2.
MARCO REFERENCIAL DE TRABAJO:
UNA HISTORIA, MÚLTIPLES MEDIACIONES
La educación ambiental representa un nuevo campo1 del quehacer
pedagógico que asume diversas posiciones teóricas,
desde las cuales se interpreta la realidad. Estas posiciones identifican
no sólo los problemas que se consideran relevantes en el
campo y sus prioridades de atención, sino los enfoques
con los que serán atendidos. Por lo mismo, en la formulación
de una estrategia educativa es necesario poner de manifiesto los
puntos de partida, a efecto de transitar por vías congruentes
para no perder de vista las posibilidades, de acuerdo con nuestra
condición de país del sur.
L. Benítez B. (1990: 75). , llama "mito de la educación"
a aquella expectativa de la humanidad de aumentar la conciencia
ecológica de la población mundial por medio de la
educación, sin recordar que el analfabetismo afecta a 50%
de la población del planeta y que "aproximadamente
la mitad de los niños que nacen y que llegan a la edad
escolar son desnutridos protéico-calóricos con lesiones
cerebrales permanentes, por lo que se sitúan en niveles
de capacidad subnormal". Pese a lo dramático de las
cifras, no puede negarse la importancia de la educación
que se expresa en indicadores incontrovertibles para el caso México,
como el que las mujeres con primaria incompleta tuvieron un promedio
de 6.7 hijos, mientras que aquellas con nivel de secundaria o
más tuvieron tan sólo 3.5 hijos. A su vez los hijos
de madres sin escolaridad mostraron un riesgo tres veces mayor
de morir antes de cumplir un año, en comparación
con aquellos de madres que al menos terminaron la primaria (Gobierno
de México 1990: 18).
De ahí que en el presente capítulo se discutirán
algunas aproximaciones teóricas existentes en el campo,
que determinan la orientación de los proyectos respectivos,
así como algunos antecedentes, experiencias y consideraciones
que son necesarios para adscribir dicha estrategia a una posición
definida.
Jaume Sureda y Antoni J. Colom (1989: 47-49). señalan que
desde que Thomas Pritchard sugirió la utilización
del término Environmental Education, en una conferencia
de la Unión Internacional para la Conservación de
la Naturaleza (IUCN), celebrada en París en 1948, se hizo
"referencia a un enfoque educativo patrocinador de una síntesis
entre las ciencias naturales y sociales". Estos autores mencionan,
sin embargo, que tuvieron que pasar más de dos décadas
para que tal denominación se estableciera, influyendo en
ello el Programa Internacional de Educación Ambiental (PIEA).
2, el Programa de Educación Ambiental del Gobierno de los
Estados Unidos iniciado en 1970 y las actividades desarrolladas
por el Consejo de Europa. Estas últimas se llevaron a cabo
a partir de un conjunto de movimientos sociales relacionados con
la educación y la cultura, donde también comenzaron
a incorporarse cuestiones relacionadas con el medio ambiente.
En la Declaración D’Arc-et-Senans, adoptada en el
Coloquio sobre la Perspectiva del Desarrollo Cultural (7-11 de
abril de 1972). , se dice en la declaración final, en la
sección titulada: Le développement industriel: quel
futur?
Le développment industriel épuise la nature et se
retourne contre l’homme. La prise de conscience de ce qu’il
counte á la sociéte et les sous-produits négatifs
qu’il engendre font qu’on s’interroge partout
sur son futur. Le futur a dejá commencé, mains dans
un systéme industriel fragmenté en eléments
héterogénes et contradictoires, on refuse de la
reconnaítre {...} Le systéme scolaire est en crise,
il en correspond plus aux besoins de nos societés ni aux
aspirations des individus. Aussi bien l’accélerations
du renouvellement de la connaissance que les innovations technologiques
exigent la transformation urgente du systéme actuel en
un systéme d’education permanent dont les impératifs
comportent une "descolarisation" des programmes et des
institutions scolaires.
Otras importantes resoluciones se adoptaron a partir de la I Conferencia
de Ministros Europeos del Medio Ambiente (Viena 1973). ; además,
el Consejo de Europa, cuenta desde 1976 con el Centro Europeo
de Información para la Conservación de la Naturaleza.
Pero lo más importante y que definió una línea
de trabajo fue el Informe Founex sobre el Desarrollo y el Medio
Ambiente, preparatorio de la Conferencia de Estocolmo, redactado
en 1971. El punto 15 relativo a la educación, consigna:
"Se debería considerar la creación de una preocupación
creciente sobre el medio ambiente en los programas educativos".
En este enunciado ya puede reconocerse el Principio 19 de la proclama
de la Conferencia de Estocolmo de las Naciones Unidas sobre el
Medio Humano, que textualmente plantea:
Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales,
dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos
y que preste la debida atención al sector de población
menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opinión
pública bien informada y de una conducta de los individuos,
de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido
de su responsabilidad en cuanto a la protección y mejoramiento
del medio en toda su dimensión humana. Es también
esencial que los medios de comunicación de masas eviten
contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario,
información de carácter educativo sobre la necesidad
de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse
en todos los aspectos (CEOTMA-CIPCA 1982: 26, 48, 51, 175 y 723).
El enfoque dominante que adquirieron los proyectos de educación
ambiental estuvo determinado, según Sureda y Colom, por
los estudios naturalistas de finales del siglo XIX, la tradición
inglesa de la Conservation Education y los movimientos pedagógicos
asociados al empleo de los recursos del entorno esoclar en los
procesos educativos (Escuela Nueva, etcétera).
Afirman los autores de referencia que la Conservation Education
se centra "básicamente en la conservación de
la naturaleza y sus recursos", así, escuetamente.
En apoyo a esta afirmación, en los Estados Unidos en el
Environmental Education Act, aprobado por el Congreso Norteamericano
en 1970, se define a la educación ambiental como el:
proceso educativo que se ocupa de la relación del hombre
con su entorno natural y artificial, incluída la relación
de la población, la contaminación, la distribucion
y el agotamiento de los recursos, la conservación, el transporte,
la tecnología y la planificación rural y urbana
con el medio humano total.
Sin embargo, en el Acta para promover la educación ambiental
y para otros propósitos, aprobado por el Congreso Norteamericano
el 23 de enero de 1990, se da la siguiente definición:
environmental eduaction and environmental education and training
meat educational activities ande training activities involving
elementary, secondary, and postsecondary students, as such terms
are defined in the State in wich they reside, and environmental
education personnel, but does not include technical training activities
directed toward environmental mangement professionals or activities
primarly directed toward the support of noneducational research
and development.
O sea, en esta nueva perspectiva la educación ambiental
consiste en actividades educacionales para estudiantes y personal
de educación ambiental (suponemos que se habla de maestros).
Constribuyendo al marco de esta discusión sobre la educación
conservacionista, en el Preámbulo de los Estatutos de la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
y de los Recursos (UICN). del 5-10-1948, se refleja con claridad
esta posición:
On entend par Conservation de la Nature et de ses Ressources la
sauvergade du monde vivant, milieu naturel de l’homme, et
des ressources renouvelables de la terre, facteur primordial de
toute civilisation.
Les beautés naturelles constituent, en outre, l’une
des meilleures sources d’inspiration de la vie spirituelle
et un cadre indispensable aux besoins de détente crééspar
une existence de plus mécanisée. (CEOTMA-CIFCA 1982:
724).
La UICN está organizada en seis comisiones, de las cuales
una está orientada a promocionar métodos de información
y educación sobre la importancia (de los recursos naturales).3
Esta es la educación ambiental que critica Gerard de Haan,
a la que califica como tecnócrata, utilitarista e ideologizante
y por lo que propone el concepto de ecopedagogía.4 El haber
considerado separadamente lo natural de lo social parece ser el
resultado de un accidente histórico y de una carencia metodológica,
según Gudynes (1988: 24). comentando a M. Bookchin.
En México, la corriente de la educación conservacionista
tiene antecedentes muy arraigados. Desde la década de los
años treinta el doctor Enrique Beltrán introduce
las primeras ideas al respecto.5 Asociada con esta corriente de
la educación conservacionista o confundida con ella se
ha desarrollado la interpretación ambiental, consistente
en un conjunto de actividades de reconocimiento de la naturaleza.6
Sin embargo, el término más difundido en el momento
actual es el de educación ambiental y todos los otros conceptos
como educación conservacionista, interpretación
ambiental o se encuentran asociados a ella o han caído
en desuso, como el término educación mesológica,
acuñado por UNESCO en los años setenta.
El problema del enfoque conservacionista no es la necesidad de
la protección de la naturaleza; eso está fuera de
discusión y constituye, antes que cualquier cosa, un asunto
de carácter ético. El punto estriba en el conjunto
de posiciones asociadas; en lo que ha sido denominado el conservacionismo
a ultranza o el conservacionismo intolerante que aduce la importancia
de la conservación en sí misma. McCloskey (1988:
128-129). , al respecto menciona que:
si optamos por la conservación en sí misma y no
porque las tierras vírgenes y especies posean un valor
intrínseco, es imposible determinar qué sacrificios
de vida, salud y libertad humanas se considerarán justificados
para conservar a aquellas y, precisamente por eso, qué
intolerancia del ejercicio de los derechos humanos por las personas
será favorecida para asegurar la supervivencia de una especie
de reptil, heno, musgo, hongo o de cien hectáreas de tierras
despobladas. (Más adelante menciona que) el conservacionista
intolerante exige que el Estado actúe con intolerancia,
que imponga sus propias preferencias y juicios de valor a la comunidad
en general, aunque actuar así sea ir en contra del bienestar
de la comunidad, incluso de la comunidad mundial... Es una intolerancia
que sólo podría justificarse si los juicios morales
y las preferencias subyacentes fuesen infaliblemente ciertos...
esto no sólo no ha sucedido sino que no se ha ofrecido
ninguna base sólida, de ninguna índole, que les
sirva de apoyo. En el mejor de los casos, simplemente son opiniones
falibles que establecen que todas las especies y tierras vírgenes
deben, prima facie, conservarse.
Aunque el autor no hace una mención explícita en
esta discusión al problema de los países pobres
y, específicamente, al problema de la conservación
de los recursos en condiciones de precariedad socioeconómica
y una calidad de vida muy por debajo de los mínimos aceptables,
desde una perspectiva ya no digamos científica, sino moral,
se requiere profundizar esta discusión, a partir de criterios
distintos a los que pueden establecerse desde la posición
del primer mundo, para demarcar los límites de las políticas
de conservación bajo circunstancias disímiles
Por último, una contribución que ilumina estas reflexiones
es la que sostuvo Arturo Gómez Pompa, en la 19 Conferencia
Anual de la Asociación Norteamericana de Educadores Ambientales
en San Antonio, Texas, en noviembre de 1990, la cual en términos
generales establece que:
Nuestra educación refleja nuestra percepción colectiva
del ambiente, la consolidación de lo que creemos es verdad
acerca del mundo y que es necesario pasar a las siguientes generaciones.
Todo esto también, forma nuestra visión individual
o colectiva sobre las alternativas que tenemos para resolver problemas
del ambiente... {por ello} el contenido de muchos programas de
educación ambiental están fuertemente desbalanceados
e influenciados por las percepciones urbanas del ambiente... Debemos
reevaluar con cuidado y honestidad cuáles son nuestros
intereses, nuestro conocimiento y nuestras creencias. Debemos
contestar estas preguntas. ¿Para quién queremos
conservar: para la sociedad urbana o para la sociedad rural? Si
deseamos conservar la vida salvaje sin perturbación por
su valor intrínseco. ¿Sabemos como hacerlo? y por
último ¿Quién debe pagar por la conservación?
Tradicionalmente el costo lo ha pagado el sector rural, quién
ha sido desplazado de su tierra y que no se beneficia de la acción.
¿Qué tanto de estos asuntos entran en nuestra educación
ambiental? Quizás inconscientemente queremos perpetuar
el mito de la naturaleza intocada, de regresar a la vida salvaje,
al "wilderness"... {pero esta posición} nos lleva
a considerar a la naturaleza primero y a la gente después...
Es claro que nuestro gran reto no es la conservación de
la vida salvaje, sino como domar este mito con conocimientos.
Puede verse por qué el enfoque conservacionista ha sido
la corriente dominante en la educación ambiental en los
Estados Unidos de América y cómo ha influido notablemente
las orientaciones del campo a nivel mundial El propósito
fundamental de este enfoque ha sido generar una sensibilización
hacia la necesidad de cuidar el entorno natural. Desde luego no
se puede estar en contra de ello; pero de acuerdo a las características
de los países del tercer mundo esta sensibilización
no puede lograrse al margen de un conjunto de condiciones sociales,
económicas, políticas y culturales.
Es reconocida, incluso dentro de los documentos de carácter
regional que se prepararon para la controversial Conferencia de
las naciones Unidas sobre el Ambiente y el Desarrollo (UNCED).
celebrada en Brasil en 1992, esta necesidad Pero también
se reconoce en documentos de naturaleza más amplia. Por
ejemplo, en Caring for the Earth. A Strategy for Sustainable Living,
se plantea:
The aim of development is to improve the quality of human life.
It should enable people to realize their potential and lead lives
of dignity an fulfilment. Economic growth is part of development,
but it cannot be a goal in itself; it cannot go on indefinitely.
lthough
people differ in the goals they would set for development, some
are virtually universal. These include a long and healthy life,
education, acces to the resources needed for a decent standard
of living, politcal freedom, guaranteed human rights and freedom
from violence. Development is real only if it makes our lives
better in all these respects.
Por contraste, uno de los clásicos del enfoque educativo
conservacionista que, traducido al español, ha estado presente
en nuestros intentos de construcción de este nuevo campo,
poéticamente nos dice:
La inexplicable belleza de una flor. La gracia de un ave que vuela
en lo alto. El bramido del viento entre los árboles...
En algún momento de la vida la naturaleza toca al lector,
a quien esto escribe y a todos de un modo íntimo y particular.
Su misterio infinito se abre ante nosotros con pasmosa pureza
para recordarnos que existe una vida más importante que
la compuesta por todas las menudencias del hombre.
Nunca he subestimado el valor de esos momentos en que se toca
y se penetra dentro de la naturaleza y he podido constatar, por
medio de mi experiencia y la de muchos otros, que somos capaces
de nutrir este hondo sentimiento hasta que el mismo llega a constituirse
en una comprensión verdadera y vital de nuestro lugar en
este mundo. (J. B. Cornell 1980: 8).
En relación con las menudencias, la Comisión de
Desarrollo y Medio Ambiente de América Latina y el Caribe
(1991: 2). , en el propósito de esclarecer las posiciones
políticas de esta región para la Cumbre de la Tierra
celebrada en Brasil en 1992, apunta:
Los problemas ambientales son siempre determinados por las realidades
económicas y sociales presentes en cada fase de desarrollo
y por las características del entorno natural y social.
A nosotros nos corresponde señalar aquellos aspectos que
por su grave incidencia requieren de más urgente atención.
Los países industrializados dudan en vincular la temática
ambiental con el subdesarrollo. Es lógico que así
sea. Graves impactos ambientales se originan en los patrones insostenibles
de consumo y desperdicio de los recursos naturales que esos países
han establecido. En la década de 1970 se dijo que el desarrollo
constituía la causa de los mayores problemas de degradación
ambiental. Pero durante los años ochenta nos percatamos
que el estancamiento tiene aún peores efectos...
Al término de esta década, 200 millones de nuestros
pobladores vivían en condiciones de pobreza crítica
y, si bien es inadmisible atribuir a los desvalidos la responsabilidad
exclusiva por la degradación del entorno en que subsisten,
tenemos que aceptar que pobreza y deterioro ambiental son efectos
paralelos e interactuantes de un mismo proceso global de crecimiento
desequilibrado. Mientras persista esa modalidad de crecimiento,
estaremos aumentando la pobreza y con ello contribuyendo aún
más a malograr las oportunidades que nos puede deparar
el futuro. En el otro extremo, un sector muy reducido de la población
reproduce las pautas de consumo de los países desarrollados
y genera por ende problemas ambientales similares a los que tanto
preocupan a los países del Norte.10
Ambas referencias son necesarias para iluminar el hecho de que
el enfoque conservacionista de la educación ambiental,
al margen de nuestras necesidades y características específicas,
no es el más apropiado para las condiciones existentes
en los países del sur.
Una posición crítica hacia el conservacionismo no
conduce necesariamente a planteamientos de corte tecnocientíficos,
ampliamente abordados desde la bioética. Estamos de acuerdo
con Gilbert Hottois (1991: 127) cuando señala que:
El imperativo técnico lleva fuera de la ética. Las
consignas de no intervención y conservación llevan
fuera de la tecnociencia. Una y otra actitud extremas buscan,
en suma, resolver la cuestión expuesta negando uno u otro
de los dos términos presentes. Ambas pecan de irrealismo
y simplificación.
Lo que sí se propone, desde el marco de las ideas desarrolladas,
es que un proyecto verdaderamente educativo debe tomar en cuenta
no sólo factores físicos, ecológicos, sino
a estos dentro de circunstancias sociales, políticas y
culturales. Edgar Morín (1983: 119). lo pone en los siguientes
términos:
Los problemas de la calidad de vida, del crecimiento, de la centralización,
de la técnica son inseparables de los problemas fundamentales
de la organización social y, por este hecho, la conciencia
ecológica provoca la reconsideración en cadena de
estos problemas fundamentales {...} pero al mismo tiempo, desemboca
en las ideologías, mitos, recetas, simplificaciones políticas
en las que corre el riesgo sea de disgregarse, sea de degradarse
como ideología ecologista (convirtiéndose la eco-solución
en la panacea universal).
Por lo antes dicho queda claro que en los países del sur,
es preciso articular los proyectos educativos con medidas socioeconómicas11
tendentes a sustituir o modificar la excesiva presión que
se ejerce sobre los ecosistemas y algunos de sus recursos, porque
los pobres son los que pierden en el proceso de degradación
ambiental, tanto si es el gran capital quien inicie el proceso,
como que sean ellos mismos los que actúen como agentes
del deterioro (M. Redclift 1989: 13). Igualmente importante es
considerar en la formulación de las estrategias correspondientes
los patrones culturales particulares, sobre todo cuando los proyectos
se dirigen a sectores poblacionales culturalmente diferenciados
de las mayorías nacionales, como es el caso de los grupos
étnicos indígenas.
En México existen 56 grupos étnicos indígenas
distintos, clasificados en función de sus lenguas y que
representan, aproximadamente, 10% de la población nacional.
Este sector poblacional es sumamente importante para una estrategia
de educación ambiental, por varias razones entre las que
destacan las condiciones de marginación en las que sobrevive
la mayoría de los grupos y el hecho de que, pese a todo,
ellos son los propietarios de algunas de las regiones mejor conservadas
del territorio mexicano, gracias a las pautas socioculturales
que determinan una relación sociedad-naturaleza; aunque
su cada vez mayor inserción en el sistema capitalista está
provocando importantes pérdidas en el sentido cultural
y natural.12
Tales consideraciones han sido establecidas en el campo desde
la Conferencia Intergubernamental sobre Educación Ambiental,
celebrada en Tbilisi (ex-URSS de Georgia, URSS), del 14 al 26
de octubre de 1977. En este evento se señaló que
"es indispensable una educación ambiental que no sólo
sensibilice sino también modifique las actitudes y proporcione
nuevos conocimientos y criterios" y establece en su Recomendación
número 1:
1. Aunque sea obvio que los aspectos biológicos y físicos
constituyen la base natural del medio humano, las dimensiones
socioculturales y económicas y los valores éticos
definen por su parte las orientaciones y los instrumentos con
los que el hombre podrá comprender y utilizar mejor los
recursos de la naturaleza con objeto de satisfacer sus necesidades.
2. La educación ambiental es el resultado de una reorientación
y articulación de las diversas disciplinas y experiencias
educativas que facilitan la percepción integrada del medio
ambiente, haciendo posible una acción más racional
y capaz de responder a las necesidades sociales.
3. Un objetivo fundamental de la educación ambiental es
lograr que los individuos y las colectividades comprendan la naturaleza
compleja del medio ambiente natural y del creado por el hombre,
resultante de la interacción de sus aspectos biológicos,
físicos, sociales, económicos y culturales y adquieran
los conocimientos, los valores, los comportamientos y las habilidades
prácticas para participar responsable y eficazmente en
la prevención y solución de los problemas ambientales
y en la gestión de la cuestión de la calidad del
medio ambiente.
4. Propósito fundamental de la educación ambiental
es también mostrar con toda claridad las interdependencias
económicas, políticas y ecológicas del mundo
moderno, en las que las decisiones y comportamientos de diversos
países pueden tener consecuencias de alcance internacional...
(UNESCO 1980: 19 y 73).
Las recomendaciones de la Conferencia de Tbilisi representaron
un acontecimiento de la mayor importancia dentro del campo de
la educación ambiental, al poner de manifiesto el conjunto
de mediaciones que lo caracterizan y evitar, en consecuencia,
su reducción a lo ecológico. Igualmente, al hacer
hincapié en la determinación histórica de
los problemas y en su interdependencia con el orden económico
mundial, permite una diferente teorización sobre sus alcances
y posibilidades. Esto impide depositar en la educación
expectativas que no le corresponden, lo cual es básico
para la formulación de una estrategia que pretenda consolidar
el campo.
Este conjunto de planteamientos surgidos en Tbilisi fueron refrendados
tanto en el Congreso Mundial de Educación y Comunicación
sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Eco-Ed), celebrado en
Toronto, Canadá del 17 al 21 de octubre de 1992, como en
el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, a realizado
en Guadalajara, Jalisco del 22 al 28 de noviembre del mismo año.
Igualmente, se espera que los proyectos que surjan del Memorándum
de Entendimiento sobre Educación Ambiental firmado entre
Canadá, México y Estados Unidos respondan a las
especificidades propias de cada país.
Concebir a la educación ambiental desde esta perspectiva
comprensiva y comprometida, conduce a que, con facilidad, los
proyectos educativos se asocien con otras luchas, tales como:
por la democratización, en pro de los derechos humanos,
por la desnuclearización, el pacifismo, de las mujeres,
en contra del apartheid, por las minorías étnicas,
de los jóvenes, a favor de los niños de la calle
y de los maltratados, de la protección de animales, entre
muchas otras13. Ello fecunda el campo y lo proyecta hacia una
dimensión verdaderamente transformadora de la relación
naturaleza-sociedad y que restituye al sujeto de la educación
un sentido más claro de sus responsabilidades de ser al
constituirse en un "nuevo campo de significación".
(A. de Alba E. González y S. Morelos 1988: 77). En palabras
del Grupo de Vézelay, citadas por Margot Aguilar (1989:
217). , "es volver a dar un sentido a la aventura humana.
Hallar o volver a encontrar el sentido". Víctor Toledo
(1992). también lo reconoce cuando afirma:
La nueva conciencia de especie no sólo implica una cierta
solidaridad con la naturaleza, sino que es también específica
(es decir con el resto de los miembros del propio conglomerado
biológico). y transgeneracional (los futuros miembros de
ese conglomerado). La idea de que el planeta (el resto de los
organismos vivos y el ambiente). en que vivimos nos ha sido legado
en sus condiciones actuales por las generaciones del pasado, situación
que habremos de heredar a las generaciones venideras, constituye
una nueva concepción que viene a corroborar tangiblemente
la existencia de un torrente histórico. La nueva percepción
que surge del carácter global de lo humano así como
de los límites biofísicos, hoy transgredidos, del
planeta conduce a repensarlo todo, no sólo en términos
de lo que concretamente se hace, sino de lo que se hizo y de lo
que se hará, rescatando de paso el invisible nudo del espacio
y del tiempo. Esto posiblemente encierra la simiente de una nueva
moral social y, por supuesto, los imperativos a partir de los
cuales estamos obligados a descubrir los principales riesgos de
un nuevo período civilizatorio, única manera de
superar la "contradicción suprema" entre naturaleza
y sociedad.
Ideología
y educación ambiental: el espejo de las contradicciones
Hoy
en día la educación representa un fenómeno
social de la más amplia extensión; por decirlo de
alguna manera, la educación subyace a toda organización
social. En tanto fenómeno social no se sustrae a una determinada
posición ideológica que impregna su calidad de proceso
dirigido, en razón de lo cual en la educación ambiental
se subsume el lugar desde donde se interpretan los problemas ambientales
y se proponen sus soluciones.14 Enzensberger (1976: 18-19). propone
tres posiciones distintas: la de los tecnócratas, la de
los ciudadanos preocupados y la de los ecofreaks.
En relación con los tecnócratas menciona que es
el grupo más poderoso se ubican en todos los niveles del
aparato estatal, así como en la industria. Tratad de "encontrar
e imponer rápidas soluciones particulares a problemas particulares",
pero acordes con los intereses hegemónicos. Sus medidas
de sensibilización, concienciación y educación
se despliegan mediante costosas campañas en medios masivos.
En cuanto al segundo grupo, el de los ciudadanos, Enzensberger
le asigna un carácter político mucho menos evidente.
Se refiere a miembros de la clase media, cuyas acciones se remiten
a promover el rescate de jardines, áreas verdes, lugares
de recreo. Y pueden ser fácilmente capitalizados por "demagogos
y terceros interesados". Los ecofreaks (ecolocos o ecofanáticos).
constituyen una corriente formada por disidentes, en su mayoría
del movimiento de protesta norteamericano, que practican una especie
de huida organizada de las ciudades y de la civilización.
Asociados en sus orígenes con el movimiento hippie, promueven
la búsqueda de un modo de vida "natural".
Es obvio que la tipología de Enzensberger es aplicable
a las características de las sociedades industrializadas,
de finales de la década de los sesenta y de los setenta.
Aunque contiene algunos elementos que pueden marcar ciertas pautas
para comprender lo que ocurre en un país como México,
sobre todo en cuanto al primero y segundo grupos.
Conrado Ruíz (1984). , modificando la propuesta de S. Cotgrove,
nos habla de la existencia de los partidos verdes constituidos
por una amalgama social de disidentes de las opciones políticas
convencionales, por grupos de filiación anarquista y por
otros grupos de filiación ideológicamente compleja.
Promueven, por lo general, la oposición al poder central
y centralizador del Estado, rechazan la nuclearización
y son resueltamente pacifistas. Este movimiento ha cobrado mayor
fuerza en países europeos occidentales, en Alemania, Francia,
Inglaterra e Italia. Sin embargo, la renuncia de Rudolph Bahro,
la menor captación de votos, los conflictos internos entre
sus miembros y la adopción por parte del Estado de un gran
número de sus banderas, ha modificado la inicial beligerante
postura. 15 En México, recientemente apareció un
partido ecologista, el cual obtuvo su registro condicionado al
resultado de las elecciones federales de 1991, pero la posición
política de sus dirigentes deja ver con claridad, el conjunto
de distorsiones que pueden incorporarse, por quienes desean capitalizar
en su provecho, la creciente preocupación nacional por
los asuntos del medio ambiente.
Los Amigos de la Tierra (Friends of the Earth), nos dice Ruiz,
surgen en los Estados Unidos como una escisión del Sierra
Club y se apoyan en el pensamiento de Barry Commoner. Su posición
parte de una crítica al modo de consumo de la sociedad
capitalista, en particular de los productos sintéticos
y al manejo de los recursos energéticos. Ha encontrado
adeptos en algunas naciones europeas.
Sobre los ecofreaks ya hemos hecho mención antes. Otro
grupo es el de los ecofacistas, representado por Paul Erhlich,
ecólogo norteamericano neomalthusiano, promotor de la organización
Zero Population Growth (ZPG) o Sicco Mansholt, político
holandés cuyo memorándum al asumir la presidencia
de la Comisión Europea, alta instancia del mercado común,
sostenía que la única solución del problema
ambiental era una política malthusiana a ultranza.
Al respecto de la relación entre el pensamiento ecológico
y el malthusianismo, Julio Muñoz (1989: 5-10). aclara la
situación mencionando que:
al irse consolidando, la ecología extendió las ideas
malthusianas acerca de las poblaciones humanas al conjunto de
las poblaciones. Tal extrapolación, consciente o inconscientemente,
puede evidenciarse en diversos planteamientos como lo son los
modelos de Lotka y Volterra, en particular las dinámicas
de crecimiento entre poblaciones de presa-predador; las nociones
de competencia por recursos, los conceptos mismos de recursos,
de competencia, etcétera. Durante el siglo XX, posteriormente
a la década de los cuarenta y más precisamente a
finales de los sesenta, se desarrolla una fuerte corriente antinatalista
que intenta encontrar en el fenómeno de la "explosión
demográfica" la causa de los males de la humanidad
en general y en particular de la destrucción ambiental.
Diversas expresiones de este neomalthusianismo ecológico
han tenido lugar. La corriente del "Crecimiento Cero"
es la que mayormente ha impactado a la opinión pública
y a la comunidad científica. Dentro de ella destacan los
trabajos de Paul Erlich (1968), Jay Forrester (1971), Edward Goldsmith
(1972) y los informes de Club de Roma, comenzando por el llamado
informe Meadows (en alusión al apellido de sus autores).
acerca de los límites de crecimiento (1972). , continuando
más tarde con el de Mesarovic y Pestel (1974).
Muñoz nos dice que los trabajos de Erlich no constituyeron
meros ejercicios intelectuales; sino que por el contrario generaron
profundas repercusiones en la opinión pública norteamericana,
mediante el impulso a organizaciones como Zero Population Growth,
en 1969, financiada por el Fondo Hugh Moore, o mediante recomendaciones
de índole racista hechas en términos de invitar
a los negros a dejar el campo limpio para la raza blanca. Barry
Commoner, zoólogo norteamericano también, ha venido
respondiendo a las posiciones de Paul Erlich y el Club de Roma,
sosteniendo y aun largo debate. Su tesis principal consiste en
afirmar que la causa sustancial de la degradación ambiental
se encuentra en el tipo de tecnologías utilizadas, que
la cantidad de bienes asequibles está limitada no por cuestiones
naturales, biológicas, sino sociales. Commoner ha argumentado
de manera certera que no es el incremento poblacional el que ha
venido causando el aumento en la contaminación ambiental,
sino más bien lo han sido los cambios tecnológicos
inducidos en la producción. Muñoz rescata de Commoner
la siguiente cita que da cuenta de su pensamiento:
Cuando se persigue el origen de cualesquiera de los problemas
del medio ambiente, salta a la vista una verdad ineludible: las
causas radicales de esta crisis no las hallamos en la interacción
del hombre con la naturaleza, sino en la interacción de
los hombres entre sí. Esto es, que para resolver la crisis
del medio ambiente hay que dejar resueltos el problema de la pobreza,
el de la injusticia social y el de la guerra; que la vieja deuda
que tenemos contraída con la naturaleza... hay que liquidarla
con la vieja moneda de la justicia social. En suma, que la paz
de la naturaleza debe antecederle una paz de los humanos.
Aunándose a esta posición, Rosa María Romero
C. (1991: 132). menciona que:
la tesis del crecimiento demográfico reviste mayor facilidad
de explicación del problema ambiental, para los países
industrializados que asumir su propia responsabilidad por la imposición
de racionalidades a la economía mundial, que se constituyen
en el principal motor depredador de los ecosistemas. De hecho,
las relaciones económicas mundiales imponen los estilos
de desarrollo promovidos e instrumentados en las naciones no industrializadas,
fomentando un crecimiento permanente y la anexión de nuevos
espacios que ponen de manifiesto que lo que está realmente
en juego es la posibilidad de que las formas de manejo y control
de los satisfactores sociales contraigan las ansias de acumulación
de los beneficiarios reales de los procesos degradantes del ambiente.
Es decir para América Latina, el origen de las modalidades
depredadoras de los ecosistemas y la pauperización progresiva
de la mayoría de la población mundial, se encuentra
en la forma específica de las relaciones internacionales
de intercambio económico, las que requieren una modificación.
Por último, los catastrofistas (doomsdayers), menciona
Ruiz, plantean que la debacle del régimen industrial privado
estará determinada por las actuales tasas de exportación
de recursos, de incremento poblacional, de aumento de la contaminación,
la inflación, etcétera. Bajo la debacle del capitalismo
se visualiza el fin de la civilización occidental, un exponente
destacado es el ecólogo norteamericano Garret Hardin. Sus
voceros pertenecen a la ultraderecha y proponen una gestión
más autoritaria y centralizada del Estado, de tal suerte
que a través de coerción institucional, dictada
por las realidades ecológicas, se consiga dar solución
a la crisis ambiental.
La corriente catastrofista podría decirse se inicia a partir
del informe del Club Roma publicando en 1972, con el título
"Los límites del crecimiento" (D. H. Meadows
y otros 1972), el cual apoyándose en un modelo matemático
desarrollado por Jay W. Forrester hizo un análisis de la
situación mundial de ese momento y sus expectativas, una
de cuyas conclusiones plantea que de seguirse con las tasas de
crecimiento poblacional observadas, de industrialización,
contaminación ambiental, producción de alimentos
y agotamiento de recursos, el planeta alcanzará los límites
de su crecimiento en el curso de los próximos cien años.
El segundo informe del Club de Roma se dio a conocer en 1975,
con el título "La humanidad en la encrucijada"
(Mesarovic, M. y E. Pestel, 1975). En 1981, Aurelio Peccei, presidente
de este organismo, en una obra titulada 100 pages pour l’avenir
(J. Sureda y A. J. Colom 1989: 96). incide de nuevo en esta línea
al presagiar el futuro de la humanidad: "La humanidad está
abocada al desastre. Es preciso encontrar el medio de hacerla
detenerse en tal camino y de obligarla a tomar otra dirección".
Su opinión, sobre los principales factores negativos que
determinan la situación anterior, es: la explosión
demográfica, como el elemento desencadenante principal;
la falta absoluta de planes y programas capaces de satisfacer
las necesidades esenciales de esta gran masa de personas y menos
aún de asegurarles una existencia decorosa y la devastación
y degradación de la biosfera, entre otros. Propone:
1).
poner en práctica políticas y estrategias que respondan
a intereses globales de la humanidad;
2). poner el mundo en condiciones
de ser gobernado y,
3). aprender a gobernar el mundo, lo que presupone
previamente aprender a gobernarnos a nosotros mismos. La posición
de Peccei se funde también, como puede notarse, con algunas
posiciones ecofacistas o con lo que otros han denominado como
el ecologismo autoritario. sin embargo, el propio Club de Roma
ha asumido posiciones diferentes desde la aparición del
libro encabezado por Denis L. Meadows. Alejandro Teitelbaum (1978:15).
, nos informa que en 1973 se publicó un balance del Comité
ejecutivo del Club de Roma, con el título "El nuevo
umbral", donde se registran algunas críticas. Teitelbaum
citando a Barbara Ward, recupera:
Resulta obvia la necesidad de estudiar separadamente los patrones
sociales y económicos de las regiones altamente industrializadas
y de las subdesarrolladas, cuando recordamos que un niño
que nace en los Estados Unidos tiene posibilidades de consumir
500 veces mas recursos materiales que uno que nazca en áreas
pobres de Africa o América Latina.
Ello se convirtió posteriormente en una consigna que empezó
a tomar forma en la reunión de Brazzaville (previa a la
reunión de Tbilisi) cuando se señaló que:
un desarrollo nacional que tenga en cuenta el medio, se opone
a la vez a las concepciones puramente conservacionistas de la
naturaleza y a aquellas que identifican el desarrollo con un simple
crecimiento económico dependiente del mercado mundial.16
Por otro lado, la tipología propuesta por Pedro Cañal
(1981: 43-44). considera a su vez tres posturas importantes: la
de la sociedad industrial tradicional, la del nuevo estado autoritario
y la alternativa de tipo ecologista, que coinciden en lo general
con varias (en forma individual o mezclada). de las posiciones
ya señaladas antes. Empero, lo que resulta interesante
destacar es el análisis que formula en relación
con la aparición de una ideología ecodesarrolista17 y el papel de la educación ambiental en ella:
... una ideología ecodesarrollista en la que se valoran
más los recursos naturales y se incluye lo ambiental en
la planificación del desarrollo social (estudios sobre
el impacto de una determinada acción humana en los ecosistemas,
análisis costo-beneficio en cualquier proyecto educativo
considerando la información ecológica, cierto nivel
de concientización de la población respecto de los
temas ambientales, etcétera). Este ecodesarrollo sería
dirigido por una élite de tecnoburócratas que planificarían
los usos del medio en función de los intereses de las minorías
sociales dominantes, que impondrían una gestión
tecnocrática del medio sin participación popular
real.
A lo anterior se asocia una ideología que intenta compatibilizar
la preservación del medio y el sistema económico.
La planficación del uso "racional" del medio
exige una formación ambiental de los cuadros dirigentes
y un cierto estado de la opinión pública que signifique
una sensibilización sobre la temática del entorno.
Aparece así una "educación ambiental",
promovida desde los niveles oficiales, que fomenta lo ecológico
como una puesta a punto del sistema que asegure su continuidad
dentro de la crisis actual.
Por su parte, en este ejercicio de caracterización, Fernando
Mires (1990: 79-82). tipifica tres tendencias peligrosas que gravitan
en torno al ecologismo: la naturalista, la neoromántica
y la "revolucionarista". La primera, nos dice, es aquella
que parte de la idea de que la ecología ha pasado a ocupar
el lugar de ciencia matriz, antes ocupado por otras ciencias como
la economía. La segunda, la tendencia neoromántica,
deriva de la anterior, pero se diferencia en que no parte del
principio de imitación de la naturaleza sino de su idealización.
De ahí que todo lo que es "natural" es bueno;
todo lo que es social es malo. Una nueva tesis del "buen
salvaje" de J. J. Rousseau. La tercera tendencia denominada
"revolucionista, no revolucionaria porque en realidad no
apunta a la transformación de ningún orden social,
sino a la mantención del discurso del "progreso"
en la forma de "revolución", cuando este ya no
puede seguir sosteniéndose sobre su propio peso.
Particularmente reconocible es la actitud revolucionista de aquellos
que pretenden utilizar a la ecología o a la etnología,
como medio de salvación frente a la crisis teórica
en que viven. De este modo pueden aparecer adoptando actitudes
"renovadoras" cuando, en el fondo, no se trata de otra
cosa sino de seguir bebiendo los mismos vinos en odres nuevos.
De acuerdo con esa tendencia, los problemas ecológicos
son un simple derivado de la economía capitalista y del
imperialismo y, consiguientemente, deberán desaparecer
con el "sistema" .De ahí que frente al problema
ecológico recurran por lo común a la teoría
de la "contradicción principal".
Cuál contradicción es principal, la fijan naturalmente
los teóricos revolucionistas. Primero, señalan,
nos libraremos del capitalismo y del imperialismo; enseguida solucionaremos
los problemas ecológicos, etnológicos, feministas,
etcétera. Por cierto, nos aseguran, la ecología
es un tema muy importante; pero en el marco de una contradicción
principal adquiere un carácter "secundario".
No es difícil reconocer en esas descripciones, discursos
y posiciones que se han dado (y se dan). en nuestro medio.
En el caso específico de México, Quadri (1989: 181
y 188). describe al "ecologismo" como "algo complejo
de definir ya que abarca una colección abigarrada de posiciones
políticas y teóricas, actitudes y activismos sociales"
y propone una tipología de cuatro tendencias que permiten
ilustrar las más representativas, ante la dificultad de
tipificarlas con precisión, dadas sus intersecciones e
inclusive su coexistencia "como facetas distintas dentro
de una sola personalidad. La primera, nos señala, corresponde
a aquellas personas y grupos de arraigada tradición intransigente
signada por fuertes lazos "libertarios" o simplemente
anarquistas más proclives a la demolición creativa
que a proyectos consistentes de organización y actividad;
aquí se ubica una de las corrientes más importantes
que dieron vida y catalizaron el movimiento antinuclear.
En cuanto a la segunda, se integra por grupos y personas de claros
intereses conservacionistas, activamente preocupados por la conservación
de especies y determinados sitios; marcados, buena parte de ellos,
por influencias conservacionistas norteamericanas, algunos con
importantes apoyos de fundaciones internacionales, y otros, con
una clara vocación empresarial. Desde otras perspectivas,
de estos dos grupos se conformaría aquella posición
denominada como "fundamentalismo ecologista", que refiere
al hecho de asumir una actitud purista y cerrada y que se observa
en algunas organizaciones con mayor tiempo en el escenario político
ecologista del país.
La tercera, nos dice Quadri, corresponde a grupos y personas formados
en el ejercicio de la tecnología alternativa, algunos ligados
a sectores populares suburbanos y campesinos, otros, más
concentrados en colonias residenciales suburbanas, generalmente
ubicadas en el sur de la ciudad.
{por fin} además de algunas extravagancias protagónicas
y de intereses francamente obscuros —por fortuna muy localizados
en uno o dos grupos— la cuarta tendencia era un sector muy
diferenciado de individuos y organizaciones que, sin desdeñar
la conservación y la tecnología alternativa, deseaban
darle una proyección política al ecologismo, tratando
de convertirlo en una fuerza social, de opinión y de conciencia.
Esta posición se nutría de la idea de que los problemas
ecológicos {se} corresponden con procesos sociales, económicos
y políticos, habiendo, por tanto, necesidad de actuar en
consecuencia.
Aquí ubica al Grupo de los 100, conformado por artistas
e intelectuales, quienes en función de su prestigio tienen
un impacto relevante en los medios de comunicación y como
interlocutores de las autoridades. Destaca en todo este panorama
la ausencia de los académicos, quienes por razones poco
claras para Quadri no externaron sus posiciones no se vincularon
con los ecologistas.18
El equipo de investigadores alemanes, coordinados por Kurzinger-Wiemman
(1990: 41-45), propone una tipología con base en siete
clusters (conglomerados). El primero, que comprende cinco grupos
de los que formaron su muestra, los denominaron "grupos de
acción". Se distinguen por su carácter activista
(manifestaciones, reuniones de protesta, bloqueo de calles, desobediencia
civil, lucha libre, etcétera). La mayoría se concentra
en un sólo tema (por ejemplo, la lucha antinuclear). No
reciben financiamiento externo, lo que los obliga a autofinanciarse
con venta de productos, boteo y contribuciones; ello provoca que
no tengan una infraestructura sólida. Tienen una amplia
base social o por lo menos una capacidad considerable de movilización.
Después de la terminación de Laguna Verde, han disminuido
sus actividades y se ven confrontados a abrirse a otras luchas.
El segundo conglomerado está formado por los "grupos
de investigación-experimentación" (ocho grupos).
Se caracterizan por su profesionalismo y se especializan en ciertas
áreas de trabajo (por ejemplo, tecnología apropiada).
Sus miembros tienen contactos estrechos con instituciones de investigación
o incluso trabajan en las mismas. Por ello radican en zonas urbanas.
El tercero está compuesto por siete grupos, lo designaron
"ciudadanos comprometidos". Son frecuentemente académicos
e intelectuales de origen urbano que promueven festivales, seminarios,
eventos culturales (Día de la Tierra, 5 de junio, etcétera).
Su capacidad de proyectos propios es limitada y no cuentan con
una base social amplia, pero tienen relaciones con otras ONG y
funcionarios estatales, y acceso a los medios.
El
cuarto conglomerado (tres grupos). , lo integran los "artistas
de los medios masivos", quienes cuentan con omnipresencia
en los medios masivos y son muy hábiles. Dos o tres líderes
de estos grupos pretenden tener el liderazgo del movimiento ecologista
aunque no parecen ser muy reconocidos por los otros grupos. No
tienen proyectos propios, ni trabajan con destinatarios específicos,
pero sí tienen una buena relación con autoridades
gubernamentales.
El quinto al cual pertenecen sólo dos grupos de la muestra
de 40, es el de la "ecología en vivo". Se ocupan
de la educación ambiental pero tienen su propia metodología
que consiste en la incorporación y participación
del público interesado. Los proyectos que abarcan el campo
de "tecnología apropiada" en el sentido más
amplio, se distinguen por su calidad demostrativa y ejemplar.
Los proyectos se encuentran en el campo y se manejan por un pequeño
núcleo de personas.
El sexto lo constituyen "los grupos de manejo de áreas
naturales" (cuatro grupos). , son los de origen "conservacionista",
si bien parece que han ampliado sus conceptos y están más
por tomar en cuenta las necesidades básicas de la población.
Tienen buena formación en ciencias naturales, por eso están
en condiciones de realizar investigaciones propias y de obtener
fondos de las grandes organizaciones internacionales y norteamericanas
de carácter conservacionista.
El séptimo conglomerado (once grupos). es llamado "movilasesoría"
porque tratan de combinar su trabajo de movilización con
asesoría técnica. Por movilización entienden
el trabajo de desarrollo comunitario, capacitación y educación,
tomando en cuenta el contexto sociopolítico. Casi todos
los grupos (diez). reciben financiamiento externo, pero reflexionan
críticamente de su relación con los grupos del norte.
Al margen de los movimientos ecologistas de la clase media urbana,
Julia Carabias (1990: 187-199). resalta las luchas sostenidas
por los campesinos y, en particular, describe el trabajo realizado
por un equipo de la Facultad de Ciencias de la UNAM en la Montaña
de Guerrero.19 Han sido los campesinos e indígenas del
país, quienes iniciaron las luchas en defensa de su patrimonio
natural, mucho antes de que la protección del ambientes
estuviera en el primer plano del escenario político. Uno
de sus problemas principales es no tener la cobertura de medios
de que gozan otros grupos sociales, por lo que sus movimientos
con frecuencia han sido ignorados, distorsionados o violentamente
exterminados.
Nuevamente Mires (1990: 77-78). nos dice que en América
Latina los grupos ecologistas existen aún más intensamente
que en Europa, donde se supone que la conciencia ecológica
es mayor, la principal diferencia consiste en que en esos países
europeos la conciencia ecológica ha alcanzado un notable
grado de expresión política, mientras que en América
Latina todavía se mantiene oculta, o habitando solamente
los terrenos culturales; esperando su acceso a lo político.
Esos grupos o sectores son, como dijimos, las propias víctimas
de los procesos de modernización; sobre todo, campesinos
e indios. (Y agrega). que campesinos e indígenas carezcan
en absoluto de una conciencia ecológica, es la premisa
adecuada que serviría para reeditar, bajo otras formas,
la criticada tesis kautzkiana-leninista de la "conciencia
exterior". Como es sabido, Lenin tomó de Kautzki la
idea de que el "proletariado" era una clase que por
sí sola no era capaz de desarrollar una conciencia revolucionaria.
Por tanto, esa conciencia le debía ser llevada desde afuera
por los intelectuales revolucionarios en un partido. De acuerdo
con la reedición de esa tesis, campesinos e indígenas
tampoco estarían en condiciones de desarrollar una conciencia
ecológica, la que les debe ser llevada "desde afuera"
por los ecologistas, esta vez organizados...sabe Dios cómo.
Complementando esta posición, Víctor Manuel Toledo
(1991). señala que:
No obstante las obvias convergencias que existen entre lo campesino
y lo ecológico, ni las tesis ecologistas parecen haber
penetrado mayormente a las organizaciones campesinas, ni los ecologistas
parecen haberse percatado aún de la enorme importancia
del campesinado como aliado y defensor de muchas de sus principales
tesis (por ejemplo un estilo de desarrollo que no dilapide recursos
naturales). En México, las recientes luchas campesinas
de alguna forma ligadas a reivindicaciones de carácter
ecológico (por ejemplo defensa de los recursos forestales,
movimientos por el control del agua o acciones contra la contaminación
y destrucción de recursos naturales). si bien se han vuelto
cada vez más frecuentes, aún conforman fenómenos
esporádicos y aislados y sobre todo sin conexión
con las organizaciones ecológicas de los centros urbanos.
Cabe mencionar también que segmentos de reconocidos académicos
vienen desarrollando una significativa contribución en
la caracterización del campo de la educación ambiental,
en la investigación de algunos problemas relevantes relacionados
con la educación ambiental formal y en la realización
de proyectos con bastante arraigo social; si bien, y en esto Quadri
tiene razón, independientemente de las organizaciones ecologistas.
Dentro de los grupos más destacados se encuentra el del
Centro de Estudios sobre la Universidad de la UNAM, quien ha desarrollado
una importante línea de investigación en educación
ambiental y tiene un seminario permanente en la materia; el grupo
relacionado con el Laboratorio del Bosque de la Primavera de la
Universidad de Guadalajara, el cual ha organizado seminarios sobre
educación ambiental, se ha vinculado de manera importante
con escuelas de la ciudad organizando actividades y, recientemente,
impulsó la creación del Comité Universitario
de Ecología y Educación Ambiental. Recientemente,
el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, también
de la UNAM, con sede en la ciudad de Cuernavaca, Morelos, ha iniciado
una interesante línea de investigación en educación
ambiental a nivel municipal (Viesca 1990).
De igual manera está el Comité Promotor de la Formación
Ambiental en las Instituciones de Educación Superior Mexicanas,
grupo que ha funcionado bajo la cobertura de la ANUIES y la SEDUE
y en el que participaron académicos de ocho instituciones
de educación superior del área metropolitana de
la ciudad de México.20
Lo anterior pretende aportar más información sobre
los diversos enfoques y posiciones que prevalecen en el escenario
ecologista y trata de esclarecer los caminos que deben seguirse
en la formulación de proyectos de educación ambiental.
En las tipologías presentadas pueden observarse casos que,
a lo largo de los años, han modificado muchas de sus posiciones
iniciales o se han visto rebasadas por una realidad que ha sido
más creativa. Pero, también los problemas ambientales
han crecido en algunas áreas de manera imprevista y sigue
haciendo falta una verdadera cultura ambiental21 en mucha gente.
El concepto de cultura ambiental ha estado íntimamente
asociado con el de la educación; es un concepto muy controversial
porque el primer término del binomio puede verse desde
diferentes ópticas teóricas y políticas.
Para efectos de este trabajo adoptamos la posición de Geertz
(1973). que nos dice:
El concepto de cultura que sostengo... es fundamentalmente semiótico.
Como creo, con Max Weber, que el hombre es un animal preso en
las tramas de significados que él mismo ha tejido, considero
que la cultura consiste en esas tramas, y que por lo tanto, el
análisis de la misma no es una ciencia experimental en
busca de leyes sino una ciencia interpretativa en busca de significado.
Es una explicación lo que busco, la construcción
de expresiones sociales sobre su superficie enigmática
(cit. Shulman 1989: 47).
La discusión sobre la cultura tiene muchas implicaciones
que trascienden todos los campos de la educación. Por ejemplo,
para el caso de la educación formal, Sacristán (1988:
73) nos dice:
La cultura está muy diversificada y sus componentes reciben
valoraciones distintas. Esta diferencia se aprecia en la propia
composición del currículum, en las opiniones de
los padres y de los profesores respecto de lo que es conocimiento
valioso, y hasta la acaban asumiendo los propios alumnos. El conflicto
de intereses se manifiesta de forma más evidente cuando
se pretenden modificar situaciones establecidas donde unos determinados
contenidos están asumidos como componentes "naturales"
del currículum y otros no... El alumno que se enfrenta
con los más variados aspectos del currículum no
es individuo abstracto, sino proveniente de un medio social concreto
y con un bagaje previo muy particular que le proporciona unas
oportunidades de alguna manera marcadas y un entorno para dar
significados al currículum escolar.
Sobre
la educación ambiental formal.
Limitaciones y posibilidades de la escuela
Alicia
de Alba (1988: 4). señala que la noción dominante
de educación ha sido planteada por Durkheim (1858-1917).
, para quien se constituía en un proceso de transmisión
cultural (valores, conocimientos, hábitos, creencias).
de la generación adulta a la generación joven, mediante
el cual, la sociedad misma se perpetuaba, se reproducía.
Las manifestaciones de la función reproductora de la educación
son múltiples y permean los más diversos espacios
públicos. La institución escolar cumple una función
específica en estos propósitos. La perspectiva teórica
reproduccionista dio mucha luz en el conocimiento de la Escuela
(Ch. Baudelot y R. Establet 1976; P. Bourdieu y J.P. Passeron
1977; S. Bowles y H. Gintis 1985; L. Althousser 1977).
Sin embargo, los enfoques reproduccionistas no daban cuenta de
un conjunto de fenómenos que se generan en las escuelas,
por lo que a partir de la década de los ochenta han sido
desplazados por posiciones dialécticas, las cuales, si
bien reconocen la función de reproducción, también
muestran que la escuela es un espacio de lucha, de creación,
de resistencia, de encuentros y desencuentros (P. Willis 1977;
H. Giroux 1983; B. Cabrera 1986; A. Puiggrós 1981).
Teóricamente, las posiciones críticas señaladas
son más acordes con los propósitos de la educación
ambiental formal. Porque si la educación puede entenderse
también como un espacio de creación y recreación
de significados, el análisis de las causas de la problemática
ambiental global y local no puede abordarse sino mediante un enfoque
crítico que, en primer término, apunte a la identificación
de los responsables específicos de la misma. Este campo
de significados que explican el lugar que cada sujeto social ocupa
en el marco de dicha problemática, es fundamental en la
determinación de las posibilidades de educar en lo ambiental.
Del mismo modo, y asociado con este campo de significados, es
posible construir el que corresponde a la intervención
de cada uno de nosotros en la solución de los problemas.
Solución que no puede plantearse en una relación
de dilución de la responsabilidad, tal como ocurre en las
campañas que aluden a una responsabilidad genérica.
Todos somos responsables conlleva el germen del ninguno. Ello
se constituye en un obstáculo gigantesco desde la perspectiva
pedagógica, toda vez que el sujeto no se reconoce en el
problema; no identifica su responsabilidad, ni sus obligaciones.22
Tal perspectiva pedagógico-política confiere a la
educación ambiental un sentido más amplio y se constituye
en un punto de encuentro de las ciencias naturales y las ciencias
sociales; con lo cual también la educación ambiental
adquiere la potencialidad de eje de articulación conceptual,
metodológica y de significación dentro del currículum
de la educación. Alicia de Alba (1989). menciona al respecto:
La incorporación de la dimensión ambiental en nuestros
currícula y, de manera específica, en el currículum
de la escuela primaria, demanda una reformulación desde
el plano epistemológico, comprendiéndolo como postura
frente al problema del conocimiento científico.23
Dicho en otras palabras, esta importante idea nos hace ver que
no basta incorporar la naturaleza al conocimiento para transformar
la naturaleza del conocimiento. De ahí que la incorporación
de la dimensión ambiental no puede reducirse a otorgar
un mayor tratamiento didáctico a contenidos sobre el medio
biofísico, habida cuenta de que el concepto medio ambiente
hace referencia a un conjunto de factores de carácter natural
y social, que posibilita un abordaje pedagógico más
comprensivo (contribuciones importantes para la organización
del currículum escolar de educación básica
aparecen en A. Giordan y Ch. Souchon 1991; estudios de casos sobre
educación ambiental básica pueden encontrarse en
OECD 1991).
Al respecto, María Novo (1988). no señala que esto
significa que ya no basta enseñar desde la naturaleza,
usando ésta como recurso educativo; ni siquiera con proporcionar
información sobre el mundo como objetivo de conocimiento;
se impone un paso más a nivel teleológico, un cierto
salto hacia adelante, educar para el medio ambiente (la conducta
correcta respecto al entorno aparece entonces como objetivo final
del proceso de aprendizaje).
Esto es, no es suficiente con reforzar el currículum con
un mayor número de contenidos sobre temas o problemas ambientales,
cualesquiera sean sus orientaciones, puesto que se precisa una
información cualitativa de los procesos y prácticas
escolares, que cuestione críticamente la tradición
selectiva del conocimiento escolar y su organización positivista
vigente en el currículum, así como la estructura
autoritaria decadente de la institución.
Por lo mismo, desde la perspectiva en que entendemos la incorporación
de la dimensión ambiental al currículum escolar,
esta se convierte, en un vigoroso eje de articulación interdisciplinaria
que proporciona una mayor congruencia al conocimiento de la realidad,
así como también en la recuperación de una
matriz de significación en la que adquieren nuevos sentidos
las ideas y los hechos.24
En relación con estos planteamientos, habría que
insistir en que los problemas ambientales responden a una serie
de factores de diversa índole que requieren, consecuentemente,
acciones y medidas de distintos órdenes: legislativas,
tecnológicas, económicas, etcétera. La educación
cumple en todo este estado de cosas una función importante,
pero no podrá aportar por sí sola la solución
de cuestiones de raigambre histórica. No obstante, la educación
deberá acompañar las medidas que se adopten sobre
estos asuntos. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
nos recuerda que:
según estudios del Banco Mundial, la inversión en
educación tiene normalmente un rendimiento más alto
que la inversión en capital físico; cuatro años
de enseñanza primaria suelen incrementar la productividad
agrícola en un promedio superior al 10%, a igualdad de
condiciones en otros factores (UNICEF 1990: 8).
En este contexto, el campo de la educación ambiental formal
aparece como un espacio necesario para el establecimiento de una
nueva actitud, de una nueva relación sociedad-naturaleza;
en primer término, por el tipo y la magnitud de la población
que atiende25 que representa a las nuevas generaciones y que por
encontrarse en sus etapas formativas suelen ser más receptivas
al desarrollo de nuevas pautas de conducta y más creativas
en cuanto a sus potencialidades de transformación.
Esto no implica que se pretenda depositar en las nuevas generaciones
la responsabilidad de enfrentar los complejos problemas a los
que aludimos. En segundo término, la importancia de la
educación ambiental formal radica también en que
es en este proceso donde se posibilita la interrelación
organizada de los distintos saberes; ningún otro espacio,
pese a los cuestionamientos sobre su función social ofrece
tantas opciones en este sentido. De ahí que desde la administración
gubernamental de 1982-1988, ya se había tomado en cuenta.
La estrategia de educación ambiental de la SEDUE, en el
período señalado, establecía la necesidad
de caracterizarla mediante:
1. Una toma de conciencia del deterioro ambiental en relación
con el uso de determinada tecnología en particular y con
un modelo de desarrollo general.
2. Un desplazamiento de una concepción de la problemática
ambiental visualizada desde los países industrializados,
a una concepción más acorde a las particularidades
de cada país.
3. Un cambio en la interpretación sectorial, fragmentada
y desarticulada de los problemas, a una más totalizadora
y sistemática, derivada de la integración disciplinaria
entre las ciencias sociales y las naturales.
Se reconocía que si bien esta reformulación de la
educación ambiental, a nivel conceptual plantea un mayor
acercamiento a la realidad, en el plano operativo hacía
que la instrumentación de las acciones se tornara más
compleja. Más aún, la presencia de diversas conceptualizaciones,
o la ambigüedad de algunas nociones básicas, dificultaba
el análisis de las experiencias y la elaboración
de programas de educación ambiental en una perspectiva
de transformación de la problemática ecológica
al alcance de nuestras posibilidades económicas y técnicas.
Por lo mismo, se hablaba de inscribir la búsqueda de formas
de comunicación con los distintos actores sociales para
integrarlos en una participación conjunta, responsable
y comprometida en la resolución de la problemática
de referencia. De ahí que la educación ambiental
no podía definirse exclusivamente por la temática
que trata, sino que tenía que ser entendida en su carácter
popular, como un proceso educativo estrechamente ligado a las
necesidades, exigencias e intereses de la comunidad.
Empero, en ese momento se afirmaba que en los distintos sectores
y grupos de la población no existía una conciencia
clara de la importancia de la ecología como factor indispensable
de un proceso de desarrollo económico y social sostenido
a largo plazo. Se pensaba en la ecología sólo en
términos de la preservación de un escenario natural
espectacular y de la especie exótica o, en el mejor de
los casos, como elemento contingente de la salud.
En consecuencia se presentaban dos tipos de problemas fundamentales
en cuanto a la relación sociedad-ambiente. Por un lado,
en la planeación y programación de las actividades
productivas, no se consideraban las variables ecológicas,
enfocadas a propiciar el aprovechamiento racional de los recursos
y, por otro, los diferentes sectores de la población, no
percibían la intencionalidad y el alcance de las acciones
que se promovían para remediar o prevenir la degradación
del medio, lo que los llevaba a no comprometer su participación
en ese proceso. El Plan Nacional de Desarrollo 1983-1988 señalaba
que:
en el aspecto social será necesario desarrollar programas
de educación ambiental a diferentes niveles y dirigidos
a distintas regiones del país, considerando que México
es un mosaico de culturas y condiciones ecológicas... {y
que} las soluciones a la problemática ecológica
dependen en gran medida de la participación activa y consciente
de todos los sectores de la población, por lo que es necesario
realizar acciones de educación ambiental, a través
de un proceso continuo y permanente que se inicie en los grados
preescolar y siga a lo largo de las diferentes etapas del sistema
educativo formal e informal. En este sentido, se incluirá
dentro del sistema educativo formal, con énfasis en sus
niveles básico y medio, la enseñanza de la problemática
ecológica, conteniendo las adecuaciones regionales que
correspondan.
El hincapié en lo biológico es evidente, así
como la expectativa de que mediante la incorporación de
contenidos ocurra la educación ambiental. Pese a ello,
la estrategia consideró a la educación ambiental
como un área sustantiva, sin la cual la permanencia de
los proyectos se restringe a los períodos de su aplicación,
sin incidir suficientemente en la transformación cualitativa
de la problemática correspondiente. Y apuntó a una
definición que entiende a la educación ambiental
como:
un proceso por medio del cual el individuo toma conciencia de
su realidad global, permitiéndole evaluar las relaciones
de interdependencia existentes entre la sociedad y su medio natural
y que, si bien, no es gestora de los procesos de cambio social,
sí cumple un papel fundamental como agente fortalecedor
y catalizador de dichos procesos transformadores (Dora P. Andrade
S. y otros 1984: 458).
A partir de estos pronunciamientos, que recupera ideas y planteamientos
diversos26 establece las especificaciones estratégicas
destacando la necesidad de que las acciones se diseñen
en función de las características del entorno económico,
social, ecólogico, cultural y de la actividad del sector
o grupo al que vayan dirigidas; que se inscriban de manera articulada
dentro de un programa permanente; que se canalicen, no tanto a
niveles masivos, como a pequeños grupos que puedan constituirse
en multiplicadores, en promotores de cambio de sus comunidades
o ámbitos de acción, creando las condiciones para
que puedan participar en la resolución de los problemas
ecológicos al alcance de sus posibilidades, partiendo de
la valoración de sus recursos locales y de la necesidad
de modificar aquellas pautas de consumo negativas o sustituidas
de su identidad cultural. Y establece tres líneas de acción:
formal no formal y capacitación.
En relación con la educación formal, se plantea
que es aquella que se refiere a la promoción de la incorporación
de la dimensión ambiental en la estructura curricular de
los distintos niveles del Sistema Educativo Nacional, de manera
interdisciplinaria con las otras áreas de conocimiento.
Asimismo, abarca la promoción de la formación de
cuadros profesionales especializados en las diversas áreas
vinculadas con la gestión ambiental.
Dentro de esta línea se contempla la concertación
de las acciones con los organismos encargados de la instrumentación
de las propuestas que se construyan como resultado de los estudios
de diagnóstico en cada nivel y la vinculación con
universidades y centros de educación superior para promover
la apertura de nuevas posibilidades profesionales (Dora P. Andrade
S. y otros, 1984: 458).
Todo lo anterior es importante en la tarea que nos ocupa de formular
una estrategia nacional de educación ambiental, porque
el análisis de planes, experiencias y alcances previos
nos permite situar nuestros propósitos en un marco histórico,
para comprender mejor las posibilidades actuales y evitar costosos
errores. Máxime cuando el campo de la educación
ambiental formal en México presenta la característica,
compartida por otros países, de que la agencia encargada
de estos temas en el gobierno se encuentra en el sector que atiende
los asuntos relacionados con el medio ambiente y no en el sector
educativo, lo cual establece una dinámica de gestión
y negociación que le otorga una dimensión especial.
Por lo mismo, enseguida se revisarán algunas de las metas
alcanzadas por la estrategia descrita.
En términos generales se considera que los proyectos y
acciones desarrollados durante este periodo permitieron esclarecer
las bases conceptuales y metodológicas para la educación
ambiental y llevar a cabo proyectos de amplia cobertura, particularmente
con los maestros de primaria, lo cual representó los primeros
pasos en un esfuerzo que tiene que profundizarse y extenderse
para lograr los objetivos planteados. Lo anterior se reforzó
con la puesta en vigor de la Ley General del Equilibrio Ecológico
y la Protección al Ambiente, el primero de marzo de 1988,
la cual define desde la perspectiva jurídica, un marco
para la educación ambiental, si bien con imprecisiones.
En primer lugar es de destacarse el estudio realizado por el Centro
de Estudios sobre la Universidad (CESU). de la UNAM, a solicitud
de la SEDUE, para analizar la situación que guardaba la
dimensión ambiental en los planes y programas de estudio,
así como en los materiales de enseñanza en los niveles
de educación preescolar, primaria, secundaria y normal.
Este estudio se desarrolló entre 1986 y 1987 y fundamentó
las propuestas que la SEDUE formuló a la SEP en relación
con esto niveles.27
En términos generales, los resultados de dicho estudio
demostraron que si bien en cada uno de los niveles educativos
considerados se incluyen contenidos ambientales en sus materiales
didácticos y se promueven actividades en este sentido,
la situación que prevalece puede resumirse de la siguiente
manera:
a). La formación de una cultura ambiental no constituye
un propósito central en ninguno de los niveles analizado
por lo mismo los contenidos ambientales se encuentran dispersos,
desarticulados entre sí y, frecuentemente, se presentan
ajenos a la realidad del estudiante.
b). La mayor parte de los contenidos ambientales se localiza dentro
del área de las ciencias naturales, desvinculados de las
ciencias sociales y a menudo, con enfoques divergentes.
c). Tales enfoques propician un conjunto de confusiones en el
alumno, toda vez que remiten a perspectivas esteticistas y utilitaristas
de la naturaleza, incluso dentro de un mismo texto.
d). Se privilegia el ámbito urbano por encima del rural
y se otorga preeminencia a una concepción de naturaleza,
entendida como reservorio de recursos para el usufructo del hombre.
Con base en estos resultados y la cobertura política que
brindó el Decreto Presidencial del 14 de febrero de 1986,
la SEDUE, la SEP y la SSA, unieron sus esfuerzos para establecer
el Programa Nacional de Educación Ambiental (PRONEA).28
1). Educación preescolar y primaria
En
estos importantes niveles educativos, ya que son estas edades
"cuando se sientan las bases de la actitud del individuo
no sólo hacia la naturaleza, sino a la vida en general"
(María Isabel Castillo 1991:40). , destacan dos acciones
inscritas en el PRONEA:
1. La revisión de los planes de estudio de las licenciaturas
correspondientes; actividad que no sólo permitió
incorporar contenidos ambientales a diversos programas curriculares,
sino incluir dentro de las materias obligatorias del séptimo
semestre, el curso "Ecología y educación ambiental".
Estas tareas afectaron igualmente a la licenciatura en educación
especial.
2. Dentro de la vertiente de capacitación del magisterio
nacional en servicio, se puso en marcha a partir de 1987 un programa
dirigido a sensibilizar a los maestros de preescolar y primaria.
Para ello se organizó el curso Introducción a la
Educación Ambiental y a la Salud Ambiental (SIC). y de
su correspondiente material de apoyo en volumen de 600 000 ejemplares.
La estrategia de operación comprendió tres grandes
etapas. En la primera se seleccionaron a 64 docentes que fueron
capacitados como conductores, por personal especializado de la
SEDUE y la SSA, de los cuales 32 fueron de la Dirección
General de la Capacitación y Mejoramiento Profesional del
Magisterio; 20 de la Dirección General de Educación
Primaria y doce de la Dirección General de Educación
Preescolar. Para esta capacitación se elaboró el
material impreso de apoyo al curso, así como dos videocasetes
conteniendo audiovisuales, uno de la SEDUE y otro de la SSA.
Después se inició el pilotaje del curso para multiplicadores
en el estado de Guerrero, comprendiendo las ciudades de Chilpancingo,
Acapulco e Iguala, en el cual participaron inspectores federales
y estatales, personal de la Dirección General de Servicios
Coordinados de Educación Pública en el Estado y
docentes de los Centros Regionales de Capacitación y Mejoramiento
Profesional del Magisterio, mismos que sumaron un total de 449.
La segunda etapa se inició a partir de una comunicación
oficial de los subsecretarios de Educación Superior e Investigación
Científica (contraparte de la SEP en el PRONEA). y de Educación
Elemental, así como por el coordinador general de Descentralización
Educativa, a los directores generales de los Servicios Coordinados
de Educación Pública en el país, informando
sobre la conformación del PRONEA y la constitución
de las Comisiones Estatales de Educación Ambiental, instancias
responsables de organizar las estrategias de distribución
de un tríptico promocional y la impartición del
curso citado a multiplicadores estatales lo que, en su momento,
abarcó a 7 467 supervisores escolares, directores de escuelas
federales y estatales y personal docente de los centros regionales
de capacitación y mejoramiento profesional de todo el país.
La tercera etapa consistió en la reproducción del
curso a nivel nacional, capacitándose de acuerdo con información
proporcionada por la Dirección General de Capacitación
y Mejoramiento Profesional del Magisterio, a 442 364 personas.
Cabe señalar que este proceso no fue sometido a un seguimiento
y evaluación; por lo que si existen dudas con respecto
a la veracidad de las metas cuantitativas alcanzadas, son mayores
en cuanto a la calidad del propio proceso.
Al margen del PRONEA, se colaboró con la Dirección
de Educación Indígena en un curso dirigido a los
aspirantes a promotores culturales bilingües de educación
preescolar y primaria. Esta actividad desarrollada desde 1987
implicó, hasta 1989, la sensibilización de 1 772
jóvenes indígenas.29
En cuanto a la producción de material didáctico,
específicamente para la educación primaria, en 1987,
se elaboró un opúsculo titulado "Equilibrio
ecológico. La ciudad de México y zona metropolitana",
para ser aplicado de manera experimental, con los niños
que cursaban el sexto grado. A partir de la evaluación
de esta experiencia se formuló un nuevo documento "Equilibrio
ecológico. La República Mexicana", en un tiraje
de 2 183 000 ejemplares que se comenzó a utilizar a partir
del ciclo escolar 1989-1990.30 En relación con el empleo
de este texto hay que mencionar también que no se proporcionó
una capacitación a los maestros sobre su inserción
en el programa escolar. Es más, en algunas entidades federativas,
la primera edición ni siquiera se distribuyó y permaneció
durante todo el ciclo escolar en los almacenes regionales esperando
instrucciones.
Aunado a todo este conjunto de acciones y con apoyo de la Fundación
Friedrich Ebert, del 12 al 14 de septiembre de 1988, en Taxco,
Guerrero se llevó a cabo el Taller sobre Metodología
de la Educación Ambiental, donde se presentaron 20 ponencias
relacionadas con la educación ambiental formal y no formal.
Por otro lado, algunas iniciativas independientes del PRONEA y
de naturaleza regional generaron experiencias importantes. La
más destacada de todas ellas es la elaboración de
un texto titulado "Complemento de Educación Ambiental
para Escuelas Primarias", por el INIREB y el Gobierno del
Estado de Tabasco en 1988. Este material propone contenidos y
metodologías accesibles para los seis grados de este nivel
educativo, tendientes a compensar algunas deficiencias detectadas
a juicio de las instituciones involucradas".31
En diciembre de 1991, el Instituto de Ecología, A.C. (INIREB).
, los Servicios Coordinados de Educación Pública
de Veracruz y la delegación de SEDUE en este estado, llevaron
a cabo el primer Taller de Educación Ambiental Preescolar,
Programa de Eco-Educación.
Son muy conocidos también los trabajos impresos que ha
producido el CONAFE, contando con la asesoría del Centro
Universitario de Comunicación de la Ciencia de la UNAM.
Estos trabajos concentrados en la serie Educación Ambiental,
se emplean como apoyos didácticos a los programas de cursos
comunitarios (primaria). y de preescolar comunitario.32
Si bien los resultados obtenidos con estos dos niveles educativos,
durante el período que se analiza, muestren la realización
de un amplio esfuerzo de concentración, para incluir la
dimensión ambiental en la educación escolarizada
de las edades más tempranas, es preciso reconocer que estas
acciones estuvieron lejos de alcanzar las metas propuestas, debido
fundamentalmente a tres causas:
a). La falta de continuidad de las acciones, toda vez que el PRONEA
no se reactivó con el cambio de gobierno federal.
b). La forma de capacitación de los maestros empleada por
la SEP, a partir de una transferencia denominada en cascada, que
va disminuyendo su calidad a medida que se reproduce en las sucesivas
generaciones de maestros que reciben el curso.
c). El pensar que la incorporación de contenidos ambientales
en el currículum es condición suficiente para modificar
pautas de conducta.
e
1989 en adelante, y ya en plena etapa de la modernización
educativa, se prosiguieron las acciones dirigidas a incorporar
la dimensión ambiental en planes, programas y materiales
didácticos. Del 19 al 21 de julio en Cuernavaca, Morelos,
el Primer Seminario-Taller de Educación Ambiental Formal,
con apoyo de la Fundación Friedrich Ebert (FES). , al que
asistieron 30 representantes de diversas instituciones educativas
del país, de todos los niveles y modalidades. Del 7 al
9 de mayo de 1990, en Metepec, Puebla, la SEDUE y la FES convocaron
al Segundo Seminario-Taller de Educación Ambiental Formal,
éste sí centrado en la educación básica.
Este evento se inició con el análisis de un documento
base preparado por un grupo de investigadores del CESU, donde
se discutían los resultados de las investigaciones realizadas
entre 1986-1987 y se hacían proposiciones específicas
para preescolar, primaria y secundaria.33 A este evento asistieron
un gran número de representantes de diversas áreas
de la SEP, relacionadas con este nivel, de la Universidad Pedagógica
Nacional y del Departamento de Investigaciones Educativas del
IPN.
Del 22 al 25 de julio de 1990, en Cocoyoc, Morelos, se realizó
el Seminario: La Educación Básica en México
y la Problemática Ambiental, convocado por la SEDUE y el
Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF), al que asistieron
reconocidos investigadores del campo de las ciencias naturales
y sociales abocados al estudio de los problemas ambientales, con
el propósito de que opinaran sobre las características
que, a su juicio, debía tener la educación básica
del país en relación con el campo ambiental.
Las recomendaciones de los seminarios de Metepec y Cocoyoc fueron
sintetizadas por la SEDUE y publicadas en un folleto titulado
Nuevas aportaciones para incluir la dimensión ambiental
en la educación básica (1990).
2).
Educación media y media superior
En
relación con la educación secundaria, los trabajos
desarrollados han tenido una cobertura significativamente menor,
toda vez que las acciones se han referido a atender los planteles
de la Dirección General de Secundarias Técnicas
del Distrito Federal, mediante un curso sobre ecología
y educación ambiental, al cual asistió un representante
de cada uno de los 99 planteles existentes.
En 1990, en apoyo a este nivel, la SEDUE publicó un documento
titulado "Prácticas de educación ambiental
para la enseñanza secundaria. La basura", el cual
consiste en un grupo de prácticas interdisciplinarias sobre
el tema de la basura. Este material se aplica de manera piloto
en las cien escuelas secundarias que participan en la prueba operativa.
Actividades para este nivel son importantes, considerando que
en esta edad se presenta una ambivalencia en relación con
la naturaleza (P. Jiménez y S. Hernández 1988: 16;
M. Woldín 1988).
En cuanto al nivel de educación media superior, que contiene
una complejidad especial debido a la gran cantidad de planes y
programas de estudio que lo integran, las acciones se han restringido
a atender solicitudes eventuales de carácter promocional
para la realización de campañas en las zonas de
influencia de los planteles y, específicamente, en el Distrito
Federal. Aunque el CONALEP solicitó la colaboración
de la SEDUE en la formulación del plan de estudios de la
carrera de profesional técnico en control de la contaminación
ambiental.
En 1989, la SEDUE convino con el CESU de la UNAM, sobre la realización
de un estudio evaluativo que comprendería nueve modalidades
de educación media superior, con objeto de obtener información
en relación con la dimensión ambiental en cada una
de ellas y poder determinar, consecuentemente, las medidas más
apropiadas para fortalecer estos aspectos en el quehacer educativo.
El estudio se concluyó en 1990 y sus resultados se presentaron
de las instituciones involucradas en el estudio y a otras instituciones
de este nivel en lo que fue el " ll Coloquio sobre Ecología
y Educación Ambiental.
La educación media superior en debate" , realizado
en México, D.F., el 16 de noviembre de 1990.34
El
margen de la SEDUE, el Centro de Investigación Científica
de Yucatán, A.C. ha venido desarrollando un curso-taller
para docentes de educación básica, media y media
superior, dirigido a promover a los jardines botánicos
como herramienta didáctica (Patricia Colunga 1990).
Por su parte, la Dirección General de Educación
Tecnológica Agropecuaria, con apoyo financiero de la OEA,
lleva a cabo desde 1991 el proyecto "Desarrollo institucional
de personal directivo y de las innovaciones curriculares en centros
de formación y perfeccionamiento docente paara la educación
media superior". En el marco de este proyecto, se trabaja
en la incorporación de la dimensión ambiental en
las escuelas del nivel mencionado que pertenecen a esta modalidad
educativa; sin embargo, no parece haber claridad en el planteamiento
conceptual y en las propuestas metodológicas (Ver O.K.
Villalpando 1992).
3).
Educación Superior
Referente
a la educación superior, cabe señalar que desde
1985 se iniciaron los trabajos para incorporar en las tareas de
la gestión ambiental a las instituciones de educación
superior e investigación científica del país.
Efectivamente, el 20 de marzo de ese año, con la asistencia
de 25 representantes de diversas instituciones se llevó
a cabo la instalación de la de Formación Ambiental,
en un evento, desarrollado en Amealco, Querétaro. Esta
red se inscribe dentro del proyecto Red Formación Ambiental
para América Latina y el Caribe, impulsado por el PNUMA.
Los objetivos propuestos para el funcionamiento de este organismo
fueron:
1. Establecer los mecanismos de coordinación necesarios
entre las instituciones que llevan a cabo actividades de investigación
y formación ambiental, así como de estas con los
sectores público, privado y social.
2. Propiciar el intercambio de información entre centros
e institutos de investigación y educación superior
entre ellos y los sectores público, privado y social.
3. Promover la creación de mecanismos adecuados para que
los resultados de investigación ambiental de las instituciones
sustenten actividades de planeación, legislación,
normatividad e información básica para la validación
de la toma de decisiones de los sectores público, privado
y social.
4. Detectar las necesidades de investigación, capacitación,
asesoría, e información en materia ambiental, de
los sectores, público privado y social en las diversas
regiones del país.
5. Asesorar en materia de evaluación, planeación
y gestión ambiental a los vértices de decisión
involucrados en la planeación del desarrollo.
6. Coadyuvar con la SEDUE en la definición de lineamientos
de política, estrategia y líneas de acción
en investigación y formación ambiental, de acuerdo
a los lineamientos establecidos por el Programa Nacional de Desarrollo
Tecnológico y Científico (PRONDETYC).
7. Establecer los mecanismos de planeación, formulación,
programación, instrumentación y operación
para la formación, investigación y asesorías
sobre temas ambientales con un enfoque integrador, multidisciplinario
y retroalimentador que permita una interrelación adecuada
entre el manejo de los recursos materiales y la sociedad en general.
8. Contribuir a la formación y conformación de cuadros
técnicos, de investigadores, docentes y de tomadores de
decisiones, con base en la potencialidad de oferta y demanda existente
en cada región.
9. Propone mecanismos de financiamiento pra el fomento de las
actividades de asesoría, capacitación, investigación,
intercambio de información y operación de la Red.
10. Establecer mecanismos de acción participativa que involucren
a la sociedad enla solución de los problemas ambientales.
11. Desarrollar metodologías y establecer criterios y normas
para la investigación sobre la temática ambiental.
12. Proponer mecanismos de concertación que permitan vincular
investigaciones afines y complementarias.
13. Establecer centros y programas de intercambio de información
sobre temas ambientales.
14. Establecer y actualizar un glosario de conceptos y términos
empleados de la ciencia y tecnología ambientales.
15. Mantener actualizado el diagnóstico de las actividades
de investigación, capacitación, asesoría
e información en la temática ambiental.
La operación de las actividades se basó en el establecimiento
de un Comité Coordinador, integrado por representantes
de diversas instancias de la SEDUE, de la SEP, del CONACYT y por
quienes fungieran como puntos focales regionales, habida cuenta
que el país se dividió en seis regiones: Zona Metropolitana,
Zona Centro, Zona Centro-Oeste, Zona Norte, Zona Noroeste y Zona
Sureste. Regionalización en torno a la cual se organizaron
las distintas instituciones de educación superior del país.
Sin embargo, debido a diferentes problemas surgidos de la falta
de definición del Punto Focal Nacional, la red no pudo
consolidarse y los trabajos entraron en un proceso de desgaste
que, a su vez, generó diversos problemas que suspendieron
las actividades recién iniciadas.36
Aun así las inquietudes sembradas hicieron propicio que
la Dirección General de Promoción Ambiental y Participación
Comunitaria de la SEDUE retomara la intencionalidad planteada
por la red, aunque con una estrategia diferente. Las actividades
más relevantes han sido:
I. El coloquio de Ecología y Educación Ambiental:
Concepciones, Perspectivas y Experiencias, desarrollado en coordinación
con el CESU del 22 al 30 de marzo de 1987, en las instalaciones
de la Unidad Bibliográfica de la UNAM. De este evento surgieron
diversas posibilidades de trabajo, de entre las que destaca el
Seminario de Ecología y Educación Ambiental en el
que participan instituciones de educación superior, asociaciones
ecologistas y la propia SEDUE.
II.- El I Encuentro Nacional: La Formación de Profesionistas
ante la Problemática Ambiental, realizado del 28 al 30
de noviembre de 1988 en la Universidad Autónoma de Querétaro,
a convocatoria de la Asociación Nacional de Universidades
e Institutos de Enseñanza Superior (ANUIES). , la Dirección
General de Promoción Ambiental y Participación Comunitaria
de la SEDUE, la propia universidad sede y la Fundación
Friedrich Ebert.
A este encuentro asistieron universidades públicas de quince
estados y de la zona metropolitana de la Ciudad de México.
Dentro de las recomendaciones emanadas destacan:
a). Realizar actividades tendentes al establecimiento de un marco
conceptual de la dimensión ambiental para la formación
de profesionistas.
b). Pugnar por la incorporación de la dimensión
ambiental en los diferentes currícula de las instituciones
de educación superior.
c). Fomentar y motivar la participación del personal docente
en grupos interdisciplinarios que se aboquen al estudio de los
problemas ambientales.
d). Impulsar la realización de cursos de capacitación
y actualización docente en formación y problemática
ambiental.
e). Promover que la elaboración de tesis y la prestación
del servicio social se orienten a la solución de problemas
ambientales.
f). Recomendar que se incluya la formación ambiental en
los programas de educación continua y extensión
universitaria.
g). Promover la interacción de las instituciones de educación
superior con otros niveles educativos. a fin de impulsar la formación
ambiental.
h). Buscar la colaboración interinstitucional para la solución
de los problemas ambientales regionales.
Asimismo, en este encuentro se integró un Comité
Promotor de estas actividades en el que inicialmente participaron
la ANUIS, la SEDUE, la UNAM, la UAM, el IPN, la UAQ, y la Universidad
Autónoma de Guerrero. Posteriormente se retiraron estas
dos últimas y se han incorporado la Universidad Iberoamericana,
el Colegio de Postgraduados y la Dirección General de Institutos
Tecnológicos de la SEP.
III. El II Encuentro Nacional, la formación de profesionistas
anta la problemática ambiental realizado del 16 al 18 de
octubre de 1989 en Tonantico, Estado de México, contó
con la participación de 40 académicos provenientes
de 18 universidades del país y de cuatro localizadas en
el área metropolitana de la ciudad de México, así
como de Conacyt y las instituciones convocantes: ANUIES, SEDUE
y FES.
El propósito fue darle continuidad a los trabajos de Querétaro
resaltando en la elaboración de propuestas de acción
para avanzar en la inclusión de la dimensión ambiental
en la educación superior.
Las conclusiones se emitieron a los campos de la docencia, la
investigación y la extensión. Se acordaron acciones
concretas en materia de información, formación ambiental,
investigación, intercambio y organización. Destacan
en esta última, la organización de comités
regionales para promover la formación ambiental con base
en una regionalización, bastante semejante a la propuesta
por la red.
IV. El III Encuentro Nacional: la formación de profesionistas
ante la Problemática Ambiental realizado en Chapala Jalisco,
del 26 al 28 de noviembre de 1990, convocado por la SEDUE, la
ANUIS, la FES y la Universidad de Guadalajara. En este evento
se hicieron recomendaciones, se acordaron tareas específicas
y se formuló una declaración política llamada
"Declaración de Chapala 1990", que dice:
Los participantes en el III Encuentro Nacional: La formación
de Profesionistas ante la Problemática Ambiental reunidos
en Chapala Jalisco, del 26 al 28 de niviembre de 1990, convocado
por la SEDUE, la ANUIES, la FES y la Universidad de Guadalajara.
En este evento se hicieron recomendaciones, se acordaron tareas
específicas y se formuló una declaración
política llamada "Declaración de Chapala 1990",
que dice:
Los participantes en el III Encuentro Nacional: la Formación
de profesionales ante la problemática ambiental, reunidos
en Chapala, Jalisco en las instalaciones de la Universidad de
Guadalajara, al término del análisis de algunos
elementos que intervienen en la educación superior, como
parte de la búsqueda de los mecanismos para que sus egresados
puedan tener un papel destacado en el mejoramiento de la actual
relación sociedad naturaleza.
1. hacemos un llamado a la comunidad científica, académica
y tecnológica del país frente a la magnitud del
deterioro del ambiente que se vive a nivel nacional e internacional,
resultado de la racionalidad desarrollista dominante, para realizar
las acciones necesarias tendentes a promover una mejor relación
sociedad-naturaleza.
Llamado que hacemos ante el lago de Chapala, cuyos problemas constituyen
una muestra de la complejidad y gravedad del deterioro que requiere
para su solución, de la participación comprometida
de los distintos sectores sociales.
2. Nos pronunciamos por la impostergable participación
de las instituciones de enseñanza superior, de manera que
se involucre a los docentes, investigadores, estudiantes, y egresados
de todas las disciplinas en un esfuerzo teórico-práctico
en sus respectivos campos académicos y profesionales, para
el tratamiento de dicha problemática.
3. Insistimos en que las instituciones de enseñanza superior
requieren instrumentar procesos formales de capacitación
académica y de formación integral de profesionistas
de las ciencias sociales, naturales, técnicas e intrediscipinarias,
tanto en sus áreas básicas como aplicadas, para
la detección, prevención y manejo profesional de
los problemas del medio ambiente.
4. Consideramos que es responsabilidad de las instituciones de
enseñanza superior, que sus egresados adquieren los elementos
necesarios a tomar en cuenta frente a los problemas del medio
ambiente y la relación que tienen con su su práctica
profesional. En este sentido la trayectoria curricular de cada
carrera deberá proporcionarles los lineamientos propios
de su profesión, que les permita intervenir para prevenir
o corregir tales problemas.
5. Este nuevo esfuerzo formativo deberá realizarse tanto
en las carreras tradicionales como en las nuevas opciones de formación,
para abrir espacios interdisciplinarios que permitan la conceptualización,
el diagnóstico, la planeación y la evaluación
de la formación ambiental profesional.
6. Los asistentes al Encuentro consideramos que es un avance significativo
el que la Universidad de Guadalajara crease su comité universitario
de Ecología y Educación ambiental. En este sentido,
nos pronunciamos por que cada institución de educación
superior establezca instancias semejantes, para que en su propio
ámbito institucional y conforme a sus características,
recursos e intereses, promueva mecanismos que incluyan la dimensión
ambiental en las distintas tareas y contextos universitarios e
institucionales.
7. Si bien los tres encuentros organizados hasta la fecha han
propiciado un intercambio de experiencias y el análisis
de la formación de profesionistas ante la problemática
ambiental, espacio de reflexión que estaba haciendo falta
en el país, recomendamos que, a partir de 1991, estos eventos
se complementen con encuentros dirigidos a análisis de
las problemáticas regionales y de campos profesionales
específícos, lo cual propiciará una mayor
profundización en el debate y en la búsqueda de
soluciones y estrategias a problemas concretos.
8. dado que hemos podido constatar a través de las actividades
desarrolladas en este III encuentro que la incorporación
de la dimensión ambiental a las funciones universitarias
constituye una tarea compleja, es deseable que, con base en la
organización regional de ANUEIES, se impulsen programas
de formación ambiental.
9. Reconocemos el esfuerzo realizado por el Comité Promotor
de la Formación Ambiental en las Instituciones de Educación
Superior Mexicanas y los organismos que lo respaldan, la ANUIES
y la SEDUE, y solicitamos un mayor apoyo para que no sólo
continúen realizando importantes funciones, sino que se
consoliden a nivel nacional.
Además de las reuniones se publica el boletín Formación
Ambiental, del cual a la fecha han aparecido nueve números.
Por otro lado, el número de eventos que las instituciones
están organizando al margen del comité promotor
ha crecido considerablemente en los últimos dos años.
Destacan por su importancia el Seminario Internacional sobre Formación
Ambiental Profesional por parte de la Escuela Nacional de Estudios
Profesionales Iztacala (ENEP). de la UNAM, del 6 al 9 de noviembre
de 1990; la Conferencia Anual de la Asociación para la
Investigación en Diseño Ambiental (EDRA), por parte
de este organismo y las Facultades de Psicología y Arquitectura
de la UNAM, del 12 al 15 de marzo de 1991; el I y II foro sobre
Ecología y Turismo, organizados en las instalaciones de
la Universidad del Valle de México, plantel Lomas Verdes,
en 1990 y 1991, y al que también convocaron la Asociación
Mexicana de Escuelas superiores de Turismo (AMESTUR,) la SEDUE,
el DDF, la SECTUR, la SEMAR y el ISSSTE; el Y y II Coloquio internacional
Currículum y siglo XXI; el Currículum universitario,
del 22 al 26 de abril de 1991 y del 3 de noviembre al 5 de diciembre
de 1992, organizado por la UNAM, la SEDUE (SEDESOL) y otras universidades
del país Argentina y Ecuador.
Aunque estos últimos eventos no estuvieron específicamente
orientados hacia la temática ambiental, esta si constituyó
una de las líneas de discusión más importantes.
La ENEP-Iztacala también ha promovido concursos de proyectos
de investigación en esta área: el premio Omeyocan.
La Universidad Pedagógica Nacional ha publicado frecuentemente
artículos sobre educación ambiental en el órgano
de difusión con que cuanta esta institución.
El Centro de Ecología de la UNAM llevó a cabo en
septiembre de 1990, el Seminario Ecología para la Comunicación.
El CISE, también de la UNAM, impartió al personal
docente de esta universidad un Seminario de Formación Ambiental,
en mayo de 1991.El curso de Política Científica
y Tecnológica que ofrecen el Centro para la Innovación
tecnológica y la Facultad de Contaduría y Administración,
en el marco del Programa de Entrenamiento en Administración
de la Innovación Tecnológica de la UNAM, contiene,
como una parte importante, de su temario aspectos que relacionan
la sociedad, el medio ambiente y la tecnología.
En un marco considerablemente más amplio, el 18 de noviembre
de 1991 la Universidad Nacional Autónoma de México
instaló formalmente el Programa Universitario del Medio
Ambiente (PUMA). que constituye un ambicioso esfuerzo de coordinación
de acciones de investigación, desarrollo, formación
de recursos humanos, de divulgación y asesoría en
el campo ambiental con otros sectores del país.
Otro conjunto de instituciones de educación superior desarrollan
actividades relacionadas con la educación ambiental no
formal. sobresalen la Universidad de Guadalajara con el conjunto
de proyectos que se aplican a través del Laboratorio Bosque
de Primavera y el Laboratorio Natural las Joyas; la Universidad
Autónoma Agraria Antonio Narro en el estado de Coahuila,
con su programa de formación de promotores y el Centro
de Ecología de la UNAM, que cuenta con un programa de educación
ambiental dirigido a niños de educación básica
que recolecta y siembran bellotas para impulsar el proyecto de
restauración ecológica del Ajusco Medio; la Universidad
Autónoma de Nayarit ha desarrollado proyectos de educación
ambiental en áreas protegidas del Estado y en parques urbanos
de Tepic (M.Gispert-Cruells y otros 1990:97-105).
De igual manera, otras instituciones impulsan proyectos de reestructuración
curricular considerando la variable ambiental u ofrecen nuevas
opciones profesionales de licrenciatura y posgrado vinculadas
con la gestión ambiental, entre ellas la Universidad Autónoma
de San Luis Potosí; las facultades de Química, Ingeniería,
Psicología y Arquitectura, así como los institutos
de Biología e Ingeniería y el Centro de Ecología
de la UNAM; el Centro de Investigación y Estudios Avanzados;
el Programa Interdisciplinario de Medio Ambiente y Desarrollo
Integrado, la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Biotecnología
y la Escuela Superior de Turismo del IPN. La Universidad Iberoamericana;
el Colegio Holandés, la Universidad del Valle de México;
la Universidad Autónoma del Estado de México; la
Universidad Autónoma Metropolitana, en las unidades de
Azcapotzalco, Xochimilco; la Universidad Autónoma de Chapingo
y el Colegio de Posgraduados, entre muchas otras. La Dirección
General de Educación tecnológica Agropecuaria de
la SEP impulsa, con apoyo financiero de la Organización
de Estados Americanos, la creación de un diplomado y una
maestría en educación ambiental y la UPN, unidades
Atzcapotzalco y Tijuana han iniciado una maestría en educación
ambiental para el magisterio nacional.
Algunas otras instituciones con una actitud más cautelosa,
solamente han abierto asignaturas, como el caso de la carrera
de pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras
de la UNAM, en la que, desde 1989, se ofrece el seminario optativo
en educación ambiental, o la apertura ( noviembre de 1991).
de una materia de Derecho ecológico en la Facultad de Derecho,
también de la UNAM.
Algunas instituciones han optado por crear instancias interdisciplinarias,
en forma de comisiones comités o grupos, para promover
a su interior actividades relacionadas con el medio ambiente,
son conocidas las experiencias de la Universidad de Guadalajara,
la de la Universidad de las Américas, la de la Universidad
de Chapingo y la de la Escuela Superior de Ciencias Biológicas
del IPN.
Sobre la educación ambiental no formal, iniciado por la
SEDUE con la colaboración de PRONATURA, SEPESCA, y la UNAM,
está relacionado con la protección de las tortugas
marinas y en el cual se contempla la coordinación de las
experiencias, investigaciones y esfuerzos diversos emprendidos
por distintos grupos no gubarnamentales, instituciones académicas
y dependencias públicas en los litorales.
Al margen de la acción gubernamental, otro proyecto interesante
es el descrito por Marcos Arana (E.Leff y A.I.Batis, 1990:335-356).
, en el cual el Instituto Nacional de la Nutrición desarrolló
por espacio de tres años un proyecto de salud y nutrición
para campesinos mexicanos y refugiados guatemaltecos en Chiapas.
DE este trabajo se creó el Centro de Capacitación
en Ecología y Salud para Campesinos; en este proyecto participa
también la Facultad de Arquitectura de la UNAM ( Ver también
Ballesteros 1990: 80-84).
En el mismo texto Javier Reyes, Joaquín Esteva y Arturo
Téllez describen una estrategia teórica del Centro
de Estudios Sociales y Ecológicos, A.C. (CESE). en el campo
de la educación y el desarrollo rural, a partir de una
experiencia llevada a cabo en los últimos cinco años
en Pátzcuaro, Michoacán.
Los dos Encuentros Regionales de Educadores Ambientales iniciados
en Akumal, Quintana Roo en julio de 1991 convocados por la Secretaría
de Ecología del Gobierno del Estado de Yucatán,
Biocenosis, A.C y la fundación Friedrich Ebert, constituye
un ejemplo de la integración de esfuerzos que comienza
a darse para impulsar la educación ambiental no formal.
Como puede anticiparse, el universo de proyectos de educación
ambiental no formal que impulsan las organizaciones no gubernamentales
es muy amplio. De hecho este campo ha sido el espacio natural
de acción de estos organismos y, en mayor o menor grado,
un gran número de ellos afirman realizar proyectos en esta
materia.
Un enrome abanico de importantes acciones se localizan en este
esfuerzo, desde los primeros materiales elaborados por el Instituto
Mexicano de Recursos Naturales Renovables en la década
de los cuarenta y donde, en la actualidad, podemos encontrar experiencias
asociadas con la conservación de una especie amenazada
o en peligro de extinción (como los trabajos del Grupo
Ecologista del Mayab en relación con la tortuga marina,
o los de Monarca.A.C sobre la mariposa). o con un área
protegida, como Amigos de Sian Ka’an; la cruzada emprendida
por Laura Barraza (1990), promoviendo el potencial pedagógico
de los zoológicos, los reconocidos trabajos de PRONATURA;
las actividades en materia de tecnologías apropiadas (Asociación
de Tecnología Apropiada.A.C. Ecosolar, A.C; Asociación
Ecológica Altamira, A.C, centro de Ecodesarrollo, A.C;
Centro de Estudios de Tecnología Apropiada para México,
A.C; Maderas del Pueblo,A.C; Centro Regional para el Estudio de
Zonas Áridas y Semiáridas. A.C; Fundación
de Ecodesarrollo Xochicalli, A.C; Grupo Ecologista Muñoztla
Tlaxcala; Grupo Tecnología Alternativa A.C. Instituto Mexicano
de Tecnologías Apropiadas S.C); el gran conjunto de grupos
que trabajan en torno a los deshechos sólidos ( entre los
cuales destaca la labor del Centro de Educación Ambiental
y Acción Ecológica de Tlaxcala) la importante difusión
que realiza la la Asociación Mexicana de Estudios para
la defensa del consumidor A.C; el museo de la isla de Cozumel,
El Instituto de la Historia Natural de Chiapas; el programa Eco-linces
de la COCODER-DDF; Naturalia.
En fin, cualquier intento por mencionar todas esas valiosas experiencias
sería fallido y cometería grandes injusticias al
excluir de la lista resultante a un gran número de ellas,
sobre todo al trabajo regional y municipal que se realiza con
grandes carencias y poco reconocimiento (aunque las microexperiencias
educativas tienen efectos prácticamente inmediatos a nivel
local por lo que merecen un apoyo sostenido para poder darle continuidad
a las acciones).
A efecto de plantear una posición organizada en la Conferencia
sobre Medio Ambiente y Desarrollo (UNCED) y, particularmente,
en el Foro paralelo de la Sociedad Civil, celebrados, ambos simultáneamente,
en Río de Janeiro Brasil en junio de 1992, alrededor de
cuarenta organizaciones se constituyeron en el Foro Mexicano para
la Sociedad Civil Río 92. En septiembre de 1991 sacaron
a la luz un órgano informativo denominado Correo Río
92, lamentablemente el esfuerzo no se consolidó. No obstante,
representa un antecedente que debe tomarse en cuenta en aquellas
acciones que se emprendan para coordinar el campo de la educación
ambiental en el país.
Aunado a las acciones promovidas por el sector público,
las instituciones académicas y los organismos ecologistas
no gubernamentales en cuanto a la educación ambiental no
formal, muy recientemente las empresas privadas y los partidos
políticos han tomado cartas en el asunto.
En relación con los grupos privados, la Confederación
de Cámaras Industriales (CONCAMIN). ha definido una política
de protección al ambiente, en la cual la educación
ambiental encuentra un lugar destacado. Una de las cámaras,
la de la industria de la transformación (CANACINTRA) tiene
una gerencia de Ecología, la cual entre otra de sus funciones,
es la encargada de elaborar el boletín Acontecer Ecológico,
independientemente de ello, algunas empresas en particular emprenden
acciones de educación ambiental no formal no sólo
hacia sus obreros (Chrysler de México, grupo Vitro, etcétera)
sino hacia la comunidad que constituye el entorno de la fábrica.
Algunas más (Jugos del Valle). promueven campañas
para los niños, mediante actividades recreativas. Desde
luego que estas actividades no son desinteresadas, ya que la mayoría
de las empresas ven al medio ambiente como un buen negocio y aprovechan
la preocupación del público para promover sus productos
(Bimbo) o sus empresas (Aurrerá).No obstante el sector
empresarial representa un nuevo espacio para la educación
ambiental, que requiere ser estudiado con más atención.
En cuanto a los partidos políticos y a diferencia de lo
que ocurría hace unos pocos años, puede decirse
que en la actualidad todos ellos manifiestan una posición
hacia los problemas del medio ambiente, si bien sus principales
planteamientos destacan, dentro de sus plataformas políticas,
los que se refieren a la contaminación (fuentes móviles
y fijas). y la urbanización (A.Urrutia y V.Ballinas 1991).
Sus propuestas en materia de educación ambiental no son
claras y pueden ser ubicadas en el marco de la propaganda política
básicamente electoral. El llamado Partido Ecologista Mexicano
no constituye la excepción. Sin embargo, puede esperarse
en el corto plazo un repunte de estos planteamientos considerando,
sobre todo, que la votación captada por el PEM en el Distrito
Federal, en las elecciones de 1991, hace manifiesto un importante
interés de la ciudadanía por estos asuntos.
Sobre
la educación ambiental informal
En
el marco de este amplio y diversificado esfuerzo encontramos la
educación ambiental formal, principalmente a través
de un creciente número de publicaciones periódicas,
con orientaciones y características variadas, que contribuyen
a informar y formar opinión sobre distintos tópicos
ambientales entre ellos: el suplemento Divulga de El Nacional,
eventualmente incluye temas ambientales; la revista Nuestro Ambiente;
el boletín bimestral Ecológicas publicado conjuntamente
por el instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas
(INAINE) y Asesoría y Capacitación en Educación
Ambiental (ACEA) ; la revista Cero en conducta de Educación
y Cambio, A.C; Ocelótl, boletín bimestral publicado
por PRONATURA, A. C. y los materiales publicados por el grupo
de este organismo que trabaja en Yucatán.
Informa, boletín informativo trimestral del Instituto de
Historia Natural de Chiapas; la revista Vida Silvestre que publica,
a partir de mayo de 1991, The Wildlife Society de México.A.C;
el Berrendo, boletín informativo de Protección de
la Fauna Mexicana. A.C; Notifauna, Boletín de Fundación
Chihuahuense de la Fauna. A.C; El Jarocho verde, revista de la
Red de Información Ambiental de Veracruz. asimismo, aunque
en sentido estricto no forman parte de la educación informal
existen organizaciones que tienen importantes proyectos editoriales
tales como Grupos de Estudios Ambientales (GEA). y la Fundación
Universo Veintiuno.A nivel popular es importante mencionar a los
Cuadernos de Ecología y Vida, a base de historietas, que
publica Eduardo del Río Rius, con apoyo del Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, trabajo que fue distinguido en 1991
con el Premio Global 500. Un proyecto reciente (diciembre de 1992).
es el propuesto por Alianza por un Planeta verde,A.C que publicará
una revista de educación ambiental para niños y
jóvenes, titulada Aguilucho: la revista de los superecólogos.
En materia de publicaciones cabe destacar también la labor
de la Fundación Friedrich ebert y algunas dependencias
públicas y académicas que han generado una línea
editorial sobre temas ambientales diversos, entre ellos se cuentan:
la revista Los Aventados del Patronato Nacional de Promotores
Voluntarios; la revista México Indígena del Instituto
Nacional Indigenista; la revista del Consumidor del Instituto
Nacional del Consumidor: la revista Ciencia y Desarrollo del Consejo
de Ciencia y tecnología; la revista del CONAFE; el boletín
del Centro de Ecología de la UNAM, titulado Oikos; Topodrilo
revista de sociedad, ciencia y arte de la Universidad Autónoma
Metropolitana Unidad Iztapalapa; Econoticias, órgano de
difusión del centro de Investigaciones Ecológicas
del Sureste; el Boletín Informativo del Centro de Documentación
e Información Especializado en Ciencias Ambientales del
Laboratorio del Bosque de Primavera de la Universidad de Guadalajara;
el Notiecológico, órgano informativo del Centro
Ecológico de Sonora (CES). ; la Revista Internacional de
Contaminación Ambiental, publicada por la Academia Regional
de Ciencias Ambientales (zona V de ANUES). ; la revista Ciencias
de la facultad de Ciencias de la UNAM; igualmente la Universidad
de Guadalajara publica el boletINE, un órgano de difusión
en educación ambiental para México y América
latina que cuenta con el apoyo financiero del Fondo Mundial para
la Naturaleza y, entre sus nuevos proyectos, se encuentra el publicar
la Revista Mexicana de Educación Ambiental; la revista
Muy Interesante que, en mayo de 1992, publicó un especial
de ecología, entre muchas otras.
En materia de medios electrónicos, la televisión
proyecta algunas series extranjeras con contenidos ecológicos,
de corte más bien naturalista ("El mundo submarino"
y "Odisea" de Jacques Costeau o "El nuevo mundo
salvaje" de Lorne Greene, un programa ecológico denominado
"Perfiles de la naturaleza", a cargo del CONACYT, viene
a cubrir en parte, algunas carencias existentes, aunque conserva
el enfoque naturalista. De igual manera en el cine, aparecen con
mayor frecuencia filmes donde se incorpora un tratamiento ecologista
o ambientalista, de los más recientes: Gorilas en la niebla,
El Oso, Danza con lobos y Sueños de Akira Kurozawa, entre
otras.
Además, algunas instituciones han fortalecido o iniciado
una producción fílmica o en video sobre temas ambientales
(selvas, bosques, agua, basura, ciudad de México). en apoyo
a sus programas; también el Instituto Latinoamericano de
Comunicación Educativa tiene una serie titulada "los
grandes desastres ecológicos" de diez programas de
diez minutos cada uno, dirigidos a alumnos de secundaria y un
programa (el reto ambiental). en coproducción con la OEA,
para público en general.
En cuanto a la radio, si bien existen programas específicamente
dedicados a la cuestión ambiental ( por ejemplo: "Ecocidio"
por Radio Red, el programa "Ecología de la vida cotidiana"
que transmite Radio UNAM o las plática de Feliciano Béjar
por XELA). podría decirse que prácticamente todas
las estaciones existentes han incorporado en su programación
espacios eventuales relacionados con el tema a través de
su Consejo estatal de Fomento a la Investigación y Difusión
de la Cultura, comenzó a publicar en 1990 la Revista de
Difusión Científica, Tecnológica y Humanística,
con un gran número de artículos dedicados a la conservación.
Como puede observarse en la exposición realizada, los avances
logrados en México en los campos de educación ambiental
formal, no formal e informal, si bien son incipientes es necesario
tomarlos en cuenta en la formulación de una estrategia
que pretenda la consolidación de dichos campos. Desarrollar
una propuesta que niegue o ignore las experiencias existentes
conlleva el germen del fracaso. Desde luego las referencias no
son exhaustivas, sino que fueron planteadas para ejemplificar
a las distintas áreas de acción y demarcar las posibilidades
de `proporcionar nuevos impulsos. La especificidad o generalidad
de las distintas partes de esta sección responde, básicamente,
a la información disponible sobre cada tópico, ya
que se requería presentarlos suficientemente documentados.
Esperamos haber logrado nuestro propósito.
NOTAS
1.
El concepto de campo debe entenderse en el sentido que lo maneja
Pierre Bourdieu (1983). como un espacio social regulado por los
productores de bienes simbólicos y que congrega a quienes
trabajan en un área determinada. Bourdieu (1990). plantea
que la estructura del campo es un estado de la relación
de fuerzas entre los agentes o las instituciones que intervienen
en la lucha o de la distribución del capital específico
(bienes simbólicos). que ha sido acumulado durante luchas
anteriores y que orienta las estrategias ulteriores. Quienes,
dentro de un estado determinado de la relación de fuerzas,
monopolizan el capital específico se inclinan por estrategias
de conservación; mientras que los que disponen de menos
capital promueven el uso de estrategias de subversión.
Pero toda la gente comprometida con un campo tiene una cantidad
de intereses fundamentales comunes; de allí que surja una
complicidad objetiva que subyace en todos los antagonismos. Esta
discusión esclarece el estado en que se encuentra el campo
de la educación ambiental en nuestro país.
2. El programa internacional de Educación Ambiental fue
establecido por recomendación de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Humano (Estocolmo, junio de 1972).
Recomendación (núm. 96). asumida por la UNESCO y
el PNUMA a partir de 1975, la cual dice en parte que el Secretario
General. todos los organismos de Naciones Unidas, especialmente
la UNESCO y todas las agencias internacionales deberían,
mediante consultas y acuerdos, tomar medidas para el establecimiento
de un programa internacional de educación ambiental. Algunas
directrices de dicho programa son"...de enfoque interdisciplinario,
escolar, y extraescolar, que abarcara todos los niveles de educación
y estuviera dirigido al público en general, en particular
al ciudadano ordinario que vive en áreas rurales y urbanas,
joven y adulto, para tratar de enseñarle los pasos simples
que pueden tomar, en la medida de sus posibilidades, para manejar
y controlar su medio ambiente" (UNESCO-PNUMA 1983: 13-14).
Entre las primeras actividades del PIEA estuvo la recolección
de información sobre proyectos de educación ambiental
existentes y de personas abocadas a ellos, misma que se presentó
a un grupo de especialistas de 65 países reunidos en un
taller de Belgrado realizado del 13 al 22 de octubre de 1975.
Aquíi se evaluó la información, se delinearon
algunas tendencias y se formularon recomendaciones (Carta de Belgrado).
, lo cual se presentó en una serie de reuniones regionales:
Brazzaville representando a África; Bangkok a Asia; Kuwait
a los países árabes; Bogotá a América
Latina y el Caribe y Helsinki a Europa, donde se analizaron los
problemas particulares de cada región. Las recomendaciones
resultantes de estas reuniones regionales fungieron como documentos
base de la Conferencia Intergubernamental de Tbilisi, convocada
conjuntamente por la UNESCO y el PNUMA y realizada del 14 al 26
de octubre de 1977. En esta conferencia participaron representantes
de 66 estados miembros de UNESCO, observadores de dos estados
no miembros, representantes y observadores de ocho organismos
y programas de las Naciones Unidas, así como de veinte
organismos internacionales no gubernamentales. Constituye, aún
actualmente, la reunión internacional más importante
realizada en el campo.
3. Ver Gerardo Budowski (1975).
4. Ver Gerard de Hann eb Móniva Woldin (1988:24).
5. Ver Leonardo Meza (1989:61). y Sergio Guevara (1990:89).
6. Ver Ramón Olivas (1990:63-66). y Enrique Jardel Peláez
(1990:87-89).
7. La discusión derivada de la protección del santuario
de la mariposa monarca, constituye un ejemplo adecuado sobre la
relación entre la observación de la naturaleza y
el derecho de las comunidades pobres por explotar sus recursos.
La cobertura periodística de Teresa Gurza en el periódico
la Jornada, da cuenta de las complejas implicaciones de este fenómeno.
8. por las consultas bibliográficas realizadas, parece
ser que la educación conservacionista fue el enfoque inicial
que dominó la educación ambiental también
en Francia. Pierre Giolitto (1984:133). reseña: "En
unos diez años, hemos pasado del estudio del medio a la
pedagogía del medio ambiente. Si la segunda conserva los
métodos del primero, cambia sin embargo radicalmente los
objetivos y las perspectivas. No se trata sólo de estudiar
el medio ambiente para adquirir unos conocimientos, puntuales
o generales, y de permitir al niño afirmarse y realizarse
gracias al paso del medio vivido al medio pensado, sino de desarrollar
en los alumnos toda una gama de comportamientos nuevos que le
lleven a querer comprender y proteger al medio ambiente. Y como
no se puede pretender que transformemos la naturaleza en un museo
o, bajo pretextos ecológicos, que pongamos freno a desarrollo
de los países del tercer mundo (sic) , se trata de enseñar
a los niños una inteligente promoción del medio
ambiente haciendo compatibles desarrollo y ecología. Por
consiguiente, en relación con el estudio del medio tradicional,
hay un paso del sujeto al objeto. El medio ambiente, fuente de
toda vida terrestre, es lo primero, y corresponde al alumno aprender
a utilizarlo, de manera que más tarde pueda comportarse
a ese respecto como ciudadano consciente y responsable".
9 Ver "Nuestra propia agenda".
10. Para una mujer informada sobre la importancia y la necesidad
de articular la ecología y la política en América
Latina, ya que de esto depende la "sobrevivencia material
y cultural de la mayoría de los habitantes del continente",
léase el esclarecedor ensayo de Fernando Mires (1990).Un
ejemplo del conjunto de factores que concurren en la determinación
del actual estado de cosas ambientales en América Latina
puede extraerse de la información aportada por el Reporte
1990 de economistas de las Naciones Unidas que señalan
que las materias primas, salvo el petróleo, de América
Latina tuvieron los precios más bajos desde 1930. Esto
estimado en términos de su capacidad de adquirir productos
manufacturados exportados por los países industrializados.
Aunado a ello, se afirma que la transferencia neta de recursos
de los principales países de la región ascendió,
sólo en 1990, a 32 millones de dólares. La Jornada
Julio 2 1991.p.25.
11. "...mantener desarticulados los aspectos ambientales
del campo de las ciencias sociales, confina los problemas a un
espacio donde el estudiante no puede reconocer su propia responsabilidad
y de la sociedad de los mismos y, aún más, lo persuade
de que la solución se restringe a lo estrictamente técnico"
(G.E.González 1989: 14-15).
12. Para mayor información, ver Edgar González Gaudiano
" la educación ambiental y el medio indígena
"Nuestra palabra. Suplemento especial de El Nacional. 6 de
marzo de 1990, año 1, número 4, p. 14. Ver también
Andrade S. Dora P. y otros: Ecología y cultura tradicional
en el México actual" así como Víctor
Toledo "La perspectiva etnoecológica". En la
excelente antología coordinada por Leff, Carabias y Bátiz
(1990). se encuentran artículos que enriquecen notablemente
estas concepciones: los trabajos de Víctor Toledo en Ojarasca
y sobre el Artículo 27 (noviembre de 1991). , continúan
aportando importantes elementos a estas posiciones.
13. Rafael Robles de Benito (1990:5-6). de alguna manera coincide
con esta posición al señalar que la educación
ambiental tiene una profunda vocación internacionalista,
un carácter decididamente pacifista y un espíritu
humanista y agrega "esta triada de postulados determina lo
que resulta, a mi juicio, el imperativo moral de la educación
ambiental ( y dicho sea de paso, de cualquier educación).
: se educa en la libertad para la libertad.
14. Augusto Angel Maya (1989:4). menciona que se " vienen
caracterizando diferentes tendencias dentro del ambientalismo
de acuerdo a la posición que asuman ante las relaciones
entre desarrollo y ambiente. Algunos movimiento románticos
aspiran a un retorno utópico al ecosistema y rechazan a
cualquier modificación del medio natural. Por su parte,
el reduccionismo tecnológico concibe los problemas ambientales
como consecuencias inevitables del desarrollo, que se deben solucionar
por los mismos medios técnicos que engendra el proceso,
sin cambiar en nada la relación entre los hombres. la corriente
economicista, a su vez, cree que la solución consiste en
introducir el valor de los recursos y de la contaminación
en el cálculo económico de costos, sin necesidad
de transformar las estructuras de tenencia y del poder...Una última
corriente comprende cada vez con más claridad que los problemas
ambientales están íntimamente vinculados a la racionalidad
económica y social y, por tanto, a la articulación
política".
15. Una referencia esclarecedora se encuentra en el trabajo de
Víctor Manuel Toledo y Mónica Woldin: "los
verdes menos verdes. Una mirada al movimiento ecologista alemán".
En relación con el movimiento ecologista Sureda y Colom
(1989:106). , señalan que lejos de "conseguir alguno
de los objetivos sociopolíticos, pues, es, en suma, un
planteamiento utopista, evidencia, además, en la realidad
faltas graves de unión y conexión; el ecologismo
se nos presenta, hoy en día, con pluralidad de objetivos,
con multiplicidad de finalidades e intereses, con ascéticas
y métodos diversos y aún con sustentos teóricos
escasamente consistentes y unitarios. Conservacionistas, simples
ambientalistas, y otras tendencias, se entremezclan con el ecologismo
siendo a veces extremadamente complejo diferenciar una actitud
de otra. firma explícitamente D. Simmonet a plantear este
tema: "pero también hay que mitificar el movimiento
ecologista como si se tratara de una verdad absoluta o una secta
mesiánica sin contradicciones internas o externas. Nos
encontramos ante un pre-movimiento social, desorganizado, ahogado
por pequeñas luchas internas, succionado por los partidos
políticos de izquierdas y con graves dificultades para
expresarse a nivel ideológico y táctico" (1980:30).
México presenta sus propias peculiaridades, si bien como
señala Luis Manuel Guerra (1991). uno de los problemas
fundamentales que se enfrentan y que impiden la elaboración
de estrategias comunes para iniciar una gestión ambiental
congruente y participativa, es el "caudillismo ecológico".
16. Para los trabajos más actuales relacionados con la
posición de América Latina, véase el importante
documento elaborado por la comisión de desarrollo y Medio
Ambiente de América Latina y el Caribe, titulado "
Nuestra propia agenda" (1991). y el de la CEPAL ( 1991).
con el título de" el desarrollo sustentable, transformación
productiva, equidad y medio ambiente".
17. El ecodesarrollismo es un término empleado para describir
un desarrollo ecológicamente racional y fue acuñado
por Maurice F. Strong, primer director ejecutivo del PNUMA,CIFCA/CSI/doc.5,
17 de mayo de 1976 en Novo V (1988:23). Maurice F.Strong, fue
el presidente de la conferencia de Estocolmo en 1972, y también
de la de Río de Janeiro en 1992.
18. En relación con un enfoque sociológico del ecologismo
mexicano, ver Janette Góngora Soberanes (1992). Hacia una
caracterización del ecologismo en México. México
Universidad Pedagógica Nacional, informes de investigación
Educativa núm 6, 52 p .
Al respecto ver también el interesante documento de Víctor
Suárez "el otro movimiento ecologista" Aurelio
Ahumada (1991:15). de Ecosolar nos habla también del gran
trabajo que se ha desarrollado por parte de un creciente número
de grupos en torno al campo mexicano; menciona en cuanto a documentación
y difusión de la problemática agroecológica
a CECODES, GEA, y ANAGEDES. En relación con la promoción
de proyectos productivos con un enfoque social sobre bases ecológicas
a ISMAM (Sociedad de Solidaridad Social). con sede en Motozintla,
Chiapas que da asistencia técnica en cuanto a la producción
de café orgánico. En esta línea se encuentran
también UCIRI (Unión de Comunidades Indígenas
de la Región del Itsmo) ,Unión de Ejidos de la Selva,
Maderas del Pueblo, Praxis, Colación (Atoyac) ,UCI, (Unión
de Comunidades Indígenas de la Costa de Oaxaca). por mencionar
algunas. Otros grupos como Dana. A.C conjuntamente con los anteriores,
promueve la organización de agricultores orgánicos
de México. Señala igualmente Ahumada, que Dana,
Ismam y Maderas de Pueblo organizan la creación de una
federación de productores agrogeológicos (o biológicos)
denominada IFOAM-México para coordinar esfuerzos para la
capacitación, difusión e investigación y
para la certificación de productos y procesos orgánicos.
Otros grupos de desarrollo rural o ambientalistas se suman a este
interés, como NETACANECO, en el sur de Jalisco, la Asociación
Ecológica en la Costa de Oaxaca, la Fundación Universo
Veintiuno, la propia PRONATURA y el Colectivo Ecologista de Jalisco.
O bien algunas empresas como Nocon, S.A de C.V que se dedican
a la investigación y desarrollo de productos agropecuarios
biodegradables (derivados de plantas). y que han puesto a la disposición
del campesino productos para el control integrado de plagas y
para la fertilización orgánica a precios muy accesibles.
20. Información sobre avances que se han dado en las universidades
en este sentido puede verse el boletín Formación
Ambiental, publicado por ANUIS, SEDUE y el comité promotor
señalado; se publicaron seis números en el marco
de esa relación interinstitucional y han salido otros tres
dentro de la reestructuración del sector. También
ver: Angel Augusto Maya y Marisa Mazari." La educación
ambiental a nivel universitario en México" Un equipo
de la ENEP Iztacala de la UNAM ha hecho un importante trabajo
en el campo de la formación ambiental profesional. La maestra
Teresa Bravo Mercado del CESU de la UNAM se encuentra desarrollando
una investigación sobre la situación que guarda
la dimensión ambiental en el nivel de la licenciatura de
todas las escuelas y facultades de la UNAM. Del mismo centro,
la maestra Alicia de Alba se encuentra realizando una investigación
internacional (México, Argentina, Ecuador). , con apoyo
del CONACYT, dirigida a analizar las características que
deberán asumir los currícula universitarios frente
a los retos del siglo XXI; una de las vertientes más importantes
del proyecto es la cuestión ambiental. Algunos grupos de
académicos de universidades estatales se encuentran impulsando
experiencias que ofrecen muchas posibilidades, por ejemplo: la
Universidad Autónoma de Chapingo y la de San Luis Potosí
( la Dirección de Desarrollo Académico).Por último,
el subsistema de educación tecnológica que agrupa
más de 60 institutos tecnológicos en todo el país
desarrollará, en breve, acciones en el mismo sentido.
21. Una discusión apropiada sobre el concepto de cultura
ambiental, puede verse en M. Aguilar y G. Maihold (1990).
22. Consideraciones que hacen referencia a este conjunto de ideas
ya han sido trabajadas en ocasiones previas. Ver: Edgar González
Gaudiano (1987). "Educación ambiental: ¿ilusión
o posibilidad?" (1986). "¿hacia una pedagogía
geológica?" (1990). " La educación ambiental
formal en México. Implicaciones institucionales y proyectos
en marcha" con Alicia de Alba y Salvador Morelos. Ver: (
1988). " La educación ambiental en México".
También Luis Manuel Guerra, al respecto menciona que se
observa entre la población una actitud particular que se
ha denominado como "síndrome NIMB (not in my backyard).
" que refiere a aquella posición que exige la adopción
de medidas para regular el deterioro ambiental, pero que no impliquen
riesgos ni sacrificios personales.
23. Ver Edgar González G (1990). " necesario formular
la educación ambiental" y (1991). "La educación
ambiental en el proyecto de la modernización educativa"
Gouldner (1970:492). relacionado con el pensamiento de Alicia
de Alba, señala que "El humanismo estrecho de la ciencia,
que daba por sentada la unidad del género humano, empezó
a plantear problemas cuando se intentó aplicar el enfoque
científico al estudio del hombre. En parte ello se debió
a que las diferencias nacionales y de clase aparecieron con toda
claridad ante la mirada de los científicos pero también,
y esto es tal vez más importante, porque los hombres esperan
utilizar la ciencia social para "controlar" a otros
hombres, de la misma forma que emplean la ciencia natural para
controlar la "naturaleza". Semejante concepción
de ciencia social suponía que el hombre podía ser
conocido, utilizado y controlado como cualquier otro ser: lo "cosificó".
Tomar el modelo de las ciencias de la naturaleza favoreció
esta concepción de ciencias sociales, tanto más
cuanto que estas se estaban desarrollando en el contexto de una
cultura cada vez más utilitarista. Este esclarecedor planteamiento
puede verse con mayor amplitud en Skinner (1988).
24. Algunos países han avanzado más que otros en
los trabajos de incorporar la dimensión ambiental en el
currículum escolar. En Latinoamérica, México,
Cuba y Venezuela se han destacado, pese a lo reciente del campo
en la educación básica. En Europa existen experiencias
de diverso tipo: Alemania muestra un conjunto importante de resultados.
España recientemente incorporó una nueva área
curricular " Conocimiento del medio" ( Consuelo Uceda
C.y M.jímenez G.1990). , en la cual han intentado integrar
los aspectos naturales con los sociales; aunque su enfoque pedagógico
es demasiado objetivo "cientista" en el sentido de Karl
Popper de convertir a las ciencias en verdades inmutables y absolutas
(Fernando Mires 1990:43).
25 El Sistema Educativo Nacional atiende, según fuentes
oficiales (SEP-DGPPP 1991). a 25 091 966 alumnos, con 1113495
docentes en 159 968 escuelas en todos los niveles educativos y
en las diversas modalidades. Las cifras correspondientes a población
estudiantil se distribuyen de la siguiente manera: 2 734 054 en
preescolar; 14 401 588 en primaria; 413 587 en capacitación;
4 190 190 en secundaria; 378 894 en profesional medio; 1 721 626
en bachillerato; 109 987 en normal, 1 097 141 en licenciatura
y 45 899 en posgrado.
26. Cañal (1981). define a la educación ambiental
como "El proceso en el curso del cual el individuo va logrando
asimilar los conceptos e interiorizar las actitudes mediante las
cuales adquiera capacidades y comportamientos que le permitan
comprender y enjuiciara las relaciones de interdependencia establecidas
entre una sociedad, con su modo de producción, su ideología
y su estructura de poder dominante, y su medio biofísico,
así como para actuar en consecuencia con el análisis
efectuado". En el Taller Subregional de Educación
Ambiental para la Enseñanza Secundaria, realizado en Chosica
Perú en 1976, se definió la educación ambiental
como " la acción educativa permanente por la cual
la comunidad educativa tiende a la toma de conciencia global,
del tipo de relaciones que los hombres establecen entre sí
y con la naturaleza, de los problemas derivados de dichas relaciones
y sus causas profundas. Ella desarrolla, mediante una práctica
que vincula al educando con la comunidad, valores y actitudes
que promueven un comportamiento dirigido hacia la transformación
superadora de esa realidad, tanto en sus aspectos naturales como
sociales, desarrollando en el educando las aptitudes y habilidades
necesarias para dicha transformación" (J. Góngora
S.1987:18-19). Como puede observarse, recuperando elementos de
estas dos definiciones, la SEDUE integró una propia.
27. Los resultados de dicho estudio que se reportaron en trece
volúmenes, pueden consolidarse en el propio CESU o en el
Centro Documental de la Dirección General de protección
Ambiental y Participación Comunitaria de la SEDUE. Información
sintetizada de los resultados por nivel, se ha reportado en diversas
publicaciones y eventos. Ver, por ejemplo, la revista Cero en
Conducta (año 3 núm 10). o las memorias del primer
Seminario Taller de Educación Ambiental Formal, celebrado
en Cuernavaca, Morelos del 19 al 21 de julio de 1989. La SEDUE
ha publicado algunos materiales de divulgación o de apoyo
didáctico al respecto. Véase: recomendaciones para
la incorporación de la dimensión ambiental en el
Sistema Educativo Nacional (1989). y la educación ambiental
y la escuela primaria en México (1987). , coordinado por
Alicia del Alva y Martha Viesca Arrache. Las resoluciones y algunas
de las ponencias más representativas del Seminario Taller
de Cuernavaca fueron publicadas, con el apoyo financiero de la
FES, en la revista Cero en Conducta núms. 16 y 17 de enero-febrero
y marzo-abril de 1989, respectivamente.
28. Para una interesante exposición de los vaivenes de
la incorporación de la dimensión ambiental al Sistema
Educativo Nacional, ver en la sección titulada: "La
educación ambiental entre caprichos burocráticos
y esfuerzos dispersos" Los artículos de Salvador Morelos
Ochoa" Mitos y realidades: la educación ambiental
en México" y de Alicia de Alba:" DE sexenios,
proyectos educativos y educación ambiental" Ecologías
(1992).
29. Esta colaboración culminó en una publicación
para los promotores y maestros bilingües del subsistema titulada"
la educación ambiental y la educación indígena
en México" (SEDUE, 1989).
30. Aunque esta debió ser la consecuencia, al momento de
escribir estas líneas que corresponden al ciclo escolar
1990-1991, se seguían imprimiendo ambos documentos. cabe
aclarar que la idea era producir documentos complementarios de
este tipo para todos los grados de la educación primaria.
No obstante, cuando al inicio de la administración del
presidente Carlos Salinas de Gortari se anunció el programa
para la Modernización Educativa, implicándose la
reformulación de planes y programas de estudio y de los
libros de texto gratuitos, esta tarea dejó de tener sentido.
31. Ricardo Raúl Flores H, y Jesús Hernández
Labastida (1990). mencionan que desde 1979 la Dirección
General de Educación Popular del Gobierno del estado de
Veracruz generó el Programa de Ecología para la
educación Primaria, desde el cual se incorporó el
tema de los planes de estudio de las primarias estatales. De ser
así, esta sería una de las acciones pioneras en
este esfuerzo pese a que se limitara, como puede suponerse, a
la inclusión de contenidos ecológicos.
32. La actividad pedagógica del CONAFE está dirigida
a impartir educación primaria y preescolar a los niños
de comunidades rurales de difícil acceso y escasa población.
Ver Ana María Méndez Puga ( 1990: 79-85) y Alicia
Castillo Álvarez (1990: 43-49).
33. El documento fue financiado por la FES. Angel Díaz
Barriga preparó la parte general que discute sobre los
problemas del campo del currículum y sus posibilidades
en torno a la educación ambiental. Teresa West Silva elaboró
la parte correspondiente a educación preescolar. Alicia
del Alba la educación primaria y María del Pilar
Jiménez la de educación secundaria.
34. El estudio fue coordinado por Teresa Bravo Mercado y comprendió
a la Escuela Nacional Preparatoria, al Colegio de Ciencias y Humanidades
ambos de la UNAM y al Colegio de Bachilleres como modalidades
vinculadas a estudios de normal; al Bachiller Tecnológico,
al Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos
(CECYT) del IPN y el Colegio Nacional de Educación Profesional
Técnica (CONALEP), vinculados al área de estudios
técnicos. Al describir los criterios empleados en el estudio
para la sección de las instituciones Teresa Bravo ( 1990:
5) nos dice que debido a la gran diversidad de especialidades
existentes en los dos últimos, se eligieron dos de bachillerato
tecnológico y dos del CONALEP, con el propósito
de cubrir las distintas áreas en las que se encuentran
organizados estos estudios, es decir: agropecuaria, industrial,
de servicios y del mar.
35. La información fue obtenida de un mimeograma elaborado
por la SEDUE dirigido a los rectores de las universidades, a los
directores de centros e instituciones de educación superior
e investigación y a los funcionarios públicos involucrados
en la gestión ambiental. No registra fecha de elaboración.
36. Podía decirse que el proyecto de la Red Latinoamericana
y del Caribe de Formación Ambiental se ha consolidado.
de ser un proyecto temporal se ha convertido en definitivo; se
creó un fondo fiduciario con aportaciones anuales voluntarias
de los países que lo forman (aunque sólo unos cuantos
en realidad han hecho sus aportaciones). ; se apoya en Comités
académicos Nacionales integrados por representantes de
instituciones nacionales de reconocimiento, cuyas funciones son
las de promover en sus instituciones y en el sistema nacional
de investigación y capacitación en las diferentes
temáticas ambientales, para incorporar al Programa de la
Red, así como asesorar al punto focal nacional sobre los
Programas y actividades de formación, investigación
y capacitación en las diferentes temáticas ambientales,
para incorporar al Programa de la Red; así como asesorar
al punto focal nacional sobre los Programas y actividades de formación
a ser enmarcadas dentro del Programa General de la Red (UNEP,
1990). En el caso de México, el Comité Académico
lo forman representantes de ANUIES, CONACYT, CINVESTAV, UAM (Xochimilco).
IPN (PIMADI). , Universidad Autónoma de Chapingo, SEP y
UNAM (Centro de Ecología). El punto focal nacional está
representado por la Dirección General de Promoción
Ambiental y Participación Comunitaria de la Subsecretaría
de Ecología de la SEDUE.
37. Ver Margarita Krap Pastrana " Presentación".
En ANUIES-SEDUE. Formación ambiental. Órgano informativo
del Comité Promotor de la Formación Ambiental en
las Instituciones de Educación Superior, año 1,
núm. 1, enero abril 1990, pp. 3-6.
38. Ver formación ambiental núm. 3 pp. 33-41. Siguiendo
estos pronunciamientos el Comité Promotor se planteó
realizar dos encuentros de carácter particular, uno sobre
la problemática ambiental de la frontera norte del país
y el otro, que se llevó a cabo del 3 al 5 de junio de 1991,
en coordinación con la Universidad Autónoma de Chapingo,
llevó el nombre de "La dimensión ambiental
y la educación agrícola superior".
39. Pedagogía. Revista de la Universidad Pedagógica
Nacional, México. En especial ver el número del
décimo aniversario 1978-1988, vol.5. núm. 14 (abril-junio
de 1988) que está dedicado a la educación ambiental.
40. Dentro de las múltiples actividades que el laboratorio
del Bosque de la Primavera ha impulsado destaca la organización
del Primer Seminario de Educación Ambiental en 1988. Las
memorias de este evento son una referencia obligada para quienes
estudian la educación ambiental en México. Asimismo,
en el mes de julio de 1991 llevó a cabo un Seminario de
Universidad y Medio Ambiente, con el propósito de incentivar
estas discusiones dentro de su proyecto universitario de reforma
académica. Con esta institución de educación
superior, la Federación Conservacionista Mexicana (FECOMEX)
, el Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA)
de España y la Comisión de Ecología del estado
de Jalisco, la SEDUE está organizando el Primer Congreso
Iberoamericano de Educación Ambiental para el mes de noviembre
de 1992.
42. Estas experiencias fueron impulsadas desde 1984, con un intento
de sistematización a partir de 1986. Ver el material correspondiente
registrado en la bibliografía (SEDUE 1986).
43. Ver serie Educación Ambiental, núm. 4 (SEDUE
1986).
44. Ver serie de Educación Ambiental (SEDUE 1989,1990,1991).
y folletos de Filtro de arena y Uso doméstico y aprovechamiento
racional del agua (SEDUE 1990).
45. Ver serie de Capacitación 1 y 2 (SEDUE 1989).
46. Ver serie de Capacitación 3 y 4 (SEDUE 1989).
47. En la encuesta formulada por el Instituto Alemán de
Desarrollo, bajo la coordinación de Edith Kurzinger-Wieman,
que comprendió a arganizaciones no gubernamentales (16
del DF y 24 de ocho estados de la República). 18 de estos
organismos manifestaban trabajar en el campo de la educación
ambiental (cuadro 9) ; aunque 29 mencionaron a los medios de comunicación
como los instrumentos más importantes (cuadro 10).dado
que sólo cuatro manifestaron establecer relaciones con
la SEP, se infiere que los proyectos correspondientes están
mayoritariamente orientados a la educación ambiental no
formal. El reporte no relaciona los proyectos con los destinatarios
específicos. En otra encuesta promovida por SEDUE, GEA,
y FES se hace un intento por esclarecer esta situación
y algunos elementos de su distribución. Los datos de la
misma se reportan más adelante y son básicos para
documentar las propuestas de la presente estrategia.
48. Este esfuerzo ya ha tenido excelentes respuestas destacándose
los trabajos realizados por el Centro Ecológico de Sonora
y el Zoológico de Guadalajara; este último llevó
a cabo el II Taller de educación Ambiental "Donde
y cómo puedes aprender temas de conservación y al
mismo tiempo divertirte". La experiencia de educación
ambiental en zoológicos fue pionera en el ZOOMAT.Ver Rebeca
Álvarez del Toro (1990:67-72). El zoológico de Zacango,
en el Estado de México ofrece actividades para escuelas
primarias y secundarias, así como talleres infantiles,
a través de un centro educativo.
49. Ejemplos en este sentido los constituyen el Foro Ecológico
Juchiteco (Oaxaca). y Solidaridad Jerecuarense A.C. (Gunajuato).
y el comprometido trabajo de Econciencia, A.C en defensa de la
selva de Quintana Roo y los talleres de capacitación para
educadores ambientales que promociona el Instituto Mexicano para
el Desarrollo Comunitario, A.C.
50. Un análisis interesante sobre la "pantalla verde",
se encuentra en Conrado Ruiz H (1990).