. Los elementos centrales del compostaje son nitrógeno, carbono, oxígeno y agua. Estos factores proveen el ambiente idóneo para la actividad microbiana de degradación de la materia orgánica. A través del control y el monitoreo de los cuatro factores mencionados, se puede favorecer, e incluso acelerar, el proceso de degradación. Los diversos grados de control llevan a varias técnicas de compostaje. Al nivel domiciliario, por ejemplo, existen el compostaje lento y el rápido, que se describen en el capítulo de compostaje domiciliario. A mayores escalas, el compostaje se puede realizar en pilas, tanques o naves cerradas. La forma más empleada es mediante pilas ya que no requiere más que el acondicionamiento del terreno. Esta estructura es muy versátil y permite adecuar el proceso según las necesidades del clima, la materia prima o los recursos económicos disponibles. En contraste las naves cerradas aíslan el proceso de los efectos del clima, permiten mayor control del proceso y también permite un diseño versátil. Dentro de un tanque, el control del proceso es más estricto y se circunscribe a los parámetros de diseño, por lo que disminuye la variabilidad del proceso. Esta forma de producción es mucho más elaborada y con un costo inicial más elevado, sin embargo, los costos unitarios del producto final son más bajos y la calidad del producto final puede ser altamente controlada. En el capítulo 3 se brindan mayores detalles de estas técnicas para compostar. Además de nitrógeno, carbono, oxígeno y agua, existen otros factores que son muy útiles para monitorear este proceso de compostaje; estos incluyen la temperatura, la microbiota, el tamaño de partícula y el pH.

En cuanto a los factores críticos, el carbono y el nitrógeno son dos elementos esenciales para la nutrición de cualquier organismo vivo, y deben encontrarse en proporciones adecuadas para un buen compostaje. Los microorganismos de una composta utilizan el carbono para conseguir energía, y el nitrógeno para la síntesis de proteínas. El parámetro que mide esta proporción se llama relación “carbono/nitrógeno” (C/N), y los valores ideales de esta relación C/N para un buen compostaje se encuentran entre 25 y 35 (esto es, 25 de C por uno de N y 35 de C por uno de N). Si el material de partida contiene demasiado carbono, la relación será muy alta y el proceso de fermentación será lento, las temperaturas no subirán suficientemente y se perderá el exceso de carbono en forma de dióxido de carbono. Si, por el contrario, el material contiene demasiado nitrógeno, la relación es baja y se producirán pérdidas de este elemento en forma de amoníaco (NH3). Así pues, cuando los materiales de origen tienen una relación C/N más alta, deben añadirse materiales ricos en nitrógeno, como estiércol y lodos de plantas de tratamiento de aguas (libres de contaminantes tóxicos). Cuando la relación es más baja, habrá que compensar la mezcla, añadiendo componentes ricos en carbono, como paja y desperdicios de papel, por ejemplo. En el anexo B se presenta un cuadro para estimar esta relación y formular el material a compostar. La materia orgánica de los RSU generalmente tiene una adecuada relación C/N y por sí sola puede compostar. Durante el proceso de compostaje se producen pérdidas de carbono en forma de CO2, por lo que la relación C/N irá disminuyendo hasta alcanzar un valor entre 12 y 8 en el producto final, valor que también depende del material de partida. Si el valor final de C/N es inferior, indica que la composta se ha mineralizado excesivamente y, si es muy alto, puede indicar que no se ha descompuesto suficientemente. La estabilidad de este valor es un buen indicio de que la degradación ha finalizado y la composta ha madurado.

El oxígeno es elemento esencial para la descomposición aerobia y la supervivencia de la microbiota de la composta. Cuando falta oxígeno en la mezcla, mueren los organismos aeróbicos y comienza una descomposición anaerobia (que es más lenta y despide olor desagradable). Para asegurar la suficiencia de oxígeno, es necesario airear la mezcla. Esto se puede lograr de varias maneras: incluyendo en la pila partículas de diferentes tamaños que generan bolsas o túneles de aire (aireación natural), volteando o revolviendo las pilas (aireación manual o mecánica), o introduciendo tubería a la mezcla, a través de la cual se puede forzar el aire (aireación forzada). El método de aireación natural se basa en la diferencia de temperatura entre el interior del material que esta compostándose y el ambiente, lo cual produce un flujo de aire y la formación de microtúneles; este método no requiere de manipulación frecuente. El método de aireación forzada requiere de una fuente externa de energía.

La aireación debe balancearse con el mantenimiento de la humedad, ya que el agua es otro elemento esencial para la supervivencia de los microorganismos que participan en el compostaje y el exceso de aire puede secar la mezcla. La humedad óptima del proceso de compostaje es del 50% que al finalizar proceso se reducirá hasta un 30 ó 40%. La falta de humedad provocará una sensible disminución de la actividad microbiana, por lo que se paralizará la degradación y bajará la temperatura. Un exceso de humedad también tiene consecuencias negativas, pues dificulta la circulación del oxígeno y puede provocar la descomposición anaerobia de la mezcla. En una operación de compostaje, sea ésta a gran o pequeña escala, debe haber un monitoreo de la humedad. Si hay exceso de humedad, se puede airear la mezcla o agregar elementos secos como paja y desperdicio de papel que absorban la humedad. Si falta humedad, se puede regar la mezcla o taparla con plástico para reducir la evaporación del agua.

Las operaciones centrales del compostaje son la degradación, la pasteurización y la maduración; éstas pueden identificarse por la temperatura de la mezcla. Al inicio, la temperatura se eleva rápidamente hasta alcanzar una fase termofílica (temperaturas superiores a los 50° C). Cuando la degradación termofílica termina, se obtiene la composta inmadura. Ésta todavía tiene que ser degradada lentamente y a temperatura ambiente, proceso que se conoce como “maduración”. La pasteurización se lleva a cabo durante la fase termofílica y consiste en dos etapas. En la primera se incrementa la temperatura de los materiales a cerca de 35° C para favorecer la germinación de semillas y esporas. En la segunda, se eleva a 55° C y se mantiene el material a esa temperatura durante varios días, hasta que se presenta la fase de la muerte de los microorganismos termofílicos. Cuando la temperatura baja después de la pasteurización, sólo se desarrollarán los microorganismos que estén presentes en el suelo natural. La pasteurización es necesaria para eliminar los patógenos de plantas, animales y humanos.

En el proceso de compostaje unos microorganismos van sustituyendo a otros. La riqueza en microbiota favorable para las tierras y, a la par, la ausencia de los patógenos determinan la buena calidad biológica de la composta. Si en la degradación se han alcanzado las temperaturas deseadas, la masa se habrá pasteurizado y se habrán eliminado los microorganismos patógenos para las personas, animales y plantas. Una temperatura homogénea y continua de 55° C durante tres o cuatro días resulta suficiente para eliminar los gérmenes patógenos. Si existe la humedad suficiente, las semillas que pudieran contener los residuos germinarán y morirán al incrementarse la temperatura.

Es importante el tamaño de las partículas del material de partida. Aunque no es estrictamente necesario, es conveniente moler la materia orgánica de los RSU. Es preciso vigilar el grado de trituración, puesto que las partículas de tamaño pequeño proporcionan mayor superficie de acceso de los microorganismos y, por lo tanto, permiten degradaciones más rápidas y homogéneas. Sin embargo, si el tamaño es excesivamente pequeño pueden originarse problemas de compactación excesiva que impedirán el proceso de aireación necesario.

El pH tiende a ser una medida que indica cómo avanza el proceso; en un inicio su descenso hasta 6.5 indica un proceso normal. Conforme el tiempo transcurre se estabiliza el valor entre 7 y 8, lo que permite la degradación y la maduración. Un valor superior a 8 provoca pérdidas de nitrógeno en forma de amoniaco.

 

1.2.4 La distribución y la utilización

La distribución es el traslado de la composta producida a los sitios en donde se va a utilizar. En operaciones a pequeña escala, no requiere de mayor planeación ni equipo, pues las distancias suelen ser muy cortas y pocos sus usuarios finales. En el caso de grandes operaciones, es necesario identificar a los usuarios y las formas de acceder a ellos para la entrega de la composta o bien los horarios y mecanismos para que los usuarios la recojan en la misma planta. Para la distribución deben considerarse los vehículos, las rutas, los contenedores, los empaques, la frecuencia, así como las necesidades de los usuarios finales.

La utilización es uno de los componentes fundamentales de un programa de compostaje. Si la composta no se utiliza, no se completa el ciclo para el cual se instrumentó el programa y se pierden los beneficios de mejoramiento de suelo que ofrece el producto. En los casos de mediana y gran escala de producción de composta, el no utilizarla puede detener la operación de la planta si se acumula excesivamente la composta en el predio y ya no hay espacio para recibir materia prima nueva ni para almacenar más producción de composta. Varias plantas de compostaje en México han dejado de operar por esta razón en particular. Para asegurar la utilización de la composta producida es necesario identificar antes de la instrumentación del programa a los posibles usuarios, así como los mecanismos de entrega. Los usuarios pueden incluir, entre otros, a las áreas encargadas de parques y jardines del municipio (incluyendo aplicación en camellones), instituciones y empresas que cuenten con grandes extensiones de áreas verdes, agricultores de la región y público en general. En muchos casos será necesaria una estrategia de difusión y educación sobre los usos y la aplicación de la composta (ver anexo C), así como una evaluación de las necesidades de los usuarios en cuanto a calidad, cribado, formato y frecuencia de entrega de la misma. También pudieran ser importantes los incentivos y facilidades. La composta producida puede ser entregada gratuitamente, o bien, comercializada. Para su venta será importante mantener un alto control de la calidad del producto, y habrá que identificar o desarrollar los mecanismos financiero-administrativos adecuados. Existen algunas plantas de compostaje en México que no pueden vender su producto debido a restricciones en los procesos administrativos e institucionales del municipio. Para el caso de la venta de la composta producida, será necesario un estudio de mercado para determinar los precios y los mecanismos para su comercialización.

 

1.3 Procesos articuladores del programa municipal de compostaje

Los componentes de un programa municipal de compostaje antes descritos se articulan a través de varios procesos que deben instrumentarse en paralelo y de forma coordinada; así mismo es necesario prever presupuesto y personal para cada proceso. La planeación, el financiamiento y la evaluación se incluyen en el rubro general de la administración; la difusión, el involucramiento de actores y la capacitación se incluyen en el rubro de educación y participación pública. El desarrollo y el crecimiento del programa tienen que ser paulatinos y deben sincronizarse con las necesidades de la sociedad.

 

1.3.1 Educación y participación pública

En cuanto a educación y participación pública, se deberá tener en cuenta que comenzar a producir composta, o incluso el separar residuos orgánicos, implica un cambio de hábitos, de organización y de procesos de las personas o las instituciones. En ese sentido, y como cualquier cambio de hábitos, puede generar resistencia. Por esto, es muy importante desarrollar una efectiva campaña de difusión y capacitación dirigida a todos los participantes del programa (desde el servicio de recolección y limpia hasta los participantes públicos y privados, individuales e institucionales). Dentro de esa campaña será importante resaltar y demostrar que la producción de composta representa un beneficio social, ambiental y económico. También puede ser útil ofrecer incentivos a los participantes, para que perciban los beneficios directamente. Estos incentivos pueden incluir educación ambiental, incentivos económicos o regulatorios, premios y reconocimientos al mérito, entre otros tipos de estímulos.

Otra manera de fortalecer un programa municipal de compostaje es involucrando a los actores en el diagnóstico de la problemática de los residuos sólidos y en la propuesta e instrumentación de su solución. Esto es, aplicar la estrategia de planeación participativa y lograr que otros actores, además de los promotores principales del programa, se apropien del mismo y lo tomen como objetivo propio, el ver instrumentado y aplicado un programa exitoso.

La capacitación del personal de limpia y recolección y de los usuarios es condición indispensable para lograr un programa de compostaje municipal exitoso. La capacitación puede ser sencilla, pero debe ser continua para afianzar conocimientos, entrenar a nuevos participantes y resolver las dudas que surjan durante la práctica de separación o el compostaje. Es necesario tener en cuenta que un cambio de hábitos tarda en consolidarse. En el capítulo de compostaje doméstico se dan más detalles sobre la capacitación de los usuarios.

 

1.3.2 Administración

En lo referente a los aspectos administrativos, es esencial realizar una buena planeación antes de arrancar un programa de compostaje municipal. Para esto, es necesario prever financiamiento, la infraestructura y el personal requerido tanto para la producción de la composta como para el desarrollo de estrategias de distribución y utilización de la misma. Asimismo, hay que contar con presupuesto, infraestructura, materiales y personal para la capacitación y seguimiento del programa. El seguimiento incluye la atención a problemas, la provisión de insumos, la asesoría en la utilización de la composta, el apoyo institucional y el reconocimiento a los esfuerzos de los participantes. La continuidad del programa es muy importante, por lo que es necesario hacer las previsiones institucionales, económicas y administrativas requeridas para asegurarla. Finalmente, es recomendable hacer pruebas de las técnicas de compostaje que se desean instrumentar, para garantizar su efectividad bajo las condiciones climáticas, de infraestructura, organizativas y de composición de residuos locales. En el capítulo de plantas de compostaje se proporcionan más detalles sobre la administración, que se pueden aplicar tanto a una PdC como a la totalidad del programa municipal de compostaje.

 

1.3.3 Desarrollo y crecimiento

Cuando no existe experiencia de compostaje en un municipio, se sugiere comenzar el programa con los residuos más sencillos y con pocos actores involucrados en el proceso. A partir de ahí, se puede ampliar el programa paulatinamente, asegurando el correcto funcionamiento de la planta y monitoreando siempre al grado de la participación de la ciudadanía, la calidad de la separación de los residuos y la calidad de la composta.

Al nivel municipal, lo más sencillo es comenzar por compostar los residuos orgánicos generados por la misma administración municipal. De éstos, los más comúnmente compostados son las podas de parques y jardines, pues son residuos de gran volumen, fácilmente procesables, que no generan malos olores ni liberan grandes cantidades de agua durante su almacenamiento y transporte. Siguen en facilidad para su compostaje los restos de alimentos; éstos se pueden obtener fácilmente en grandes volúmenes de los mercados municipales y de otros grandes generadores tanto públicos como privados (incluyendo supermercados, restaurantes, comedores, hoteles, albergues). Otras fuentes de grandes volúmenes de residuos orgánicos son los rastros y las plantas de tratamiento de aguas residuales. Para estos tipos de residuos es importante contar con operaciones de compostaje que logren una pasteurización efectiva de los mismos. Y, en el caso de los lodos provenientes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, es importante someterlas a análisis de contaminantes tóxicos, antes de aceptarlas en la PdC. Para todos los tipos de residuos a compostar, es necesario capacitar en la adecuada separación tanto al personal de recolección como a los generadores, y mantener un programa de educación continua para ambos. La experiencia ha demostrado que entre más actores se involucren, más compleja será la operación del programa por las necesidades de capacitación, del control de calidad de la separación y del seguimiento requeridos para el buen funcionamiento del proceso. Por esta razón, se sugiere comenzar con pocos actores e ir ampliando el programa en la medida en que éste se vaya consolidando en todas sus componentes. En este sentido se recomienda incorporar la recolección domiciliaria de orgánicos sólo cuando se encuentre asegurado el óptimo funcionamiento de la planta, previstos los usos que se dará a la composta producida, y que esté operando adecuadamente el programa de comunicación social y capacitación a los generadores domiciliarios. Finalmente, un programa municipal de compostaje domiciliario debe instrumentarse sólo cuando se encuentre asegurada la estrategia de capacitación y de acompañamiento cercano a los esfuerzos que se harán en cada domicilio.

El crecimiento del programa deberá llevarse a cabo también en forma paulatina, ya que un crecimiento repentino puede rebasar las capacidades instaladas y crear un efecto negativo en el desarrollo del programa. Si no se cuenta con la infraestructura necesaria para ampliar el programa, hay que evitar su promoción fuera de los límites cubiertos. No siempre es posible atender al 100% de la ciudadanía y ésta, a su vez, no está siempre comprometida al 100% con el programa. Estos hechos pueden ser un punto de oportunidad si se sincronizan, o un punto crítico si no se toman en cuenta. El crecimiento no solo estará limitado por los recursos y el compromiso social, sino también por el mercado; la acumulación de composta en la planta no es una situación que se pueda sostener durante mucho tiempo. Una posible solución es disponer la composta en suelos degradados, como lo son aquellos que se encuentran en los sitios de disposición final, generalmente operados por los gobiernos municipales.

 

NOTAS

1 La ley emplea el término residuos sólidos municipales que guarda una relación estrecha con los RSU.

2 El nuevo Código de Biodiversidad entrará en vigor en 2007.

3 Al cierre de esta edición se ha comentado el proyecto de norma y se encuentra en la fase final para su publicación.

 

 

 

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Última Actualización: 15/11/2007