Técnicas de monitoreo para
el manejo de especies invasoras
Jenny A. Ericson
Introducción
Cuando entran en un ambiente nuevo, las especies invasoras tienen poco respeto por los límites políticos o jurisdiccionales. El movimiento natural de las especies se ha dado por toda la faz de la tierra durante cientos de millones de años, pero en tiempos recientes la extensión y velocidad de las invasiones han crecido mucho (Ruiz y Carlson 2003, Fofonoff et al .2003, Kraus 2003). De hecho, la propagación de especies exóticas invasoras se ha vuelto rápidamente un tema de relevancia internacional, y una de las amenazas más serias del siglo XXI (Haber 1997, Mooney y Hobbs 2000). Al disolver los límites espaciales y temporales, la actividad humana ha permitido que muchas especies, que bajo condiciones naturales no hubieran podido hacerlo, cambien de ubicación.
A una especie que no es nativa de un ecosistema dado se le designa como exótica o no nativa. Existe un subgrupo de especies exóticas que se consideran como invasoras en virtud de la capacidad que tienen de causar daños ambientales o económicos, o a la salud humana (U.S. Executive Order 13112). Estas especies por lo general exhiben características como altas tasas de crecimiento y de fecundidad, cualidades excepcionales de dispersión y una amplia tolerancia ambiental. El uso de técnicas efectivas para hacer el inventario y monitoreo de estas especies es crucial para el manejo de su extensión por los paisajes, continentes y límites políticos. Los datos provenientes de inventarios y de programas de monitoreo pueden ayudar en la identificación de infestaciones nuevas o incipientes, en el seguimiento del frente de avance de una población, en la evaluación de su impacto sobre el ecosistema, y en la determinación del grado de efectividad de los esfuerzos realizados para controlarla.
Al hablar de inventarios y monitoreo es importante empezar por aclarar los conceptos y la terminología. El término inventario se utiliza para definir la extensión de una población. La extensión de la población de las especies invasoras es representada por el número de individuos en el caso de animales o insectos invasores y por el número de acres o hectáreas plagadas en el caso de plantas invasoras. Un inventario crea un punto de referencia para el monitoreo, frecuentemente asociado al tratamiento de una población invasora. Además de proporcionar información acerca del estado de una población, el monitoreo ayuda a determinar qué tan efectivo ha sido el manejo de las tierras en lo que al tratamiento de la infestación se refiere, y nos proporciona una base para el manejo adaptativo.
Al desarrollar sistemas de monitoreo y de inventarios es importante adherirse a los estándares aceptados para la toma de datos. Las técnicas que se emplean hoy día para obtener datos son variadas, algunas representan métodos muy avanzados, como la percepción remota, el modelaje y la elaboración de predicciones, y otras son el reflejo de una recolección muy innovadora que se basa en datos obtenidos del campo. Los sistemas de monitoreo y de inventario usualmente son administrados por científicos profesionales y por los que manejan las tierras pero hay un esfuerzo creciente en Estados Unidos para equipar y entrenar a científicos ciudadanos voluntarios. El National Wildlife Refuge System (Sistema Nacional de Refugios Silvestres), administrado por el U. S. Fish and Wildlife Service (Servicio de Pesca y Vida Silvestre – USFWS por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, participa en un proyecto piloto que integra a voluntarios para la conservación a nivel comunitario por medio de inventarios y monitoreo de especies invasoras en estos refugios.
Estándares para los datos
La falta de estandarización de datos ha sido identificada como uno de los principales desafíos a los cuales hacemos frente en el monitoreo de áreas de conservación, tanto a nivel nacional como internacional (Gauthier, en este volumen). En el campo del manejo de especies invasoras, el desarrollo de estándares para la toma de datos empezó hace alrededor de cinco años, cuando un comité bilateral de científicos y de responsables del manejo de malezas fue convocado en Montreal. Los miembros del comité reconocieron la necesidad de estandarizar la manera en la cual se toman los datos para permitir que los responsables del manejo de las tierras los compartan y se puedan producir mapas que vayan mas allá de los limites de las áreas individuales. Estos estándares permitirían referencias cruzadas de datos y ayudarían a facilitar el desarrollo de planes integrados de manejo de paisajes que se basaran en conjuntos compatibles de datos. El compartir información con estándares comunes de datos a través de las fronteras políticas es vital para los esfuerzos cooperativos de manejo.
El conjunto de estándares que surgieron de esta reunión son hoy día conocidos como los estándares NAWMA (North American Weed Management Association–Asociación Norteamericana de Manejo de Malezas) y son reconocidos abiertamente como el mínimo necesario que debe ser obtenido cuando se esté haciendo el inventario y el mapeo de las plantas invasoras en el paisaje (www.nawma.org). La información se toma para un número de variables que deben de responder a tres preguntas básicas: ¿qué es?, ¿dónde está? y ¿cuánto hay? Una respuesta a la pregunta qué identifica a la especie invasora con el nombre científico. La identificación del nombre común es opcional. Las respuestas a la pregunta dónde incluye la ubicación exacta (UTM, Lat/Long) así como el tipo de propiedad (vgr. si la tierra es propiedad federal, estatal, de un condado o privada) en la que se encuentra. La pregunta cuánto define al área infestada de acuerdo a la cobertura del dosel, que puede ser un buen indicador de la severidad de la invasión. Se dibuja un polígono alrededor del perímetro del área infestada que contenga una o más especies de hierbas y se estima la cobertura del dosel como un porcentaje del terreno cubierto por el follaje de una maleza en particular. La anotación de metadatos, como fecha en la que se tomaron los datos, y su fuente, entre otros, es también un requisito de los estándares NAWMA.
Es importante apuntar que los estándares NAWMA siguen en desarrollo. Poco tiempo después de que fueran aprobados y avalados por la comunidad más amplia de gente preocupada de una u otra forma por las especies invasoras, Stohlgren et al. (2002) publicaron Beyond NAWMA Standards (Más allá de los estándares NAWMA). Con la perspectiva del manejo de datos, Beyond NAWMA propone métodos de campo para que los estándares originales se vuelvan aún más robustos estadísticamente hablando, y recomienda la toma de datos adicionales para realzar el rigor del conjunto. Estas sugerencias fueron diseñadas para incrementar el poder de los datos y para permitir una mayor posibilidad de inferencia a lo largo de áreas no muestreadas. Por ejemplo, Beyond NAWMA recomienda el registro de ausencia de la especie, además de su presencia. La identificación de la ubicación de cada región muestreada y libre de especies no nativas de plantas puede aumentar nuestra comprensión acerca de áreas resistentes a la invasión. Además, puesto que la toma de datos bajo los estándares NAWMA originales se basa principalmente en un muestreo subjetivo, Beyond NAWMA argumenta a favor de la adjudicación de diez por ciento de los recursos financieros totales dedicados a la toma de datos a fin de tener un proceso estadísticamente más riguroso que siga un diseño estratificado, al azar y con medidas de control de calidad.
Técnicas de monitoreo
Conforme aumenta el desafío que presentan las especies exóticas e invasoras a nivel global, se desarrollan nuevas y mejores técnicas de monitoreo. Uno de los métodos más nuevos y más emocionantes tanto para los inventarios como para el monitoreo de especies invasoras se inspira en tecnologías de la National Aeronautics and Space Administration(Agencia Nacional Aeronáutica y Espacial - NASA por sus siglas en inglés) y en el uso de satélites y de técnicas de medición con naves que alcanzan grandes altitudes. Otras técnicas incluyen el modelado predictivo y de evaluación de riesgos, métodos de muestreo con base en observaciones visuales de campo, y uso de aparatos manuales innovadores para tomar datos.
Percepción remota. En estos últimos años hemos empezado a comprender las ventajas que ofrecen el uso de tecnologías geoespaciales tales como la percepción remota para predecir, detectar, mapear y monitorear plantas invasoras. De acuerdo con el U. S. Department of Agriculture(Departamento de Agricultura de Estados Unidos–USDA por sus siglas en inglés), el uso por parte de los Servicios forestales de tecnologías geoespaciales puede reducir los costos y aumentar la eficiencia y efectividad de programas de manejo de malezas cuando se enfrenta uno a ciertas especies de plantas. El sitio web del USDA (www.fs.fed.us) enumera más de treinta plantas invasoras comunes a los Estados Unidos que muy posiblemente sean identificables por medio de tecnologías de percepción remota. El sitio web también identifica la mejor estación para tomar datos y enumera las características biológicas por medio de las cuales estas plantas pueden ser distinguidas con esta tecnología. Por ejemplo, durante los periodos de floración máxima, las plantas como Euphorbia esula, Cardaria draba, y Lepidium latifolium, que son difícilmente distinguibles de la vegetación que las rodea, son fácilmente identificables.
Además de su detección, la percepción remota puede proporcionar claves para determinar los efectos de las invasiones biológicas en los ecosistemas. Un ejemplo de esto es el caso reciente en el cual la tecnología de percepción remota de la NASA permitió detectar cambios en la composición química del dosel de los bosques tropicales de montaña del parque Nacional de los Volcanes de Hawai (Asner y Vitousek 2005). En la región del parque del Volcán Kilauea, una versión mejorada del espectrómetro de imágenes visibles e infrarrojas de aeronaves de la NASA (AVIRIS por sus siglas en inglés) fue utilizada para estimar la concentración en nitrógeno de las hojas y el contenido de agua del dosel. Los datos del AVIRIS identificaron áreas en donde un árbol nativo, el metrosideros o árbol de hierro (Metrosideros polymorpha), localmente conocido como ‘ohia’, estaba siendo desplazado por otro árbol, la faya (Myrica faya), un árbol originario de las Islas Canarias. Metrosideros polymorpha es normalmente el árbol dominante en estos bosques y tiene típicamente una concentración baja de nitrógeno foliar, cuyo rango varía entre 0.6 y 0.8 %.
Los sensores de gran altitud del AVIRIS identificaron niveles de nitrógeno foliar y un contenido de agua mucho más elevados, en el dosel. Por medio de investigaciones adicionales, la presencia de fayas de las Islas Canarias, que contienen entre 1.5 y 1.8 % de nitrógeno foliar y un alto contenido de agua, fue confirmada. A diferencia de de la vegetación nativa que prolifera en los suelos volcánicos jóvenes del parque, la faya es un fijador de nitrógeno, y su presencia aumenta la entrada y la disponibilidad de nitrógeno y está, al parecer, afectando de manera profunda la dinámica del ecosistema en esta área. Por supuesto, las observaciones aéreas no sustituyen a los estudios biogeoquímicos de campo, pero pueden ayudar a orientar estos estudios con base en una comprensión regional de la química del dosel.
Modelaje predictivo. El modelaje puede ser utilizado para identificar lugares que pudieran ser vulnerables a la invasión, facilitando así el monitoreo de nuevas infestaciones. El modelaje puede incrementar nuestra comprensión acerca de la susceptibilidad de ciertos tipos de vegetación a la invasión de determinadas especies. Los modelos de propagación de malezas pueden ayudar a los que manejan programas de especies invasoras a visualizar la tasa y los límites de la propagación, permitiéndoles priorizar los diferentes tratamientos. Al usar variables como las del clima, también pueden hacerse predicciones acerca del movimiento de insectos y patógenos invasores.
En la mitad oeste tanto de los Estados Unidos como de México, una especie arbórea invasora particularmente resistente, conocida como tamarisco o cedro de sal (Tamarisk spp.), está ocupando rápidamente las orillas de los arroyos y otras áreas riparias, desplazando árboles nativos como el álamo (Populus fremontii), el sauce negro (Salix gooddingii) y el mesquite (Prosopis glandulosa) a lo largo del río Mojave. El tamarisco llegó primero a los Estados Unidos como una planta ornamental durante los años 1800. Los manchones grandes de tamarisco pueden cambiar la composición química del suelo y utilizar vastas cantidades de agua (Zavaleta 2000). De acuerdo con Pearce y Smith (2003), las poblaciones naturalizadas y relativamente extensas de tamarisco ya están presentes en los estados norteños de Montana y Dakota del Norte, a menos de aproximadamente cincuenta millas de la frontera canadiense.
El National Institute of Invasive Species Science (Instituto Nacional de Especies Invasoras - NIISS por sus siglas en inglés) del Servicio Geologico de los Estados Unidos (USGS por sus siglas en inglés) en Fort Collins, Colorado, ha hecho del tamarisco la especie bandera de un proyecto conjunto que desarrolla con el Goddard Space Flight Center de la NASA. En colaboración con un gran número de agencias gubernamentales y no gubernamentales, tanto locales como nacionales, y con científicos, la distribución actual del tamarisco está siendo mapeada por medio de puntos con datos de presencia/ausencia. Se están desarrollando mapas de la probabilidad de su distribución futura potencial con base en la latitud, la disponibilidad de agua y la proximidad a áreas ya invadidas por esta especie.
Los datos utilizados para crear los mapas facilitarán la calibración de los sensores de los satélites que se usarán en la próxima etapa del proyecto. Un sistema en línea facilita la captura y descarga de datos en cualquier momento por medio del sistema Internet T-Map de mapeo del USGS (www.tamariskmap.org). Los mapas de probabilidades son útiles pues identifican áreas en riesgo de ser invadidas y ayudan a guiar a los responsables del manejo de los recursos hacia las zonas en las que pueden concentrar el financiamiento limitado en la defensa contra la invasión. En un proyecto relacionado, el USGS, el Fort Collins Science Center(FORT), la NASA, y la Universidad del Estado de Colorado (Colorado State University CSU - por sus siglas en inglés) para desarrollar un sistema nacional de predicción para el manejo de especies invasoras en las propiedades del Departamento del Interior de Estados Unidos, y en tierras y aguas aledañas (www.niiss.org). Los responsables del manejo podrán usar los modelos predictivos desarrollados por FORT y CSU, con datos de cobertura generados por la NASA, para crear estimaciones regionales de patrones de especies invasoras y para identificar hábitats vulnerables. El resultado final será un sistema adaptable para generar mapas electrónicos e impresos de puntos críticos (hot spots) sobre invasiones potenciales de especies exóticas, incluyendo plantas, animales y patógenos.
Dado el significativo potencial de pérdidas para los ecosistemas nativos y para la economía, la Comisión Nacional para el Conocimiento y el Uso de la Biodiversidad (Conabio) de México ha desarrollado un mapa de evaluación de riesgo basado en el modelaje de puntos donde se encuentra la especie invasora conocida como “palomilla del nopal” (Cactoblastis cactorum). La amenaza para el nopal (Opuntia spp) por parte de esta polilla es considerable, particularmente en vista de los impactos potenciales para el enorme mercado mexicano de productos agrícolas obtenidos de este cactus, como las tunas y los nopales. El mapa de evaluación de riesgos representa una superposición de dos mapas predictivos que muestran grandes partes de los Estados Unidos y de México con el clima adecuado para la polilla y abundantes nopales, la fuente preferida de alimento de la polilla (Simonson et al. 2005). Originalmente exportada de Sudamérica como un agente biológico para el control de malezas en Australia, la presencia de la polilla fue documentada primero en los Cayos de Florida en 1989. Se sabe ahora que habita regiones tan al norte como Carolina del sur y tan al oeste como Alabama. Los mapas de evaluación de riesgos muestran la probabilidad de que la distribución de la polilla del nopal pueda extenderse hasta el suroeste de los Estados Unidos (en particular en Texas) y hasta México en los años venideros.
Métodos de muestreo basados en campo. El uso de métodos de muestreo innovadores basados en trabajo de campo es a menudo esencial para monitorear el frente de avance de una población invasora. Es interesante notar que aunque el mapa de evaluación de riesgo para la polilla del nopal recién mencionado predecía una baja probabilidad de que hubiera condiciones climáticas favorables para este insecto a lo largo de la costa de Florida, la especie ya se ha extendido exitosamente por toda esta área. Dada la severidad de la amenaza, se está llevando a cabo una investigación financiada por la Agencia Internacional para la Energía Atómica para determinar la mejor manera de rastrear y eliminar el frente de avance de esta población. Las poblaciones de polilla de nopal han sido tradicionalmente detectadas por medio de muestreos visuales, que identifican la presencia de cadenas de huevecillos (que asemejan espinas) y daños al nopal. Sin embargo, las trampas que usan hembras vírgenes (o la feromona producida por las hembras) como carnada están resultando efectivas para detectar niveles poblacionales bajos, antes de que los daños sean aparentes. Las trampas sirven para atraer y capturar especimenes machos que podrán ser contados y después esterilizados por medio de radiaciones. Los riesgos inherentes a este tipo de método incluyen la liberación no intencional de hembras fértiles en áreas que previamente no habían sido infestadas (Simonson 2005). Con base en observaciones de campo, se estima que la tasa actual de expanción es de aproximadamente 158 kilómetros por año, lo que significa que la polilla del nopal podría llegar a la frontera de Louisiana-Texas muy pronto, en el año 2007, y llegar a México poco después.
Otro ejemplo de métodos innovadores de muestreo de campo se utiliza para el monitoreo de las poblaciones de lamprea de mar (Petromyzon marinus) en los Grandes Lagos. Esta especie, parecida a una anguila, es nativa del Atlántico norte y llegó a los Grandes Lagos a principio de los años 1900; para 1938 se había propagado a toda la parte superior de los Grandes Lagos (Mooney y Hobbs 2000). Las lampreas de mar son parásitos de peces como el salmón y la trucha lacustre y llegan a matar hasta cuarenta libras de pescado durante los doce a dieciocho meses de su ciclo de alimentación. La devastación resultante de la pesquería de los Grandes Lagos llevó a la formación de la Comisión Binacional de la Pesquería de los Grandes Lagos (Great Lakes Fishery Comission) por los gobiernos de los Estados Unidos y Canadá y a la implementación de un programa de manejo dedicha especie (www.glrc.us). Como parte de este programa, los arroyos son monitoreados para determinar la presencia de lampreas de mar en estadios larvarios. Se utilizan remos de electropesca para llevar a cabo los muestreos de los estadios larvarios. Los remos emiten una corriente eléctrica pulsada que incita a las larvas a salir del sedimento y luego las aturde con corriente continua. Las larvas son colectadas y contadas, y los datos resultantes son procesados por un modelo que estima la población total del arroyo. Si los números poblacionales llegan a un cierto umbral el río será tratado con una sustancia química conocida como lamprecite (Gerald Klar, comunicación personal). Otros esfuerzos de control incluyen la construcción de barreras especiales para lampreas y la liberación de machos estériles. Los resultados han sido diversos. Este año las poblaciones de lampreas parecen ir en aumento en el Lago Superior y en el Lago Erie, pero van en descenso en todos los otros Grandes Lagos.
La participación de voluntarios en el monitoreo de plantas invasoras
Un método para aumentar el nivel de educación y la conciencia pública acerca de las especies invasoras animales y vegetales, así como para aumentar el número de personas que las combaten, es la de involucrar a la población local en el monitoreo. A lo largo de los dos últimos años, en Estados Unidos, los voluntarios se han unido al personal de los Refugios Nacionales de Vida Silvestre en proyectos piloto para tomar datos y mapear la expansión de las especies invasoras en las tierras de los refugios, por medio de computadoras de mano y geoposicionadores (GPS) (http://www.refugenet.org/new-invasives/vimp.html). El monitoreo de la presencia y la expansión de especies exóticas e invasoras sobre áreas protegidas para la conservación es de particular importancia debido a la diversidad biológica que albergan (Haber 1997). Los datos tomados pueden ser utilizados para desarrollar programas de manejo y control de especies invasoras que, a su vez, pueden llevar a la protección de especies raras y en peligro, así como de habitats frágiles de vida silvestre. Los mapas de datos producidos por este programa piloto ayudarán a los biólogos de estos refugios a seguir las infestaciones a través del tiempo, a priorizar los esfuerzos de control y además, a evaluar su efectividad. El proyecto piloto fue establecido con el propósito preciso de involucrar a voluntarios y a grupos de amigos del refugio en el manejo de especies invasoras.
El proyecto reúne una variedad de socios incluyendo a la National Wildlife Refuge Association(NWRA), la Nature Conservancy (TNC) y al National Institute of Invasive Species Science(Instituto Nacional de Ciencia de las Invasiones - NIISS por sus siglas en inglés) del USGS. El proyecto busca aumentar el número de observadores de campo provenientes del público ya involucrado y entrenado para reconocer nuevas infestaciones. Esta estrategia se basa en la premisa de que la erradicación de poblaciones incipientes nuevas de especies invasoras es más efectiva en cuanto a su costo, que los esfuerzos para controlar poblaciones bien establecidas. La erradicación completa de poblaciones firmemente establecidas puede representar un desafío formidable e incluso a veces insuperable para los responsables del manejo de tierras. Además de producir mapas a nivel de los refugios individuales, los datos contribuirán al desarrollo de sistemas nacionales de previsión coordinados por el USGS, como fue mencionado antes en este capítulo.
Al diseñar este proyecto piloto de programa de voluntarios fue importante pensar cuidadosamente en la selección y capacitación de voluntarios así como también en el sistema mismo para la toma de datos. El USFWS optó por la calidad y no por la cantidad al seleccionar a los voluntarios. El personal de los refugios y los entrenadores del proyecto tenían un interés específico en aquellos voluntarios que tenían conocimientos existentes, o la voluntad de aprender acerca de tecnología GPS, habilidad para caminar largas distancias y capacidad de pasar largas horas al aire libre. El sistema de toma de datos utilizado por la mayor parte de los refugios como parte de este proyecto se llama Weed Information Management System (Sistema de Manejo de Información de Malezas – WIMS por sus siglas en inglés). Este sistema fue originalmente desarrollado por el Bureau of Land Management (Oficina de Manejo de Tierras – BLM por sus siglas en inglés) y después adoptado y modificado por TNC. Está disponible al público y puede ser descargado de su sitio web (http://tncweeds.ucdavis.edu/wims.html).WIMS es una base de datos tanto espacial como relacional, que registra ubicación, datos relativos al monitoreo (porcentaje de cobertura, cálculo de la superficie infestada en un polígono) y acciones de manejo. Se conforma a los estándares NAWMA ya discutidos y puede producir reportes en Microsoft Access y mapas en ArcGIS basados en archivos de formas creados con el programa ArcPad. Los datos son tomados en computadoras de mano y GPS.
La tabla 1 muestra los resultados de un ejercicio de mapeo con base en WIMS en el Refugio Nacional Ottawa de Vida Silvestre, en Ohio (EUA), durante la temporada de campo de 2004. El número de estimaciones indica cuántos polígonos o manchones fueron mapeados para cada especie indicada. Si el área mapeada fue meticulosamente examinada y todas las concentraciones de especies fueron registradas, el número de estimaciones, combinado con la superficie total mapeada, puede fungir como un indicador burdo de nuevas invasiones. La detección temprana de nuevas invasiones es crucial para su manejo exitoso, porque el control de pequeñas infestaciones es más efectivo que el ataque de invasiones más grandes y mejor establecidas.
Un número relativamente bajo de estimaciones de invasiones que infestan una extensión reducida de espacio, como la madreselva y el allanto; listados en la tabla, indican especies cuya erradicación debería ser prioritaria antes de que tengan la oportunidad de extenderse y transformarse en un problema mayor. Por el contrario, los juncos y la salicaria púrpura han infestado superficies considerablemente mayores y por ende, su erradicación completa tomará sin duda más tiempo y requerirá de mayores recursos. En el caso de la salicaria púrpura los datos muestran un mayor número de estimaciones con un rango amplio de extensiones ocupadas por ella. Esto sugiere que la planta se encuentra en muchos lugares dentro del área mapeada, creciendo abundantemente en algunas áreas e incipientemente en otras.
Los manchones más pequeños deberían ser prioritarios para un primer control y para evitar que se extiendan más. Las superficies más grandes requerirán técnicas de manejo tales como la poda para evitar que se desarrollen flores, así como la creación de zonas de amortiguamiento alrededor de las áreas ya invadidas para evitar que la gente y la maquinaria propaguen semillas. Además se requiere de la aplicación, en un esquema de años múltiples de un control biológico o herbicidas, seguido de una restauración ecológica.
Al proporcionarle al público experiencia directa por medio de este tipo de enfoque, el USFWS está dotándose de una base social de largo plazo que apoyará el control de especies invasoras tanto al interior del Sistema de Refugios como más allá de sus fronteras.
Tabla 1. Tabla generada en WIMS mostrando los resultados del ejercicio de mapeo del Refugio Nacional Ottawa de Vida Silvestre, para la temporada de campo 2004. (nota del editor. Se presentan las unidades de superficie con las que opera el programa)
NOMBRE DE LA MALEZA |
ESTIMACION |
MINIMO DE ACRES |
MAXIMO DE ACRES |
PROMEDIO DE ACRES |
TOTAL DE ACRES |
Olivo de otoño (Eleagnus umbellata) |
156 |
0.00000023239 |
0.18514991977 |
0.0117 |
1.8238 |
Espino (Ramnus cathartica) |
5 |
0.00181048378 |
0.01381807654 |
0.0102 |
0.0511 |
Madreselva (Lonisera implexa) |
1 |
0.11837539582 |
0.11837539582 |
0.1184 |
0.1184 |
Junco (Butomus umbellatus) |
19 |
0.01272933969 |
38.42187371150 |
5.6366 |
107.0954 |
Rosa multiflora (Rosa multiflora) |
230 |
0.00000947490 |
0.47386093330 |
0.0272 |
6.2592 |
Carrizal (Phragmites sp) |
93 |
0.00255911382 |
0.76966895189 |
0.0961 |
8.9378 |
Salicaria púrpura (Lythrium salicaria) |
149 |
0.00017784002 |
27.46793460820 |
1.0441 |
155.5647 |
Allanto
Ailanthus altísima) |
1 |
0.01233286223 |
0.01233286223 |
0.0123 |
0.0123 |
Especie desconocida 1 |
4 |
0.00093537368 |
0.00735046577 |
0.0049 |
0.0194 |
Especie desconocida 2 |
2 |
0.01096362849 |
0.01394287536 |
0.0125 |
0.0249 |
Total: |
660 |
|
|
|
279.9070 |
Conclusiones
En algunos casos las diferentes técnicas discutidas en este capítulo pueden combinarse para proporcionar la base sólida de un programa efectivo de manejo de especies invasoras. Por ejemplo, el Hart Mountain National Antelope Range en el sureste de Oregon se extiende por 108 860 hectáreas de accidentados barrancos, acantilados, colinas y pastizales. El reconocimiento a pie de las especies invasoras en este paisaje necesitaría un gran número de personas y mucho tiempo. La falta de financiamiento para reconocimientos intensivos en el campo llevó al diseño de modelos predictivos, que fueron creados por el NIISS del USGS y que están basados en datos derivados de mapas de vegetación y muestreo selectivo de áreas claves por botánicos entrenados. Los mapas que resultan de estos modelos serán utilizados para guiar a los voluntarios con computadoras portátiles y unidades de GPS hacia áreas del refugio que puedan hospedar a las malezas invasoras. Después, usando los datos tomados por estos voluntarios, las áreas serán priorizadas para su control y manejo.
Nadie podrá negar que la erradicación, y en algunos casos hasta el control, de plantas y animales invasores puede representar un gran reto. Sin embargo, al utilizar los enfoques innovadores para hacer el inventario y monitoreo que se describen en este capítulo, el éxito se vuelve más realista. Los que manejan y planean a todos los niveles deben de trabajar por una mayor estandarización de la toma de datos, utilizando nuevos avances de la tecnología, incorporando a voluntarios y gente local, y trabajando a través de múltiples paisajes y fronteras políticas, con una amplia variedad de socios, para poder enfrentar el desafío de las especies invasoras.
Bibliografía
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